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domingo, 23 de noviembre de 2025

La polémica obra final de Gabriel García Márquez

 

La novela corta que su autor insistió en destruir… y que parece escrita por ChatGPT. Reseña de “En agosto nos vemos” (2024), la polémica obra póstuma de Gabriel García Márquez.


martes, 25 de agosto de 2020

¿Qué es un cuento? (ft. Piglia, Todorov y Cortázar)

A mi niño de 3 años le cuento chistes y cuentos todo el tiempo. Él conoce bien la diferencia. Me dice: “Los chistes dan risa. Los cuentos tienen una enseñanza”. Esa es una percepción indudablemente infantil, pero no deja de ser un poco cierta.


miércoles, 23 de abril de 2014

Gabriel García Márquez y el Realismo Mágico


Si vivís en un táper es posible que no te hayas enterado de la muerte de Gabriel García Márquez el pasado 17 de abril. Sin embargo, ni siendo un náufrago en una isla podés no haber escuchado sobre este autor. 

Nacido en Colombia, no cabe duda que es uno de los autores más importantes e influyentes de Latinoamérica, ya sea por ser el precursor del Realismo Mágico, por su novela “Cien años de soledad”, su premio Nobel a la Literatura (1982) o sus pequeñas obras de lectura obligatoria en la secundaria.

Sus obras tratan, fundamentalmente, las temáticas de la soledad y los ciclos eternos. Se ambientan en repúblicas bananeras (básicamente, cualquier país tropical ya sea ficcional o no) y tienen un contexto socio-político de guerras civiles y disputas políticas. Aunque “Cien años de soledad” (1967) es su obra más aclamada y estudiada (quizás por ser tan poderosamente profunda e incomprensible), siempre me pareció que “Crónica de una muerte anunciada” (1981) es su novela más fascinante.


Ya comenté una vez (en un post que generó controversia) que no terminé de leer “Cien años…”, llegué a la mitad y dije “BASTA”. Odio aburrirme leyendo, y no creo que uno deba leer algo que no lo atrapa si es por ocio. Quizás algún día la retome… pero hay tantas cosas fabulosas para leer (incluso dentro de este mismo autor) que me parece casi un sacrilegio dedicarle tiempo a algo tan sodomífero.

► “Crónica de una muerte anunciada” es, por otro parte, maravillosa. La primera línea revela el final (un hombre, Santiago Nasar, será asesinado) y las siguientes despliegan una narrativa impecable. Esta crónica policial (tan compacta como violenta) nos va llevando por todas las series de eventos desafortunados que desencadenaron en la muerte del protagonista. “El amor en tiempos de cólera”, “Relato de un náufrago”, “El coronel no tiene quién le escriba” y “Del amor y otros demonios” son también lecturas muy recomendables.

La obra completa de Márquez entra en un género de difícil definición. El Realismo Mágico definitivamente no es Ciencia Ficción, pero tampoco Fantasía, y sin embargo… cosas extrañas suceden. Se trata de un género con raíces en el surrealismo (piensen en Kafka y su metamorfosis), donde los límites entre la ficción y la realidad suelen ser difusos.

Para ponerlo en claro: se trata de una historia que ocurre en un lugar ordinario, quizás hasta contemporáneo, pero que incorpora elementos extraordinarios, espirituales o imposibles que son, muchas veces, concebidos como “normales” (o naturales). 

El narrador (o el escritor) nunca se preocupa por explicar porque esas cosas suceden en particular. Por eso también, este tipo de literatura tiende a ser alegórica, a tener narraciones cargadas de simbolismo.

Este movimiento (o tendencia) no se basa en un rompimiento radical con la realidad (como sí el surrealismo) sino en un enriquecimiento de los posibles enfoques de esta, sin llegar a la fantasía completa. El concepto se refiere a la literatura narrativa en especial y no a la poesía. Se trata, como muchas veces suele suceder, de una reacción. 

El Realismo Mágico apareció en Latinoamérica como una reformulación del exotismo que los latinoamericanos cultivaron tanto para los europeos como para los habitantes de las ciudades.

Aunque su verdadero origen es europeo, fue el cubano Alejo Carpentier en la década del 60 quien lo adoptó para crear lo real maravilloso americano. Ya hablaremos de este fascinante autor en otro post.


Lo peculiar (y lo genial) de Carpentier fue insertar lo “maravilloso” de Andre Bretón (el fundador del surrealismo) dentro del estilo barroco –despreciado por los neoclásicos, los románticos y los realistas– no solo como escuela sino como constante cultural. Para Carpentier, de hecho, las culturas precolombinas fueron todas barrocas: el mestizaje criollo engendra barroquismo y así desembocamos en lo real maravilloso.

Cada país ha tenido su máximo exponente literario: el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el colombiano Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Laura Esquivel en México o Pablo Neruda en Chile. Curiosamente, Argentina no se caracteriza por una fuerte tendencia de este movimiento. Jorge Luis Borges fue vinculado con éste movimiento, pero él lo negó completamente. Prácticamente toda la literatura de Haruki Murakami cae dentro de esta categoría (a excepción, sin dudas, de “Tokio Blues”).
Con el tiempo, el género terminó influenciando al cine y hoy hay autores que se los considera prototipos: David Lynch, a mi parecer, estaría a la cabeza. Su serie “Twin Peaks” es un clarísimo ejemplo de Realismo Mágico, y también lo son Inland Empire y Mulholland Drive. Otras cintas (Lost Highway, por ejemplo) ya son más complicadas de definir. Guillermo del Toro y su “Laberinto del Fauno”, Tim Burton y “Big Fish” o Woody Allen con “Midnight in Paris” son también referencias a tomar, aunque tienen una fuerte dosis de fantasía también. Lo que sí es seguro es que historias como “Life of Pi” y “El curioso caso de Benjamin Button” (cuento y película de la cual hablaré en otro post) son buenos ejemplos para considerar.

En el Realismo Mágico que cultivó Márquez vemos la literatura histórica implícita, con representaciones de mitos y leyendas que por lo general son latinoamericanas. Esta es una de sus características principales. La temática de la eterna recurrencia es otra: el tiempo es percibido como cíclico, no como lineal, según tradiciones disociadas de la racionalidad moderna.  Siempre me pareció un híbrido interesante porque los hechos son realistas pero tienen una connotación fantástica, ya que algunos no tienen explicación, o son muy improbables que ocurran. En “Life of Pi”, por ejemplo, tenemos elementos mágicos (como la isla carnívora) pero también otros elementos ordinarios que aparecen como fantásticos (las algas bioluminiscentes). El tiempo también aparece distorsionado para que el presente se repita o se parezca al pasado. En términos de espacio, la mayoría se ubica en los niveles más duros y crudos de la pobreza y marginalidad social, espacios donde la concepción mágica puede hacerse presente.



► Me pareció interesante la idea de caracterizar el Realismo Mágico y aprovechar a homenajear a Gabriel García Márquez en un mismo post. No hay demasiada discusión: el colombiano tiene un puesto asegurado entre los mejores autores de la literatura latinoamericana. Su extensa obra (más de 40 publicaciones) incluye novelas, crónicas y relatos cortos. Aunque se había retirado de la escritura, su muerte lo convirtió en un nuevo best-seller, y seguramente sigamos leyendo su obra por muchos (muchos años). ¡Hasta la próxima!

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=>> Otras notas relacionadas con el realismo mágico en el BLOG: “El lápiz del carpintero” (de Manuel Rivas); “Un cuento de Navidad” (de Charles Dickens) y “La borra del café” (de Mario Benedetti).

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Magnum opus, o cómo definir una “obra maestra”


Una pregunta sencilla y, sin embargo, deliciosamente compleja. Hoy tengo ganas de reflexionar sobre eso. Capaz porque terminé de leer “Watchmen”, una novela gráfica que me voló la cabeza. Quizás porque en una vida anterior me gustaría haber sido Edgar Allan Poe. Tal vez porque, metido en el sub-mundo de “los que intentan pegarla con la literatura” me doy cuenta de que el talento y la genialidad no alcanzan, hay que sumar una buena cuota de suerte o de “espacio y tiempo adecuados”.

Comencemos, como usualmente se hace, por plantear la tesis. ¿Cuándo una obra es considerada “buena”? Creo –y podrán, por supuesto, debatírmelo a muerte– que se da cuando el artista que la crea consigue exactamente lo que buscaba. 

=> Si un libro se concibe para vender sin generar demasiadas reflexiones profundas ESTÁ BIEN. Está bien querer crear una obra comercial, y triunfar en ello. 

Ahora: ¿cuándo nos vemos ante una obra maestra? Supongo que tiene que ver con obtener  –generalmente de forma inconsciente– mucho más que lo que se pretendía, o alcanzar muchos más niveles de lectura que los que parece tener a primera vista. Por otro lado, la obra maestra se enriquece con el tiempo, llegando a ser “emblemática” o lo que se conoce como un clásico.

La obra maestra es aquella que resiste la vil erosión del tiempo, encarna temáticas eternas (inmortales), redefine o afianza géneros y no le importan las modas, tendencias o cambios de gustos.

Generalmente, son categorías con la menor cantidad de subjetividad posible. Han sido percibidas como obras decisivas por una gran parte de la sociedad. En cuestiones de cine, por ejemplo: te puede gustar o no Matrix, pero es impensable concebir que no es una película que –dentro de su género–  cruzó una barrera, rompió un umbral. Revolucionó la estética del cine, los efectos visuales, y la forma de tratar la ciencia ficción. Lo mismo hay que decir de “Saw” (El juego del miedo), redescubriendo el género del terror/suspenso. Una película que considero representativa de una nueva forma de hacer cine de terror. Por supuesto, lo mismo ha sucedido en su momento con Alien, Titanic, Batman: Dark Knight, el Padrino, Volver al Futuro.

La “obra maestra” encierra lo permanente frente a lo efímero. No se disipa con facilidad, y genera múltiples estudios. Entendemos que existe una obra maestra cuando muchos intentan copiarla, imitarla, parodiarla, reproducirla, elogiarla. 

Es lo mismo que sucede con el líder de un grupo. En general no se lo denomina como tal, pero todos lo siguen sin preguntarse el por qué. Se confina lo absoluto frente a lo relativo. Ejerce una suerte de magnetismo sobre los hombres a través de las décadas y cada generación desea tomarla para sí. Fascina (maravilla) por su inagotable capacidad de perturbar, de cautivar, de hacernos reflexionar. 

Representa esa sólida unión entre el presente y el pasado.

Aclaro que estoy intentando canalizar la idea desde el cine y la literatura. Me gusta pensar que se puede definir la obra maestra como la que abre otros caminos, engendra nuevas concepciones temáticas, estéticas y técnicas. 

=> Así lo fue Rayuela. Así fueron “El Gran Gatsby” y “El guardián entre el centeno” para la cultura literaria norteamericana (y por extensión, la cultura mundial). Existió ese gran maestro llamado Edgar Allan Poe, y muchos siglos antes Homero. Por más que me aburra la literatura rusa, existieron Dostoievski y León Tolstoi (Anna Karenina). 

En el medio, un visionario escribió sobre Don Quijote, otro "Las aventuras de Hucleberry Finn" y más tarde Oscar Wilde –ese fantástico escritor irlandés– mezcló varios estilos (gótico, simbólico, postimpresionista, etc.) en El retrato de Dorian Gray.

También son obras maestras aquellas premisas que reviven géneros muertos: la novela de aventuras (Alejandro Dumas: El conde de Montecristo). Por más que sea poco digerible para el público general, no podemos quitarle mérito al precursor del realismo mágico (García Márquez: “El coronel no tiene quien le escriba”, “Cien Años de Soledad”). 

Tres son los fundadores inequívocos de la novela de ciencia ficción distópica, con obras fascinantes como Un Mundo Feliz (Aldous Huxley), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury) y 1984 (George Orwell). Historias premonitorias, escudos de la literatura, distintivas críticas sociales.

¿Qué es un clásico? Al final del día, es aquella obra que sobrevive al paso del tiempo, que pregunta al mismo tiempo que contesta, y que tiene la habilidad  –casi mágica– de leernos a nosotros mismos.


“Si tuviera que llevarme un solo libro a una isla desierta,
preferiría ahogarme en el naufragio”. (Eduardo Mendoza)


► Como siempre: si el post les gustó, comenten y compartan. ¿Qué obras del cine y la literatura consideran “obras maestras” y por qué? ¡Espero sus comentarios en el blog o en mi página! ¡Saludos!


viernes, 5 de julio de 2013

LISTA TOP-FIVE: novelas extremadamente sobrevaloradas

Muchos títulos son grandes obras literarias, sublimes, magnificas. Otras son simplemente buenas, pero han sido infladas desproporcionadamente por la crítica y hoy son clásicos o best-sellers. 

Odio aburrirme leyendo.

Si un gran clásico me aburre lo dejo. Hablamos de historias que marcaron umbrales pero que son, francamente, infumables. 

...O también de buenas novelas de entretenimiento que no son más que eso, meramente banales y mucho menos emblemáticas. Veamos:

(5) Trilogía de “El señor de los anillos” (J.R.R. Tolkien, 1954)

#Nada mejor que empezar la lista con una controversia.

“El señor de los anillos” es épica, una piedra angular en la historia de la literatura fantástica. Pero mientras que la historia es ambiciosa, ingeniosa y altamente creativa… la trama es bastante difícil de digerir. 

No porque sea intrincada (de hecho es bastante lineal), pero Tolkien pasa demasiado tiempo con subtramas que no llegan a ningún lado, rellena páginas y páginas con detalles –para muchos– superfluos, moviliza la trama a través de violentos eventos “deus ex machina” y divaga trazando el árbol genealógico de cada uno de los personajes.


“Este es Bor, hijo de Mor, de la familia de enanos Gor que se crió en Thordon junto a los míticos paisajes de Zor y Talir en la edad en la que el Sol amanecía desde el monte Sebol y no sobre el magnífico lago Moryul…”


Adoro las películas, pero no pude pasar el primer libro. #LoAdmito. Además “El señor de los Anillos” tiene CANTOS. ¡Está REPLETO de cantos! ¿Ya mencioné las páginas de genealogía y relaciones familiares que descarrilan la trama principal?




(4) “El Código Da Vinci” (Dan Brown, 2003)

Un libro adorado por las masas. Personalmente lo disfruté. Tiene ritmo, suspense, mucho misterio. Pero es históricamente incorrecto, con una escritura mediocre y hasta amateur. Por momentos el narrador mezcla los puntos de vista de los personajes (que de por sí, son bastante planos).

Por suerte, muchos lectores la reconocen por lo que es: una historia con suficientes elementos controversiales y un excelente marketing como para convertirse en uno de los grandes best-sellers de los últimos tiempos. Aunque es imposible negar que la trama tiene más agujeros que un queso gruyere.

Para fascinarse en serio con este tipo de novelas es preferible leer a Umberto Eco o a Arturo Pérez-Reverte. En serio.

(3) “La rebelión de Atlas” (“Atlas Shrugged”, de Ayn Rand, 1957)

Una de las novelas más largas jamás escrita: alrededor de 1300 páginas. El título (en inglés) es maravilloso, mítico, impactante. Pero la novela es eterna. Un futuro distópico narrado (“filosóficamente”) desde un único (y repetitivo) punto de vista. O por lo menos, así me lo han contado (no la leí, ni creo hacerlo tampoco).

Cuando salió en 1957 fue bastante radical, y hoy en día sigue siendo tan alabada como elogiada, pero la verdad es que la trama –altamente política y corporativa– parece ser densa, repetitiva y no llegar nunca a ningún lugar interesante.

(2) “Drácula” (Bram Stoker,1897)

Desde su publicación en 1897, la novela nunca dejó de estar en circulación, y aparecen nuevas ediciones. Precursora oficial de la literatura gótica y el horror moderno, “Drácula” es la responsable de llevar al célebre monstruo a la categoría de “popular”.

Me encantó “Drácula”, aunque pensándolo bien no pasa nada. Partamos de la base: la historia es epistolar (como era típico del siglo XIX); esto significa que carece de narrador per sé. Consiste en una serie de documentos: cartas, noticias y diarios de viaje de los personajes.

La trama principal involucra la peripecia de Jonathan Harker como prisionero en el castillo del Conde. Todo está allí: la atmósfera escalofriante, el misterio, las sexys y cautivadoras vampiras, los famosos diálogos. Pero lo bueno dura demasiado poco. La mayor parte del libro se compone de un intercambio de cartas sentimentales que aburren.

El mismo Drácula no tiene demasiado tiempo protagónico dentro de la trama. Se lo representa más como un “doctor” y no tiene demasiada profundidad como personaje. Como villano deja mucho que desear. 

El terror está ahí, aunque se administra a cuenta gotas. Me gustó muchísimo más “Frankenstein o el eterno Prometeo”.

(1) “Cien años de soledad” (Gabriel García Márquez)

Considerada una obra magna de la literatura hispanoamericana y universal, emblema del realismo mágico y carta de presentación del colombiano Márquez que le valió el premio Nobel de la Literatura en 1982.

Quizás sea uno de los best-sellers menos leídos de la historia de la humanidad (lo admito: nunca lo terminé). Es increíblemente complejo, con siete generaciones de familias y personajes externos que se entremezclan en una trama que esboza lo fantástico. Para complicar aún más las cosas, ¡muchos personajes se llaman igual!


Siempre quise terminar de leerlo y analizarlo por su simbolismo, leitmotivs y referencias religiosas. El libro narra la odisea de la familia Buendía al asentarse en el pueblo (ficcional) de Macondo. La trama se asocia con varios fragmentos bíblicos e, incluso, evoluciona desde la creación del pueblo (su Génesis) hasta su propia destrucción (Apocalipsis). En el medio hay un Éxodo, diluvios, plagas, pecados y ¡hasta incesto!

El hecho de que el libro suela acompañarse con una red del árbol genealógico, así como de infinitas notas al pie, hace que se extremadamente complicado de leer. Un gran clásico que nadie lee.


► ¿Qué opinan del TOP-FIVE? ¿Qué otra obra sobrevalorada agregarían (o cual no les parece que sea tan así? ¡Espero sus comentarios!

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sábado, 9 de febrero de 2013

“El alquimista” (novela, 1988)



Autor: Paulo Coelho (Brasil)
Género: realismo mágico
Leído: en pasillos del hotel de mi abuelo, Cnel. Pringles.

Este libro es muy especial para mí. Fue uno de los primeros que leí por ocio (sin que nadie me mandara) y despertó una pequeña llama que ardería por los libros durante toda mi vida. Tendría unos 12 o 13 años. También generó en mi cabeza muchas dudas en cuanto a lo real y lo mágico. No sólo es la novela más conocida de Paulo Coelho, sino que además es la más representativa de su estilo de escritura.

Cuenta la historia que Coelho escribió el relato en solo dos semanas porque la historia "ya estaba escrita en su alma". En realidad, este autor se destaca por una lectura fácil y amena, llena de enseñanzas de la vida y metáforas. No son libros de auto-ayuda, pero muchas veces de mi vida me ayudaron más que ellos. Libros como “Juan Salvador Gaviota” (Richard Bach), “El mundo de Sofía” (Jostein Gaarder) o “El Principito” son mucho más poderosos que cualquier libro del estilo “Deje de sufrir” o “Las 10 maneras de tener una vida feliz”. 



“El Alquimista” es otra de esas historias que tienen algo nuevo para contar cada vez que se relee. Funciona como una guía espiritual para reflexionar sobre la importancia de perseguir un sueño y que nada en el mundo nos prohíbe volver a empezar y superarnos.

¿Quién alguna vez no se sintió como Santiago, el humilde pastor con corazón de guerrero? Un caminante recorriendo el mundo en busca de un tesoro, siguiendo las señales de la vida para escribir su Leyenda Personal. 

“Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo” 

Esta frase le sirve como leit- motiv para todo el relato. El protagonista, luego de un repetido sueño, se embarca en la aventura de su vida, recorriendo el norte de África en un viaje tan emocionante como peligroso.

Muchos le critican a Coelho que su escritura es demasiado infantil, simple y básica. Yo la encuentro mucho más profunda que algunas cosas escritas de forma “complicada” sin sentido. Coelho tuvo una juventud muy turbia: pasó por psiquiátricos, experimentó su sexualidad junto a las drogas (en plena época hippie), y admitió que llegó a maltratar a su pareja. Hoy en día es uno de los escritores más rentables y vuelca muchos de sus errores y aprendizajes al papel.

Entre su vasta bibliografía, tengo pendiente leer “El camino del Arco”, que me lo recomendó una muy buena amiga. Además me interesa su última producción: “El Aleph” (2011), una historia metaficcional donde el protagonista es el mismo escritor. Por lo pronto, el book tráiler (que ahora están tan de moda) es simplemente IMPRESIONANTE y llama la atención:



Muchas veces relacionada con lo oculto y lo misterioso, aun hoy se discute si la alquimia fue real o no. Hay sospechas de que la alquimia pudo iniciarse en Egipto con la búsqueda del conocimiento, y fue la precursora de la química moderna. Tiene sentido que “El Alquimista” se ubique en esa zona geográfica. Claro que Coelho usa la alquimia de forma simbólica, como un disparador para relatar su historia. La alquimia era el estudio de la transformación de la materia. “Para poder crear algo -decían los antiguos alquimistas -  es necesario entregar algo del mismo valor”. Se llama intercambio equivalente y es la base de la alquimia. Esto funciona como una metáfora muy poderosa para la vida misma. Todo lo que queramos en la vida exige un sacrificio. Para llegar a hacer algo necesitamos dedicarle tiempo, esfuerzo y perseverancia.


Igual que el ajedrez, la alquimia es un recurso literario que otros autores han explotado bastante.  “La tempestad”, de Shakespeare, es una obra claramente influenciada por la magia y la alquimia. Unos doscientos años más tarde, Victor Frankestein emplea una suerte de alquimia para crear vida. Gabriel García Marquez también aprovecha los recursos que brinda el realismo mágico para su aclamada (y eterna) novela: “Cien años de soledad” (1967). Allí, un alquimista (Melquíades) le agrega surrealismo a la historia. 

Más cercana a nuestro tiempo, la obra de Harry Potter utiliza muchos de los principios de la alquimia en su universo mágico. La búsqueda de la Piedra Filosofal y la aparición de Nicolas Flamel en la primera entrega es el más conocido.





Adornado con preciosas frases y mucha simbología. “El Alquimista” un libro ligero pero óptimo para la reflexión. No por nada es el más conocido de Paulo Coelho. Tiene menos de 200 páginas (se lee en un par de horas) y capítulos breves. Lo más interesante es que es imposible que sus obras te dejen indiferente. Podes amarlas u odiarlas, aunque lo más probable es que sea lo primero. ¡Un libro muy recomendado para todas las épocas, género y edades!


► ¿Qué pensás de "El Alquimilista"? Dejame tus opiniones y comentarios en el blog, ¡y no te olvides de seguirme en mi página para novedades!



 

“Lo que ahoga a alguien no es caerse al río,
sino mantenerse sumergido en él”

(“El Alquimista”, Paulo Coelho)
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