
Muchos títulos son
grandes obras literarias, sublimes, magnificas. Otras son simplemente
buenas, pero han sido infladas desproporcionadamente por la crítica y
hoy son clásicos o best-sellers.
Odio aburrirme leyendo.
...O también de buenas novelas de entretenimiento
que no son más que eso, meramente banales y mucho menos emblemáticas. Veamos:
(5) Trilogía
de “El señor de los anillos” (J.R.R. Tolkien, 1954)
#Nada mejor que empezar la lista con una
controversia.
No porque sea intrincada (de hecho es bastante lineal),
pero
Tolkien pasa demasiado tiempo
con
subtramas que no llegan a ningún
lado, rellena páginas y páginas con detalles –para muchos– superfluos, moviliza
la trama a través de violentos eventos “
deus ex machina” y divaga trazando el
árbol genealógico de cada uno de los personajes.
“Este
es Bor, hijo de Mor, de la familia de enanos Gor que se crió en Thordon junto
a los míticos paisajes de Zor y Talir en la edad en la que el Sol amanecía
desde el monte Sebol y no sobre el magnífico lago Moryul…”
Adoro las películas, pero no pude pasar el primer libro. #LoAdmito. Además “El señor de los Anillos” tiene CANTOS. ¡Está
REPLETO de cantos! ¿Ya mencioné las páginas de genealogía y relaciones familiares que descarrilan la
trama principal?
(4) “El
Código Da Vinci” (Dan Brown, 2003)
Un libro
adorado por las masas. Personalmente lo disfruté. Tiene ritmo,
suspense,
mucho misterio. Pero es
históricamente incorrecto, con una escritura mediocre y hasta
amateur. Por momentos el narrador
mezcla los puntos de vista de los
personajes (que de por sí, son bastante planos).

Por suerte, muchos lectores la reconocen por lo que
es: una historia con
suficientes
elementos controversiales y un excelente marketing como para convertirse en
uno de los grandes
best-sellers de
los últimos tiempos. Aunque es imposible negar que la trama tiene más agujeros
que un queso gruyere.
(3) “La
rebelión de Atlas” (“Atlas Shrugged”, de Ayn Rand, 1957)
Una de las novelas más largas jamás escrita: alrededor
de
1300 páginas. El título (en
inglés) es maravilloso, mítico, impactante.
Pero la novela es eterna. Un
futuro distópico narrado (“filosóficamente”)
desde un único (y repetitivo) punto de vista. O por lo menos, así me lo han
contado (no la leí, ni creo hacerlo tampoco).
Cuando salió en 1957 fue bastante radical, y hoy en día sigue siendo tan alabada como
elogiada, pero la verdad es que la trama –altamente política y corporativa– parece
ser densa, repetitiva y no llegar nunca a
ningún lugar interesante.
(2) “Drácula”
(Bram Stoker,1897)

Desde su publicación en
1897, la novela
nunca dejó de
estar en circulación, y aparecen nuevas ediciones. Precursora oficial de la
literatura gótica y el horror
moderno, “
Drácula” es la responsable
de llevar al célebre monstruo a la categoría de “popular”.
Me encantó “Drácula”,
aunque pensándolo bien no pasa nada. Partamos de la base: la historia es epistolar (como era típico del siglo XIX); esto significa que carece de narrador per sé. Consiste en una serie de
documentos: cartas, noticias y diarios de viaje de los personajes.
La trama principal involucra la peripecia de
Jonathan Harker como prisionero en el
castillo del Conde. Todo está allí:
la atmósfera escalofriante, el misterio,
las sexys y cautivadoras vampiras, los famosos diálogos. Pero
lo bueno dura demasiado poco. La mayor
parte del libro se compone de un intercambio de cartas sentimentales que
aburren.
El mismo Drácula no tiene demasiado tiempo
protagónico dentro de la trama. Se lo representa más como un “doctor” y no
tiene demasiada profundidad como personaje. Como villano deja mucho que desear.
(1) “Cien
años de soledad” (Gabriel García Márquez)
Considerada una
obra magna de la literatura hispanoamericana y
universal,
emblema del realismo mágico
y carta de presentación del colombiano
Márquez
que le valió el premio Nobel de la Literatura en 1982.
Quizás sea uno
de los best-sellers menos leídos de la historia de la humanidad (lo admito:
nunca lo terminé). Es increíblemente
complejo, con siete generaciones de
familias y personajes externos que se entremezclan en una trama que esboza lo fantástico. Para complicar aún más las
cosas, ¡muchos personajes se llaman
igual!
Siempre quise terminar de leerlo y analizarlo por
su simbolismo,
leitmotivs y referencias
religiosas. El libro narra la odisea de la familia
Buendía al asentarse en el pueblo (ficcional) de
Macondo. La trama se asocia con varios
fragmentos bíblicos e, incluso, evoluciona desde la creación del pueblo (su
Génesis) hasta su propia destrucción (
Apocalipsis). En el medio hay un Éxodo,
diluvios, plagas, pecados y ¡hasta incesto!
El hecho de que el libro suela acompañarse con una red del árbol genealógico, así como de
infinitas notas al pie, hace que se extremadamente complicado de leer. Un gran clásico que nadie lee.
► ¿Qué
opinan del
TOP-FIVE? ¿Qué otra
obra
sobrevalorada agregarían (o cual no les parece que sea tan así?
¡Espero sus
comentarios!
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