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miércoles, 17 de abril de 2024

Frieren: el animé que destronó a “FMA: Brotherhood”


En el dinámico ámbito del animé, ha aparecido un nuevo campeón para reclamar el trono en MyAnimeList, destronando al tan venerado Fullmetal Alchemist: Brotherhood. La serie de fantasía Frieren: Beyond Journey's End, viene capturado los corazones de los fans desde su estreno a fines de 2023. ¿Está realmente a la altura?

 



jueves, 16 de enero de 2014

Técnicas narrativas (IV): David y Goliat



“David metió la mano en su saco, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda, e hirió al Filisteo en la frente. La piedra se hundió en su frente y Goliat cayó a tierra sobre su rostro.”

— La Biblia (1 Samuel 17:49)

Cualquier combate o competición donde el héroe sea un underdog (un subestimado, desfavorecido o menospreciado) hace referencia a un tropo universal tan antiguo como el Antiguo Testamento.

Samuel 17 es, sin duda, una de las historias de la Biblia más apreciadas… y su temática de “la fe superando al miedo” ha sido fuente de influencia por siglos.

Goliat, –de acuerdo con la narración bíblica– fue un soldado gigante de la ciudad de Gat y paladín del ejército filisteo, que durante cuarenta días (número místico y especialmente bíblico) asedió a los ejércitos de Israel.

La Palabra de Dios afirma que fue derrotado y herido, gracias a la Intervención Divina, por David con una honda y una piedra (1ª de Samuel 17:4-23; 21:9) y murió, poco tiempo después, decapitado por su propia espada.




Hay muchísimas interpretaciones de la historia, pero la generalmente aceptada nos habla de que el poder y la fuerza no son necesarios para alcanzar la victoria. Es nuestro corazón, inteligencia y determinación –y la fe en Dios, agregaría un cristiano– lo que nos permite cruzar las metas que la vida nos impone.

El héroe, en este caso, es generalmente débil, pero muy hábil. En contraposición, el enemigo suele ser poco habilidoso pero monstruosamente fuerte. Aunque el mito original de David y Goliat se refiere a colosos gigantes contra pequeños hombrecillos, no necesariamente debe ser así. 

==> Básicamente, estamos hablando de la trama de todas las películas de “Rocky”, o Luke Skywalker luchando contra el inmenso Darth Vader (en esencia, un cyborg de casi 2 metros de altura). Lo mismo podemos decir de Atom, el buen robot de la cinta “Real Steel” (2011), contra “Zeus”, el campeón nunca antes vencido. ¿Y qué me dicen de Bilbo Bolson frente al dragón Smaug, en ese atemporal clásico de J.R.R Tolkien?


La Biblia puede tener orígenes puramente orientales, pero ha servido de canon para la mitología occidental y muchos aspectos de la filosofía. La ficción, en particular, se vio envuelta por muchas de las temáticas bíblicas desde la época de la inundación.

Star Wars presenta otros ejemplos interesantes respecto a esta técnica de narración. Pensemos en Yoda contra el imponente Conde Dooku (un hombre 3 veces su tamaño) o en la Death Star, que es un gran gigante en el espacio. En este último caso, tenemos a un puñado de rebeldes contra una poderosa estación espacial inmensa. Esta idea se encuentra absolutamente reconstruida en niveles horripilantes en el anime “Attack on Titan”. Allí, la humanidad es ínfima respecto a los Titanes que destrozan todas las ciudades a su paso.



Curiosamente, en “Captain Phillips” (2013) la idea de “David y Goliat” sucede dos veces, ya que a mitad de película se invierte. Primero tenemos a un carguero grande pero inútil (que solo puede defenderse con mangueras a presión) frente a un grupo armado de piratas, y luego de la captura de Tom Hanks, el grupo de piratas (en una pequeña balsa) es asediado por toda la marina de los EE.UU.


El folkclore popular para niños también brinda ejemplos de esta temática bíblica. Pensemos en Caperucita vs el Lobo Feroz, Hansel y Gretel (contra la malvada bruja) y los 3 cerditos (de nuevo, contra el gran Lobo Feroz). 

En las comedias, por otro lado, esta idea suele utilizarse para generar risa. Por ejemplo, en las cintas de artes marciales (estilo Jackie Chan), o las películas de Jason Statham, el héroe es ágil y habilidoso y (utilizando todo tipo de artilugios) se enfrenta a una tonelada de enemigos que lo atacan en manada.

Lo interesante de esta técnica es que puede utilizarse abiertamente –como en algunos casos que menciono– o esconderse bajo alegorías y metáforas. Es lo que suele pasar con historias donde un pobre diablo se enfrenta a toda una conspiración gubernamental, o un hombre injustamente acusado debe  defenderse de todo un jurado. 

La vida real también nos brinda escenas tipo “David y Goliat”. Creo que un caso excepcional es la guerra de Vietnam. Sin importar cuantas muertes causaran los americanos, los vietnamitas simplemente no se iba a rendir.


► ¿Qué pensás de esta técnica narrativa? ¿Qué otros ejemplos podés mencionar? ¡DEJA TUS COMENTARIOS!

Capítulos anteriores:

Técnicas narrativas (I): “El Macguffin en el cine y la literatura”
Técnicas narrativas (II): “El efecto Rashomon”
Técnicas narrativas (III): “In Medias Res, en el medio del quilombo”

viernes, 5 de julio de 2013

LISTA TOP-FIVE: novelas extremadamente sobrevaloradas

Muchos títulos son grandes obras literarias, sublimes, magnificas. Otras son simplemente buenas, pero han sido infladas desproporcionadamente por la crítica y hoy son clásicos o best-sellers. 

Odio aburrirme leyendo.

Si un gran clásico me aburre lo dejo. Hablamos de historias que marcaron umbrales pero que son, francamente, infumables. 

...O también de buenas novelas de entretenimiento que no son más que eso, meramente banales y mucho menos emblemáticas. Veamos:

(5) Trilogía de “El señor de los anillos” (J.R.R. Tolkien, 1954)

#Nada mejor que empezar la lista con una controversia.

“El señor de los anillos” es épica, una piedra angular en la historia de la literatura fantástica. Pero mientras que la historia es ambiciosa, ingeniosa y altamente creativa… la trama es bastante difícil de digerir. 

No porque sea intrincada (de hecho es bastante lineal), pero Tolkien pasa demasiado tiempo con subtramas que no llegan a ningún lado, rellena páginas y páginas con detalles –para muchos– superfluos, moviliza la trama a través de violentos eventos “deus ex machina” y divaga trazando el árbol genealógico de cada uno de los personajes.


“Este es Bor, hijo de Mor, de la familia de enanos Gor que se crió en Thordon junto a los míticos paisajes de Zor y Talir en la edad en la que el Sol amanecía desde el monte Sebol y no sobre el magnífico lago Moryul…”


Adoro las películas, pero no pude pasar el primer libro. #LoAdmito. Además “El señor de los Anillos” tiene CANTOS. ¡Está REPLETO de cantos! ¿Ya mencioné las páginas de genealogía y relaciones familiares que descarrilan la trama principal?




(4) “El Código Da Vinci” (Dan Brown, 2003)

Un libro adorado por las masas. Personalmente lo disfruté. Tiene ritmo, suspense, mucho misterio. Pero es históricamente incorrecto, con una escritura mediocre y hasta amateur. Por momentos el narrador mezcla los puntos de vista de los personajes (que de por sí, son bastante planos).

Por suerte, muchos lectores la reconocen por lo que es: una historia con suficientes elementos controversiales y un excelente marketing como para convertirse en uno de los grandes best-sellers de los últimos tiempos. Aunque es imposible negar que la trama tiene más agujeros que un queso gruyere.

Para fascinarse en serio con este tipo de novelas es preferible leer a Umberto Eco o a Arturo Pérez-Reverte. En serio.

(3) “La rebelión de Atlas” (“Atlas Shrugged”, de Ayn Rand, 1957)

Una de las novelas más largas jamás escrita: alrededor de 1300 páginas. El título (en inglés) es maravilloso, mítico, impactante. Pero la novela es eterna. Un futuro distópico narrado (“filosóficamente”) desde un único (y repetitivo) punto de vista. O por lo menos, así me lo han contado (no la leí, ni creo hacerlo tampoco).

Cuando salió en 1957 fue bastante radical, y hoy en día sigue siendo tan alabada como elogiada, pero la verdad es que la trama –altamente política y corporativa– parece ser densa, repetitiva y no llegar nunca a ningún lugar interesante.

(2) “Drácula” (Bram Stoker,1897)

Desde su publicación en 1897, la novela nunca dejó de estar en circulación, y aparecen nuevas ediciones. Precursora oficial de la literatura gótica y el horror moderno, “Drácula” es la responsable de llevar al célebre monstruo a la categoría de “popular”.

Me encantó “Drácula”, aunque pensándolo bien no pasa nada. Partamos de la base: la historia es epistolar (como era típico del siglo XIX); esto significa que carece de narrador per sé. Consiste en una serie de documentos: cartas, noticias y diarios de viaje de los personajes.

La trama principal involucra la peripecia de Jonathan Harker como prisionero en el castillo del Conde. Todo está allí: la atmósfera escalofriante, el misterio, las sexys y cautivadoras vampiras, los famosos diálogos. Pero lo bueno dura demasiado poco. La mayor parte del libro se compone de un intercambio de cartas sentimentales que aburren.

El mismo Drácula no tiene demasiado tiempo protagónico dentro de la trama. Se lo representa más como un “doctor” y no tiene demasiada profundidad como personaje. Como villano deja mucho que desear. 

El terror está ahí, aunque se administra a cuenta gotas. Me gustó muchísimo más “Frankenstein o el eterno Prometeo”.

(1) “Cien años de soledad” (Gabriel García Márquez)

Considerada una obra magna de la literatura hispanoamericana y universal, emblema del realismo mágico y carta de presentación del colombiano Márquez que le valió el premio Nobel de la Literatura en 1982.

Quizás sea uno de los best-sellers menos leídos de la historia de la humanidad (lo admito: nunca lo terminé). Es increíblemente complejo, con siete generaciones de familias y personajes externos que se entremezclan en una trama que esboza lo fantástico. Para complicar aún más las cosas, ¡muchos personajes se llaman igual!


Siempre quise terminar de leerlo y analizarlo por su simbolismo, leitmotivs y referencias religiosas. El libro narra la odisea de la familia Buendía al asentarse en el pueblo (ficcional) de Macondo. La trama se asocia con varios fragmentos bíblicos e, incluso, evoluciona desde la creación del pueblo (su Génesis) hasta su propia destrucción (Apocalipsis). En el medio hay un Éxodo, diluvios, plagas, pecados y ¡hasta incesto!

El hecho de que el libro suela acompañarse con una red del árbol genealógico, así como de infinitas notas al pie, hace que se extremadamente complicado de leer. Un gran clásico que nadie lee.


► ¿Qué opinan del TOP-FIVE? ¿Qué otra obra sobrevalorada agregarían (o cual no les parece que sea tan así? ¡Espero sus comentarios!

***

¡Visitá el resto de los TOP-FIVE de la página!

martes, 9 de abril de 2013

5 claves para mejorar la escritura (que nos enseña Aristóteles)


Para quienes no lo sepan, la Poética es una obra legendaria de Aristóteles, que escribió en el siglo IV a.C. En ella, el filósofo reflexiona sobre la tragedia (principalmente) y otras artes imitativas, hace consideraciones lingüísticas y define algunos conceptos relacionados con el arte de escribir. Propone tanto una teoría general sobre la literatura como una sobre los géneros literarios. Al parecer, la obra era parte de un conjunto de notas que le servían de apuntes para dar clase.

Quiero aclarar que en ningún momento Aristóteles habla de estos 5 consejos para escribir, sino que son el resultado de una reflexión mía y personal. Tienen el objetivo de entretener y no pueden ser tomados como una fuente del autor. Básicamente, entre todo lo que pensé luego de leerlo… se me ocurrió que muchas de las cosas que mencionaba me serían útiles, hoy en día, para mejorar mi trabajo como aspirante a escritor.


1) Peripecia y anagnórisis como conductores de una historia

Aristóteles teoriza que, en la tragedia, la acción se desarrolla en cierto sentido hasta que el héroe comete un error que lo lleva a pasar “de la dicha al infortunio”. A este cambio de suerte en sentido contrario se lo conoce como peripecia. Ampliando el concepto, podríamos estar hablando de un primer “punto de giro” que da lugar al conflicto general de la historia y que, obviamente, genera interés en el lector.

Una obra debe tener un conflicto, y este debe darse de forma natural (sin forzarse) pero de tal manera que empuje al protagonista (muchas veces contra su voluntad) hacia una aventura excitante.

Por otro lado tenemos la anagnórisis, que representa el paso de la ignorancia al conocimiento que un personaje experimenta acerca de la identidad de alguno o varios de los demás o del personaje acerca de algún hecho. Toda historia tiene que implicar un descubrimiento del personaje principal de nuestra obra. Harry Potter descubre su identidad de mago, Frodo su verdadero destino o el Psicoanalista (de Katzenbach) descubre que le hizo mal a alguien que ahora lo quiere matar.

El grado en el que estos dos conceptos estén presentes en una obra será fundamental para el desencadenamiento de la catarsis (que veremos más adelante).


2) La extensión justa de un texto

Aristóteles analiza la duración de una tragedia y no la establece en términos de tiempo. Para él, dos cuestiones son fundamentales: la magnitud (para que pueda recordarse íntegramente) y la disponibilidad de tiempo, para que pueda desarrollarse una peripecia de forma verosímil.

Una de las premisas del filósofo era el mesotes (término medio, armónico o virtuoso entre conductas extremas). Su base del pensamiento es que la virtud está en el término medio. Una obra debe ser suficientemente extensa para que puedan desarrollarse los cambios que el héroe necesita (según el conflicto que enfrente) y no aburrir al lector.

Aristóteles da el ejemplo del animal muy grande o muy chico. Con uno muy chico (ej: mosquito) se pierden los detalles, pero uno muy grande (como un elefante) escapa de la visión completa del ojo humano.


3) Cómo debe ser el héroe (nuestro protagonista)

De nuevo: los personajes deben ser intermedios entre vicio y virtud, aquel "que ni sobresale por su virtud y justicia ni cae en la desdicha por su bajeza y maldad”. Un protagonista vil y totalmente malvado nos genera repugnancia, por ejemplo. Estamos hablando de tener personajes multidimensionales a los que podamos llegar a amar y odiar en la misma proporción. Un héroe que es tan noble que nunca comete errores (o nunca se encuentra en peligro) no nos llama la atención.

Nuestro personaje, sea como sea, debe ser identificable. Una obra es más interesante cuanto más podemos ver en sus protagonistas, cualidades que nosotros mismos poseemos. Tiene que generar “compasión” y el temor a la situación que se nos presenta (que podría sucedernos a nosotros).

4) Fábula y verosimilitud

La fábula es para Aristóteles el elemento esencial de la tragedia. Se describe como “la estructuración de los hechos” y que ésta debe darse de forma “verosímil o necesaria”. Los hechos tienen que tener algún tipo de ordenamiento lógico. Cada obra tiene su propio universo y sus reglas, pero dichas reglas quedan establecidas al principio de la obra y se tienen que seguir en estilo de “causo-efecto” para que la historia tenga sentido. Si se trata de una obra romántica donde al final un Dios termina por asesinar sorpresivamente al protagonista, seguramente nos vamos a sentir defraudados. Aceptamos las reglas que propone una historia (por más imposibles que sean) pero después queremos que se mantenga cierta coherencia. Esto tiene mucho que ver con los finales Deus Ex Machina (pero de eso hablaré en otro momento)

La verosimilitud en una obra le agrega calidad e interés. Cuanto mejor se organicen cada uno de los hechos (“fábula”) y cuanto más “verosímiles” sean, mejor será nuestro texto y menos estaremos tomando al lector por tonto.

5) Catarsis como expurgación de las pasiones

Este es un término fundamental en la “Poética” y tenemos que entenderlo como expurgación de las pasiones. Teniendo en cuenta cada uno de los puntos anteriores, una obra llegará a un clímax donde, indefectiblemente, experimentaremos la catarsis. Al involucrarse en la trama, el lector puede experimentar las pasiones junto con los personajes.  Al identificarse con una trama verosímil, que cuentan con altos niveles de peripecias (puntos de giro que movilizan la trama hacia adelante) y reconocimientos del protagonista sobre una nueva realidad, terminamos por compartir el mismo destino de nuestro héroe.

Si el libro es de terror, el final debe dejarnos perturbados. Una obra romántica o dramática debe llevarnos a las lágrimas mientras que una historia de suspenso tiene que sorprendernos de formas inesperadas. Cuanto mejor este construida la historia, mejor será el efecto final (catarsis) que se pueda imponer sobre el lector.

Por último, la catarsis también tiene que ver con aprender las lecciones y enseñanzas de una obra y poder reflexionar sobre nuestra propia vida a partir de los hechos que se relatan. 

Todo aspirante a escritor debería contar una historia con el objetivo de generar la expurgación de las pasiones en su público.


► Ahí los tienen. 5 consejos para mejorar nuestra escritura que podemos rescatar de una obra con más de 2000 años de antigüedad. ¿Están de acuerdo con estos puntos? ¿Cuál de todos les llama más la atención?

Quiero volver a aclarar que esta nota no puede ser tomada de forma académica, sino que sus fines son, únicamente, entretener. Próximamente hablaré de la “Poética” de Aristóteles con un poco más de nivel académico y mencionaré, también, algunos de los grandes misterios que rodean a la obra.


=> Si les gustó la nota, háganmelo saber con un comentario y compartiendo el post. ¡No se olviden de seguirme en mi página para tener todas las novedades! <=

lunes, 25 de febrero de 2013

“Los días del Venado” (novela, 2000)


Autor: Liliana Bodoc (Argentina)
Género: fantasía épica
Leído: por segunda vez en Febrero 2013 (Bahía Blanca)

La fantasía épica está a full en estos días. 

Particularmente con el (muy) esperado regreso de Game Of Thrones a fines de Marzo. Hoy vamos a hablar un poquito de este tema junto al último libro que leí: “Los días del Venado”.

Después del fiasco que me había llevado con la última novela argentina que había leído, fue un lujo encontrarme de nuevo con Liliana Bodoc y su “Saga de los Confines”. 

Este es el título que la autora mendocina le dio a una colección de tres libros de género épico fantástico.

Confieso que no soy tan fanático de este tipo de literatura. Me encanta Juego de Tronos pero no he podido sentarme a leer “Canción de Hielo y Fuego”. Algo similar me pasó con la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Me parece que son historias que se vuelven mucho más impresionantes en la pantalla que en los libros… o por lo menos yo me engancho más. 

Pero la Saga de los Confines es una rara excepción. Con la intención de terminar la saga (nunca leí el tercer libro) volví a comenzar desde el principio. 

La historia de “Los Días del Venado” tiene mucha Magia, pero no es Harry Potter (de hecho, son géneros bien distintos). Se desarrolla en un mundo imaginario conocido como las Tierras Fértiles (que tienen un parecido importante con América).

Uno de los hombres más valientes del pueblo de los husihuilkes (una especie de indios mapuches) es convocado – en representación de su gente – a un Concilio que reunirá a todas las civilizaciones del continente. En las Tierras Antiguas (del otro lado del océano) se desarrolló una batalla entre los bóreos (nativos del lugar) y Misáianes, el hijo de la misma “Muerte”. El desconocido ganador ha partido en barcos hacia las Tierras Fértiles, ya sea trayendo paz o destrucción. El Concilio debe decidir si prepararse para la batalla de sus vidas o para la paz eterna. Por sobre todo, debe lograr que todos los pueblos trabajen con sinergia, como uno solo.

La trama es muy interesante porque no deja de sorprender. Llegamos a conocer a cada uno de las civilizaciones y todas tienen ritos, características y habilidades muy distintas. Algunos tienden más hacia la fuerza bruta, otros hacia la sabiduría de la magia. Algunos son celosos y engreídos, y otros mucho más humildes. Y a pesar de que todos coexisten pacíficamente, muchos tienen intenciones ocultas y un plan distinto del resto.

El libro está plagado de grandes batallas, traiciones y giros argumentales. La línea principal involucra el viaje de Dulkancellin (el líder husihuilke) y como se convierte en un comandante temible (al mejor estilo “John Carter”) en la lucha contra el mal. Las tramas secundarias involucran a algunos de sus hijos y a personajes secundarios de otras civilizaciones que tienen participaciones importantes. Si bien la historia de este primer tomo tiene su autonomía y cierra por sí misma, su impredecible final invita a continuar con la lectura. Muchos de los eventos de la primera parte tienen un rol clave en la continuación de la saga (“Los días de la Sombra”).

El universo de Bodoc es majestuoso. Todo es muy mágico, el viento aconseja, las criaturas se comunican entre sí y la Magia es parte de la vida cotidiana. La autora creó lenguas, costumbres, rituales y ciudades enteras.

Lo más interesante de la obra son las referencias históricas y culturales. La Saga de los Confines tiene muchos paralelos con la realidad, partiendo de la base que todo es una gran alegoría de la conquista de América (los conquistadores llegan a dominar a los indios con armas y caballos). La cartografía también hace alusión, de alguna manera, al continente americano. Los nombres de los personajes tienen una clara raíz indígena (Dulkancellin, Kush, Kupuka, Shampalwe, etc). Hay varias semejanzas con culturas precolombinas (relaciones, rituales, formas de vestir, economía de caza, etc.) y las enfermedades que llegan con la conquista son otro reflejo de lo ocurrido luego de 1492.

Hay quienes afirman que todos los autores modernos de literatura épica se están copiando de Tolkien. Quizás sea cierto, la realidad es que es el máximo exponente y es muy difícil salirse de una obra que tiene todas las características del género: conflictos a escala masiva, batallas con escudos y espadas, un mundo que no es el nuestro, un Señor del Mal unidimensional y absoluto y la victoria del bien (sobre el mal) que no se logra mediante las armas. Igualmente: la línea es muy fina. Harry Potter es fantasía pero no es épica, mientras que Star Wars es épico, pero no fantástico.

La obra de Tolkien es el molde perfecto y se podría decir que sentó las bases para el resto.

De todas maneras, Liliana Bodoc hizo lo suyo para diferenciar su obra y logró un desarrollo fascinante. Su novela puede llegar a ser densa en descripciones por momentos, pero son cosas que vienen de la mano del género. Su trama es impecable, ingeniosa y atrapante. Me enorgullece saber que esta historia surgió de la mano de una argentina.

Para quienes sean fanáticos del género (¡y para los que no, también!) esta es una obra imperdible.

► Les comparto los primeros 4 capítulos de “Los días del Venado” para que chequeen: http://www.imaginaria.com.ar/05/2/venado.htm

=> ¿Qué piensan de la fantasía épica? ¿Leyeron la Saga de los Confines? ¡Espero sus comentarios en el blog o en mi página! <=

OFF TOPIC: los 5 errores que no cometería si fuera un Señor del Mal

1) El objeto que es fuente de mi poder no sería guarda en la Montaña del Mal Eterno, más allá del Fuego Maldito y guardado por los Oscuros Dragones del Terror. ¡Estaría en mi caja fuerte, al ladito mío!

2) No le contaría mis planes al héroe antes de matarlo, ni lo dejaría atado junto a dos inútiles guardias. Le pegaría un tiro en la cabeza y la colgaría en la puerta del baño.

3) Los tubos de ventilación de mi Palacio del Mal serían demasiado chicos para que alguien puede infiltrarse por allí.

4) Entrenaría a mi Ejército del Mal para que atacaran todos a la vez, y no uno a uno. También enviaría a los más fuertes primero, en lugar de progresivamente.


5) FINALMENTE, para asegurarme la lealtad de mi Ejército del Mal, les daría café gratis, wifi y Seinfeld en sus momentos de recreación. =)



jueves, 27 de diciembre de 2012

"The Skystone" / “La Piedra y la Espada ” (novela, 1992)

Autor: Jack Whyte (Canadá)
Género: novela histórica / medieval
Leído: en Panamá, Junio 2012.

La Edad Media ha inspirado una gran multitud de novelas y películas, algunas con un fuerte contenido histórico y otras basadas puramente en mundos de ficción. ¿Quién no conoce, hoy en día, el fantástico mundo de la Edad Media que creó J.R.R Tolkien? Recientemente salió en los cines la adaptación cinematográfica de “El Hobbit” (cuya crítica completa podés leer haciendo click acá). Tampoco hay que olvidarse de la aclamada saga “Canción de hielo y fuego” de George Martin, cuya serie – que transmiten por HBO – nos tiene a todos ya sin uñas. Por último, un libro que sigo debiendo es el súper clásico “El nombre de la rosa”, que escribiera Umberto Eco en 1980. Sólo vi la adaptación al cine, que está maravillosamente protagonizada por Sean Connery. 

Este policial con tintes históricos sigue la historia de fray Baskerville investigando una serie de extraños asesinatos en una abadía. El descubrimiento del asesino y “como mata realmente a sus víctimas” está muy original y bien logrado… y es una de mis resoluciones policíacas favoritas.

En cualquier caso, de lo que hoy quiero hablar es de una de las mejores novelas históricas (con temática medieval) que leí en el último tiempo. Se trata de la primera parte de la saga “Crónicas de Camelot” que escribió Jack Whyte. Su saga juega con la posibilidad de brindar una explicación más histórica a la fundación de Camelot, la herencia del Rey Arturo y la situación política que rodeaba su existencia. Este primer episodio se sitúa en el siglo IV d.C, con un Imperio Romano en plena decadencia. Publio Varrón, el héroe, es un legionario romano, un arquero formidable y herrero. 

A lo largo de su aventura conocerá sobre la leyenda de piedras que cayeron del cielo, se hará de enemigos mortales y forjará importantes lazos de amistad. La trama principal abarca la búsqueda implacable de estas Piedras del Cielo; las tramas secundarias son igualmente emocionantes. 

Aunque la primera novela no lo aclara, sabemos que Varrón está relacionado de alguna forma con el Rey Arturo, y que será él quien finalmente forje la legendaria “Excalibur”.

Algo a aclarar es que en esta entrega aún no conoceremos ni a Arturo ni al hechicero Merlín (a pesar del título). Así que no esperen encontrar cosas como el fantástico duelo de animagos de la adaptación de Disney. Esto NO es “La espada en la piedra”… sino los hechos que sucedieron unos 150 años antes:


Por cierto, este duelo no sólo es muy cómico sino que, además, mucho más épico que la batalla de “lucecitas” entre Harry y Voldemort, e inclusive que el duelo entre Gandalf y Saruman.

Aunque no haya duelos de magos, “The Skystone” está llena de grandes sorpresas, excelentes batallas y diálogos muy bien logrados. Jack Whyte se apoyó en un trabajo de investigación extenso, pero su novela es muy amena y entretenida. Las leyendas arturianas probablemente sean de las más antiguas y famosas de la era cristiana. La saga está formada por 6 libros. El que le sigue a “Skystone” es “La Espada Cantante” (“The Singing Sword”) ¡y tengo muchas ganas de leerlo! 

Merlín hace su primera aparición en el tercer libro.

Es raro que me agrade una novela histórica. Generalmente me resultan densos, aburridos y cargados de detalles sociopolíticos que nunca llegan a interesar a mi alma aventurera. Hay, sin embargo, milagrosas excepciones. “La Gesta del Marrano” (de Marcos Aguinis), es un gran libro que trata sobre los judíos con una historia desgarradora pero atrapante. “El Estruendo de las Rosas” (de Manuel Peyrou, uno de mis autores argentinos favoritos) es un policial bien intenso con un trasfondo político importante.

“The Skystone” es otro de esos escasos ejemplos. Como único defecto, encuentro que los personajes necesitarían un poco más de complejidad (los buenos son muy buenos, los malos son claramente malos). Una precaución: la violencia y el sexo abundan, el libro es bastante descriptivo en ese sentido. Las 5 partes que componen la novela tienen momentos increíbles, y cada una termina de tal manera que es imposible no querer saber cómo sigue la historia. No sabía nada sobre esta saga, me la recomendó un buen amigo y quedé enganchado desde un primer momento. ¡SÚPER RECOMENDABLE!


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