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Estas
son las reglas que he ido recogiendo en el camino para ayudarme a permanecer
invisible cuando estoy escribiendo un libro, para ayudarme a mostrar lo que
está sucediendo en la historia en lugar de contarlo.»—
Elmore Leonard.
Elmore Leonard fue un
novelista y guionista norteamericano que falleció en el año 2013. Comenzó como
un escritor de westerns, pero se volvió más famoso cuando se volcó hacia
policiales. Una gran cantidad de sus trabajos han sido adaptados tanto a la
pantalla grande como chica. Seis décadas después, su trabajo sigue siendo
relevante.
Directores tan opuestos como Steven Soderbergh, John
Sturges y Quentin Tarantino han
sido influenciados por la obra de Leonard. Tarantino, en particular, robó accidentalmente
una novela de este autor cuando era chico (era The Switch, de 1978), y la película Jackie Brown también es una adaptación suya.
Entre las adaptaciones más conocidas de Leonard se
encuentran
El tren de las 3:10 a Yuma
(relato de 1953 que fue adaptado al cine en 1957 y, de nuevo, en el
2017), las geniales
Get shorty (
1995) y su continuación
Be Cool (
2005) y la serie de TV
Justified
(2010-2015).
Justified
es una de las series policiales que más lograron engancharme. Toma como punto
de partida tres de sus novelas cortas:
Fire
in the Hole,
Pronto y
Riding The Rap. En ellas aparece
Raylan Givens, un sheriff-cowboy (en el
sentido más literal de la frase) que tiene una forma de trabajar más cercana al
siglo XIX que a nuestros tiempos. El personaje –que en la serie lo encarna un
increíble
Timothy
Oliphant– no tiene demasiados problemas en desenfundar su pistola y
disparar cuando la ocasión lo amerita (y eso es muy seguido).
Me encanta cómo la serie fusiona el policial con el
western. Adoro a todos los personajes (
Walton Goggins
como
Boyd Crowder, especialmente) y
me gusta que es corta: 6 temporadas de 13 episodios. Eso hace que no se den
demasiadas vueltas ni existan prolongados momentos de relleno.
Pero, en fin, volvamos a las 10 reglas de Elmore
Leonard para escribir bien, tomadas de un artículo del New York Times.
***
1. Nunca empieces un libro con el tiempo.
Cuando busques crear una atmósfera (y no la
reacción de un personaje ante el tiempo) asegurate de que no se estire
demasiado.
2. Evitá los prólogos.
Resultan molestos, especialmente si el prólogo
viene seguido de una introducción que también tuvo un prefacio. Es entendible
en novelas históricas o ensayos, pero siempre puede introducirse en la
historia.
3. No uses un verbo distinto a “dijo” para
introducir un diálogo.
El diálogo es del personaje, y el escritor debería
meterse lo menos posible. “Dijo” es mucho menos intrusivo que “mintió”, “advirtió”,
“se quejó” o “susurró”.
4. Nunca uses un adverbio para modificar el
verbo “dijo”.
“Lo criticó seriamente”. Usar un adverbio de esta
forma (o casi de cualquier forma) es un pecado mortal. Distrae, irrumpe y viola
el ritmo de la conversación.
5. Mantén tus signos de exclamación
controlados.
El autor aconseja no más de dos o tres por cada
100.000 palabras escritas.
6. Nunca utilices expresiones como “de
repente”.
No son tantas las cosas que ocurren “de pronto” o “de
repente”. La mayoría de las veces se utiliza de forma incorrecta en la
narración.
7. Usá los dialectos con moderación.
No está mal querer darle una forma particular de
hablar a un personaje, pero una vez que uno empieza a escribir mal (a
propósito) las palabras, se vuelve difícil parar.
8. Evitá las descripciones detalladas de los
personajes.
Una abundancia de descripción aburre. Estas deben
estar en función de la historia, y no como una mera forma de llenar más páginas.
9. No entres en detalles al describir
lugares y objetos.
En sintonía con el consejo anterior, no querés que
las descripciones lleven la acción hasta un punto muerto.
10. Intentá quitar la parte que los lectores
tienden a saltarse.
Pensá en esas cosas que vos salteás cuando leés una
novela: esos gruesos, aglomerados, rellenos párrafos de prosa que no dicen nada
ni avanzan la trama. Evitalos.
***
Por supuesto, las reglas que Elmore Leonard tiene para su escritura son eso: reglas que a él le dieron
resultado. Incluso algunas son fuertemente desaconsejadas por otros autores. En
algunos casos es importante diferenciar el “dijo” del “susurró”. El narrador
tiene que ser portavoz de sus personajes, y poder transmitir el tono de lo que
está sucediendo en su historia.
El estilo de cada escritor se forma solo, a través
de las
múltiples
experiencias de vida que ha tenido, con la influencia de sus lecturas, con
la retroalimentación de sus lectores, con práctica y más práctica. Al final del
día: todo es emoción y ritmo. Si diez personas pintan un cuadro, vamos a tener
diez cuadros absolutamente diferentes, cada uno compuesto con pinceladas
diferentes.
Bajo la premisa de que cada obra literaria es única
e irrepetible –y que es el desenlace de un proceso individual de producción
creativa– cada escritor va construyendo su propio camino a medida que crece.
Así y todo, conocer qué piensan los grandes autores
de nuestros días (y ejercitarse con sus consejos) siempre va a ayudar a
encontrar nuestras propias reglas de escritura.
Ah, y denle una chance a Justified. ¡Hasta la próxima!
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