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lunes, 25 de febrero de 2013

“Los días del Venado” (novela, 2000)


Autor: Liliana Bodoc (Argentina)
Género: fantasía épica
Leído: por segunda vez en Febrero 2013 (Bahía Blanca)

La fantasía épica está a full en estos días. 

Particularmente con el (muy) esperado regreso de Game Of Thrones a fines de Marzo. Hoy vamos a hablar un poquito de este tema junto al último libro que leí: “Los días del Venado”.

Después del fiasco que me había llevado con la última novela argentina que había leído, fue un lujo encontrarme de nuevo con Liliana Bodoc y su “Saga de los Confines”. 

Este es el título que la autora mendocina le dio a una colección de tres libros de género épico fantástico.

Confieso que no soy tan fanático de este tipo de literatura. Me encanta Juego de Tronos pero no he podido sentarme a leer “Canción de Hielo y Fuego”. Algo similar me pasó con la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Me parece que son historias que se vuelven mucho más impresionantes en la pantalla que en los libros… o por lo menos yo me engancho más. 

Pero la Saga de los Confines es una rara excepción. Con la intención de terminar la saga (nunca leí el tercer libro) volví a comenzar desde el principio. 

La historia de “Los Días del Venado” tiene mucha Magia, pero no es Harry Potter (de hecho, son géneros bien distintos). Se desarrolla en un mundo imaginario conocido como las Tierras Fértiles (que tienen un parecido importante con América).

Uno de los hombres más valientes del pueblo de los husihuilkes (una especie de indios mapuches) es convocado – en representación de su gente – a un Concilio que reunirá a todas las civilizaciones del continente. En las Tierras Antiguas (del otro lado del océano) se desarrolló una batalla entre los bóreos (nativos del lugar) y Misáianes, el hijo de la misma “Muerte”. El desconocido ganador ha partido en barcos hacia las Tierras Fértiles, ya sea trayendo paz o destrucción. El Concilio debe decidir si prepararse para la batalla de sus vidas o para la paz eterna. Por sobre todo, debe lograr que todos los pueblos trabajen con sinergia, como uno solo.

La trama es muy interesante porque no deja de sorprender. Llegamos a conocer a cada uno de las civilizaciones y todas tienen ritos, características y habilidades muy distintas. Algunos tienden más hacia la fuerza bruta, otros hacia la sabiduría de la magia. Algunos son celosos y engreídos, y otros mucho más humildes. Y a pesar de que todos coexisten pacíficamente, muchos tienen intenciones ocultas y un plan distinto del resto.

El libro está plagado de grandes batallas, traiciones y giros argumentales. La línea principal involucra el viaje de Dulkancellin (el líder husihuilke) y como se convierte en un comandante temible (al mejor estilo “John Carter”) en la lucha contra el mal. Las tramas secundarias involucran a algunos de sus hijos y a personajes secundarios de otras civilizaciones que tienen participaciones importantes. Si bien la historia de este primer tomo tiene su autonomía y cierra por sí misma, su impredecible final invita a continuar con la lectura. Muchos de los eventos de la primera parte tienen un rol clave en la continuación de la saga (“Los días de la Sombra”).

El universo de Bodoc es majestuoso. Todo es muy mágico, el viento aconseja, las criaturas se comunican entre sí y la Magia es parte de la vida cotidiana. La autora creó lenguas, costumbres, rituales y ciudades enteras.

Lo más interesante de la obra son las referencias históricas y culturales. La Saga de los Confines tiene muchos paralelos con la realidad, partiendo de la base que todo es una gran alegoría de la conquista de América (los conquistadores llegan a dominar a los indios con armas y caballos). La cartografía también hace alusión, de alguna manera, al continente americano. Los nombres de los personajes tienen una clara raíz indígena (Dulkancellin, Kush, Kupuka, Shampalwe, etc). Hay varias semejanzas con culturas precolombinas (relaciones, rituales, formas de vestir, economía de caza, etc.) y las enfermedades que llegan con la conquista son otro reflejo de lo ocurrido luego de 1492.

Hay quienes afirman que todos los autores modernos de literatura épica se están copiando de Tolkien. Quizás sea cierto, la realidad es que es el máximo exponente y es muy difícil salirse de una obra que tiene todas las características del género: conflictos a escala masiva, batallas con escudos y espadas, un mundo que no es el nuestro, un Señor del Mal unidimensional y absoluto y la victoria del bien (sobre el mal) que no se logra mediante las armas. Igualmente: la línea es muy fina. Harry Potter es fantasía pero no es épica, mientras que Star Wars es épico, pero no fantástico.

La obra de Tolkien es el molde perfecto y se podría decir que sentó las bases para el resto.

De todas maneras, Liliana Bodoc hizo lo suyo para diferenciar su obra y logró un desarrollo fascinante. Su novela puede llegar a ser densa en descripciones por momentos, pero son cosas que vienen de la mano del género. Su trama es impecable, ingeniosa y atrapante. Me enorgullece saber que esta historia surgió de la mano de una argentina.

Para quienes sean fanáticos del género (¡y para los que no, también!) esta es una obra imperdible.

► Les comparto los primeros 4 capítulos de “Los días del Venado” para que chequeen: http://www.imaginaria.com.ar/05/2/venado.htm

=> ¿Qué piensan de la fantasía épica? ¿Leyeron la Saga de los Confines? ¡Espero sus comentarios en el blog o en mi página! <=

OFF TOPIC: los 5 errores que no cometería si fuera un Señor del Mal

1) El objeto que es fuente de mi poder no sería guarda en la Montaña del Mal Eterno, más allá del Fuego Maldito y guardado por los Oscuros Dragones del Terror. ¡Estaría en mi caja fuerte, al ladito mío!

2) No le contaría mis planes al héroe antes de matarlo, ni lo dejaría atado junto a dos inútiles guardias. Le pegaría un tiro en la cabeza y la colgaría en la puerta del baño.

3) Los tubos de ventilación de mi Palacio del Mal serían demasiado chicos para que alguien puede infiltrarse por allí.

4) Entrenaría a mi Ejército del Mal para que atacaran todos a la vez, y no uno a uno. También enviaría a los más fuertes primero, en lugar de progresivamente.


5) FINALMENTE, para asegurarme la lealtad de mi Ejército del Mal, les daría café gratis, wifi y Seinfeld en sus momentos de recreación. =)



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