Pepa Pistas y Maxi Casos están de excursión cuando su profesora
desaparece misteriosamente. Reseña de una novelita infantil que compró mi hijo
y terminé disfrutando yo.
...Una mirada hacia la literatura, el cine, los cómics, la TV y otros vicios personales. Había un blog mejor, pero era carísimo.
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Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.
martes, 5 de mayo de 2026
Los Buscapistas y el arte de volver a la infancia
viernes, 3 de abril de 2020
La Bruja Berta: el valor de la tolerancia
Cuando pienso en libros infantiles que marcaron mi vida, recuerdo a El
Principito, a Momo o a La Isla del Tesoro. Sin embargo, si
tengo que remontarme un poco más al pasado, a una edad más temprana, mi mente
me lleva inevitablemente a La Bruja Berta,
un magistral relato visual de 1987 escrito por Valerie
Thomas, con ilustraciones de Korky
Paul.
jueves, 17 de octubre de 2019
Incentivando la lectura: 5 libros fundamentales para niños
La ciencia ha demostrado, en más de una ocasión,
los beneficios de la lectura. Fomenta la imaginación, ayuda a la concentración
y a la comprensión del mundo que nos rodea y es el medio idóneo para
desarrollar la inteligencia. No por nada es llamada “el combustible del
cerebro”.
¿Pero qué libros podemos recomendar a los más
chicos? Hoy traigo 5 libros fundamentales para niños, obras maravillosas que –en
mi opinión– deberían leerse antes de los 13 años.
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tom sawyer
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Las aventuras de Tom Sawyer: nostalgia y juventud
Se trata de una novela
norteamericana clásica de Mark
Twain (Samuel Clemens), publicada en 1876. Considerada una obra maestra de la literatura juvenil, relata
las andanzas del joven Tom y sus amigos, mientras crecen en el pequeño pueblo
de San Petersburgo (Missouri). Bajo las restricciones de sus mayores, realizan
escapadas para vivir historias fantásticas
llenas de peligros reales.
Esta novela slice-of-life cuenta con 35 episodios
de relativa autonomía y fue la precursora de la críticamente aclamada “Las aventuras de Huckleberry Finn”, calificada
universalmente como la obra
maestra de Mark Twain. (Pero esta continuación la dejo para otro post.) Hoy
quiero desmenuzar un poquito las Aventuras de Tom Sawyer.
►
“Las aventuras de
Tom Sawyer” es de dominio público, así que pueden encontrarlo
fácilmente de forma virtual en Internet.
El género “coming-of-age” en Tom Sawyer
El mismo autor comenta en su
prefacio que casi todas las aventuras que se relatan en el libro ocurrieron
realmente. Huck Finn, por ejemplo,
fue tomado de la vida real. Tom Sawyer, por otro lado, es la combinación de
tres amigos de su infancia. Esta técnica es la que se conoce como “orden
compuesto” en la jerga de la arquitectura, y yo también la usé para crear a los
personajes de mi primera novela (“Un
verano para recordar”), que forma parte del mismo género.
El propósito de Twain fue contar
historias que pudieran entretener a los niños, aunque terminó realizando un estudio social de su época. Sin
embargo, lo mejor que tiene la novela es la representación nostálgica de
vivencias que –en mayor o menor medida– hemos tenido todos de niños. Aunque
hayan pasado 138 años desde su
publicación, las aventuras de los protagonistas siguen manteniendo su
frescura: jugar a ser piratas o detectives, enamorarse, perderse, pelearse,
enojarse, mentir… La inocencia y alegría de estos muchachos que tienen toda la
vida por delante está a flor de piel.
Pero no todo es color de oro para
Tom. Él se enfrenta a peligros reales (como perderse en una cueva o enfrentarse
al matón Joe, el Indio) que lo
ayudan a madurar. Ese “pasaje de la niñez a la adultez” (que representa al
género) no está tan plagado de drama como en “El guardián entre el centeno” (que
comente en este post) pero sí está muy presente. En esencia, es una
aventura en busca de la identidad y el crecimiento personal, una novela de
aprendizaje al estilo bildungsroman
(como se la conoce en Alemania).
La mirada de un niño es también
una parte fundamental de la obra. Todo
sucede a través de los ojos de Tom: las apariencias, las máscaras que
utilizan las personas mayores, los ritos y costumbres. Muchas veces el autor se
muestra cómplice del protagonista, omitiendo escenas que el mismo Tom prefiere no
mencionar.
También hay un juego constante entre
distintos tipos de literatura: fantasía, misterio, policial, aventura (búsqueda
de tesoros), terror, etc… y su humor
picaresco siempre nos lleva a recordar que esta es la historia desde la
percepción de un niño.
En este sentido, la temática me
recordó mucho a las películas “Mud” (mi crítica acá) y “Kings of Summer” (mi crítica acá),
ya que ambas tienen como protagonistas a niños viviendo a la orilla del río,
que tienen todo tipo de aventuras. “Mud”
es excelente, y mucho más adulta. “Kings of summer” tiene un tono más
infantil y me hizo recordar muchísimo a la novela de Mark Twain (en ambas los
protagonistas escapan de la casa para vivir alejados del mundo de los adultos,
por ejemplo).
Entre paréntesis, los que
disfruten de este género pueden ver la ambiciosa “Boyhood” (acá
mi review), que es un experimento cinéfilo sin precedentes. Y, como siempre
digo, recomiendo ampliamente “The Way Way Back”
(que es excelente), la inmortal “Stand
by me” (basada en un cuento de Stephen King) y “Perks of being a Wallflower”; todas
interesantes y pertenecientes al género.
Mucho más que
aventuras
Mark Twain convirtió el pequeño
pueblo de Saint Petersburg, donde la obra se desarrolla, en una visión en miniatura de Estados Unidos,
un microcosmos. En ese sentido, es un atractivo estudio realista de la
época. Esto también le trajo ciertas controversias en su momento.
El autor, a través de la mirada de
Tom, hace un análisis de la clase media a la que perteneció y a sus
instituciones básicas: la familia, la iglesia, la justicia, la policía, la
comunidad… destaca las virtudes y defectos, los aciertos y fallos. Por este
motivo, “Las aventuras de Tom Sawyer”
también entra dentro del género de sátira.
Por otra parte, me gusta pensar
que la historia puede leerse en capas. La capa más superficial es la aventura
infantil de los protagonistas, pero más en profundidad se detectan temáticas
adultas como una observación sobre la moral, la hipocresía de la sociedad, la
libertad a través de la exclusión social y la superstición.
A su vez, hay una serie de elementos simbólicos que se ponen
en juego en la novela. El más claro es el de la cueva, que representa el
último gran obstáculo que Tom tiene que superar antes de graduarse hacia la
madurez. Las historias coming-of-age
suelen involucrar pruebas, peligros o desafíos que el protagonista, aislado del
resto de la sociedad, debe afrontar. No es casual que la cueva sea el lugar
donde todo confluye: su capacidad de supervivencia, su enemistad con el indio Joe y su amor por Becky.
Otro símbolo importante es la
historia es el tesoro, un indicador que marca el fin de la travesía de los
chicos y, en particular para Huck Finn,
su movimiento hacia una sociedad civilizada. A su vez, es una representación
evidente del heroísmo de ellos, convirtiéndose en personas excepcionales en un
mundo donde todos simplemente se
conforman con lo que tienen.
Tom y Huck como
personajes principales
Tom Sawyer es un personaje
pluridimensional e interesantísimo. Inquieto, pero de gran corazón. Su
inteligencia queda declarada desde los primeros capítulos, donde logra que todos los niños vecinos pintan la
cerca felizmente por él. Cuando la novela arranca, es un chico travieso que
envidia la libertad de Huck Finn (el hijo del ebrio del pueblo, que duerme en
un barril y no tiene que ir a la escuela). Sin embargo, a medida que la
historia avanza debe tomar decisiones responsables: brindar un testimonio clave
en un juicio, salvar a su enamorada de un castigo o navegar por una cueva para
salvar su vida. Al final, Tom comprende la importancia de la educación, de las
reglas, de los adultos, y le aconseja a su amigo Huck aceptar la pérdida de libertad
por una mejor calidad de vida.
Huck Finn, por su parte, no tiene
modos de vida ejemplares para “los grandes” pero sí es querido entre los más
chicos. Sobre el final, luego de encontrar el tesoro, su vida cambia por
completo cuando lo adopta la viuda
Douglas. Lo obligan a vestirse y alimentarse bien, a ir a la escuela y
aprender modales. Tiene que comer con cuchillo y tener, ir a misa, hablar
apropiadamente y lavarse los dientes. Hay bastante para estudiar de estos dos
personajes, pero llevaría un análisis mucho más detallado.
Las censuras de
Tom Sawyer
Algunos han interpretado esta obra
de Twain como una crítica social al Sur de EEUU antes de la guerra. Pero, por sobre todo, la autenticidad de la
lengua y el tratamiento que el autor le dio a sus textos hicieron que sea
considerado “racista”.
La versión original cuenta con el uso repetido del
políticamente incorrecto término "negro" (nigger) y el adjetivo de "injun"
(indio) para el villano. Estas críticas llevaron a las prohibiciones posteriores
de sus libros más famosos.
En las ediciones escolares, tanto "Las aventuras de Tom Sawyer" como
su secuela (aún más controversial) "Las
aventuras de Huckleberry Finn" están corregidas. La palabra
"nigger" fue sustituida por "esclavo" y la palabra "injun"
por "indio".
La cronología
de Tom Sawyer
Un apartado de color. Para los que
estén interesados en leer todas las historias de Tom en el orden correcto de lectura, sería el siguiente:
1. The adventures of Tom Sawyer ("Las aventuras de Tom Sawyer")
2. Adventures of Huckleberry Finn ("Las aventuras de Huckleberry Finn"):
la historia se desarrolla inmediatamente después de "Las aventuras de Tom
Sawyer".
Como última curiosidad, en la
película "La liga de los hombres
extraordinarios" (adaptación
de novela gráfica de Alan Moore), aparece el personaje de Tom Sawyer como un agente del servicio
secreto americano a las órdenes de Roosevelt.
Palabras
finales
Como novela infantil, Las aventuras de Tom Sawyer es llevadera
y amena, aunque no alcanza el nivel de complejidad (por lo menos en cuanto al
perfil psicológico) de grandes historias coming-of-age
como “El guardián entre el centeno”. Es
una lectura más bien orientada a un público juvenil de 11 a 16 años, divertida
y con mucha aventura. Leerla como adulto me permitió ver algunas cuestiones
bajo otra perspectiva. Ya
he hablado de literatura juvenil en el blog, y quizás hay otras propuestas
más interesantes. Pero no me arrepiento de haberle dado una miradita a este
clásico.
………………………………………………………………………………………………….
=>> Otras notas sobre LITERATURA JUVENIL en el BLOG: “La
feria de las tinieblas” (de Ray Bradbury), “El
guardián entre el centeno” (de J.D. Salinger), “Un
verano para recordar” (mi novela, publicada en 2013), “El
principito” (de Antoine de Saint-Exupéry) y “Un
cuento de Navidad” (de Charles Dickens).
………………………………………………………………………………………………….
► Podés seguir las nuevas
notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano.
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martes, 29 de julio de 2014
Elige tu propia aventura, o cómo revivir tu infancia con un libro.
Seguramente el nombre Edward Packard nos resulte absolutamente ajeno, pero a él le
debemos gran parte (sino toda) de nuestra
infancia. Se trata del creador –secreto y anónimo– de la saga “Elige tu propia aventura” (ETPA), pequeñas novelas de misterio en las que,
mediante un venerable hipertexto, (“Si
decides seguir al extraño, pasa a la página 22. Si prefieres esperar en el
auto, pasa a la página 98”, etc.) cada lector protagonizaba un relato personalizado.
Hacía muchísimo que quería hacer un post sobre esta saga que leí
mucho durante mi niñez, pero la motivación final me llegó cuando una
conocida me prestó “El misterio del
escudo escocés” (el Nro 20 de ETPA, edición Argentina) y pude experimentar
cada uno de sus 19 posibles finales. En serio: no había leído (ni había visto)
uno de estos libros en más de 10 años,
y me pareció una reliquia invaluable.
► Este tipo de obra es conocida como ficción
hipertextual, algunas obras de Julio
Cortázar (Rayuela, por ejemplo) pueden
ser catalogadas en este género o modalidad narrativa.
Se denomina narrativa
hipertextual a los textos escritos mediante un conjunto de fragmentos de texto relacionados entre sí
por enlaces. En ellas no
existe un único camino establecido por el autor, sino que el lector tiene la
capacidad de elegir el suyo entre varios
posibles.
Packard tomó una decisión poco convencional (para
la época) en sus libros: narrarlos en
segunda persona, para que el lector pueda identificarse más con el
personaje (de alguna manera: ser el
personaje). Los 80´s (y principios de los 90´s) fueron el auge de este tipo de literatura, que era particularmente
agradable para los lectores más chicos. Sin embargo, estas obras no lineales se
hicieron notorias mucho antes, durante la mitad del siglo XX.
En el blog ya hemos debatido sobre Borges y su “Jardín
de senderos que se bifurcan”. Muchos críticos opinan que se trata del
relato que anticipó
al hipertexto. Yo creo que no solo se adelantó a este novedoso concepto,
sino también a la idea –dentro de la literatura– de un universo múltiple (“multiverso”),
idea derivada de la mecánica cuántica.
Esta teoría, todavía indemostrable, nos habla de que hay ilimitados universos
existentes que surgen a cada instante en infinitas bifurcaciones
espacio-temporales. La
literatura de Borges siempre reinó basándose en estas ideas.
Las fan-theories
más populares están convencidas de que el resultado de las ideas de Borges serían los libros de “Elige tu propia aventura”. Hay, de todas
maneras, muchas otras obras que intentaron romper con el paradigma narrativo
contemporáneo.
Me refiero, por ejemplo, a Italo
Calvino (Si una noche de
invierno un viajero o El castillo de los
destinos cruzados), a las
obras de Georges Perec o a algunos experimentos
literarios de Raymond Queneau.
La competencia que sufrieron los libros de ETPA,
que marcó su decadencia final, pudo
haber sido el auge de los juegos de rol,
que en cierto punto tiene una similar estructura. También Internet (básicamente
una red de hipertextos masiva) y los
videojuegos tienen parte de la
responsabilidad.
En efecto, si uno lo piensa, cuando se catapultó la era de la
computadora, la idea de un libro con diversos giros narrativos dejó de ser tan especial. Pero aunque
el género ha quedado en desuso hoy, los libros se siguen vendiendo como
reliquias del pasado o se
relanzan para intentar cautivar, una vez más, al público más joven.
Lo mejor de los libros de ETPA era intentar encontrar todos los finales
posibles. Al menos un final (a veces más) incluía una resolución exitosa del
protagonista en su misión. Varios de ellos –los más frustrantes– concluían con
muertes estúpidas (al mejor estilo “Destino
final”) del protagonista y sus compañeros. Ocasionalmente, el lector podía
encontrarse «trabado» en un loop, un eterno círculo vicioso, como resultado de alguna elección particular.
► Los
tropos del Deus
ex Machina / Diabolus ex Machina tendían a suceder en la serie con bastante frecuencia, y algunos giros
argumentales podían llegar a ser bastante
crueles, especialmente para los más chicos. La forma en que se estructuraban las obras es
realmente fascinante, y hay artículos
enteros que estudian la forma de estos textos (como esta, que no tiene
desperdicio: http://samizdat.cc/cyoa/#/_)
Un libro, OVNI
54-40, es recordado como uno de los
más especiales de Edward Packard.
Nos
relataba la búsqueda de un paraíso
que nadie puede alcanzar de forma activa. Una de las páginas de ese libro
describe cómo el protagonista encuentra ese paraíso y vive feliz para siempre.
Lo loco es que este final únicamente
se podía encontrar si el jugador ignoraba las reglas (si hacía trampa) y buscaba en el libro aleatoriamente. Ese mismo
libro (para mí, uno de los mejores, junto a “La caverna del tiempo” y “Eres
un agente secreto contra los nazis”) tiene también un final en el cual,
luego de pasar por una extraña dimensión, te encontrás precisamente leyendo ese mismo libro. (Metaficción
a full).
Personalmente, yo creo que el género no cayó en
decadencia, sino que buscó nuevas formas
de ponerse en evidencia. Hace poco estuve jugando el interesante juego Stanley Paradox (al que le debo un
post, porque es deliciosamente complejo). La hipertextualidad se ve a flor de piel en
Internet y no creo que falte demasiado para que las series y el cine tengan
opciones para elegir el camino que uno desea.
Mientras tanto, tenemos la suerte de contar con
prácticamente todos los libros de la saga en versiones online o PDF, y la
posibilidad de adquirirlos en librerías de reventa o Mercadolibre. Volver a ser niño siempre, pero siempre, está al alcance de la mano.
¡Hasta la
próxima!
………………………………………………………………………………………………….
=>> Otras notas relacionadas con la hipertextualidad en el BLOG: “Batman:
the killing joke” (una novela gráfica de Alan Moore); “Los
siete locos” (una novela de Roberto Arlt);
: “Encuentro
hipertextual” (relato de mi autoría); “El
laberinto como tema en la literatura” y “El
jardín de senderos que se bifurcan”, relato precursor de J.L. Borges.
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miércoles, 17 de abril de 2013
R.L. Stine – el Stephen King de los niños
Hay algo sobre lo oculto y lo sobrenatural que nos resulta indescriptiblemente atrapante, y especialmente cuando somos chicos. ¿Qué es eso que cruje por la noche? ¿Hay algo debajo de la cama o tras el placard? Recuerdo que cuando me pedían que fuera a buscar algo a un lugar alejado de la casa, iba encendiendo las luces de los pasillos detrás mío… por ese miedo irreal (e ilógico) de que una criatura estuviera allí esperando, agazapada en la oscuridad. Pero al mismo tiempo mi corazón siempre daba un vuelco, bombeaba sangra como nunca. Esa sensación de espanto te recordaba que estabas vivo, y superar aquellos grandes desafíos te llenaba el alma de orgullo.
Odio asustarme y pasar miedo, aunque al mismo
tiempo me atrae. Seguro es un sentimiento que compartimos varios. Por eso los
libros de R.L. Stine y yo teníamos
una excelente relación. Tuvieron el boom
en los años 90, cuando tenía 11 u 12 años. Las historias eran de misterio y terror (con una fórmula siempre similar) pero se
mezclaban situaciones cómicas o de suspenso, incluso hasta de ciencia ficción.
Asustaba, ¡pero tampoco tanto!
Cuando mamá iba de compras me quedaba en la
librería del supermercado y enterraba mi
prominente nariz en uno de ellos. Esto sería un preanuncio de mi personalidad “ahorrativa” (raras veces llevaba uno) al
mismo tiempo que empezaba a moldearme como ávido lector.
R.L Stine (que en realidad se llama “Robert”… o Roberto, para los amigos)
escribió una serie de más de 60 libros
que llamó “Goosebumps” (“Escalofríos”, según su traducción
latinoamericana), con un primer ejemplar que salió en 1992. La mayoría de las
tramas tenían a niños de 12 años como protagonistas.
En una época se decía que
“ocho de los diez libros de jóvenes más
leídos eran suyos” (un tiempo en el que J.K Rowling todavía era pobre)
Los libros eran livianos, baratos y parecían
escritos por un niño. ¡OJO! Esas eran
ventajas. Los infantes (como yo) nos sentíamos fácilmente representados.
¡La terrorífica historia del protagonista nos
podía pasar a nosotros! Cada página se deshacía en nuestras manos. ¿Querías
algo que asustara sin perturbarte por las noches? “Escalofríos” era la respuesta. Fueron libros que definieron el horror de toda una generación
de jóvenes.
En Argentina,
la cadena Fox Kids (GRAN canal de
dibujos animados y series infantiles) presentaba la serie, junto a otras muy
interesantes como Eerie Indiana (que
era del mismo estilo), o “¿Le Temes a la
Oscuridad?”. Lo mejor de “Escalofríos” es que casi todos los capítulos
terminaban con un cliffhanger (aunque
en esa época no lo sabía ni lo entendía) y el final –casi siempre– tenía un
giro de tuerca al mejor estilo “La Dimensión Desconocida".
Muchas veces, el autor nos dejaba un guiño (una frase o una última palabra) advirtiendo que tal vez no todo había terminado tan bien como parecía.
“Sangre de Monstruo”
es, seguramente, su saga por excelencia. Evan es un muchacho que encuentra una
botella rotulada (oh… sorpresa) “sangre de monstruo” en una antigua tienda… una
especie de moco verde que hace crecer
a quien lo come.
La saga se extendió en
4 partes originales.
En casa teníamos algunos de la serie “Fear Street”, también de R.L. Stine, que
me encantaban. De chico era ideal porque no era tan escalofriante como H.P. Lovecraft ni tan morboso como Edgar Allan Poe.
Recuerdo haber leído
varios cuentos de las antologías de Ellery´s
Queen Magazine (en inglés) que sinceramente me trastornaban profundamente.
Incluso los relatos de Edgar Allan Poe
(“La muerte y el Péndulo”, “El gato negro”, “El corazón delator”) son demasiado duros para alguien menor a 13
años.
Otro autor que supo encontrar un nicho de mercado y explotarlo de forma maravillosa.
=> R.L. Stine tiene un lugar especial en mi nostálgico corazón por introducirme a
los relatos de suspenso y ciencia ficción que hoy tanto adoro. ¿Era literatura de calidad? Quizás no bajo los cánones que uno maneja de grande.
Pero sus libros entretenían y hacían que los chicos leyeran… y eso es, me
parece, lo importante. <=
►
¿Leyeron algún libro de la serie “Escalofríos”?
¿Qué libros infantiles recuerdan haber leído? ¡Espero sus comentarios!
viernes, 15 de febrero de 2013
“Rebelión en la granja” (novela, 1943)
Género:
fábula infantil / sátira política
Leído
por última vez: Córdoba, 2009
Hoy vamos a hablar de los secretos detrás de la granja más famosa.
Todos sabemos más o
menos de que va esta fábula alegórica donde un
par de cerdos toman el control de una granja (con el supuesto beneficio de
todos sus habitantes) solo para descubrir que el poder puede corromper hasta a las criaturas más sencillas.
Esta clara
sátira política de la Revolución Rusa se encuentra entre mis relatos favoritos.
Ingeniosamente presentada como un libro para chicos (al mejor estilo de “El Principito”, escrito el mismo año), “Rebelión en la Granja”
es uno de las novelas más interesantes que tuve el placer de leer en reiteradas
ocasiones.
Así como le sucedió a JK Rowling con su boceto
de Harry Potter, George Orwell (que
en verdad se llamaba Eric Arthur Blair) tuvo muchos problemas para publicar su
historia. La realidad es que nadie se animaba a hacerlo.
Un tal Peter Smollet (supuesto agente inglés trabajando para el Ministerio de
Información) insistía en que el manejo de dicha propaganda en contra de la URSS
iba a ser contraproducente. Por cierto, ¡luego se confirmó que el tal Smolllet era un espía ruso! Después uno
se pregunta por qué Orwell escribió su aclamada novela 1984: el hombre ya estaba
viviendo en una sociedad donde todos se espiaban unos a los otros.
George Orwell siguió peleando por la
publicación de su novella aun cuando
todos (incluyendo al famoso poeta T.S.
Eliot) le seguían recomendando que no lo hiciera. Finalmente lo logró en 1945 (dos años después de que la escribió),
cuando la guerra mundial ya había terminado.
Aunque su calidad literaria fuera criticable
(muchos dudaban de un estilo demasiado simple y sencillo) la obra se vendió por centenares de miles, especialmente dentro de
Estados Unidos. En Inglaterra, Orwell
solo había logrado vender unos 20.000 ejemplares, pero cuando el relato cruzó el Atlántico la cosa fue muy distinta. Según
se dice: los servicios de inteligencia de USA se encargaron de convertir la
obra en un increíble best-seller.
Los
elogios fueron prácticamente unánimes en
la prensa norteamericana. Incluso el New Yorker calificó a “Rebelión en la Granja” como una “obra maestra absolutamente magistral”. Algo similar le ocurrió a
Orwell con su siguiente novela “1984”
(que inspiró todos los shows de “Gran
Hermano”, pero de eso hablaremos más adelante). Para muchos: Orwell es una mera creación de la CIA (independientemente
de la calidad literaria de sus obras).
Pero más allá de toda la historia oculta y misteriosa del autor, personalmente disfruté mucho de esta historia porque cada animal representa, de forma excelente,
distintos estratos de la sociedad. Boxer,
el caballo, es uno de mis personajes favoritos
y es un fiel símbolo de la clase trabajadora de la época. Lo más interesante
del libro es que contiene
interpretaciones en muchos niveles. Claro que las comparaciones con la
Revolución Rusa son las más claras, pero también se tratan temas como: la
relación del hombre con los animales, la psicología de las personas, la
corrupción que genera el poder desmedido y el funcionamiento sociológico de una
sociedad.
Siempre me pareció que la genial serie dedibujos animados de mi infancia “La
granja de Orson” (creada por el mismo autor de Garfield, Jim Davis) era una parodia en sí de “Rebelión
en la granja”. Sin embargo, aunque los
parecidos son varios, nunca lo pude comprobar.
“Rebelión
en la Granja” es más que la representación satírica de Rusia en 1917, el
gobierno de Stalin y la creación del comunismo: hay un tratamiento importante
de las relaciones y ese es un tema
atemporal que pega muy fuerte aun hoy en día. No es sólo un libro, es una imagen espejada del mundo en el que vivimos.
George
Orwell deja muy en claro su punto de vista: las revoluciones no tienen sentido porque resultan en el cambio de un
tirano por otro, que tarde en temprano será corrompido por la naturaleza
del poder.
En una de las escenas finales...
(/SPOILER
ALERT/)
...los cerdos están jugando póker
con los humanos y el resto de los animales no pueden distinguir a unos de
otros. Esa escena es escalofriante y está fantástica, porque resume muchas de
las ideas de Orwell.
(/Fin del SPOILER/)
Se trata de un libro muy cortito que se lee de
forma amena, pero plantea ideas que quedan pegadas a la mente del lector por un
largo tiempo. Un gran clásico que
todos deberíamos leer de tanto en tanto. Impecable lo de este señor.
► ¿Leyeron “Rebelión en la Granja? ¿Qué les pareció?
¡Espero sus comentarios! OFF-TOPIC: ¿Que otras fábulas / sátiras han leído y
recomiendan?
“Todos los
animales son iguales,
pero
algunos son más iguales que otros".
(George Orwell, “Rebelión en la granja”)
martes, 22 de enero de 2013
De monstruos y otras historias. Frankenstein en la literatura
Cuando hace poco vi “Hotel Transylvania”, la genial película de animación de Gendy Tartakovski, me puse a pensar en
este post. Es una parodia muy bien lograda de cómo, muchas veces, los monstruos somos realmente nosotros:
los humanos. Mary Shelley, en su
épico libro “Frankenstein o el moderno
Prometeo” expresaba exactamente el mismo mensaje, pero hace casi 200 años.
Claro, el título tampoco tiene nada que ver con la cinta de ciencia ficción “Prometeo” de Ridley Scott. O quizás un poquito.
No fue lo único que escribió Mary Shelley,
pero si lo más conocido. Publicada originalmente en 1818, la novela nos cuenta
la fantástica historia del Dr. Víctor Frankenstein… el hombre que se atrevió a desafiar a Dios para crear una vida. De
hecho, el título completo hace referencia, de forma explícita, al mito del
titán Prometeo, quién desafió al mismo Zeus entregándole
el fuego a los hombres. Fue castigado de formas muy horribles, pero muchas
veces se lo representa como “el escultor
de la humanidad”.
Un error muy común es llamar al monstruo del
doctor como “Frankenstein”. La verdad es que el monstruo nunca tuvo nombre en la novela. Para complicar aún más
las cosas, el cine y la TV lo han convertido en un cliché, con sus inventados tornillos y cabeza cuadrada. ¡El pobre ni
siquiera era verde, sino de un tono amarillento!
Lo más loco es que el monstruo tampoco es un ser torpe ni “zombie”, como el cine nos ha querido mostrar. El personaje de la novela es culto, erudito, coherente y lúcido. Físicamente se trata de un sujeto ágil y apto. Lo cierto es que el relato de Shelley es considerado como uno de los grandes precursores de la ciencia ficción moderna.
Lo más loco es que el monstruo tampoco es un ser torpe ni “zombie”, como el cine nos ha querido mostrar. El personaje de la novela es culto, erudito, coherente y lúcido. Físicamente se trata de un sujeto ágil y apto. Lo cierto es que el relato de Shelley es considerado como uno de los grandes precursores de la ciencia ficción moderna.
Como Prometeo, el Dr. Frankenstein usa sus
conocimientos para traspasar la barrera
de lo permitido. Para quitarle a Dios, y a la Naturaleza, la capacidad
de crear una vida. Alquila un ático y dedica su tiempo a exhumar cadáveres, reuniendo lo que necesita para terminar su
experimento. Lo más interesante es que la obra plantea varias cuestiones. El
monstruo –dotado de un aspecto horrible–, lo único que desea es ser amado, pero es rechazado por su
propio padre ni bien nace. El amor se le niega constantemente, generando odio y
rencor en su interior. Solamente una niña y un hombre ciego (que son incapaces de
juzgarlo por su exterior) lo toman como amigo y le enseñan varias cosas. Pero
al no encontrar aceptación en el mundo, el monstruo decide ir tras su creador y
vengarse.
Es, realmente, uno de los
relatos de terror más profundos que he leído.
El engendro empieza a perseguir a Víctor, asesinando a cada uno de sus seres queridos. Lo tortura psicológicamente y le implora que lo entienda. Si uno se pone a pensar, Víctor es el verdadero villano de la obra. Cuando el monstruo le ruega que cree una novia para él, el científico empieza a hacerlo pero se arrepiente y la elimina junto con su laboratorio. Es interesante como Mary Shelley parte de la teoría de que todos los hombres, por naturalera, tendemos a ser bueno... pero somos corrompidos por la sociedad. Al ser tratado como un monstruo, el engendro termina convirtiéndose en uno (“profecía autocumplicada”).
Hay mucho de
psicología involucrada: el efecto
Pigmalión recién se estudiaría más de 100 años después por el Dr. Rosenthal (pero de eso hablaré más
adelante).
De cierta forma, Frankenstein termina siendo una gran metáfora, y una enseñanza sobre el lado negativo que puede traer el desarrollo científico. La aventura de la criatura contra su creador es, al fin y al cabo, el castigo consecuente del uso sin ética de la tecnología. Se trata de una novela corta (160 páginas, aprox.) pero al mantener una estructura epistolar (que recuerda todo el tiempo que estamos leyendo literatura del siglo XIX) puede llegar a resultar un poco pesado. Aun así, cuando lo leí de chico me voló la cabeza. Es el típico libro que todos conocen, y nunca nadie ha leído. Todos tienen una imagen mental (errada) del personaje y una nebulosa gris sobre su contenido.
“Frankenstein o el moderno
Prometeo” ha sobrevivido al
tiempo gracias a la originalidad de su asunto, y sus interesantes visiones acerca de la naturaleza humana. El monstruo
ha logrado convertirse en uno de los más famosos y queridos por todos, le
debemos a Mary Shelley por dejarnos ese
legado en nuestra cultura contemporánea.
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