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viernes, 17 de julio de 2026

The Bear (S5) y la cadena de maltrato

 

Desde su estreno en 2022, The Bear tocó la fibra sensible de muchos espectadores, incluyéndome. Ahora que la serie ha llegado a su fin, es momento de repasar sus cinco turbulentas temporadas.



jueves, 29 de enero de 2026

Mi infancia y la TV que me marcó

 

Casi siempre los dibujos animados que veíamos de chicos eran simpáticos y tontos. Otras veces te cargaban de emociones fuertes. En esta nota quise destacar 5 capítulos memorables de series de animación del pasado.



viernes, 28 de marzo de 2025

“Adolescencia” (2025) y la historia que no queremos ver

 

Adolescencia, la nueva miniserie de Netflix, es lo más cercano a la perfección televisiva en décadas. ¿Es la producción más aterradora de nuestros tiempos? Reseña del drama que está horrorizando a los padres y fascinando al mundo.

 




martes, 27 de junio de 2023

“From”, nuestros monstruos son diferentes

 

Acabo de terminar la primera temporada de esta serie de sci-fi y terror –fiel heredera de Lost– y estoy súper enganchado, especialmente por lo diferente que son los monstruos que se presentan. En esta nota, reseña de From (Temporada 1).

 


jueves, 27 de abril de 2023

Miniseries ocultas: 7 recomendaciones (y dónde encontrarlas)

 

¡Nada de estirar el argumento en innecesarias temporadas! Estas series empiezan y terminan en una única tirada de episodios, redondeando historias tan sólidas como atractivas. Estas 7 miniseries no son muy conocidas y yo las considero joyitas. ¿Cuáles son y donde encontrarlas?

 


miércoles, 27 de abril de 2022

5 series recomendadas de Amazon Prime Video

 

Netflix sigue liderando el negocio del streaming, pero su popularidad bajó bastante. Mientras tanto, Amazon se mantiene firme, con un precio (inexistente) de 523 pesos en Argentina y un gran catálogo de series. En esta nota: 5 series recomendadas de Amazon Prime Video.


 

jueves, 1 de julio de 2021

El reboot de Animaniacs (2020)

 

Después de 22 años, Animaniacs está de vuelta, y los hermanos Warner están más locos que nunca. La primera temporada de trece episodios se estrenó el 20 de noviembre de 2020, con el trío protagonista, además de Pinky y Cerebro, como sus segmentos principales. ¿Vale la pena el reboot de esta serie?


viernes, 25 de junio de 2021

Los mejores episodios especiales de Supernatural


Con 15 temporadas completadas, Supernatural es la serie de fantasía actual más larga de la historia de la televisión americana. En el aire desde el 2005, tiene una de las bases de fans más importantes de Internet y, aún finalizada, continúa brindando recuerdos memorables. En gran parte porque supo cómo divertirse consigo misma. En esta nota, este fan-boy repasa los mejores episodios especiales de Supernatural.


martes, 19 de marzo de 2019

“Teddy Perkins” (o por qué tenés que ver “Atlanta”)


A pesar de que dedico gran parte de mi ocio a ver series, no tienen tanta exposición en el blog. El problema es que veo demasiadas y simplemente no me da el tiempo para reseñarlas a todas. Pero a veces llega a tus manos una tan hermosamente bizarra como Atlanta y no te queda otra alternativa que comentarla.

La segunda temporada fue todavía mejor que la primera (que ya, de por sí, había sido majestuosa). Y además nos regaló Teddy Perkins, quizás uno de los mejores stand-alone episodes que alguna vez haya visto. Pero ya llegaremos a eso.


lunes, 28 de mayo de 2018

Vuelve Arrested Development con su temporada 5


Siendo que mañana, 29 de mayo, vuelve Arrested Development a Netflix con su temporada 5 (luego de la cuarta que se estrenó en 2013) me pareció un buen momento para repasar esta producción que representa una de las grandes series de mi vida.


viernes, 18 de agosto de 2017

Game of Thrones y el Dilema del Prisionero


Parece que para ser cool hoy en Internet hay que hablar de Game of Thrones. Y yo me considero un pibe cool, con un blog piola y un amor incondicional por las aceitunas. Por eso no puedo dejar de subirme a la cresta de la ola.

Todavía siete años después, GoT continúa siendo uno de los shows más logrados, ambiciosos, debatibles, polémicos y, al final del día, interesantes que la televisión ha sabido brindar.


Sin embargo, no puedo dejar de notar que desde aquel final de la quinta temporada, momento en el cual los creadores David Benioff y D. B. Weiss se quedaron prácticamente sin material fuente para adaptar, Game of Thrones se volvió muchísimo menos cerebral, bastante más televisivo (léase: melodramático y hasta novelesco) y no lo suficientemente sutil.

De hecho, ya la temporada 5 (donde se tomaron varias libertades) fue desbalanceada (acá pueden leer el análisis que hice en su momento).

En la temporada 6, este desequilibrio, y estas cuestiones que mencioné antes, se exacerbaron todavía más (acá está mi análisis).

Hoy garpa el fanservice desmedido y los personajes se teletransportan de un lugar a otro con una velocidad ilógica. Gran parte del atractivo de la serie en sus primeros días fue que las distancias eran demasiado inmensas. Incluso muchas líneas argumentales se basaban en el hecho de que recorrer Westeros de punta a punta lleva mucho tiempo y es muy peligroso.

Pero no es esto el foco de la presente nota. Incluso con sus (muchas) debilidades, la séptima temporada viene sólida, y es un placer enorme ver cómo empiezan a atarse algunos cabos entre los personajes que venimos siguiendo desde hace tanto tiempo.

Hoy quiero hablar un poquito de eso y hacer un recorrido por lo que está pasando este año en la serie. En particular, me interesa la dinámica del Dilema del Prisionero que se convirtió en el motor propulsor de las tramas de esta temporada.


***

#SpoilerAlert: se revelan partes fundamentales de Game of Thrones hasta el episodio 5 de la séptima temporada. TRANQUILOS, aunque ya vi el capítulo 6 (que se filtró hace unos días), no lo menciono en lo absoluto.

***

Ganar o morir en el Juego de Tronos

Game of Thrones Temporada 1 es brillante desde todo punto de vista. La vi dos veces y la disfruté todavía más en la segunda vuelta. Todo funciona en esa temporada: desde la presentación de los personajes y el universo del show, hasta las tramas, giros y sutilezas de la historia.

Además de ser la disparadora de la serie, es la más importante de todas, y no es casual que la temporada 7 esté haciendo muchos guiños y referencias a esos primeros episodios donde todo se comenzó a gestar.

La frase más importante de aquella primera temporada fue la que Cersei le dice al bueno de Ned Stark:
“Cuando jugás el juego de tronos, o ganás, o morís.”


A lo largo de los años hemos ido viendo muchas variaciones de este “juego”, y en circunstancias normales como las que presenta Westeros, hay mucho de verdad en esto. O controlás las fichas del tablero, o morís intentándolo. Lo vimos en repetidas ocasiones.

El problema es que las circunstancias ya no son las normales, si bien sólo algunos de los personajes conocen la verdad.

Mientras Cersei, Dany, Littlefinger, Sansa y los demás creen que están jugando una partida de House of Cards, en realidad estamos más ante el universo de The Walking Dead que del de la serie de Frank Underwood. Ahí es donde reside el quid de la cuestión.


Poor little princesses, they think they can be me...

Las nuevas reglas de juego

“Eastwatch”, el capítulo 5 de este año, nos dice expresamente que las cosas cambiaron. Con el Rey de la Noche acercándose, el juego de tronos ya no es un juego de suma cero. Es decir: ahora podés ganar el juego (léase: sentarte en el Trono de Hierro y dominar todo Westeros) y aun así morder el polvo.

Por eso es necesario hacer que todos remen hacia la misma dirección. (Sí, que todos remen… ah, ¿qué tal Gendry? Pensé que todavía estarías remando). 


El episodio 5 reforzó el hecho de que hay diferentes maneras de hacer que todos cooperen hacia un mismo objetivo, y también muchas formas de que esto salga mal.

Los  Caminantes Blancos traen consigo la muerte, la peste y, literalmente, el fin del mundo como se conoce. Lo que la gente de Westeros está llegando a entender gradualmente es que su situación se parece mucho al Dilema del Prisionero.

El Dilema del Prisionero: cooperar por el bien mayor

El Dilema del Prisionero es un problema clásico de la teoría de juegos que expone por qué dos personas deberían cooperar incluso si esto va en contraposición con el interés de cada una. Fue pensado originalmente en 1950 por Merril Flood, un matemático estadounidense que trabajaba en un laboratorio de ideas para las Fuerzas Armadas.

Años más tarde, Albert Tucker formalizó el juego y le dio el nombre que conocemos hoy. Aunque existen innumerables variaciones, el enunciado clásico es el de dos sospechosos que son arrestados. No hay pruebas suficientes para condenarlos, por lo que se los separa y se les ofrece a cada uno el mismo trato (y por separado).

Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Ahora: si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Y, finalmente, si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.

Resumiendo los datos en una tabla, nos queda esto:


Lo interesante del problema es que el resultado de cada elección depende de la elección del otro. Lamentablemente, uno desconoce que eligió el otro, porque incluso si pudieran hablar, no hay seguridad de que no vayan a traicionarse en el último momento.

Confesar es lo que se conoce como “estrategia dominante” para ambos jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, siempre pueden reducir su propia sentencia confesando. Por desgracia para los prisioneros, esto conduce a un resultado poco satisfactorio: si ambos confiesan, ambos reciben largas condenas.

Pensando desde la perspectiva del interés óptimo del grupo en su totalidad (los dos prisioneros), el resultado correcto, la solución óptima al problema, sería que ambos lo negaran, ya que esto reduciría el tiempo total de condena del grupo a un total de un año. Cualquier otra decisión sería peor para ambos si se consideran conjuntamente. ¿El problema? Si siguen sus propios intereses egoístas, cada uno de los dos prisioneros va a recibir una sentencia dura.

El Dilema del Prisionero en Game of Thrones

Hoy Game of Thrones funciona de un modo muy similar, y éste es quizás el elemento más astuto que tiene la temporada hasta ahora. La tensión constante entre Dany y Cersei está bien lograda, mostrando que los resultados de la elección de una dependen, en realidad, de la elección de la otra.

Tyrion, obviamente, ya se dio cuenta de esta situación, y está buscando que ambas partes cooperen por el bien mayor.

En esta analogía del Dilema del Prisionero, en GoT tenemos el siguiente panorama:


Es decir, si nos organizamos, (quizás) vivimos todos. Cooperar es la mejor chance que tienen para vencer al Rey de la Noche y su ejército de Caminantes Blancos. Lo atractivo de todo esto es que hay muchas variantes. Una de ellas es hacer creer al resto que estás en el equipo “¡Quiero vivir!”, y guardarte un as bajo la manga. Esto es lo que Cersei parece estar contemplando.

Littlefinger aparenta tener el mismo razonamiento. “El caos es una escalera”, según él. Generar caos entre las chicas Stark le servirá para juntar los pedacitos restantes luego de que se maten entre ellas, y escalar posiciones (como viene haciendo desde su primera aparición).


Las miraditas de Littlefinger son el pan de cada día...

El problema de cooperar con extraños

No soy demasiado fan de la inmensa cantidad de encuentros que se vienen dando en GoT este año. Hacen parecer que el mundo de Westeros es realmente chiquito, como una mansión de una telenovela mexicana donde todos viven bajo el mismo techo.

En serio, las conveniencias son demasiadas y el fanservice está a la orden del día. A veces se hace muy bien (el encuentro entre Jon y Dany fue majestuoso, Gendry fue correctamente reintroducido en la serie) pero en otros me choca un poco.

El episodio 5 unió a todo tipo de personajes. Cada escena tuvo un encuentro entre dos que no se veían desde hace mucho o una reunión entre personajes que nunca se encontraron, pero que tienen historia juntos.

En el primer caso tenemos a Tyrion y Davos en King´s Landing, Davos y Gendry, Tyrion y Jorah, Jorah y Dany, por mencionar algunos.

Del segundo caso, Jon con Drogon (Joni-boy es un Targaryen, che. Confirmadísimo), Gendry con Jon, Arya y Littlefinger, Gendry con la Hermandad sin Estandartes, el Perro con Tormund (relacionados a través de Brianne), Jon y el Perro (relacionados a través de Sansa y Arya), Jorah con Beric, etc, etc, etc.


Posta, qué chiquito que era Westeros al final.

La cuestión es que en muchas de estas interacciones, los implicados tienen pocas razones para confiar el uno con el otro. Este es el resultado de un trabajo minucioso que se fue a lo largo de las siete temporadas, y hay conexiones muy ricas y profundas que están bien exploradas este año.

De nuevo, no me fascinan tantas casualidades televisivas, pero qué lindo que fue el encuentro entre Jon y Gendry, ambos hablando de sus padres. Acá tenemos a dos personajes que nunca se conocieron, pero cuyas vidas estuvieron intrínsecamente relacionadas.

Lo épico del final de “Eastwatch” fue que logró reunir a siete personajes que provienen de las más grandes líneas argumentales que tuvo el show desde sus comienzos. Por ejemplo: a Gendry (a quien no vemos desde hace años) lo juntan con la gente que le hizo más mal (recordemos que los de la Hermandad sin Estandartes lo entregaron a Melisandre).

Finalmente, Jon Snow apela a la lógica cuando anuncia:
“Muchachos, estamos todos del mismo lado. Estamos respirando”.


Best. Team. Ever.

Palabras finales

Queda muy poco para el final de GoT temporada 7. No sabemos cómo van a terminar las cosas, aunque podemos ver el tablero y sus piezas con más detalle que nunca. Algo que hizo muy bien esta temporada fue jugar con la ironía dramática.

Volviendo al capítulo 5, ¿qué irónico es que el pobre de Sam haya perdido a su padre y hermano por culpa de Dany siendo que él, sin saberlo, curó al principal consejero de la Madre de los Dragones? O que Arya y Sansa estén resolviendo un punto argumental que surgió allá por la segunda temporada, cuando Sansa escribió aquella carta con, básicamente, una soga al cuello.

¿Y qué me dicen de cuando Gilly encontró el texto sobre la anulación del casamiento de Rhaegar Targaryan con Elia de Dorne, escondido entre palabras sobre excremento y escalones? Brillante.

GoT no hizo todo perfecto en esta temporada, pero lo que hizo bien, lo hizo muy bien. Como escondernos el famoso Dilema del Prisionero a simple vista, e invitarnos a pensar y debatir cómo deberían comportarse estos simpáticos personajes para impedir el fin del mundo.

Tengo ganas de ver cómo sigue la cosa. Tengo muchas ganas.

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martes, 16 de septiembre de 2014

Grandes series de mi vida – Parte 3: Puestos 10 al 1


Llegó el momento que muchos esperaban (¿?).

Estas son las 10 series que me llevaría a una isla desierta, aquellas que marcaron mis gustos y tendencias, esas historias que hoy sigo recordando y, ocasionalmente, volviendo a revivir. 

El tiempo dirá si la lista se modifica –en definitiva, tiene un alto nivel de subjetividad–, el tiempo dirá si entra alguna serie nueva que desplace a otras, pero estas 10 van a seguir siendo de mis preferidas por siempre. Acá van:

(#10) “24” (2001–2010,2014)

La segunda temporada la vi en una maratón de 24 horas seguidas con mi hermano y un gran amigo. A ese nivel de fanatismo llegué en su época. En sus mejores momentos (olvidándonos de temporadas pésimas como la 4 y la 6), “24” generaba niveles de adrenalina tremendos, contenía mucha intriga política y giros de tuerca que golpeaban más duro que una bofetada de Tony Almeida.

“24” es una de las series más “cinemáticas” que uno puede encontrar en la TV, con grandes presupuestos, toneladas de acción y suspenso y un Kiefer Sutherland que se consagró en el rol de Jack Bauer. Incluso algunos giros argumentales absolutamente estúpidos (sí, estoy pensando en el puma que amenazó a Kim Bauer en la 2da temporada) resultaban queribles.

No es un misterio que “24” rompió con todo lo que se conocía hasta el momento. Aunque ya habían salido películas que ocurrían en tiempo real, ninguna serie se había atrevido a hacerlo. El tiempo real incluía los comerciales y resultó ser una desconocida forma de acumular tensión en los espectadores.

Cada temporada trabajaba una amenaza terrorista a gran escala, usualmente preparada por un gran villano, y podían ir desde asesinatos presidenciales y bombas nucleares, hasta bio-armas, agentes encubiertos y traiciones políticas. ¡Todo eso en un solo día de trabajo!

Por otro lado, “24” hizo un buen uso de la cámara dividida, de tal manera que uno pudiera observar simultáneamente las acciones de varias personas al mismo tiempo. Kiefer Sutherland nació para ser Jack Bauer, y se convirtió en un héroe de acción que influyó mucho en el cine y televisión de la década del 2000. 

Por último hay que agregar que el final de cada episodio te dejaba mordiéndote las uñas con una sorpresa de último momento.

Es cierto que no todas sus temporadas son increíbles y que la fórmula se volvió muy repetitiva sobre el final. Pero también es sencillo olvidar lo novedoso que fue este formato. Este año salió una temporada nueve (“24: Live Another Day”), de solo 12 episodios, que continúa donde quedó la octava. Personalmente me pareció muy prolija, aunque quizás innecesaria, y representó otra inyección de adrenalina jackbaueriana en mi vida. Más allá de computadoras que funcionaban con demasiada eficiencia, tráfico en Los Ángeles sospechosamente ligero y un Jack Bauer que nunca necesitaba ir al baño, ninguna serie supera a “24” en materia de acción y adrenalina.

(#9) “Coupling” (2000–2004)

Me da pena que haya gente que no conozca Coupling. Esta serie británica nos cuenta la historia de seis amigos y sus complicadas vidas sexuales. Su inspiración en “Friends” (y las constantes comparaciones) es evidente, pero Coupling siempre me pareció superior. La serie tiene 4 temporadas cortas (de unos 6 episodios aproximadamente) y fue célebremente reconocida por sus tramas meticulosamente intrincadas que se apoyaban en mentiras, malos entendidos y divertidísimos casos de “meteduras de pata”.

Friends nunca llegó a tener capítulos que tuvieran la mitad de la mitad de la originalidad que vi en Coupling. Me encantaba que no solo me hacía reír muchísimo, sino que planteaba abiertamente algunos temas sexuales “tabú” para la televisión: masturbación, lesbianismo, tríos, etc, etc. En ese sentido Inglaterra siempre fue más abierta, y recuerdo haber visto shows ingleses muy buenos (Sugar Rush y As If, entre otros) que me sorprendieron por la forma en que llevaron a la pantalla ciertos asuntos más íntimos.

En “Coupling”, seis amigos debaten todos los aspectos del sexo y las relaciones en su búsqueda interminable del verdadero amor. Pero todas las historias son excelentes. Si quieren ver un solo episodio (como para comprobarlo), alcanza con ver el 4to de la primera temporada, donde una de los protagonistas encuentra un video porno (“El infierno de las lesbianas nalgueadoras”) en el departamento de su novio. Impecable.

Creo que es una serie sin desperdicio que además tiene la ventaja de ser cortita, compacta. Steve, Susan, Jeff, Patrick, Sally y Jane. Todos son memorables por motivos diferentes. Debo decir que esta es la única sitcom que más me recuerda a Seinfeld o Arrested Development, en el sentido que una variedad de argumentos separados se unificaban de formas inesperadas sobre el final del episodio.

(#8) “Whose Line is it Anyway?” (1998–2001)

Drew Carey, Colin Mochrie, Ryan Stiles y Wayne Brady fueron mis héroes durante mi secundaria.

Cuando agarraba Whose Line por Canal Sony, no podía creer lo que estaba viendo. Era imposible. Cuatro actores improvisaban en un serie de juegos que un conductor (Drew) dirigía. Los resultados siempre eran tan divertidos, tan cómicos, que yo estaba convencido que todo estaba guionado.

Fui fan de la versión americana de Whose Line y hoy sigo viendo episodios al azar de tanto en tanto. Es un show increíble que disfruto especialmente por mi adoración por el teatro y la improvisación. Va más allá de lo divertido, y no hay nada igual en la televisión. Aunque admito que se precisa un muy buen nivel de inglés para disfrutar correctamente de la serie (porque los chistes son disparos rápidos y están plagados de slang), el show es comedia pura que divierte sin piedad.

Por suerte, hoy se pueden encontrar todos los episodios online, por ejemplo en Youtube. Y recientemente salió una nueva versión de unos 30 episodios (“Improvaganza”) que reunió al mismo y excelente cast de los años noventa, y también está disponible en Internet. 

Si pueden, véanla.

“Whose Line” supo reunir a un grupo de comediantes talentosos que hacen improvisación de manera solemne.  Drew Carey interactuaba con los comediantes, siempre tirando chistes, y nunca tuvo miedo de descostillarse de la risa cuando algo lo valía. Wayne Brady es un cantante que la destroza y el dúo Colin-Ryan es imparable.


Siempre me pregunté por qué el formato no llegó a Argentina, viendo que nos llegan tantas cosas desde afuera. Creo que nunca va a existir un show de improvisación tan desopilante como “Whose Line is it Anyway?”. Con mis amigos (todos tenemos ciertas nociones de teatro porque hemos estudiado unos años) hemos jugado a varios de los juegos de improvisación que presentaba “Whose Line…”, pero nunca pudimos alcanzar la grandeza de aquellos comediantes.

Sinceramente, una serie excelente para agarrar aleatoriamente (y online) y disfrutar junto a una equilibrada combinación de amigos y cerveza.

(#7) “Supernatural” (2005 – Actualidad)

Todavía falta que salga la décima (y última) temporada de “Supernatural”, pero es un show que se ganó mi corazón desde el primer episodio.

Volando por debajo del radar, Supernatural es el show sobre monstruos, demonios, vampiros (y todo tipo de ente sobrenatural) más consistente de la TV, impulsado principalmente por la perfecta química de hermanos que existe entre sus protagonistas (Jensen Ackles y Jared Padalecki).

“Supernatural” es maravillosamente creativa, con un ciclo interminable de villanos inhumanos, efectos visuales impresionantes y una mitología fascinante. En serio, hay que darle una chance a esta serie para descubrir una de los joyitas mejor guardadas de la televisión.

Estoy viendo la serie completa por segunda vez, y es una de las pocas que me resulta siempre tan cautivante. Episodio tras episodio, nunca defrauda y siempre sorprende. Todo el cast es brillante, y todos son excelentes para exponer emociones.

Es una historia épica y emocionante que logra diferenciarse de toda la basura que anda dando vueltas por la televisión. Tiene un balance perfecto entre comedia y suspenso, entre capítulos que avanzan en la historia principal, y episodios stand-alone que experimentan con aspectos metatextuales, o que parodian clásicos del cine de terror. 

Ha tenido nueve temporadas muy intensas (exceptuando la séptima, que es muy floja en relación al resto) y está por venir la última que concluirá la historia.

“Supernatural” es el sueño para todos los amantes del terror / suspenso. Los guiones se encuentran entre los más excepcionales que he visto y es muy divertida, especialmente por la dupla Sam-Dean que es la piedra angular de la serie. Con mucho rock, excelentes tramas y la más amplia variedad de monstruos que van a ver en la TV, “Supernatural” es una show que merece mucha más atención de la que hoy tiene.

(#6) “Breaking Bad” (2008–2013)

Me van a llover críticas por colocar Breaking Bad en el puesto #6 y no entre los primeros tres puestos. Lo sé. Pero no me importa. ¡Es mi selección de series, y las ordeno como quiero!

La verdad es que Breaking Bad es una serie fascinante desde todo punto de vista. En el curso de 5 años, Vince Gilligan construyó un mundo que prestó muchísima atención al detalle y  concibió a un protagonista tan complejo como carismático. Ya me explayé en este post sobre Breaking Bad y por qué me gustó tanto. Por eso no quiero abundar en los mismos detalles.

Solo voy a decir que Breaking Bad nunca tuvo un capítulo de más. Incluso el célebre episodio independiente The Fly tiene su motivo de ser (y es uno de los mejores de la tercera temporada, de hecho). Sus personajes supieron cambiar, evolucionarse, adaptarse a los cambios que la serie exigía. Es impecable desde el punto de vista actoral, en los excelentes diálogos, en las sorprendentes historias, en los tremendos villanos, en los momentos citables, en la extraordinaria tensión, en Ozymandias, en un Jesse torturado. 

Es televisión perfecta, y envidio a quienes no la vieron porque no van vivenciar ese desasosiego de aquel que sabe que nunca va a volver a ver algo igual en la televisión.

Pero las próximas cinco series me tocaron a un nivel mucho más personal, marcaron un antes y un después como ninguna otra lo hizo en mi vida, las he visto más de una vez, me he obsesionado con ellas y han moldeado mis gustos de una forma que ninguna otra lo hizo. Por eso, por ahora, Breaking Bad tiene que quedarse en este muy merecido puesto.

(#5) “One Tree Hill” (2003–2012)

Soy consciente de que es una elección peculiar. De hecho, estos próximos cinco puestos pueden llegar a sorprender a mis lectores. “One Tree Hill” es un drama de adolescentes como lo fueron Gilmore Girls, Dawson Creek, The OC, Freaks and Geeks y Smallville. En mis años de secundaria, años formadores donde uno descubre sus pasiones, las vi todas. Pero OTH siempre se diferenció por sobre encima del resto.

Repleto de drama, risas y soundtracks tremendamente icónicos, One Tree Hill es un show con el que siempre logré identificarme. Profundamente alentador y empático, me sorprendió por la adultez con la que trataba temas familiares y sociales complicados.

Es cierto que las temporadas 7 y 8 son muy olvidables, pero se redimió con una novena temporada que cierra la historia de forma brillante (y como nunca vi antes). No exagero al decir que One Tree Hill cambió mi vida, estableciendo mis gustos musicales (el soundtrack de One Tree Hill es el soundtrack de mi vida) y generando muchas de mis inspiraciones literarias. Mi primera novela, sin ir más lejos, toma varios trasfondos temáticas de la serie y el estilo es muy similar, no puedo negarlo. (Ya mi segunda novela logró diferenciarse un poco más, pero fácilmente podría ubicarse en el universo de One Tree Hill).

Incluso siendo adulto, volví a revivir la serie una vez más. Está fantásticamente escrito, tiene personajes muy memorables, el mejor villano que vi en la historia de la televisión (Dan Scott) y tramas que sorprenden por sus giros argumentales. Y voy a decirlo: una de las pocas series que me hace llorar en momentos claves por más que sepa lo que va a pasar. Estoy seguro que todo el mundo puede sacarle provecho a esta serie que arranca muy “juvenil” pero se va volviendo más adulto e interesante conforme avanza. Realmente, sin ningún tipo de desperdicio.

(#4) “Arrested Development” (2003–2006, 2013)

Cuando ves “Arrested Develepment” por primera vez, tu vida cambia por completo. Tiene la escritura más perfecta de toda la historia de las comedias de TV. Especialmente si sabes inglés (aunque esto no impide que uno la disfrute), AD contiene más juegos de palabras, one-liners, catchphrases, devoluciones rápidas, chistes recurrentes y gags contenidos en un solo episodio que los que hay en toda una temporada de cualquier otra sitcom. En serio, requiere más de una mirada para poder reconocer todas las sutilezas que se esconden.

Ridículamente citable, tan divertido como ingenioso, fue cancelada al final de su tercera temporada para ser revivido por Netflix el año pasado. Su cuarta temporada (de 15 episodios) también es brillante (escribí una crítica de ella acá), y supo evolucionar para no vivir de las glorias del pasado. Arrested Development es el manifesto de cómo escribir una serie absolutamente entretenida, con personajes disfuncionales, odiablemente queribles, grandes sorpresas y manteniéndose muy (pero muy) sutil. Personalmente, ya la vi 3 veces y todavía me faltan cosas por descubrir. Cracked.com cada tanto saca artículos con gemas escondidas en episodios de AD.

Se ha escrito mucho sobre esta serie, sobre los motivos de su cancelación y sobre lo que significó para el mundo de la televisión. Personalmente creo que estuvo muy adelantada a su tiempo.  Es un show que hay que mirar de forma consistente para seguir la trama, para entenderlo completamente. No es accesible al espectador casual, pero ahí reside su belleza. Adoro los shows que son tan complejos, tan enredados, que uno necesita poner todos los sentidos para captarlo por completo. Desde la creación de “Seinfeld”, nunca hubo un grupo de escritores y actores tan talentosos que se reúnan para hacer algo tan bien. IMPERDIBLE. Actualmente está completa (incluyendo su interesante cuarta temporada) en Netflix.

(#3) “Game of Thrones” (2011 – Actualidad)

¿Había alguna duda? Entrando ya a los tres primeros puestos de mi TOP-20, y aunque todavía esté en emisión, no puedo no colocar a GoT en el puesto #3.

Las actuaciones son sublimes, la escritura es precisa, la escenografía y los trabajos de cámara son visualmente impresionantes y, en términos de ambición en cuanto a lo narrativo, lo creativo y lo logístico, ninguna serie se le acerca.

Con más de siete reinos diferentes para maniobrar y, literalmente, miles de actores para dirigir, parecería inevitable que sus creadores (David Benioff y D.B Weiss) se descarrilen en algún momento. Sin embargo, cada temporada ha mostrado ser muy superior a la anterior. George Martin es el hombre del momento por haber escrito una maravilla literaria que es deliciosamente compleja, enredada y enmarañada. Y los creadores lograron una adaptación inmejorable de los libros de Martin. Terminé de ver la cuarta temporada y comencé de nuevo desde el principio. Estoy captando miles de detalles y sutiles que había pasado por alto.

Acá di mi impresión de la segunda temporada, y acá mi impresión de la tercera. También pueden ver mi opinión de la cuarta temporada en este link. En materia de historias épicas, Game of Thrones lo tiene todo: excelentes batallas con espadas, dragones, zombies, tetas (muchas tetas), intriga política, muertes inesperadas, giros argumentales y muchas muertes inesperadas. (¿Mencioné lo de las muertes inesperadas ya?). ¿Qué más podría pedir un hombre?

Lo que GoT está generando en el mundo de la TV es una ruptura absoluta. El género de fantasía, históricamente hablando, nunca fue demasiado apreciado como serie. Es difícil de vender y difícil de sostener en el tiempo. Cuando a un mundo de dragones y Caminantes Blancos le agregamos reyes patológicamente perversos, brujas asesinas, un chico paralizado con poderes y hasta esqueletos (entre otras tantas cosas) las posibilidades de que la mezcla se vaya al carajo es muy alta. La sola idea de llevar aquello a la pantalla es difícil de imaginar. Pero GoT lo logra, y con creces. Al género de “espada y hechicería” se le suma una mitología meticulosamente planificada con temas que resuenan en el mundo moderno: el amor y la muerte, la venganza y la lealtad, la libertad y la esclavitud, el poder, la avaricia, la guerra, la familia.


De todas mis series favoritas, y de todas las que sigo año tras año, ninguna me deja tan satisfecho luego de cada episodio como Game of Thrones. A ninguna la espero con tantas ansias, y ninguna me obsesiona tanto como para debatir con amigos y en foros sobre sus infinitas posibilidades.

GoT es una historia superlativa, una de esas raras ocasiones donde su trama trasciende su propio género, y hoy es lo mejor que podemos ver en la televisión (esto debido a que mis próximos dos puestos ya, básicamente, “no están en emisión”). Game of Thrones es as good as it gets en materia de argumento complejo, personajes tridimensionales y aspectos visuales. Dicen que va a tener ocho temporadas, por lo que estaríamos todavía a mitad de camino con una serie que ya marcó tarjeta en los hitos de las series de televisión.

(#2) “Los Simpson” (1989 – Actualidad)

No podía ser de otra manera. Los Simpson pueden entrar en cualquier categoría (mejor sitcom, mejor serie animada, mejor show familiar) y salir siempre entre los primeros puestos. Y es que hay un momento Simpson para cada situación de la vida, como ya mencioné en un post donde hablé exclusivamente de esta serie.

La aclaración que quiero hacer antes es que Los Simpson para mí “murieron” en su décima temporada. Hasta ese punto fueron perfectos, ingeniosos, citables, memorables, dueños de un humor sagaz, inteligente, satírico. Quizás sea porque la exigencia fue cada vez mayor, por el cambio de voces y de escritores, por la salida de su creador (Matt Groening) que se desvinculó creativamente del show. Lo cierto es que murió porque dejó de divertir, porque dejó de tener capítulos que uno podía ver y volver a ver sin aburrirse. Varios blogs analizan las teorías de su decadencia.

Yo creo que la esencia de su decadencia en Latinoamérica particularmente (porque en USA sigue siendo un éxito muy decente) fue el cambio de voces, que hizo que todo nos sonara raro, horrible, hasta repugnante. Pero, por sobre todo, el enfoque del humor pasó de ser una áspera crítica social sobre el hombre moderno y los conflictos cotidianos, a tratar con temas de actualidad, parodiar a famosos y hacer chistes vulgares sobre la tecnología. La serie, hay que decirlo, se volvió muy mediocre. 

En lugar de apoyarse en grandes historias del cine y la televisión, o en problemas existenciales de la sociedad actual, hizo uso de chistes más fáciles que apelaban a un público más chico (y que lo exigía).

Hecha esta aclaración, en sus mejores momentos, Los Simpson es una serie atemporal con un humor de mucha calidad, miles de referencias culturales (históricas, literarias, cinéfilas, etc.) y plagada de momentos gloriosos. Es una serie intocable porque, incluso en su peor momento, sigue en emisión y tiene más éxito que el 90% del resto.

En particular en Argentina (y gracias a Telefé) todos los pibes de 20 y tantos pudimos disfrutar de la todos los episodios a toda hora del día, y eso la hizo especial. Crecí con la familia Simpson. Hoy la sigo viendo, y me sigo riendo. El resto de lo que puedo decir sobre esta increíble serie ya lo dije en este post, así que no quiero explayarme más. ¡AGUANTE LOS SIMPSON!

(#1) “Seinfeld” (1989 – 1998)

Y llegamos al primer puesto. Y el trono se lo queda la “serie sobre nada” que lo tuvo todo.

Recuerdo que cuando empecé a armar este ambicioso TOP-20, me costó muchísimo decidir que series incluir, y en qué orden. Pero “Seinfeld” nunca se movió de su indiscutible primer puesto. (Indiscutible para mí, claro).

“Sin abrazos y sin aprendizaje”. Bajo ese lema Larry David y Jerry Seinfeld crearon la mejor sitcom del universo entero, y se mantuvieron apegados a esa premisa. Vivir el día a día de Jerry y sus tres extraños amigos fue una de las mejores cosas que le pasó a la televisión. No había cliffhangers, ni grandes sorpresas, ni romances dentro del grupo. En lugar de eso, la atención del espectador se conseguía con una show pura y verdaderamente gracioso.

Elegir los 10 o 20 mejores episodios de Seinfeld es una tarea imposible porque todos son clásicos. Es una serie icónica que, como varias de las que formaron parte de mi TOP-20, provocó una ruptura de la tradición, fue vanguardista y poco convencional para su época. El humor cotidiano, observacional, crítico de la serie estuvo siempre por encima, y sus nueves temporadas (incluso el controversial final) son excelentes, en gran parte gracias a la calidad actoral de Jerry Seinfeld, Jason Alexander, Julia Louis-Dreyfus y Michael Richards.

El ingenio que derrocha cada episodio es ridículamente excepcional. 

Lo mejor es que cada protagonista tiene tanta profundidad y personalidad que es imposible no sentirse identificado con cada uno de ellos en diferentes situaciones. “Seinfeld” está excelentemente escrita, te hace pensar, pone en evidencia el absurdo de la vida, presenta situaciones desopilantes y es absolutamente citable.

El gran problema es encontrar gente que conozca y adore Seinfeld como yo para poder hacer referencias casuales a la serie.




Este año se cumplieron 25 años desde su estreno. Esta es la serie sobre “nada” que lo cambió todo, y en lo personal… es mi serie favorita, la gran ganadora, la que más me hace reír (literalmente a carcajadas), el motivo por el cual adoro ver televisión. Alcanza niveles de reverencia religiosa. No hay situación de la vida real que no tenga su comparación cómica o su paralelo en Seinfeld. Me refiero a todo tipo de situaciones: inventar profesiones para interesar a una chica, perderse en un estacionamiento, volverse metatextual, quedar atascado en un embotellamiento, que un nazi te sirva sopa, conocer a un bebe horrible, hacer un concurso de no-masturbación con tus amigos, inventar festividades, obsesionarse con pequeños detalles, o dejar a una pareja por motivos absolutamente estúpidos.

Amo Seinfeld, todos los años vuelvo a ver algún que otro capítulo o se la recomiendo a mis amigos. SEINFELD LO TUVO TODO, Y MERECE TODO MI RECONOCIMIENTO. Sin duda alguna, es la serie que todos deben ver para saber lo que es realmente bueno.

► TERMINAMOS. Estas son mis 10 series de TV favoritas. Recuerden revisar el post de los puestos 20 al 11 y las “Menciones de Honor” para conocer al resto. Para mí son todas de lo mejor, lo más original, lo más innovador que he visto en la televisión, y las recomiendo ampliamente. ¿Qué otra serie agregarían? ¡Dejen sus comentarios!

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