miércoles, 26 de julio de 2017

¡“El Alma Dividida” se publicó en España!


¡Una gran noticia literaria que se suma al año más intenso de mi vida! Después de mucho trabajo por parte de la editorial Cuanto te quiero, finalmente se lanzó mi segunda novela (El Alma Dividida) en España. 

La novela salió ganadora del segundo premio en el concurso internacional "Vuela la Cometa" en la ciudad de Tarragona el año pasado (conté toda la increíble experiencia en esta nota).

Es un honor tremendo formar parte de la nueva colección de esta hermosa editorial con una obra que, si bien está lejísimos de ser excepcional, sí tiene una calidad muy superior a la de mi primera novela Un Verano para Recordar  (que se publicó en Bahía Blanca en el año 2013).

Siento que entre una y otra hubo un salto gigante en mí como escritor. Esta historia toca temáticas fuertes y tiene un estilo mucho más sólido y definido.

EL ALMA DIVIDIDA 
(Luciano Sívori, 2017)
Nº de páginas: 182 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: TOTEQ EDICIONES - CUANTO TE QUIERO
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788493451530

¿De qué trata la novela?

Alberto Arias es un joven argentino de 23 años que parece estar viviendo la buena vida: toca la guitarra en bares y recorre el país con libertad. Pero por dentro su mundo se desmoronó por completo. Una tragedia familiar lo obligó a irse de su hogar y pronto descubrirá motivos para tomar un largo camino de regreso. Tener un trastorno de bipolaridad (con una personalidad interna que lo acosa) –y el descubrimiento de una serie de figuras amenazadoras que lo persiguen en la noche– no hará las cosas más sencillas.


El Alma Dividida es una obra dramática de misterio con tintes de policial negro que apunta a un público adulto o joven-adulto. Durante su desarrollo explora temas existenciales como la identidad, el retorno al hogar, la dualidad inherente en el ser humano, el abuso dentro del entorno familiar y las conexiones del hombre con la música y con el silencio.

A pesar de su tono coloquial, desenfadado, la novela toma sus referentes, para el lector más avispado, de los grandes hitos de la historia literaria y aún se da su paseo por la metaficción. En el medio de todo ese existir, crecer y vivir, el protagonista podrá quitarle la máscara a un padre abusador, responder incógnitas de su pasado y –en definitiva– reencontrarse consigo mismo.



¿Dónde puede conseguirse El Alma Dividida?

Ya hubo gente en la fan-page que me consultó cómo comprarla. Lo cierto es que, físicamente en estanterías, hoy sólo está disponible en algunas librerías de España (principalmente en Madrid). La idea es lograr una distribución en Argentina en el futuro.

Esta es una lista de las librerías que lo tienen en stock (según me informó la editorial):




También debería poder pedirse por Internet en sitios como Amazon, Casa del Libro, Agapea, Librería de Papel  y en la web de editorial Cuanto te Quiero, entre otras.


Por último, si hay blogueros interesados en reseñar la obra, o lectores que simplemente tienen ganas de leerla y no saben cómo encontrarla, les pido que se comuniquen conmigo mediante señales de humo, palomas mensajeras, ICQ o vasos plásticos unidos por un hilo.

(O, por correo electrónico a lucianosivori@gmail.com).

¿Qué más nos podés contar?

¡Gracias por la pregunta, ciudadano promedio! 

Nada más decir que este es el post nro. 398 del blog, y es increíble que ya lleve casi 5 años de vida. Le dedico mucho tiempo y –como ya he dicho en otras oportunidades– es el receptor por antonomasia de mis vicios más personales.

Que no les extrañe que después de esta nota sobre la publicación de mi segunda novela, salga una sobre los mejores juegos de Gameboy, otra sobre un texto de Nietzsche y una entrevista a una escritora bahiense en relación a su antología de poesías y cuentos.

Una de las más grandes ventajas de que este espacio se mantenga libre y personal es que puedo hacer lo que me da la gana, y que me lea quien me lea. Sin embargo, y en contra de lo que dicta mi intuición, hay más gente compartiendo mis intereses por los libros, la filosofía, el animé, los videojuegos, el cine y la televisión de lo que habría pensado.

Fieles lectores y seguidores que siguen mis notas semana a semana, desde las sombras, desde los comentarios, desde la fan-page o, incluso, en mi día a día. A todos ellos, a la editorial Cuanto te Quiero (Silvia, Juan, Laura y todo el equipo), a mi gran amigo y editor ad-honorem Santiago Scarlato, a mi mujer y compañera de vida Natalia Gorordo y muy especialmente a ese combustible diario: el pequeño Benjamín Sívori, ¡gracias!

¡GRACIAS!



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Mis dos criaturas...

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«Voy por la vida vestido de Batman, comiendo aceitunas y sospechando de los perros. Mientras tanto, escribo

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lunes, 24 de julio de 2017

La demanda al corto argentino de Robotech


Qué paradójico que el elegido para llevar Robotech al cine live-action sea un director argentino, siendo que hace unos años se vivió una polémica en nuestro país por una remake inspirada en la serie de animé.

Un grupo de argentinos fanáticos de Robotech (y oriundos de mi ciudad, Bahía Blanca) creó una inspirada remake de la serie japonesa que marcó la infancia de varios, sólo para encontrarse con problemas legales con quienes guardan celosamente los derechos.

Ahora, tras los pasos de la película de terror Mamá y la nueva versión de IT, el director argentino Andres Muschietti va a llevar adelante la adaptación al cine de Robotech.

Creo que hay algo bueno que está pasando en Hollywood: finalmente se le está dando espacio a realizadores latinoamericanos que comenzaron a destacar con grandes producciones: 

Alejandro González Iñárritu, Fede Álvarez, Damian Szifron (que está preparando la remake de El Hombre Nuclear).

Y ahora también Muschietti.
  
La larga espera del remake

Robotech es uno de los animés de ciencia ficción que definieron la infancia de muchos. Toda una generación de chicos se reunía frente a la televisión para ver con entusiasmo las guerras intergalácticas entre humanos y seres del espacio.

Si bien el aclamado animé recientemente llegó al gigante del streaming, hasta ahora no se han conocido remakes oficiales. Han ido saliendo algunas precuelas y spin-offs oficiales de la franquicia (en el blog hablé de Macross Zero: la precuela de Robotech) pero ninguna reinterpretación de la historia original.

Sólo existen (y a docenas) cortos fanfics de personas obsesionadas con la historia. Entre ellos, un grupo de Bahía Blanca, Argentina, se juntó para realizar un largometraje inspirado en el animé: Robotech, proyecto Valkiria.

¡Aguantá! Vivo en un raviol… ¿Robo qué?

Aunque no te guste el animé hay ciertos títulos que conocés –al menos debido a la ósmosis pop-cultural– y formaron parte de tu infancia: Los Supercampeones, Dragon Ball Z, Los Caballeros del Zodiaco.

A ellos, inevitablemente, se suma Robotech, que la pasaban por Magic Kids y –durante un tiempito– en el canal Locomotion (que luego fue “Animax”).


Los años ´80 fueron grandes para el animé. Gracias a Akira (1988), el mundo entero conocía las virtudes de este medio de ficción.

También en 1987 llegaba esta serie que mezcló ciencia ficción, acción y melodrama de una forma única hasta el momento. Incluso tres décadas después, la saga de Robotech sigue siendo vigente a través de comunidades de fans, videojuegos, películas y, ahora, su relanzamiento en Netflix.

Guerras intergalácticas

Robotech relata el destino de la especie humana desde fines del siglo XX hasta mediados del siglo XXI, a lo largo de tres generaciones de héroes. Luego de que en el Pacífico Sur cae una gran nave alienígena, y ante el temor de una invasión extraterrestre a gran escala, se forma el Gobierno Unido de la Tierra. El ejército utiliza tecnología extraterrestre (la protocultura) para combatir en una serie de guerras contra diversas razas extraterrestres.

La serie se hizo famosa por darle un énfasis especial a los protagonistas femeninos (que son tan importantes como los masculinos), presentar triángulos amorosos sin precedentes en la animación japonesa (inolvidable el de Rick Hunter, Minmei y Lisa Hayes) y brindar constantes sorpresas argumentales (como el hecho de que todos podían morir en cualquier momento –y, de hecho, algunos lo hacen).


La serie consta de un total de 85 episodios que, originalmente, fueron tres series japonesas diferentes, y se unificaron bajo un mismo universo:

La saga Macross” (Macross): la historia del piloto Rick Hunter y su tripulación de la nave SDF-1 enfrentándose a la raza de los Zentraedi. (36 episodios)
 Los maestros Robotech” (Southern Cross): se centra en Dana Sterling, la primera hija de Max y Miriya Sterling de la saga anterior, quien se une a la armada de Southern Cross en la lucha contra los maestro Robotech (quienes estaban originalmente detrás de la invasión a la Tierra comandada por los Zentraedi). (24 capítulos)
 La nueva generación” (Mospeada): en esta ocasión, los enemigos son seres insectos conocidos como los “Invid”, quienes esclavizaron a la Tierra. El combatiente Scott Bernard toma la posta para liderar la revolución, y aparecen algunos viejos aliados para ayudar en la causa. (25 capítulos)

Robotech: proyecto Valkiria

Sorprendentemente, la ficción de fans que muestra los primeros contactos de humanos con avanzadas razas alienígenas fue un éxito rotundo que cosechó seguidores a lo largo y ancho del país. En Youtube pueden verse los primeros dos episodios, ambos de una calidad técnica importante.

Primer capítulo:


Segundo capítulo:


Los autores también dieron algunas notas locales en Bahía Blanca hablando sobre el proyecto:


La demanda al corto argentino de Robotech

Lamentablemente, a los directivos de Harmony Gold, quienes poseen los derechos de Robotech, no les gustó demasiado que la miniserie haya sido tan bien recibida. Antes de que la tercera y última parte de la historia viera la luz, los problemas legales aparecieron.

En la fan-page de Proyecto Valkiria publicaron lo siguiente:

Por sorpresa nos llegó esta mañana un C&D (cese y desista) (cease and desist) por los derechos de Robotech, que es propiedad de Harmony Gold. Tendremos que dar de baja todos los links del proyecto, incluida esta página. Estamos viendo los detalles del aviso y trataremos de llegar a un acuerdo para terminar el 3er episodio. Todo el equipo del proyecto se siente muy orgulloso de haber realizado esto. Lamentamos profundamente no poder terminarlo en este momento, pero los mantendremos informados a través de los diferentes fan sites. QUEREMOS AGRADECERLES TODO EL APOYO QUE NOS DIERON.”

Actualmente la fan-page fue eliminada. Esto podía verse en la página oficial del proyecto hace algunos años:


Lo triste es que César Turturro, director de Creavisión, la productora audiovisual de Bahía Blanca que realizó esta serie, contaba con el apoyo inicial de Harmony Gold (siempre y cuando no fuera con fines de lucro). Se ve que la situación cambió debido al éxito de la miniserie.

Una verdadera lástima, porque los dos capítulos tienen una gran riqueza técnica y audiovisual. Luego de intentar (en vano) mediar con Harmony Gold, Turturro terminó por expresar lo siguiente:

Fue una avalancha impresionante de cosas, hasta que llegó la carta y tuvimos que bajar todo. Al parecer el diseño de los robots, las imágenes… era todo muy complicado. Muchos me preguntaban ‘¿no tenías idea de que iba a ser así?’ Y la verdad que no, no tenía la idea de que era todo tan complejo.”

Sería interesante ver la tercera y última parte de la historia. Quizás –al Universo le gustan las coincidencias y sincronismos– Andy Muschietti se cope con estos cortos y le sirvan de inspiración para su propia remake.

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miércoles, 19 de julio de 2017

“El Sur”, el mejor cuento de Borges (según Borges)


Borges hablaba más de otros textos que de los suyos. Justamente por eso, no es poca cosa que en una de sus entrevistas haya dicho: “Ficciones y El Aleph son mis mejores libros. El sur, mi mejor cuento. El Golem, mi mejor poema”.

Como la mayor parte de sus obras, El Sur es un cuento complejo que requiere un esfuerzo adicional (e importante) por parte del lector para lograr desenredarlo. Si bien es corto, tiene tanta densidad de temas y conceptos que su lectura no es algo sencillo.

Aunque no es mi relato favorito de Borges, no por eso merece dejar de ser analizado. Trabaja una buena cantidad de elementos biográficos y combina algunas de las temáticas más recurrentes del autor: el tiempo, los sueños y la muerte.

El protagonista de la historia es Juan Dahlmann, un hombre amante de la lectura (como Borges) que trabajaba en una Biblioteca (como Borges).

Si bien Juan se siente tremendamente orgulloso de su nacionalidad argentina, no olvida su ascendencia alemanda que heredó de su padre. El linaje alemán-argentino para Juan es una tensión constante, como lo fue la identidad inglés-argentina para Jorge Luis.

Pero vayamos más despacio, que ya llegaremos a eso.

***

Un manuscrito de oro

El Sur tiene una historia muy curiosa.

Se publicó por primera vez en el diario La Nación el 8 de febrero de 1953 y fue luego incluido en la antología “Ficciones”. En el año 2012, el manuscrito original se subastó por casi 200.000 euros, tres veces más de su precio de base. Un record absoluto para el mundo de la literatura.

El original son siete hojas cuadriculadas, arrancadas de un cuaderno con espiral de 21,9 por 17 cm, de letra pequeña pero perfectamente legible, con fecha y lugar en Adrogué, 1953. Fue el último que escribió Borges en toda su vida.

Dos años después, quedó ciego y ya necesitó que alguien transcribiera sus cuentos.


El desorbitante precio fue pagado por la Fundación Martin Bodmer, con sede en Ginebra, que se dedica a conservar manuscritos originales de grandes personalidades del siglo XX. En esa ciudad suiza reposan hoy los restos de Borges, quien falleció en junio de 1986.

El argumento en pocas palabras

Juan Dahlmann vive en Buenos Aires y trabaja como secretario de una biblioteca municipal. En el sur mantiene el casco de una estancia que perteneció a su abuelo materno.

Un día como cualquier otro, subiendo a su edificio se golpea la cabeza con el borde de un batiente. Después de pasar ocho días con fiebre, lo llevan a un sanatorio, donde está al borde de la muerte. Acá es donde las cosas se ponen extrañan.

La narración adquiere un carácter onírico, tiempo y espacio comienzan a entremezclarse y no queda claro si Juan murió en aquel sanatorio (una muerte triste, solitaria, sin gloria) y comienza a soñar su muerte ideal, o si lo que sucede luego realmente sucedió.

Juan toma un tren que lo llevará al Sur, y este viaje se confunde con el sanatorio constantemente. Al final, el protagonista muere ahí debido a una pelea que tuvo con un compadrito que lo molestaba.


Ambas teorías son igualmente válidas: Dahlmann pudo haberse recuperado y viajado al Sur, o nunca haberse recuperado (murió en la camilla del sanatorio) y, ante la alternativa de una muerte tan absurda, soñó una muerte “criolla” que habría enorgullecido a su abuelo.

El relato finaliza de esta forma:
«(…) Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado

Borges y los trenes

El tren (o, más bien, el viaje en tren) es uno de los tantos elementos simbólicos que Borges suele utilizar bastante. No tanto como los laberintos y los espejos, pero sí lo suficiente como para poder considerarlo uno de sus recursos típicos.

En El jardín de senderos que se bifurcan (que ya reseñé en el blog) el protagonista Yu Tsun se baja del tren en medio del campo para ir a cumplir con su misión de espionaje. En La muerte y la brújula (gran relato que trabaja la idea del anti-detective) Erik Lönnrot también se dirige en tren hacia Triste-le-Roy (donde desconoce que encontrará su muerte).

Así, el viaje en tren es una suerte de umbral hacia otro estado de mente y cuerpo.


En El Sur es, justamente, donde lo onírico se hace más presente, donde los límites entre realidad y ficción se vuelven difusos. También es donde, de alguna manera, tiempo y espacio se ramifican.
«Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres.»

No es casual que el tren se detenga “en medio de la nada”. Dahlmann acepta la caminata como una pequeña aventura. Aquella frontera funciona como una suerte de limbo, un lugar entre el campo (el cielo) y la ciudad (el infierno). No es ni uno ni otro, pero es la orilla de ambas geografías.

“El sur” como autobiografía

El relato dice: "A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos", y ciertamente contiene varias simetrías con la propia vida de Borges.

Además del doble linaje compartido que ya mencioné (Dahlmann pertenecía a dos linajes, el alemán y el argentino; Borges también contaba con dos linajes; el inglés y el argentino), abundan las analogías biográficas sobre todo el texto. La más evidente es Francisco Flores (padre de Juan) en relación a Francisco Borges (padre de Jorge Luis).

El padre de Borges murió en batalla, en la guerra contra Paraguay. Jorge Luis admiró esa muerte a tal punto que la plasmó en el personaje de Francisco Flores, quien muere con una lanza que le atraviesa el pecho.

Al igual que el Dahlmann del cuento, Borges sentía una fascinación casi obsesiva por la “muerte romántica”. Este es el puntapié inicial para comprender El Sur. El protagonista es internado en un hospital, donde quizás murió, y esa no era la muerte que quería para él.

Hay otras similitudes. Borges trabajó también como bibliotecario y en 1939 sufrió una herida en la cabeza que fue casi mortal.

El uso de intertextos

Los dos intertextos más claros del relato son el Martín Fierro y Las Mil Y Una Noches

Cada uno de ellos se ata a cada uno de los dos linajes de Juan Dahlmann.

Mientras que el primero representa la identidad gauchesca y criolla del protagonista, el linaje alemán queda expuesto en el segundo, que es una traducción del alemán Gustav Weil (fue la primera traducción íntegra al alemán de la famosa obra de la literatura persa).

Si nos remontamos al argumento de Las Mil y Una Noches, en aquella obra se habla de un plan para retrasar la muerte, y la chance de cambiar el destino a partir de cuentos de ficción.

Son relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro, hasta que termina el primero, como si habláramos de cajas encerradas en otras cajas. La protagonista, Sherezad entusiasma al sultán tirano, pero ella interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. 

Son las ideas más revolucionarias del Martín Fierro, sin embargo, las que llevan a que Juan acepte el desafío de luchar (lo que ocasiona eventualmente su muerte).

En el desenlace, Juan se halla frente a una muerte esperada, merecida y hasta digna del héroe gaucho a quien tanto admira (y quien tanto desea ser).

Palabras finales

Vuelvo a esta frase, porque me parece que es la que resume las ideas del texto. “A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”.

La simetría se ve entre el personaje de ficción (Juan) y el real (Jorge Luis). Los anacronismos son una constante en el relato también, tanto en las situaciones que se presentan (“Dahlmann había llegado al sanatorio en un coche de plaza y ahora un coche de plaza lo llevaba a Constitución”) así como en el uso de los intertextos.

Mientras que los intertextos cumplen la función de representar los dos linajes, “El Sur” es otro símbolo dual, separando civilización de barbarie, ciudad de campo, vida de muerte y (¿por qué no?) cielo de infierno.

Análisis aparte merecería el uso de los tiempos verbales. En el párrafo final, la utilización del tiempo presente tiene un rol fundamental:
«Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura

Este uso del presente genera una sensación de realidad urgente. Al mismo tiempo, es un cierre ambiguo, apoyado en una frase imprecisa (“que acaso no sabrá manejar”) para generar todavía más incertidumbre.

Repito: no es mi favorito, pero puedo entender por qué Borges estaba tan orgulloso de este texto.


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domingo, 16 de julio de 2017

10 locos juegos de mesa (de clásicos videojuegos)


Pasé gran parte de mi infancia entre juegos de mesa y videojuegos. No por nada hay toda una sección dedicada a videojuegos en el blog y otra con un repaso de mis juegos de mesa favoritos.

En cuanto a videojuegos, actualmente estoy preparando la tercera parte de la saga de mis preferidos. La primera vez hablé de Sega Genesis (mi selección) y la segunda de Super Nintendo (acá esta el top). 

Actualmente estoy armando los mejores de Gameboy, Gameboy Color y Gameboy Advance.

Por su parte, los juegos de mesa nunca dejaron de ser parte de mí, pero es más difícil encontrar el momento para jugarlos porque normalmente requieren mucho tiempo libre y un grupito de gente que se cope.

En Bahía Blanca existe un Club de Juegos de Mesa que organiza una reunión mensual. Todavía no tuve la posibilidad de acercarme a una. 

También suelo meterle a No lo testeamos ni un poco o Red7 cuando nos juntamos con amigos a comer un asado. 

El Truco nunca dejó de ser un infaltable en cada viaje.

Videojuegos de mesa

La cuestión es que un día me puse a pensar si habrá juegos de mesa basados en franquicias de videojuegos. Me sorprendí al descubrir que, fiel a la famosa regla 34 (“Si una obra de ficción existe, tiene su versión porno”), parece que cada videojuego tiene algún juego de mesa creado alguna vez.

Estos son los 10 que me sorprendieron (y que me encantaría poder jugar alguna vez).

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Frogger


La Leyenda de Zelda


Super Mario Kart


Doom


Pac-Man


Street Fighter II


Starcraft


World of Warcraft


Centipede


Donkey Kong



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BONUS TRACK: ¿dónde jugar juegos de mesa online?

La solución del nuevo milenio para jugar juegos de mesa fácilmente es hacerlo de forma online con gente random.

Board Game Arena  es de las mejores páginas que encontré en la web. Es gratis, se usa desde el navegador y tiene más de 80 juegos disponibles, desde los más clásicos hasta algunos nuevos y complejos.


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jueves, 13 de julio de 2017

El origen del mal en Tenemos que hablar de Kevin


El thriller psicológico Tenemos que hablar de Kevin (2011) es una de las películas más impactantes de los últimos años. Y lo más triste es que ni siquiera es tan conocida (tip para la vida: está en Netflix).

Eva, la madre de Kevin, se esfuerza por querer a su particular hijo a pesar de las cosas perversas y oscuras que hace. La historia explora una temática fascinante: ¿fue Kevin una semilla podrida desde el vamos, o sus acciones se corresponden con una mala crianza?

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#SpoilerAlert. Se revelan algunos detalles de la trama, si bien voy a evitar contar el brillante final.

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El eterno debate

Inspirado en El origen de las especies de Charles Darwin, el científico británico Francis Galton (que era su primo, por cierto) acuñó por primera vez al término de lo “innato”. Buscaba entender si nuestros trastornos emocionales, personalidad y comportamiento tienen un origen genético (de nacimiento) o si son producto del medio social en el cual se desenvuelven.

Hoy se sabe que ambos tipos de factores (ambientales y hereditarios) interactúan en el desarrollo de un individuo y forman parte una red muy compleja. Entender qué contribuye más a la personalidad (la herencia o el ambiente) es equivalente a preguntarse qué contribuye más al área de un rectángulo (su largo o su ancho).

Sin embargo, el debate sigue existiendo, y las posturas suelen ser muy extremas.

El origen del mal en Tenemos que hablar de Kevin

La película es una adaptación de la novela homónima que Lionel Shriver escribió en el 2003. La gran diferencia es que el libro tiene una estructura epistolar (son cartas que Eva le envía a Franklin, el padre de Kevin) mientras que el largometraje adoptó una narrativa de flashbacks que van y vienen en el tiempo.

La directora, Lynne Ramsay, utilizó un paralelismo entre escenas muy delicado donde prevalecen una serie de símbolos: el color rojo, la yuxtaposición de miradas, los mismos lugares mostrados en diferentes tiempos, etc.


Ninguna escena está desperdiciada en esta película repleta de sutilezas. La mayor de estas sutilezas, la más exquisita, es la ambigüedad con la que se trabaja el origen del mal. Desde las primeras escenas entendemos que Kevin cometió un acto de violencia extrema. ¿Pero se convirtió en un asesino porque la madre no lo quiso lo suficiente, o era un psicópata desde el primer momento? La historia nos balancea –con maravillosa tensión– hacia un lado y hacia otro.

¿Puede ser culpa de Eva (soberbia a actuación de Tilda Swinton) que nunca quiso ser madre? ¿Qué no tuvo la suficiente paciencia? Ella tuvo que renunciar a su carrera (que adoraba) y a su libertad. A lo mejor, Kevin siempre supo que su madre nunca lo quiso. O, quizás, fue una mala semilla. Algunas personas nacen diabólicas. Punto.


Franklin es otro de los agentes en esta historia. El padre de Kevin consideraba a su hijo como un buen chico; no lo criaba, sino que quería ser su amigo. Franklin nunca apoyó las acciones que Eva tomaba para corregir la conducta de Kevin. Hasta le regaló el arma asesina: el arco y flecha (y lo incentivó a aprender a dispararlo).

La película perturba e hipnotiza en partes iguales. La mayoría de estas historias (pensemos en Elephant, de Gus Van Sant) se enfocan en el asesino. En un hábil giro argumental, acá la mirada está puesta sobre la familia del asesino. Incluso la masacre en sí nunca se muestra del todo. Vemos el efecto de la misma, vemos las consecuencias, el antes y el después del crimen.

Un círculo de destrucción

Una de las escenas claves en Tenemos que hablar de Kevin es cuando Eva decora su cuarto. Lo empapela con mapas que representan su pasión por los viajes (y también nos habla de cómo ella extraña lo que alguna vez fue). Entonces llega un pequeño Kevin y dice que eso es “tonto”. Eva le dice que ella puede decorarle su cuarto para que represente su personalidad. Kevin, enojado, replica: “¿Qué personalidad?”.

Da la impresión de que no tiene una identidad formada y positiva sobre él mismo, está perdido, confundido. Más tarde destroza el cuarto de Eva (y su empapelado) con una pistola de pintura. Eva, embroncada, destruye la pistola de pintura. La escena es fundamental para entender que ambos están girando frenéticamente en un círculo destructivo y sin control en el que uno progresivamente responde con más fuerza que el otro.


Cada momento de la película acumula y agrega información sobre la disfuncional relación entre madre e hijo. Hay quienes afirman que Kevin vino “mal de fábrica” y que tenía una relación edípica con la madre (algo que cobra sentido, especialmente, luego del desenlace). Otros concluyen que Kevin fue víctima de padres negligentes.

Si bien Eva gradualmente se vuelve mejor madre, nunca termina de abrazar la maternidad. Mientras tanto, el padre (John C. Reilly) peca de no interesarse nunca en su educación y su conducta, es desinteresado e indiferente.

El verdadero origen del comportamiento de Kevin (un fantástico Ezra Miller) polarizó a la audiencia. Y lo mejor que hace la cinta es nunca respondernos el interrogante. Es, sin duda, una historia que te deja pensando y pensando. Oscura, tenebrosa, existencial, psicológica.

No cabe duda de que, en el futuro, los psicólogos y científicos van a continuar debatiendo la idea de la naturaleza vs. el medio, seguramente mientras vuelven a mirar Tenemos que hablar de Kevin.

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