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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Lista TOP-10: Libros favoritos leídos en 2020

 

En el año de la pandemia leí menos de lo que me habría gustado. Suelo meter mucho durante el transporte a mi trabajo y, como pasé el año haciendo home-office, el resultado fue que vicié muchos más videojuegos que libros. Sin embargo, si llegué a mi objetivo mínimo de 10 lecturas por año. En esta nota las recomiendo en orden de preferencia.



jueves, 2 de febrero de 2017

Entrevista a Denise Lopretto, autora de “Primera Naturaleza”


Venía siguiendo los cuentos de Denise desde hace un par de años ya. Por eso, cuando me enteré de que había compilado sus favoritos en un antología supe que tenía que entrevistarla.

En esta nota hablamos sobre las diferencias entre estudiar Licenciatura en Letras y buscar ser escritor, discutimos la microficción, la autopublicación, los concursos literarios, el mundo editorial, los grandes escritores y (por supuesto) sus cuentos.

Los dejo con ella, que tiene cosas mucho más interesantes para decir que este servidor.

***

► ENTREVISTA A DENISE LOPRETTO

Denise: sos Licenciada en Letras, lectora empedernida y escritora aficionada (según indicás en tu blog). Evidentemente, no se necesita ser “Lic. En Letras” para aprender a escribir. Sin embargo (y siendo que sos ambas): ¿cómo creés que ser un profesional de las letras ayuda al acto de “escribir”? ¿Lo ves como una condición importante en un escritor?

Bueno, en primer lugar, ¡hola! En segundo, te agradezco la oportunidad de que podamos conversar, me encanta responder preguntas difíciles. :P

En cuanto a lo que decís, es un tema sobre el que pienso de vez en cuando. En caso de que alguien no lo sepa (cuando decía que estudiaba Letras, todos creían que era para ser escritora :v), ahí no te preparan para ser escritor ni nada por el estilo; en todo caso, lo que forman son investigadores, o sea, esa gente rara que tiene el extraño don de explicarte un poema de vanguardia, así como los de Artes te explican qué quiere decir el cuadrado negro ese que está colgado ahí. XD

Estudiar a los poetas clásicos en profundidad (Virgilio y Horacio, un año cada uno y Ovidio, un cuatrimestre; al final ya quería quemar los libros :P) fue como una revelación. Ahí me di cuenta de que los románticos son los estafadores más grandes de la historia de la literatura: nos vendieron el cuentito de la inspiración, cuando resulta que era pura pose. Eran unos malditos manipuladores :P


Con los clásicos, descubrí que escribir es un trabajo artesanal, como el de las artes visuales, y creo que la carrera me ayudó a ser consciente de las elecciones que hago. La mayoría, al menos. Claramente, estudiar Letras no es un requisito para ser escritor; como dije, la carrera no está pensada en ese sentido. Para eso, ahora tienen un seminario de grado de escritura creativa (y lo ponen después de que me recibí, ¡¡me quiero matar!!). Pero sí creo que es importante estudiar o repasar un poco de literatura porque eso nos da herramientas para reflexionar sobre lo que hacemos.

Tu antología “Primera Naturaleza – cuentos” está conformada por narraciones (tanto en poesía como en prosa) más bien breves que se acercan a la microficción. ¿A qué se debe esta elección? ¿Te sentís más cómoda con textos cortos?

No es una cosa que me haya planteado conscientemente, la brevedad me sale sola. Es raro, porque siempre fui de leer novelas; la manía por los cuentos es algo reciente. Los últimos cuentos que escribí tienen más de dos mil palabras y siento que estiro las cosas a un nivel insoportable.

La brevedad tiene varias ventajas, para mí: es fácil de leer en Internet, se lee y se escribe en poco tiempo, es más fácil controlar todos los elementos y no tengo que molestarme en desarrollar demasiado a los personajes (a veces, ni nombre les pongo) :P Además, mi concentración se dispersa muy fácil. Con un micro no tengo problemas, pero para cuentos largos preciso un tiempo extra de precalentamiento que a veces no tengo.


En la misma sintonía: en gran parte de tus textos se nota un uso (intensivo) de la ironía, del sarcasmo. Las historias suelen tener un desenlace tragicómico y, a veces, hasta un duro golpe de realidad. Algo del estilo: “¡DESPERTATE, DATE CUENTA!”. ¿Lo ves de esa manera vos también? De ser así: ¿es una decisión consciente?

A lo mejor tiene que ver con cómo soy yo y el tipo de humor que me sale, supongo. De hecho, no me había dado cuenta hasta que leí la pregunta :O Es posible que en otra vida haya sido una pésima comediante de stand up :P

Otra de las características de tus cuentos es la experimentación literaria, algo que en tu blog está a flor de piel tanto en la forma (variaciones, ejercicios de estilo, etc) como en el contenido (“remakes” de mitos, por ejemplo). Me cuesta muchísimo encontrarme con textos en Internet que logren escapar de los lugares comunes, de lo genérico, del cliché. ¿Te parece que buscando la experimentación lográs diferenciarte un poco de “lo demás”? ¿Cómo comenzó esa búsqueda de nuevas formas de escribir?

Como todo lo demás, es una cosa que me salió sola y que después la continué conscientemente.

Estoy acostumbrada a leer variado, así que supongo que me gusta escribir variado porque, si no, me aburro. En cuanto a la forma, es probable que haya influido la lectura de los Ejercicios de estilo de Queneau más o menos al mismo tiempo que retomé la escritura. Aparte, en serio, no se puede leer a los grandes de los micros y seguir escribiendo igual (fangirl mode on).

No sé si logro diferenciarme de “lo demás”; probablemente, un poco sí, a juzgar por lo que leo en la blogósfera, pero no sé. Digamos que si no me lo dice otra persona, no me doy cuenta :/ Encontré en Internet tres o cuatro escritor@s que son más o menos de mi estilo, y de quienes soy muy fan (uno sos vos - fangirl mode still on).

Lo de los mitos tampoco es taaaan original, hay montones de autores que hicieron sus propias versiones (de Homero para acá, básicamente :P).

Hablemos de la auto-publicación. Publicaste tu colección de cuentos en Amazon, Kobo, Mercadolibre, tienda Apple, etc. ¿Autopublicarte fue tu primera opción o buscaste otras alternativas antes? ¿Qué ves como ventajas y desventajas de esta forma de difundir tus obras?

En realidad, lo pensé bastante antes de autopublicar. Estudié todas las opciones y me pareció que, si bien me gustaba la idea de publicar al estilo tradicional tanto como a cualquiera, era la alternativa menos viable. Primero, porque no me conoce ni el loro; segundo, porque parece que está de moda la narrativa extensa y no creo que mis cuentos sean muy rentables. Por todo esto, veo muy difícil que una editorial quiera arriesgarse conmigo, incluso una independiente.

Así que opté por empezar por mi cuenta. Más adelante, quién sabe. Todo es posible XD

También sos correctora y asesora literaria. ¿Qué errores son con los que te encontrás más seguido a la hora de corregir textos?

Los problemas que encontré son diversos y creo que puedo separarlos por nivel. El principiante suele precipitarse bastante en la narración, como que se apura en contar la historia sin darse cuenta de que el cómo importa tanto como el qué. Ese es uno de los más importantes, también suelo encontrar problemas en el manejo del narrador y punto de vista, los diálogos, personajes planos, etc.

Los más avanzados parecen tener problemas de puntuación más o menos complicados y, a veces, de gramática.

Nombrame tres libros que creés que deberían darse y enseñarse en las escuelas secundarias, y con qué objetivo.

Creo que lo que se da, o sea, los contenidos, en general está bien. En todo caso, habría que buscar la forma de enganchar a los chicos con esa literatura, tal vez involucrándolos más en el aprendizaje para que puedan apropiarse de los clásicos. Suena re clase de didáctica esto, pero es algo que pienso de verdad. XD

Tenés la posibilidad de tomarte algo con un escritor cualquiera (vivo o muerto). ¿A quién elegís y por qué? ¿Qué tomás: café, mate, cerveza, otra?

Tengo que hacer una pequeña confesión: mi fangirl mode no es como el del resto. Me da un poco de vergüenza conocer gente famosa. Soy más de admirar desde lejos XD Digamos la verdad: supongamos que me lo cruzo a Cortázar o a Galeano o a Ovidio; lo único que me saldría es “Soy tu faaaaaan”. Quedaría pésimo. *Se ríe por no llorar*.

En todo caso, al que me gustaría conocer es a Lope de Vega para preguntarle cuándo carajo tenía tiempo de escribir todo lo que escribió con la vida loca que tuvo. Y después me voy a tomar un café sola :P El mate me gusta, pero me sale terrible.

Dos preguntas relacionadas con la parte más comercial de la literatura. ¿Qué opinión tenés del negocio editorial actual? Por otra lado: ¿qué opinás de los concursos literarios? ¿Solés participar?

Bueno, del negocio editorial no puedo hablar demasiado porque desconozco :/ Solo podría opinar a partir de lo que veo directamente y de lo que leo de gente que se supone que sabe más. Cualquiera de ellos puede decir cosas mucho más interesantes que yo.

En cuanto a los concursos, nunca me lo cuestioné demasiado. Empecé a participar en algunos chiquitos para probar suerte, obligarme a escribir un poco y esas cosas. Leí por ahí que hay mucha gente que se queja de que están arreglados y qué sé yo, pero supongo que es más probable que eso pase con los grandes. A mí me va más o menos. No es que mande muchos, pero quedé finalista en un par que creí que no me tendrían en cuenta porque en los dos mandé cuentos de ciencia ficción :O De hecho, uno de ellos fue en el que organiza la Legislatura de Buenos Aires. Supongo que depende mucho de lo que uno esté buscando. A mí no me desespera ganar (apuesto a que nadie me lo cree esto :P), aunque no niego que me gustaría.

¿En qué estas trabajando ahora? ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Siempre tengo un cuento entre manos, jejeje. Tengo ganas de juntar algunos que me quedaron afuera de Primera Naturaleza para publicarlos. Fuera de eso, pienso seguir escribiendo para el blog, participando en iniciativas y concursos, etc. Si tengo tiempo, me gustaría abrir una lista de suscripción en el blog para compartir material para lectores curiosos ;)

Por último: ¿algo más que nos quieras contar? ¿De qué manera puede contactarte la gente?

Bueno, antes que nada quería agradecerte por leerme y por tomarte el trabajo de armar esta entrevista. También te pido disculpas por la tardanza, pero es que pusiste preguntas complicadas, me sentía como en un examen, jajaja. Me hiciste pensar demasiado XD

Si a alguien le interesa leerme, no tiene más que chusmear mi blog de cuentos primeranaturaleza.blogspot.com, donde hay una sección de librería con todos los enlaces donde vendo la antología Primera Naturaleza.

En las redes sociales estoy en Google +: https://plus.google.com/u/0/+DeniseL83


Algún día me abriré una cuenta en Facebook :P

¡Saludos!

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Las aventuras de Tom Sawyer: nostalgia y juventud

¿Quién no ha escuchado –aunque sea de nombre– sobre “Las aventuras de Tom Sawyer”? 

Se trata de una novela norteamericana clásica de Mark Twain (Samuel Clemens), publicada en 1876. Considerada una obra maestra de la literatura juvenil, relata las andanzas del joven Tom y sus amigos, mientras crecen en el pequeño pueblo de San Petersburgo (Missouri). Bajo las restricciones de sus mayores, realizan escapadas para vivir historias fantásticas llenas de peligros reales.

Esta novela slice-of-life cuenta con 35 episodios de relativa autonomía y fue la precursora de la críticamente aclamada “Las aventuras de Huckleberry Finn”, calificada universalmente como la obra maestra de Mark Twain. (Pero esta continuación la dejo para otro post.) Hoy quiero desmenuzar un poquito las Aventuras de Tom Sawyer.

► “Las aventuras de Tom Sawyer” es de dominio público, así que pueden encontrarlo fácilmente de forma virtual en Internet.

El género “coming-of-age” en Tom Sawyer

El mismo autor comenta en su prefacio que casi todas las aventuras que se relatan en el libro ocurrieron realmente. Huck Finn, por ejemplo, fue tomado de la vida real. Tom Sawyer, por otro lado, es la combinación de tres amigos de su infancia. Esta técnica es la que se conoce como “orden compuesto” en la jerga de la arquitectura, y yo también la usé para crear a los personajes de mi primera novela (“Un verano para recordar”), que forma parte del mismo género.

El propósito de Twain fue contar historias que pudieran entretener a los niños, aunque terminó realizando un estudio social de su época. Sin embargo, lo mejor que tiene la novela es la representación nostálgica de vivencias que –en mayor o menor medida– hemos tenido todos de niños. Aunque hayan pasado 138 años desde su publicación, las aventuras de los protagonistas siguen manteniendo su frescura: jugar a ser piratas o detectives, enamorarse, perderse, pelearse, enojarse, mentir… La inocencia y alegría de estos muchachos que tienen toda la vida por delante está a flor de piel.

Pero no todo es color de oro para Tom. Él se enfrenta a peligros reales (como perderse en una cueva o enfrentarse al matón Joe, el Indio) que lo ayudan a madurar. Ese “pasaje de la niñez a la adultez” (que representa al género) no está tan plagado de drama como en “El guardián entre el centeno” (que comente en este post) pero sí está muy presente. En esencia, es una aventura en busca de la identidad y el crecimiento personal, una novela de aprendizaje al estilo bildungsroman (como se la conoce en Alemania).

La mirada de un niño es también una parte fundamental de la obra. Todo sucede a través de los ojos de Tom: las apariencias, las máscaras que utilizan las personas mayores, los ritos y costumbres. Muchas veces el autor se muestra cómplice del protagonista, omitiendo escenas que el mismo Tom prefiere no mencionar.

También hay un juego constante entre distintos tipos de literatura: fantasía, misterio, policial, aventura (búsqueda de tesoros), terror, etc… y su humor picaresco siempre nos lleva a recordar que esta es la historia desde la percepción de un niño.

En este sentido, la temática me recordó mucho a las películas “Mud” (mi crítica acá) y “Kings of Summer” (mi crítica acá), ya que ambas tienen como protagonistas a niños viviendo a la orilla del río, que tienen todo tipo de aventuras. “Mud” es excelente, y mucho más adulta. “Kings of summer” tiene un tono más infantil y me hizo recordar muchísimo a la novela de Mark Twain (en ambas los protagonistas escapan de la casa para vivir alejados del mundo de los adultos, por ejemplo).

Entre paréntesis, los que disfruten de este género pueden ver la ambiciosa “Boyhood” (acá mi review), que es un experimento cinéfilo sin precedentes. Y, como siempre digo, recomiendo ampliamente “The Way Way Back” (que es excelente), la inmortal “Stand by me” (basada en un cuento de Stephen King) y “Perks of being a Wallflower”; todas interesantes y pertenecientes al género.

Mucho más que aventuras

Mark Twain convirtió el pequeño pueblo de Saint Petersburg, donde la obra se desarrolla, en una visión en miniatura de Estados Unidos, un microcosmos. En ese sentido, es un atractivo estudio realista de la época. Esto también le trajo ciertas controversias en su momento.

El autor, a través de la mirada de Tom, hace un análisis de la clase media a la que perteneció y a sus instituciones básicas: la familia, la iglesia, la justicia, la policía, la comunidad… destaca las virtudes y defectos, los aciertos y fallos. Por este motivo, “Las aventuras de Tom Sawyer” también entra dentro del género de sátira.

Por otra parte, me gusta pensar que la historia puede leerse en capas. La capa más superficial es la aventura infantil de los protagonistas, pero más en profundidad se detectan temáticas adultas como una observación sobre la moral, la hipocresía de la sociedad, la libertad a través de la exclusión social y la superstición.

A su vez, hay una serie de elementos simbólicos que se ponen en juego en la novela. El más claro es el de la cueva, que representa el último gran obstáculo que Tom tiene que superar antes de graduarse hacia la madurez. Las historias coming-of-age suelen involucrar pruebas, peligros o desafíos que el protagonista, aislado del resto de la sociedad, debe afrontar. No es casual que la cueva sea el lugar donde todo confluye: su capacidad de supervivencia, su enemistad con el indio Joe y su amor por Becky.

Otro símbolo importante es la historia es el tesoro, un indicador que marca el fin de la travesía de los chicos y, en particular para Huck Finn, su movimiento hacia una sociedad civilizada. A su vez, es una representación evidente del heroísmo de ellos, convirtiéndose en personas excepcionales en un mundo donde todos simplemente se conforman con lo que tienen.

Tom y Huck como personajes principales

Tom Sawyer es un personaje pluridimensional e interesantísimo. Inquieto, pero de gran corazón. Su inteligencia queda declarada desde los primeros capítulos, donde logra que todos los niños vecinos pintan la cerca felizmente por él. Cuando la novela arranca, es un chico travieso que envidia la libertad de Huck Finn (el hijo del ebrio del pueblo, que duerme en un barril y no tiene que ir a la escuela). Sin embargo, a medida que la historia avanza debe tomar decisiones responsables: brindar un testimonio clave en un juicio, salvar a su enamorada de un castigo o navegar por una cueva para salvar su vida. Al final, Tom comprende la importancia de la educación, de las reglas, de los adultos, y le aconseja a su amigo Huck aceptar la pérdida de libertad por una mejor calidad de vida.


Huck Finn, por su parte, no tiene modos de vida ejemplares para “los grandes” pero sí es querido entre los más chicos. Sobre el final, luego de encontrar el tesoro, su vida cambia por completo cuando lo adopta la viuda Douglas. Lo obligan a vestirse y alimentarse bien, a ir a la escuela y aprender modales. Tiene que comer con cuchillo y tener, ir a misa, hablar apropiadamente y lavarse los dientes. Hay bastante para estudiar de estos dos personajes, pero llevaría un análisis mucho más detallado.

Las censuras de Tom Sawyer

Algunos han interpretado esta obra de Twain como una crítica social al Sur de EEUU antes de la guerra.  Pero, por sobre todo, la autenticidad de la lengua y el tratamiento que el autor le dio a sus textos hicieron que sea considerado “racista”. 

La versión original cuenta con el uso repetido del políticamente incorrecto término "negro" (nigger) y el adjetivo de "injun" (indio) para el villano. Estas críticas llevaron a las prohibiciones posteriores de sus libros más famosos.

En las ediciones escolares, tanto "Las aventuras de Tom Sawyer" como su secuela (aún más controversial) "Las aventuras de Huckleberry Finn" están corregidas. La palabra "nigger" fue sustituida por "esclavo" y la palabra "injun" por "indio".

La cronología de Tom Sawyer

Un apartado de color. Para los que estén interesados en leer todas las historias de Tom en el orden correcto de lectura, sería el siguiente:

1. The adventures of Tom Sawyer ("Las aventuras de Tom Sawyer")
2. Adventures of Huckleberry Finn ("Las aventuras de Huckleberry Finn"): la historia se desarrolla inmediatamente después de "Las aventuras de Tom Sawyer".

Como última curiosidad, en la película "La liga de los hombres extraordinarios" (adaptación de novela gráfica de Alan Moore), aparece el personaje de Tom Sawyer como un agente del servicio secreto americano a las órdenes de Roosevelt.

Palabras finales

Como novela infantil, Las aventuras de Tom Sawyer es llevadera y amena, aunque no alcanza el nivel de complejidad (por lo menos en cuanto al perfil psicológico) de grandes historias coming-of-age como “El guardián entre el centeno”. Es una lectura más bien orientada a un público juvenil de 11 a 16 años, divertida y con mucha aventura. Leerla como adulto me permitió ver algunas cuestiones bajo otra perspectiva. Ya he hablado de literatura juvenil en el blog, y quizás hay otras propuestas más interesantes. Pero no me arrepiento de haberle dado una miradita a este clásico.


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=>> Otras notas sobre LITERATURA JUVENIL en el BLOG: “La feria de las tinieblas” (de Ray Bradbury), “El guardián entre el centeno” (de J.D. Salinger), “Un verano para recordar” (mi novela, publicada en 2013), “El principito” (de Antoine de Saint-Exupéry) y “Un cuento de Navidad” (de Charles Dickens).

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lunes, 7 de julio de 2014

El curioso caso de Scott Fitzgerald


Scott Fitzgerald escribía novelas para mantener sus gustos por el alcohol y las fiestas. Sus tendencias hedonísticas y materialistas se reflejan en sus trabajos, pero eso no le impidió convertirse en uno de los autores más influyentes de Estados Unidos (aunque el reconocimiento le llegó, como es usual, luego de su muerte).

Su aclamada novela El Gran Gatsby (1925), considerada su magnum opus, es mencionada bastante en “Tokio Blues” (que reseñé recientemente) y será motivo de otra nota. Hoy quiero hablar de “El curioso caso de Benjamin Button”, cuento corto de este autor que nos muestra una fantástica y extraordinaria condición.

► “El curioso caso de Benjamin Button” (de Fitzgerald) en versión PDF para descargar: http://goo.gl/j2dhFF

En 1918, un bebé llamado Benjamin nace con una condición extrañísima que será, en esencia, una suerte de impedimento que arrastrará durante toda su existencia, quebrando casi todas sus aspiraciones. Benjamin Button nace con setenta años –cansado, decrépito, encogido– y misteriosamente va rejuveneciendo paulatinamente conforme pasan los años.

Lo que más disfruto de este relato breve es que podemos vivir junto al protagonista su infernal calvario. Tomemos su infancia, por ejemplo. Allí se nos describe con magistralidad a un padre que intenta disimular su excepcionalidad, o el fracaso de Benjamin al intentar ingresar en la Universidad de Yale.


De por sí, la premisa es sencilla pero genial. El argumento, lo dijo el mismo Fitzgerald, está inspirado en Mark Twain, quien comentó que era una pena que la mejor parte de la vida se diera al principio y la peor parte al final. Scott Fitzgerald decidió experimentar el proceso inverso en este relato fantástico que roza lo satírico.


El cuento es ligero y ameno, y es imposible que decepcione a los seguidores de la obra de Scott Fitzgerald, ya que conserva la ironía, el humor y la melancolía que hicieron famosos a este autor. La narración de Fitzgerald, como también lo demuestra en El Gran Gatsby, nunca anda con prisas, es coloquial y logra conmover en solo unas cuantas páginas. Por sobre todo, “El curioso caso…” tiene humor peculiar que se apoya en las situaciones incómodas que vive el protagonista.


Ciertamente, la lógica del autor es infalible. Un anciano tiene la experiencia de vida, los conocimientos y el dinero, mientras que los jóvenes mantienen la virilidad, la salud, las ganas, la motivación. Al invertir estas condiciones, uno podría llegar a viejo siendo joven, manteniendo todas las ventajas de la experiencia y la salud. Esta es la hipótesis que plantea Fitzgerald, y no creo que haya querido representar nada más profundo de lo que parece.

►  “El curioso caso…” es un relato entretenido, visionario y creativo. Se lee de un tirón y se disfruta mucho. El final, en particular, es increíble. No quiero arruinarlo, pero me encanta cómo se adecua el vocabulario a las vivencias del protagonista: el texto se acomoda al protagonista, y no al revés. 

Si todavía no lo leyeron, definitivamente se los recomiendo ampliamente.


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=>> Otras notas relacionadas con relatos breves en el BLOG: “La otra piedad”, un cuento increíble de Lauro Massolo;  “Castillos en el aire” (un relato de mi autoría); “Radicales libres” (de Alice Munro); “Gritos en el silencio” (uno de mis preferidos, de Frederic Brown) y “El problema de la Celda 13” (del implacable Jacques Futrelle)

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viernes, 24 de enero de 2014

El perro era la mente maestra: los misterios de Agatha Christie.


Es el truco más antiguo del mundo. La trama te va llevando –guiando cual hoja en el viento– hacia un inevitable final; entonces (en el último minuto) algo sucede que cambia absolutamente todo. Es lo que se conoce como un twist-ending. Ya saben: Bruce Willis estaba muerto, Snape mata a Dumbledore o “Luke, soy tu padre”.

Pero los twist endings (o, como me gusta llamarlos, “giros de tuerca”) tienen variantes, todo tipo de variantes. Recientemente recordé una de ellas: “El perro era la mente maestra”, también conocida como “El asesino era el mayordomo”. ¿De qué se trata? Es simple: te estás acercando al desenlace, las pistas comienzan a tener sentido, se va armando el rompecabezas… estás cerca de saber quién es el Hombre detrás del Hombre, el verdadero villano. Y entonces descubrís que era la persona de quien menos sospechabas (o alguien que ni siquiera tenías en tu radar), un hombre tirado en el suelo durante toda la película, un caballo (como en una de las historias de Sherlock Holmes) o un adorable conejo (como en la genial “Hoodwinked”). ¡La verdadera mente maestra era el maldito perro!

Es un tema delicado. Si el verdadero villano es alguien que NUNCA viste antes, el final resulta un terrible Deus Ex Machina, mediocre, imperfecto, defectuoso. 

... Si, por otro lado, el villano aparece sutilmente aunque con cierta obviedad… nos encontramos ante un final absolutamente decepcionante por ser predecible.

Lo ideal es encontrar un elegante  punto medio. Que el mayordomo sea el asesino es cliché, pero clásico. Es un sirviente que está en todos lados, en segundo plano, ve y escucha todo. Lo vemos no una, sino varias veces a lo largo del desarrollo de la trama. Un ejemplo perfecto es que brinda cada novela de Harry Potter, que utilizan eficientemente varias Pistolas de Chejov para sorprender con mentes maestras en cada final. Pensemos en el profesor Quirrel de la primera parte o en Scabbers (la rata de Ron) en “El prisionero de Azkaban”. La primera entrega de “Saw: el juego del miedo” es igualmente fascinante por ese motivo. John Kramer se lo ve en flashbacks, y hay una serie de pistas que nos llevan a pensar que quien está en el suelo no se suicidó realmente (ejemplo: el revolver estaba vacío).

Y, por supuesto, cómo olvidar el único capítulo doble de los Simpson: “¿Quién le disparó al Sr. Burns”?, cuando se revela que la culpable era Maggie.



En cuanto a la literatura, hace poco terminé de leer “El asesinato de Roger Ackroyd” (1926), la novela de misterio que catapultó a la fama a la Sra. Agatha Christie (de quien ya he hablado varias veces en el blog). Tranquilos, no pienso revelar ningún tipo de spoiler, así que este post es #SpoilerFree.

► Les comparto “El asesinato de Roger Ackroyd” (1926) para descargar en versión PDF: http://bit.ly/1dUYaJN

Aún hoy, el twist-ending de esta notable novela de Christie se mantiene altamente controversial. La Sra. Ferrars –una rica viuda de un tranquilo pueblo inglés– aparentemente se ha quitado su propia vida. El industrialista Roger Ackroyd, con quien estaba involucrada sentimentalmente, expone que ella estaba siendo chantajeada. Cuando Roger está a punto de revelarlo, aparece muerto en su propio living.


La historia es narrada a partir de las notas del médico del pueblo (el Dr. Sheppard), que hace de Watson para Hércules Poirot (el famoso detective de Christie) quien se ha retirado del oficio pero regresa para un último trabajo.


Todos –y me refiero literalmente a todos– son sospechosos en este complejo policial de tipo whodunnit que se asemeja al conocido juego de mesa “Clue”: ¿Quién mato Roger Ackroyd… con qué arma… y en dónde? Las cosas se complican a medida que (con suspenso hábilmente dosificado) cada sospechoso exhibe un muerto en su placard. Lo más interesante de la novela es que el estilo de escritura necesariamente esconde un gran, gran secreto. Especialmente luego de conocer el final es posible releerlo para descubrir la calidad literaria de la autora, que planteó la respuesta a lo largo de la historia, pero con tanta sutileza que pasa desapercibida.


► Un ejemplo literario excepcional de esos momentos en los que el perro es la mente maestra detrás de todo. ¡Hasta la próxima!

DE YAPA: el capítulo de los Simpson que da nombre a este post: http://www.simpsonizados.com/simpsons-online-temporada-11/capitulo-1/homero-va-a-hollywood

martes, 16 de julio de 2013

La vida como un péndulo: Balzac vs. Stendhal

La experiencia humana se concibe a través de los opuestos, de los extremos. Las sombras necesitan luz para materializarse, la política es un continuo vaivén entre la izquierda y la derecha. Existen los matices, pero a fin de cuentas todo tiende hacia un extremo o hacia el otro.

En el arte en general (y en la literatura de forma particular) la dicotomía por excelencia es lo clásico frente a lo barroco.

En literatura, cuando usamos la palabra “clasicismo” pensamos en un molde expresivo que tuvo su expresión ejemplar y cuyo único oponente serio es el barroco, postura anticlásica violenta que toma distintos nombres según las épocas. 


En el barroquismo, las ideas no se enuncian naturalmente sino que de forma ingeniosa, rebuscada y artificiosa. El idioma se tortura, se retuerce en su sintaxis, y se enturbia su caudal con neologismos (palabras nuevas) y barbarismo. Hace poco hablaba de “La feria de las tinieblas”, una obra barroca –en esencia– del gran Ray Bradbury.

Estos movimientos de literatura barroquizada se fundan  en un propósito loable: rebelarse contra la invasión del lugar común, de la frase hecha. El horror al lugar común (en el que cae el clásico) incita a estos escritores a buscar nuevas formas para vestir viejas ideas.


Por otro lado, en lo “clásico” del arte predomina la razón (de alguna manera, representaría el hemisferio izquierdo del cerebro) y, por tanto, un estilo racional, una locución limpia, lisa, clara y concisa, huérfana de adornos o de rebuscamientos.


Dentro de la historia de la literatura hay un caso muy peculiar que es el protagonista de este post. Honoré de Balzac (1799-1850) fue un escritor francés romántico en su forma y estilo. Para muchos es considerado el maestro de la novela tradicional (podríamos decir que tenía un estilo más clásico). Él creía en la idea de presentar una trama rigurosamente ordenada con la eficacia de una "poética".

Su obra más conocida probablemente sea “La comedia humana”, un proyecto de narración tan extenso que él mismo nunca pudo finalizar. Balzac se propuso, en la planificación inicial, escribir 137 obras, pero al final se quedó en 85 novelas completas (¡aun así: un número altísimo!). Además escribió una famosa novela policiaca (“Un asunto tenebroso”) que, para algunas, representa el primer indicio de novela “de detectives” (aunque Borges afirmaría correctamente que el honor se le debe a Edgar Allan Poe).

Del otro lado del ring tenemos a Henry Beyle (1783-1842), más conocido por su seudónimo,  Stendhal. Es considerado el precursor de la novela moderna y, a diferencia de Balzac, creía en la improvisación y en la sorpresa (una idea más “barroca” que “clásica”). Hacia el final de su vida escribió las novelas que le dieron fama: “El rojo y el negro” y “La cartuja de Parma”.

Hoy se reconoce el “síndrome de Stendhal” (en su honor) a la enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente si son particularmente bellas o están concentradas. Fue Stendhal quien describió este fenómeno en 1817, mientras visitaba la Basílica de la Santa Cruz en Italia. El surrealismo surgiría siglos más tarde, pero este autor ya comenzaba a delinearlo.


Ambos contemporáneos personajes son muy interesantes. Balzac cultiva el realismo (como escuela literaria) en plena fiebre romántica, adelantándose a una escuela que florecerá después de mitad de siglo. Stendhal escribe novelas psicológicas que nadie lee. Pero es una semilla que se abrirá medio siglo después, cuando la novela psicológica se ponga de moda.

Balzac y Stendhal representan, de una forma u otra, formas extremas de encarar la escritura o inclusive la vida misma. ¿Tendemos a ser más ordenados y “limpios” al escribir? ¿Planificamos el texto de antemano? De ser así, nuestras tendencias (más racionales) son clásicas, en esencia.  Quienes suelen escribir textos expositivos o científicos necesariamente necesitan de esta organización previa… pero aquellos que aspiramos a ser escritores de ficción también tenemos nuestras mañas, ¿no? Este tipo de personas serían fieles discípulos de la escuela de Balzac.

Pero también podrían existir seguidores de Stendhal: ese genial roturador de muchos caminos de la modernidad. Aquellos que, al escribir, conciben personajes que aparecen y desaparecen, donde las aventuras se acumulan y predomina el gusto por la improvisación.


Al final de día, supongo que probablemente todos somos un poco de los dos. En mis cuentos tiendo más a la espontaneidad: la idea surge con naturalidad y la plasmo en el papel (en la notebook, de hecho) con impremeditación. En cambio, cuando escribo novelas tiendo a planificar más, armando un esqueleto del argumento, leyendo previamente sobre los temas del episodio y planificando qué es lo que quiero que se cuente.

Viéndolo de esa forma, tengo un poco de escuela stendhaliana, y otro tanto de Balzac. Pero si debo escoger alguno, creo que tiendo más hacia lo racional. Supongo que el estilo de pensamiento que me inculcó la Ingeniería que estudié es mala yerba que nunca muere.


=> ¿Qué me dicen ustedes?  

¿Se consideran seguidores de Stendhal o de Balzac al escribir, o –por qué no– al vivir la vida? ¿Planifican sus acciones o se dejan llevar más por la intuición? ¡Espero sus comentarios! <=

miércoles, 27 de marzo de 2013

Las 5 transformaciones más memorables de la literatura


Transmutarse en “otra cosa” es un concepto que ha sido tomado por la literatura (y otros medios de difusión) como una forma de explorar los intrincados conflictos de nuestra identidad. 

Una temática fascinante son las transformaciones que provoca la mente para generar una realidad alternativa, como las alucinaciones que sufría Don Quijote (uno de los primeros esquizofrénicos del mundo de los libros) al cazar molinos por gigantes. Situaciones similares viven personajes del maestro del terror (Stephen King), el protagonista de “El lápiz del carpintero” o, incluso, el héroe de mi cuento “Un ruido en el cajón”.

Pero hoy no creo que sea la ocasión para ir tan profundo en el agujero de la madriguera. Más sorprendentes que la metamorfosis de Bruce Banner en Hulk (manteniendo intactos sus apretados pantalones) y que Optimus Prime convirtiéndose en un camión con acoplado… 

... estas son las 5 transformaciones más memorables de la literatura.

5) “La Bella y la Bestia” 

(cuento tradicional de Jeanne-Marie de Beaumont)

Todos sabemos de qué va la historia (gracias a la magia de Disney). Un tema global que fue utilizado repetidas veces a lo largo de la historia, pero que generalmente incluye a un príncipe convertido en un monstruo –por el maleficio de una bruja– y su eventual regreso a la humanidad (cortesía del poder del amor). Alejandro Casona hizo algo muy similar (pero sin una transformación per sé) en su obra dramática “La tercera palabra”.

Shrek tiene un poco que ver con esto también…. si se ponen a pensar.


4) “La Odisea” (Homero)

Uno de los poemas clásicos más relevantes de la historia; cuenta las peripecias de uno de los guerreros de Troya (el intrépido Odiseo) para volver a casa.

Como todos los dioses están enfurecidos (particularmente el engreído de Poseidón), ninguno de sus soldados tiene un viaje tranquilo.

Durante las aventuras se narran hechos extraños e increíbles. Uno de los más notables es el encuentro con la diosa Circe, una bella pero lujuriosa tentación. Ella invita a la tripulación a comer un almuerzo convenientemente hechizado. Ellos, ingenuos, se convierten en sucios cerdos (literalmente). Es Odiseo el único con la astucia para no caer en la trampa y rescatar a sus muchachos.

Cabe preguntarse…  ¿se trata solo de un relato fantástico o hay un significado oculto sobre lo que le sucede al hombre cuando sucumbe ante los deseos más pecaminosos?


3) “Alicia en el país de las Maravillas” (Lewis Carroll)

Una historia plagada de simbolismo; Alicia inicia un viaje a través de lo surreal y lo absurdo. Toda la trama se puede analizar como una metáfora sobre “crecer”, y el aprendizaje y responsabilidades que toda esa maduración conlleva. Pero en el libro, además, ella realmente CRECE.

Dentro de la madriguera (cuando sigue al Conejo Blanco) encuentra unas puertas cerradas. La llave está arriba de una mesa, pero es “muy chica para alcanzarla”. Cuando come el pastel (que pide a gritos “Cómeme”) se vuelve gigante a la Gulliver y llega a tomar la llave… ¡pero ahora es demasiado grande para caber por las puertas! Y si… crecer puede ser incómodo…

2) “Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (Robert Louis Stevenson)
 
Una novela que adoro. Stevenson tomó el concepto de la lucha entre el bien y el mal para darle un giro sorprendente: la batalla se libra dentro de un mismo cuerpo. 

Cuando el Dr. Jekyll crea una droga para separar sus emociones más oscuras (y así volverse más perfecto), termina por engendrar a una criatura amoral e inescrupulosa (Mr. Hyde).

Una joya de la literatura que persigue un tema tan universal como atemporal.

1) “La Metamorfosis” (de Kafka)

No podía ser de otra manera. El puesto número 1 tiene que ser de esta obra fantástica de Kafka, que contiene –además– una de los mejores inicios de novela de todos:

“Esa mañana, cuando Gregorio Samsa se despertó de sus perturbadores sueños, se encontró a sí mismo convertido, en su cama, en un horrible y verminoso insecto.”


Kafka es un maestro en utilizar lo bizarro para explorar la banalidad de nuestra existencia. Nunca terminaremos de entender por qué Gregorio se transforma en esta deformidad; la historia se centra, en realidad,  en cómo el protagonista maneja los cambios en sus relaciones (con su familia, con el jefe, etc).

Un concepto muy interesante de esta historia es que los miembros de la familia de Gregorio también sufren una transformación (menos literal y más metafórica) al volverse un grupo con mayor capacidad para ayudarlo y esconder su vergonzoso secreto.

La última gran transformación del hombre, la muerte, resulta ser también el tráfico final de Gregorio Samsa.

***

► Con tantas historias con el tema de las transformación humana como leitmotiv, seguramente me están faltando miles. ¿Conocen algún otro? ¡Los invito a que me dejes tu opinión en el post o en mi página!
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