Casi siempre los dibujos animados que veíamos de chicos eran simpáticos
y tontos. Otras veces te cargaban de emociones fuertes. En esta nota quise
destacar 5 capítulos memorables de series de animación del pasado.
Ya nadie está hablando de Rick and Morty. Y es una lástima porque su temporada 6 finalmente
regresó a las buenas épocas. ¡Prepáranse para otra rick-tástica aventura!
Después de 22 años, Animaniacs está de vuelta, y los
hermanos Warner están más locos que nunca. La primera temporada de trece
episodios se estrenó el 20 de noviembre de 2020, con el trío protagonista,
además de Pinky y Cerebro, como sus segmentos principales. ¿Vale la pena el reboot de esta serie?
Luego de la enorme decepción que
fue Scoob!, decidí ponerme al día con
algunas de las demás producciones de Scooby-Doo y armar esta nota con mis
favoritas. A continuación: las mejores películas animadas del Gran Danés y su
banda.
No estoy llorando, solo me entró algo de nostalgia
en el ojo. El año pasado el cine nos regaló dos grandes películas para conocer
a Christopher Robin, el hijo real del autor de Winnie Pooh y quien en verdad
inspiró los relatos de este oso de peluche tan adorado.
Los que siguen mi blog habrán notado que suele estar
marcado por la memoria de cosas pasadas y cuestiones usualmente asociadas a los
más chicos. Soy retrogamer, amante de los dibujos animados y tengo toda una
sección analizando/recordando “cosas nostálgicas” como el Tamagotchi,
el Jenga,
el Contra
y hasta el Monopoly.
De hecho, en materia de listas TOP-10 últimamente
vengo haciendo cosas como las 10 películas que definieron mi vida.
Y si hablo de películas que definieron mi vida (y, en particular, mi infancia)
es inevitable mencionar las clásicas animadas de Disney.
Tercera parte de una serie de notas donde busco definir
qué es el animé (¡es un medio, no un género!) y cuáles son las series
esenciales, las populares, las más interesantes. Antes hablé de cómo comenzar a
ver animé (Animé
101) y luego cómo continuar metiéndose todavía más (Animé
102).
Ahora toca el turno de ir a lo práctico: ¿Dónde puedo ver animé? En esta nota examino
las diferentes plataformas y formas de ver animación japonesa en la actualidad.
***
Netflix y su catálogo de animé
Costo de Netflix: 10 USD/mes (cuenta estándar)
No le dicen el “gigante del streaming” por nada.
Este año Netflix alcanzó los 93,8 millones de usuarios, superando la cantidad
de suscriptores nacionales de las compañías de cable más importantes de los Estados
Unidos. Cómodamente es la plataforma de streaming más utilizada.
En América Latina se estima que los usuarios
alcanzan la cifra de diez millones, con Argentina ubicándose tercera en el
ranking, luego de Brasil y México (primer y segundo lugar, respectivamente).
Hasta el 2016, Argentina contaba con unos 550.000
usuarios.
Ya le dediqué una nota al catálogo de
animé en Netflix en el sitio de Altapeli.com para el cual escribo. Netflix,
en cuanto a animé, ha ido creciendo favorablemente a lo largo del tiempo.
Dentro del animé más popular y conocido, Netflix
tiene el atrapante Death Note, las
dos temporadas que salieron hasta ahora de Sword
Art Online y las dos excelentes series de Fate/Stay (que mencionamos en
esta nota en relación a la tercera parte que se viene).
Por supuesto, no faltan Naruto (en todas sus versiones) y hunterXhunter.
Estas suelen ser las series idóneas para quienes
desean iniciarse en el mundo de la animación japonesa. En mi caso, fueron los
37 adictivos episodios de Death Note
los que me llevaron al verdadero vicio. Se trata de un veloz juego de ingenio
entre dos de las mentes más astutas del mundo del animé. Una trama
controversial, psicológica, llena de interesantes giros argumentales.
Ajin:
Semihunano, The Seven Deadly Sins
y Knights of Sidonia, todas
producciones originales de Netflix, obviamente están disponibles en el
catálogo. Si bien ninguna de las tres es especialmente memorable, tienen lo
suyo y abarcan tres géneros completamente diferentes: thriller sobrenatural,
fantasía épica y ciencia ficción oscura, respectivamente.
Sorprendentemente, el catálogo de animé de Netflix
tiene buen contenido para los más chicos, quienes pueden acceder a cosas como Pokemon (entre ellas, la liga Indigo,
la primera y clásica temporada), Digimon
Fusion, Yugi-Oh y la película de
Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses.
Por último, Netflix tiene unas joyitas escondidas.
La primera es Madoka
Magica (2011), una fascinante deconstrucción del género de las chicas
mágicas. Imaginen una especie de Sailor
Moon más madura y mucho más oscura. La serie toma todos los elementos
esenciales del género y los enrosca para tener un resultado muy diferente a lo
que uno esperaría de este tipo de historias.
Para los que disfrutaron de Los Caballeros del
Zodiaco en su momento, Saint Seiya: The
Lost Canvas (2009) es una precuela muy interesante que se centra en la
guerra anterior a la que vemos en la serie que formó parte de la infancia de
todos. Cuenta con una serie de sorpresas argumentales llamativas y grandes
peleas.
También tenemos la película El niño y la bestia (2015), acción, aventuras y fantasía dirigida
por Mamoru Hosoda (La chica que saltaba a
través del tiempo) que tuvo muy buenas críticas en Japón y en el resto del
mundo.
A aquellas recomendaciones que hice en aquella nota
hoy podemos agregar las últimas incorporaciones: Little Witch Academia, One-Punch
Man y la reciente Castlevania.
Si bien Netflix no posee tanto animé, cuenta con
otra ventaja adicional: sus series suelen tener múltiples doblajes, con lo cual
puede seguirse el animé en el idioma español latino.
La polémica de Anime Strike
(Amazon Prime Video)
Costo de Amazon Prime Video: 3 USD/mes (primeros
6 meses), 8 USD/mes (cuenta estándar)
Además de Hulu,
la competencia directa de Netflix es Amazon
Prime Video, una plataforma de streaming que es bastante reciente en
Argentina.
Hace poco también sumaron un nueva canal, Anime Strike, dedicado exclusivamente a
la animación japonesa. La noticia provocó polémica porque Amazon se ha hecho
con varias licencias de los animés que están siendo emitidos hoy, con lo cual
no hay otra forma de verlos (legalmente) que sumándose a este canal.
Por cierto, para tener Anime Strike antes hay que contar con el servicio de Amazon Prime
Video y además pagar un adicional de 60 dólares al año.
¡Crunchyroll! La opción óptima y
legal
Costo de Crunchyroll: 5
USD/mes (cuenta estándar)
Crunchyroll llegó oficialmente a Argentina en el
año 2013 y es la plataforma de streaming legal de animé por excelencia entre
los fanáticos.
Se destaca por emitir los episodios nuevos de cada
serie con impecable calidad y subtítulos a la hora de su emisión por televisión.
Sumemos que tiene el catálogo de series y películas japonesas más completo de
todos (si bien algunas no se encuentran disponibles).
Utilizar Crunchyroll ayuda a traer más animés a
Latinoamérica, aunque algunos usuarios han reportado que hay algunos que no
pueden verse dentro de Argentina por problemas con licencias.
Ver animé
online
Si bien en no estoy incentivando a la reproducción
ilegal o a la piratería de animación japonesa, es una realidad innegable, y
sería hipócrita no mencionarlo.
Hecho este disclaimer,
existen básicamente dos maneras de ver animé online: páginas no-oficiales y
sitios web donde se comparten videos (Youtube, Vimeo, etc).
Páginas no oficiales
Existen a montones, suelen tener buena calidad,
animés en emisión y películas nuevas. Se recomienda el uso de algún bloqueador
de anuncios y programas de anti-spyware para evitar que estas páginas puedan
infectar a nuestras computadoras.
Entre los más conocidos y recomendables se
encuentran JKAnime.net, FullAnimes.Net, AnimeFLV.me, y AnimeIO.net.
La mayoría de estos sitios están en nuestro idioma español y permiten tanto la
reproducción online como la descarga directa.
Youtube
Gran cantidad de fans han subido animés completos a
Youtube, especialmente las producciones
más viejas o las más conocidas. Por ejemplo, allí es posible ver en forma
completa Evangelion y Death Note, tanto en versiones
subtituladas como en latino.
Obviamente, el problema acá es que no es fácil
asegurar que el animé esté completo o siquiera disponible. En algunos casos
particulares, múltiples fans suben los capítulos emitidos cada semana a sus
propias canales.
Hoy en día, el caso más emblemático es el de Dragon Ball Super, serie de creciente
popularidad que (afortunadamente) ya
dejó de apestar. El episodio nuevo se puede encontrar cada semana,
literalmente, en decenas de canales a pocos minutos de su emisión original
(sábados a la noche, en Argentina).
¿Dónde puedo
ver animé? Otras opciones
Al final del día, cuando uno desea ver animé se
pone en la balanza cuánto estamos dispuestos a pagar por tener comodidad y
accesibilidad, que tanta disponibilidad hay en las plataformas y páginas webs
online o cuánto tiempo queremos invertir para hallar el contenido que buscamos.
En ese sentido cada uno tendrá su preferencia. Hay
quienes no se desviven por ver ya mismo una serie en particular, y pueden
esperarla tranquilamente en Netflix, por ejemplo.
Otra alternativa, para aquellos con más tiempo, la
descarga por torrents.
Por último, existen muchas webs de fansubs
(contracción de dos palabras en inglés: fan
y subtitled, es decir, subtitulado
por aficionados). Estos sitios traducen los animés desde el japonés a nuestro
idioma, obviamente sin autorización de los propietarios de los derechos.
Hay una serie de cuestiones éticas y legales que se
ponen en juego dentro de estas comunidades. Históricamente los fansubs han sido
motivo de discusiones y polémicas. Aunque técnicamente violan el Convenio
de Berna, los fansubbers mantiene tradicionalmente un código de ética común
y generalmente no se ven a sí mismos como piratas.
► Podés seguir las nuevas
notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi
fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá
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Para convencerte de que tenés que ver el show de
Disney “Gravity Falls” (especialmente
si no sos un niño) basta con ver los primeros episodios. Pero si sos de
esos que todavía creen que “los dibujitos son exclusivamente para los más
chicos”, en este post voy a intentar cambiar tu mente ingenua.
Gravity Falls es una serie original de Disney creada en el 2012 por Alex Hirsch, quien antes de llegar a
sus 30 ya generó uno de los contenidos más universalmente alabados por la
crítica en los últimos tiempos.
La historia relata –a lo largo de dos temporadas de
20 episodios cada una– las aventuras del precoz y adorable Dipper Pines y su enérgica hermana gemela Mabel. Durante un verano
son enviados hacia el pueblo de Gravity Falls, Oregon, para pasar una estadía
con su desconocido, misterioso, tacaño y malhumorado tío Stan Pines, dueño del Mystery
Shack, una trampa para turistas.
Las cosas se complican cuando resulta que el
pueblito es un imán para todo lo extraño: monstruos, viajeros temporales,
fenómenos inexplicables y artefactos mágicos.
Afortunadamente, Dipper encuentra
un enigmático libro (firmado con una mano de seis dedos y el número “3”) que
tiene una recopilación de todos los encubrimientos, eventos pasados y sucesos
insólitos que ocurrieron en la ciudad; y también incluye mensajes crípticos y
una precaución urgente: “¡No confíes en
nadie!”.
Así, la serie combina muchísimo humor y referencias
de la cultura pop con elementos de conspiración (al mejor estilo “Expedientes X” o “Lost”), una ambientación surreal llena de personajes extravagantes
(que recuerda a “Twin Peaks”) y el
horror cósmico de H.P. Lovecraft.
Al final de la primera temporada, la serie se tomó un
descanso de un año. Mientras tanto, varias miniseries surgieron para mantener a
los fans interesados. Están muy buenas y funcionan como material extra y
complementario. La segunda temporada llegó en el 2014, y el gran final (muy emotivo y brillante, por cierto) cerró
la historia con un especial de una hora de duración.
Gravity Falls
es un triunfo desde donde se lo mire: construye un mundo fascinante y
coherente, nos va sumergiendo en una trama cada vez más atrapante, es una
maravilla visual y tiene un elenco de voces perfecto.
También es una serie muy geek, de esas que esconden chistes “para los adultos”, referencias
a películas, juegos de video y literatura, y también de esas que fanatizan a la
gente con posibles teorías y explicaciones de los extraños sucesos que vemos.
Si bien los grandes misterios son resueltos para el final de la historia,
muchas cuestiones quedaron abiertas, y los fans continúan teorizando.
Técnicamente es excelente, pero lo que más disfruté
fue la impecable cohesión narrativa. Se apoya muchísimo en un complejo sistema
de foreshadowing y callbacks (no sé si hay forma de no
escribir esos términos en inglés). En retrospectiva, todo parece indicar que el
creador tenía muy en claro hacia dónde iba la historia, y fue colocando
pequeñas pistas incluso en los capítulos más de relleno.
Un ejemplo ideal es el de Blendin Blandin, el agente removedor de anomalías temporales.
Durante los primeros capítulos de la serie se lo ve (inexplicablemente)
apareciendo en el fondo de algunas escenas. Sólo cuando hace su introducción
formal en el episodio 9 nos enteramos de que estuvo todo este tiempo eliminando
las pequeñas anomalías que causaban Dipper
y Mabel con sus aventuras.
Elementos como los de Blandin son los que hacen de
Gravity Falls una experiencia única. La serie activamente te proponía que
especules, que investigues el pueblo junto a los protagonistas.
Mucho antes de
que la gran revelación sobre quién escribió el diario saliera a la luz, los
fans ya habían conectado los puntos basándose en un detalle que aparece
brevemente en el episodio “Double Dipper”
(uno de los primeros).
Diferentes mensajes crípticos también pueden
encontrarse en cada capítulo y en los créditos iniciales, otro detalle que la
producción de Gravity Falls adicionó
para incorporar más misterio al misterio.
Por ejemplo, la intro a los capítulos 1 a 6 largaba un audio que, al
escucharse al revés, decía “Three letters
back”, indicando un método de cifrado conocido como Cifrado César.
En criptografía, el Cifrado César es uno de los más
sencillos y más utilizados. Es un tipo de cifrado por desplazamiento. Una letra
en el texto original es reemplazada por otra letra que se encuentra en un
número fijo de posiciones más adelante (o más atrás) en el alfabeto.
Al final de cada episodio se puede ver un mensaje
cifrado que debía decodificarse con la pista de cada secuencia inicial. En
algunos casos, los mensajes eran tonterías del tipo “Not H.G. Wells approved” (para el capítulo del viaje en el tiempo,
“The Time Traveler’s Pig”) o “SORRY,
DIPPER, BUT YOUR WENDY IS IN ANOTHER CASTLE”, pero a veces eran pequeñas
porciones que revelaban aspectos de la trama.
Gravity
Falls es, sin duda, un show muy ingenioso, en cuanto a trama, misterios,
arcos argumentales, humor. No creo que alcance la profundidad simbólica de historias
como “Over the Garden Wall” (gran miniserie de Cartoon Network) pero tampoco es una historia para tomar a la
ligera.
Otro de sus grandes aciertos es cómo logró
introducir el horror cósmico de las historias tipo H.P. Lovecraft en un formato palpable con la audiencia de Disney.
Gravity Falls es ocasionalmente oscura y terrorífica, pero es una
producción indiscutiblemente “caricaturesca”, diseñada sin buscar ningún tipo
de realismo.
En el medio de tantos eventos sobrenaturales, los
personajes crecen, se enamoran, aprenden, lloran, ríen y se equivocan. Hay algo
muy tierno en la relación de hermanos de Dipper y Mabel, está muy bueno cómo se
manejan sus relaciones con el resto de los personajes del pueblo, y hasta
Stanley Pines se las arregla para brindar un arco argumental que emociona.
Y ni hablar del villano principal, Bill Cipher, que se va introduciendo
muy de a poco (con sutiles pistas y referencias) y termina por convertirse en
una de los villanos más memorables de la historia de los dibujos animados.
► En definitiva: Gravity Falls es un show muy sólido,
con una buena cantidad de sorpresas, grandes historias y mensajes positivos. Va
construyendo un cariño especial por cada personaje, por más secundario que sea,
se hace lugar para el crecimiento del universo que crea, tiene tramas
sofisticadas y, lo que es más importante, es realmente divertida. Ah, y está
disponible en Netflix.
Gravity Falls: varios pulgares arriba. Bien hecho.
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Desde que terminaron de emitirse shows como El Laboratorio de Dexter, Samurai Jack o Johnny Bravo, hacía muchísimo que no me enganchaba con una serie de
Cartoon Network. “Over the garden Wall”, sin embargo, me cautivó desde su
primer episodio, y para el final ya estaba maravillado con esta historia
mágica.
Over the
Garden Wall (2014) es la primer miniserie original creada por Cartoon
Network. Consta de 10 episodios de unos 11-12 minutos cada uno y fue creada por
Patrick McHale (famoso por su serie Adventure Time).
La historia
nos relata las aventuras de dos medio-hermanos (Wirt y Gregory) que se
pierden en un tenebroso y oscuro bosque donde terminan entrando a Lo
Desconocido (The Unkwown). Mientras
buscan desesperadamente volver a casa. En el camino conocen a curiosos
personajes, son ayudados por un simpático pajarito (Beatrice) y acechados por una criatura misteriosa (The Beast).
Técnicamente, la serie se ve increíble. La animación es deliciosamente fluida, enérgica y colorida. Las voces están tremendas (excelente trabajo de Elijah Wood y Collin Dean en los roles protagónicos).
Explorar el mundo de The Unknown, un lugar donde las ranas toman ferrys, los leñadores están dementes y los pescados pescan, es una experiencia fascinante.
Aunque la historia parece sencilla, no lo es tanto.
En su esencia es un cuento de hadas para niños que mezcla una trama de tipo “Alicia
en el país de las maravillas” con “El
Mago de Oz”. Pero cuando se la (sobre)analiza un poquito, no es difícil
descubrir que está llena de simbolismos, de referencias a la mitología de los
cuentos de hadas (Caperucita Roja, Hansel y Gretel, etc, etc) y que hay
mucho más de lo que se ve a simple vista.
Incluso también se encuentran homenajes a la
animación de Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro), a cortos de Disney (Betty Boop) y a Tex Avery
en capa episodio.
► Easter egss, cosas inadvertidas y fan theories en “Over the Garden Wall”:
Un aspecto interesante de la serie es que los tres protagonistas (Greg, Wirt y Beatrice) son
jóvenes arrojados a este extraño mundo, pero cada uno representa diferentes
edades y, a su manera, cada uno tiene una transformación diferente a medida que
atraviesan el bosque.
Greg
(Collin Dean) es el más chico, ingenuo, juvenil, optimista. El personaje es
adorable y todavía tiene la capacidad de maravillarse con cada cosa que ve. Wirt (Elijah Wood) es un adolescente
cínico. El show hace un trabajo excelente para balancear su mal humor y su
personalidad terca con su capacidad para volver a jugar y divertirse con su
hermano menor, como un niño. Por último tenemos a Beatrice (Melanie Lynskey), quien es una adolescente más cerca de
alcanzar la madurez.
Beatrice se roba cada escena con sus divertidos comebacks, una personalidad
pasiva-agresiva y un sagaz sarcasmo. Además me encantó que poco a poco te vas
enterando de lo que realmente le pasó y el terrible secreto que esconde.
Este cast está acompañado por excéntricos
personajes que rozan lo lisérgico: ranas que cantan, leñadores delirantes (un
genial Christopher Lloyd) y un
sinfín de personajes más que aparecen capítulo a capítulo para enseñarles algo
en particular a los chicos y guiarlos en el camino a seguir. No pienso arruinar
ninguna parte de la trama, pero sobre el final todo cierra perfectamente. Cada
capítulo se centra en un lugar y un conflicto diferente pero la trama progresivamente
avanza hasta nuevos puntos argumentales.
Incluso una vez que terminé la serie volví a ver el
primer episodio para notar la cantidad de “pistas” (foreshadowings) que se daban incluso desde la primera escena.
Aplaudo a los creadores de Over the Garden Wall por diseñar algo tan perfecto: la historia
puede ser sencillamente entendida por niños (es divertida, llena de acción y
misterio, acompañada por una música extraordinaria) pero también puede
incentivar a los adultos. Yo, particularmente, después de cada episodio me
quedé pensando que más quería decir además de lo que mostraba.
En internet hay miles
de teorías sobre la naturaleza de la Bestia y su significado, o de qué es
realmente The Unknown. Algunas proposiciones
son muy convincentes. En algunas páginas leí que la historia es muy comparable
al viaje que hace Dante por el
Infierno en La divina comedia, y
realmente las similitudes y alusiones te vuelan la cabeza (pueden
leer el post completo en este link). La nota especifica cómo los personajes
y el viaje en sí son comparables a los protagonistas del célebre poema y cómo
cada capítulo atraviesa uno de los círculos del Infierno de Dante. Léanlo
porque no tiene desperdicio (pero ojo
con los spoilers).
Por otro parte, el blog Observation Deck (uno de los tantos que sigo hace años) revela
todos los significados y mitos de Over
the Garden Wall episodio a eposodio, con un increíble nivel de detalle.
Otra serie de posts que le agregan una capa más de profundidad a una serie en
apariencia sencilla. Pueden leerlo acá: parte
1 y parte
2.
Otro detalle destacable de la serie es como el
grupo conforma la dinámica de las cuatros tipos de filosofías de vida que
describí en este post. Viéndolo de ese modo: Wirt es el indudable cínico, Greg el optimista, Beatrice la realista
y la Rana (Jason Funderburker)
representa al personaje apático
(interesante giro argumental cuando nos enteramos de qué es la rana en
realidad).
► MI VEREDICTO:Con una mezcla perfecta entre tono, atmósfera, historia y
caracterización, los 10 episodios de Over
the Garden Wall los van a dejar queriendo más. Pero como todo cuento de
hadas, es una historia que sabe exactamente cuándo tiene que terminar. Y a su
vez, al igual que todo cuento de hadas, es una experiencia que vale la pena
revivir una y otra vez. Una obra magistral y deslumbrante que recomiendo
completamente.
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A la hora de encarar los vastos desafíos de la
vida, hay muchísimas formas de ver el problema. Pero si buscamos generalizar,
es probable que podamos dividir estas “filosofías de vida” en cuatro: la visión optimista, la realista, la
apática y la cínica. Moviéndose de izquierda a derecha, es algo así como
ver el cielo azul y soleado, parcialmente nublado, grisáceo y directamente
oscuro.
El observador casual puede notar cómo tenemos
diferentes percepciones y posturas respecto a
una misma situación. El optimista
tienden a sonreír y pensar: “La vida es
verdaderamente hermosa”. El realista
es un poco más objetivo y balanceado. Dice: “La vida tiene sus más y sus menos”. El apático tiende más hacia la indiferencia o la neutralidad, rozando el
desinterés: “No creo que la vida sea
mejor que lo que estamos viviendo ahora”. Por su parte, el cínico solo
frunce el ceño mientras acota: “No vale
la pena pensar en la vida. Todos nos vamos a morir”.
Estas cuatro filosofías de vida son interesantes
para estudiar las dinámicas de los
grupos. Es muy probable que, frente a un desafío, las personas tiendan a
tener más predisposición hacia una de ellas. A nivel narrativo, en una
película, una serie o un libro, esta es una base para generar conflictos atrapantes
entre los protagonistas, que hacen de la historia algo más rico.
Pensamos, por ejemplo, en los cuatro Fantásticos. Reed es el optimista (“La ciencia lo
puede arreglar”), Ben es el cínico
(“Eso nunca va a funcionar, Mr. Elástico”). El papel de realista le corresponde
a Sue (“¿Podrían dejar de
pelearse?”) y Johnny es el apático
(“Perdón, me perdí. ¿Qué decían?”). Por supuesto, en algunas ocasiones los
roles se intercambiaban, pero sus distintas formas de pensar un problema
generaba que la dinámica entre ellos resultara atractiva al espectador.
Las cuatro posturas filosóficas están presentes en
muchísimas historias. En la genial
novela gráfica Watchmen, por ejemplo, Night
Owl es el más optimista, El Comediante
y Rorschach son más bien cínicos, Dr. Manhattan es absolutamente apático
y Silk Spectre es realista. En el
grupo de Los Beatles se decía que John Lennon era apático, McCartney un
optimista, Harrison un cínico y Ringo Starr el más realista de todos.
El optimista en la narrativa suele estar asociado
al héroe ideal, al príncipe, al mesías de la historia o al héroe idiota. Se
sacrifica por el grupo, es testarudo, intenta hacer “lo correcto”, tiene
determinación y es leal a sus ideales. El realista es el arquetipo de mentor
del héroe o el soporte del líder del grupo. Sus principales atributos son la
meditación, la objetividad y la disciplina. No tiene problemas en doblar un
poco las reglas para alcanzar un objetivo.
El apático es ese personaje del grupo que se
inclina hacia la neutralidad o la falta de interés. Puede ser porque tenga
objetivos diferentes al grupo, por ser enigmático, misterioso o simplemente
demasiado tonto o loco para importarle el mundo exterior. En la narrativa hace
papel de soporte al protagonista, es tranquilo y, muchas veces, se convierte en
una carta sorpresa en la trama.
Los personajes cínicos, por su parte, tienden a ser
muy complejos y los disfruto bastante.
El cinismo es complejo de definir pero
en la narrativa se caracteriza por la hostilidad, el criticismo y la
precaución. El escepticismo y la falta de compasión también son atributos comunes. Y, por sobre
todo, su moralidad suele ser la más cuestionable del grupo. Es ese personaje al
que amás odiar, el antihéroe.
El cine de animación tiene ejemplos mucho más
claros de estas posturas. Pensemos en “Shrek”. Tenemos a un cínico (Shrek), a un apático (El Gato con Botas), a una chica
realista (Fiona) y al más optimista
de todos: Burro. En “Madagascar”
pasa algo similar con los cuatro protagonistas: Alex (el realista), Gloria (la
cínica), Melman (el apático) y Marty (el optimista).
En la serie de Harry Potter se da un caso curioso.
Cada “casa” de Hogwarts tiene una debilidad hacia una estas posturas y, por lo
tanto, los alumnos de cada casa pueden generalizarse: Gryffindor (optimistas), Ravenclaw
(apáticos), Slytherin (cínicos) y Hufflepuff (realistas).
Algunos han notado que las Chicas Superpoderosas también pueden dividirse bajo estas posturas
generalizadas: Bombón (realista), Burbuja (la optimista), Bellota (la cínica) y
el Profesor Utonio (el apático).
Un último caso, que me pareció llamativo, es el de
los “James Bond” a lo largo del tiempo.
Está claro que el James Bond de Daniel Craig es muy diferente al de Moore, Connery o Brosnan.
Daniel Craig es más bien cínico. Roger Moore fue un Bond optimista y Lazenby,
apático. Sean Connery y Pierce Brosnan caerían en la categoría de “Bond´s
realistas”.
La presencia de estas cuatro posturas es efectiva
porque condimenta al grupo, lo vuelve enérgico. Las visiones de los
protagonistas contrastan, chocan, y ese choque vuelve interesante a la historia
que se está contando. Así que la próxima vez que vean un conjunto de héroes en
series, un montón de amigos en una novela o se encuentran reunidos con otros
tres amigos, vale la pena preguntarse: ¿qué postura tiene cada uno?
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Una canción puede despertar el
recuerdo de un amor perdido, el olor a bizcochuelo Exquisita transportarnos a domingos lluviosos en casa y un dibujo
animado llevarnos a redescubrir la infancia. La nostalgia es esa felicidad
triste de las cosas que recordamos con cariño, el dolor de la memoria, de aquello que parece único, irrepetible,
inolvidable.
Cuando se mira por el
retrovisor, algunos episodios parecen perfectos. Una suerte de paraíso perdido.
Mi infancia, por suerte, fue así; feliz, despreocupada. Disfrutábamos con mis
hermanos, jugábamos muchísimo y –claro– veíamos dibujitos. De grande siempre
los recordé y los reviví bajo otra mirada.
Estos cinco que presento ahora en esta última
tríada de posts son la crème de la crème
de los dibujos animados.
Todos las volví a ver en algún periodo de mi vida
adulta, y me parecen sobresalientes en
cuanto a animación, temáticas y nivel de entretenimiento.
#5 “Spiderman:
la serie animada” (1994-1998)
Hasta el día de hoy, esta adaptación del clásico
superhéroe arácnido sigue siendo la
mejor y más fiel de todas. La serie consta de 5 temporadas (un total de 65
episodios) y, al igual que “X-Men: la
serie animada”, mantiene una continuidad argumental a lo largo de la
historia.
Arranca directamente con Peter Parker ya convertido
en Spiderman y en sus épocas
universitarias. Esto me pareció genial, porque ya el primer episodio nos mete
de lleno en la dinámica de los personajes.
A medida que se desarrolla su
relación amorosa con Mary Jane Watson,
vemos algunas de las sagas más emblemáticas de los comics: la Pesadilla Neogenética (donde él se
convierte en un Monstruo Araña), la saga de Venom,
la de los Sinister Six, las Secret Wars (adaptando el primer gran
crossover Marvel) o la saga ‘Spider Wars‘, que sirve de final para la
serie.
La historia comienza impecable y termina con un
gran final, cuenta con un gran elenco de voces (incluso en la versión latina),
los diseños de los personajes son increíbles y el opening excelente.
Vemos
villanos clásicos tratados de la mejor manera posible y la serie se destaca por
tener cameos de muchos otros héroes de
Marvel. Por la serie pasaron inmunidad de personajes: varios X-Men, Daredevil,
Capitán América, Blade, Iron Man, Gata Negra y el Punisher.
No puedo sacarme la sensación de que es la versión
más sobresaliente de Spiderman, más considerando la nueva versión crepuscualiana de “Amazing Spiderman”
que me parece poco memorable. “Spiderman: TAS” tiene su lado humorístico y una importante
carga emocional. Spidey aprende habilidades y enseñanzas nuevas con cada arco
argumental y evoluciona constantemente (algo que me pareció súper novedoso en
un dibujo animado).
#4 “Animaniacs” (1993-1998)
¡Oh, Animaniacs! Célebremente considerada la mejor serie animada de los 90, fue la
segunda serie producida por la colaboración de Steven Spielberg y Warner Bros. Animation luego de Tiny Toon Adventures. No era tan zafada
como “La vida moderna de Rocko” pero
igual de irreverente. Plagada de referencias pop culturales y de humor que esquivaba
a los censores con mucha astucia.
Me acuerdo que era la época en la que también veía
las animaciones de Bugs Bunny y el
resto de sus amigos. Luego de ver Animaniacs, cualquier otro dibujito me
parecía insulso, simplista. Claramente inspirado por las creaciones de Tex Avery (que también forman parte de
este post), Animaniacs era un grupo absolutamente delirante de personajes
divertidísimos que protagonizaban uno o varios de los tres mini-segmentos del
show.
El humor de Animaniacs es una mezcla de slapstick, con algo de violencia
animada, muchas locuras y referencias culturales. Además había grandes
musicales y una serie de segmentos educativos sobre geografía, ciencias,
historia o matemáticas.
Pinky y
Cerebro, que llegaron a tener su propia serie, siempre fallaban en
conquistar al mundo. Me encantaba el trío
de palomos, un supuesto grupo mafioso, eran parodias de Robert De
Niro, Ray Liotta y Joe Pesci. También disfrutaba mucho de las
historias de la tía Slappy o las
enseñanzas de “Buena idea, mala idea”. Y, por supuesto, los hermanos Warner eran lo más;
extremadamente pícaros e ingeniosos (además de estar dementes) y siempre
conseguían lo que buscaban.
Luego de 5 temporadas (99 episodios) Animaniacs
tuvo su cierre definitivo en el año 1999 con una película: El Deseo de Wakko. Es complicado
conseguir los torrents de la serie completa, pero si lo hacen, les aseguro que
no tiene desperdicio.
#3 “Batman:
la serie animada” (1992-1995)
Creo que a esta altura ya se nota una tendencia:
mis series preferidas fueron de superhéroes, historias de misterio o comedias
con un sutil humor adulto. Esta no es la excepción. “Batman: The Animated Series” es brillante, la mejor serie de
animación que haya adaptado a un personaje de DC Comics. Las siguientes adaptaciones sufrieron un infantilismo
terrible tanto en el aspecto gráfico como en sus guiones. Hoy se sabe que las
tramas más oscuras (como la saga de Nolan)
atraen mucho al público, pero en esa época terminó por ser cancelada en el
transcurso de su segunda temporada.
Hay episodios que reinventaban por completo a los
villanos (me viene a la mente Corazón de
Hielo, que mejoró la versión original del Sr. Frío de los cómics) y varios capítulos que revolucionaban al
género, dándole una muy necesaria inyección de vida. Por ejemplo, nunca había
visto a los villanos siendo simplemente humanos, jugando una partida de Blackjack y relatando anécdotas sobre el
murciélago (Almost got i'm), o
episodios que donde Batman no aparecía casi nada (The Man Who Killed Batman). En otras ocasiones Batman se pregunta
si está haciendo las cosas de forma correcta (I Am the Night, donde muere Jim
Gordon), se juega la revelación de su identidad (The Strange Secret of Bruce Wayne) o se cuestiona su propia
realidad (Perchance to Dream, uno de
mis favoritos).
También tenemos capítulos con Dos Caras de protagonista que recuerdan a The Dark Knight (de Nolan), con una de las mejores interpretaciones
del personaje como un psicópata vengativo, asesino. Y ni hablar de Navidad con el Joker, que es una
referencia a La Broma Asesina, uno de los comics más famosos del hombre
murciélago (que
ya reseñé en este post).
El opening (que todos conocemos) es
uno de los mejores que jamás se hayan visto en serie animada, y ya marcaba la
tendencia oscura que iba a tener la serie. En X-Men y en Spiderman nunca
disparaban armas de fuego, sino rayos láser. En Batman, por ejemplo, la muerte
era compañera de ruta de los
protagonistas y las historias eran mucho más profundas y macabras.
Todos y cada uno de los 85 capítulos pueden
ser considerados minipelículas con un guión exquisito y un estilo impecable. Su
cancelación fue una lástima porque la serie no cuenta con un verdadero final, pero no por eso deja de ser una
obra maestra de mi infancia.
Otro detalle a tener en cuenta es “Batman: Mask of the Phantasm” (1993). Es la película (autosuficiente)
que salió mientras se emitía la serie. Es genial y considerada una de las
mejores películas animada de superhéroes de la historia. Si no la vieron, háganlo.
► Bonus Track: los mejores 11 episodios de Batman: TAS, según The Nostalgic Critic:
Me encantaban estas historias de misterio tipo
whodunnit donde ellos tenían que
desenmascarar a fantasmas y monstruos falsos. Casi siempre resultaban ser personas
disfrazadas. Sin embargo, en los años 80, la serie Los 13 fantasmas de Scooby-Doo mostró a los personajes enfrentándose
a monstruos reales.
Por supuesto, y como era de esperarse, Scooby-Doo
cuenta con su versión porno (que es sorprendentemente divertida... aparte
de cubrir con su premisa básica). Hace poco salió la serie Misterios S.A, que es una reinvención del género y trabaja con
temáticas más adolescentes de los chicos. El show está muy bueno y se los
recomiendo. En el post que escribí (“Tras
las huellas de Scooby-Doo”) hay muchos más datos curiosos sobre una serie
que marcó mi infancia por completo.
#1 “Los
cortos de Tex Avery” (1969-2013)
Frederick
Bean Avery (más conocido como Tex Avery) fue un director estadounidense que se hizo famoso
por producir dibujos animados durante la edad de oro de Hollywood: los
gloriosos años 30. Su estilo fue absolutamente disruptivo, rompió con el realismo
que quería presentar Walt Disney e
influyó a otros animadores a cruzar todos las fronteras de lo que se podía
hacer en animación.
Gracias a
Tex, los dibujos animados son también para adultos. Sus
cortos eran salvajes, prohibidos (muchos fueron censurados en su época) y
moralmente incorrectos.
Los chistes se estiraban hasta límites impensados y
constantemente rompían con la cuarta pared. Fue una influencia fundamental para
los Animaniacs (mi puesto #4) y creó,
o sub-desarrolló, a personajes emblemáticos como Droopy, el pato Lucas y Porky Pig.
También volvió a relatar
historias clásicas con una vuelta de tuerca más zarpada (Caperucita Roja era una bailarina que enamoraba al lobo en un bar
nocturno).
Tengo la colección completa de Tex Avery
porque es, ciertamente, impresionante. Cortos como “Blitz Wolf” (el cuento de los tres cerditos, contado con el lobo
como un nazi), Magical Maestro o el
genial “Who killed who” son pequeñas
obras maestras, y su ciclo del futuro (“La
granja del futuro”, “Los autos del futuro”,
“La casa del futuro” y “La TV del futuro”) lo veo siempre que
puedo. La gran mayoría pueden encontrarse, por suerte, en Youtube y en su versión latina. Avery comenzó en la MGM trabajando
con colores y fondos realistas, pero abandonó lentamente este estilo para un
acercamiento más frenético, mucho más
surreal.
Seguramente recuerdan muchos de su infancia, y
no sabían que eran todos salidos de la mente delirante de Tex Avery.
“King-Size Cannary” (1947) muestra a dos
animales domésticos que beben una pócima y aumentan dramáticamente su tamaño,
iniciando una lucha de proporciones. Otras obras de su haber alcanzan el mismo
nivel de excesos pero tenían como tema
central el sexo. Era muy loco ver este tipo de cuestiones en un cartoon. Tex
creó esos dibujos exagerados donde las limusinas miden 50 metros, los ojos de
los personajes se les salen de la cara, el narrador se vuelve interactivo o los
lobos se comportan como machos repletos de testoterona.
Su influencia se refleja fuertemente en
caricaturas más modernas tales como Ren y
Stimpy, Tiny Toon Adventures, Animaniacs, Fenomenoide, los Simpsons
o Tom y Jerry. Hoy es visto como uno
de los directores más influyentes de todos los tiempos en la animación. Es
impresionante la variedad de cortos que dirigió, todos igualmente maravillosos.
El legado de Tex Avery es
sumamente variado y colorido, pero por sobre todo inundado por un
particular sentido del humor. Su arte se vio nutrida por un espíritu que no conocía
límites, y que se regocijaba creando cosas que no habían sido vistas
anteriormente. Él nunca paró de trabajar, y dedicó sus últimos dos años de vida
al desarrollo de historias y personajes para los célebres estudios Hanna-Barbera.
►AHÍ LAS TIENEN. Mis 5 series animadas
de todos los tiempos. Seguramente ustedes tienen sus preferidas ¿Qué otra serie agregarían? ¡Dejen sus
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