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lunes, 8 de enero de 2024

TOP-15: Mis películas favoritas de 2023


Otro gran año para el cine con muy lindas sorpresas (y algunas lamentables decepciones). Realmente es un muy buen momento para estar vivo, ¿no? En esta nota: mis 15 películas favoritas del año 2023.

 


jueves, 19 de julio de 2018

Reinvención vampírica: los logros de “Entrevista con un vampiro”


Uno puede estar tentado a pensar que tenemos que culpar a Stephenie Meyer por esta nueva ola de vampiros sensibles, chispeantes y sexys. Pero en realidad fue otra mujer la responsable de la popularidad de estos monstruos: Anne Rice. En esta nota voy a explorar la adaptación de una de sus mejores novelas: Entrevista con un vampiro (1994).


viernes, 6 de noviembre de 2015

El simbolismo escondido en “Eyes Wide Shut” (1999)


Ver una película de Stanley Kubrick es siempre una experiencia reveladora, especialmente cuando se la inspecciona detenidamente por segunda o tercera vez. 

En ese sentido, la última película en la vida del director –Eyes Wide Shut– es una de las que puede mirarse varias veces y siempre encontrar algo nuevo.

Finalizada apenas unos días antes de la muerte de Kubrick en 1999, Eyes Wide Shut sigue vouyerísticamente al Dr. Bill Harford (interpretado por Tom Cruise) en dos noches insólitas y sexualmente cargadas a través de un oscuro Nueva York, luego de que su esposa Alice (Nicole Kidman) le manifiesta que consideró la idea de tener un amorío años atrás.

La película se promocionó con total secretismo y salió junto a titanes como Star Wars: Episodio 1 y Sexto Sentido. Como resultado de las críticas recibió reacciones muy polarizadas. Algunos la consideraron la peor película en la historia de la carrera de Kubrick y un thriller erótico banal...

... algo así como “Las locas aventuras eróticas de Tom y Nicole”.

Sólo con el tiempo (y como sucedió con la mayor parte de las películas de Kubrick) poco a poco fue redimiéndose. Hoy, aunque la crítica sigue dividida, se entiende que la cinta tiene un componente simbólico (y esotérico) mucho más fuerte del que se pensaba. Varios textos (incluso académicos) se han escrito sobre los mensajes ocultos en esta picante historia.


Personalmente me encanta esta película y creo que los recorridos nocturnos de Tom Cruise, en los que tiene encuentros extrañísimos y termina infiltrándose en un sociedad secreta, forman parte de los momentos más imprescindibles del cine de los años ´90.

Ciertamente, Eyes Wide Shut no nos habla sólo de las relaciones, sino más bien de todas las fuerzas externas e influencias que definen a una relación. 

Es sobre el eterno “tira y afloje” entre los principios femeninos y masculinos en este mundo moderno y confuso. 

A lo mejor, también es sobre un grupo minoritario de personas que gobiernan ese mundo moderno –una reservada elite que se comporta de forma clandestina. Por supuesto: la película no escupe nada de esto. Los mensajes los comunica a través de la simbología tan sutil que siempre caracterizó al director más perfeccionista de todos los tiempos.

Kubrick adquirió los derechos de la novela austriaca Dream Story (de Arthur Schnitzler) en 1960. La consideró una novela idónea para adaptarla a una historia sobre las relaciones sexuales, aunque tardaría casi 40 años en verla plasmada en la pantalla grande.

Lo curioso es que el director murió, de forma inesperada, cinco días después de entregar la versión final de la cinta. Considerando el hecho de que nos habla de una sociedad secreta que elimina a aquellos que se cruzan en su camino, algunas teorías sobre la sospechosa muerte del director comenzaron a surgir. ¿Mostró demasiado al público? ¿Hizo enojar a alguien en particular? Nunca lo sabremos. 

► Por lo pronto, veamos algunos de los temas que toca Eyes Wide Shut.

***

Lo primero que llama la atención es que los protagonistas, la pareja de moda de aquella época (Cruise y Kidman) interpretan a una pareja (Bill y Alice) más bien fría, profundamente insatisfecha y que se mantiene unida por conveniencia. Ante nuestros ojos se nos presenta la típica imagen de hombre capaz de proveer (un doctor reconocido cuyo lema probablemente sea “todos tenemos un precio” y que tiene un nombre que se traduce directamente en “billete”) y la de una mujer hermosa y con cualidades de madre.

Aunque el primer acto (la fiesta) aparenta ser bastante banal y servir de introducción a la historia, en realidad revela muchísimas cosas. Conociendo la especial atención a los detalles de Kubrick, cada escena es para analizar íntimamente. Aparecen símbolos paganos (la estrella de Ishtar, por ejemplo) que se unifican con el ambiente navideño en el que se sitúa la historia. Ishtar era la diosa babilonia de la sexualidad y se le rendía culto con rituales sexuales y orgías.

Este concepto aparece más tarde en la película.


Durante la fiesta, Bill y Alice se separan, y ambos son guiados hacia la tentación. Ella conoce a Sandor Szavost, con quien baila. Él le comenta sobre una serie de libros llamados Ars Amatoria (El arte de amar), escritos del poeta romano Ovid que esencialmente fueron una guía para la infidelidad discreta. Sandor toma del vaso de Alice, y este es un truco tomado directamente de aquel libro. Tomar de la copa de otro envía un mensaje subliminal pero claro: “Quiero intercambiar fluidos con vos”.

Otro detalle es el nombre de Sandor, que podría llegar a ser una referencia al fundador de la Iglesia de Satán (Anton Szandor Lavey). Quizás Kubrick nos está diciendo que este hombre que intenta que Alice le sea infiel a su esposo es parte de una elite oculta. Sandor tiene una personalidad hiptnótica y desde la primera escena aparenta ser absolutamente encantador.


Mientras tanto, Bill está charlando con dos cachondas jóvenes que dicen que quieren llevarlo al lugar donde “el arco iris termina”. Aunque la frase parece enigmática en principio, si uno observa bien es posible notar que hay muchísimos arco iris a lo largo de la película.

Pero no nos adelantemos.

La cuestión es que ambos están en una fiesta de la alta sociedad, en la mansión de Victor Ziegler (uno de los acaudalados pacientes de Bill). Ziegler vuelve a aparecer recién al final de la historia. No sólo se lo muestra rico, sino como parte de la ultra elite. Todo parece indicar que es en este tipo de fiestas donde “las cosas realmente ocurren” y que detrás de la fachada se esconde algo oscuro, quizás perverso.

De hecho, Bill termina ayudando a una prostituta con sobredosis con la que estaba Ziegler, mostrando la otra cara de la moneda. Una mujer que, de hecho, va a tener un papel fundamental en el desarrollo de la historia.

Aquella escena en aquel baño gigante está tambien sobrecargada de detalles y símbolos, como el hecho de que claramente ella era la esclava y él el maestro en una suerte de relación masoquista. Se nos revela, por primera vez, lo que hay tras la cortina de la realidad.

El papel de Alice (Nicole Kidman) aunque es pequeño, no deja de ser fundamental. Aunque vive con todas las comodidades, se la ve extremadamente aburrida con su vida de madre casera. Esto hace un paralelo claro, quizás el menos sutil de todos, con Alicia, la historia de una niña privilegiada que estaba aburrida de su vida y terminó en el País de las Maravillas.

Incluso, Alice aparece muchísimas veces reflejándose a través de espejos (uno de los elementos claves en el cuento de hadas)… quizás buscando algo más en su vida. En el mismo póster de la película aparece la pareja besándose en un espejo y ella mirando “a través de él”.

Ahora sí: ¿qué onda con los arco iris?

Las luces multicolores y los arco iris son una constante en Eyes Wide Shut. 


Para empezar, el lugar donde Bill alquila el traje para ir a la misteriosa fiesta se llama “Rainbow”. Además, casi todas las escenas tienen multicolores debido a la decoración de Navidad (que también da una estetica onírica y difusa). Casi todas las veces que Bill entra a una sala, lo primero que ve son las multicolores luces navideñas, y muchas veces están puestas en el foco de atención.

El único lugar que no tiene decorado navideña es el palacio Somerton, casualmente el lugar donde el ritual de la sociedad secreta está sucediendo. Somerton es un espacio totalmente opuesto al mundo real, casi como un lugar de fantasía.

De esa forma: dos mundos coexisten en la película. El primero, el mundo arco iris, es el más iluminado, es donde todos viven felices y tratando de llegar a fin de mes. El otro, donde los arco iris (en otras palabras: las luces) se terminan, es reservado, silencioso y oscuro. Allí todos usan máscaras venecianas y llevan a cabo prácticas estrambóticas.

Claro que toda esta simbología no es fundamental para comprender la trama. Pero como pasa con otras cintas de Kubrick (El Resplandor y Dr. Strangelove, por ejemplo) hacen que la experiencia cinéfila sea mucho más intensa y emocionante.

Entonces, el significado críptico de las modelos, aquello que le dicen a Bill sobre “llegar adonde termina el arco iris”, muy probablemente se refiera a “ir hacia donde la elite se reúne”. Y otro dato: cuando le dicen esto a Bill, hay un árbol de Navidad tras ellas.

El conflicto se dispara luego de la fiesta. Alice, quien rechazó a Sandor, le cuenta a Bill que estuvo muy cerca de serle infiel. Los sentimientos de celos, traición, inseguridad y humillación comienzan a emerger en el protagonista, quién se embarca en una salida nocturna que terminará por cambiar su vida.


Hay muchísimo para analizar en esta película, y llevaría varios posts (o uno muy extenso): el rol de Nick Nightingale como guía hacia lo oculto, la contraseña para ingresar (Fidelio = fidelidad en latín), las máscaras venecianas, el ritual y sus participantes, etc.

Los encuentros de Bill con cada una de las mujeres son todos fascinantes y muy locos, cada uno expone temáticas diferentes. Ni hablar de cuando él se infiltra en la sociedad y experimentamos algunas de las escenas más bizarras que el cine brindó después de las películas de David Lynch.


La conspiración que parece estar detrás de todo nos termina llevando hacia un final que muchos nunca llegaron a comprender, aquella escena con Bill y Alice tranquilos haciendo compras, y una última palabra que termina de cerrar magistralmente la temática de la película. Pero prefiero no arruinar tanto la trama y permitir que los lectores le peguen una mirada. No tiene desperdicio.

 ¡Hasta la próxima!

► OTROS ANÁLISIS CINÉFILOS DE KUBRICK:




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martes, 29 de septiembre de 2015

“Vanilla Sky” (2001): la importancia de lo dulce y lo amargo


“Vanilla Sky” (de Cameron Crowe) es una de mis películas preferidas, y nunca pierdo la oportunidad de volver a verla cada vez que puedo. Me parece una mezcla fabulosa entre historia de amor y thriller psicológico, y hasta la disfruto más que la original “Abre los Ojos” (la segunda película de Alejandro Amenábar).

Cuando la vi en el 2001 me pareció muy profunda y creativa. Comienza con un hombre en una máscara (Tom Cruise) en la cárcel y contando su historia a un psiquiatra (Kurt Rusell). Cruise era un millonario que lo tenía todo, excepto la atención de una mujer que conoció en una fiesta (la hermosa Penélope Cruz, quien –curiosamente– hace el mismo papel tanto en esta remake como en la original).

Todo se complica cuando su psicópata y amiga-con-beneficios (Cameron Díaz) lo conduce a un accidente en el que ella muere y él queda con la cara desfigurada. A partir de ese momento, todo comienza a volverse surreal y bizarro en la vida del protagonista David Aames.

► #SpoilerAlert. Dicho esto, miren la película antes de seguir avanzando, o se arriesgan a arruinarse una historia absolutamente maravillosa.

La gran revelación de la película se da cuando nos enteramos de que, en algún momento luego del accidente, David pagó un programa (“Life Extension”) para ser enfriado e ingresar a un sueño lúcido, uno que le permitiría soñar el paraíso.

“Vanilla Sky” / “Abre los ojos” le ganaron en más de 10 años a Inception en términos de explorar la idea de los sueños lúcidos inducidos medicamente.


Pero la trama no es tán sencilla como “todo fue un sueño”, sino que es una variación inusual de este tema. Los críticos no suelen discutir si todo fue un sueño o no, sino qué tanto de la película lo es. Las ocurrencias extrañísimas que comienzan a suceder podrían ser el resultado de un error en el sistema (como explica el empleado de Soporte Técnico en el bar) o bien originadas por algo diferente.

El final es tan ambiguo que parecería haber, por lo menos, cinco posibles interpretaciones (según el comentario del director):

1.       Todo lo que dice Soporte Técnico es real (David nunca volvió a ver a Sofía de nuevo. Luego de dormirse en la acera, firmó contrato con Life Extensión y se puso en un coma. El resto fue parte de su sueño lúcido).
2.       Toda la película es un sueño (porque finaliza del mismo modo que inicia).
3.       David murió, y todo es un sueño luego del accidente en el auto.
4.       La película es la trama del libro de Brian (el mejor amigo de David).
5.       Todo es el resultado de las alucinaciones de David debido a la medicación (y luego del accidente de auto).

También se juga con la idea de “Sueños dentro de los sueños” (David tiene varios de esos), lo cual no facilita la interpretación de la historia.

Sobre el final no podemos estar seguros de si David despertó o no. Según IMDB.com, la voz del final (“David, open your eyes”) es de la actriz Laura Fraser (Lydia de “Breaking Bad”) y no de alguien del elenco. Tampoco lo vemos golpear el suelo al saltar desde la cima del edificio (él tenía miedo al impacto, no a las alturas).

Como sea, aunque el ángulo de los sueños y la interpretación de lo que realmente sucede en “Vanilla Sky” es fascinante, no es lo que más me llama la atención de la cinta. Lo que más disfruto es el impacto emocional que posee y su capacidad para hacernos replantear ciertas cuestiones de la vida.

Una de las frases que se repiten a lo largo de la película es “Lo dulce nunca es tan dulce sin lo amargo”. Este tagline (que adopté como un lema personal) funciona como leitmotiv de Vanilla Sky. En otras palabras: el placer puro y la felicidad plena no tienen sentido sin el descontento y la tristeza para darles contexto.

«Nunca conocerás el glorioso dolor del hombre que se va a casa solo.
Porque sin lo amargo...lo dulce no es tan dulce.»

David tiene la oportunidad de vivir una vida privileagiada, una existencia paradisíaca dentro de su sueño lúcido, en compañía de la mujer que ama y de su mejor amigo. Pero al final elige que esa existencia es en vano porque es irreal. Prefiere vivir en un mundo real, imperfecto, fallido, áspero. Uno donde no todos los días son buenos, y tampoco todos malos. Para poder apreciar la luz, tenemos que haber conocido la oscuridad.

Vanilla Sky es más liviana que Abre los Ojos. De eso no hay duda. La versión de Amenábar, como casi toda su filmografía, es más oscura, más cruel y mucho más terrorífica. La adaptación de Crowe, en cambio, tiene un enfoque mucho más humano, más humorístico, y contiene grandes situaciones emotivas entre los protagonistas. La relación entre Tom Cruise y Penélope Cruz (que luego se transportó a la vida real) me parece una de las mejor logradas dentro del cine romántico. Ambos “retardadores de placer”, divertidos, piropeadores (“That smile's gonna be the end of me”), riéndose uno de otro, sinceros.


«Te veré en otra vida,
cuando ambos seamos gatos.»

También me encanta el rol de Kurt Russell en la cinta y cómo adopta la figura paternal que le toca vivir en el sueño. ¡Tremendo papel!

Cuando Vanilla Sky salió en el 2001, dividió las opinones. Todos la amaban o la odiaban. Volví a verla hace poco (esta vez con mi futura esposa) y la encontré tan fresca y contemporánea como la primera vez. (A la película, no a mi chica). Incluso mejor. Llena de sutilezas y detalles, con un soundtrack tan vivo (como acostumbra Cameron Crowe) y con muchísimas referencias a sí misma, al cine y a la cultura pop en general.

Al respecto, aparentemente hay 429 referencias pop-culturales a lo largo de la película, casi todas intencionales y relacionadas directamente con la trama. Magistralmente, estas referencias influyen directamente en la historia al punto de deconstruir la idea misma de las referencias pop-culturales en la ficción.
  
(¿Eh?). OK. Ahí me explico mejor. El flaco de Soporte Técnico comenta que los personajes y situaciones que David creó en su sueño lúcido fueron el resultado de experiencias cuando era chico, de obras de arte, programas de televisión que vio, música que escuchó, relaciones que tuvo antes de ingresar al sueño.

Hay muchísimo para amar en esta película: tres de los actores más sensuales del momento (Cruise, Cruz y Díaz), un impecable romance, fenomenal soundtrack, trama intrigante y enredada (de esas que generan debates pos-película) y una excelente dirección de Crowe. 

Me encanta este director –adoro  “Elizabethtown”, “Almost Famous” y “Say Anything”– pero creo que éste es su mejor trabajo.

Al final del día, "Vanilla sky" es una historia que cuenta con una serie de símbolos (objetos, temas y personajes) que se organizan como una alegoria sobre la felicidad desde una perspectiva ética. En concreto, hablamos de la responsabilidad de la felicidad personal. A partir de ahí toma temas de realidad vs. percepción, cómo nos influye la culpa o cómo se define el amor.


Hay muchísimo para analizar: ¿Qué es verdaderamente el “Cielo de vainilla”? El accidente. La máscara (forma visual de la negación). “La chica más triste que alguna vez sostuvo un martini”. La vida como una persecución de sueños. La simbología de la acofobia en el protagonista. Consequences, David…

Peliculón. De esos que me ponen la piel de gallina con ciertas escenas, que me recuerdan por qué amo el cine, de esos que podría seguir desenredando por horas. Si no lo vieron, háganlo. Good night.

► ¿Vieron “Vanilla Sky”? ¿Qué les pareció? ¿Qué opinan del cine de Cameron Crowe? ¡Espero sus comentarios!

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