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martes, 16 de octubre de 2018

Lo lúdico y lo humorístico en “Un tal Lucas”


No conozco a muchos escritores que se diviertan tanto con la literatura como lo hace Julio Cortázar. Sus textos siempre tienen un componente lúdico que los hace especiales. Un tal Lucas, antología de 1979 que tiene como protagonista a un alter-ego más del autor, claramente no es la excepción.


viernes, 3 de agosto de 2018

Impactar al lector: las primeras líneas de una novela


“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba tras él”. Así inicia El pistolero, la primera parte de esa fantástica saga épica de Stephen King que es La Torre Oscura. Y aquella frase inicial es considerada una de las mejoras y más influyentes aperturas de una novela en la historia de la literatura.

Es, ciertamente, un comienzo bastante perfecto para una épica novela. Con sólo una oración nos enteramos de quién es el protagonista (El pistolero), quién el antagonista (El hombre de Negro), los objetivos de cada uno (uno persigue, otro es perseguido) y el escenario (el desierto), que funciona también como el principal obstáculo.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Cortázar y el mito de Circe


En una de las escenas más emblemáticas de La Odisea (de Homero), el intrépido Odiseo y su tripulación se encuentra con la diosa y hechicera Circe, una bella y lujuriosa tentación. Ella los invita a comer un almuerzo convenientemente hechizado y que los convierte, literalmente, en sucios cerdos. Odiseo es el único con la astucia suficiente para no caer en la trampa y rescatar a los suyos.

Ciertamente, los hombres nos convertirmos en cerdos al sucumbir ante los deseos más pecaminosos, y el mito de Circe es la analogía perfecta para ello.

En el relato homónimo de Julio Cortázar, Circe es Delia Mañara. La narración metafórica nos habla del amor y de las relaciones. Delia transforma a todos sus novios (a lo mejor, sin ser del todo consciente) en víctimas de una seducción tóxica que termina por matarlos. Cortázar, por su lado, convierte al amor en un juego de idealización, tortura y repulsión.

Luego del fallecimiento de un par de parejitas, ante Delia se le presenta Mario, a quien ella le repugna y simultánemente le atrae. Delia Mañara es también “araña” y es “maraña” (juego de palabras astuto de Cortázar para indicar a aquella víctima enredada). 

Delia teje trampas y estropea el deseo de Mario, quién se encuentra absolutamente sometido (en una amalgama de cariño y dominación).

Me gusta de este relato cómo el acercamiento con los animales también relaciona a la protagonista con la Circe de la mitología griega. Como la ocasión en la que ella llama a un perro y este viene manso, tal vez contento, hasta sus dedos.


“Circe” es uno de los ocho relatos que componen la primera antología de Julio Cortázar, “Bestiario” (1951). Encontré una segunda edición del libro, amarillenta, gastada por el roce de los dedos, entre las estanterías de la vieja casa de una tía-abuela –que sufre hoy un principio de Alzheimer, una lástima–. A pesar de que ya había leído varios de los relatos incluidos, me lo llevé.

Bestiario es la primera obra con la que Cortázar dijo sentirse seguro de lo que quería decir. 

Los cuentos tienen todos las características fundamentales que hacen a la narrativa cortaziana: el absurdo ante lo cotidiano, lo fantástico, la vida de barrio, los microacontencimientos. El autor comenta que “Circe” lo escribió en un momento en el que estaba excedido por los estudios que hacía para recibirse de traductor público en seis meses, cuando todo el mundo se recibe en tres años.

Es súper interesante lo que dice sobre el génesis del cuento. En palabras suyas:

«Yo vivía con mi madre en esa época. Mi madre cocinaba, siempre me encantó la cocina de mi madre, que merecía toda mi confianza. Y de golpe, empecé a notar que al comer, antes de llevarme un bocado a la boca, lo miraba cuidadosamente porque temía que se hubiera caído una mosca. Eso me molestaba profundamente porque se repetía de manera malsana. Pero ¿cómo salir de eso? Claro, cada vez que iba a comer a un restaurante era peor. Y de golpe, un día, me acuerdo muy bien, era de noche, había vuelto del trabajo, me cayó encima la noción de una cosa que sucedía en Buenos Aires, en el barrio de Medrano: una mujer muy linda, muy joven, pero de la que todo el mundo desconfiaba porque la creían una especie de bruja porque dos de sus novios se habían suicidado. Entonces empecé a escribir un cuento sin saber el final, como de costumbre. 

Avancé en el cuento y lo terminé. Lo terminé y pasaron cuatro o cinco días y de pronto me descubro a mí mismo comiéndome un puchero en mi casa y cortando una tortilla y comiendo todo como siempre, sin la menor desconfianza. Creo que es uno de los cuentos más horribles que he escrito. Pero ese cuento fue un exorcismo que me curó de encontrar una cucaracha en mi comida.»

Por su parte, Mario en el cuento bien podría ser el héroe griego Odiseo, seducido por Circe y sus manjares. Claro: en el texto los manjares son bombones rellenos de cucarachas. El temor que siente Odiseo durante ese episodio se expone también en el relato de Cortázar: Mario le teme al pasado desconocido de Delia.


Curiosamente, los padres de Delia (quienes la odian) no prueban sus licores, revisan que sus bombones no contengan insectos y no le advierten a Mario de la situación. Tampoco hacen algo cuando, sobre el final, el protagonista la ahorca a ella sin piedad. Uno de los finales más estremecedores de la bibliografía cortaziana.

Circe manifiesta la seducción como forma de poder y crueldad. También Delia, quien obedece al paradigma de la mujer artera, oscura, cuya perversión se ayuda por una aparente desesperación (recordar la apatía de Delia y su llanto en el desenlace). “Circe” es, sin duda, uno de los cuentos más sombríos de Cortázar, pero no por eso uno menos disfrutable que sus textos más burlones.

► Pueden leer “Circe” y otros cuentos de Cortázar libremente en Internet, por ejemplo en este link: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/circe.htm

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

La puntuación en tiempos del menor esfuerzo


Vivimos en una época donde, más que nunca, la puntuación está perdiendo la batalla. 

La imperiosa necesidad de escribir rápido (de “no perder tiempo escribiendo”), el dinamismo de nuestros tiempos, las contracciones de palabras, twitter, la ignorancia amalgamada con desinterés general, la idea de que “lo que importa es el mensaje y no la forma de entrega” son algunos de los factores que influyen.

Inconscientemente estamos destrozando el lenguaje.

Como aspirante a escritor, docente y profesional, me cuesta mucho aceptarlo. Durante mi trabajo de 8 a 5 (si creen que vivía de este blog, la triste realidad es otra) veo atrocidades que se hacen con el español, e-mails que parecen escritos por un pibe de 6 años, personas que eructan las palabras como quien traga una hamburguesa con papas fritas. Más de una vez quedé como pedante por realizar correcciones ante mis superiores.

Lo malo (lo peor) es que los errores se volvieron tan usuales, que ya se perdió el sentido de culpa, vergüenza o fracaso al cometerlos.

El caso de la puntuación es, quizás, el más crítico de todos. Si hay errores de ortografía o faltan tildes, uno puede (mal que mal) deducir lo que se quiso decir. Pero los signos de puntuación cambian el sentido de las frases, establecen jerarquías sintácticas y, en consecuencia, dan estructura a un texto.


"Y estos, Luciano, son tus nuevos compañeros de trabajo..."


Julio Cortázar, por ejemplo, decía: "La coma, esa puerta giratoria del pensamiento". Al respecto, una vuelta escribió el siguiente texto:
  
***

"Si el hombre supiera realmente
el valor que tiene la
mujer andaría en cuatro patas
en su búsqueda".

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “mujer”.
Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “tiene”.

***


El lugar en el que se coloca la coma le brinda un significado absolutamente diferente al texto. Con la puntuación correcta se logra ordenar las ideas, dar ritmo y eliminar las ambigüedades. Y en relación a las ambigüedades, el ingenioso autor Manuel Toledo y Benito redactó este fascinante texto que forma parte del libro titulado “Ortografía intuitiva”.

Dice así:

***

“Un testimonio sin puntuación”

Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo.»

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. A fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia.

El sobrino Juan lo presentó de esta forma:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era ésta:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.»

Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió el Juez. Este consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:
—Señores: acá se trata de cometer un fraude. La herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

Y agregó:
«En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez …, etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto.»

***

Esta serie de signos, cuando están bien elegidos y se colocan en su el lugar adecuado, permiten no solo que el lector­ de los mensajes escritos los entienda, sino que además les confiera la adecuada entonación.

Más allá del humor, y sin pretender parecer un purista, los signos de puntuación son fundamentales. La diferencia entre «¡Vengan a comer chicos!» y «¡Vengan a comer, chicos!» es que con la primera podés ir preso por canibalismo. Por su parte: «No está mal eso» y «No, está mal eso» dicen exactamente lo opuesto.

Acá me pongo un poco ñoño. 

La RAE destaca especialmente el aporte que realiza la puntuación a la cohesión de un texto: "De ella depende en gran parte la correcta expresión y comprensión de los mensajes escritos. La puntuación organiza el discurso y sus diferentes elementos y permite analizar la ambigüedad en textos que, sin su empleo, podrían tener interpretaciones diferentes".

Pensemos en esta frase:

«Los soldados, cansados, volvieron al campamento.»
«Los soldados cansados volvieron al campamento.»

En la primera oración, ¿qué soldados volvieron al campamento? La respuesta es TODOS, y además todos ellos estaban cansados. En el segundo caso únicamente volvieron aquellos que estaban cansados, el resto se quedó.


En algunos casos la falta de comas hasta puede ser insultante (en mi caso: siempre). Existen varias versiones de la Biblia que, en Lucas 23:32, tienen la siguiente frase: «Y había también otros dos ladrones crucificados con Jesús».  Si consideramos que Jesús, por lo menos según el cristianismo, no era un “ladrón” como los otros dos, debió haberse escrito: «Y había también otros dos, ladrones, crucificados con Jesús». La diferencia es mínimo, pero con la primera frase te vas derechito al infierno.

► Así que, por favor, se los imploro. No cuesta nada escribir bien, la puta que lo pario. Hagamos un esfuerzo para redactar e-mails como los profesionales que nuestro título sugiere. No se coman las comas, y ¡hablemos bien, carajo! ¡Hasta la próxima!

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lunes, 1 de diciembre de 2014

Un repaso por la escritura colaborativa


La ficción o escritura colaborativa (a veces llamada hiperficción constructiva) es aquella creada mediante la contribución de dos o más autores. Es todo un universo de la literatura que no suele explorarse demasiado, pero que está muy presente hoy en día gracias a la utilización de las nuevas tecnologías.

Durante siglos, la norma fue siempre que la originalidad literaria tenía que venir como resultado de la actividad creativa individual. Pero, ¿se puede pensar a la literatura como el producto de una comunidad creativa? La televisión, de hecho, es una cuestión absolutamente colectiva. Todos los programas de TV y las series tienen a un equipo creativo detrás, y los guiones suelen estar a cargo de varias personas.

No es nueva la idea de producir a partir de otros. Julio Cortázar, por ejemplo, decía respecto al diálogo: “lo escribo escuchándolo, o lo invento copiándolo, o lo copio inventándolo". Pero no quiero hablar de las fuentes de inspiración o de dónde provienen las ideas, sino del momento en el que varios autores se juntan a escribir algo en conjunto. 


Hoy, gracias a la utilización de Internet, existen posibilidades novedosas de colaboración creativa. Por ejemplo, el concepto de cadáver exquisito se trasladó a la web. Varias páginas de Internet apuestan por la creación colectiva de una novela, escrita con muchas manos. Un autor comienza el primer capítulo y el resto de escritores colabora en la obra.

Wikipedia (y todas las “wikis”) tiene la misma filosofía. No solo para la creación colaborativa de artículos de divulgación. También hay un par de proyectos bastante ambiciosos de escritura colaborativa bajo el formato wiki: la Wikinovela, (de la Universidad de Deusto), por ejemplo,  es un intento de crear una obra colectiva, con un multilingüe e hipertextual. Algo similar sucede con el proyecto A Million Penguins, y la Poepedia.

► Para seguir investigando: 5 webs para crear una novela colectiva.

André Bretón fue una de los primeros que notó la soledad que acarrea la escritura. Por eso creó la idea del arte como oficio colectivo junto al resto de los surrealistas. A través de juegos y ejercicios literarios, rompieron con este esquema que hoy ya no es tan extraño. Hasta Google (con su Google Docs) brindó la posibilidad de editar el mismo documento por varias personas.

Internet is beautiful, y por eso es posible encontrar todo un cosmos de páginas sobre cualquier tema. Y este no es la excepción. Navegando un poquito, encontré varias páginas que buscan incentivar la colaboración entre autores. “Literativa” es una red social para escritores cooperadores (http://www.literativa.com/) y “Coompone” (http://www.coompone.com/) es un portal de escritura en grupo.

Por su parte, “Novlet” (http://www.novlet.com/) permite la escritura colaborativa de historias no lineales en varios idiomas (aunque la  página está en inglés). “Sigue la historia” tiene un formato similar, pero como fan-page de Facebook. Y, si tienen ganas, pueden darse una vuelta por Soopbooks, Webook y Protagonize, que también apuestan por la creación dinámica y participativa.

La ficción constructiva, sin embargo, históricamente fue maltratada y marginalizada por la crítica literaria. Existieron comunidades creativas desde la antigüedad, pero nunca fueron del todo bien vistas. Comenzó a cobrar peso recién a partir de la edad media. Jacob y Wilhelm establecieron el estándar para las colaboraciones literarias con sus “Historias de los hermanos Grimm” (de las cuales ya hablé en este post). Italia tiene una tradición muy fuerte en cuanto a ficción colaborativa. Este tipo de escritura, por ejemplo, era una de las favoritas de los futuristas italianos.

Acercándonos más a lo contemporáneo, Douglas Preston es un autor americano que hizo su carrera a través de colaboraciones con, por lo menos, una docena de autores. En un post donde hablé sobre el misterio en la literatura mencioné “Las manos del diablo” (de Douglas Preston y Lincoln Child). Y en esa misma nota se encontraba “El enigma del cuatro” (de Ian Caldwell y Dustin Thomason).

El prolífico autor Stephen King (bajo el seudónimo de Richard Bachman) también se dio una vuelta por la escritura colaborativa con “El talismán” (1984), junto a Peter Straub. 

Muchas películas tienen guiones escritos por dos personas, muchas veces familiares o hermanos (los hermanos Wachowsky (“Matrix” y otras tantas) y los hermanos Nolan con “Interstellar”, por ejemplo).

No muchos saben que los famosos misterios de Ellery Queen en realidad eran escritos por dos autores: los primos Daniel Nathan y Manford Lepofsky. 

En Argentina también tenemos un caso especial: el de Bustos Domecq, que no fue ni Borges y Bioy Casares, más bien un híbrido engendrado por estos dos genios de la literatura. (Pero de esto hablaremos en otro post.)

Como nota de color, y para cerrar el tema, les cuento que en la secundaria tuve profesoras de lengua excepcionales que siempre recuerdo. La de primer año, bastante experimental, nos hizo crear una novela colaborativa en grupos. Yo y mi grupo escribimos una versión moderna de Romeo y Julieta para el proyecto (“Romeo y Julieta 00”) que hoy me da vergüenza recordar. Por suerte, el texto original quedó perdido en el olvido.

¡Hasta la próxima!


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=>> Otras notas TEMÁTICAMENTE RELACIONADAS con este post: “Técnicas narrativas: el cadáver exquisito”, “La verdad sobre los cuentos de hadas”, “El misterio en la literatura: simbología y ocultismo”, “Cuna de Gato” (una novela de Kurt Vonnegut) y “El lado oscuro de Oliverio Girondo”.

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martes, 29 de julio de 2014

Elige tu propia aventura, o cómo revivir tu infancia con un libro.

Seguramente el nombre Edward Packard nos resulte absolutamente ajeno, pero a él le debemos gran parte (sino toda) de nuestra infancia. Se trata del creador –secreto y anónimo– de la saga “Elige tu propia aventura” (ETPA), pequeñas novelas de misterio en las que, mediante un venerable hipertexto, (“Si decides seguir al extraño, pasa a la página 22. Si prefieres esperar en el auto, pasa a la página 98”, etc.) cada lector protagonizaba un relato personalizado.

Hacía muchísimo que quería hacer un post sobre esta saga que leí mucho durante mi niñez, pero la motivación final me llegó cuando una conocida me prestó “El misterio del escudo escocés” (el Nro 20 de ETPA, edición Argentina) y pude experimentar cada uno de sus 19 posibles finales. En serio: no había leído (ni había visto) uno de estos libros en más de 10 años, y me pareció una reliquia invaluable.

► Este tipo de obra es conocida como ficción hipertextual, algunas obras de Julio Cortázar (Rayuela, por ejemplo) pueden ser catalogadas en este género o modalidad narrativa. 

Se denomina narrativa hipertextual a los textos escritos mediante un conjunto de fragmentos de texto relacionados entre sí por enlaces. En ellas no existe un único camino establecido por el autor, sino que el lector tiene la capacidad de elegir el suyo entre varios posibles.

Packard tomó una decisión poco convencional (para la época) en sus libros: narrarlos en segunda persona, para que el lector pueda identificarse más con el personaje (de alguna manera: ser el personaje). Los 80´s (y principios de los 90´s) fueron el auge de este tipo de literatura, que era particularmente agradable para los lectores más chicos. Sin embargo, estas obras no lineales se hicieron notorias mucho antes, durante la mitad del siglo XX.

En el blog ya hemos debatido sobre Borges y su “Jardín de senderos que se bifurcan”. Muchos críticos opinan que se trata del relato que anticipó al hipertexto. Yo creo que no solo se adelantó a este novedoso concepto, sino también a la idea –dentro de la literatura– de un universo múltiple (“multiverso”), idea derivada de la mecánica cuántica. Esta teoría, todavía indemostrable, nos habla de que hay ilimitados universos existentes que surgen a cada instante en infinitas bifurcaciones espacio-temporales. La literatura de Borges siempre reinó basándose en estas ideas.

Las fan-theories más populares están convencidas de que el resultado de las ideas de Borges serían los libros de “Elige tu propia aventura”. Hay, de todas maneras, muchas otras obras que intentaron romper con el paradigma narrativo contemporáneo. 



La competencia que sufrieron los libros de ETPA, que marcó su decadencia final, pudo haber sido el auge de los juegos de rol, que en cierto punto tiene una similar estructura. También Internet (básicamente una red de hipertextos masiva) y los videojuegos tienen parte de la responsabilidad. 

En efecto, si uno lo piensa, cuando se catapultó la era de la computadora, la idea de un libro con diversos  giros narrativos dejó de ser tan especial. Pero aunque el género ha quedado en desuso hoy, los libros se siguen vendiendo como reliquias del pasado o se relanzan para intentar cautivar, una vez más, al público más joven.

Lo mejor de los libros de ETPA era intentar encontrar todos los finales posibles. Al menos un final (a veces más) incluía una resolución exitosa del protagonista en su misión. Varios de ellos –los más frustrantes– concluían con muertes estúpidas (al mejor estilo “Destino final”) del protagonista y sus compañeros. Ocasionalmente, el lector podía encontrarse «trabado» en un loop, un eterno círculo vicioso, como resultado de alguna elección particular. 

► Los tropos del Deus ex Machina / Diabolus ex Machina tendían a suceder en la serie con bastante frecuencia, y algunos giros argumentales podían llegar a ser bastante crueles, especialmente para los más chicos. La forma en que se estructuraban las obras es realmente fascinante, y hay artículos enteros que estudian la forma de estos textos (como esta, que no tiene desperdicio: http://samizdat.cc/cyoa/#/_)

Un libro, OVNI 54-40, es recordado como uno de los más especiales de Edward Packard. 

Nos relataba la búsqueda de un paraíso que nadie puede alcanzar de forma activa. Una de las páginas de ese libro describe cómo el protagonista encuentra ese paraíso y vive feliz para siempre. 

Lo loco es que este final únicamente se podía encontrar si el jugador ignoraba las reglas (si hacía trampa) y buscaba en el libro aleatoriamente. Ese mismo libro (para mí, uno de los mejores, junto a “La caverna del tiempo” y “Eres un agente secreto contra los nazis”) tiene también un final en el cual, luego de pasar por una extraña dimensión, te encontrás precisamente leyendo ese mismo libro. (Metaficción a full).

Personalmente, yo creo que el género no cayó en decadencia, sino que buscó nuevas formas de ponerse en evidencia. Hace poco estuve jugando el interesante juego Stanley Paradox (al que le debo un post, porque es deliciosamente complejo). La hipertextualidad se ve a flor de piel en Internet y no creo que falte demasiado para que las series y el cine tengan opciones para elegir el camino que uno desea.


Mientras tanto, tenemos la suerte de contar con prácticamente todos los libros de la saga en versiones online o PDF, y la posibilidad de adquirirlos en librerías de reventa o Mercadolibre. Volver a ser niño siempre, pero siempre, está al alcance de la mano.

¡Hasta la próxima!

► DE YAPA: “Encuentro hipertextual”, mi pequeño homenaje a la saga de Elige tu Propia Aventura.

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=>> Otras notas relacionadas con la hipertextualidad en el BLOG: “Batman: the killing joke” (una novela gráfica de Alan Moore); “Los siete locos” (una novela de Roberto Arlt); : “Encuentro hipertextual” (relato de mi autoría); “El laberinto como tema en la literatura” y “El jardín de senderos que se bifurcan”, relato precursor de J.L. Borges.

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martes, 4 de febrero de 2014

LISTA TOP-FIVE: Las 5 mejores “instrucciones” de Julio Cortázar


1962 fue un año lleno de acontecimientos históricos. John Logie Baird muestra el primer sistema de TV que transmite en directo imágenes en movimiento; la crisis entre Alemania e Italia (debido a las acusaciones de Mussolini) se incrementa… y fallece Harry Houdini. En Argentina, Julio Cortázar publica su recopilación de relatos cortos más aplaudida: “Historias de Cronopios y de Famas”.

“Historias…” es una antología de minificción dividida en 4 partes (todas igualmente maravillosas pero por motivos diferentes). Sus textos están plagados de la ironía que siempre lo destacó y, entrelíneas, tejen reflexiones de carácter filosófico.

► Les comparto “Historias de Cronopios y de Famas” (1962) en versión PDF: http://goo.gl/vG7Ly9

La primera sección –Manual de Instrucciones– es mi favorita por exponer (con sarcasmo y una prosa literaria fantástica) situaciones cotidianas que hacemos todos en modo automático, sin reflexionar profundamente sobre ellas. 

Acciones habituales, del día a día. 
Acciones casi ridículas como llorar, subir una escalera y vestir un reloj.


El humor y la ironía se revuelcan dando lugar a todo tipo de instructivos delirantes. Es casi imposible que el lector (nosotros, a quien Cortázar nos habla en segunda persona) no sonría al rememorar cómo experimenta esas habituales situaciones. Son textos hiperbreves que sorprenden por su simpleza y profundidad al mismo tiempo. Pero, de todos ellos, ¿cuál se destaca por encima del resto? Acá van mis preferidos:

(5) => “Instrucciones para llorar” (leer)

«Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza.»

Cortázar analiza el llanto objetivamente como un procedimiento técnico, obviando la indiscutible conexión emocional relacionada con esa acción. Me encantan las opciones que el autor brinda para perpetrar el llanto a falta de imaginación (“(…) esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.”). El acto en sí se representa como una idea concreta y hace uso de un vocabulario de inusual sencillez.

(4) => “Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo” (leer)

«En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.»

Uno de sus textos breves más largos. Brinda, en cada párrafo, una serie de ficticias (e hilarantes) “leyendas urbanas” que podrían haber sido usadas para inculcar miedo entre la gente. Es una pequeña obra surrealista e innovadora que rompe la cuarta pared, quizás más que todas sus otras instrucciones. El final es comiquísimo y cierra perfectamente la idea de lograr la sugestión con cada historia. ¡Cortázar miente descaradamente y nos encanta!

(3) => “Instrucciones para dar cuerda al reloj” (leer)

« ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. »

Un texto alegórico bellísimo que compara a la vida como un reloj al que hay que “darle cuerda”. Tiene muchísimo simbolismo y una prosa elegante. El juego constante con la percepción del tiempo personal (el de cada uno de nosotros) es tan interesante como las metáforas que el autor utiliza. Por sobre todo, sus consejos (sutiles, delicados) estremecen al alma: “Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente”.

(2) => “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj” (leer)

«Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.»

La precuela del texto del puesto nro. 3 es muy especial. “Historias de Cronopios y de Famas” es una bizarra mezcla de poesía y prosa, humor y filosofía, crónica y fantasía. Y este pequeño texto es la representación más fina de su humor, capaz de arrancarle una sonrisa hasta al más amargo.

Nos habla de la dependencia de los objetos, y lo inseguros que nos vuelve apegarnos a elementos materiales como un simple reloj. El hombre como prisionero del hábito, de las costumbres, de las cosas. Es ironía pura, purísima. Es maravilloso como un texto que se lee en 30 segundos puede evocar tantas reflexiones.

► UN HOMENAJE: Antes de arribar al célebre primer puesto los invito a darse una vuelta por mi propio texto homenaje al “Manual de Instrucciones” de Cortázar: “Instrucciones para aconsejar a través de frases”.

(1) => “Instrucciones para subir una escalera” (leer)

«Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón.»

Mi gran favorito. ¿Realmente había alguna duda? No por nada es uno de los textos más aclamados de Julio Cortázar. El autor describe magistralmente el procedimiento para subir una escalera. ¡Hasta explica cómo debemos colocar los pies! ¿Cuántas cosas sabemos hacer sin preguntarnos realmente cómo (o por qué)?


Una escalera es un símbolo que puede tener infinitas connotaciones narrativas. Para muchos representa el transcurso de la vida y el aprendizaje de nuevas experiencias. Pero me parece que Cortázar lo encaró por otro lado. Nos obliga a una observación diferente a la cotidiana. Toma algo extremadamente conocido y lo expone de forma tal que parece algo (casi) alienígena. ¡Por textos como este Cortázar alcanzó un reconocimiento universal! Una narración absolutamente magistral.

(PD: no dejen de leer “Instrucciones para subir una escalera al revés”, ¡la segunda parte de esta historia!)

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=>> Las últimas veces en las LISTAS TOP-FIVE del blog, debatimos lo más destacado del cine 2013, 5 grandes autores de un solo libro y las citas más incorrectas de la literatura.

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jueves, 15 de agosto de 2013

Instrucciones para aconsejar a través de frases


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la forma correcta de armar frases reflexivas. Comience por pensar en dos palabras emocionalmente fuertes.  Tómese –por decir algo– "duda" y "poder". Denomínelas "A" y "B". Llegada la inspiración, sentirá una contracción en su pecho; no debe alarmarse, no es sino normal. 

Procederá a utilizar la siguiente fórmula axiomática “A y B => B y A” para formar su poética reflexión. Con suavidad, abra la boca y, manteniendo una mirada seria sobre su interlocutor, pronuncie: "Si dudás (A) de tu poder (B), tendrás poder (B) sobre la duda (A)". Si oye (pero esto ocurrirá un tiempo después) algo como un paisaje sumido en el silencio, todo ha salido bien.

Otros ejemplos que puede considerar para su análisis (identifique el uso metódico de la fórmula anteriormente enunciada):

"El descubrimiento de la fortaleza, implica fortalecer el descubrir."
"La verdad de la perseverancia se encuentra perseverando con la verdad."
"Una correspondencia de valentía, es corresponder ante los valientes."


El efecto tiende a enriquecerse atribuyendo sus palabras a una persona de reconocida (y comprobada) fama. Entiéndase: Jorge Luis Borges, Morgan Freeman o el célebre Bob Marley. Así, se sorprenderá al filosofar que:

"La felicidad del encuentro, es encontrar la felicidad." (Bob Marley).

¿Qué más quiere, qué más quiere? Sus palabras serán valoradas más que una piedra preciosa. Duración media del asombro de su público: cuatro minutos. 

FIN   ̴ 


Nota: texto fuertemente inspirado en “Historias de cronopios y de famas” (Julio Cortázar)

► ¡Si les divirtió la minificción, háganmelo saber con un comentario y compartiéndolo! Pueden leer más relatos de mi autoría en este link o enterarse sobre mi novela en este otro. ¡SALUDOS!

¿Sabían que por acá tienen la versión de este texto en formato podcast?


lunes, 22 de julio de 2013

“La borra del café” (novela, 1992)

Autor: Mario Benedetti (Uruguay)
Género: comedia / drama / “coming-of-age”
Leído: Neuquén, somewhere along the way…


Una excelente propuesta literaria para disfrutar cuando tenés 16-17 años. Pero supongo que aun hoy con mis 26 lo volvería a disfrutar.

En 1992, Mario Benedetti, el uruguayo más conocido por sus poesías, publicaba esta novela “coming-of-age”. Claudio, el protagonista, retrocede hasta volver a ser un niño de no más de cinco años. A través de 48 fragmentos cortos retrata su vida y los acontecimientos que lo marcaron en su pasaje hacia la vida adulta.

Una novela muy amena y fácil de leer que provoca una sonrisa constante por su humor y reflexiones profundas sobre la vida. El descubrimiento del amor, la muerte, los lazos de amistad y las elecciones de vida se entrelazan en esta historia de realismo mágico cuyo título –la Borra de Café– se inspira en una cita de Julio Cortázar.


La prosa narrativa de Benedetti es realmente sublime y hace que toda la trama fluya con total naturalidad. La mirada del autor se detiene en anécdotas que invitan a la reflexión, y ofrece perspectivas que resultan claves en la vida de un niño, así como para un adolescente y un adulto. Lo más interesante en la trama es cuando una serie de sucesos misteriosos (la recurrente aparición de una enigmática chica (Rita), una higuera, eventos que ocurren todos a las 3 y 10, etc.) van cobrando mayor importancia. Temas como las Señales y el Destino se articulan en la trama constantemente. 

Hace acordar bastante a “El alquimista”, pero además –ahora que lo pienso– hay muchísimo paralelismo con mi primera novela: “Un verano para recordar”. Creo que, en parte, por eso quise releer esta obra.

► Les comparto “La borra de café” en formato PDF para que lo disfruten: http://bit.ly/15lYKs5


Dos cosas me llamaron mucho la atención de la novela. La primera es un cierto “erotismo” expuesto. Claudio vive sus primeras experiencias sexuales y todo se describe con una mentalidad muy abierta y honesta. Me parece que eso para un adolescente es importante. El sexo es retratado sin ocultar nada, con descripciones detalladas, pero se mantiene dentro de lo estético.

Lo segundo es el tono surrealista que se genera sobre el final. La trama está repleta de elementos fantásticos e imprevisibles.  En la obra Claudio se la pasa persiguiendo Signos que lo guían hacia un supuesto Destino. El simbolismo que se genera a través de “Las 3 y 10”, hora clave para los sucesos importantes en la vida del protagonista, colabora con el tono de surrealismo. A las 3 y 10 encuentra un cadáver, sufre una muerte imprevista, se encuentra por primera vez con Rita y es la hora en la que se estrena sexualmente. También, en un bar conoce a un personaje bastante peculiar que le recomienda que apueste al 3 y al 10 de la ruleta (y con eso hace mucho dinero).


El final es sorprendente y reúne a todos los elementos míticos que la novela va presentando: sueños, presagios, los relojes, la espiral, las “3 y 10”, Rita y –claro– lo que la “borra de café” le había revelado innumerable cantidad de veces.


Mario Benedetti retrata la vida cotidiana como un espejo que llevamos todos nosotros en esta emblemática novela de misterio y filosofía existencial. Me resulta curioso que un Benedetti en sus 60 años haya decidido relatar la historia de un niño convirtiéndose en adulto, pero ciertamente lo agradezco.


► Una novela corta altamente recomendable que no tuvo demasiada difusión internacional, pero sí dentro de los límites de América Latina.

"¿A dónde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?"

(Julio Cortázar)
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