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jueves, 26 de enero de 2017

¿Cómo es el lector de “best-sellers”?


En el mercado de la literatura, los lectores son los consumidores, y el éxito comercial de una obra se mide más o menos de la misma forma en todos los rincones del mundo: número de libros vendidos.

Justamente de esta necesidad de contar con libros de éxitos de ventas nace el concepto del best-seller. De la mano llegaron estrategias de marketing que anexan un “doceava edición” o un “más de 500.000 ejemplares vendidos” en los libros.

Si realmente son leídos o no, pasa a un segundo plano (se puede medir cuánto se vende, no cuánto se lee).


Ese engendro llamado best-seller

El best-seller es aquella obra literaria que se escribe sobre un tema que capta fácilmente la atención del lector. Lo importante es que sea lo suficientemente sencillo (en estilo y vocabulario) para poder llegar y gustar tanto al académico más avispado como a una ama de casa que lee mientras está en el colectivo.

Pero la verdad de la milanesa es que el best-seller es impredecible. Es tan complicado encontrar (o escribir) uno, que ni siquiera el autor de un gran éxito de ventas tiene asegurado que su próximo libro lo volverá a ser. (A menos, claro, que te llames Stephen King).

No hay forma mágica de fabricar best-sellers (si existiera, Google ya habría comprado los derechos).

Hay quienes opinan que desde el mundo del Big Data (almacenamiento de grandes cantidades de datos para encontrar patrones repetitivos) es posible llegar a conocer tan bien a los consumidores que es posible predecir exactamente qué vamos a querer leer y cuándo. 

Estos algoritmos están formados con todo tipo de información que generamos nosotros mismos –y de forma gratuita– a partir de búsquedas en Internet, clicks, criterios de decisión, compras.

Que no quede ninguna duda: todo lo que hacemos en Internet (a menos que se usen navegadores anónimos como TOR) queda en algún lado registrado. 

El tema es qué se hace con eso y cómo se usa esa información.

Sin embargo, sigue siendo extremadamente complejo poder, deliberadamente, crear un libro best-seller. Y lo que es peor, genera desesperación y desconcierto en el mundo editorial. Para entender mejor el porqué, hay que pensar y entender mejor al lector de best-sellers.

¿Cómo es el lector de “best-sellers”?

El comprador de best-sellers es un lector ocasional. Compra el libro porque alguien se lo recomendó, porque se dejó llevar por las campañas de Marketing, porque “todo el mundo me dijo que está buenísimo”. Tengo conocidas que leyeron toda la trilogía de Cincuenta Sombras de Grey de un saque, ¡y no leían un libro desde hacía años!

El lector de best-sellers es así, irrumpe violentamente en un mercado generando picos y fenómenos de ventas impresionantes. La chica del tren, una obra de una autora prácticamente desconocida hace tres años, vendió ya más de cinco millones de ejemplares y sigue en la lista de los libros más vendidos del New York Times.

Es muy loco pensar que la industria literaria depende fuertemente de estos lectores azarosos, consumidores momentáneos, efímeros; no se sabe quiénes son, dónde están y si van a volver a leer otra cosa igual o diferente en sus vidas.

Nadie considera que Paulo Coelho sea un gran escritor. Incluso algunos autores leyeron toda su obra para explicar por qué es tan mal escritor. Pero el tipo vendió más libros que todos los demás escritores brasileños juntos.

No estoy queriendo decir que los libros “best-sellers” (los llamados “de ficción comercial”) sean menos dignos que la literatura de autor (o ficción literaria). Hay de todo en todos lados, del mismo modo que Hollywood hace basura y también hace grandes producciones del séptimo arte.

Pero la cosa parece ser que en la ficción comercial abundan los personajes unidimensionales, estereotipados. Son adecuados para contar un relato atrapante, pero no tienen nuestros matices ni complejidades.

Es una hermosa ironía: son relatos de estereotipos y, sin embargo, no se pueden imitar. Parecería que hoy todo puede inventarse, menos los escritores de ficción comercial. No hay gurús (aunque, ciertamente, se intentó). No hay recetas ni escuelas.


► ¿Qué opinan de todo este dilema del lector de best-sellers? ¿Qué tipo de lector se consideran (si es que se ven como "lectores", claro)? ¡Let´s discuss!

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lunes, 22 de julio de 2013

“La borra del café” (novela, 1992)

Autor: Mario Benedetti (Uruguay)
Género: comedia / drama / “coming-of-age”
Leído: Neuquén, somewhere along the way…


Una excelente propuesta literaria para disfrutar cuando tenés 16-17 años. Pero supongo que aun hoy con mis 26 lo volvería a disfrutar.

En 1992, Mario Benedetti, el uruguayo más conocido por sus poesías, publicaba esta novela “coming-of-age”. Claudio, el protagonista, retrocede hasta volver a ser un niño de no más de cinco años. A través de 48 fragmentos cortos retrata su vida y los acontecimientos que lo marcaron en su pasaje hacia la vida adulta.

Una novela muy amena y fácil de leer que provoca una sonrisa constante por su humor y reflexiones profundas sobre la vida. El descubrimiento del amor, la muerte, los lazos de amistad y las elecciones de vida se entrelazan en esta historia de realismo mágico cuyo título –la Borra de Café– se inspira en una cita de Julio Cortázar.


La prosa narrativa de Benedetti es realmente sublime y hace que toda la trama fluya con total naturalidad. La mirada del autor se detiene en anécdotas que invitan a la reflexión, y ofrece perspectivas que resultan claves en la vida de un niño, así como para un adolescente y un adulto. Lo más interesante en la trama es cuando una serie de sucesos misteriosos (la recurrente aparición de una enigmática chica (Rita), una higuera, eventos que ocurren todos a las 3 y 10, etc.) van cobrando mayor importancia. Temas como las Señales y el Destino se articulan en la trama constantemente. 

Hace acordar bastante a “El alquimista”, pero además –ahora que lo pienso– hay muchísimo paralelismo con mi primera novela: “Un verano para recordar”. Creo que, en parte, por eso quise releer esta obra.

► Les comparto “La borra de café” en formato PDF para que lo disfruten: http://bit.ly/15lYKs5


Dos cosas me llamaron mucho la atención de la novela. La primera es un cierto “erotismo” expuesto. Claudio vive sus primeras experiencias sexuales y todo se describe con una mentalidad muy abierta y honesta. Me parece que eso para un adolescente es importante. El sexo es retratado sin ocultar nada, con descripciones detalladas, pero se mantiene dentro de lo estético.

Lo segundo es el tono surrealista que se genera sobre el final. La trama está repleta de elementos fantásticos e imprevisibles.  En la obra Claudio se la pasa persiguiendo Signos que lo guían hacia un supuesto Destino. El simbolismo que se genera a través de “Las 3 y 10”, hora clave para los sucesos importantes en la vida del protagonista, colabora con el tono de surrealismo. A las 3 y 10 encuentra un cadáver, sufre una muerte imprevista, se encuentra por primera vez con Rita y es la hora en la que se estrena sexualmente. También, en un bar conoce a un personaje bastante peculiar que le recomienda que apueste al 3 y al 10 de la ruleta (y con eso hace mucho dinero).


El final es sorprendente y reúne a todos los elementos míticos que la novela va presentando: sueños, presagios, los relojes, la espiral, las “3 y 10”, Rita y –claro– lo que la “borra de café” le había revelado innumerable cantidad de veces.


Mario Benedetti retrata la vida cotidiana como un espejo que llevamos todos nosotros en esta emblemática novela de misterio y filosofía existencial. Me resulta curioso que un Benedetti en sus 60 años haya decidido relatar la historia de un niño convirtiéndose en adulto, pero ciertamente lo agradezco.


► Una novela corta altamente recomendable que no tuvo demasiada difusión internacional, pero sí dentro de los límites de América Latina.

"¿A dónde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?"

(Julio Cortázar)

sábado, 9 de febrero de 2013

“El alquimista” (novela, 1988)



Autor: Paulo Coelho (Brasil)
Género: realismo mágico
Leído: en pasillos del hotel de mi abuelo, Cnel. Pringles.

Este libro es muy especial para mí. Fue uno de los primeros que leí por ocio (sin que nadie me mandara) y despertó una pequeña llama que ardería por los libros durante toda mi vida. Tendría unos 12 o 13 años. También generó en mi cabeza muchas dudas en cuanto a lo real y lo mágico. No sólo es la novela más conocida de Paulo Coelho, sino que además es la más representativa de su estilo de escritura.

Cuenta la historia que Coelho escribió el relato en solo dos semanas porque la historia "ya estaba escrita en su alma". En realidad, este autor se destaca por una lectura fácil y amena, llena de enseñanzas de la vida y metáforas. No son libros de auto-ayuda, pero muchas veces de mi vida me ayudaron más que ellos. Libros como “Juan Salvador Gaviota” (Richard Bach), “El mundo de Sofía” (Jostein Gaarder) o “El Principito” son mucho más poderosos que cualquier libro del estilo “Deje de sufrir” o “Las 10 maneras de tener una vida feliz”. 



“El Alquimista” es otra de esas historias que tienen algo nuevo para contar cada vez que se relee. Funciona como una guía espiritual para reflexionar sobre la importancia de perseguir un sueño y que nada en el mundo nos prohíbe volver a empezar y superarnos.

¿Quién alguna vez no se sintió como Santiago, el humilde pastor con corazón de guerrero? Un caminante recorriendo el mundo en busca de un tesoro, siguiendo las señales de la vida para escribir su Leyenda Personal. 

“Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo” 

Esta frase le sirve como leit- motiv para todo el relato. El protagonista, luego de un repetido sueño, se embarca en la aventura de su vida, recorriendo el norte de África en un viaje tan emocionante como peligroso.

Muchos le critican a Coelho que su escritura es demasiado infantil, simple y básica. Yo la encuentro mucho más profunda que algunas cosas escritas de forma “complicada” sin sentido. Coelho tuvo una juventud muy turbia: pasó por psiquiátricos, experimentó su sexualidad junto a las drogas (en plena época hippie), y admitió que llegó a maltratar a su pareja. Hoy en día es uno de los escritores más rentables y vuelca muchos de sus errores y aprendizajes al papel.

Entre su vasta bibliografía, tengo pendiente leer “El camino del Arco”, que me lo recomendó una muy buena amiga. Además me interesa su última producción: “El Aleph” (2011), una historia metaficcional donde el protagonista es el mismo escritor. Por lo pronto, el book tráiler (que ahora están tan de moda) es simplemente IMPRESIONANTE y llama la atención:



Muchas veces relacionada con lo oculto y lo misterioso, aun hoy se discute si la alquimia fue real o no. Hay sospechas de que la alquimia pudo iniciarse en Egipto con la búsqueda del conocimiento, y fue la precursora de la química moderna. Tiene sentido que “El Alquimista” se ubique en esa zona geográfica. Claro que Coelho usa la alquimia de forma simbólica, como un disparador para relatar su historia. La alquimia era el estudio de la transformación de la materia. “Para poder crear algo -decían los antiguos alquimistas -  es necesario entregar algo del mismo valor”. Se llama intercambio equivalente y es la base de la alquimia. Esto funciona como una metáfora muy poderosa para la vida misma. Todo lo que queramos en la vida exige un sacrificio. Para llegar a hacer algo necesitamos dedicarle tiempo, esfuerzo y perseverancia.


Igual que el ajedrez, la alquimia es un recurso literario que otros autores han explotado bastante.  “La tempestad”, de Shakespeare, es una obra claramente influenciada por la magia y la alquimia. Unos doscientos años más tarde, Victor Frankestein emplea una suerte de alquimia para crear vida. Gabriel García Marquez también aprovecha los recursos que brinda el realismo mágico para su aclamada (y eterna) novela: “Cien años de soledad” (1967). Allí, un alquimista (Melquíades) le agrega surrealismo a la historia. 

Más cercana a nuestro tiempo, la obra de Harry Potter utiliza muchos de los principios de la alquimia en su universo mágico. La búsqueda de la Piedra Filosofal y la aparición de Nicolas Flamel en la primera entrega es el más conocido.





Adornado con preciosas frases y mucha simbología. “El Alquimista” un libro ligero pero óptimo para la reflexión. No por nada es el más conocido de Paulo Coelho. Tiene menos de 200 páginas (se lee en un par de horas) y capítulos breves. Lo más interesante es que es imposible que sus obras te dejen indiferente. Podes amarlas u odiarlas, aunque lo más probable es que sea lo primero. ¡Un libro muy recomendado para todas las épocas, género y edades!


► ¿Qué pensás de "El Alquimilista"? Dejame tus opiniones y comentarios en el blog, ¡y no te olvides de seguirme en mi página para novedades!



 

“Lo que ahoga a alguien no es caerse al río,
sino mantenerse sumergido en él”

(“El Alquimista”, Paulo Coelho)
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