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domingo, 22 de junio de 2025

“Historias fantásticas”, una antología de Stephen King

 

Stephen King es, sin dudas, uno de mis autores favoritos. Lo descubrí de chico, me fui devorando novela tras novela y sus cuentos me volaron la cabeza más de una vez. Pero con Historias Fantásticas (1985), me pasó algo que rara vez me sucede con él: me costó terminarla.


jueves, 4 de mayo de 2023

Los pájaros en la boca de Samanta Schweblin

 

Relatos que se adentran en el terreno de lo extraño, lo surrealista e incluso lo sobrenatural. Reseña de “Pájaros en la boca y otros cuentos”, una fascinante antología de Samanta Schweblin.

 


domingo, 28 de agosto de 2022

“Un mago de Terramar” (1968), una novela de Ursula Le Guin


En 1968, Ursula Le Guin se planteó crear una historia de magos que fuera en contra de la narrativa tradicional. El resultado fue una de las sagas literarias más influyentes del mundo. En esta nota, reseña del primer libro: Un mago de Terramar.


miércoles, 11 de mayo de 2022

La Torre Oscura VII (2004): el Ka es una rueda

 

Todo lo bueno llega a su fin, Lector Constante, y ni siquiera Stephen King puede escribir una historia que dure para siempre. Acompáñenme, porque en esta nota reseño el último capítulo de la Torre Oscura.



lunes, 3 de febrero de 2020

Mundodisco (I): El color de la magia (Terry Pratchett, 1983)


Publicado en 1983, El color de la magia –el primer libro en la saga de Mundodisco– fue el intento de Terry Pratchett de deconstruir y escribir en contra de la “fantasía de consenso” y, mientras lo hacía, contar algunos buenos chistes. Ésta era una de las novelas que más me debía y finalmente la pude encarar. Hoy: la reseña literaria.


jueves, 5 de julio de 2018

La Torre Oscura (III): “Las Tierras Baldías” (1991)


Como hace ya un tiempo, estoy leyendo un libro de la épica saga de La Torre Oscura por año. Esta vez me tocó el tercero, Las Tierras Baldías, que me pareció fascinante y el más completo hasta ahora. En esta nota voy intentar desarmar un poquito el texto para reseñarlo desde sus puntos más fundamentales.


El recorrido de Blaine, el Mono, por las Tierras Baldías... 

viernes, 16 de marzo de 2018

Murakami y un despiadado País de las Maravillas


El fin del mundo y un despiadado País de las Maravillas representa la primera gran decepción del año. Es un libro innecesariamente largo con el que no logré conectar. ¿Por qué no disfruté la lectura de esta obra de Haruki Murakami? Bueno, para eso existe esta nota, ¿no?


sábado, 9 de diciembre de 2017

Las historias desaforadas de Adolfo Bioy Casares


El mundo de ficción imaginado por Bioy Casares consiste en una composición equilibrada de magia y ciencia. En este sentido, la colección de cuentos Historias desaforadas (1986) es un fiel exponente de la literatura “casariana” (me acabo de inventar esa palabra. Si existe borgiano y kafkiano, ¿por qué no casariano?).

En la antología se entremezclan curas milagrosas para la calvicie (con efectos secundarios peligrosos) con edificios que están en el límite del universo, complejas enfermedades mentales, búsquedas implacables contra la vejez, cines de feria que exponen el alma de quien mira y dobles en otras ciudades del mundo.

Todas las temáticas recurrentes del autor están presentes, en mayor o menor medida, en alguno de los diez relatos que componen el libro: los viajes, los desamores (el amor como tragedia), la búsqueda de la inmortalidad, la inútil lucha contra la vejez, los límites de la ciencia, etc.

Soy un enamorado de la escritura de Bioy Casares. 

Creo que esta obra está escrita con la misma maestría que caracterizó a su pluma durante toda su carrera. Sus historias son siempre creativas, impredecibles, sensibles. Están pinceladas con cierto intelectualismo porteño y mucho humor satírico, dos de las marcas personales del escritor.

Sin embargo, en esta oportunidad rescaté apenas un puñado de relatos que me parecieron verdaderamente memorables. Acá el autor no me voló tanto la cabeza como sí lo hizo con todas y cada una de sus novelas.

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Los mejores relatos de Historias Desaforadas

Como toda antología, hay relatos que gustan más que otros. De los diez cuentos presentes destaco especialmente cuatro. 

Planes para una fuga al Carmelo es una historia de romance y ciencia ficción sobresaliente; Trío muestra tres episodios interconectados sobre la temática del desamor (se dice que uno de ellos es autobiográfico), Historia Desaforada nos pone cara a cara con el género de terror científico, al mejor estilo “Frankenstein” y Máscaras Venecianas (quizás su mejor relato) trabaja la temática de los doppelgängers –el doble fantasmagórico de una persona viva– de una manera fascinante.


Los seis restantes tienen todos sus puntos de interés, pero no creo que vaya a recordarlos como lo mejor de Bioy Casares. No lograron llevarme a esa sensación de desconcierto absoluto donde quedo por varios días reprocesando en mi cabeza lo que acabo de leer.

Lo bueno es que hay de todo y para todos los gustos. Algunas tramas son más románticas, otras más fantásticas. Un par tienen un corte de terror (El Nóumeno) o policial (La rata o una llave para la conducta). Tiene cuentos muy breves y otros que son, prácticamente, novelas cortas.

En la mayoría de los relatos de Historias Desaforadas hay un narrador en primera persona, testigo o protagonista, sin nombre, que bien podría ser el mismo Bioy. El autor mencionó, de hecho, que hay una buena cantidad de elementos personales y biográficos en estos relatos.

Otro punto en común entre todos estos textos es el tema del viaje. Un viaje que, en su gran parte, es literal, físico. Los personajes recorren varios de Europa (Alemania, Holanda, Italia, etc, etc) y también transitan por zonas escondidas de Buenos Aires o pueblos perdidos de Argentina.

A excepción de uno o dos cuentos que sostienen una única locación, en casi todos existe un peregrinaje que fusiona, en un mismo personaje, al viajero y al investigador, ambos en busca de alguna verdad o un aspecto de la realidad determinado.

Es sólo a partir de esa simbiosis particular entre viajero e investigador que el narrador logra hallar el motivo de su propio existir, sea para entender la imposibilidad de un reencuentro amoroso o para hallarse, cara a cara, con su angustioso final.

El doble en “Máscaras Venecianas”

De nuevo, si tengo recomendar que lean uno solo de esta colección, que sea Máscaras Venecianas. Si bien es un cuento lineal sin dificultades narrativas ni riesgos formales, creo que es el que más permite cortar la tela. Es el que más nos invita a desarmarlo y repensarlo.

Máscaras venecianas pertenece al mismo género fantástico en el que se incluyen novelas como “La invención de Morel” y “Dormir al sol”. En esta caso se trabaja la idea de la clonación de seres humanos por métodos científicos y la posibilidad, casi mágica, de que exista una persona exactamente igual que nosotros en otro rincón del mundo.


Bioy Casares aprovecha un cuento muy redondito para explorar las posibilidades psicológicas de un clon y realizar especulación ficcional.

Después de enterarse de una rara enfermedad y de separarse de Daniela, la mujer de su vida, el narrador-protagonista planifica un viaje a Italia. Por esas cuestiones misteriosas de la vida, llega a Venecia en pleno carnaval, un contexto idóneo para el desarrollo del argumento ya que el lector se ubica en aquella ciudad disfrazada, ornamentada, festiva, donde todos pueden ser otras personas detrás de máscaras de arlequines y colombinas.

Me encantó cómo el autor utilizó la ironía dramática para enfatizar el viaje del protagonista, quien ahora se siente partícipe del gran teatro que es recorrer las calles de Venecia durante los días de Carnaval.

En su deambular, ingresa a un teatro (un teatro dentro del teatro que es Venecia) y se topa con una mujer idéntica a Daniela. ¿Es ella o es su doble exacto?

Hasta las últimas líneas del relato hay un juego constante de máscaras ocultas, abriendo la ficción a múltiples lecturas.

Palabras finales

El magistral y pulido estilo de Bioy Casares está presente en Historias desaforadas. Si bien no los encontré todos excelentes, sus relatos tienen algo interesante para decir. Se mezclan mundos llenos de tragedias amorosas e inventos científicos de soluciones prodigiosas, fenómenos extraños (sobrenaturales, incluso), peregrinajes metafísicos y otros tantos hechos extraordinarios.

Disfruté mucho de su lectura, especialmente porque hay tres o cuatro cuentos que me gustaron mucho y me los llevo conmigo. El libro completo puede encontrarse fácilmente en Internet y en formato e-book.

Yo leí la hermosa versión en papel de la Biblioteca Esencial publicada por La Nación, que formó parte de las diez entregas que publicó el diario con todas las facetas literarias del autor argentino.

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=>> Otros posts sobre ADOLFO BIOY CASARES en el blog: “Los que aman, odian”; “La invención de Morel”; “Dormir al sol”; “Seis problemas para Isidro Parodi”; “El sueño de los héroes”.

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viernes, 18 de agosto de 2017

Game of Thrones y el Dilema del Prisionero


Parece que para ser cool hoy en Internet hay que hablar de Game of Thrones. Y yo me considero un pibe cool, con un blog piola y un amor incondicional por las aceitunas. Por eso no puedo dejar de subirme a la cresta de la ola.

Todavía siete años después, GoT continúa siendo uno de los shows más logrados, ambiciosos, debatibles, polémicos y, al final del día, interesantes que la televisión ha sabido brindar.


Sin embargo, no puedo dejar de notar que desde aquel final de la quinta temporada, momento en el cual los creadores David Benioff y D. B. Weiss se quedaron prácticamente sin material fuente para adaptar, Game of Thrones se volvió muchísimo menos cerebral, bastante más televisivo (léase: melodramático y hasta novelesco) y no lo suficientemente sutil.

De hecho, ya la temporada 5 (donde se tomaron varias libertades) fue desbalanceada (acá pueden leer el análisis que hice en su momento).

En la temporada 6, este desequilibrio, y estas cuestiones que mencioné antes, se exacerbaron todavía más (acá está mi análisis).

Hoy garpa el fanservice desmedido y los personajes se teletransportan de un lugar a otro con una velocidad ilógica. Gran parte del atractivo de la serie en sus primeros días fue que las distancias eran demasiado inmensas. Incluso muchas líneas argumentales se basaban en el hecho de que recorrer Westeros de punta a punta lleva mucho tiempo y es muy peligroso.

Pero no es esto el foco de la presente nota. Incluso con sus (muchas) debilidades, la séptima temporada viene sólida, y es un placer enorme ver cómo empiezan a atarse algunos cabos entre los personajes que venimos siguiendo desde hace tanto tiempo.

Hoy quiero hablar un poquito de eso y hacer un recorrido por lo que está pasando este año en la serie. En particular, me interesa la dinámica del Dilema del Prisionero que se convirtió en el motor propulsor de las tramas de esta temporada.


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#SpoilerAlert: se revelan partes fundamentales de Game of Thrones hasta el episodio 5 de la séptima temporada. TRANQUILOS, aunque ya vi el capítulo 6 (que se filtró hace unos días), no lo menciono en lo absoluto.

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Ganar o morir en el Juego de Tronos

Game of Thrones Temporada 1 es brillante desde todo punto de vista. La vi dos veces y la disfruté todavía más en la segunda vuelta. Todo funciona en esa temporada: desde la presentación de los personajes y el universo del show, hasta las tramas, giros y sutilezas de la historia.

Además de ser la disparadora de la serie, es la más importante de todas, y no es casual que la temporada 7 esté haciendo muchos guiños y referencias a esos primeros episodios donde todo se comenzó a gestar.

La frase más importante de aquella primera temporada fue la que Cersei le dice al bueno de Ned Stark:
“Cuando jugás el juego de tronos, o ganás, o morís.”


A lo largo de los años hemos ido viendo muchas variaciones de este “juego”, y en circunstancias normales como las que presenta Westeros, hay mucho de verdad en esto. O controlás las fichas del tablero, o morís intentándolo. Lo vimos en repetidas ocasiones.

El problema es que las circunstancias ya no son las normales, si bien sólo algunos de los personajes conocen la verdad.

Mientras Cersei, Dany, Littlefinger, Sansa y los demás creen que están jugando una partida de House of Cards, en realidad estamos más ante el universo de The Walking Dead que del de la serie de Frank Underwood. Ahí es donde reside el quid de la cuestión.


Poor little princesses, they think they can be me...

Las nuevas reglas de juego

“Eastwatch”, el capítulo 5 de este año, nos dice expresamente que las cosas cambiaron. Con el Rey de la Noche acercándose, el juego de tronos ya no es un juego de suma cero. Es decir: ahora podés ganar el juego (léase: sentarte en el Trono de Hierro y dominar todo Westeros) y aun así morder el polvo.

Por eso es necesario hacer que todos remen hacia la misma dirección. (Sí, que todos remen… ah, ¿qué tal Gendry? Pensé que todavía estarías remando). 


El episodio 5 reforzó el hecho de que hay diferentes maneras de hacer que todos cooperen hacia un mismo objetivo, y también muchas formas de que esto salga mal.

Los  Caminantes Blancos traen consigo la muerte, la peste y, literalmente, el fin del mundo como se conoce. Lo que la gente de Westeros está llegando a entender gradualmente es que su situación se parece mucho al Dilema del Prisionero.

El Dilema del Prisionero: cooperar por el bien mayor

El Dilema del Prisionero es un problema clásico de la teoría de juegos que expone por qué dos personas deberían cooperar incluso si esto va en contraposición con el interés de cada una. Fue pensado originalmente en 1950 por Merril Flood, un matemático estadounidense que trabajaba en un laboratorio de ideas para las Fuerzas Armadas.

Años más tarde, Albert Tucker formalizó el juego y le dio el nombre que conocemos hoy. Aunque existen innumerables variaciones, el enunciado clásico es el de dos sospechosos que son arrestados. No hay pruebas suficientes para condenarlos, por lo que se los separa y se les ofrece a cada uno el mismo trato (y por separado).

Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Ahora: si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Y, finalmente, si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.

Resumiendo los datos en una tabla, nos queda esto:


Lo interesante del problema es que el resultado de cada elección depende de la elección del otro. Lamentablemente, uno desconoce que eligió el otro, porque incluso si pudieran hablar, no hay seguridad de que no vayan a traicionarse en el último momento.

Confesar es lo que se conoce como “estrategia dominante” para ambos jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, siempre pueden reducir su propia sentencia confesando. Por desgracia para los prisioneros, esto conduce a un resultado poco satisfactorio: si ambos confiesan, ambos reciben largas condenas.

Pensando desde la perspectiva del interés óptimo del grupo en su totalidad (los dos prisioneros), el resultado correcto, la solución óptima al problema, sería que ambos lo negaran, ya que esto reduciría el tiempo total de condena del grupo a un total de un año. Cualquier otra decisión sería peor para ambos si se consideran conjuntamente. ¿El problema? Si siguen sus propios intereses egoístas, cada uno de los dos prisioneros va a recibir una sentencia dura.

El Dilema del Prisionero en Game of Thrones

Hoy Game of Thrones funciona de un modo muy similar, y éste es quizás el elemento más astuto que tiene la temporada hasta ahora. La tensión constante entre Dany y Cersei está bien lograda, mostrando que los resultados de la elección de una dependen, en realidad, de la elección de la otra.

Tyrion, obviamente, ya se dio cuenta de esta situación, y está buscando que ambas partes cooperen por el bien mayor.

En esta analogía del Dilema del Prisionero, en GoT tenemos el siguiente panorama:


Es decir, si nos organizamos, (quizás) vivimos todos. Cooperar es la mejor chance que tienen para vencer al Rey de la Noche y su ejército de Caminantes Blancos. Lo atractivo de todo esto es que hay muchas variantes. Una de ellas es hacer creer al resto que estás en el equipo “¡Quiero vivir!”, y guardarte un as bajo la manga. Esto es lo que Cersei parece estar contemplando.

Littlefinger aparenta tener el mismo razonamiento. “El caos es una escalera”, según él. Generar caos entre las chicas Stark le servirá para juntar los pedacitos restantes luego de que se maten entre ellas, y escalar posiciones (como viene haciendo desde su primera aparición).


Las miraditas de Littlefinger son el pan de cada día...

El problema de cooperar con extraños

No soy demasiado fan de la inmensa cantidad de encuentros que se vienen dando en GoT este año. Hacen parecer que el mundo de Westeros es realmente chiquito, como una mansión de una telenovela mexicana donde todos viven bajo el mismo techo.

En serio, las conveniencias son demasiadas y el fanservice está a la orden del día. A veces se hace muy bien (el encuentro entre Jon y Dany fue majestuoso, Gendry fue correctamente reintroducido en la serie) pero en otros me choca un poco.

El episodio 5 unió a todo tipo de personajes. Cada escena tuvo un encuentro entre dos que no se veían desde hace mucho o una reunión entre personajes que nunca se encontraron, pero que tienen historia juntos.

En el primer caso tenemos a Tyrion y Davos en King´s Landing, Davos y Gendry, Tyrion y Jorah, Jorah y Dany, por mencionar algunos.

Del segundo caso, Jon con Drogon (Joni-boy es un Targaryen, che. Confirmadísimo), Gendry con Jon, Arya y Littlefinger, Gendry con la Hermandad sin Estandartes, el Perro con Tormund (relacionados a través de Brianne), Jon y el Perro (relacionados a través de Sansa y Arya), Jorah con Beric, etc, etc, etc.


Posta, qué chiquito que era Westeros al final.

La cuestión es que en muchas de estas interacciones, los implicados tienen pocas razones para confiar el uno con el otro. Este es el resultado de un trabajo minucioso que se fue a lo largo de las siete temporadas, y hay conexiones muy ricas y profundas que están bien exploradas este año.

De nuevo, no me fascinan tantas casualidades televisivas, pero qué lindo que fue el encuentro entre Jon y Gendry, ambos hablando de sus padres. Acá tenemos a dos personajes que nunca se conocieron, pero cuyas vidas estuvieron intrínsecamente relacionadas.

Lo épico del final de “Eastwatch” fue que logró reunir a siete personajes que provienen de las más grandes líneas argumentales que tuvo el show desde sus comienzos. Por ejemplo: a Gendry (a quien no vemos desde hace años) lo juntan con la gente que le hizo más mal (recordemos que los de la Hermandad sin Estandartes lo entregaron a Melisandre).

Finalmente, Jon Snow apela a la lógica cuando anuncia:
“Muchachos, estamos todos del mismo lado. Estamos respirando”.


Best. Team. Ever.

Palabras finales

Queda muy poco para el final de GoT temporada 7. No sabemos cómo van a terminar las cosas, aunque podemos ver el tablero y sus piezas con más detalle que nunca. Algo que hizo muy bien esta temporada fue jugar con la ironía dramática.

Volviendo al capítulo 5, ¿qué irónico es que el pobre de Sam haya perdido a su padre y hermano por culpa de Dany siendo que él, sin saberlo, curó al principal consejero de la Madre de los Dragones? O que Arya y Sansa estén resolviendo un punto argumental que surgió allá por la segunda temporada, cuando Sansa escribió aquella carta con, básicamente, una soga al cuello.

¿Y qué me dicen de cuando Gilly encontró el texto sobre la anulación del casamiento de Rhaegar Targaryan con Elia de Dorne, escondido entre palabras sobre excremento y escalones? Brillante.

GoT no hizo todo perfecto en esta temporada, pero lo que hizo bien, lo hizo muy bien. Como escondernos el famoso Dilema del Prisionero a simple vista, e invitarnos a pensar y debatir cómo deberían comportarse estos simpáticos personajes para impedir el fin del mundo.

Tengo ganas de ver cómo sigue la cosa. Tengo muchas ganas.

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jueves, 1 de junio de 2017

La Torre Oscura (II): “La llegada de los tres” (1987)


Terminé de leer el segundo tomo de La Torre Oscura en el año en el que los fans de Stephen King viven su mejor momento.

No sólo se viene la esperadísima película que adaptará la historia de Roland Deschain, el último pistolero de un mundo que “se ha movido”. También tenemos la película de IT –cuyo trailer tuvo 197 millones de visitas en un día, un record absoluto– y, como si fuera poco, todo esto:

  • 1922, la adaptación cinematográfica de Full Dark, No Stars.
  • Una adaptación de Netflix basada en Gerald´s Game.
  • La remake televisiva de The Mist.
  • Una policial para televisión basado en Mr. Mercedes.
  • La producción de Hulu y J.J. Abrams que combinará todo el universo de King: Castle Rock.

Hoy, más que nunca, apostar a Stephen King es apostar a la gallina de los huevos de oro.

Pero hablemos de La Llegada de los tres, continuación directa de El Pistolero (que reseñé en su momento). La novela se publicó en 1987 y se inicia apenas unas horas después del final de la primera parte, con Roland solo en una playa luego de su enfrentamiento con el Hombre de Negro.

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¿De qué va la historia?

Luego de la charla con Walter O´Dim, El Hombre de Negro, quien le tira las cartas para revelar a tres personas esenciales para continuar su viaje, Roland despierta con fiebre y debilitado en una playa. Al caer la noche lo atacan unas “langostruosidades”, seres horribles y peligrosos que salen del mar.

Para lograr evadirlos, Roland puede utilizar tres salidas, tres puertas, que llevan directamente al Nueva York de nuestro mundo, pero en tiempos distintos. Del otro lado, el pistolero tendrá que atraer a tres personas necesarias para formar su ka-tet, el equipo que unirá su destino para dirigirse hacia la Torre Oscura.


En el año 1987 encuentra a “El Prisionero” Eddie Dean, un joven y desesperado adicto a la heroína. En 1964 a Odetta Holmes, la Dama de las Sombras, heredera afroamericana que perdió sus piernas en un accidente en el metro; finalmente, en 1977, da con Jack Mort, la personificación de la propia muerte. Los tres son importantes para seguir adelante en su odisea, aunque el protagonista no sabe exactamente de qué forma deberá utilizarlos.

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#Spoilers: a partir de acá se revelan detalles fundamentales de la trama, necesarios para poder hacer un análisis más completo de la obra.

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Juntando a la banda

El estilo narrativo de La llegada de los tres es bastante diferente a la primera entrega.

Mientras que el primer tomo (El pistolero) es mucho más denso, abunda en flashbacks y cada capítulo parece una historia de relativa autonomía (lo cual es cierto, porque la novela comenzó siendo una serie de relatos independientes), la segunda parte es más focalizada y tiene un objetivo concreto: juntar al equipo.


Vale destacar que esta segunda parte tiene casi el doble de extensión que la primera, unas 480 páginas.

Yo tuve sentimientos mixtos mientras la leía. Es cierto que cuenta con un par de sorpresas argumentales ingeniosas y geniales momentos, pero durante parte de la historia sentí que estaba sobrecargada de relleno y aspectos que no aportan demasiado.

La primera parte con Roland solo en la playa, por ejemplo, es interminable. También se me hizo muy larga la parte de La Dama de las Sombras. En sí La llegada de los tres no le escapa al gran defecto de Stephen King: escribe demasiado. Nunca se destacó por ser conciso.


Hay personas que disfrutan este estilo narrativo, y a mí no me molesta del todo. La novela presenta personajes y momentos muy disfrutables. Sin embargo, me da la impresión de que todo podría haberse contado igual de bien (o mejor, incluso) con la mitad de su longitud total.

Que una novela sea larga no implica que tenga más contenido. Me parece que El pistolero, con mitad de páginas, logra meter más temáticas interesantes, desarrollos de personajes y conflictos, que esta segunda entrega.

Las tres puertas en La llegada de los tres

Ya mencioné que se me hizo muy larga por momentos, con gran cantidad de páginas que abundan en detalles innecesarios. Por ejemplo, los protagonistas pasan páginas y páginas simplemente caminando y durmiendo en aquella playa infinita.

No quita que la novela tenga cuestiones muy destacables. Una de ellas es que cada una de las mini-historias de las tres puertas es totalmente diferente a la anterior. La primera invocación, la de Eddie Dean, funciona como excusa para mostrar las reglas de las puertas, cómo Roland puede meterse en la mente de Eddie y hacer funcionar el ida y vuelta entre mundos.

Acá tenemos un relato de suspenso y acción bien logrado que involucra algunas escenas muy tensas y a un villano interesante (Enrico Balazar). Como resultado, no sólo trae a Eddie a su lado en la playa, sino que además obtiene penicilina para mitigar el veneno de la "langostruosidad".

Ahora que ya entendemos de qué forma funcionan las puertas, las próximas dos invocaciones no se detienen en los aspectos técnicos y avanzan más rápido con lo argumental.

La segunda puerta nos presenta a una mujer con dos personalidades que desconocen de la existencia de la otra. Roland trae a Odetta Holmes / Detta Walker a su mundo con rapidez, y luego la historia se desarrolla principalmente en la playa como una aventura con toques románticos.

Esta sección se me hizo bastante interminable, aunque le destaco que no es repetitiva. Lo que no me terminó de convencer fue el repentino enamoramiento de Eddie, que quizás podría haberse trabajado con mejor ritmo.

De todas maneras, en esta sección me encontré con una de las mejores y más poéticas escenas de sexo dentro de la literatura de King. En un sólo y sutil párrafo maravilloso, el autor nos muestra que Eddie Dean y Odetta Holmes se fundieron en un solo cuerpo:

Más tarde, con extrañas galaxias que giraban sobre sus cabezas en lentas espirales ninguno creyó que el acto de amor hubiera sido alguna vez tan dulce, tan lleno.

El climax de la novela llega con la tercera puerta y representa el punto más fuerte de la novela. No sólo porque Jack Mort (“El-que-empuja”) es un antagonista fascinante, un sociópata que siente placer sexual al herir y matar extraños al azar, sino porque acá se fusionan todas las historias y se genera un giro argumental interesante que, indudablemente, tendrá efectos en las siguientes novelas.

La sección de Jack Mort se corresponde con un relato de thriller policial. En un sorprendente giro de tuerca, resulta que fue él quien empujó a Jake Chambers frente a un auto y a Detta Walker frente al tren que se llevó sus piernas.

A partir de una serie de acciones difíciles de comprender (no me convencí totalmente de algunas de las cosas que suceden acá), Roland logra evitar el asesinato de Jake y hacer que la muerte de Jack Mort genere la unión de las personalidades de Odetta y Detta para forma a una tercera mujer: Susannah.

La tercera persona que Roland debía invocar, al parecer, no era a “el que empuja”, sino a Susannah.

De nuevo, la manera en la que se resuelve el conflicto es muy mágica, rozando el deus ex-machina. No deja de ser una sorpresa agradable e inteligente, aunque me cuesta creer un poco por la manera en la que se dan las cosas.

La resolución, si bien ingeniosa, no deja de ser un poco caótica.

El pistolero vs La llegada de los tres

Después de leer la novela, repasé la sinopsis del primero y mi propio review en el blog.

Creo que, en retrospectiva, el primer tomo es más completo y funciona mejor. Presenta un arco argumental más cerradito donde llegamos a entender qué tipo de persona es Roland (alguien que sacrificaría a cualquiera por la Torre, por ejemplo, a Jake Chambers) y vemos cierta evolución de su personaje.

Una evolución que, si bien existe en La torre oscura II (ciertamente para el final Roland siente una especie de cariño por Eddie y Susannah) no es tan palpable. La novela tiene más un aire de interludio, un relato-puente para llegar a algo más grande.


Eso sí: siempre digo que algo que Stephen King sabe hacer muy bien es construir buenos personajes. Incluso los más secundarios se vuelvan memorables. Pienso en Enrico Balazar en la sección de Eddie, el médico que atiende a Odetta luego de su accidente, Jack Mort (un villano increíble), los dos policías de la tercera parte. Son todos personajes que probablemente no vuelvan a aparecer y, sin embargo, sus pequeñas historias quedan impregnadas en la mente del lector.

Uno de los principales atractivos de La llegada de los tres es que desde el mismo principio de la novela se percibe una ampliación del universo y un argumento más claro. Entiendo que este es el motivo por el que, universalmente, se considera que la segunda parte es muy superior al extraño prólogo que es esa primera novela.

Yo no lo veo tan así: me parece que la primera novela es mejor, menos convencional, más extraña y surrealista. La llegada de los tres, en cambio, me resultó desbalanceada. Tiene secciones súper llevaderas y atrapantes (Eddie en el aeropuerto y en el bar, el desenlace con Jack Mort)  y otras que, francamente, son infumables.

En serio: hay páginas y páginas donde los protagonistas caminan y caminan y caminan. Y después caminan un poco más.

Los errores de continuidad

Hay páginas enteras dedicadas a listar la inmensa cantidad de bloopers y errores de continuidad que se encuentran en la novela (por ejemplo, ésta y ésta). Es entendible que surjan estas cuestiones cuando uno escribe algo tan épico y complejo, pero me llamó la atención la inmensa cantidad.

Un error lo noté mientras leía. Los segmentos de Oddeta y Jack Mort son bastante inconsistentes respecto a fechas.

Primero Odetta dice que pasaron tres meses desde el asesinato de JFK (febrero, 1964). No mucho más tarde, la novela explica que ella perdió las piernas un 19 de agosto de 1959, y que esto sucedió 5 años y 6 meses antes de dicho asesinato, con lo que estaríamos en febrero de 1965.

Por otro lado, Roland entra a la cabeza de Mort unas semanas antes de que él empuje a Jake, lo que da el año 1977. Después se dice que el personaje vio Terminator 9 años después, lo que significa que era 1975. Y después se menciona que Odetta perdió las piernas tres años antes, entonces fue en 1962. En resumen, no sabemos bien en qué año perdió las piernas ella, o cuándo Roland ingresó a la cabeza de Jack Mort por la puerta. Un quilombo.



Las coordinadas geográficas tienen algunas chanchadas también, aunque más tarde Stephen King explicaría que en el mundo de Roland el Sol puede salir por el Este a veces, en lugar de por el Oeste. O puede no salir por días. O “salir dos veces en un mismo día”. Con esta salvada arregla todas las inconsistencias geográficas que presenta el viaje a través de aquella surrealista playa.

Algunos errores de continuidad son más grosos. Por ejemplo, en La llegada de los tres se dice que Roland nunca antes había visto el océano, y por eso se queda ensimismado. En realidad, el cuarto libro revela que él vivía en una ciudad costera.

Palabras finales

Disfruté más el estilo episódico de la primera novela (que, también, es mucho más corta). Sin embargo, sí quiero ver cómo sigue la historia porque me enganchó. 

Seguramente encare Las tierras baldías el año próximo.

Lo que sí hice apenas terminé fue comenzar a leer las novelas gráficas de La Torre Oscura que comenzó a publicar Marvel en el 2007. Justamente este año terminaron de adaptar el segundo libro, con lo que me puedo poner al día sin temor a arruinarme demasiado de lo que se viene.

Aclaro que dichas novelas gráficas adelantan porciones de otros libros ya que cuentan la vida de Roland de forma (más) cronológica que los libros. (El cuarto libro es, básicamente, un flashback al origen del pistolero, y se adapta en los primeros tomos de la novela gráfica).

Lo malo de la novela es que King se toma demasiado tiempo para avanzar la trama, con secciones de una extensión insoportable. Sin embargo, la trama es muy interesante, cada sección está escrita con maestría y suspenso, hay personajes perturbadores y algunos guiños hacia lo que se vendrá en el futuro.

Especialmente me intriga saber cómo va a afectar el haber cambiado el pasado para que no muera Jake Chambers.

También espero con ansias (aunque sin demasiada esperanza) una reaparición de villanos como Enrico Balazar y Jack Mort. El veredicto final es que es una aventura épica que continúa siendo muy disfrutable, pese a no ser perfecta.

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