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lunes, 1 de septiembre de 2025

King y la niebla como catalizador del terror


Un clásico estudio del horror cósmico, la fragilidad humana y la lucha por la supervivencia. Reseña de The Mist (1980), una novela corta de Stephen King.



martes, 8 de marzo de 2022

“Archive 81” y el auge de la cultura podcastera

 

Como prácticamente medio mundo, en el Año de la Pandemia me sume de lleno a la cultura podcastera. Archive 81 es una interesante propuesta de Netflix que busca aprovechar esta ola, aunque quizás nunca nos enteremos.


martes, 14 de septiembre de 2021

DUSK (2018): el heredero moderno del Quake

 

DUSK es un juego de disparos en primera persona de inspiración retro, desarrollado por David Szymanski y publicado por New Blood Interactive. Toma todo lo que estaba bien con Doom, Quake, Blood y Heretic y lo moderniza para brindar una experiencia FPS hermosa.

 


jueves, 30 de marzo de 2017

Lovecraft y sus (principales) dioses cósmicos


Si bien leí varios relatos de Lovecraft, encarar sus obras completas me llevaría, por lo menos, un año entero de leerlo en forma exclusiva (y el resto de los autores se me pondrían celosos).


Hay compiladores que se tomaron el trabajo de juntar todo su horror cósmico en una sola obra que llega a las 700 páginas. Este es uno de los mejorcitos (si bien los relatos están en inglés).

Descontando su producción fuera del horror cósmico (sus primeros trabajos), el cuerpo completo de historias de H.P. Lovecraft se compone de 64 relatos y novelas cortas originales que escribió de adulto.

Comienza en 1917 con La tumba y finaliza en 1935 con Cazador en la oscuridad.

Acá aparece un primer debate respecto al cánon a considerar. Lovecraft era malísimo para los negocios y nunca se ocupó de que sus herederos se hicieran cargo de la propiedad intelectual. Debido a eso, todas sus obras ya son parte del dominio público y pueden ser utilizadas por quien quiera.

Por ese motivo, existen revisiones y colaboraciones de autores que se denominaron el Círculo de Lovecraft, trabajos hechos por fans, obras de escritores fantasmas y relatos anónimos que podrían o no haber sido escritos por el mismo Lovecraft.

Misterios que –fiel a la literatura del autor– nunca van a ser develados.


En esta nota no pretendo analizar alguno de sus cuentos en particular (como hice con El color que cayó del Cielo y La Llamada de Cthulhu) ni brindar una caracterización general de sus escritos, sino más bien hablar de los dioses cósmicos que presenta su literatura, uno de los aspectos mitologícos en su obra más fascinantes.

Los dioses cósmicos de Lovecraft

Las historias de Lovecraft –y las de aquellos autores que fueron expandiendo su universo– están conectadas por toda una mitología cósmica de dioses de poderes inconcebibles. Según el autor, esta cosmogonía existe desde tiempos inmemoriales, pero fue olvidada (o ignorada) por el hombre.

Hablamos de todo un panteón de pesadillas vivientes y temores ancestrales, tan extraños que el lenguaje del hombre no alcanza para describirlos. Lejos de ser figuras antropomórficas, el contacto con cualquiera de estas entidades inmensas y espantosas provoca, al menos, la locura instantánea.

Veamos cuáles son los principales dioses dentro del universo lovecraftiano.

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► Azathoth

Primera aparición: La búsqueda onírica de la desconocida Kadath (1927)


A veces llamado el Sultán de los Demonios, El que Roe, Gime y Babea en el Centro del Vacío Final, El Caos Esencial y el Dios Ciego e Idiota, es la fuerza impulsora del universo. Azathoth nunca aparece físicamente. Lo que sabemos de él se debe a referencias y alusiones en el Necronomicón.

Representante del caos absoluto, es quien dio inicio a todas las cosas y quien, eventualmente, va a dar el final también. El primer registro de una mención a Azathoth por parte de Lovecraft proviene de una nota que él mismo escribió en 1919: "AZATHOTH—hideous name".

Se creé que su origen resultó de combinar los nombres bíblicos Anathoth (la ciudad de origen del profeta Jeremías) y Azazel, un demonio que el autor menciona en su relato El horror de Dunwich.

► Cthulhu

Primera aparición: La llamada de Cthulhu (1926)


Sin duda el más popular de todos los dioses lovecraftianos debido a cómo logró insertarse en la cultura popular. Cthulhu duerme un sueño interminable que impacta directamente en el mundo de los humanos, determinando su destino. Yace en la mística ciudad submarina de R’Lyehm, que ocasionalmente emerge de las profundidades del mar.

Según lo describe el autor, se trata de un “monstruo de perfil vagamente antropoide pero con una cabeza semejante a la de un pulpo, con el rostro convertido en una masa de cilios, cuerpo de aspecto gomoso recubierto de escamas, unas garras prodigiosas en las zarpas traseras y delanteras y largas y estrechas alas a la espalda”.

Representa temores inconscientes y antiguos. Curiosamente, parece tener una buena cantidad de seguidores y cultos secretos en la Tierra.

► Yog-Sothoth

Primera aparición: El caso de Charles Dexter Ward (1927)


Nieto de Azathoth, es el dios arrasador de las dimensiones espacio-temporales. Coexiste con todo el tiempo y se extiende a todo el espacio. Se lo ha llamado La Llave y la Puerta, El Abridor del Camino, El Todo-En-Uno. Lo sabe y lo ve todo, pero está atrapado supuestamente en las afueras del universo.

Tiene apariciones importantes en diferentes argumentos de Lovecraft, incluyendo El Horror de Dunwich y En la Montaña de la Locura, donde es muestra como algo que incluso Los Más Ancianos temen. Esta entidad cósmica se manifestaría al Hombre como una masa de orbes resplandecientes, con ojos por todos lados.

► Shub-Niggurath

Primera aparición: La última prueba (1928)


La Negra Cabra de los Diez Mil Retoños nunca es verdaderamente descripta en las historias de Lovecraft, pero sí es frecuentemente mencionada en los encantamientos.

Se trata de un Dios maligno que actúa sobre la fertilidad. Los escritos la describen como una enorme masa nebulosa de la cual sobresalen tentáculos negros (Lovecraft tenía algo por los tentáculos, al parecer). Varios escritores han colaborado incorporando mitología sobre este Dios, quizás más que en otros casos.

Algunos retro-gamers como yo quizás recuerden que Shub-Niggurath era el jefe final en el videojuego Quake.

► Nyarlathotep

Primera aparición: Nyarlathotep (1920)


Conocido bajo alguno de sus muy numerosos epítetos: El Caos Reptante, El Que Aúlla En La Noche, El Gran Dios Sin Cara, se trata de uno de los pocos dioses de los mitos de Lovecraft con la capacidad de actuar con libertad (ya que la mayoría se encuentran encerrados, dormidos, o limitados de alguna manera).

Nyarlathotep una gran masa con una larga excreción roja. La característica más llamativa es que puede adoptar diversas formas según sus intenciones. Bajo un manto de oscuridad, propaga la locura y la muerte.

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Hay muchos más. Tantos que hay una página wiki de H.P. Lovecraft para cada uno, detallando sus orígenes, poderes y aparicions literarias.

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lunes, 26 de diciembre de 2016

Alberto Laiseca: narrador de narradores


No voy a ser hipócrita y decir que Laiseca me parecía un escritor soberbio, que se perdió a un grande de la literatura argentina y bla bla bla… (Alberto Laiseca falleció hace unos días). No lo voy a hacer porque no puedo hacerlo: nunca leí ninguna de sus obras. (Shame… shame…)

Más bien, a Laiseca me acerqué por sus narraciones. Y de ellas sí puedo afirmar que me parecían maravillosas.

El canal I-SAT fue (y sigue siendo) icónico en Argentina por presentar producciones nacionales de muchísima calidad y darle espacio a los cortos y programas independientes. Dentro de ellos, el antológico ciclo de TV Cuentos de Terror era genial. 

Hoy se pueden encontrar casi todos los episodios en Youtube (en este link, por ejemplo).

El ciclo, hoy considerado de culto, se emitió durante el año 2002 y llegó a ganar el premio Martín Fierro a la mejor producción en cable.

En cada episodio, un anciano de bigote prominente, sentado y fumando en medio de una habitacion vacía y oscura, con un ventilador juguetón que hacía diferentes juegos de sombras sobre su cabeza, te contaba historias de terror. 

Y puedo asegurar que asustaban en serio.


«Las aspas de un ventilador de techo giran lentamente, distribuyendo rachas de sombra y luz en un cuarto despojado. Sentado y mirando a la cámara, Alberto Laiseca se dedica a contar historias de terror. Echar a andar la videocassetera o abrir las páginas del libro son sólo modos diferentes de ingresar, conducidos por Alberto Laiseca, a un universo en donde lo importante es dejarse fascinar por un relato escalofriante.»



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Fue en esta serie televisiva donde muchos conocimos la calidad de narrador de Laiseca. Los extraordinarios relatos de Poe, H.P. Lovecraft, Horacio Quiroga, Mujica Lainez o Stephen King quedaban enaltecidos gracias a sus dotes actorales y la impronta fúnebre, tenebrosa, que le adicionaba.

Tengo una fascinación especial por la narración. De hecho, en otro blog para el que escribo (Nussocial) hablé en dos ocasiones sobre ellos.

En Narradores en acción les hice una entrevista a los chicos de Narradores al instante, un grupo de artistas que busca recuperar la tradición oral de la narración. Por otra parte, en El cuento del abuelo me referí al grupo de los Abuelos Lee Cuentos y sus actividades en Bahía Blanca.

El acto de narrar es la culminación externa de un proceso de enriquecimiento interior. El narrador estudió la obra a fondo, la leyó de todas las maneras posibles, patas para arriba, caminando, tirado en un hamaca paraguaya o sentado en su silla favorita; la ensayó, le buscó las formas, el tono adecuado. Es como una pequeña pieza dramática entre un protagonista y su púbilco. Y cualquier relato mundano puede volverse atrapante de la mano de un buen narrador.

En algún punto, pasa lo mismo con aquellos que saben contar un buen chiste. Landrisina es otro cuentista soberbio que tenemos en Argentina. El tipo no cuenta chistes especialmente graciosos, pero lo hace con una calma, con una elecuencia, que te envuelve por completo en la historia.

En el acto de narrar se ponen en juego todos los recursos expresivos: el gesto, la voz, el volumen, las onomatopeyas, la postura, los ademanes. Es increíble cómo la voz termina por desbordar a la palabra, la corre del lugar, se impone. Una buena voz te conquista, te seduce, te hace dar escalofríos en los momentos justos.

Hay un esfuerzo creador muy importante en el acto de narrar. No se trata únicamente de repetir una historia ya escrita. Dos personas pueden narrarte el mismo cuento y generar en vos emociones completamente diferentes.

Laiseca tenía todo eso como narrador, y también una presencia monstruosa. Su postura, siempre majestuosa, no hacía más que ayudar a meterte en el tono del relato. Acompañaba la voz con lo gestual, con la mirada, con cambios en el ritmo.


Alberto Laiseca falleció el 22 de diciembre de 2016 a los 75 años de edad.

Durante sus últimos días en un geriátrico era visitado por algunos de sus seguidores. Se dice que fue Horacio Quiroga el más grande exponente del género literario del terror en Argentina. Pero fue Laiseca su máximo difusor. Por eso, hace unos días el terror perdió a su mejor narrador.

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► LINK al blog Nussocial (para el que también escribo): https://nussocial.wordpress.com

Mis dos notas sobre narradores en Nussocial:

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jueves, 12 de mayo de 2016

“Gravity Falls” es una serie animada madura e ingeniosa


Para convencerte de que tenés que ver el show de Disney “Gravity Falls” (especialmente si no sos un niño) basta con ver los primeros episodios. Pero si sos de esos que todavía creen que “los dibujitos son exclusivamente para los más chicos”, en este post voy a intentar cambiar tu mente ingenua.

Gravity Falls es una serie original de Disney creada en el 2012 por Alex Hirsch, quien antes de llegar a sus 30 ya generó uno de los contenidos más universalmente alabados por la crítica en los últimos tiempos.

La historia relata –a lo largo de dos temporadas de 20 episodios cada una– las aventuras del precoz y adorable Dipper Pines y su enérgica hermana gemela Mabel. Durante un verano son enviados hacia el pueblo de Gravity Falls, Oregon, para pasar una estadía con su desconocido, misterioso, tacaño y malhumorado tío Stan Pines, dueño del Mystery Shack, una trampa para turistas.

Las cosas se complican cuando resulta que el pueblito es un imán para todo lo extraño: monstruos, viajeros temporales, fenómenos inexplicables y artefactos mágicos. 

Afortunadamente, Dipper encuentra un enigmático libro (firmado con una mano de seis dedos y el número “3”) que tiene una recopilación de todos los encubrimientos, eventos pasados y sucesos insólitos que ocurrieron en la ciudad; y también incluye mensajes crípticos y una precaución urgente: “¡No confíes en nadie!”.


Así, la serie combina muchísimo humor y referencias de la cultura pop con elementos de conspiración (al mejor estilo “Expedientes X” o “Lost”), una ambientación surreal llena de personajes extravagantes (que recuerda a “Twin Peaks”) y el horror cósmico de H.P. Lovecraft.

Al final de la primera temporada, la serie se tomó un descanso de un año. Mientras tanto, varias miniseries surgieron para mantener a los fans interesados. Están muy buenas y funcionan como material extra y complementario. La segunda temporada llegó en el 2014, y el gran final (muy emotivo y brillante, por cierto) cerró la historia con un especial de una hora de duración.

Gravity Falls es un triunfo desde donde se lo mire: construye un mundo fascinante y coherente, nos va sumergiendo en una trama cada vez más atrapante, es una maravilla visual y tiene un elenco de voces perfecto.

También es una serie muy geek, de esas que esconden chistes “para los adultos”, referencias a películas, juegos de video y literatura, y también de esas que fanatizan a la gente con posibles teorías y explicaciones de los extraños sucesos que vemos. Si bien los grandes misterios son resueltos para el final de la historia, muchas cuestiones quedaron abiertas, y los fans continúan teorizando.


Técnicamente es excelente, pero lo que más disfruté fue la impecable cohesión narrativa. Se apoya muchísimo en un complejo sistema de foreshadowing y callbacks (no sé si hay forma de no escribir esos términos en inglés). En retrospectiva, todo parece indicar que el creador tenía muy en claro hacia dónde iba la historia, y fue colocando pequeñas pistas incluso en los capítulos más de relleno.


Un ejemplo ideal es el de Blendin Blandin, el agente removedor de anomalías temporales. Durante los primeros capítulos de la serie se lo ve (inexplicablemente) apareciendo en el fondo de algunas escenas. Sólo cuando hace su introducción formal en el episodio 9 nos enteramos de que estuvo todo este tiempo eliminando las pequeñas anomalías que causaban Dipper y Mabel con sus aventuras.

Elementos como los de Blandin son los que hacen de Gravity Falls una experiencia única. La serie activamente te proponía que especules, que investigues el pueblo junto a los protagonistas. 

Mucho antes de que la gran revelación sobre quién escribió el diario saliera a la luz, los fans ya habían conectado los puntos basándose en un detalle que aparece brevemente en el episodio “Double Dipper” (uno de los primeros).

Diferentes mensajes crípticos también pueden encontrarse en cada capítulo y en los créditos iniciales, otro detalle que la producción de Gravity Falls adicionó para incorporar más misterio al misterio.  Por ejemplo, la intro a los capítulos 1 a 6 largaba un audio que, al escucharse al revés, decía “Three letters back”, indicando un método de cifrado conocido como Cifrado César.

En criptografía, el Cifrado César es uno de los más sencillos y más utilizados. Es un tipo de cifrado por desplazamiento. Una letra en el texto original es reemplazada por otra letra que se encuentra en un número fijo de posiciones más adelante (o más atrás) en el alfabeto.

Al final de cada episodio se puede ver un mensaje cifrado que debía decodificarse con la pista de cada secuencia inicial. En algunos casos, los mensajes eran tonterías del tipo “Not H.G. Wells approved” (para el capítulo del viaje en el tiempo, “The Time Traveler’s Pig”) o “SORRY, DIPPER, BUT YOUR WENDY IS IN ANOTHER CASTLE”, pero a veces eran pequeñas porciones que revelaban aspectos de la trama.

Gravity Falls es, sin duda, un show muy ingenioso, en cuanto a trama, misterios, arcos argumentales, humor. No creo que alcance la profundidad simbólica de historias como “Over the Garden Wall” (gran miniserie de Cartoon Network) pero tampoco es una historia para tomar a la ligera.

Otro de sus grandes aciertos es cómo logró introducir el horror cósmico de las historias tipo H.P. Lovecraft en un formato palpable con la audiencia de Disney.  Gravity Falls es ocasionalmente oscura y terrorífica, pero es una producción indiscutiblemente “caricaturesca”, diseñada sin buscar ningún tipo de realismo.



En el medio de tantos eventos sobrenaturales, los personajes crecen, se enamoran, aprenden, lloran, ríen y se equivocan. Hay algo muy tierno en la relación de hermanos de Dipper y Mabel, está muy bueno cómo se manejan sus relaciones con el resto de los personajes del pueblo, y hasta Stanley Pines se las arregla para brindar un arco argumental que emociona.

Y ni hablar del villano principal, Bill Cipher, que se va introduciendo muy de a poco (con sutiles pistas y referencias) y termina por convertirse en una de los villanos más memorables de la historia de los dibujos animados.

► En definitiva: Gravity Falls es un show muy sólido, con una buena cantidad de sorpresas, grandes historias y mensajes positivos. Va construyendo un cariño especial por cada personaje, por más secundario que sea, se hace lugar para el crecimiento del universo que crea, tiene tramas sofisticadas y, lo que es más importante, es realmente divertida. Ah, y está disponible en Netflix.

Gravity Falls: varios pulgares arriba. Bien hecho.

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martes, 10 de noviembre de 2015

“El color que cayó del cielo”, de H.P. Lovecraft


Inspirándose en una novela de Arthur Machen, Los tres impostores, Lovecraft escribió un relato que se terminaría convirtiendo en uno de los fundamentales de su obra (y también el preferido por él mismo): El color que cayó del cielo.



martes, 28 de julio de 2015

“This book is full of spiders”, una novela de David Wong


En el 2012 me encontré por casualidad con una película delirante que mezclaba terror y comedia de un modo fascinante. Resultó que esta cinta, John Dies at the End, era la adaptación cinematográfica de una novela de Jason Pargin, quien se maneja en la web bajo el seudónimo de David Wong.

Mi sorpresa, en realidad, fue doble. No solo me encantó John Dies at the End, sino que además el autor era uno de los genios detrás del sitio web Cracked.com, que sigo hace varios años. David Wong es un humorista tremendo y sus posts en la página siempre están entre mis preferidos (acá pueden leerlos).

Por eso, cuando me enteré de su segundo libro (“This Book Is Full of Spiders: Seriously, Dude, Don't Touch It”) lo descargué en formato ebook, en inglés, y lo encaré. La historia es una continuación de la anterior. La primera parte presenta a John y Dave, dos fracasados e inadaptados que viven en la ciudad de Undisclosed. Debido a que han tomado una suerte de salsa drogona que les ofrecieron en una fiesta, pueden ver cosas que otros no: monstruos, demonios, puertas fantasmas, todo tipo de creaturas. Pasan sus días realizando exorcismos con métodos poco ortodoxos y estudiando las puertas de la ciudad, que les permiten transportarse desde un punto remoto a otro. Ah, y viendo extraños seres grises que parecen ser quienes controlan la ciudad desde las sombras.

This Book is Full of Spiders comienza un par de meses después de los eventos John Dies at the End (que probablemente no murió en el final), y allí las cosas se vuelven todavía más extrañas.


Una noche Dave se despierta con una araña gigante intentando inyectarle veneno a su cerebro y que solo él puede ver (debido a los efectos de la droga soy sauce que tomó). Las arañas comienzan a multiplicarse y resulta que pueden “poseer” a las personas. El gobierno intenta frenar la epidemia, John accidentalemnte le manda fotos de sus genitales a Dave y, mientras tanto, grupos anti-zombies comienzan a movilizarse. El detective Lance Falconer llega para resolver el caso al lado de los “héroes” y un perro (Molly) parece ser la clave de la salvación.

Sí, es uno de esos libros.

La verdad es que la novela es 25% terror y 75% comedia. Especialmente el primer tercio, cuando las cosas están recién comenzando, la historia es muy graciosa por los diálogos astutos, el humor picante y las situaciones que se generan a medida que crece la epidemia. Es una suerte de historia de H.P. Lovecraft con la picardía que caracteriza al escritor. De hecho, es como leer un extenso artículo de Cracked.com, pero con narrativa.

David Wong detiene ocasionalmente la trama para insertar sus comentarios mordaces y estudiar en detalle ciertas circunstancias que desarrollan aún más la personalidad de los protagonistas John y Dave.

La historia se divide en tres grandes secciones que son cuentas regresivas hacia eventos importantes. El primer libro comienza 48 horas antes del brote epidémico, el segundo 8 días y medio antes de la masacre en el Asilo Ffirth y el tercero 12 horas antes del bombardeo aereo a la ciudad de Undisclosed. 

Una verdadera carrera contra el tiempo.

Los zombies hoy son extremadamente populares, y las comedias de zombies todavía más. “Shaun of the Dead” (2004), “The Cabin in the Woods” (2012), “Zombieland “(2009) o la impecable “Juan de los Muertos” (la primera película sobre zombies cubanos) han demostrado que el tema da para hacer buena ficción.

Sin embargo, en “This book is full of spiders” el género está deconstruido. En el libro, los fans de las películas de zombies sienten que finalmente tienen chances de poner en práctica lo que aprendieron viendo el cine de George Romero solo para descubrir que están horriblemente poco preparados para enfrentar la realidad (por supuesto: mueren sencillamente y de formas muy horrorosas)


Otra cuestión interesante (y que suma al factor de comicidad) es que tanto John como Dave son un par de inutiles que solamente complican las cosas. El hecho de que John queme la casa de Dave (en un intento de detener el brote) es exactamente lo que provoca la epidemia de arañas. Incluso, el villano (que se revela solo al final de la novela) comenta que los intentos de ellos de “salvar el día” solo empeoraron las cosas, y que sin su intromisión su malvado plan no habría sido posible.

El punto de vista del narrador (siempre primera persona) va cambiando constantemente y eso nos permite meternos en la mente no solo de Dave (gran protagonista de la primera parte de la saga) sino también de John y de Amy (la novia de Dave, que representa uno de los personajes mejor logrados de la obra). ¡Incluso hay capítulos tremendos donde vemos lo que sucede desde el punto de visto de un perro!

La historia en sí es lineal, pero guarda algunos atrapantes giros argumentales y está plagada de referencias geeks a la televisión contemporánea, al cine y a la ciencia ficción. La cancelada serie de culto Firefly y la saga de Aliens, por ejemplo, se referencian directamente.

► Sin entrar en demasiados detalles sobre la trama, es muy entretenida. Es lectura ágil, grotesca, ideal para los fans de lo bizarro y las comedias de terror. No creo que sea un libro absolutamente indispensable o fundamental, aunque se las ingenia para poner en relieve algunas cuestiones sociales, generar discusiones pseudo-científicas (se explora la temática del número de Dumbar, por ejemplo) y darle un giro de tuerca al género epidémico y de zombies.


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martes, 10 de junio de 2014

Lovecraft y el mito de Cthulhu

Imaginen, por un segundo, un universo donde la humanidad no es más que el juguete de los horrores más inconcebibles, donde todos sus ideales son nada más que crueles ilusiones. Imaginen un mundo gobernado por abominaciones provenientes de las profundidades del espacio. No están muertas, ni ausentes. Esperan, pacientemente.  Imaginen que caminan por una calle donde cada esquina puede esconder terror y locura, cultos tenebrosos, monstruosidades horripilantes…

Nuestras victorias son vacías y la caída es certera. Es posible que no notemos su presencia, la del monstruo al acecho, con sus garras listas para asaltar, pero allí está.

… Esta fue, de hecho, la extravagante visión de H.P. Lovecraft. 

El llamado de Cthulhu es, sin lugar a dudas, la historia más famosa de este escritor de horror cósmico, y suele ser considerada la obra a partir de la cual el estilo del autor comenzó a tomar forma. Se trata de un relato corto estructurado en tres episodios diferentes que relatan, en forma de manuscrito, los diferentes acercamientos a una criatura abominable que duerme plácidamente en el fondo del mar.

► Les comparto “El llamado de Cthulhu” (de H.P. Lovecraft) en versión PDF para descargar: http://goo.gl/v9fVUZ

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“(…) no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad
del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos.
Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos,
pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos.”

(H.P. Lovecraft, “El llamado de Cthulhu”)

Hoy considerada una obra fundamental del subgénero conocido como “horror cósmico” (en el cual se han inspirado todos los autores de terror que lo continuaron), el mito de Cthulhu se encuentra hoy en numerosos cómics, canciones (como el famoso tema de Metallica), adaptaciones, juegos de rol, remeras y caricaturas. 

Hace su aparición en “La niebla” (película del 2007 basada en la obra de Stephen King), en los cómics de Hellboy, como personaje en South Park y en una serie de juegos de video.

Irónicamente, Lovecraft pensaba que su historia era solo promedio, y fue originalmente rechazada por Weird Tales, la revista de fantasía y ciencia-ficción donde comenzó publicando. 

Más tarde, no solo fue publicada sino además alabada por Robert Howard (el creador de Conan). 

¿Quién habría dicho que “El llamado de Cthulhu” se convertiría en la pieza literaria definitiva H.P. Lovecraft?

A pesar de haber leído muchos otros relatos del autor, esta historia me enganchó por estar formada por tres relatos de relativa autonomía que se complementan uno a otro. 

La primera parte nos narra las conversaciones del protagonista con Henry Wilcox, un escultor que ha estado teniendo extraños sueños sobre una ciudad olvidada y en ruinas. La segunda revela más información (que amplía la primera parte) a partir del relato del Inspector Legrasse, quien investiga una serie de crímenes relacionados con un culto que idolatra a un dios exótico. 

Este es, definitivamente, mi episodio favorito, por el enfoque de policial negro que se le da. La tercera y última parte relata el encuentro del navegante Gustaf Johansen con la mítica criatura.

En un post anterior mencioné la relación entre la obra The King in Yellow de Robert Chambers, que fue fuente de inspiración para una de mis series preferidas de este año: True Detective. Lovecraft, que es posterior, también incorporó algunos elementos de Chambers para concebir a su monstruosidad.


Los estudiosos de Lovecraft afirman que
El llamado de Cthulhu está lejos de ser la mejor historia de Lovecraft. Sin embargo, es de lectura obligatoria ya que introduce a su monstruo más legendario y la locura que puede brindar al mundo. 

El mismo nombre, Cthulhu, es prácticamente impronunciable, lo que no hace más que fortalecer la fobia inconsciente hacia él. Se lo describe como un cuerpo enorme (unos 10 km de altura), provisto de un cuerpo de dragón, alas y cabeza de calamar. 

Davy Jones (el personaje de la segunda parte de “Piratas del caribe”) es un conocido homenaje, y tiene una cabeza tentacular similar.

Me encantó “El llamado de Cthulhu” porque engancha desde el primer momento y se lee de forma muy amena. Cada una de las partes retroalimenta a las otras, generando un relato que,  igual que Cthulhu, genera distorsiones temporales constantemente.

Lo más loco es que esta idea de historias donde criaturas de otros mundos, que vivieron en el planeta Antes del Tiempo, en épocas remotas, se convirtió en un trabajo colectivo conocido como Círculo de Lovecraft, que comenzó por el autor pero fue continuado por muchos otros. 

Hoy es difícil distinguir en qué orden es recomendable leer las historias sobre el mito de Cthulhu y a qué autores seguir. 

Algunas páginas de Internet, afortunadamente, hacen lo suyo para organizar estos temas. Entre las que recomiendo (en inglés) están: “Lovecraft 101”, “Lovecraft recommended reading list”, “Top 10 Lovecraft stories” y “Top 5 Cthulhu Mythos”.

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=>> Otras notas relacionadas con el horror cósmico y el terror en el BLOG: “La pata de mono” (un relato de Jacobs), “A veces vuelven” (un cuento de mi autoría que ganó un premio nacional), “El cuervo” (poema gótico de Edgar Allan Poe), “IT”, de Stephen King y “La feria de las tinieblas” (de Ray Bradbury).

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