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miércoles, 26 de marzo de 2025

La secuela escondida de Stanley Parable

 

Cuando salió en 2013, The Stanley Parable sorprendió al mundo con sus comentarios satíricos y meta sobre el panorama de los videojuegos de la época. En 2022, la versión Ultra Deluxe llegó para demostrar ser mucho más que una simple actualización.


jueves, 1 de julio de 2021

El reboot de Animaniacs (2020)

 

Después de 22 años, Animaniacs está de vuelta, y los hermanos Warner están más locos que nunca. La primera temporada de trece episodios se estrenó el 20 de noviembre de 2020, con el trío protagonista, además de Pinky y Cerebro, como sus segmentos principales. ¿Vale la pena el reboot de esta serie?


martes, 29 de enero de 2019

El misterio meta-narrativo en “The Hex” (2018)


En un rincón oscuro y olvidado del universo del videojuego, brama una tempestad…

The Hex es un juego formidable. Pero no por una cuestión técnica o de calidad, sino más bien porque representa una radiografía de la época que estamos viviendo en el mundo gamer. En el Six Pint Inn –un bar de mala muerte que se cae a pedazos– seis arquetipos de videojuegos beben cerveza. Un misterioso llamado telefónico advierte que se cometerá un asesinato esa misma noche. Ahí es donde entramos nosotros.


viernes, 26 de enero de 2018

Retro-review: Metal Gear Solid (PSX)


Cuando me disponía a armar mi lista de los mejores juegos de PlayStation –para continuar con la tradición, siendo que ya había hecho las de Family Game, Game Boy, Sega Genesis, Super Nintendo, Abandonware (PC) y juegos modernos de PC– me di cuenta de un detalle fundamental.

Había algunos juegos súper importantes para la PSX que nunca había podido jugar durante mi adolescencia, y que sólo conocía por su popularidad o relevancia. Entre ellos, el que encabezaba mi lista era Metal Gear Solid.


Así que lo jugué, lo odié, luego lo amé, luego lo volví a odiar. Al final me quedé con una sensación extraña. Pensé, simultáneamente: “¡qué buen juego, la puta madre!” y “¡qué juego ingrato, la puta madre!”. Por eso hoy quiero analizar en detalle esta joyita de los juegos de acción y espionaje que puede dar más de un dolor de cabeza.

***

Metal Gear Solid: concepción e historia

MGS es un juego de acción y espionaje lanzado por Konami en 1998. Fue una revolución por su estilo cinematográfico y la fusión de una mecánica de juego novedosa con un argumento emocionante, lleno de vueltas de tuerca.

Básicamente, éste es el responsable de popularizar los juegos de espionaje, donde es mucho más conveniente andar con sigilo y recorrer los lugares con tranquilidad y paciencia antes que salir corriendo a los disparos como Stallone en Rambo.

Lo curioso es que, en realidad, hay dos precedecesores. Los dos primeros son bastante desconocidos (nunca llegaron a América), por lo que Metal Gear Solid sí es el primer videojuego que muchos conocieron.


La historia sigue a Solid Snake, un agente de operaciones encubiertas trabajando para los militares de Estados Unidos. Han pasado 6 años desde que Solid se infiltró en la unidad FOXHOUND y asesinó al legendario terrorista “Big Boss”. Fue allí donde descubrió que su mejor amigo, Gray Fox, trabajaba para Big Boss, quien además era su verdadero padre.

Traumatizado por aquellos eventos, Solid se retiró oficialmente para vivir una vida tranquila en Alaska, criando a sus perros. Todo hasta que un día es capturado por el gobierno americano y llevado a un submarino, donde se lo fuerza a participar de una nueva e importante misión que podría tener conexiones con su pasado.

La unidad terrorista FOXHOUND tomó control de una instalación nuclear en la isla Shadow Moses. El nuevo líder es un hombre misterioso que se hace llamar a sí mismo “Liquid Snake”. Le demanda al gobierno yanqui que devuelvan el cuerpo muerto de Big Boss o va a lanzar un ataque nuclear. Solid tiene que infiltrarse en la base glaciar y neutralizar a los enemigos.

Lo que sigue es una historia sorprendentemente compleja y atrapante sobre la guerra y la moralidad, una que ama romper la cuarta pared cada vez que es posible.
La mecánica de juego

Metal Gear Solid fue uno de los mejores títulos de PlayStation, lo cual queda claro al ver cualquier lista top. Siempre queda entre los primeros tres puestos y es el favorito de muchos.


Cuesta un poco acostumbrarse a la forma de juego y cómo se mueve la cámara. Es bastante largo (tiene dos CD´s, y toma unas 16-18 horas pasarlo la primera vez). Ser descubierto y morir son prácticamente sinónimos. El juego prácticamente requiere que tengas la paciencia para avanzar con cautela, eliminando a los enemigos sin hacer el menor ruido o, de ser necesario, esquivándolos.

Algunas misiones son más de acción (por ejemplo, todas las batallas con jefes, o la secuencia donde Snake tiene que subir unas torres mientras es perseguido por guardias) mientras que otras son más de exploración y sigilo.

Más allá de que puede ser muy frustrante (es muy difícil por momentos… y la batalla final es simplemente injusta), le destaco que tiene una historia increíblemente atractiva y que cada nivel ofrece desafíos muy diferentes. Peleás contra francotiradores, ninjas invisibles, guerreros con habilidades psíquicas y hasta tanques y helicópteros.

Tiene un equilibrio muy logrado entre momentos donde tenés que usar la cabeza para resolver acertijos y enigmas y otros donde tenés que apagar el cerebro y, simplemente, pelear por tu vida.

Entre los aspectos que encontré novedosos están: (1) el dispositivo de radio, que permite comunicarte con varios de tus aliados y recibir pistas sobre cómo continuar el juego, y (2) la amplia variedad de movimientos que puede hacer Snake: andar cuerpo tierra, agacharse, pegarse a las paredes, noquear o dormir a los enemigos, colocarse visión de rayos, silenciar el arma, etc.


 Esta es la versión HD. El original se ve un tanto más pixelado...

A veces te quedás sin todo tu equipo y encerrado en una celda (con varias posibilidades diversas para escapar) y en otras sos brutalmente torturado, teniendo que decidir cuánta tortura vas a poder aguantar (lo cual lleva a uno de los dos posibles finales).

Todos los grandes jefes (Revolver Ocelot, Psycho Mantis, Sniper Wolf, Gray Fox, Vulcan Raven, Liquid Snake y Metal Rex) son absolutamente diferentes unos de otros, y es preciso utilizar estrategias creativas para vencerlos.

Ya había jugado juegos de este estilo (Commandos, en definitiva, tiene la misma onda) pero Metal Gear Solid es una experiencia totalmente diferente.

Dos puntos negativos

Si bien me gustó mucho este juego –y apenas lo terminé tuve ganas de volver a arrancarlo para “hacerlo mejor”– creo que tiene dos grandes problemas que me quitaron parte del encanto.

El primero es la gran cantidad de “backtracking” que es necesario hacer. Básicamente, todo el juego toma lugar en una gran área gigante (y los eventos suceden a lo largo de una noche). Puede accederse a las secciones con niveles de una tarjeta electrónica. Esto hace que, muy frecuentemente, sea necesario volver sobre tus pasos para buscar nuevos ítems y así poder avanzar.


No es algo que me moleste especialmente, pero resultaba bastante frustrante cuando no había formas rápidas de volver (al ser “realista”, no hay algo que te “teletransporte”, como suele existir en juegos de RPG).

Los enemigos vuelven a aparecer en cada área, aunque ya hayan sido vencidos, y eso hace que uno ni siquiera pueda volver hacia áreas ya exploradas con tranquilidad.

Me pasó particularmente en dos momentos. Primero cuando hay que buscar el rifle de francotirador para poder pelear con Sniper Wolf la primera vez (y así salvar a Meryl). Luego, sobre el final del juego, hay que volver nuevamente al principio para activar las diferentes temperaturas de la llave PAL.

En juegos como el genial Tomba 2 (también de PSX) o los de la franquicia de Metroid, volver sobre los pasos es un aspecto fascinante que te permite conocer nuevas zonas y conseguir ítems que mejoran tu supervivencia en el juego.

En cambio, yo con Metal Gear Solid sufría cada vez que tenía que volver. Se siente innecesario, mal estructurado, y ningún área te presenta algo nuevo. Sólo se siente aburrido y lento, retrasando las ganas de continuar la aventura.

Muchas veces daba vueltas en círculos hasta encontrar un ítem necesario o moría de formas estúpidas. Lo que es peor, hay varios ítems opcionales que no son necesarios para finalizar el juego, pero sí ayudan un montón. Ítems que, en mi primera jugada, no los encontré porque no sabía que los estaba buscando.

El otro problema de MGS es la inmensa cantidad de diálogos y cutscenes que tiene. No los conté, pero son demasiados y detienen demasiado el avance. Muchas veces los diálogos son importantes para entender la historia o saber qué hacer después, pero también hay varias ocasiones donde se estiran demasiado.

Lo que es aún peor: no es posible saltearlos ni acelerarlos (si no se usa un emulador, claro). O sea que si ya te conocés la historia y solamente querés jugar, te comés todas las escenas, diálogos por radio y backstories de los personajes una y otra vez.

Aparentemente el creador del juego, Hideo Kojima, siempre quiso ser director de cine, pero eligió los videojuegos como medios para narrar historias (ya hablé sobre las narraciones dentro de los videojuegos en esta otra nota).


Así, el componente narrativo es muy fuerte en MGS. Algunos eventos y secuencias de diálogos llegan a durar hasta 15-20 minutos, al punto que por momentos parece que estamos viendo una novela visual antes que jugando un videojuego.

Quizás por eso no se lo recomendaría a todo el mundo. Hay que estar preparado para jugar durante cuarenta minutos y después tener que bancarse diez minutos de diálogo. Te corta toda la inmersión.

El humor y la ruptura de la cuarta pared

Sin embargo, esos dos aspectos negativos no terminan de arruinar un juego que me parece sobresaliente. Y eso es porque son detalles que quedan en un plano secundario en relación a sus grandes atractivos.

Uno de ellos es cómo la historia se divierte con la metatextualidad y presenta momentos livianos de humor. Lo interesante es que siempre se maneja con mucha sutileza. El juego siempre se considera a sí mismo como “serio”, sin importar que tan loca o bizarra sea la situación del protagonista. Nunca se hace una referencia directa a que estamos jugando un videojuego, pero sí hay muchos guiños.

Un ejemplo son las sugerencias que te hace el coronel sobre tener las raciones de comida seleccionadas mientras estás en la sala de Almacenamiento en Frío (para que no se congelen) o cuando te da un tutorial sobre qué hacer sin hacerlo realmente.

Campbell también te dice, crípticamente, que busques el código de radio de Meryl en la “parte de atrás del CD” (literalmente estaba en la copia original del juego para PlayStation).

O antes de que Ocelot te torture, donde la frase “There are no continues, my friend” toma un sentido literal. Si morís durante la tortura, es Game Over y hay que comenzar desde cero.

«Snake, it's been a long time since you saved your game. If your body can't survive the torture, it'll be game over. You really wanna travel down that long road again?»

Aunque quizás no haya un momento más metatextual que en la épica batalla contra Psycho Mantis, un ser capaz de levitar cosas y leer la mente.


Justo antes de entrar en la batalla, la música de fondo se detiene y Snake lo comenta en voz alta, como si todo el complejo militar tuviera musiquita sonando a través de parlantes.

Luego llega la batalla y el enemigo te dice hasta qué juegos de Konami estás jugando porque lee tu memory card. Parece que no podés hacerle ningún daño porque anticipa todos tus movimientos. Lo que hay que hacer es tremendo (y me lo había spoileado un amigo antes). Necesitás cambiar el joystick de Player 1 a Player 2 para confundirlo. Recién ahí podés hacerle frente.

Sin embargo, Psycho Mantis sigue divirtiéndose con nosotros. Por ejemplo, en un momento te pone toda la pantalla en negro, como si el juego hubiera crasheado de pronto. Ahí uno estaría tentado a resetear, pero todo lo que hay que hacer es esperar.

Palabras finales

Metal Gear Solid me pareció excelente y “sólido” (see what I did there?), sin embargo no lo encontré perfecto. Los diseños de niveles son excelentes, las batallas con los jefes son todas genuinamente creativas y diferentes y los gráficos llevaron al límite las capacidades de la PlayStation.

Pero las cutscenes y los diálogos se hacen eternos (no pueden acelerarse o cancelarse) y varias veces es necesario volver sobre nuestros pasos (backtracking) para recuperar algún ítem. Para mí, esos dos detalles lo alejan de ser una obra maestra.

De todas maneras, es una experiencia fascinante y me encantó jugarlo. Sin duda es uno de los títulos definitivos de la primera generación de PlayStation y uno con el que me gustaría reencontrarme en el futuro.

Por cierto, estoy volviendo a jugar la PSX (en emulador porque la consola original está o rota o en alguna caja en el dpto de mis hermanos). Quiero refrescar algunos juegos memorables y poder jugar otros tantos antes de armar mi lista de favoritos, si bien creo que los mejores ya los tengo bien definidos.


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martes, 6 de agosto de 2013

LISTA TOP FIVE: películas sobre escritores con bloqueo


El bloqueo de escritor es un agujero negro para todos los artistas, pero en cuanto a las películas: en el momento en el que las ideas dejan de fluir es cuando la historia realmente comienza. Escribir, aunque una actividad ciertamente fascinante, no es visualmente impactante. 

... Aunque quizás habría que mirar un poco más de cerca para descubrir que puede convertirse en un viaje maravillosamente psicológico, altamente filosófico e –incluso– terrorífico.

Pronto voy a estar armando una pequeña nota sobre este tema, pero hoy vamos a estar analizando las mejores películas sobre autores particularmente inhabilitados para escribir (en mi opinión). Comencemos:

(5) “La Ventana Secreta” (Secret Window, 2004).



Este thriller de David Koepp (basado en un relato corto de Stephen King) tiene como protagonista a Johnny Depp en quizás uno de sus roles más “normales”. Él es un autor best-seller recluido en una cabaña luego del engaño amoroso de su esposa. Allí, comienza a ser hostigado por un hombre (“Shooter”) que afirma que le robaron su el manuscrito original de su novela. ¡Gran película de suspenso!

(4) “Más extraño que la ficción” (Stranger than Fiction, 2006)



Interesantísima comedia dramática dirigida por Marc Forster (Finding Neverland, 007: Quantum of Solace, Guerra Mundial Z, etc.) con un gran elenco.  La vida de Will Ferrel da un vuelco al descubrir que una voz está narrando los eventos que le ocurren en ese preciso momento. Eventualmente, en un giro “a lo El Mundo de Sofía”, evidencia que es un personaje de una novela cuya autora no puede decidir entre comedia o tragedia.

(3) “El resplandor” (The Shining, 1980)


Una cinta que da cátedra sobre cómo escribir terror psicológico, producida y dirigida por el genio de Stanley Kubrick. 

La segunda entrada que tiene a Stephen King como fuente de inspiración. En ella, Jack Torrance (Jack Nicholson) y su familia pasan un invierno en un hotel embrujado mientras él trata de vencer su bloqueo como escritor.

Las cosas se ponen muy bizarras, casi surrealistas, mientras el protagonista comienza a perder la cabeza. Todo en el hotel representa una siniestra distracción para que nuestro querido escritor pueda sentarse a redactar su obra maestra. 

La historia altera muchísimas cosas de la novela, pero para algunos eso fue un acierto.



(2) “El ladrón de orquídeas” (Adaptation, 2002)


¡Fantástica! Una historia doblemente metaficcional. Charlie Kaufman (Nicholas Cage) se enfrenta a la difícil tarea de adaptar una novela en un guión. La historia es excelente, y está en los detalles. 

Kaufman (que no solo es un personaje ficcional, sino el escritor de la película) explora las dificultades de la adaptación y sugiere la idea de la “creación como un acto de destrucción, de todo lo que uno tiene cerca, incluso de uno mismo”.

Todo está genialmente construido, desde la relación conflictiva con el hermano gemelo hasta los sorpresivos giros de tuerca, pasando por persecuciones en autos y cocodrilos asesinos (sí, es rarísimo… ¡pero funciona!)

¡Una película imperdible!


(1) “Los secretos de Harry” (Deconstructing Harry, 2001)


¡Mi favorita para el TOP!


Una de las películas de Woody Allen más honestas (tiene mucho de autobiografía). Es bastante vulgar y profana (como la mayoría de sus historias), y cínica y sarcástica… pero muy divertida al mismo tiempo. Hay un estilo de edición particular bastante original en el cual se aprovecha a un elenco increíble con actores de renombre.


Tiene una trama ingeniosa y un traspaso entre la ficción y la realidad excelentemente logrado que hace a la historia aún más interesante. Imposible no reírse cuando el protagonista va descendiendo en un elevador hasta el último piso del infierno. Una de las mejores pelis de Woody que va a gustarle, incluso, a aquellos que no sean grandes fanáticos de él. ¡Vale la pena!

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