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martes, 5 de mayo de 2026

Los Buscapistas y el arte de volver a la infancia


Pepa Pistas y Maxi Casos están de excursión cuando su profesora desaparece misteriosamente. Reseña de una novelita infantil que compró mi hijo y terminé disfrutando yo.


 

viernes, 3 de abril de 2020

La Bruja Berta: el valor de la tolerancia


Cuando pienso en libros infantiles que marcaron mi vida, recuerdo a El Principito, a Momo o a La Isla del Tesoro. Sin embargo, si tengo que remontarme un poco más al pasado, a una edad más temprana, mi mente me lleva inevitablemente a La Bruja Berta, un magistral relato visual de 1987 escrito por Valerie Thomas, con ilustraciones de Korky Paul.



jueves, 17 de octubre de 2019

Incentivando la lectura: 5 libros fundamentales para niños


La ciencia ha demostrado, en más de una ocasión, los beneficios de la lectura. Fomenta la imaginación, ayuda a la concentración y a la comprensión del mundo que nos rodea y es el medio idóneo para desarrollar la inteligencia. No por nada es llamada “el combustible del cerebro”.

¿Pero qué libros podemos recomendar a los más chicos? Hoy traigo 5 libros fundamentales para niños, obras maravillosas que –en mi opinión– deberían leerse antes de los 13 años.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Las aventuras de Tom Sawyer: nostalgia y juventud

¿Quién no ha escuchado –aunque sea de nombre– sobre “Las aventuras de Tom Sawyer”? 

Se trata de una novela norteamericana clásica de Mark Twain (Samuel Clemens), publicada en 1876. Considerada una obra maestra de la literatura juvenil, relata las andanzas del joven Tom y sus amigos, mientras crecen en el pequeño pueblo de San Petersburgo (Missouri). Bajo las restricciones de sus mayores, realizan escapadas para vivir historias fantásticas llenas de peligros reales.

Esta novela slice-of-life cuenta con 35 episodios de relativa autonomía y fue la precursora de la críticamente aclamada “Las aventuras de Huckleberry Finn”, calificada universalmente como la obra maestra de Mark Twain. (Pero esta continuación la dejo para otro post.) Hoy quiero desmenuzar un poquito las Aventuras de Tom Sawyer.

► “Las aventuras de Tom Sawyer” es de dominio público, así que pueden encontrarlo fácilmente de forma virtual en Internet.

El género “coming-of-age” en Tom Sawyer

El mismo autor comenta en su prefacio que casi todas las aventuras que se relatan en el libro ocurrieron realmente. Huck Finn, por ejemplo, fue tomado de la vida real. Tom Sawyer, por otro lado, es la combinación de tres amigos de su infancia. Esta técnica es la que se conoce como “orden compuesto” en la jerga de la arquitectura, y yo también la usé para crear a los personajes de mi primera novela (“Un verano para recordar”), que forma parte del mismo género.

El propósito de Twain fue contar historias que pudieran entretener a los niños, aunque terminó realizando un estudio social de su época. Sin embargo, lo mejor que tiene la novela es la representación nostálgica de vivencias que –en mayor o menor medida– hemos tenido todos de niños. Aunque hayan pasado 138 años desde su publicación, las aventuras de los protagonistas siguen manteniendo su frescura: jugar a ser piratas o detectives, enamorarse, perderse, pelearse, enojarse, mentir… La inocencia y alegría de estos muchachos que tienen toda la vida por delante está a flor de piel.

Pero no todo es color de oro para Tom. Él se enfrenta a peligros reales (como perderse en una cueva o enfrentarse al matón Joe, el Indio) que lo ayudan a madurar. Ese “pasaje de la niñez a la adultez” (que representa al género) no está tan plagado de drama como en “El guardián entre el centeno” (que comente en este post) pero sí está muy presente. En esencia, es una aventura en busca de la identidad y el crecimiento personal, una novela de aprendizaje al estilo bildungsroman (como se la conoce en Alemania).

La mirada de un niño es también una parte fundamental de la obra. Todo sucede a través de los ojos de Tom: las apariencias, las máscaras que utilizan las personas mayores, los ritos y costumbres. Muchas veces el autor se muestra cómplice del protagonista, omitiendo escenas que el mismo Tom prefiere no mencionar.

También hay un juego constante entre distintos tipos de literatura: fantasía, misterio, policial, aventura (búsqueda de tesoros), terror, etc… y su humor picaresco siempre nos lleva a recordar que esta es la historia desde la percepción de un niño.

En este sentido, la temática me recordó mucho a las películas “Mud” (mi crítica acá) y “Kings of Summer” (mi crítica acá), ya que ambas tienen como protagonistas a niños viviendo a la orilla del río, que tienen todo tipo de aventuras. “Mud” es excelente, y mucho más adulta. “Kings of summer” tiene un tono más infantil y me hizo recordar muchísimo a la novela de Mark Twain (en ambas los protagonistas escapan de la casa para vivir alejados del mundo de los adultos, por ejemplo).

Entre paréntesis, los que disfruten de este género pueden ver la ambiciosa “Boyhood” (acá mi review), que es un experimento cinéfilo sin precedentes. Y, como siempre digo, recomiendo ampliamente “The Way Way Back” (que es excelente), la inmortal “Stand by me” (basada en un cuento de Stephen King) y “Perks of being a Wallflower”; todas interesantes y pertenecientes al género.

Mucho más que aventuras

Mark Twain convirtió el pequeño pueblo de Saint Petersburg, donde la obra se desarrolla, en una visión en miniatura de Estados Unidos, un microcosmos. En ese sentido, es un atractivo estudio realista de la época. Esto también le trajo ciertas controversias en su momento.

El autor, a través de la mirada de Tom, hace un análisis de la clase media a la que perteneció y a sus instituciones básicas: la familia, la iglesia, la justicia, la policía, la comunidad… destaca las virtudes y defectos, los aciertos y fallos. Por este motivo, “Las aventuras de Tom Sawyer” también entra dentro del género de sátira.

Por otra parte, me gusta pensar que la historia puede leerse en capas. La capa más superficial es la aventura infantil de los protagonistas, pero más en profundidad se detectan temáticas adultas como una observación sobre la moral, la hipocresía de la sociedad, la libertad a través de la exclusión social y la superstición.

A su vez, hay una serie de elementos simbólicos que se ponen en juego en la novela. El más claro es el de la cueva, que representa el último gran obstáculo que Tom tiene que superar antes de graduarse hacia la madurez. Las historias coming-of-age suelen involucrar pruebas, peligros o desafíos que el protagonista, aislado del resto de la sociedad, debe afrontar. No es casual que la cueva sea el lugar donde todo confluye: su capacidad de supervivencia, su enemistad con el indio Joe y su amor por Becky.

Otro símbolo importante es la historia es el tesoro, un indicador que marca el fin de la travesía de los chicos y, en particular para Huck Finn, su movimiento hacia una sociedad civilizada. A su vez, es una representación evidente del heroísmo de ellos, convirtiéndose en personas excepcionales en un mundo donde todos simplemente se conforman con lo que tienen.

Tom y Huck como personajes principales

Tom Sawyer es un personaje pluridimensional e interesantísimo. Inquieto, pero de gran corazón. Su inteligencia queda declarada desde los primeros capítulos, donde logra que todos los niños vecinos pintan la cerca felizmente por él. Cuando la novela arranca, es un chico travieso que envidia la libertad de Huck Finn (el hijo del ebrio del pueblo, que duerme en un barril y no tiene que ir a la escuela). Sin embargo, a medida que la historia avanza debe tomar decisiones responsables: brindar un testimonio clave en un juicio, salvar a su enamorada de un castigo o navegar por una cueva para salvar su vida. Al final, Tom comprende la importancia de la educación, de las reglas, de los adultos, y le aconseja a su amigo Huck aceptar la pérdida de libertad por una mejor calidad de vida.


Huck Finn, por su parte, no tiene modos de vida ejemplares para “los grandes” pero sí es querido entre los más chicos. Sobre el final, luego de encontrar el tesoro, su vida cambia por completo cuando lo adopta la viuda Douglas. Lo obligan a vestirse y alimentarse bien, a ir a la escuela y aprender modales. Tiene que comer con cuchillo y tener, ir a misa, hablar apropiadamente y lavarse los dientes. Hay bastante para estudiar de estos dos personajes, pero llevaría un análisis mucho más detallado.

Las censuras de Tom Sawyer

Algunos han interpretado esta obra de Twain como una crítica social al Sur de EEUU antes de la guerra.  Pero, por sobre todo, la autenticidad de la lengua y el tratamiento que el autor le dio a sus textos hicieron que sea considerado “racista”. 

La versión original cuenta con el uso repetido del políticamente incorrecto término "negro" (nigger) y el adjetivo de "injun" (indio) para el villano. Estas críticas llevaron a las prohibiciones posteriores de sus libros más famosos.

En las ediciones escolares, tanto "Las aventuras de Tom Sawyer" como su secuela (aún más controversial) "Las aventuras de Huckleberry Finn" están corregidas. La palabra "nigger" fue sustituida por "esclavo" y la palabra "injun" por "indio".

La cronología de Tom Sawyer

Un apartado de color. Para los que estén interesados en leer todas las historias de Tom en el orden correcto de lectura, sería el siguiente:

1. The adventures of Tom Sawyer ("Las aventuras de Tom Sawyer")
2. Adventures of Huckleberry Finn ("Las aventuras de Huckleberry Finn"): la historia se desarrolla inmediatamente después de "Las aventuras de Tom Sawyer".

Como última curiosidad, en la película "La liga de los hombres extraordinarios" (adaptación de novela gráfica de Alan Moore), aparece el personaje de Tom Sawyer como un agente del servicio secreto americano a las órdenes de Roosevelt.

Palabras finales

Como novela infantil, Las aventuras de Tom Sawyer es llevadera y amena, aunque no alcanza el nivel de complejidad (por lo menos en cuanto al perfil psicológico) de grandes historias coming-of-age como “El guardián entre el centeno”. Es una lectura más bien orientada a un público juvenil de 11 a 16 años, divertida y con mucha aventura. Leerla como adulto me permitió ver algunas cuestiones bajo otra perspectiva. Ya he hablado de literatura juvenil en el blog, y quizás hay otras propuestas más interesantes. Pero no me arrepiento de haberle dado una miradita a este clásico.


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=>> Otras notas sobre LITERATURA JUVENIL en el BLOG: “La feria de las tinieblas” (de Ray Bradbury), “El guardián entre el centeno” (de J.D. Salinger), “Un verano para recordar” (mi novela, publicada en 2013), “El principito” (de Antoine de Saint-Exupéry) y “Un cuento de Navidad” (de Charles Dickens).

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► Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

martes, 29 de julio de 2014

Elige tu propia aventura, o cómo revivir tu infancia con un libro.

Seguramente el nombre Edward Packard nos resulte absolutamente ajeno, pero a él le debemos gran parte (sino toda) de nuestra infancia. Se trata del creador –secreto y anónimo– de la saga “Elige tu propia aventura” (ETPA), pequeñas novelas de misterio en las que, mediante un venerable hipertexto, (“Si decides seguir al extraño, pasa a la página 22. Si prefieres esperar en el auto, pasa a la página 98”, etc.) cada lector protagonizaba un relato personalizado.

Hacía muchísimo que quería hacer un post sobre esta saga que leí mucho durante mi niñez, pero la motivación final me llegó cuando una conocida me prestó “El misterio del escudo escocés” (el Nro 20 de ETPA, edición Argentina) y pude experimentar cada uno de sus 19 posibles finales. En serio: no había leído (ni había visto) uno de estos libros en más de 10 años, y me pareció una reliquia invaluable.

► Este tipo de obra es conocida como ficción hipertextual, algunas obras de Julio Cortázar (Rayuela, por ejemplo) pueden ser catalogadas en este género o modalidad narrativa. 

Se denomina narrativa hipertextual a los textos escritos mediante un conjunto de fragmentos de texto relacionados entre sí por enlaces. En ellas no existe un único camino establecido por el autor, sino que el lector tiene la capacidad de elegir el suyo entre varios posibles.

Packard tomó una decisión poco convencional (para la época) en sus libros: narrarlos en segunda persona, para que el lector pueda identificarse más con el personaje (de alguna manera: ser el personaje). Los 80´s (y principios de los 90´s) fueron el auge de este tipo de literatura, que era particularmente agradable para los lectores más chicos. Sin embargo, estas obras no lineales se hicieron notorias mucho antes, durante la mitad del siglo XX.

En el blog ya hemos debatido sobre Borges y su “Jardín de senderos que se bifurcan”. Muchos críticos opinan que se trata del relato que anticipó al hipertexto. Yo creo que no solo se adelantó a este novedoso concepto, sino también a la idea –dentro de la literatura– de un universo múltiple (“multiverso”), idea derivada de la mecánica cuántica. Esta teoría, todavía indemostrable, nos habla de que hay ilimitados universos existentes que surgen a cada instante en infinitas bifurcaciones espacio-temporales. La literatura de Borges siempre reinó basándose en estas ideas.

Las fan-theories más populares están convencidas de que el resultado de las ideas de Borges serían los libros de “Elige tu propia aventura”. Hay, de todas maneras, muchas otras obras que intentaron romper con el paradigma narrativo contemporáneo. 



La competencia que sufrieron los libros de ETPA, que marcó su decadencia final, pudo haber sido el auge de los juegos de rol, que en cierto punto tiene una similar estructura. También Internet (básicamente una red de hipertextos masiva) y los videojuegos tienen parte de la responsabilidad. 

En efecto, si uno lo piensa, cuando se catapultó la era de la computadora, la idea de un libro con diversos  giros narrativos dejó de ser tan especial. Pero aunque el género ha quedado en desuso hoy, los libros se siguen vendiendo como reliquias del pasado o se relanzan para intentar cautivar, una vez más, al público más joven.

Lo mejor de los libros de ETPA era intentar encontrar todos los finales posibles. Al menos un final (a veces más) incluía una resolución exitosa del protagonista en su misión. Varios de ellos –los más frustrantes– concluían con muertes estúpidas (al mejor estilo “Destino final”) del protagonista y sus compañeros. Ocasionalmente, el lector podía encontrarse «trabado» en un loop, un eterno círculo vicioso, como resultado de alguna elección particular. 

► Los tropos del Deus ex Machina / Diabolus ex Machina tendían a suceder en la serie con bastante frecuencia, y algunos giros argumentales podían llegar a ser bastante crueles, especialmente para los más chicos. La forma en que se estructuraban las obras es realmente fascinante, y hay artículos enteros que estudian la forma de estos textos (como esta, que no tiene desperdicio: http://samizdat.cc/cyoa/#/_)

Un libro, OVNI 54-40, es recordado como uno de los más especiales de Edward Packard. 

Nos relataba la búsqueda de un paraíso que nadie puede alcanzar de forma activa. Una de las páginas de ese libro describe cómo el protagonista encuentra ese paraíso y vive feliz para siempre. 

Lo loco es que este final únicamente se podía encontrar si el jugador ignoraba las reglas (si hacía trampa) y buscaba en el libro aleatoriamente. Ese mismo libro (para mí, uno de los mejores, junto a “La caverna del tiempo” y “Eres un agente secreto contra los nazis”) tiene también un final en el cual, luego de pasar por una extraña dimensión, te encontrás precisamente leyendo ese mismo libro. (Metaficción a full).

Personalmente, yo creo que el género no cayó en decadencia, sino que buscó nuevas formas de ponerse en evidencia. Hace poco estuve jugando el interesante juego Stanley Paradox (al que le debo un post, porque es deliciosamente complejo). La hipertextualidad se ve a flor de piel en Internet y no creo que falte demasiado para que las series y el cine tengan opciones para elegir el camino que uno desea.


Mientras tanto, tenemos la suerte de contar con prácticamente todos los libros de la saga en versiones online o PDF, y la posibilidad de adquirirlos en librerías de reventa o Mercadolibre. Volver a ser niño siempre, pero siempre, está al alcance de la mano.

¡Hasta la próxima!

► DE YAPA: “Encuentro hipertextual”, mi pequeño homenaje a la saga de Elige tu Propia Aventura.

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=>> Otras notas relacionadas con la hipertextualidad en el BLOG: “Batman: the killing joke” (una novela gráfica de Alan Moore); “Los siete locos” (una novela de Roberto Arlt); : “Encuentro hipertextual” (relato de mi autoría); “El laberinto como tema en la literatura” y “El jardín de senderos que se bifurcan”, relato precursor de J.L. Borges.

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miércoles, 17 de abril de 2013

R.L. Stine – el Stephen King de los niños


Hay algo sobre lo oculto y lo sobrenatural que nos resulta indescriptiblemente atrapante, y especialmente cuando somos chicos. ¿Qué es eso que cruje por la noche? ¿Hay algo debajo de la cama o tras el placard? Recuerdo que cuando me pedían que fuera a buscar algo a un lugar alejado de la casa, iba encendiendo las luces de los pasillos detrás mío… por ese miedo irreal (e ilógico) de que una criatura estuviera allí esperando, agazapada en la oscuridad. Pero al mismo tiempo mi corazón siempre daba un vuelco, bombeaba sangra como nunca. Esa sensación de espanto te recordaba que estabas vivo, y superar aquellos grandes desafíos te llenaba el alma de orgullo.


Odio asustarme y pasar miedo, aunque al mismo tiempo me atrae. Seguro es un sentimiento que compartimos varios. Por eso los libros de R.L. Stine y yo teníamos una excelente relación. Tuvieron el boom en los años 90, cuando tenía 11 u 12 años. Las historias eran de misterio y terror (con una fórmula siempre similar) pero se mezclaban situaciones cómicas o de suspenso, incluso hasta de ciencia ficción. Asustaba, ¡pero tampoco tanto!

Cuando mamá iba de compras me quedaba en la librería del supermercado y enterraba mi prominente nariz en uno de ellos.  Esto sería un preanuncio de mi personalidad “ahorrativa” (raras veces llevaba uno) al mismo tiempo que empezaba a moldearme como ávido lector.

R.L Stine (que en realidad se llama “Robert”… o Roberto, para los amigos) escribió una serie de más de 60 libros que llamó “Goosebumps” (“Escalofríos”, según su traducción latinoamericana), con un primer ejemplar que salió en 1992. La mayoría de las tramas tenían a niños de 12 años como protagonistas. 

En una época se decía que “ocho de los diez libros de jóvenes más leídos eran suyos” (un tiempo en el que J.K Rowling todavía era pobre)

Los libros eran livianos, baratos y parecían escritos por un niño. ¡OJO! Esas eran ventajas. Los infantes (como yo) nos sentíamos fácilmente representados. 


¡La terrorífica historia del protagonista nos podía pasar a nosotros! Cada página se deshacía en nuestras manos. ¿Querías algo que asustara sin perturbarte por las noches? “Escalofríos” era la respuesta. Fueron libros que definieron el horror de toda una generación de jóvenes.

En Argentina, la cadena Fox Kids (GRAN canal de dibujos animados y series infantiles) presentaba la serie, junto a otras muy interesantes como Eerie Indiana (que era del mismo estilo), o “¿Le Temes a la Oscuridad?”. Lo mejor de “Escalofríos” es que casi todos los capítulos terminaban con un cliffhanger (aunque en esa época no lo sabía ni lo entendía) y el final –casi siempre– tenía un giro de tuerca al mejor estilo “La Dimensión Desconocida".


Muchas veces, el autor nos dejaba un guiño (una frase o una última palabra) advirtiendo que tal vez no todo había terminado tan bien como parecía.

“Sangre de Monstruo” es, seguramente, su saga por excelencia. Evan es un muchacho que encuentra una botella rotulada (oh… sorpresa) “sangre de monstruo” en una antigua tienda… una especie de moco verde que hace crecer a quien lo come. 

La saga se extendió en 4 partes originales.

En casa teníamos algunos de la serie “Fear Street”, también de R.L. Stine, que me encantaban. De chico era ideal porque no era tan escalofriante como H.P. Lovecraft ni tan morboso como Edgar Allan Poe. 

Recuerdo haber leído varios cuentos de las antologías de Ellery´s Queen Magazine (en inglés) que sinceramente me trastornaban profundamente. Incluso los relatos de Edgar Allan Poe (“La muerte y el Péndulo”, “El gato negro”, “El corazón delator”) son demasiado duros para alguien menor a 13 años.

Otro autor que supo encontrar un nicho de mercado y explotarlo de forma maravillosa.


=> R.L. Stine tiene un lugar especial en mi nostálgico corazón por introducirme a los relatos de suspenso y ciencia ficción que hoy tanto adoro. ¿Era literatura de calidad? Quizás no bajo los cánones que uno maneja de grande. Pero sus libros entretenían y hacían que los chicos leyeran… y eso es, me parece, lo importante. <=


► ¿Leyeron algún libro de la serie “Escalofríos”? ¿Qué libros infantiles recuerdan haber leído? ¡Espero sus comentarios!

viernes, 15 de febrero de 2013

“Rebelión en la granja” (novela, 1943)


Autor: George Orwell (Inglaterra)
Género: fábula infantil / sátira política
Leído por última vez: Córdoba, 2009

Hoy vamos a hablar de los secretos detrás de la granja más famosa. 

Todos sabemos más o menos de que va esta fábula alegórica donde un par de cerdos toman el control de una granja (con el supuesto beneficio de todos sus habitantes) solo para descubrir que el poder puede corromper hasta a las criaturas más sencillas. 

Esta clara sátira política de la Revolución Rusa se encuentra entre mis relatos favoritos. Ingeniosamente presentada como un libro para chicos (al mejor estilo de “El Principito”, escrito el mismo año), “Rebelión en la Granja” es uno de las novelas más interesantes que tuve el placer de leer en reiteradas ocasiones.

Así como le sucedió a JK Rowling con su boceto de Harry Potter, George Orwell (que en verdad se llamaba Eric Arthur Blair) tuvo muchos problemas para publicar su historia. La realidad es que nadie se animaba a hacerlo. 



Un tal Peter Smollet (supuesto agente inglés trabajando para el Ministerio de Información) insistía en que el manejo de dicha propaganda en contra de la URSS iba a ser contraproducente. Por cierto, ¡luego se confirmó que el tal Smolllet era un espía ruso! Después uno se pregunta por qué Orwell escribió su aclamada novela 1984: el hombre ya estaba viviendo en una sociedad donde todos se espiaban unos a los otros.

George Orwell siguió peleando por la publicación de su novella aun cuando todos (incluyendo al famoso poeta T.S. Eliot) le seguían recomendando que no lo hiciera. Finalmente lo logró en 1945 (dos años después de que la escribió), cuando la guerra mundial ya había terminado.

Aunque su calidad literaria fuera criticable (muchos dudaban de un estilo demasiado simple y sencillo) la obra se vendió por centenares de miles, especialmente dentro de Estados Unidos.  En Inglaterra, Orwell solo había logrado vender unos 20.000 ejemplares, pero cuando el relato cruzó el Atlántico la cosa fue muy distinta. Según se dice: los servicios de inteligencia de USA se encargaron de convertir la obra en un increíble best-seller. 



Los elogios fueron prácticamente unánimes en la prensa norteamericana. Incluso el New Yorker calificó a “Rebelión en la Granja” como una “obra maestra absolutamente magistral”. Algo similar le ocurrió a Orwell con su siguiente novela “1984” (que inspiró todos los shows de “Gran Hermano”, pero de eso hablaremos más adelante). Para muchos: Orwell es una mera creación de la CIA (independientemente de la calidad literaria de sus obras).

Pero más allá de toda la historia oculta y misteriosa del autor, personalmente disfruté mucho de esta historia porque cada animal representa, de forma excelente, distintos estratos de la sociedad. Boxer, el caballo, es uno de mis personajes favoritos y es un fiel símbolo de la clase trabajadora de la época. Lo más interesante del libro es que contiene interpretaciones en muchos niveles. Claro que las comparaciones con la Revolución Rusa son las más claras, pero también se tratan temas como: la relación del hombre con los animales, la psicología de las personas, la corrupción que genera el poder desmedido y el funcionamiento sociológico de una sociedad.

Siempre me pareció que la genial serie dedibujos animados de mi infancia “La granja de Orson” (creada por el mismo autor de Garfield, Jim Davis) era una parodia en sí de “Rebelión en la granja”. Sin embargo, aunque los parecidos son varios, nunca lo pude comprobar. 

“Rebelión en la Granja” es más que la representación satírica de Rusia en 1917, el gobierno de Stalin y la creación del comunismo: hay un tratamiento importante de las relaciones y ese es un tema atemporal que pega muy fuerte aun hoy en día. No es sólo un libro, es una imagen espejada del mundo en el que vivimos.



George Orwell deja muy en claro su punto de vista: las revoluciones no tienen sentido porque resultan en el cambio de un tirano por otro, que tarde en temprano será corrompido por la naturaleza del poder. 

En una de las escenas finales... 

(/SPOILER ALERT/) 

...los cerdos están jugando póker con los humanos y el resto de los animales no pueden distinguir a unos de otros. Esa escena es escalofriante y está fantástica, porque resume muchas de las ideas de Orwell.

(/Fin del SPOILER/)

Se trata de un libro muy cortito que se lee de forma amena, pero plantea ideas que quedan pegadas a la mente del lector por un largo tiempo. Un gran clásico que todos deberíamos leer de tanto en tanto. Impecable lo de este señor.




► ¿Leyeron “Rebelión en la Granja? ¿Qué les pareció? ¡Espero sus comentarios! OFF-TOPIC: ¿Que otras fábulas / sátiras han leído y recomiendan?


“Todos los animales son iguales, 
pero algunos son más iguales que otros".

(George Orwell, “Rebelión en la granja”)

martes, 22 de enero de 2013

De monstruos y otras historias. Frankenstein en la literatura



Cuando hace poco vi “Hotel Transylvania”, la genial película de animación de Gendy Tartakovski, me puse a pensar en este post. Es una parodia muy bien lograda de cómo, muchas veces, los monstruos somos realmente nosotros: los humanos. Mary Shelley, en su épico libro “Frankenstein o el moderno Prometeo” expresaba exactamente el mismo mensaje, pero hace casi 200 años. Claro, el título tampoco tiene nada que ver con la cinta de ciencia ficción “Prometeo” de Ridley Scott. O quizás un poquito.

No fue lo único que escribió Mary Shelley, pero si lo más conocido. Publicada originalmente en 1818, la novela nos cuenta la fantástica historia del Dr. Víctor Frankenstein… el hombre que se atrevió a desafiar a Dios para crear una vida. De hecho, el título completo hace referencia, de forma explícita, al mito del titán Prometeo, quién desafió al mismo Zeus entregándole el fuego a los hombres. Fue castigado de formas muy horribles, pero muchas veces se lo representa como “el escultor de la humanidad”.

Un error muy común es llamar al monstruo del doctor como “Frankenstein”. La verdad es que el monstruo nunca tuvo nombre en la novela. Para complicar aún más las cosas, el cine y la TV lo han convertido en un cliché, con sus inventados tornillos y cabeza cuadrada. ¡El pobre ni siquiera era verde, sino de un tono amarillento! 

Lo más loco es que el monstruo tampoco es un ser torpe ni “zombie”, como el cine nos ha querido mostrar. El personaje de la novela es culto, erudito, coherente y lúcido. Físicamente se trata de un sujeto ágil y apto. Lo cierto es que el relato de Shelley es considerado como uno de los grandes precursores de la ciencia ficción moderna.

Como Prometeo, el Dr. Frankenstein usa sus conocimientos para traspasar la barrera de lo permitido. Para quitarle a Dios, y a la Naturaleza, la capacidad de crear una vida. Alquila un ático y dedica su tiempo a exhumar cadáveres, reuniendo lo que necesita para terminar su experimento. Lo más interesante es que la obra plantea varias cuestiones. El monstruo –dotado de un aspecto horrible–, lo único que desea es ser amado, pero es rechazado por su propio padre ni bien nace. El amor se le niega constantemente, generando odio y rencor en su interior. Solamente una niña y un hombre ciego (que son incapaces de juzgarlo por su exterior) lo toman como amigo y le enseñan varias cosas. Pero al no encontrar aceptación en el mundo, el monstruo decide ir tras su creador y vengarse.  


Es, realmente, uno de los relatos de terror más profundos que he leído.

 
El engendro empieza a perseguir a Víctor, asesinando a cada uno de sus seres queridos. Lo tortura psicológicamente y le implora que lo entienda. Si uno se pone a pensar, Víctor es el verdadero villano de la obra. Cuando el monstruo le ruega que cree una novia para él, el científico empieza a hacerlo pero se arrepiente y la elimina junto con su laboratorio. Es interesante como Mary Shelley parte de la teoría de que todos los hombres, por naturalera, tendemos a ser bueno... pero somos corrompidos por la sociedad. Al ser tratado como un monstruo, el engendro termina convirtiéndose en uno (“profecía autocumplicada”). 

Hay mucho de psicología involucrada: el efecto Pigmalión recién se estudiaría más de 100 años después por el Dr. Rosenthal (pero de eso hablaré más adelante).




De cierta forma, Frankenstein termina siendo una gran metáfora, y una enseñanza sobre el lado negativo que puede traer el desarrollo científico. La aventura de la criatura contra su creador es, al fin y al cabo, el castigo consecuente del uso sin ética de la tecnología. Se trata de una novela corta (160 páginas, aprox.) pero al mantener una estructura epistolar (que recuerda todo el tiempo que estamos leyendo literatura del siglo XIX) puede llegar a resultar un poco pesado. Aun así, cuando lo leí de chico me voló la cabeza. Es el típico libro que todos conocen, y nunca nadie ha leído. Todos tienen una imagen mental (errada) del personaje y una nebulosa gris sobre su contenido.

“Frankenstein o el moderno Prometeo” ha sobrevivido al tiempo gracias a la originalidad de su asunto, y sus interesantes visiones acerca de la naturaleza humana. El monstruo ha logrado convertirse en uno de los más famosos y queridos por todos, le debemos a Mary Shelley por dejarnos ese legado en nuestra cultura contemporánea.

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