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martes, 29 de julio de 2014

Elige tu propia aventura, o cómo revivir tu infancia con un libro.

Seguramente el nombre Edward Packard nos resulte absolutamente ajeno, pero a él le debemos gran parte (sino toda) de nuestra infancia. Se trata del creador –secreto y anónimo– de la saga “Elige tu propia aventura” (ETPA), pequeñas novelas de misterio en las que, mediante un venerable hipertexto, (“Si decides seguir al extraño, pasa a la página 22. Si prefieres esperar en el auto, pasa a la página 98”, etc.) cada lector protagonizaba un relato personalizado.

Hacía muchísimo que quería hacer un post sobre esta saga que leí mucho durante mi niñez, pero la motivación final me llegó cuando una conocida me prestó “El misterio del escudo escocés” (el Nro 20 de ETPA, edición Argentina) y pude experimentar cada uno de sus 19 posibles finales. En serio: no había leído (ni había visto) uno de estos libros en más de 10 años, y me pareció una reliquia invaluable.

► Este tipo de obra es conocida como ficción hipertextual, algunas obras de Julio Cortázar (Rayuela, por ejemplo) pueden ser catalogadas en este género o modalidad narrativa. 

Se denomina narrativa hipertextual a los textos escritos mediante un conjunto de fragmentos de texto relacionados entre sí por enlaces. En ellas no existe un único camino establecido por el autor, sino que el lector tiene la capacidad de elegir el suyo entre varios posibles.

Packard tomó una decisión poco convencional (para la época) en sus libros: narrarlos en segunda persona, para que el lector pueda identificarse más con el personaje (de alguna manera: ser el personaje). Los 80´s (y principios de los 90´s) fueron el auge de este tipo de literatura, que era particularmente agradable para los lectores más chicos. Sin embargo, estas obras no lineales se hicieron notorias mucho antes, durante la mitad del siglo XX.

En el blog ya hemos debatido sobre Borges y su “Jardín de senderos que se bifurcan”. Muchos críticos opinan que se trata del relato que anticipó al hipertexto. Yo creo que no solo se adelantó a este novedoso concepto, sino también a la idea –dentro de la literatura– de un universo múltiple (“multiverso”), idea derivada de la mecánica cuántica. Esta teoría, todavía indemostrable, nos habla de que hay ilimitados universos existentes que surgen a cada instante en infinitas bifurcaciones espacio-temporales. La literatura de Borges siempre reinó basándose en estas ideas.

Las fan-theories más populares están convencidas de que el resultado de las ideas de Borges serían los libros de “Elige tu propia aventura”. Hay, de todas maneras, muchas otras obras que intentaron romper con el paradigma narrativo contemporáneo. 



La competencia que sufrieron los libros de ETPA, que marcó su decadencia final, pudo haber sido el auge de los juegos de rol, que en cierto punto tiene una similar estructura. También Internet (básicamente una red de hipertextos masiva) y los videojuegos tienen parte de la responsabilidad. 

En efecto, si uno lo piensa, cuando se catapultó la era de la computadora, la idea de un libro con diversos  giros narrativos dejó de ser tan especial. Pero aunque el género ha quedado en desuso hoy, los libros se siguen vendiendo como reliquias del pasado o se relanzan para intentar cautivar, una vez más, al público más joven.

Lo mejor de los libros de ETPA era intentar encontrar todos los finales posibles. Al menos un final (a veces más) incluía una resolución exitosa del protagonista en su misión. Varios de ellos –los más frustrantes– concluían con muertes estúpidas (al mejor estilo “Destino final”) del protagonista y sus compañeros. Ocasionalmente, el lector podía encontrarse «trabado» en un loop, un eterno círculo vicioso, como resultado de alguna elección particular. 

► Los tropos del Deus ex Machina / Diabolus ex Machina tendían a suceder en la serie con bastante frecuencia, y algunos giros argumentales podían llegar a ser bastante crueles, especialmente para los más chicos. La forma en que se estructuraban las obras es realmente fascinante, y hay artículos enteros que estudian la forma de estos textos (como esta, que no tiene desperdicio: http://samizdat.cc/cyoa/#/_)

Un libro, OVNI 54-40, es recordado como uno de los más especiales de Edward Packard. 

Nos relataba la búsqueda de un paraíso que nadie puede alcanzar de forma activa. Una de las páginas de ese libro describe cómo el protagonista encuentra ese paraíso y vive feliz para siempre. 

Lo loco es que este final únicamente se podía encontrar si el jugador ignoraba las reglas (si hacía trampa) y buscaba en el libro aleatoriamente. Ese mismo libro (para mí, uno de los mejores, junto a “La caverna del tiempo” y “Eres un agente secreto contra los nazis”) tiene también un final en el cual, luego de pasar por una extraña dimensión, te encontrás precisamente leyendo ese mismo libro. (Metaficción a full).

Personalmente, yo creo que el género no cayó en decadencia, sino que buscó nuevas formas de ponerse en evidencia. Hace poco estuve jugando el interesante juego Stanley Paradox (al que le debo un post, porque es deliciosamente complejo). La hipertextualidad se ve a flor de piel en Internet y no creo que falte demasiado para que las series y el cine tengan opciones para elegir el camino que uno desea.


Mientras tanto, tenemos la suerte de contar con prácticamente todos los libros de la saga en versiones online o PDF, y la posibilidad de adquirirlos en librerías de reventa o Mercadolibre. Volver a ser niño siempre, pero siempre, está al alcance de la mano.

¡Hasta la próxima!

► DE YAPA: “Encuentro hipertextual”, mi pequeño homenaje a la saga de Elige tu Propia Aventura.

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=>> Otras notas relacionadas con la hipertextualidad en el BLOG: “Batman: the killing joke” (una novela gráfica de Alan Moore); “Los siete locos” (una novela de Roberto Arlt); : “Encuentro hipertextual” (relato de mi autoría); “El laberinto como tema en la literatura” y “El jardín de senderos que se bifurcan”, relato precursor de J.L. Borges.

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martes, 22 de julio de 2014

“No tengo boca y debo gritar”, un relato de Harlan Ellison


No tengo boca y debo gritar (“I have no mouth and I must scream”) es uno de esos títulos que captan la atención desde el minuto cero. Se trata de un excelente relato breve escrito por Harlan Ellison, una de las grandes referencias de la ciencia ficción de terror, que le valió el aclamado premio Hugo en 1967.

La historia, que también tiene su versión en videojuegos, se ambienta en un futuro pos-apocalíptico dominado por una supercomputadora (llamada “AM”: nombre que se desprende del enunciado de Descartes, I Think, therefore I AM) que tomó conciencia e inició un holocausto nuclear, extinguiendo a la raza humana casi en su totalidad (a excepción de cuatro hombres y una mujer). 

► Les comparto “No tengo boca y quiero gritar” en versión PDF: http://goo.gl/NG3wN2


==> #SpoilerAlert. A continuación voy a analizar un poquito la trama y los temas que explora, motivo por el cual voy a tener que revelar algunos detalles del cuento. Si no lo leyeron todavía, es preferible que primero lo hagan. De todas maneras, tranquilos: no se expone el ingenioso final de la historia.

No hay villano de algún relato literario que asuste más que AM. Y no hay un futuro más aterrador que el que les depara a Benny, Ted, Ellen, Gorrister y Nimdock: cuatro hombres y una mujer. Los únicos y últimos sobrevivientes de la humanidad. AM —que ha alcanzado el nivel de Dios— los mantiene con vida y presos en un bunker laberíntico únicamente para torturarlos (su venganza contra los humanos que lo crearon). La muerte se les niega, y la tortura va más allá de lo físico, atacando sus emociones y su psicología.


He leído varios cuentos cortos de Harlan Ellison, pero este me impresionó por sus terroríficas descripciones. Al leerlo, uno se siente parte de aquel grupo de prisioneros. Los cinco humanos se ven condenados a una existencia que no se la deseo a nadie: AM los dota de una semi-inmortalidad, envía criaturas para atormentarlos, les ha cambiado sus personalidades (y hasta aspectos físicos), los alimenta con comida repugnante, y evita que puedan suicidarse.

Ellison afirmó que Skynet, —la máquina de Terminator que toma conciencia de sí misma y lidera la guerra contra los humanos— está basada en su propia visión del ordenador AM del relato. El autor demandó al estudio productor de la película y ahora en todas las versiones posteriores de la película aparece su nombre en los créditos, como “fuente de inspiración”, junto a otros dos relatos escritos también por él para la serie “The Outer Limits”.

Aunque la versión en español que adjunté (sacada de Internet) deja bastante que desear, este relato corto está contado a la perfección; tan bien estructurado que se lee de un tirón.

Encontré ingeniosos los métodos de tortura de AM, son geniales las reflexiones de Ted (un narrador poco confiable) y me pareció impecable el final —esa última gran línea—, que le da sentido al título.   Uno se queda absolutamente complacido por el pedazo de cuento que leyó.

► “No tengo boca y debo gritar” plantea un interesante análisis de diversas actitudes humanas bajo una situación imposible, ¿cómo se comportaría cada uno de nosotros ante esta realidad? La historia del Harlan Ellison atrapa desde el primer párrafo, desde la primera línea, y mantiene el suspenso de principio a fin.


Deliciosamente escrita como una suerte de pesadilla dantesca, la historia finaliza con un giro impredecible donde ambas partes resultan igualmente heridas, y destinadas a estar juntas por el resto de la eternidad. Recomiendo mucho la lectura de este cuento para los fanáticos de la literatura de ciencia ficción. No tiene ningún tipo de desperdicio.


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=>> Otras notas de CIENCIA FICCIÓN y TERROR en el blog: “Esas cosas no existen” (un relato de mi autoría), “IT, una novela de 1986” (de Stephen King), “La dimensión desconocida” y “Lovecraft y el mito de Cthulhu”.

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jueves, 10 de julio de 2014

BREAKING BAD: 5 motivos de su éxito y un análisis del final


Breaking Bad fue un testamento al planeamiento a largo plazo –cosa extraña en la televisión– y además contó con recompensas en el corto plazo. Contó con una premisa sencilla, pero narrada de forma inteligente y elocuente, aunque también se destacó por ser dura y compleja. Nos brindó grandes momentos de FUCK YEAH. Nunca (o casi nunca) exageró en lo que mostraba, y mantuvo un buen equilibrio entra lo sutil y lo textual. Por último, fue acumulando inmensas cantidades de presión con los años que terminaron por cobrarse en su última gran temporada.

Hoy quiero analizar un poquito las razones del éxito (mi opinión, al menos) y porque creo que las series, en el futuro cercano, se van a medir en relación a Breaking Bad. ¿Lo mejor de todo? Ahora que ya terminó, podemos pasar el resto de los días pensando y analizando a fondo la creación de Vince Gilligan.

***

#SpoilerAlert: Breaking Bad es uno de los shows mejores escritos, y funcionó por un montón de motivos. Intenté destacar algunos, y no necesariamente están en orden de importancia. Siempre lo aclaro antes: revelo partes de la trama a partir de este punto,

(1) La doble vida de Walter White

El conflicto principal de la serie es la doble vida de Walter. ¿Quién no disfruta de eso? Tiene que ser un correcto hombre de familia, padre y profesor, por un lado, y un implacable cocinero de metanfetamina, por otro. Recordemos que las dobles vidas suelen desembocar en uno de los recursos argumentales más poderosos: la ironía dramática.

Como espectadores, sabemos que Walt es un drug-dealer, pero su familia y amigos no. Esto significa que debe utilizar su ingenio para esconder evidencia, resolver sus problemas del día a día y sincronizar sus trabajos. ¿Va a cometer un error y lo van a atrapar? ¿Alguien le está pisando los talones? ¡Queremos saber cómo va a balancear ambas vidas! Este es el motivo por el cual los superhéroes duran tanto (Batman, Superman, El Hombre Araña) y son tan queridos por el público. 

La doble vida genera múltiples escenarios para la tensión, el suspenso, el misterio, la expectativa.

Incluso, el hecho de que el nombre y el apellido del protagonista comiencen con la misma letra (“W”) es un guiño a los superhéroes creados por Stan Lee.

(2) La dinámica Walter-Jesse

Y después tenemos, por supuesto, el corazón de la serie. ¡Conflicto, señores, conflicto! Es el motivo por el cual vemos cine, teatro o televisión. Nuevamente entra en juego la ironía: un bonachón profesor de química tiene que emparejarse con un estudiante medio pelo para comenzar su negocio ilegal. Pero ambos son como agua y aceite, vienen de mundos completamente diferentes, siempre están discutiendo o debatiendo, y para nosotros eso es entretenido.

En otras ocasiones, la pareja nos presenta grandes momentos de química (son buenos amigos fuera de la pantalla, y eso se traslada a la ficción) y nos mantiene la expectativa de que Walter, quien gradualmente pasa de protagonista a antagonista, todavía tiene corazón.

Un HOMENAJE a la serie Breaking Bad (con spoilers):


(3) El humor dentro de la serie

Breaking Bad es realmente divertida. Vince Gilligan se asegura de que el cáncer de Walter no se desparrame en un tono depresivo por toda la serie. La comedia negra (cajeros cayendo en la cabeza de un drogadicto), la tragicomedia (Walter intentando enseñarle cosas a Jesse) y el humor simplemente tonto (con el alivio cómico que representa Saul Goodman). Estos momentos se balancean perfectamente con todo el drama de la serie, que (de todas maneras) puede ir de comedia a tragedia oscura en cuestión de segundos.

(4) La excelencia del cast secundario

Gus Fring (Giancarlo Esposito) es el gran distribuidor de droga que se esconde a plena vista como el dueño de una popular cadena de comida rápida. La juega tranquilo, callado, pero sabemos que en realidad es una fría y táctica mente criminal (sin un ápice de dudas a la hora de tomar decisiones), cortador de cuellos y venenoso. Cada vez que aparece se roba la escena y te deja sin aliento. Su carácter calculador lo abarca todo, incluso su vida pública. El año pasado se llevó el Emmy por mejor actor secundario y, definitivamente, entra en las listas de “los mejores villanos de la TV”.


Mientras tanto: tenemos a Mike, el especialista, tan letal como adorable. Hank, con sus chistes desubicados pero de mente despierta. Vince Gilligan creó un universo donde cada personaje tiene su momento de gloria, aunque no sea el protagonista. Incluso los personajes femeninos de la serie se destacan (aunque en menor medida). No son muchas las series que encuentran el balance para que todos los secundarios sean relevantes y queridos por los fans.

► El TRAILER HONESTO de la serie Breaking Bad (con spoilers):


(5) ¡Todos los detalles!

Después tenemos las pequeñas cosas. Para agregar más conflicto y condimento a la historia, el creador hizo que el cuñado de Walter sea un agente de la DEA. Ahora ya no solo hablamos de simple ironía dramática: ¡hay riesgo de destruir su propia familia, ir a cárcel de por vida!

También tenemos el tema de la escalación de Walter en el mundo de las drogas, que va de la mano con las cosas que tiene que hacer para llegar. A todo eso agreguemos:

--> Excelentes montajes de secuencias al ritmo de música étnicamente variada.

--> Fina atención al guión (hay sutilezas en capítulos que hacen mención a otros anteriores, en los títulos de los episodios, uso recurrente de pistolas de Chejov, flashbacks, flashforwards, etc.)

--> La sutileza del pasaje desde héroe protagonista hasta villano antagonista de Walter White.

En ese sentido, la serie es comparable a Lost (de J.J. Abrams) que episodio a episodio generaba interminables discusiones y teorías en foros de Internet. Sin embargo, Breaking Bad hizo lo que Lost no pudo: cerrar todos los cabos y dejar a todo el público contento. 

Un último acierto fue mantener la serie relativamente corta, para no abundar en cuestiones que no llegaran a ningún lado.

Un análisis del final

La serie que nos dio “Ozymandias” y el final que todos esperaban

El épico capítulo 14 de la quinta temporada es considerado uno de los mejores episodios de la historia de la TV. Su título hace referencia al rey Ramses II (Faraón egipcio) y la inevitable caída de todos los imperios que los líderes construyen sin importar cuan poderosos hayan sido en su tiempo. El episodio (dirigido por Rian Johnson, el autor de “Looper”, lo mejor en sci-fi del 2012) fue más allá del típico Wham Episode (como se los conoce en inglés), sino que representó todo lo que la serie fue construyendo durante sus 5 temporadas. 

Los últimos 2 episodios sirvieron como una suerte de epílogo, pero este dio el verdadero final del imperio de Walter White.

Los otros dos episodios terminaron de cerrar todos los lazos cruciales que faltaban. Quizás perdieron un poco de intensidad en comparación, pero no por eso dejaron de ser emocionantes. Creo que el final fue ideal porque los personajes se mantuvieron honestos y coherentes. Muchos critican que el ataque de Walter a los neo-nazis fue exagerado, que los villanos de la quinta temporada no llegaron a la altura de Gus Fring (los odiamos por ser nazis, nada más) y que nunca llegamos a ver la destrucción de las acciones de Walter fuera de su círculo íntimo.

Todo eso es cierto. Incluso: en los dos episodios finales hay algunos elementos que rozan el concepto de Deus ex Machina, algo que llama la atención en una serie donde se prestó muchísima atención al detalle. Pero Breaking Bad siempre fue un relato sobre las consecuencias morales de ciertas acciones discutibles. Una suerte de bola de nieve, un tren en marcha donde Walt ofició de maquinista.

El final (la muerte de Walt bajo esas características) es perversamente adecuado porque se relaciona con la reformulación de la premisa moral de la serie: la lucha que, como espectadores, nos disputamos al empatizar con un personaje que comete actos imperdonables. Su muerte nos apenó, pero la aceptamos entendiéndola como una “justicia poética”. No podía morir de cáncer, ni podía matarlo Jesse. Tenía que ser así.

Eso es lo que convierte a este cierre –lo admito: convencional y previsible– en algo muy satisfactorio. Breaking Bad reestablece el orden inicial. Un orden moral, por lo menos. El Bien, aunque tumbado, sigue en pie. El criminal, por su parte, ha confesado sus pecados y asumió su castigo. Pero la muerte de Walter en ese laboratorio, en ese lugar que fue su lugar, aquel donde se sintió vivo, mantendrá viva a su creación, a Heisenberg. 

Esto constituye la última victoria de su alter ego maligno. En esencia, es la historia de un hombre que jugó a ser Dios, dejándose arrastrar por las tinieblas, imponiendo sus propias reglas. Un hombre que, como Ícaro, se acercó tanto al Sol que acabó siendo devorado por su propia ambición. 

Palabras finales

Compleja. Irónica. Dura. Adictiva. Sutil. Eléctrica. Grandiosa. Con tantos adjetivos, hablamos de una serie que hará historia y que va a ser tomada como referencia en los próximos años.

Es un viaje emocionante que te va atrapando poco a poco, hasta que ya es demasiado tarde. El final no solo es cierre, sino también culminación. Esa coincidencia entre clausura y la completitud hace grande a esta particular narración. Breaking Bad, digámoslo, siempre fue una historia sobre la droga. Sobre una droga en particular: la vanidad.

Dicen que el poder no corrompe, sino que revela la verdadera identidad. Mientras la dualidad de Walt (Heisenberg) producía cristal azul, un tóxico mucho más adictivo fluía por el alma del protagonista.


La serie siempre supo tener el dedo en el gatillo, manejó los hilos con mucha delicadeza: desde la música hasta la trama, desde los personajes (y sus conflictos) hasta lo visual. Una propuesta tan deliciosa que pienso volver a disfrutar desde el principio dentro de un tiempo. Vince Gilligan creó un mundo increíble, con atención al detalle, una historia que –definitivamente– marca un umbral. Sí, le podemos encontrar defectos a Breaking Bad (historias secundarias que no llegaron a ningún lado, el rol de las mujeres en la historia, una segunda temporada un tanto floja, etc). Podemos buscar y listar todos esos defectos, pero son menores, muy menores en comparación con la que la serie nos brindó. Personalmente, la aplaudo. Y mucho.

¿Qué mirar después de “Breaking Bad”?

Si consideramos la hipótesis de que es una de las mejores series de la historia, la pregunta parece casi natural. Me han dicho que está a la altura de las ya consideradas obras maestras: The Wire y The Sopranos. ¡Habrá que darles una oportunidad!

En cuanto a intensidad, y en términos de “adictividad”, creo que la opción más correcta es Game of Thrones, que me parece soberbia. Si están interesados en historias donde el personaje se convierte de protagonista a antagonista (y son de mente abierta) recomiendo el animé DEATH NOTE (en mi opinión: brillante) que tiene muchas similitudes con Breaking Bad. Una serie que explota de manera excelente la relación (y la química) entre sus dos protagonistas es “Supernatural” (aunque tiene sus más y sus menos).

En el último tiempo he estado viendo otras series excelentes que también merecen post: la impecable “True Detective”, “Sherlock”, “The Walking Dead”, “Fargo” (y sus paradojas), “Orange is the New Black” y “Mad Men”, por mencionar algunas. Quizás en el futuro escriba sobre ellas también.

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lunes, 7 de julio de 2014

El curioso caso de Scott Fitzgerald


Scott Fitzgerald escribía novelas para mantener sus gustos por el alcohol y las fiestas. Sus tendencias hedonísticas y materialistas se reflejan en sus trabajos, pero eso no le impidió convertirse en uno de los autores más influyentes de Estados Unidos (aunque el reconocimiento le llegó, como es usual, luego de su muerte).

Su aclamada novela El Gran Gatsby (1925), considerada su magnum opus, es mencionada bastante en “Tokio Blues” (que reseñé recientemente) y será motivo de otra nota. Hoy quiero hablar de “El curioso caso de Benjamin Button”, cuento corto de este autor que nos muestra una fantástica y extraordinaria condición.

► “El curioso caso de Benjamin Button” (de Fitzgerald) en versión PDF para descargar: http://goo.gl/j2dhFF

En 1918, un bebé llamado Benjamin nace con una condición extrañísima que será, en esencia, una suerte de impedimento que arrastrará durante toda su existencia, quebrando casi todas sus aspiraciones. Benjamin Button nace con setenta años –cansado, decrépito, encogido– y misteriosamente va rejuveneciendo paulatinamente conforme pasan los años.

Lo que más disfruto de este relato breve es que podemos vivir junto al protagonista su infernal calvario. Tomemos su infancia, por ejemplo. Allí se nos describe con magistralidad a un padre que intenta disimular su excepcionalidad, o el fracaso de Benjamin al intentar ingresar en la Universidad de Yale.


De por sí, la premisa es sencilla pero genial. El argumento, lo dijo el mismo Fitzgerald, está inspirado en Mark Twain, quien comentó que era una pena que la mejor parte de la vida se diera al principio y la peor parte al final. Scott Fitzgerald decidió experimentar el proceso inverso en este relato fantástico que roza lo satírico.


El cuento es ligero y ameno, y es imposible que decepcione a los seguidores de la obra de Scott Fitzgerald, ya que conserva la ironía, el humor y la melancolía que hicieron famosos a este autor. La narración de Fitzgerald, como también lo demuestra en El Gran Gatsby, nunca anda con prisas, es coloquial y logra conmover en solo unas cuantas páginas. Por sobre todo, “El curioso caso…” tiene humor peculiar que se apoya en las situaciones incómodas que vive el protagonista.


Ciertamente, la lógica del autor es infalible. Un anciano tiene la experiencia de vida, los conocimientos y el dinero, mientras que los jóvenes mantienen la virilidad, la salud, las ganas, la motivación. Al invertir estas condiciones, uno podría llegar a viejo siendo joven, manteniendo todas las ventajas de la experiencia y la salud. Esta es la hipótesis que plantea Fitzgerald, y no creo que haya querido representar nada más profundo de lo que parece.

►  “El curioso caso…” es un relato entretenido, visionario y creativo. Se lee de un tirón y se disfruta mucho. El final, en particular, es increíble. No quiero arruinarlo, pero me encanta cómo se adecua el vocabulario a las vivencias del protagonista: el texto se acomoda al protagonista, y no al revés. 

Si todavía no lo leyeron, definitivamente se los recomiendo ampliamente.


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=>> Otras notas relacionadas con relatos breves en el BLOG: “La otra piedad”, un cuento increíble de Lauro Massolo;  “Castillos en el aire” (un relato de mi autoría); “Radicales libres” (de Alice Munro); “Gritos en el silencio” (uno de mis preferidos, de Frederic Brown) y “El problema de la Celda 13” (del implacable Jacques Futrelle)

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martes, 24 de junio de 2014

“La invención de Morel”, una excelente novela de Bioy Casares


Adolfo Bioy Casares no sorprendió a nadie con su primera novela, La invención de Morel, en 1940. Excepto, quizás, a su íntimo amigo y mentor Jorge Luis Borges quien –siempre tan sabio– la calificó de “perfecta”. 

Hoy es una obra de culto. En efecto, recientemente terminé esta pequeña novela y no puedo considerarla de otra manera. 

Es una de las mejores novelas que leí en mi vida.

A menudo comparada con La isla del doctor Moreau, y siendo una sabida inspiración de la serie LOST, “La invención de Morel” relata las travesías de un fugitivo sin nombre en una isla aparentemente desierta. Mientras aprende los conceptos básicos de supervivencia, descubre que otras personas se hospedan en la isla con él.

► Comparto “La invención de Morel” (de Bioy Casares) en versión PDF para descargar: http://goo.gl/GCbtxh.

Como siempre aviso, en este post voy a explorar algunas temáticas de la novela, sus relaciones con LOST y brindar mi opinión personal del texto, lo cual inevitablemente llevará a que comente partes de la trama.

¡Por eso: #SpoilerAlert! Igual tranquilos: no revelo el sorprendente y ocurrente final. Dicho eso… sigamos.

Cuando el fugitivo localiza a estas personas en su isla, no las contacta de inmediato, sino que las espía. Una de ellas le llama particularmente la atención: Faustine, una francesa que contempla los atardeceres en soledad.

También espía a Morel, un científico (aparentemente) loco que se encuentra notablemente enamorado de ella.

La verdadera sorpresa llega cuando se manifiesta que todos ignoran al fugitivo por completo. Nadie parece reconocerlo. Y lo que es peor: las conversaciones y las situaciones se repiten cada semana.



► “La invención de Morel” hecha radio teatro por los geniales chicos de “Traidores de Textos”:



A esta altura de la trama, una de las cosas que más me gustó fue que el narrador se plantea varias hipótesis de lo que podría estar sucediendo, que resultaron ser teorías que yo también tenía sobre los misteriosos pobladores. Él plantea, por ejemplo, que: (1) puede estar volviéndose loco; (2) una extraña enfermedad los está afectando; (3) los turistas pueden ser extraterrestres de otro mundo; (4) está viviendo en mundos paralelos; (5) se ha convertido en invisible; (6) la isla es un manicomio y Morel el director; (7) la isla es el purgatorio, todos están muertos y él tan solo es una suerte de viajero (como lo fue Dante).


Aunque contenga fuertes toques de ciencia-ficción de anticipación y fantasía, La invención de Morel es, por sobre todo, una fábula de amor trágico. Cuando el fugitivo entiende lo que realmente está sucediendo, prepara un plan maravillosamente astuto para pasar el resto de la eternidad junto a la persona de la cual se enamoró.

Las pinceladas filosóficas le dan un toque de mística que suele gustarme mucho en las novelas. De hecho, pueden hacerse ensayos inmensos sobre las cuestiones filosóficas que se tratan en La invención de Morel. Se nombra a Thomas Maltus, al eterno retorno de Nietzsche, a la cueva de Platón. Los temas del amor y la soledad, de la inmortalidad, de la realidad, son todos explorados minuciosamente por el narrador. La dificultad, progresivamente mayor, de lograr distinguir  realidad de  fantasía es un poderoso leitmotiv también.

Hablemos un poquito de LOST, una serie que me emocionó en su momento, pero terminó por decepcionarme. Una de las fan-theories más célebres es aquella que dice que “La invención de Morel” inspiró a la serie, en cuanto a argumentos, temáticas y tonos. No por nada, a Sawyer (también un fugitivo escapando de la ley) lee la novela en un episodio de la 4ta temporada.

La premisa de Lost fue trivial: existía toda una amalgama de personajes que sobrevivían a un accidente aéreo y terminaban en una isla aparentemente desierta. La literatura siempre fue clave en la serie. Varios episodios llevaban títulos de libros, y muchísimos otros contenían referencias literarias. Algunos conflictos, de hecho, se basaban libremente en tramas de reconocidas obras literarias.

La lista de paralelismos entre Lost y la novela de Bioy Casares es inmensa. Entre ellas, quiero recopilar las que me compartió amablemente un blog amigo (Epifanías Literarias), y que encuentro como destacadas:

  • Ambas historias tienen lugar en una isla situada en algún lugar del Pacífico Sur. 
  • Ambas islas son el foco de extrañas enfermedades. 
  • En ambas obras se yuxtaponen distintos planos de realidad: en "Lost" esos planos son temporales; en "La invención de Morel", en contraposición, son espacio-temporales. 
  • Asimismo, en ambos relatos el mito del eterno retorno se halla presente: en la novela de Bioy, la misma semana se repite incesantemente; en "Lost", los personajes parecen condenados a regresar a la isla, teniendo que reproducir para ello la misma situación que los llevó hasta ahí. 
  • En ambas historias, hay un quebrantamiento de la ley natural: Morel catapulta las leyes del espacio-tiempo y de la muerte con su invento; y en "Lost", las misteriosas propiedades electromagnéticas de la isla resquebrajan la lógica cronológica del tiempo. 
  • Las máquinas que orquestan la fantasmagórica farsa en la isla de Morel recuerdan (y mucho) a los engranajes mecánicos que permiten mover la isla de "Lost". 
  • Tanto el isleño de la novela como Sawyer dirigen su deseo hacia una mujer en principio inalcanzable, a quien aman en la distancia y que parece mantener una relación más cercana con otro hombre: es el caso de Faustine con Morel, y de Kate con Jack. 
  • En "La invención de Morel", el fugitivo acaricia la idea de estar muerto y de encontrarse en un purgatorio, especulación que guarda paralelismos con la teoría de "Lost" (probada falsa) de que todos murieron en el accidente y de que la isla era un limbo. 
  • En ambas historias hay un ser superior, amo y responsable de la realidad de la isla: el Jacob de "Lost" es equiparable al Morel de Bioy Casares. 
  • En un momento dado, el isleño de Bioy Casares teme terminar como el japonés Tsuomi Sakuma, una de las víctimas del primer accidente de submarino; en "Lost", los coreanos Kwon encuentran el fin de sus vidas precisamente en un accidente de estas características. 
  • Ambas ficciones comparten otros elementos: por ejemplo, en las dos aparece un inquietante buque de carga; hay un personaje llamado Charlie que muere; y aparece la idea de una pareja que celebra los llamados "miércoles literarios".
Por supuesto, y como pasó en otras ocasiones en las que la televisión impuso un nuevo empuje de la literatura, luego de la aparición de La invención de Morel en la serie, las ventas de la novela se dispararon en EEUU. Estuvo en los 100 más vendidos de Amazon.com y se ubicó entre los 10 títulos más populares de literatura latinoamericana.

Más allá de estas relaciones hiperestéticas, “La invención de Morel” es una novela fascinante y deliciosamente escrita, que se banca por sí sola. Me encanta como, con una precisión casi detectivesca, el protagonista va poniendo en juego distintas hipótesis y descartándolas. Me parece perfecto cómo se trabajan las contradicciones que sufre el fugitivo debido a su situación, y las cuestiones morales que surgen –inevitablemente– cuando se entera de lo que está ocurriendo.

La novela se estructura en pequeños fragmentos de viaje y avanza con mucha fluidez. Es corta, pero muy rica en contenido. Al punto que hay que leerla con mucha atención y cuidado. El lector casual puede leerla como una banal tragedia de amor; otros –seguramente más arriesgados– la verán como un estudio crítico sobre la relación entre el mundo real y el de las imágenes.

► Se trata, en efecto, de una historia por demás ingeniosa que Bioy Casares entendió como un homenaje al cine, a ese cine de imágenes que volvía a todos locos en la década del 40. La isla de Morel es un espacio sagrado donde se ha construido una utopía de la eternidad.

Sobre el final, el personaje principal concluye que, a diferencia de Neo (en Matrix) y otros seres que descubren realidades alternativas, prefiere vivir en la virtualidad que genera la máquina creada por Morel, porque es ahí donde podrá vivir esa realidad que desea y anhela: estar hasta la eternidad con su amada Faustine.

Una novela, sinceramente, sin desperdicio, que se convirtió automáticamente en una de mis grandes favoritas.

«Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado;
sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria; retener vivo todo el cuerpo.
Solo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia»

(Adolfo Bioy Casares en La Invención de Morel)

PD1: ¡Gracias a Olga Beatriz Piñeiro por compartir información interesantísima de su blog “Epifanías literarias”!

PD2: Recomiendo ampliamente el canal de Youtube “Traidores Textuales” (de Agustina Arias y Franco Liberati) para aquellos interesados en la traición de textos, la literatura y el radio-teatro. No tiene desperdicio.

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=>> Otras notas relacionadas con AUTORES ARGENTINOS en el BLOG: “Una misma noche”, una decepción de Leopoldo Brizuela; “El último cuento”, fantástico microrelato de García Rieg; “Un verano para recordar”, ¡MI PRIMERA NOVELA!; “Una espada para Manuel” (sobre Manuel Peyrou) y “Los siete locos”, una novela de Roberto Arlt.

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viernes, 20 de junio de 2014

“Scenes from a Memory”, un álbum conceptual de Dream Theater


Uno de los primeros discos que realmente me voló la cabeza durante mi adolescencia (y todavía lo hace hoy) fue Scenes from a Memory (1999), un magistral álbum conceptual de la banda de metal progresivo Dream Theater. 

Más allá de su música, cuenta una historia fascinante que calza perfecto en el género de thriller psicológico. 

La trama detrás del álbum es tan perfecta que me extraña muchísimo que nadie en Hollywood la haya tomado para una adaptación cinematográfica.

Ya que últimamente he avocado algunas notas del blog para hablar sobre música, me parece una oportunidad idónea para explorar los discos conceptuales. 

“Scenes from a Memory” es la historia de Nicolás (“Nicholas”, en realidad) y la exploración de su misteriosa vida pasada, a medida que se ve inducido por la hipnosis de su psicólogo.

► Si quieren, pueden escuchar el disco directamente desde Youtube:


El rock es, por naturaleza, un género rebelde, barroco, audaz. Siempre inquieto, está constantemente en eterna reinvención y experimentación. Una de las formas que incorporó para proyectarse fue el concepto de “disco conceptual”.

En música, un álbum conceptual debe unificar un tema común, ya sea en lo narrativo, en lo instrumental o en lo relativo a la composición. Los álbumes conceptuales se conciben para contribuir a una historia general, a una premisa, a la exploración de un sentimiento particular.  Se suele considerar al disco conceptual como uno que tiene un clima general, distinguible.

Pink Floyd tuvo varios discos conceptuales, entre los que se destacan “Dark Side of the Moon” y “The Wall”. Green Day (“American Idiot”, 2004), Genesis (Lamb lies down on Broadway, 1974), el gran Jethro Tull (“Thick as a brick”, 1972) y el impecable David Bowie (“Ziggy Stardust”, 1972) son otros grupos musicales que han creado este tipo de discos.

La historia de “Scenes from a Memory” comienza en el primer track (“Regression”). Nicolás se encuentra relajándose con los sonidos de la voz del Hipnotizador. El terapeuta aclara que “si en cualquier momento necesita regresar de su estado hipnótico, solo debe abrir sus ojos”. La escena dos (“Overture 1928”) es impresionante y nos introduce directo en la historia. 

Cada vez que escucho este tema me imagino los créditos iniciales y al protagonista viajando por un túnel hasta 1928 (el lugar donde se lleva a cabo la regresión). La interpretación del grupo es impecable y tiene fuerza propia.

Así, y de a poco, nos enteramos de por qué Nicolás acudió al Hipnotizador. Una tal Victoria se le aparece recurrentemente en sueños y lo atormenta. Ella está buscando la forma de revelar la verdad de su propia muerte. Él, por su lado, se siente extrañamente atraído hacia ella, una chica común que fue brutalmente asesinada en 1928.

A través de varias sesiones con el Hipnotizador, la verdad se va descubriendo en forma de capas. Pronto Nicolás entiende que el motivo de la conexión es que ambos comparten el mismo alma. Aprende acerca de su propia vida al mirar a través de los ojos de ella. 

La injusticia comienza a fastidiarlo

Un momento muy fuerte en el argumento se da cuando Nicolás se siente obligado a visitar la tumba de Victoria y de, básicamente, enfrentar su propia muerte («Scene Five: Through Her Eyes»). Él expresa el dolor que siente por ella, y cuán impotente e inocente fue. 

En el track 8 (“The Spirit Carries On”, uno de mis favoritos), el héroe (de nuevo bajo hipnosis) comienza a comprender que su alma trascenderá y que no necesita temerle a la muerte. Las cosas, sin embargo, no terminan de cerrarle. Paulatinamente empieza a sospechar qué fue lo que realmente le sucedió a Victoria, quien estaba involucrado en un triángulo amoroso entre dos hermanos: Julián (el Durmiente) y Ed (el Milagroso).

La historia es muy loca porque ni Ed ni Julián son buenos tipos, ambos tienen grandes defectos y Victoria los quiere a ambos por igual. Sin embargo sobre el final (y luego de un cambio significativo en la vida de Julián) decide que quiere estar con él. La escena nueve (“Finally Free”) es el gran final y este track (de 12 minutos de duración) es majestuoso. 

Está formado por un “remake” de melodías contenidas a lo largo de todo el disco; y captura a la perfección la esencia de todo lo interpretado. 

Ed se entera de todo y planifica un asesinato perfecto: Julian “mató” a Victoria y luego se suicidó. Lo ejecuta de forma brillante y escapa. Ahora que Nicolás sabe la verdad de la tragedia, su alma ya puede descansar en paz.

Pero la gran sorpresa, el giro de tuerca definitivo, aún está por llegar.

Este es el final perfecto de la película que nunca fue. #SpoilerAlert#. Nick llega a casa y empieza a relajarse. Otro auto se detiene, el Hipnotizador entra a la habitación y dice, "Abre tus ojos, Nicolás". A lo largo de las sesiones de terapia, el Hipnotizador ha descubierto algo también: él mismo es el alma de Ed (el asesino). Y entonces: dispara a quemarropa, matando a Nicolás. Repitiendo el ciclo, una vez más.
  
  ► “Finally Free”, el último y más brillante track de “Scenes from a Memory”:


 ¿Qué historia, no? 

Este es el quinto álbum de la banda y fue lanzado en 1999… siempre lo tengo a mano para volverlo a escuchar.  Es uno de esos discos que marcaron un punto de inflexión en mis gustos musicales y también en mi forma de entender la música. Sinceramente, es una orgía musical. No hay otra forma de describirlo. No entiendo como 4 tipos pueden hacer todo esto… ¿cuantas manos tienen? ¿Cuántas voces? Su contenido lírico tiene una trama bien interesante y elaborada, y la música es genial. 

Un disco muy recomendado. Uno de mis preferidos.

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