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viernes, 11 de noviembre de 2022

Made In Abyss: Temporada 2 (REVIEW)

 

Made In Abyss volvió en una nueva entrega que, sin ser una obra de arte, logra ser una continuación sólida. Reseña de la segunda temporada.

 


jueves, 9 de junio de 2016

“Grimgar” renovó el animé de fantasía RPG

Durante el verano de 2012, el animé como medio fue “salvado” por una historia que se convirtió rápidamente en uno de los shows más populares de todos los tiempos: “Sword Art Online” (hoy en el puesto #2 de MyAnimeList.net, entre Death Note y Attack on Titan).

Es fácil entender porque SAO se transformó en un preferido del público: desde el primer episodio, demostró una calidad de animación sobresaliente, armoniosas coreografías de pelea y la amenazante premisa de estar atrapado en un videojuego de RPG (role playing game). Por otra parte, el 80% de los fans de animé están entre los 15 y los 25 años, un grupo más bien hormonal que busca acción, comedia y fan-service por sobre un argumento maduro y consistente.

Ahora bien, no lo voy a negar. Disfruté muchísimo de Sword Art Online y especialmente de su continuación (SAO II), pero también soy consciente de sus grandes desaciertos.

En las segundas mitades de ambas temporadas se visualizan los aspectos más flojos de la historia y se pierde el sentido de peligro inmediato. La fórmula “harem” (donde un héroe masculino es infinitamente poderoso y tiene a todas las chicas), el desvergonzado fan-service, el débil romance y los antagonistas acartonados son temas típicos de criticismo. 

Pero aún peor fue cómo SAO fue gradualmente perdiendo la mecánica del RPG que lo hacía tan atractivo al principio.


Lo que no puede negarse es que SAO reavivó el gusto por el animé en el público popular como antes lo habían hecho Death Note en el 2007 y Dragon Ball Z en los años ´90. Y también popularizó la fantasía RPG: personajes inmersos (o atrapados) en un mundo de fantasía con habilidades y mecánicas clásicas de un juego de rol, que progresivamente consiguen nuevas habilidades, mejores armas y una mayor protección.

Luego llegó Log Horizon, en el otoño del 2013. Directamente opuesto a SAO, este animé presentó visuales más simples y mucha menos acción, pero incorporaba mecánicas de RPG más acertadas y precisas. A partir de ahí salieron una buena cantidad de series del estilo, como la recomendable “Is it wrong to try to pick up girls in dungeon?” (2015)… pero todas eran más de lo mismo.

Claro: hasta que llegó Grimgar of Fantasy and Ash (Hai to Gensou no Grimgar) en este 2016.

Grimgar es un drama de fantasía producido por A-1 pictures (Sword Art Online, Erased, Your Lie in April). Son 12 episodios increíbles sobre un grupo de chicos que se despiertan en un mundo fantástico (la clásica premisa). La diferencia es acá se equilibra muy bien el conflicto argumental con la acción, tiene visuales exquisitos y una mecánica de juego clara y consistente.

Lo genial de Grimgar es que es una serie que toma riesgos en pos del argumento. Por ejemplo, no tiene problema en matar a personajes queridos (y de formas inesperadas) para generar un conflicto que ayude al grupo a crecer.

Cada personaje es muy rico y complejo, y todos comienzan a aprender habilidades y a trabajar en equipo a medida que la historia progresa. Creo que Grimgar deconstruye al género de la fantasía RPG luego de la explosión súper adictiva que fue Sword Art Online. Se centra en la dura realidad de vivir en un mundo de fantasía donde la supervivencia del más fuerte es la ley.


Un aspecto interesante de este animé es que no hay verdaderos antagonistas. Las criaturas a las que los protagonistas se enfrentan no son NPC (non-playable-characters) ni minions computarizados… son goblins y lobos que tienen cultura, vida social, trabajos, que incluso no molestan a nadie.

Esto hace que se plantee un dilema moral a la hora de cazarlos. Y esto es algo que Grimgar trabaja muy bien: el grupo siente verdadero remordimiento por tener que matar a estas criaturas para subir experiencia y conseguir dinero. Los goblins, por ejemplo, no atacan a los humanos, sólo se defienden y quieren vivir en paz.

De hecho, la serie no glorifica la idea de “vivir matando criaturas” como otros animés. Acá, ese estilo de vida es riesgoso, poco glamoroso, difícil y hasta incómodo.

El mundo de Grimgar es tan fascinante que da pena que la serie sea tan corta (si bien se espera que puedan adaptar más partes del manga). Los protagonistas se despiertan sin conocimiento de su vida previa, adoptan una clase (ladrón, mago, cazador, arquero, dark knight, etc.) y forman un equipo que, obviamente, comienza siendo altamente disfuncional.

No hay demasiada acción en la serie, y gran parte de la historia avanza a través de conversaciones, pero cuando la acción aparece, es frenética, y realista. 

Es muy correcta la labor que hacen en la serie para identificar las mecánicas del RPG, los pesos reales de las armas que usan, la violencia que se precisa para verdaderamente perforar un cuerpo, la adrenalina de sentir que una lucha es “matar o morir”.

También disfruté mucho que ningún personaje tenga una historia previa a su llegada a Grimgar. Al no existir forma de escapar, ellos aceptan que su vida será en ese lugar y nosotros (como espectadores) llegamos a conocerlos a partir de ahí, de su forma de ser, de sus interrelaciones con el resto del equipo. Y cada personaje tiene una personalidad muy marcada.


Quise evitar un análisis más detallado para no arruinar la trama, pero quienes no estén seguros de la historia, esperen hasta el episodio 4, que es donde yo dije: “Ok, bien, este es un animé diferente”. Grimgar of Fantasy and Ash es un gran animé de fantasía y RPG, distinto, maduro, temáticamente complejo y que clasifica como uno de los mejores del año 2016.

► POSDATA LOCA: Muy buena reseña del animé (sin spoilers) donde se refieren a algunos aspectos técnicos de la serie:

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lunes, 5 de octubre de 2015

Samanta Schweblin: la realidad como fantasía


El género fantástico es, innegablemente, uno de los más difícil de definir. Fueron muchos los estudiosos literarios que buscaron precisarlo. Una de sus concepciones más universalmente acreditadas es la de Tzvetan Todorov.

Todorov, como muchísimos otros rusos de la escuela estructuralista, fue uno de los grandes pioneros en el estudio de “lo literario”. En su célebre ensayo Introducción a la literatura fantástica (1970) coloca a lo fantástico entre lo insólito y lo maravilloso, y sólo se mantiene el efecto fantástico mientras el lector duda entre una explicación racional, asombrosa pero lógica, y una irracional.

Aunque más tarde Todorov fue criticado por su enfoque cerrado, la esencia se mantiene. En el género fantástico el conflicto se genera cuando los eventos anormales colisionan contra el orden de la realidad.

Samanta Schweblin es una de las autoras contemporáneas que más ha cultivado el cuento fantástico argentino en los últimos años. Y ella, en entrevistas, ha contado que la etiqueta de “género fantástico” la asusta. La razón es que sus historias no contienen brujas, mundos parelelos, magia o princesas en peligro. 

Son, de hecho, relatos donde –como Cortázar, como Bioy Casares, como Horacio Quiroga– todo ocurre en un plano realista (a veces hiper-realista) pero “hay algo: un detalle, una sospecha, que abre la historia a la posiblidad de otra cosa”.

Lo increíble de esta escritora es que se trata de una que no para de ganar premios. 

A principios de 2015 ganó el IV Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con su antología Siete casas vacías. Un premio dotado en 50.000 euros.

Ya en 2002 se había llevado a su casa el primer premio  del Fondo Nacional de las Artes, y de ahí no paró: el premio Haroldo Conti, el Casa de las Américas en el 2009 (por su libro Pajaros en la boca) y el Juan Rulfo (por el relato “Un hombre sin suerte”), entre otros.

Yo, como escritor, le tengo un poquito de envidia (… un poquito).

«Creo que la literatura tiene mucho de esto.
De acercarse al abismo, a los miedos y los odios más profundos
que no reconoceríamos ni en nosotros mismos; de la posibilidad inaceptable de la muerte, y de regresar a la vida diaria lo más ilesos posibles.»
  
(Samanta Schweblin)

Leí varios cuentitos de ella y, aunque no puedo decir que quedé totalmente impresionado, sí puedo ameritar que llaman la atención.

Muchos pueden encontrarse por Internet. El primero al que me le acerqué fue Matar a un perro. En este link pueden leerlo. Se trata de un relato crudísimo donde un aspirante a matón tiene que demostrar sus nervios de acero dándole muerte a un canino. Es tan real, tan visceral, que horroriza.

Hoy en día, “Matar a un perro” (perteneciente a su antología El nucleo del disturbio) es un clásico de las antologías de cuentos fantásticos argentinos.

Otro de sus textos es Mujeres desesperadas, y éste viene con una serie de giros argumentales interesantes y un final particularmente ingenioso. Acá pueden leerlo online. El relato nos lleva hasta una desamparada ruta en la cual las novias, recien casadas, son abandonadas de forma cruel por sus maridos. La autora utilizó este cuento para comentar de dónde surge la inspiración para escribir y cuáles suelen ser sus disparadores.

Schweblin comentó –y acertadamente, agregaría– que al escritor muchas veces las ideas le llegan como imágenes sueltas que quedan en la memoria mucho tiempo. Germinan hasta que de pronto, como un flechazo, se manifiestan en una historia de principio a fin. Algo así le sucedió cuando vio en la TV a una mujer sola en una noche lluviosa, con el vestido de novia puesto y revisando el motor de su auto. 

4 años más tarde se convertiría en Felicidad, la protagonista de “Mujeres desesperadas”.

Un texto que sin dudas merece su mención es Un hombre sin suerte, ganador del premio Juan Rulfo 2012. Hace un tiempo reseñé en el blog “La otra piedad”, un impresionante cuento de Laura Massolo que se llevó el Rulfo casi 10 años antes.

Acá puede leer “Un hombre sin suerte” online. En sus textos de fantasía, mayoritariamente siniestros, la autora suele dejar un lugar para pequeñas pinceladas paródicas, como si el humor fuera una suerte de oxígeno para un relato oscuro y asfixiante. Algo así sucede con este texto.

La historia es una inquietante ficción sobre la excursión a un centro comercial de una niña de ocho años. Lo curioso, lo perturbador, es que la niña no tiene bombacha y la acompaña un misterioso hombre adulto. 

El calificativo de “extraño” le queda chico.

Aparentemente hay mucho material autobiográfico detrás de esta historia. Según comenta la misma autora: “hay lavandina, hospital y bombachas, y hay sobre todo, un hombre sin suerte”.

► En estos días, la argentina de 34 años vive en Berlín, donde realiza una residencia de escritura (beca otorgada por el gobierno alemán). Bastante se ha hablado de su última antología (Siete cajas vacías) que le valió el codiciado premio de 50.000 euros y un reconocimiento literario más. Pero como todavía me tengo que hacer tiempo para leerlo, quedará para un próximo post. ¡Bis die nächste!

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lunes, 7 de julio de 2014

El curioso caso de Scott Fitzgerald


Scott Fitzgerald escribía novelas para mantener sus gustos por el alcohol y las fiestas. Sus tendencias hedonísticas y materialistas se reflejan en sus trabajos, pero eso no le impidió convertirse en uno de los autores más influyentes de Estados Unidos (aunque el reconocimiento le llegó, como es usual, luego de su muerte).

Su aclamada novela El Gran Gatsby (1925), considerada su magnum opus, es mencionada bastante en “Tokio Blues” (que reseñé recientemente) y será motivo de otra nota. Hoy quiero hablar de “El curioso caso de Benjamin Button”, cuento corto de este autor que nos muestra una fantástica y extraordinaria condición.

► “El curioso caso de Benjamin Button” (de Fitzgerald) en versión PDF para descargar: http://goo.gl/j2dhFF

En 1918, un bebé llamado Benjamin nace con una condición extrañísima que será, en esencia, una suerte de impedimento que arrastrará durante toda su existencia, quebrando casi todas sus aspiraciones. Benjamin Button nace con setenta años –cansado, decrépito, encogido– y misteriosamente va rejuveneciendo paulatinamente conforme pasan los años.

Lo que más disfruto de este relato breve es que podemos vivir junto al protagonista su infernal calvario. Tomemos su infancia, por ejemplo. Allí se nos describe con magistralidad a un padre que intenta disimular su excepcionalidad, o el fracaso de Benjamin al intentar ingresar en la Universidad de Yale.


De por sí, la premisa es sencilla pero genial. El argumento, lo dijo el mismo Fitzgerald, está inspirado en Mark Twain, quien comentó que era una pena que la mejor parte de la vida se diera al principio y la peor parte al final. Scott Fitzgerald decidió experimentar el proceso inverso en este relato fantástico que roza lo satírico.


El cuento es ligero y ameno, y es imposible que decepcione a los seguidores de la obra de Scott Fitzgerald, ya que conserva la ironía, el humor y la melancolía que hicieron famosos a este autor. La narración de Fitzgerald, como también lo demuestra en El Gran Gatsby, nunca anda con prisas, es coloquial y logra conmover en solo unas cuantas páginas. Por sobre todo, “El curioso caso…” tiene humor peculiar que se apoya en las situaciones incómodas que vive el protagonista.


Ciertamente, la lógica del autor es infalible. Un anciano tiene la experiencia de vida, los conocimientos y el dinero, mientras que los jóvenes mantienen la virilidad, la salud, las ganas, la motivación. Al invertir estas condiciones, uno podría llegar a viejo siendo joven, manteniendo todas las ventajas de la experiencia y la salud. Esta es la hipótesis que plantea Fitzgerald, y no creo que haya querido representar nada más profundo de lo que parece.

►  “El curioso caso…” es un relato entretenido, visionario y creativo. Se lee de un tirón y se disfruta mucho. El final, en particular, es increíble. No quiero arruinarlo, pero me encanta cómo se adecua el vocabulario a las vivencias del protagonista: el texto se acomoda al protagonista, y no al revés. 

Si todavía no lo leyeron, definitivamente se los recomiendo ampliamente.


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=>> Otras notas relacionadas con relatos breves en el BLOG: “La otra piedad”, un cuento increíble de Lauro Massolo;  “Castillos en el aire” (un relato de mi autoría); “Radicales libres” (de Alice Munro); “Gritos en el silencio” (uno de mis preferidos, de Frederic Brown) y “El problema de la Celda 13” (del implacable Jacques Futrelle)

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miércoles, 12 de febrero de 2014

“Un planeta llamado Traición”: la fantasía épica de Orson Scott Card.


Recientemente –y luego de casi 30 años de incubación– se adaptó la película de la novela más famosa de Orson Scott Card: “El juego de Ender”. El célebre autor de ciencia ficción es el único que ha ganado los premios Hugo y Nébula en años consecutivos, y es considerado uno de los grandes maestros de la ciencia ficción contemporánea.

Históricamente, los relatos Card desarrollan historias de ciencia-ficción y fantasía que inciden principalmente en cuestiones morales y en la profundidad emocional y psicológica de sus protagonistas. “Un planeta llamado Traición” (la segunda novela del autor) no es la excepción. La trama sigue la vida de los habitantes de Traición,  un planeta donde La República ha arrojado a las familias que desobedecieron.  

La premisa de esta novela es fascinante. Traición es un planeta pobre en metal, y la gente del lugar lo busca desesperadamente para poder construir una nave y escapar.  Cada familia posee una habilidad distinta, y esos recursos (esos dones) se convierten en material de intercambio para el preciado metal. Durante 3 milenios, las ciudades se han masacrado unas a otras, cada raza intentando ser la primero en conquistar, aniquilar y construir una nave que los haga libres.

► Les comparto “Un planeta llamado Traición” para descargar en versión PDF: http://goo.gl/BM9Nux

=> #SpoilerAlert. Si no quieren conocer detalles de la trama, ¡están advertidos! Se me hace imposible hacer un análisis más o menos prolijo sin develar ciertas cuestiones. ¡El que avisa, no traiciona!

Dentro de este contexto, los Mueller (fundados por un genetista) poseen la habilidad de la regeneración. Lanik Mueller –el heredero al trono– atraviesa el peor momento de su vida. No solo descubre que es un regenerador radical (es decir: partes del cuerpo le crecen aleatoriamente y en lugares variados) sino que además ha sido traicionado por su hermano menor. Deshonrado, es enviado por su padre a espiar a un pueblo vecino (Nkumai) para descubrir cómo están consiguiendo improbables cantidades de hierro.


A pesar de tener una premisa de ciencia-ficción, la historia rápidamente se convierte en una fantasía épica al estilo “espada y hechizo” (me recordó a “Una princesa de Marte”, por ejemplo). Esta amalgama de géneros es una de las marcas típicas del autor. No por nada, Orson Scott Card también ha participado como escritor de LucasArts en alguna de sus aventuras gráficas más célebres (“The Dig” y “Monkey Island”, por mencionar dos).

Admito que me costó un poco engancharme con el personaje, el mundo y las dinámicas que se suceden. Los capítulos tienden a ser extensos y bastante descriptivos. Pero a partir de la llegada de Lanik a Nkumai, donde aprende su primera habilidad, quedé innegablemente seducido. La sensación de explorar aquel mundo desconocido –descubriendo sus secretos, su pasado– junto a la frescura de la pluma de Scott Card obliga a pasar las páginas sin parar. (En inglés se diría que es un verdadero pageturner)

Cada familia posee un don especial (casi mágico) dependiendo de la profesión de su antepasado. Por ejemplo: la gente del bosque de Ku Kuei maneja el flujo del tiempo a voluntad (acelerándolo o ralentizándolo) y los de Schwartz se comunican con la naturaleza para molderla a voluntad. 

... A medida que Lanik aprende estos “nuevos poderes”, su personalidad se va transformando también. Al principio del viaje es un joven privilegiado y orgulloso, terco, avaricioso y –en parte– egoísta. La experiencia lo convierte en un adulto humilde, altruista, orgulloso pero en busca de un bien mayor. No utiliza sus habilidades para ganar fama o fortuna, sino para intentar salvar al planeta.

Especialmente a partir de la mitad del libro empezamos a encontrar las preocupaciones metafísicas que caracterizan Scott Card: el protagonista busca una realización espiritual y emprende la búsqueda de un mundo mejor. La extraordinaria amalgama de psicología, metafísica y aventura hacen de Un planeta llamado Traición una experiencia realmente memorable. Otro detalle es que, gracias a un mapa del planeta adjunto en la novela, podemos realizar el viaje junto al protagonista, y ubicar cada ciudad en la geografía del lugar.

Una última aclaración respecto al género: supongo que categorizarlo como “ciencia ficción pura” no es ni completo ni adecuado.  No lo digo por la “imposibilidad científica” de los poderes o dones, que son prácticamente mágicos, sino por la propia estructura de la novela: tenemos un mundo de civilizaciones medievales donde se impone el feudalismo, dividido en un buen número de razas (o familias) con rasgos y características (poderes) claramente diferenciados. Allí, se libra una sangrienta guerra de los grandes contra los débiles. Pero además, la novela se asemeja a un libro de viajes, a través del cual se nos describe un maravilloso y nuevo mundo. En resumen: hablamos de pura fantasía.

► Es cierto que esta es una novela menor dentro de la bibliografía del autor, pero la encontré muy superior a otras novelas de ciencia ficción (quizás mucho más “comerciales”) que me tocó leer. Un planeta llamado Traición fluye a un ritmo correcto, tiene constantes sorpresas, una narrativa compleja y, por supuesto, una buena dosis de acción con espadas.

El final hace un uso impredecible de una pistola de Chejov que aparece al principio de la historia, y eso me sorprendió mucho. Me pareció un final tan perfecto como inesperado. Recomiendo mucho la novela para los amantes de este tipo de historias.


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=>> Las últimas veces en los REVIEW LITERARIOS del blog analizamos: “The Killing Joke”, una novela gráfica de Alan Moore, “Cuna de Gato” (del genial Kurt Vonnegut) y “La excepción y la regla”, esa maravillosa obra de teatro del maestro Bertolt Brecht.

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