La versión cinematográfica del éxito de Broadway, Hamilton, está disponible en Disney+ desde julio 2020. Y sí, realmente está a la altura de las expectativas. En esta nota, la reseña del enorme espectáculo musical concebido por Lin-Manuel Miranda.
...Una mirada hacia la literatura, el cine, los cómics, la TV y otros vicios personales. Había un blog mejor, pero era carísimo.
La versión cinematográfica del éxito de Broadway, Hamilton, está disponible en Disney+ desde julio 2020. Y sí, realmente está a la altura de las expectativas. En esta nota, la reseña del enorme espectáculo musical concebido por Lin-Manuel Miranda.
Al final de la primera temporada, la serie se tomó un
descanso de un año. Mientras tanto, varias miniseries surgieron para mantener a
los fans interesados. Están muy buenas y funcionan como material extra y
complementario. La segunda temporada llegó en el 2014, y el gran final (muy emotivo y brillante, por cierto) cerró
la historia con un especial de una hora de duración.
Mucho antes de
que la gran revelación sobre quién escribió el diario saliera a la luz, los
fans ya habían conectado los puntos basándose en un detalle que aparece
brevemente en el episodio “Double Dipper”
(uno de los primeros).
Transmutarse en “otra cosa” es un concepto que ha sido tomado por la literatura (y otros medios de difusión)
como una forma de explorar los intrincados
conflictos de nuestra identidad.
Uno de los poemas clásicos
más relevantes de la historia; cuenta las
peripecias de uno de los guerreros de Troya (el intrépido Odiseo) para volver a casa.
Una historia plagada de simbolismo; Alicia inicia
un viaje a través de lo surreal y lo absurdo. Toda la trama se puede analizar
como una metáfora sobre “crecer”, y
el aprendizaje y responsabilidades que toda esa maduración conlleva. Pero en el
libro, además, ella realmente CRECE.
Kafka es un maestro en
utilizar lo bizarro para explorar la
banalidad de nuestra existencia. Nunca terminaremos de entender por qué
Gregorio se transforma en esta deformidad; la historia se centra, en realidad, en cómo
el protagonista maneja los cambios en sus relaciones (con su familia, con
el jefe, etc).
¿Qué tan profundo llega el agujero de conejo? Esta es una pregunta que puede tener múltiples interpretaciones. Por ejemplo: ¿sabía Lewis Carroll que cuando escribió “Alicia en el País de las Maravillas” en
1865 se inmortalizaría como autor? Este fue su único éxito como novelista del hombre que además fue sacerdote y
matemático. Sin embargo, al día de hoy sigue siendo una de las historias más utilizadas en series, películas, estudios
psicológicos y teorías de todo tipo.
Sucedió con “El Mago de Oz” y
también con los cuentos de los hermanos Grimm. Una obra alcanza la universalidad cuando logra trascender,
rompiendo todas las barreras del tiempo. Nos encanta crear teorías, debatir y
hablar sobre lo misterioso. “Alicia…”
tiene misterio… ¡claro que lo tiene! Se dicen muchas cosas. Algunos afirman que Lewis Carroll amaba a
las niñas y odiaba a los niños (al punto que rozaba la obsesión). Otros
comentan que él era un pedófilo, y estaba secretamente enamorado de su pequeña
vecina Alice Lidell (quien inspiró
la obra).
La versión animada de Disney es una de las más interesantes de todas, y
está entre mis favoritas del simpático ratón (junto a “El Rey León” y
“Hércules”). Lo que muchos no saben es que, en realidad, este clásico combina historias de la novela original y de la secuela (“Alicia a través del Espejo”). Además,
esta versión es bastante “arriesgada” en cuanto a sus mensajes no tan ocultos.
Una de las primeras escenas muestra a una oruga azul que se sienta en un hongo,
fuma una gran pipa, afirma tener poderes mágicos y da lecciones como si fuera
un profesor universitario.
Pero, al final del día, “Alicia en
el País de las Maravillas” es una historia fantástica que todo niño
deberían leer. Aunque algunos piensen que es el relato de una persona despertando
de un mundo que le exige constantemente “cosas”, para otros siempre será la historia más maravillosa y mágica
jamás contada.
El verdadero
relato que dio origen al cuento de “Hansel
y Gretel” es un poco más crudo que la infantil fábula folclórica adornada
por Disney. Aquellos hermanos, en
los inicios, fueron abandonados por sus padres a causa de la pobreza. Desamparados,
vagaron perdidos por el bosque, donde se encontraron con una arruinada bruja,
ansiosa por comerlos. La niña, Gretel, fue introducida en un horno, donde se
quemó viva. Su hermano, momentos más tarde, también sufrió el trágico final.
Sin embargo, los verdaderos cuentos no estaban
pensados para que el niño durmiera con los angelitos, sino más bien para asustarlo y prevenir que hiciera maldades
como escaparse de la casa, robar o hablar con extraños. El relato original de “Caperucita Roja” es violento y erótico.
La leyenda habla de un Lobo invitando a la niña a acostarse con él y comer la
carne de una anciana asesinada. La culpa
la tiene Disney, que adaptó un sinnúmero de cuentos de los Grimm censurando su extrema dureza y
agregando finales felices a cada uno de ellos.
Pero el trabajo de los hermanos Grimm es excepcional y, sin quererlo, se
convirtieron en los recopiladores más
influyentes en toda la historia de la literatura. Sus colecciones fueron
traducidas a más de 160 idiomas y son un patrimonio cultural invaluable. Su
trabajo no se limitó a recopilar historias, estos bibliotecarios también crearon un diccionario alemán y realizaron
importantes trabajos dentro del trabajo de la filología.