La novela corta que su autor
insistió en destruir… y que parece escrita por ChatGPT. Reseña de “En agosto
nos vemos” (2024), la polémica obra póstuma de Gabriel García Márquez.
...Una mirada hacia la literatura, el cine, los cómics, la TV y otros vicios personales. Había un blog mejor, pero era carísimo.
La novela corta que su autor
insistió en destruir… y que parece escrita por ChatGPT. Reseña de “En agosto
nos vemos” (2024), la polémica obra póstuma de Gabriel García Márquez.
A mi niño de 3 años le cuento
chistes y cuentos todo el tiempo. Él conoce bien la diferencia. Me dice: “Los chistes dan risa. Los cuentos tienen una
enseñanza”. Esa es una percepción indudablemente infantil, pero no deja de
ser un poco cierta.
Cada país ha tenido su máximo exponente literario: el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el colombiano Gabriel García Márquez, Juan
Rulfo y Laura Esquivel en México
o Pablo Neruda en Chile.
Curiosamente, Argentina no se caracteriza por una fuerte tendencia de este
movimiento. Jorge
Luis Borges fue vinculado con éste movimiento, pero él lo negó completamente.
Prácticamente toda la literatura de Haruki
Murakami cae dentro de esta categoría (a
excepción, sin dudas, de “Tokio Blues”).
Una pregunta sencilla y, sin embargo, deliciosamente compleja. Hoy tengo
ganas de reflexionar sobre eso. Capaz porque terminé de leer “Watchmen”, una novela gráfica que me voló la cabeza. Quizás porque en una
vida anterior me gustaría haber sido Edgar
Allan Poe. Tal vez porque, metido en el sub-mundo de “los que intentan pegarla con la literatura” me doy cuenta de que el
talento y la genialidad no alcanzan, hay que sumar una buena cuota de suerte o
de “espacio y tiempo adecuados”.
Ahora: ¿cuándo
nos vemos ante una obra maestra? Supongo que tiene que ver con obtener –generalmente de forma inconsciente– mucho más
que lo que se pretendía, o alcanzar muchos
más niveles de lectura que los que parece tener a primera vista. Por otro
lado, la obra maestra se enriquece con el
tiempo, llegando a ser “emblemática” o lo que se conoce como un clásico.
La “obra
maestra” encierra lo permanente frente a lo efímero. No se disipa con
facilidad, y genera múltiples estudios. Entendemos que existe una obra maestra
cuando muchos intentan copiarla, imitarla, parodiarla, reproducirla, elogiarla.
En
el medio, un visionario escribió sobre Don
Quijote, otro "Las aventuras de Hucleberry Finn" y más tarde Oscar Wilde
–ese fantástico escritor irlandés– mezcló varios estilos (gótico, simbólico,
postimpresionista, etc.) en El retrato de
Dorian Gray.
Muchos títulos son grandes obras literarias, sublimes, magnificas. Otras son simplemente
buenas, pero han sido infladas desproporcionadamente por la crítica y hoy son clásicos o best-sellers.
Por suerte, muchos lectores la reconocen por lo que
es: una historia con suficientes
elementos controversiales y un excelente marketing como para convertirse en
uno de los grandes best-sellers de
los últimos tiempos. Aunque es imposible negar que la trama tiene más agujeros
que un queso gruyere.
Desde su publicación en 1897, la novela nunca dejó de
estar en circulación, y aparecen nuevas ediciones. Precursora oficial de la
literatura gótica y el horror
moderno, “Drácula” es la responsable
de llevar al célebre monstruo a la categoría de “popular”. “Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”
Esta frase le sirve como leit-
motiv para todo el relato. El protagonista, luego de un repetido sueño, se
embarca en la aventura de su vida, recorriendo el norte de África en un viaje
tan emocionante como peligroso.
Igual que el ajedrez, la alquimia es un recurso
literario que otros autores han explotado bastante. “La
tempestad”, de Shakespeare, es
una obra claramente influenciada por la magia y la alquimia. Unos doscientos
años más tarde, Victor Frankestein
emplea una suerte de alquimia para crear vida. Gabriel García Marquez también
aprovecha los recursos que brinda el realismo mágico para su aclamada (y
eterna) novela: “Cien años de soledad”
(1967). Allí, un alquimista (Melquíades) le agrega surrealismo a la historia.
Adornado con preciosas frases y mucha simbología. “El Alquimista” un libro ligero pero óptimo para la reflexión. No por nada es el más
conocido de Paulo Coelho. Tiene menos de
200 páginas (se lee en un par de horas) y capítulos breves. Lo más
interesante es que es imposible que sus obras te dejen indiferente. Podes
amarlas u odiarlas, aunque lo más
probable es que sea lo primero. ¡Un libro muy recomendado para todas las
épocas, género y edades!