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martes, 17 de mayo de 2022

lunes, 7 de enero de 2019

“Frances Ha” y el encanto de filmar en blanco y negro


Ocasionalmente llegan a los cines grandes joyitas modernas que le huyen a la convencional fotografía en color. Frances Ha, del 2012, es una de ellas. En esta nota quiero reflexionar sobre esa película y el encanto de filmar en blanco y negro.


miércoles, 28 de marzo de 2018

12 grandes directores, 12 grandes películas (parte 1)


Este es un juego autoimpuesto. En más de una ocasión me pasó de estar hablando de cine con amigos o conocidos y surgió el interrogante: ¿cuál es la película más representativa de tal director? Es decir, si uno de pronto quisiera tener un pantallazo del cine de Hitchcock, de Kubrick, de Lynch, ¿con qué película sería bueno arrancar? ¿cuál me daría una idea del estilo del director? De esas charlas y debates salió esta nota.


martes, 6 de febrero de 2018

Neurosis y cinismo: 5 películas fundamentales de Woody Allen


El realizador más ingenioso y sarcástico de Nueva York acaba de estrenar su nueva película, La rueda de la maravilla. Aprovecho la ocasión para recomendar 5 películas fundamentales de Woody Allen.



jueves, 10 de agosto de 2017

De la risa al llanto: el síndrome de Tom Hanks


Sucede una y otra vez en el mundo del cine. Un actor de comedia exitoso de pronto intenta hacer una actuación en el extremo opuesto de su estilo: un rol dramático y más oscuro. Curiosamente, este giro tiene una buena chance de tener buenos resultados y convertirse en la marca permanente del actor. Este efecto es lo que se conoce como el “síndrome de Tom Hanks”.


El síndrome de Tom Hanks

Un hecho muy curioso ocurrió en el año 1993, cuando Tom Hanks tomó la decisión de aceptar en rol híper dramático en la película Philadelphia.

Para quienes no la recuerden, es notable por ser una de las primeras cintas de Hollywood que habló abiertamente del SIDA, y además representó el primer rol no-cómico de Hanks.  La película le dio al actor su primer Oscar (el año siguiente ganaría otro por Forrest Gump) y a partir de ahí comenzó a explotar su vena dramática por sobre la comedia.

Cabe preguntarse por qué un actor que ya tiene éxito como comediante querría pasarse al lado oscuro. Lo cierto es que un actor de drama tiende a ser más respetado que su contraparte cómica, bajo la falsa ilusión de que es más difícil hacer llorar que hacer reír (cuando, en realidad, es exactamente lo contrario).

Pero seamos sinceros: los actores cómicos nunca se llevan a casa un premio de la Academia. Es muy común que luego de ver a un actor de comedia haciendo un rol dramático, inmediatamente pensemos: ¡mirá vos, realmente puede actuar!

Volvamos a Tom Hanks. Antes de Philadelphia era conocido por hostear Saturday Night Live (lo hizo ocho veces, seis de ellas entre 1985 y 1992) y por sus papeles en Bachelor Party (1984), ¡Quiero ser grande! (1988), la serie de TV Bosom Buddies (1980-1982) y Sleepless in Seattle (1993).

Y, si bien hubo excepciones, luego de Philadelphia comenzó a tener más relevancia con películas como Rescatando al Soldado Ryan (1998), la fascinante Camino a la Perdición (2002) y Captain Phillips (2013), entre muchas otras.


Hanks eventualmente hizo el intento de retornar a la comedia con la remake de The Ladykillers (2004), uno de los mayores fracasos de los Hermanos Coen, y con Larry Crowe (2011), donde hizo una dupla muy olvidable con Julia Roberts. Ambas películas no fueron ni alabadas por la crítica ni comercialmente exitosas.

El caso de Tropic Thunder

El “síndrome de Tom Hanks” fue parodiado en una película maravillosa que funciona desde muchísimos puntos de vista: Tropic Thunder (2008). Jeff Portnoy (Jack Black) es un actor de comedia intentando salirse del rol en el que lo encasilló la audiencia, por lo que toma un rol más serio. Por su parte, Tug Speedman (un impecable Ben Stiller) es un héroe de acción que previamente intentó que los Oscar picaran el anzuelo con un rol dramático que se le fue de las manos (y terminó siendo el fracaso más grande de su carrera).


You never go full retard! – Robert Downey Jr…

Otros actores con el síndrome de Tom Hanks

Jim Carrey comenzó su carrera con una gran variedad de pequeños papeles, pero su fama de actor de comedia arrancó gracias a las películas de Ace Ventura. Finalmente, cansado de ser considerado el payaso más plástico de Hollywood, le dio una oportunidad al drama con The Truman Show (1998) y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004), ambas alabadas por la crítica. Su aspecto cómico, sin embargo, sigue muy presente.

Otro caso interesante es el de Bradley Cooper. Zigzagueó entre la comedia y el drama hasta que pegó un papel en la franquicia de ¿Qué pasó ayer?, a partir de donde se especializó en la comedia (y particularmente: la comedia romántica). Claro, hasta su protagónico en Silver Linings Playbook (que le valió una nominación a los premios de la Academia). De ahí: The Place Beyond the Pines (gran película), American Hustle, Aloha, etc, etc, etc.

Algo similar podemos decir de Bryan Cranston, el neurótico “papá de Malcolm” que luego nos volaría la cabeza como Walter White en Breaking Bad.


Por el lado de las mujeres, es llamativo el giro que pegó la vida de Anne Hathaway, una de las veteranas de Disney. La actriz, que alguna vez participó de cuanta comedia de Disney aparecía, está irreconocible en Les Misérables (2012), Interstellar (2014) y The Dark Knight Rises (2012).

La evolución de dos directores

Para cerrar la nota, quiero mencionar a dos directores que también sufrieron el síndrome de Tom Hanks. El primero es Woody Allen (uno de mis favoritos). Antes de su magnum opus Annie Hall, sus películas eran esencialmente herederas de Buster Keaton y Charles Chaplin, lo que se entiende como “comedia física” (slapstick comedy).

A partir de ahí –si bien nunca abandonó la comedia– el tono de sus historias fue más serio. Paródicamente, en la subvalorada Stardust Memories, de 1980, un alien le pide a Allen que deje de intentar hacer películas serias y simplemente cuente chistes.


El otro caso de director es el de Terry Gilliam. Comenzó con comedias desopilantes (Time Bandits y Monthy Python and the Holy Grail), pero gradualmente fue moviéndose hacia territorio más sombrío. 

Brazil (1985) es una perturbadora obra maestra de la ciencia ficción (si bien contiene elementos de comedia) y de ahí pasamos al viaje temporal de 12 Monos y el viaje lisérgico de Miedo y Asco en Las Vegas.

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=>> Otras notas sobre CINE en el blog: “El origen del mal en Tenemos que hablar de Kevin”; “Psicosis, el legado de Hitchcock”; “Interpretando el final de Split (Fragmentado)”; “Marvel y las gemas del infinito”; “Shin Gojira: la reinvención de Godzilla”

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► Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Influencias literarias (IV): El efecto Pigmalión, un hombre creado del barro


La tradición religiosa habla de un Dios que –como un alfarero– modeló el hombre con barro (polvo). La cultura romana, por su parte, nos relata un mito reelaborado: Pigmalión, un escultor, fabricó una estatua de marfil representando su ideal de mujer y se enamoró de su propia creación. La diosa Venus dio vida a la estatua atendiendo a sus plegarias.

Hoy al “efecto Pigmalión” se lo estudia desde el aspecto psicológico: describe cómo la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en su rendimiento (y de hecho lo hace).  Probablemente sea Bernard Shaw (con su obra teatral que fue llevaba al cine bajo el nombre My Fair Lady en 1956) el culpable de cambiarle el sentido al mito original. 

...En su obra, Higgins acaba enamorándose de su creación (una chica del arrabal reconstruida, como alumna, en una dama). Eliza Doolittle es simbólicamente "traída a la vida" por su profesor, Henry Higgins, quien le enseña a comportarse en situaciones sociales y perfeccionar su acento.

==> Roshental y Jacobson, estudiosos del tema, explicaron en 1968 cómo el maestro puede actuar positivamente convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que le lleva, constructiva o destructivamente, a confirmar esas mismas percepciones (una suerte de “profecía autocumplida”).

► La idea de un personaje emocionalmente vinculado con su propia creación es uno de los tropos universales más utilizados (y más interesantes) del Cine y la Literatura, y es más antiguo que el feudalismo (considerando su origen romano). 

La historia de Pigmalión ha sido ampliamente transmitida y representada en las artes a través de los siglos.

En “S1m0ne” (2002), por ejemplo, el mito toma un giro posmoderno cuando aparece una inteligencia artificial generada por ordenador como el objeto de amor de Al Pacino. “Ruby Sparks” (2012) juega literalmente con Pigmalión como fuente de inspiración, ya que es lo que motiva al protagonista a crear la historia de Zoe Kazan, quien cobra vida de forma misteriosa. 



“Decontructing Harry”, una de mis favoritas de Woody Allen, provee un ejemplo interesante: la historia nos cuenta la relación romántica del escritor Harry y la joven Fay, a quien él primero considera una fan, luego una admiradora, luego una alumna y finalmente termina enamorándose de ella (aunque el sentimiento está lejos de ser mutuo).

Pigmalión ciertamente ha inspirado numerosas obras de arte, y su popularidad se disparó, especialmente, en el siglo XIX. La literatura presenta casos mucho más atractivos. “Frankenstein o el moderno Prometeo” (de Mary Shelley) es una reconstrucción simbólica del mito y también lo es “Educando a Rita” (Willy Russell). De formas no tan evidentes podemos mencionar la genial (y única) novela gótica de Oscar Wilde: “El retrato de Dorian Gray” y “El fantasma de la ópera”, de un olvidado Gastón Leroux.


Por su parte, H.P. Lovecraft y Nathaniel Hawthorne han escrito su tirada de relatos cortos inspirados en este efecto (“The Birth-Mark”, de Hawthorne, y “Herbert West”, de Lovecraft) y tenemos el caso especial de don Jorge Luis Borges, con un cuento en el que me gustaría detenerme.
  
«Las ruinas circulares» (publicado originalmente en 1940) es uno de los cuentos más fascinantes de Borges y se encuentra entre mis preferidos junto a otras obras maravillosas como “El jardín de senderos que se bifurcan”, “La casa de Asterión” y “Abenjacán el Bojari” y “La muerte y la brújula” (esa fascinante deconstrucción de la novela detectivesca). En verdad, varios de ellos merecen un post aparte.

► “Las ruinas circulares” (pueden leerlo en este link) es un recuento contemporáneo del mito de Pigmalión, aunque disfrazado en la historia de un hombre gris (sin nombre) en un intento de recrear a otro hombre a través del sueño (“Dios formó al hombre del polvo de la tierra”). Cuando finalmente lo logra (#SpoilerAlert) descubre que él mismo es un ser soñado por otro.


«Quería soñar un hombre: quería soñarlo
con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. »

(“Las ruinas circulares”, J.L. Borges)

Es impresionante como un cuento de solo un par de hojas puede contener tanta información para el análisis. Entre los varios temas sugeridos se encuentran algunos clásicos del autor: el proceso de creación literaria, la filosofía budista, el idealismo, y ciertas nociones de la cábala (como la leyenda del Golem). 

Igual que Pinocho (que cobra vida gracias a una hada), el hombre gris da vida a un hombre desde la nada, desde cero. Prometo (en un futuro distópico) dedicar un post enterado a analizar y desmembrar este texto.

Borges no es en vano uno de los escritores argentinos más influyentes de la era posmoderna. Sus relatos con toques de fantasía y realismo mágico –sus ensayos y poesías– esconden verdades entre ficciones. El célebre autor se divertía con textos enredados que exploran profundos temas psicológicos de maneras entretenidas. “Las ruinas circulares” es, a mi criterio, una de sus mejores obras… y fue influida por un mito tan antiguo como la vida misma. El efecto Pigmalión es otra de las grandes influencias literarias… ha inundado el arte en todas sus formas, y también las ciencias sociales. Pero claro, esa ya es otra historia.

Capítulos anteriores:

Influencias literarias (I): “La dimensión desconocida”.
Influencias literarias (II): Tras las huellas de Scooby- Doo
Influencias literarias (III): Everybody loves Shakespeare

domingo, 6 de octubre de 2013

LISTA TOP-FIVE: “Citas incorrectas en el Cine y la Literatura”

En español no tenemos una palabra que defina esas citas erróneas, frases que repetimos una y otra vez de forma inexacta, o atribuyéndolas a los autores equivocados. El Cine y la Literatura tienen esas cosas. Especialmente hoy en día, que en Facebook vemos millones de frases atribuidas a Morgan Freeman, Bob Marley o Jorge Luis Borges.

Esto sucede por una amplia gama de razones: algunas frases “reales” no tienen la fuerza suficiente, otras se cambian por motivos de propaganda y algunas no parecen ser correctas con el contexto. 

Hoy vamos a repasar las que son –en mi humilde opinión– las 5 “citas erróneas” más populares de nuestra cultura contemporánea. 

==> Han quedado afuera algunas épicas como “Houston, tenemos un problema” y “Toto, creo que ya no estamos en Kansas”, pero se llevan menciones de honor. Veamos:

5. “Tócala de nuevo, Sam.” (De la emblemática película “Casablanca”)

Tengo que hablar de Casablanca en algún momento, porque es interesante por donde se la mire. Realmente Ingrid Bergman nunca dice esa frase exacta, sino simplemente:

« Play it, Sam. Play "As Time Goes By." »

La frase exacta “Play it again, Sam” tiene su verdadera fuente en la parodia “A night in Casablanca” (de los hermanos Marx) y es el título de una de las cintas de Woody Allen, en su primer dúo con Diane Keaton.

4. “Conócete a ti mismo.” (Sócrates)

La célebre frase «Nosce te ipsum» (en latín), atribuida al padre de la Filosofía, es una frase del oráculo de Delfos citada por Sócrates en uno de los diálogos de Platón.

3. “El fin justifica los medios.” (Maquiavelo)

Esta frase –que parece resumir la tesis manifiesta de Maquiavelo en su cínica parodia “El Príncipe”– no es exactamente lo que el autor italiano nos legó. La cita en cuestión no aparece en el libro,  sino que es una interpretación liberal de lo que el autor expresó realmente: “Uno debe considerar el resultado final, en lugar de los distintos medios”. Para algunos críticos, esta idea tampoco es propia de Maquiavelo. Se remonta un antiguo filósofo romano –Heroides (c. 10 a. C.).

2. “Elemental, mi querido Watson.” (Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle)

Acercándonos al final, encontramos este célebre caso. He leído mucho de Sherlock, desde sus novelas hasta antologías de sus cuentos. Sherlock dice: “Es elemental” en varias ocasiones, y sí se expresa ante su amigo como “mi querido Watson”, pero nunca junta esas dos frases en una sola.

La cita errónea fue popularizada por el famoso actor Clive Brook en la primera adaptación del personaje al cine sonoro, "The return of Sherlock Holmes" (1929).

1. “Luke, soy tu padre.” (Darth Vader, en “The Empire Strikes Back”)

Me encanta el episodio V de Star Wars. Una de las primeras películas donde vimos a los malos ganando, plagada de situaciones emocionantes y uno de los twist-endings más famosos de todos los tiempos, y que da lugar a esta cita errónea. Darth Vader dice "No, yo soy tu padre", justo después de que Luke lo acusa de haber matado a su verdadero padre. 

Es muy probable que se haya extendido la versión de la frase con el "Luke" adelante para poner el contexto de la escena en relieve de forma inmediata.
  
« Darth Vader: Obi-Wan never told you what happened to your father.
Luke Skywalker: He told me enough! He told me you killed him!
Darth Vader: No. I am your father.
Luke Skywalker: No... that's not true! That's impossible! »


► Ahí las tienen, mis 5 frases erróneas preferidas, las que creo han ganado más equivocados adeptos a lo largo del tiempo. ¿Cuál es su preferida? ¿Qué otra cita errónea agregarían al TOP FIVE? ¡Espero sus comentarios!


 «Citas: una manera de repetir erróneamente. 
Las palabras de otro». 
(Ambrose, “El amargo”, Bierce)

martes, 6 de agosto de 2013

LISTA TOP FIVE: películas sobre escritores con bloqueo


El bloqueo de escritor es un agujero negro para todos los artistas, pero en cuanto a las películas: en el momento en el que las ideas dejan de fluir es cuando la historia realmente comienza. Escribir, aunque una actividad ciertamente fascinante, no es visualmente impactante. 

... Aunque quizás habría que mirar un poco más de cerca para descubrir que puede convertirse en un viaje maravillosamente psicológico, altamente filosófico e –incluso– terrorífico.

Pronto voy a estar armando una pequeña nota sobre este tema, pero hoy vamos a estar analizando las mejores películas sobre autores particularmente inhabilitados para escribir (en mi opinión). Comencemos:

(5) “La Ventana Secreta” (Secret Window, 2004).



Este thriller de David Koepp (basado en un relato corto de Stephen King) tiene como protagonista a Johnny Depp en quizás uno de sus roles más “normales”. Él es un autor best-seller recluido en una cabaña luego del engaño amoroso de su esposa. Allí, comienza a ser hostigado por un hombre (“Shooter”) que afirma que le robaron su el manuscrito original de su novela. ¡Gran película de suspenso!

(4) “Más extraño que la ficción” (Stranger than Fiction, 2006)



Interesantísima comedia dramática dirigida por Marc Forster (Finding Neverland, 007: Quantum of Solace, Guerra Mundial Z, etc.) con un gran elenco.  La vida de Will Ferrel da un vuelco al descubrir que una voz está narrando los eventos que le ocurren en ese preciso momento. Eventualmente, en un giro “a lo El Mundo de Sofía”, evidencia que es un personaje de una novela cuya autora no puede decidir entre comedia o tragedia.

(3) “El resplandor” (The Shining, 1980)


Una cinta que da cátedra sobre cómo escribir terror psicológico, producida y dirigida por el genio de Stanley Kubrick. 

La segunda entrada que tiene a Stephen King como fuente de inspiración. En ella, Jack Torrance (Jack Nicholson) y su familia pasan un invierno en un hotel embrujado mientras él trata de vencer su bloqueo como escritor.

Las cosas se ponen muy bizarras, casi surrealistas, mientras el protagonista comienza a perder la cabeza. Todo en el hotel representa una siniestra distracción para que nuestro querido escritor pueda sentarse a redactar su obra maestra. 

La historia altera muchísimas cosas de la novela, pero para algunos eso fue un acierto.



(2) “El ladrón de orquídeas” (Adaptation, 2002)


¡Fantástica! Una historia doblemente metaficcional. Charlie Kaufman (Nicholas Cage) se enfrenta a la difícil tarea de adaptar una novela en un guión. La historia es excelente, y está en los detalles. 

Kaufman (que no solo es un personaje ficcional, sino el escritor de la película) explora las dificultades de la adaptación y sugiere la idea de la “creación como un acto de destrucción, de todo lo que uno tiene cerca, incluso de uno mismo”.

Todo está genialmente construido, desde la relación conflictiva con el hermano gemelo hasta los sorpresivos giros de tuerca, pasando por persecuciones en autos y cocodrilos asesinos (sí, es rarísimo… ¡pero funciona!)

¡Una película imperdible!


(1) “Los secretos de Harry” (Deconstructing Harry, 2001)


¡Mi favorita para el TOP!


Una de las películas de Woody Allen más honestas (tiene mucho de autobiografía). Es bastante vulgar y profana (como la mayoría de sus historias), y cínica y sarcástica… pero muy divertida al mismo tiempo. Hay un estilo de edición particular bastante original en el cual se aprovecha a un elenco increíble con actores de renombre.


Tiene una trama ingeniosa y un traspaso entre la ficción y la realidad excelentemente logrado que hace a la historia aún más interesante. Imposible no reírse cuando el protagonista va descendiendo en un elevador hasta el último piso del infierno. Una de las mejores pelis de Woody que va a gustarle, incluso, a aquellos que no sean grandes fanáticos de él. ¡Vale la pena!

► ¿Están de acuerdo con el TOP FIVE? ¿Qué otras películas habrían incluido en la lista? ¡Dejen sus comentarios!
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