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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Mis 10 series favoritas de la década (2010-2019)


Veo muchas series. Tantas que termino perdiendo la cuenta… con lo cual no fue fácil armar esta lista. Hice una preselección y me encontré con más de 30 producciones. En el medio tuve que dejar afuera a joyitas que iniciaron antes del 2010, como Mad Men (2007-2015), Breaking Bad (2008-2013), Supernatural (2005-2019) y One Tree Hill (2003-2012), mi gran placer culposo por excelencia.



martes, 19 de marzo de 2019

“Teddy Perkins” (o por qué tenés que ver “Atlanta”)


A pesar de que dedico gran parte de mi ocio a ver series, no tienen tanta exposición en el blog. El problema es que veo demasiadas y simplemente no me da el tiempo para reseñarlas a todas. Pero a veces llega a tus manos una tan hermosamente bizarra como Atlanta y no te queda otra alternativa que comentarla.

La segunda temporada fue todavía mejor que la primera (que ya, de por sí, había sido majestuosa). Y además nos regaló Teddy Perkins, quizás uno de los mejores stand-alone episodes que alguna vez haya visto. Pero ya llegaremos a eso.


viernes, 11 de enero de 2019

Mystery Inc. es Scooby Doo en su mejor forma


Desde hace varios años los dibujos animados ya no son exclusivamente para los más chicos. Piensen en Rick and Morty, Bojack Horseman, Archer. Incluso Gravity Falls es infantil en su superficie pero muy adulta por dentro.

La gran precursora de esta movida fue la franquicia de Scooby-Doo, que en el año 2010 se adelantó a todas ellas presentando su versión más oscura y compleja: Scooby-Doo! Mystery Incorporated.

Esta hermosa serie, que tuvo dos temporadas, claramente apunta al público que conoce la saga. Se divierte con bizarras parodias metatextuales, trae a varios personajes de Hanna-Barbera y brinda muchas referencias a la ficción de terror.


viernes, 18 de agosto de 2017

Game of Thrones y el Dilema del Prisionero


Parece que para ser cool hoy en Internet hay que hablar de Game of Thrones. Y yo me considero un pibe cool, con un blog piola y un amor incondicional por las aceitunas. Por eso no puedo dejar de subirme a la cresta de la ola.

Todavía siete años después, GoT continúa siendo uno de los shows más logrados, ambiciosos, debatibles, polémicos y, al final del día, interesantes que la televisión ha sabido brindar.


Sin embargo, no puedo dejar de notar que desde aquel final de la quinta temporada, momento en el cual los creadores David Benioff y D. B. Weiss se quedaron prácticamente sin material fuente para adaptar, Game of Thrones se volvió muchísimo menos cerebral, bastante más televisivo (léase: melodramático y hasta novelesco) y no lo suficientemente sutil.

De hecho, ya la temporada 5 (donde se tomaron varias libertades) fue desbalanceada (acá pueden leer el análisis que hice en su momento).

En la temporada 6, este desequilibrio, y estas cuestiones que mencioné antes, se exacerbaron todavía más (acá está mi análisis).

Hoy garpa el fanservice desmedido y los personajes se teletransportan de un lugar a otro con una velocidad ilógica. Gran parte del atractivo de la serie en sus primeros días fue que las distancias eran demasiado inmensas. Incluso muchas líneas argumentales se basaban en el hecho de que recorrer Westeros de punta a punta lleva mucho tiempo y es muy peligroso.

Pero no es esto el foco de la presente nota. Incluso con sus (muchas) debilidades, la séptima temporada viene sólida, y es un placer enorme ver cómo empiezan a atarse algunos cabos entre los personajes que venimos siguiendo desde hace tanto tiempo.

Hoy quiero hablar un poquito de eso y hacer un recorrido por lo que está pasando este año en la serie. En particular, me interesa la dinámica del Dilema del Prisionero que se convirtió en el motor propulsor de las tramas de esta temporada.


***

#SpoilerAlert: se revelan partes fundamentales de Game of Thrones hasta el episodio 5 de la séptima temporada. TRANQUILOS, aunque ya vi el capítulo 6 (que se filtró hace unos días), no lo menciono en lo absoluto.

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Ganar o morir en el Juego de Tronos

Game of Thrones Temporada 1 es brillante desde todo punto de vista. La vi dos veces y la disfruté todavía más en la segunda vuelta. Todo funciona en esa temporada: desde la presentación de los personajes y el universo del show, hasta las tramas, giros y sutilezas de la historia.

Además de ser la disparadora de la serie, es la más importante de todas, y no es casual que la temporada 7 esté haciendo muchos guiños y referencias a esos primeros episodios donde todo se comenzó a gestar.

La frase más importante de aquella primera temporada fue la que Cersei le dice al bueno de Ned Stark:
“Cuando jugás el juego de tronos, o ganás, o morís.”


A lo largo de los años hemos ido viendo muchas variaciones de este “juego”, y en circunstancias normales como las que presenta Westeros, hay mucho de verdad en esto. O controlás las fichas del tablero, o morís intentándolo. Lo vimos en repetidas ocasiones.

El problema es que las circunstancias ya no son las normales, si bien sólo algunos de los personajes conocen la verdad.

Mientras Cersei, Dany, Littlefinger, Sansa y los demás creen que están jugando una partida de House of Cards, en realidad estamos más ante el universo de The Walking Dead que del de la serie de Frank Underwood. Ahí es donde reside el quid de la cuestión.


Poor little princesses, they think they can be me...

Las nuevas reglas de juego

“Eastwatch”, el capítulo 5 de este año, nos dice expresamente que las cosas cambiaron. Con el Rey de la Noche acercándose, el juego de tronos ya no es un juego de suma cero. Es decir: ahora podés ganar el juego (léase: sentarte en el Trono de Hierro y dominar todo Westeros) y aun así morder el polvo.

Por eso es necesario hacer que todos remen hacia la misma dirección. (Sí, que todos remen… ah, ¿qué tal Gendry? Pensé que todavía estarías remando). 


El episodio 5 reforzó el hecho de que hay diferentes maneras de hacer que todos cooperen hacia un mismo objetivo, y también muchas formas de que esto salga mal.

Los  Caminantes Blancos traen consigo la muerte, la peste y, literalmente, el fin del mundo como se conoce. Lo que la gente de Westeros está llegando a entender gradualmente es que su situación se parece mucho al Dilema del Prisionero.

El Dilema del Prisionero: cooperar por el bien mayor

El Dilema del Prisionero es un problema clásico de la teoría de juegos que expone por qué dos personas deberían cooperar incluso si esto va en contraposición con el interés de cada una. Fue pensado originalmente en 1950 por Merril Flood, un matemático estadounidense que trabajaba en un laboratorio de ideas para las Fuerzas Armadas.

Años más tarde, Albert Tucker formalizó el juego y le dio el nombre que conocemos hoy. Aunque existen innumerables variaciones, el enunciado clásico es el de dos sospechosos que son arrestados. No hay pruebas suficientes para condenarlos, por lo que se los separa y se les ofrece a cada uno el mismo trato (y por separado).

Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Ahora: si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Y, finalmente, si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.

Resumiendo los datos en una tabla, nos queda esto:


Lo interesante del problema es que el resultado de cada elección depende de la elección del otro. Lamentablemente, uno desconoce que eligió el otro, porque incluso si pudieran hablar, no hay seguridad de que no vayan a traicionarse en el último momento.

Confesar es lo que se conoce como “estrategia dominante” para ambos jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, siempre pueden reducir su propia sentencia confesando. Por desgracia para los prisioneros, esto conduce a un resultado poco satisfactorio: si ambos confiesan, ambos reciben largas condenas.

Pensando desde la perspectiva del interés óptimo del grupo en su totalidad (los dos prisioneros), el resultado correcto, la solución óptima al problema, sería que ambos lo negaran, ya que esto reduciría el tiempo total de condena del grupo a un total de un año. Cualquier otra decisión sería peor para ambos si se consideran conjuntamente. ¿El problema? Si siguen sus propios intereses egoístas, cada uno de los dos prisioneros va a recibir una sentencia dura.

El Dilema del Prisionero en Game of Thrones

Hoy Game of Thrones funciona de un modo muy similar, y éste es quizás el elemento más astuto que tiene la temporada hasta ahora. La tensión constante entre Dany y Cersei está bien lograda, mostrando que los resultados de la elección de una dependen, en realidad, de la elección de la otra.

Tyrion, obviamente, ya se dio cuenta de esta situación, y está buscando que ambas partes cooperen por el bien mayor.

En esta analogía del Dilema del Prisionero, en GoT tenemos el siguiente panorama:


Es decir, si nos organizamos, (quizás) vivimos todos. Cooperar es la mejor chance que tienen para vencer al Rey de la Noche y su ejército de Caminantes Blancos. Lo atractivo de todo esto es que hay muchas variantes. Una de ellas es hacer creer al resto que estás en el equipo “¡Quiero vivir!”, y guardarte un as bajo la manga. Esto es lo que Cersei parece estar contemplando.

Littlefinger aparenta tener el mismo razonamiento. “El caos es una escalera”, según él. Generar caos entre las chicas Stark le servirá para juntar los pedacitos restantes luego de que se maten entre ellas, y escalar posiciones (como viene haciendo desde su primera aparición).


Las miraditas de Littlefinger son el pan de cada día...

El problema de cooperar con extraños

No soy demasiado fan de la inmensa cantidad de encuentros que se vienen dando en GoT este año. Hacen parecer que el mundo de Westeros es realmente chiquito, como una mansión de una telenovela mexicana donde todos viven bajo el mismo techo.

En serio, las conveniencias son demasiadas y el fanservice está a la orden del día. A veces se hace muy bien (el encuentro entre Jon y Dany fue majestuoso, Gendry fue correctamente reintroducido en la serie) pero en otros me choca un poco.

El episodio 5 unió a todo tipo de personajes. Cada escena tuvo un encuentro entre dos que no se veían desde hace mucho o una reunión entre personajes que nunca se encontraron, pero que tienen historia juntos.

En el primer caso tenemos a Tyrion y Davos en King´s Landing, Davos y Gendry, Tyrion y Jorah, Jorah y Dany, por mencionar algunos.

Del segundo caso, Jon con Drogon (Joni-boy es un Targaryen, che. Confirmadísimo), Gendry con Jon, Arya y Littlefinger, Gendry con la Hermandad sin Estandartes, el Perro con Tormund (relacionados a través de Brianne), Jon y el Perro (relacionados a través de Sansa y Arya), Jorah con Beric, etc, etc, etc.


Posta, qué chiquito que era Westeros al final.

La cuestión es que en muchas de estas interacciones, los implicados tienen pocas razones para confiar el uno con el otro. Este es el resultado de un trabajo minucioso que se fue a lo largo de las siete temporadas, y hay conexiones muy ricas y profundas que están bien exploradas este año.

De nuevo, no me fascinan tantas casualidades televisivas, pero qué lindo que fue el encuentro entre Jon y Gendry, ambos hablando de sus padres. Acá tenemos a dos personajes que nunca se conocieron, pero cuyas vidas estuvieron intrínsecamente relacionadas.

Lo épico del final de “Eastwatch” fue que logró reunir a siete personajes que provienen de las más grandes líneas argumentales que tuvo el show desde sus comienzos. Por ejemplo: a Gendry (a quien no vemos desde hace años) lo juntan con la gente que le hizo más mal (recordemos que los de la Hermandad sin Estandartes lo entregaron a Melisandre).

Finalmente, Jon Snow apela a la lógica cuando anuncia:
“Muchachos, estamos todos del mismo lado. Estamos respirando”.


Best. Team. Ever.

Palabras finales

Queda muy poco para el final de GoT temporada 7. No sabemos cómo van a terminar las cosas, aunque podemos ver el tablero y sus piezas con más detalle que nunca. Algo que hizo muy bien esta temporada fue jugar con la ironía dramática.

Volviendo al capítulo 5, ¿qué irónico es que el pobre de Sam haya perdido a su padre y hermano por culpa de Dany siendo que él, sin saberlo, curó al principal consejero de la Madre de los Dragones? O que Arya y Sansa estén resolviendo un punto argumental que surgió allá por la segunda temporada, cuando Sansa escribió aquella carta con, básicamente, una soga al cuello.

¿Y qué me dicen de cuando Gilly encontró el texto sobre la anulación del casamiento de Rhaegar Targaryan con Elia de Dorne, escondido entre palabras sobre excremento y escalones? Brillante.

GoT no hizo todo perfecto en esta temporada, pero lo que hizo bien, lo hizo muy bien. Como escondernos el famoso Dilema del Prisionero a simple vista, e invitarnos a pensar y debatir cómo deberían comportarse estos simpáticos personajes para impedir el fin del mundo.

Tengo ganas de ver cómo sigue la cosa. Tengo muchas ganas.

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martes, 28 de junio de 2016

Un análisis de la 6ta temporada de Game of Thrones


Es hora de decirle adiós a Game of Thrones hasta el 2017. 

La sexta temporada fue un recorrido agitado –por momentos llenos de baches, lomos de burro y piedras– que presentó algunos de los mejores y peores momentos de la serie hasta el día de hoy.

Al igual que hice el año pasado con la quinta temporada, en este post quiero desenredar todo lo que pasó este año con la serie del momento.

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#MegaSpoilerAlert: se revelan cosas fundamentales de la sexta temporada de GoT, así que: Spoiler Alert. ¡Están avisados!

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Incluso cuando Game of Thrones es imperfecto, sigue siendo uno de los mejores shows que hay en la TV actual. Quiero hacer esta aclaración antes de comenzar a pegarle duro a la serie.

La creciente pérdida de realismo

 Durante la sexta temporada, y por primera vez en la historia, GoT se asemejó a una telenovela melodramática, una soap opera con elementos de fantasía. Sabemos que los creadores de la serie (David Benioff y D.B. Weiss) tuvieron que alejarse casi completamente de la fuente porque no hay más material para adaptar. El resultado fue que se mostraron algunas de las peores cosas que le sucedieron a Game of Thrones en toda su historia.


Si hay algo que se mantuvo como leit motiv durante la temporada fue una creciente pérdida de realismo. Game of Thrones supo tener un anclaje en la realidad, si bien es un mundo donde existen dragones y Caminantes Blancos. Pero había establecido una serie de reglas y bases realistas que le brindaban cierto amarre a tierra: las distancias son gigantes, los errores se pagan caro, los fans no tienen por qué ser servidos, la muerte es (en su mayoría) irreversible.

En cambio: en el último episodio vimos a Varys saltar de Mereen y Dorne y de regreso en un par de minutos, mientras que Sam se pasó toda una temporada para llegar a Oldtown. Littlefinger (uno de los grandes olvidados de esta temporada) parecía que tenía un jetpack en la espalda. Mientras que Jon y Sansa recorrieron todo el Norte, reclutando ejércitos en un sólo capítulo, Cersei se ocupó 10 episodios de mirar a través de su ventana en el Red Keep. A todo esto: Theon y Yara ganaron el premio de recorrer el mundo en menor cantidad de tiempo. (Y qué bien que se fueron de Westeros, porque su trama con el Tío Malvado fue mala tirando a ridícula).

Es cierto que podés buscarle explicaciones a cada una de estas cosas, ya sea dentro del show o fuera. Pero la realidad es que supo ser muy consistente en su geografía, que supo tomarse su tiempo para contar una historia, y ahora se sintió apurado, agitado e impulsivo.

Le noté una necesidad imperiosa de impactar a su audiencia por el sólo hecho de ganar todavía más popularidad. Pero más sobre eso en el próximo apartado.

La inconsistencia narrativa

Estoy de acuerdo con que el episodio 10 fue uno de los mejores de la serie. No puedo negar que la escena de Cersei en King´s Landing es una de las más memorables registradas hasta la fecha, que Lady Mormont es la POSTA. Me emocionó el apoyo hacia Jon Snow, su revelación (que todos veníamos venir desde hace años) y todo lo que (finalmente) sucedió en Mereen. Pero aun así hay que admitir que la serie tuvo un tropezón quizás más grande que el de la temporada 5 (al respecto, está mi análisis por acá).

Lo cierto es que los creadores tuvieron que ingeniárselas para avanzar las tramas lo menos posible, en espera de nuevo material para adaptar. Así, me encontré a mí mismo con subtramas que no llevaron a ningún lado (Arya, Dorne, etc), giros sorpresivos que resultaron no tener ninguna consecuencia (Melisandre es secretamente una vieja de 300 años, Jon revivió sin penas ni glorias, etc).

Hablemos un poquito de Arya: su transformación hacia asesina fue uno de los puntos más flojos de esta temporada (y de la anterior). Anticlimático, apurado, carente de imaginación. 

No puedo entrar en detalle por una cuestión de extensión, pero me sentí absolutamente estafado. No sólo nunca vimos su pelea contra la Waif, sino que tampoco sabemos cómo llegó tan velozmente hasta Walder Frey, qué tipo de personas son los Faceless Man (su lógica parece no tener ningún tipo de sentido) ni qué pide el Dios de las Muchas Caras. 

Todo un potencial desperdiciado absolutamente, y es poco probable que volvamos a saber de ellos.

Creo que el final del capítulo 7 es el ejemplo perfecto. Luego de que Arya estaba lista para que una asesina implacable la viniera a buscar, dio vueltas por la ciudad cual turista japonés con su cámara. La acuchillaron HORRIBLEMENTE, pero no importa, porque no tuvo otro efecto que el de shockear a la audiencia. Al día siguiente estaba de nuevo perfecta, como si nada hubiera pasado.

Cosas como esa pasaron a lo largo de toda la temporada, con cuestiones que no tuvieron ningún tipo de consecuencia en la serie. ¿Nadie se pregunta si Jon es el mismo después de revivir? Todos parecen ignorar ese hecho. Ni siquiera él cambió en algo luego del evento sobrenatural, quizás el más increíble que vio alguna vez la gente del Norte.


Todo esto nos habla de una temporada absolutamente inconsistente, algo que ya había comenzado a suceder con la temporada 5. Hasta la cuarta, los creadores siguieron cuidadosamente líneas narrativas y diálogos de los libros, que tuvieron años en ser escritos y están confeccionados al detalle, con una atención especial en la coherencia narrativa.

GoT se volvió progresivamente más melodramático, y demasiado predecible. ¡Hasta hicieron la subtrama de un personaje quedándose ciego y recuperando la vista! Hay que admitir que es algo muy novelesco. A esto hay que sumar que el nivel actoral bajó muchísimo. Personajes como Tommen y la gente de Dorne, o incluso Dany del otro lado del mar, dejaron mucho que desear.

Game of Thrones es ahora fan-fiction

Es hora de hablar del elefante en la sala. La gran diferencia entre la temporada 6 y sus predecesoras es que ya no hay, prácticamente, un material canónico en los libros de George R.R. Martin. Ni los molestos fans de los libros ni los espectadores sabemos hacia dónde va a ir la acción, dado que el sexto libro de la saga todavía está en la cocina.

La cruda realidad es esta: más allá de que fue una temporada muy entretenida, que confirmó teorías de los fans, que nos dio la gloriosa Batalla de los Bastardos, que nos hizo vibrar con “Hold the door”… a nivel narrativo y construcción global es la peor de todas.


De nuevo: todavía siendo mediocre, sigue superando al promedio de lo que se ve en la TV. Pero cada vez se parece más a una telenovela de fantasía, con giros tontos que no llevan a ningún lado, diálogos melodramáticos y una creciente pérdida de realismo que le daba una consistencia maravillosa al relato.

Lo que tenemos ahora ya no es una adaptación de la obra de George Martin sino una fan-fiction. Sabemos que Martin está involucrado en la serie, que aceptó algunos de las sorpresas que nos deparó la temporada, pero también es verdad que los creadores tuvieron muchísima más libertad.

La falta de una mano experta y versada, que brinde encadenamiento narrativo, se notó y mucho. Jon Snow regresó del mundo de los muertos como quien vuelve de clavarse una Big Mac. Nadie desconfía, nadie le teme. Y lo que es peor: nadie piensa que, justamente, los muertos que vuelven a caminar son el verdadero enemigo.

Aún hay más; esperaba que el episodio 10 redimiera este tema, pero no lo hizo: toda la trama del Muro quedó olvidada. Ya no hay conflictos, somos todos amigos con los salvajes (que ahora parece que pasan sin drama). Tenía esperanza de que los Caminantes Blancos rompieran finalmente el Muro: era lo esperable, a una acción (Jon Snow dejando el muro) le sigue una consecuencia (los Caminantes Blancos lo atraviesan).


Black Fish fue un personaje interesantísimo que tuvo una muerte off-screen, y que quedó como un mero viejo caprichoso. Otra subtrama desperdiciada. Disfruté muchísimo del regreso del Perro (en una temporada marcada por grandes regresos) pero ya lo había dado por muerto. Lo trajeron de vuelta, pero en seguida abolieron el juicio por combate, así que no hay Cleganebowl.

Creo que quitar a Dorne de la ecuación fue una decisión sabia, porque es –indudablemente– una de las tramas peor actuadas y menos creíble de toda la serie. Pero claro: volvió a tomar presencia en el último episodio, y generó uno de los momentos más flojos y absurdos del capítulo.

Otro tema: el juego de tronos. Un aspecto que quedó en un tercer o cuarto plano durante esta temporada. Lo interesante de la serie, antes que nada, siempre fue la cuestión política: traiciones, asesinatos, caídas de reyes… todo ese magnífico ajedrez que vimos en las primeras cuatro temporadas. Este año casi no vimos nada de eso.

La serie pasó a tratarse de personajes en lugar del gran juego. Y los personajes fueron perdiendo capas de profundidad, se volvieron más unidimensionales. Los creadores no pudieron captar sus complejidades con la destreza de George Martin.

Lo mejor de la temporada 6

Vamos a dejar de pegarle un poco al pobre de GoT, porque la verdad es que sí brindó algunos momentos alucinantes.

Una vez más: no deja de ser una gran serie. La muerte de Hodor y la gran sorpresa de que fue Bran el causante de su trágica vida fue, fácilmente, uno de los mejores momentos del año. Oscuro, perverso, duro. Pero además: revelador.


Resulta que Bran puede influir en el pasado, si bien no tenemos confirmación de que su intervención sea una profecía autocumplida o verdaderamente pueda afectarlo en algo (todo apunta a que es lo primero). Fue un giro argumental apasionante (y confirmado también por George Martin) que tiene la potencialidad de expandir el universo de la historia y hasta darle un buen cierre (quizás fue Bran quien volvió “loco” al Rey Loco, disparando todos los eventos que sucedieron después).

Otro gran momento: la venganza de Sansa. 


El capítulo 9 (“La Batalla de los Bastardos”) fue un espectáculo visual impresionante y lleno de fan-service. 

Un regalo para todos nosotros, que vimos la mejor hora de acción en la historia de Game of Thrones. Y uno de las grandes escenas fue el final horrible de Ramsay (gran villano, por cierto) y esa sonrisa de Sansa que termina de convertir al personaje en un ser sombrío y enigmático.

Dejemos de lado que la resurrección de Jon no tuvo impacto en la serie, y que la explicación de Sansa sobre por qué no le advirtió de los Caballeros del Valle fue paupérrima. La relación entre ellos dos a lo largo de la temporada fue uno de los grandes aciertos. Si a esto le sumamos a Lady Mormont, a Davos (te banco, Davos), la gran batalla contra Ramsay y las pequeñas participaciones de Tormund y Brianne, puedo decir que todo lo que sucedió en el Norte fue absolutamente satisfactorio.

Del mismo modo disfruté la Batalla de Fuego (nuevamente, capítulo 9), las interacciones entre Dany y Tyrion, el desarrollo de Jaime Lannister como personaje (una de las pocas partes de los libros que fue adaptada en esta temporada) y al Perro, que siempre me cayó simpático.

Ah, y me encantaron las escenas de teatro. Cada vez que Game of Thrones se vuelve metatextual es maravilloso.

¿Qué podemos esperar de la temporada 7?

Primero que nada, si todo sale bien tendremos el nuevo libro de Martin, y con eso muchísimo material “canon” para trasladar a la pantalla de HBO.

El final dejó todo preparado para un enfrentamiento de escala global: Jaime parece anonadado por lo que hizo su hermana, y es posible que se vea obligado a matarla como lo hizo con el Rey Loco. Incluso hay una profecía en los libros que podría apoyar esta teoría.

Igual no importa, porque si no lo hace él, seguramente lo hará Dany, junto a los Dothraki (y sus caballos, que están sobre los barcos), los Ironborn, los Unsullied, la gente de Dorne y… ¿Varys, aparentemente?


La situación tensa entre Sansa y Littlefinger es intrigante y también recordemos que ahora está Arya dando vueltas por ahí.

Y hablando del Norte, ahora que la famosísima R + L = J está 99% confirmada, hay que ver qué va a pasar con Jon Snow y su legado. El hecho de ser, técnicamente, el sobrino de Dany no creo que le ayude demasiado para parar su furia de conquistadora, y me encantaría verla a ella convertida en la verdadera villana de la serie.

Creo que la temporada 7 se va enfocar en la profecía de Azor Ahai como hilo conductor, siendo que ya tenemos prácticamente a los cuatro grandes nominados (Bran Stark, Jon Snow, Dany Targaryen y Jaime Lannister) con sus arcos prácticamente desarrollados y listos para tomar ese papel.

Por otro lado, finalmente llegó el invierno, y con él… los temibles Caminantes Blancos (que, admitámoslo, todavía no son tan temibles). Quiero ver más de Brienne y Pod, conocer un poco más sobre el futuro de Melisandre y ver qué trama Littlefinger. Algo interesante para destacar es que no queda nadie en Essos para lo que valga la pena volver. Le dijimos chau a Daario (seguramente se sintió muy Ser Jorah con el rechazo de Dany), Mereen está más o menos equilibrada, la Bahía de los Esclavos es la Bahía de los Dragones... esto es también un indicio de que estamos entrando en el final del trayecto, con dos o o a lo sumo tres temporadas más para finalizar la serie.

Por supuesto, mientras tanto los actores tienen que seguir pagando sus facturas, así que andan en varios proyectos cinematográficos paralelos (que comenté en esta nota para Altapeli.com).

Palabras finales

Con sus más y sus menos, la temporada cumplió. Pero –en mi humilde opinión– creo que fue la peorcita de las que venimos viendo. O quizás lo más correcto sería que fue la “menos mejor”, la más regular de todas.

Se perdió consistencia y realismo, se desperdiciaron argumentos, se dieron demasiadas vueltas telenovelescas. No me terminó de convencer del todo y espero que pueda volver a encontrar su rumbo el año que viene.

No implica que no la haya disfrutado enormemente, que no haya debatido miles de cosas, que no haya quedado carburando semana a semana. Pero pasó de ser un producto sobresaliente desde todo punto de vista a volverse “una más del montón”, aunque sea, durante este año oscuro y lleno de terrores.

► MI CALIFICACIÓN DE LA TEMPORADA: 7/10


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==> ¿Qué les pareció la temporada 6 de Game of Thrones? Dejen sus comentarios y prometo responder uno a uno con vehemencia, un violento frenesí de arrebato y una inconmensurable pasión.
  
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sábado, 13 de febrero de 2016

“Awake” (2012), una gran serie que nunca viste


Cada tanto llega un show a la televisión que escapa de lo banal, de lo genérico, y se aventura a hacer algo diferente. Más usualmente, cuando eso sucede la serie está destinada a tener una muy corta duración. Pasó, por ejemplo, con estas cinco grandes series canceladas en su primera temporada. También sucedió con shows como “Arrested Development” (2003), que eran demasiado complejos para el público en general.

“Awake” es un caso especial de esto. Una serie absolutamente creativa y novedosa que fue cancelada por ratings bajos durante su primera temporada. Afortunadamente, los creadores lograron darle un final muy digno que me pareció el cierre perfecto para la historia.

La historia es, en esencia, un drama policial con un giro fantástico. El detective Michael Britten (un impresionante Jason Isaacs, que quizás recuerden en el rol de Lucius Malfoy en las películas de Harry Potter) vive una doble vida, literalmente.

Luego de un accidente automovilístico junto a su familia, comienza a experimentar dos realidades. En una (donde utiliza una bandita elástica roja) su esposa Hannah sobrevivió al accidente, pero su hijo Rex (Dylan Minnette, el protagonista de “Goosebumps” en el 2015) murió. 

En la otra realidad (donde usa una banda elástica verde) fue exactamente al revés: Rex vivió, y Hannah falleció.


La cuestión es que Britten alterna las realidades cada vez que se va a dormir. En una se lamenta por su hijo, y en la otra por su esposa. El show sigue su vida en ambas realidades, mientras ve a dos psicólogos con opiniones muy contrarias y resuelve casos que tienen muy locas conexiones entre ambos mundos.

El uso de los colores en la serie es muy conveniente porque Michael Britten viaja más que un par de veces entre una realidad y otra en cada episodio. Además de utilizar bandas elásticas de colores, la Realidad Roja está filmada con tonos más cálidos (amarillentos, naranjas, etc.) mientras que la Realidad Verde tiene tonos más fríos.

La serie tuvo críticas excepcionalmente positivas y sin embargo fue cancelada luego de 13 episodios. Por suerte, el final nos brinda un genial cierre a esta historia que generó miles de debates y teorías y una gigante base de fans.

Uno de los aspectos más interesantes de Awake es el debate sobre lo que realmente le sucede al protagonista: ¿es todo un sueño? ¿qué realidad es la “verdadera”? Algunos episodios parecen indicar que la realidad Roja tiene que ser la real, y otros que es la Verde la única posible. A su vez, los misteriosos vínculos entre ambos mundos generan un gran número de giros argumentales sorprendentes. No lo pienso spoilear, pero uno en particular (relacionado con la novia de Rex) es especialmente emotivo.

También está muy buena la adición de los dos psicológos. El Dr. Lee es más freudiano en su análisis e interpreta lo que le sucede a Michael bajo la teoría psicoanalítica. La Dra. Evans, en cambio, parece inclinarse más hacia la psicología analítica de Carl Jung. Curiosamente, ninguno de los dos intenta terapias más modernas. Ah, y ambos quieren que el protagonista rechace la otra realidad (y al otro médico).

El final (que no voy a revelar) es tremendo. Por la manera en que se da, funciona simultáneamente como un final agridulce, feliz y deprimente. A lo largo de la serie, el detective comienza a sospechar que el accidente pudo no haber sido tal y que una conspiración estuvo detrás. Los últimos episodios de la serie explotan este conflicto al máximo y desencadenan en un desenlace donde todo termina por unirse.

Sí, es cierto que el final de la serie es súper bizarro y bastante indescifrable. Pero creo que estuvo muy a tono con la serie y generó un punto medio que me convenció bastante. Tristemente, “Awake” es una gran serie que pocos conocen y que casi nadie vio (conozco a dos personas nomás: mi viejo y quien les escribe). Sin embargo, es uno de esos shows que explora personajes a un nivel profundo, desenvuelve temáticas filosóficas de una forma fresca y se las ingenia para brindar casos policiales con intriga y suspenso.


La recomiendo ampliamente y tiene una corta duración de sólo 13 episodios.

“Dr. Evans: Well I can assure you, Detective Britten, this is not a dream.
Michael Britten: That's exactly what the other shrink said.”

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miércoles, 17 de junio de 2015

Un análisis de la 5ta temporada de Game of Thrones


Game of Thrones se alejó hasta el 2016 dejándonos a todos en estado de shock. La quinta temporada fue, por primera vez en su historia, desbalanceada, a tal punto que tengo sentimientos encontrados. Apostó por un camino muy diferente al que estamos acostumbrados y agotó –casi en su totalidad– el material de los libros.

En este post vamos a desmenuzar lo que nos dejó.


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#MegaSpoilerAlert: de más está decir que el análisis implica comentar cosas que sucedieron a lo largo de la quinta temporada de GoT. Así que: SPOILER ALERT ¡Están avisados!

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El alejamiento del material original

La televisión y la literatura son medios artísticos muy diferentes que requieren cosas diferentes. Por eso no estoy en contra de que los creadores de la serie (David Benioff y D. B. Weiss) se alejen cada vez más de la fuente. Walking Dead lo hizo, y lo hizo muy bien hasta ahora. Las adiciones y omisiones son inevitables en toda adaptación artística de un medio a otro. Podemos rezongar todo lo que queramos en las redes sociales, pero no es posible lograr una versión que satisfaga a todo el público por igual.

¿Saben cómo descubrir si una persona leyó los libros de GoT? Fácil. Te lo VA A HACER SABER. MUCHAS VECES. Yo no soy lector de los libros, pero los seguidores incondicionales de la saga de George Martin, desesperados por spoilear y mostrar todo lo que saben de la historia, estaban indignadísimos con los cambios que tuvimos en la quinta temporada, por la omisión de Lady Stoneheart y tantos otros personajes, por la cantidad de cambios importantes respecto a los libros.

A mí me parece que está bien por dos motivos: primero porque el autor no saca material nuevo. Pero además porque el material tiene que adaptarse al medio que se emite, y está bueno que los fans de los libros también puedan sorprenderse. De todas formas, es un tema muy debatible.

El animé Full Metal Alchemist intentó adaptar la fuente original con resultados discutibles, y finalmente sacaron una nueva versión fiel al cómic (Full Metall Alchemist Brotherhood) que terminó siendo una de las mejores series que el animé nos puede ofrecer.

Ahora, Game of Thrones viene siendo una adaptación muy fiel a la saga literaria de Martin, y en algunos casos hasta ha mejorado el material, eliminando redundancias, intensificando arcos argumentales y sumando coherencia general a la historia. Pero la quinta temporada se tomó más libertades artísticas que ninguna otra, adaptando prácticamente dos novelas (A Feast for Crows y A Dance With Dragons) en solo 10 horas de televisión.

Los cambios más significativos que se vieron este año respecto al libro son varios: Stannis nunca sacrifica a su hija Shireen (y su esposa sigue vive, y Melisandre nunca salió del Muro), Ser Barristan Selmy sigue vivo, Tyrion aún no se encuentra con Dany ni se convierte en gobernador de Mereen, toda la historia de Jaime en Dorne es nueva (hace otras cosas en los libros), Sansa está sana y (muy) lejos de Winterfell, Arya nunca se reencuentra con Jaquen y en los libros los Ironborn (Greyjoys y demás) están muy incluidos en la guerra (esto podría suceder en la temporada 6).

 ¿Algo más? Sí, claro. Mance Rayder también existe todavía en los libros (aunque es asesinado por Stannis), Myrcella tampoco muere (de hecho, los Martell no quieren matarla sino hacerla reina).

Por último, los libros hacen mucho hincapié en elementos sobrenaturales que nunca aparecieron en la serie. Uno de ellos (quizás importante para el futuro de la serie) es la fuerte conexión entre los Stark y sus lobos. En la saga de Martin, los feroces animales rara vez se alejan de su lado (y Bran no es el único que sueña a través de los ojos de su lobo).

¿Qué nos dejó la temporada 5?

Me duele decirlo, ya que es indudable que se trata de una de las mejores series de la historia de la TV, pero esta última temporada me dejó un sabor amargo.

Mientras que las anteriores siempre evolucionaron en todo (diseño, ambientación, presupuesto, narrativa, sorpresas, actuaciones, expansión del universo, etc.), la quinta es la primera en la que siento que tuvieron un tropezón.

Durante mayor parte de la temporada no pasaron demasiadas cosas relevantes o dramáticas. El ritmo fue más bien lento, rezagado. Pero esto no habría estado tan mal si hubiésemos tenido grandes consumaciones (big payoffs) luego de tanta espera. En su lugar recibimos una masiva cantidad de cliffhangers y pocas cosas concluyentes. El cliffhanger como técnica narrativa no me molesta, pero es la solución más simple para atrapar al lector / espectador.

El punto más flojo de la temporada fue todo lo que sucedió en Dorne, con Jaime y Bronn. La dupla prometía ser interesante, pero quedó en la nada. Por momentos hasta parecían escenas sacadas de otra serie, de una sitcom. Algo tipo “How I Met my Daughter” (guiño guiño). El final del arco (la muerte de Myrcella) fue esperable, pero tampoco me pareció bien ejecutado. Hasta lo encontré forzado. Nada funcionó con este agregado que ni siquiera existe en los libros.

Los inmaculados también fueron una gran decepción. Las cosas en Mereen fueron atractivas. El episodio 9 brindó momentos increíbles, ver a Ser Jorah redimirse y pelear por Dany, Tyrion encontrándose con la Reina de los Dragones. El problema, básicamente, fue que los inmaculados fueron muy inútiles, no el increíble y organizado ejército que habíamos visto en temporadas anteriores. Estaban desordenados, sucumbían ante el caos y fueron fácilmente derrotados por los Son of Harpies (supuestamente ciudadanos comunes).


La temporada como un todo estuvo medio inconexa, sin demasiada coherencia. No hubo argumentos principales que funcionaran como leit motiv de la historia (que sí existían en temporadas anteriores: “La redención de Jamie” en la tercera, “El juicio de Tyrion” en la cuarta, “La guerra de los cinco reyes” en la segunda, por ejemplo). Hay personajes que desaparecieron inexplicablemente a mitad de temporada (Tommen, Littlefinger, Margaery). Particularmente me molestó que Tommen no hiciera nada respecto al encarcelamiento de su madre. Brianne, por su parte, se pasó todo el año encerrada en la torre (solo para desaparecer en el momento menos indicado).

Stannis fue un punto fuerte en la historia: se lo vio más humano, más dinámico, más razonable. Sus escenas en el norte con Jon Snow fueron uno de los grandes aciertos. Pero el sacrificio de su hija resultó apurado, extremo y –al final del día– en vano. Me sentí estafado.

De alguna manera, esta temporada me hizo sentir que los creadores buscaron deliberadamente shockear a la audiencia sin que esto estuviera exclusivamente justificado por la historia. La violación a Sansa, la quema de Mance (de nuevo: está vivo en los libros), el sacrificio de Shireen, el maltrato a las niñas por Meryn Trant… fue generar controversia por el solo hecho de hacerlo, porque es lo vende (lo que garpa).

Esta última temporada me pareció un producto mucho más “comercial” y empaquetado de lo que alguna vez había sido Game of Thrones.

El final estuvo hecho exclusivamente con escenas editadas de tal forma que no sabemos qué va a pasar: el salto de Theon y Sansa, la ejecución de Stannis, la ceguera de Arya, la muerte de Jon Snow. Me pareció barato, como un intento de crear una telenovela dramática de una serie que supo entender que es algo superior.

El otro día charlábamos con un amigo. Me decía: George Martin tiene un estilo muy marcado para escribir, da pistas de situaciones potenciales, desarrolla excelentes tramas y personas, permite que el lector / espectador vuele alto, imagine el futuro, teja su propio hilo argumental, y luego te manda a tierra de forma abrupta, con el giro menos esperado (y muchas veces menos deseado). “Es la isla de Lost en versión medieval, y con la vuelta de Tuerca que donde lo que no puede explicar, lo mata”, concluyó. ¡Y qué razón tiene! Con Jon Snow me pasó exactamente eso. Tengo la esperanza de que Melisandre le pegue una revivida, pero me parece que no era el camino que tenía que tomar la historia.

Lo mejor y lo peor de la temporada

Con sus más y sus menos, la temporada aprueba satisfactoriamente. No puedo decir que no.

Siento que no fue tan buena como otras anteriores. Siento que es el comienzo de un cambio que podría llegar a ser contraproducente en la serie si no revisan lo que falló este año. Pero lo que funcionó, funciono muy bien. La batalla de Hardhome fue épica (de hecho, todo lo que sucedió en el norte estuvo impecable… excepto el final), el misterio en Mereen fue atrapante (los Son of Harpy, Dany gobernando, Tyrion llegando, la lucha en la arena y la llegada de Drogon), el juego sucio de Littlefinger me fascinó, la intensidad entre los Bolton y Stannis me mantuvo intrigado y el complot en King´s Landing (con la excelente actuación de Jonathan Pryce como el High Sparrow) estuvo perfecta. El problema, de nuevo, lo encontré con los desenlaces de cada uno de estos arcos.

Lo peorcito: la historia de Arya se extendió más de la cuenta, y por momentos fue inconexa. Dorne fue un gran desacierto por donde se lo mire. Finalmente: los momentos shockeantes no estuvieron del todo justificados.

Así que si tuviera que colocar un puntaje...

► MI CALIFICACIÓN DE LA TEMPORADA: 7.5/10

A esto tengo que agregar que las temporadas 3 y 4 me parecieron soberbias y la primera y la segunda estuvieron muy bien también. Esto convierte a la 5ta temporada en la más floja de todas (en mi humilde opinión). Por cierto, les dejo mi opinión de las temporadas 2, 3 y 4.

==> Mi review de la cuarta temporada de GoT:              LINK ACÁ.
==> Mi review de la tercera temporada de GoT:             LINK ACÁ.
==> Mi review de la segunda temporada de GoT:           LINK ACÁ.


¿Hacia dónde se dirigirá la temporada 6?

Es difícil saberlo. Primero porque básicamente no hay más material. Hasta ahora, los nerds fans de los libros podían predecir más o menos hacia donde se iba a dirigir la historia, pero ahora eso ya es prácticamente imposible.


Jon Snow está exactamente igual de muerto que al final de Winds of Winter. No sabemos si irá  revivir (personalmente espero que sí) pero no creo que sea lo último que sepamos de Jon. El tema va a ser mantener en secreto su actuación (si es que sigue en la serie). En entrevistas dijo que no había forma de que vuelva, pero bien puede ser una forma de ocultar la verdad.

Cersei Lannister es otro personaje que ya cumplió con todo su rol de los libros. Al final la vemos escoltada por Ser Robert Strong (la montaña hecho zombie… what… the… fuck). Fue bueno que se resolviera ese misterio, al menos. Pero la verdad es que no hay más material para ella. El show dejó a Margaery  y Ser Loras en prisión, a Littlefinger y Lady Olenna en las sombras. Y también habría que ver qué hace Tommen con todos los quilombos que tiene en el reino.

Daenerys Targaryen también está en el mismo lugar que en los libros, aunque es distinta la forma en la que se encuentra con Khal Jhaqo y el resto de los salvajes.

Eso sí: va a ser muy divertido ver a Jorah y Daario buscándola.

Así que: ¿qué queda del material original? Muy poquito. Primero: Sansa y Theon (aunque en los libros no es Sansa sino su mejor amiga (Jeyne Pool) están involucrados en un par de aventuras en el norte. A su vez, los Greyjoys tienen una participación mucho más activa en los libros, y es probable que resurjan en la sexta temporada.

Sabíamos que la quinta temporada iba a tener bastante relleno porque no podían agotar su fuente. Necesitan poder hacer, por lo menos, la sexta temporada sin tener que inventar demasiado. Afortunadamente, Arya se queda ciega a mitad del cuarto libro (A Feast for Crows) así que vamos a seguir conociendo sus aventuras como asesina.

Sam está yendo para Oldtown, que es algo que sucede en los libros mucho antes. Lo más probable es que la sexta temporada encuentre la manera de llevarlo hacia la verdadera estrategia contra los caminantes blancos. Quiero ver más de Sam, y creo que su papel en el misterio del norte va a ser crucial.


Después la serie podría ir para cualquier lado: Gendry está todavía remando por ahí, Brianne nunca se encuentra con Stannis en los libros (y mucho menos lo “ejecuta”). Bran tiene que hacer una reaparición (seguramente será otro actor) y espero que haya aprendido magias increíbles luego de su entrenamiento. También tenemos a Tyrion y Varis (uno de los mejores dúos de la serie) dirigiendo Mereen (algo que no sucede en los libros, donde Barristan Selmy –muerto en la serie– es quien toma el mando). Eso va a ser excitante y, seguramente, muy divertido.


¿Y qué va a pasar con Dorne? Uf… va a ser complicado arreglar lo que considero la mayor equivocación de toda la serie. Jaime y Bronn nunca viajan para allá en los libros, y Myrcella tampoco muere. Es uno de los grandes cambios respecto a la fuente original, y el envenenamiento a la princesa es, básicamente, un llamado a la guerra. Ellaria y las Sand Snakes parecían una caricatura en la serie (actuaciones terriblemente malas y situaciones ridículas) pero esperemos que sepan corregir el rumbo. Lo que es seguro es que la sexta temporada va a estar todavía más alejada de la saga literaria de George Martin. En ese sentido, la quinta marcó un umbral, un antes y un después, un quiebre. Habrá que ver qué pasa a partir de ahora.

Palabras finales

Más allá de los deslices de la quinta temporada, yo estoy muy emocionado por todo lo que nos hizo vivir. Debatir los episodios semana a semana con mis amigos (y con mi futura esposa) es tradición ya; hace la semana más amena, genera expectativa, teorías, disgustos, sorpresas. Game of Thrones es un fenómeno social (como comenté en este post) antes que una simple serie de televisión. Yo, por mi parte, me tomaré este año para seguir reflexionando y debatiendo esta compleja historia.




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