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viernes, 18 de enero de 2019

Los secretos detrás de "Under the Silver Lake" (2018)


En Under the Silver Lake, Sam (Andrew Garfield) es pibe que anda muerto de aburrimiento por las calles de Los Ángeles. Su vida da un giro al conocer a la sexy e intrigante vecina que, de un día para el otro, desaparece. Pero todavía hay más rarezas en la misteriosa ciudad: asesinos de perros, reyes vagabundos, códigos ocultos en la cultura pop y bizarras conspiraciones.

Mitad burla y mitad halago, la película toma la forma de una historia de detectives (el género “neo-noir” le calza perfecto) aunque es, de hecho, más un comentario sobre Hollywood, la cultura consumista y la necesidad cuasi-existencial de encontrar verdades y significados ocultos en todos los medios de ficción.

Fue una de mis favoritas del 2018 y me quedé con ganas de explorarla un poquito más.


viernes, 20 de abril de 2018

12 grandes directores, 12 grandes películas (parte 2)


En la primera parte de este juego autoimpuesto mencioné la película que, en mi opinión, es la más representativa de seis grandes directores: Tim Burton (Beetlejuice, 1988), David Fincher (Se7en 1995), Wes Anderson (The Life Aquatic With Steve Zissou, 2004), Woody Allen (Annie Hall, 1977) y Alfred Hitchcock (Vertigo, 1958).

Hoy le toca el turno a estos otros: Quentin Tarantino, Ridley Scott, Steven Spielberg, Stanley Kubrick, David Lynch y Martin Scorsese.


lunes, 3 de abril de 2017

Kubrick y ajedrez: el error en HAL-9000 vs. POOLE


1968 será siempre recordado como el año en el que Stanley Kubrick nos regaló 2001: Odisea en el Espacio, película emblemática que brindó el partido de ajedrez entre el hombre y la máquina más famosa del cine. Pero durante el juego se pone en evidencia un error grave.

Conociendo la atención al detalle de Kubrick: ¿fue un error inocente o escondió realmente algo detrás?


Kubrick y ajedrez

Dos aspectos son fundamentales para comprender mejor la teoría sobre Kubrick y ajedrez en la película 2001: Odisea en el Espacio que pienso a analizar.

El primero es que el director fue famoso (y muchas veces repudiado por la misma gente con la que trabajó) por ser extremadamente detallista con cada toma de sus producciones, prestándole atención incluso a las cuestiones más intrascendentes para el espectador.

Segundo, él mismo fue un apasionado jugador de ajedrez en sus tiempos.

Por eso llama la atención que en la ficcional partida entre el astronauta Frank Poole (Gary Lockwood) y la supercomputadora HAL 9000, se cometa un error de análisis tan evidente. La escena en cuestión es ésta:


Poole ve el tablero en la pantalla y le dicta los movimientos a HAL de forma oral. No se sorprende cuando la supercomputadora logra vencerlo.

En la novela original de Arthur Clarke no hay ninguna partida de ajedrez, aunque se explica que la computadora puede jugar diferentes juegos con los humanos y que está programada para moderar su sentido de superioridad permitiéndose ganar sólo el 50% de las veces.

El error en HAL-9000 vs Frank Poole

El juego de la película fue una partida real (Roesch vs. Schlage, Hamburg, 1910). Sin intención de ponerme (demasiado) técnico, esta es la posición inicial que vemos:


Poole juega con las blancas, dicta: “Reina toma Peón” (a8-a6). HAL contraataca con “Alfil toma el peón del Rey” (h3-g2). Frank ordena: “Torre a Rey Uno” (f1-e1). Y acá es donde HAL hace trampa (o comete un error) anunciando un jaque mate inevitable. Dice: “Reina a Alfil. Alfil come a Reina, Caballo come Alfil. Mate” (d3-f3).


El paso a paso de las jugadas puede verse interactivamente en varios sitios de Internet. Uno de ellos es éste.

Ahora, quienes me siguieron pueden darse cuenta de que el análisis de HAL es erróneo. Primero porque, en notación descriptiva HAL anuncia mal el movimiento (debió decir Reina a Alfil 6 en lugar de Reina a Alfil 3). Segundo porque el astronauta podía retardar el jaque mate por dos movimientos adicionales (no era jaque mate en dos movimientos como predijo la supercomputadora).

Sin embargo, no había motivos para dudar de HAL, por lo que Poole (sin analizar demasiado la jugada) dice: "Ya, parece que tienes razón, sí señor".

¿Error del guión o un presagio para la locura de HAL?

Algunos fans de la icónica 2001: Odisea en el Espacio han teorizado que HAL, la computadora que se vuelve loca/maligna arriba de la nave Discovery en una misión a Júpiter, comenzó a fallar en el mismo viaje, y que el error en la partida de ajedrez sería la primera gran pista.

Suena muy extraño que la computadora haya podido confundirse en un movimiento de ajedrez tan sencillo y precalculado. Si, de nuevo, cabe considerar la estrecha relación entre Kubrick y el ajedrez y la especial atención al detalle del director, no podemos esperar que sea un error del guión.

Cabe pensar, más bien, que: (1) o bien la programación de HAL-9000 comenzaba a dar muestras de una falla, o (2) el guión nos brinda una pequeña pista del conflicto interno que está sufriendo HAL, llevándola a hacer trampa adrede en una simple partida porque no quiere perder.

Otros fans van más profundo y consideran que HAL en realidad estaba probando que tan adecuado era Frank Poole para llevar a cabo la misión. Una suerte de test que, evidentemente, el astronauta falla (al no notar la trampa en el movimiento de HAL y aceptar el análisis de la computadora sin dudar).


A raíz de ello, Poole pierde una partida que nunca se cuestionó, volviéndolo susceptible a fallar en la misión también.

Otro dato importante a recordar en la escena es que los movimientos no estaban siendo grabados (excepto, quizás, por HAL) con lo cual no había riesgo en hacer un error deliberadamente. La mente humana es muy susceptible y frágil, por lo que el astronauta no tendría forma de recordar exactamente qué fue lo que dijo la supercomputadora.

De esta forma, 2001: Odisea en el Espacio puede verse bajo un nuevo punto de vista, uno en el cual vemos el posible origen de la locura de HAL-9000, o por lo menos una gran pista sobre sus planes.

***

¿Qué opinan respecto a esta teoría de Kubrick y ajedrez? ¿HAL-9000 pudo cometer un error inocente debido a una falla en su programación, o a propósito estaba probando a la humanidad y revelándose como un ente maligno?

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viernes, 6 de noviembre de 2015

El simbolismo escondido en “Eyes Wide Shut” (1999)


Ver una película de Stanley Kubrick es siempre una experiencia reveladora, especialmente cuando se la inspecciona detenidamente por segunda o tercera vez. 

En ese sentido, la última película en la vida del director –Eyes Wide Shut– es una de las que puede mirarse varias veces y siempre encontrar algo nuevo.

Finalizada apenas unos días antes de la muerte de Kubrick en 1999, Eyes Wide Shut sigue vouyerísticamente al Dr. Bill Harford (interpretado por Tom Cruise) en dos noches insólitas y sexualmente cargadas a través de un oscuro Nueva York, luego de que su esposa Alice (Nicole Kidman) le manifiesta que consideró la idea de tener un amorío años atrás.

La película se promocionó con total secretismo y salió junto a titanes como Star Wars: Episodio 1 y Sexto Sentido. Como resultado de las críticas recibió reacciones muy polarizadas. Algunos la consideraron la peor película en la historia de la carrera de Kubrick y un thriller erótico banal...

... algo así como “Las locas aventuras eróticas de Tom y Nicole”.

Sólo con el tiempo (y como sucedió con la mayor parte de las películas de Kubrick) poco a poco fue redimiéndose. Hoy, aunque la crítica sigue dividida, se entiende que la cinta tiene un componente simbólico (y esotérico) mucho más fuerte del que se pensaba. Varios textos (incluso académicos) se han escrito sobre los mensajes ocultos en esta picante historia.


Personalmente me encanta esta película y creo que los recorridos nocturnos de Tom Cruise, en los que tiene encuentros extrañísimos y termina infiltrándose en un sociedad secreta, forman parte de los momentos más imprescindibles del cine de los años ´90.

Ciertamente, Eyes Wide Shut no nos habla sólo de las relaciones, sino más bien de todas las fuerzas externas e influencias que definen a una relación. 

Es sobre el eterno “tira y afloje” entre los principios femeninos y masculinos en este mundo moderno y confuso. 

A lo mejor, también es sobre un grupo minoritario de personas que gobiernan ese mundo moderno –una reservada elite que se comporta de forma clandestina. Por supuesto: la película no escupe nada de esto. Los mensajes los comunica a través de la simbología tan sutil que siempre caracterizó al director más perfeccionista de todos los tiempos.

Kubrick adquirió los derechos de la novela austriaca Dream Story (de Arthur Schnitzler) en 1960. La consideró una novela idónea para adaptarla a una historia sobre las relaciones sexuales, aunque tardaría casi 40 años en verla plasmada en la pantalla grande.

Lo curioso es que el director murió, de forma inesperada, cinco días después de entregar la versión final de la cinta. Considerando el hecho de que nos habla de una sociedad secreta que elimina a aquellos que se cruzan en su camino, algunas teorías sobre la sospechosa muerte del director comenzaron a surgir. ¿Mostró demasiado al público? ¿Hizo enojar a alguien en particular? Nunca lo sabremos. 

► Por lo pronto, veamos algunos de los temas que toca Eyes Wide Shut.

***

Lo primero que llama la atención es que los protagonistas, la pareja de moda de aquella época (Cruise y Kidman) interpretan a una pareja (Bill y Alice) más bien fría, profundamente insatisfecha y que se mantiene unida por conveniencia. Ante nuestros ojos se nos presenta la típica imagen de hombre capaz de proveer (un doctor reconocido cuyo lema probablemente sea “todos tenemos un precio” y que tiene un nombre que se traduce directamente en “billete”) y la de una mujer hermosa y con cualidades de madre.

Aunque el primer acto (la fiesta) aparenta ser bastante banal y servir de introducción a la historia, en realidad revela muchísimas cosas. Conociendo la especial atención a los detalles de Kubrick, cada escena es para analizar íntimamente. Aparecen símbolos paganos (la estrella de Ishtar, por ejemplo) que se unifican con el ambiente navideño en el que se sitúa la historia. Ishtar era la diosa babilonia de la sexualidad y se le rendía culto con rituales sexuales y orgías.

Este concepto aparece más tarde en la película.


Durante la fiesta, Bill y Alice se separan, y ambos son guiados hacia la tentación. Ella conoce a Sandor Szavost, con quien baila. Él le comenta sobre una serie de libros llamados Ars Amatoria (El arte de amar), escritos del poeta romano Ovid que esencialmente fueron una guía para la infidelidad discreta. Sandor toma del vaso de Alice, y este es un truco tomado directamente de aquel libro. Tomar de la copa de otro envía un mensaje subliminal pero claro: “Quiero intercambiar fluidos con vos”.

Otro detalle es el nombre de Sandor, que podría llegar a ser una referencia al fundador de la Iglesia de Satán (Anton Szandor Lavey). Quizás Kubrick nos está diciendo que este hombre que intenta que Alice le sea infiel a su esposo es parte de una elite oculta. Sandor tiene una personalidad hiptnótica y desde la primera escena aparenta ser absolutamente encantador.


Mientras tanto, Bill está charlando con dos cachondas jóvenes que dicen que quieren llevarlo al lugar donde “el arco iris termina”. Aunque la frase parece enigmática en principio, si uno observa bien es posible notar que hay muchísimos arco iris a lo largo de la película.

Pero no nos adelantemos.

La cuestión es que ambos están en una fiesta de la alta sociedad, en la mansión de Victor Ziegler (uno de los acaudalados pacientes de Bill). Ziegler vuelve a aparecer recién al final de la historia. No sólo se lo muestra rico, sino como parte de la ultra elite. Todo parece indicar que es en este tipo de fiestas donde “las cosas realmente ocurren” y que detrás de la fachada se esconde algo oscuro, quizás perverso.

De hecho, Bill termina ayudando a una prostituta con sobredosis con la que estaba Ziegler, mostrando la otra cara de la moneda. Una mujer que, de hecho, va a tener un papel fundamental en el desarrollo de la historia.

Aquella escena en aquel baño gigante está tambien sobrecargada de detalles y símbolos, como el hecho de que claramente ella era la esclava y él el maestro en una suerte de relación masoquista. Se nos revela, por primera vez, lo que hay tras la cortina de la realidad.

El papel de Alice (Nicole Kidman) aunque es pequeño, no deja de ser fundamental. Aunque vive con todas las comodidades, se la ve extremadamente aburrida con su vida de madre casera. Esto hace un paralelo claro, quizás el menos sutil de todos, con Alicia, la historia de una niña privilegiada que estaba aburrida de su vida y terminó en el País de las Maravillas.

Incluso, Alice aparece muchísimas veces reflejándose a través de espejos (uno de los elementos claves en el cuento de hadas)… quizás buscando algo más en su vida. En el mismo póster de la película aparece la pareja besándose en un espejo y ella mirando “a través de él”.

Ahora sí: ¿qué onda con los arco iris?

Las luces multicolores y los arco iris son una constante en Eyes Wide Shut. 


Para empezar, el lugar donde Bill alquila el traje para ir a la misteriosa fiesta se llama “Rainbow”. Además, casi todas las escenas tienen multicolores debido a la decoración de Navidad (que también da una estetica onírica y difusa). Casi todas las veces que Bill entra a una sala, lo primero que ve son las multicolores luces navideñas, y muchas veces están puestas en el foco de atención.

El único lugar que no tiene decorado navideña es el palacio Somerton, casualmente el lugar donde el ritual de la sociedad secreta está sucediendo. Somerton es un espacio totalmente opuesto al mundo real, casi como un lugar de fantasía.

De esa forma: dos mundos coexisten en la película. El primero, el mundo arco iris, es el más iluminado, es donde todos viven felices y tratando de llegar a fin de mes. El otro, donde los arco iris (en otras palabras: las luces) se terminan, es reservado, silencioso y oscuro. Allí todos usan máscaras venecianas y llevan a cabo prácticas estrambóticas.

Claro que toda esta simbología no es fundamental para comprender la trama. Pero como pasa con otras cintas de Kubrick (El Resplandor y Dr. Strangelove, por ejemplo) hacen que la experiencia cinéfila sea mucho más intensa y emocionante.

Entonces, el significado críptico de las modelos, aquello que le dicen a Bill sobre “llegar adonde termina el arco iris”, muy probablemente se refiera a “ir hacia donde la elite se reúne”. Y otro dato: cuando le dicen esto a Bill, hay un árbol de Navidad tras ellas.

El conflicto se dispara luego de la fiesta. Alice, quien rechazó a Sandor, le cuenta a Bill que estuvo muy cerca de serle infiel. Los sentimientos de celos, traición, inseguridad y humillación comienzan a emerger en el protagonista, quién se embarca en una salida nocturna que terminará por cambiar su vida.


Hay muchísimo para analizar en esta película, y llevaría varios posts (o uno muy extenso): el rol de Nick Nightingale como guía hacia lo oculto, la contraseña para ingresar (Fidelio = fidelidad en latín), las máscaras venecianas, el ritual y sus participantes, etc.

Los encuentros de Bill con cada una de las mujeres son todos fascinantes y muy locos, cada uno expone temáticas diferentes. Ni hablar de cuando él se infiltra en la sociedad y experimentamos algunas de las escenas más bizarras que el cine brindó después de las películas de David Lynch.


La conspiración que parece estar detrás de todo nos termina llevando hacia un final que muchos nunca llegaron a comprender, aquella escena con Bill y Alice tranquilos haciendo compras, y una última palabra que termina de cerrar magistralmente la temática de la película. Pero prefiero no arruinar tanto la trama y permitir que los lectores le peguen una mirada. No tiene desperdicio.

 ¡Hasta la próxima!

► OTROS ANÁLISIS CINÉFILOS DE KUBRICK:




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miércoles, 5 de agosto de 2015

“Dr. Strangelove” y el extraño amor hacia la guerra

En 1964, con la Crisis de Misiles en Cuba fresca en la mente de los estadounidenses, la Guerra Fría en su punto más frío, y el miedo hacia la reciente creación de la bomba de hidrógeno, Stanley Kubrick se animó a hacer una película sobre lo que sucedería si la persona equivocada oprimiera el botón equivocado… y –contrariamente a lo que uno podría pensar– jugó con la situación con muchísimo humor.

“Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” (traducida en latinoamérica como “Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”) no solo es uno de los títulos más extraños para una película, sino que además representa el ejemplo más interesante de comedia negra que alguna vez existió en la historia del cine.

Dr. Strangelove (me niego a escribir el título entero) es una sátira fantástica sobre la política en la época de la Guerra Fría y una de las entradas más peculiares en la filmografía de Kubrick, un tipo que siempre se destacó por producciones recargadas de simbología y por transgredir la barrera de lo socialmente permitido. ¿Por qué es considerada una de las cintas más influyentes de la historia? ¿Cuál es su verdadera importancia? ¿De qué habla realmente la película? Todo eso y más en este post.

***

#SpoilerAlert: se revelan detalles fundamentales de la trama. Si no viste la película todavía, hacelo… y después volvete para acá, claro.

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Hoy se encuentra en el #50 del Top 250 de IMDb.com, tuvo 4 nominaciones a los Oscar (incluyendo mejor película, director, guión y actor) y ganó un total de 15 premios alrededor del mundo. 

Nada mal para una cinta que es, esencialmente, una comedia.

A principios de los años 60, Kubrick se interesó en hacer un thriller sobre un posible desastre nuclear. Buscando ideas se encontró con una novela dramática de Peter George (“Red alert”) que indagaba en la facilidad con la que podría desatarse una guerra nuclear como resultado de un malentendido o una mala comunicación. 

El director compró los derechos y se dispuso a adaptar el guión.

Entonces algo inusual ocurrió: Kubrick se dio cuenta que el material con el que estaba trabajando, aunque estuviera basado en una realidad absolutamente plausible, era cómico en su esencia. Había demasiadas situaciones absurdas o paradójicas como para tratarse de un thriller serio y dramático. Así que tomó la arriesgada decisión de convertir la historia en una sátira oscura.

¿De qué trata la película? Un día como cualquier otro, el oficial de la Fuerza Aérea Jack D. Ripper (Sterling Hayden) se vuelve completamente loco y ordena atacar sorpresivamente a Rusia con bombas de hidrógeno, suponiendo que eso dará fin a la Guerra Fría. Cierra todas las comunicaciones, confisca las radios y comanda a sus tropas a disparar a cualquiera que intente ingresar a la base (sea estadounidense o no). Ni siquiera su segundo oficial en mando, el capitan Mandrake (Peter Sellers) puede hacerlo cambiar de parecer. En Washington, el actual presidente de los Estados Unidos (otra vez Peter Sellers) se reúne con su gente en la Sala de Guerra para buscar medidas que eviten el desastre. Es aconsejado por un peculiar científico nazi en una silla de ruedas –el Dr. Strangelove, también personificado por Peter Sellers– quien le confirma que el ataque a Rusia va a detonar una Máquina del Fin del Mundo, programada para activarse ante un ataque a los comunistas.


Dr. Strangelove es indudablemente una cinta anti-guerra, pero su naturaleza cómica la hizo más sabrosa para la audiencia que un drama. Fue un éxito de taquilla sin precedentes y hasta se convirtió en tapa de la revista Times ese mismo año. Llegó en un momento justo en el que las ansiedades respecto a la Guerra Fría eran gigantes (sin mencionar la Guerra de Vietman, que se encontraba en marcha) y abrió las puertas para que otras películas trataran los mismos miedos.

Ahora: ¿de qué habla realmente la película? La temática central es que la guerra es un sustituto del sexo, y que los hombres están preocupados (mucho) por ambos. La idea de almacenar un arsenal “más grande” que el del enemigo –incluso cuando ambos, Rusia y EEUU, ya tenían suficiente para destruir al mundo– es rídicula, pero es exactamente lo que sucedía durante la Guerra Fría. Dr. Strangelove expone esta tontería, con hombres entrando en luchas de poder estúpidas mientras el destino de la Tierra pende de un hilo.

La conexión entre el sexo y la guerra se establece inmediatamente. Es cierto que la gran mayoría de las producciones esconden, de una forma u otra, referencias sexuales (y si no me creen, vean “End of Evangelion”). No nos es difícil, debido a nuestra fascinanción por el sexo, ver mensajes sexuales ocultos y símbolos fálicos hasta en películas de Disney (especialmente en películas de Disney). Kubrick también se encargó de sobrecargar la película con imágenes muy sugerentes.

Por ejemplo, la primera escena muestra a un bombardero siendo rellenado de combustible, como dos criaturas mecánicas haciéndolo en el aire (y acompañadas por una sugerente canción de amor de fondo). 

El general Jack D. Ripper (genial personaje) obtuvo su nombre del famoso asesino serial, célebre por asesinar prostitutas y mutilar sus órganos sexuales. Él parece querer compesar “algo” con sus largos habanos y su extensa ametralladora automática. Su impotencia se hace evidente particularmente cuando le comenta a Mandrake que, aunque se sigue acostando con mujeres, se niega a “entregarles su esencia”.

De hecho, todos los nombres tienen sugestivas connotaciones sexuales. “Mandrake” es una planta afrodisíaca, “Merkin” es una peluca púbica y el embajador ruso Alexi de Sadesky apunta rápidamente al Marqués de Sade. ¡Y no nos olvidemos de las múltiples interpretaciones que puede tener el nombre Strangelove!

Por su parte, el Final del Mundo como lo Conocemos (cuando la bomba de hidrógeno finalmente se suelta sobre Rusia) comienza con un hombre gimiendo de emoción y montando una bomba de carácter fálico directamente hacia un lugar llamado “Laputa”. Eso dispara una serie de climáticas explosiones. La escena final es, seguramente, una de las formas más cool de morir y se convirtió en la escena más memorable (y parodiada) de toda la película.


Dentro de todo este concurso de masculinidad, tampoco es accidental que solo se vea un único personaje femenino, en una sola escena, y mostrando muy poca ropa. Es muy divertido ver la película una segunda vez sabiendo que prácticamente todas las escenas hacen referencia al sexo. Le agrega una capa de comicidad adicional. Kubrick era conocido por ser meticulosamente perfeccionista con cada escena y controlar cada aspecto de su película, así que nada de esto es producto de una casualidad.

Tampoco es casual que la Sala de Guerra se asemeje a una mesa de poker, implicando que los líderes de EEUU están apostando a la raza humana en un juego insulso.

Ver la película hoy, más de 50 años después, es una experiencia absolutamente maravillosa. El primer motivo es porque, a pesar de tener efectos especiales impresentables para los standards que hoy manejamos y estar filmada en blanco y negro, Dr. Strangelove es genuinamente divertida. La sátira sigue funcionando en la actualidad porque la temática nunca dejó de ser contemporánea y controversial. Kubrick estuvo tan adelantado en su tiempo que creó una obra atemporal que sigue siendo disfrutable decádas más tarde.

Curiosamente, el Dr Strangelove –que forma parte del título– es apenas un personaje secundón. Strangelove pasa el poco tiempo que tiene en escena actuando como un villano de caricatura, pero nunca hace nada realmente maligno. No participa activamente en los eventos de la trama, aparece muy poquito tiempo y hasta parece estar “fuera de lugar”. Incluso, el motivo de su presencia en la película ha sido muy debatido porque varios no llegan a comprender, dicho liso y llanamente, para qué carajo está.

Sin embargo, en mi opinión su participación es esencial para enfatizar el leitmotiv de la obra.

El Síndrome de la Mano Extraña es un trastorno neurológico real y rarísimo que se caracteriza por la presencia de movimientos involuntarios (e incontrolables) en por lo menos uno de los miembros superiores. A su vez, esto genera una sensación de “extrañeza” en relación a uno mismo, como si ese miembro tuviera vida propia o fuera alienígena. Fue descrito en 1908 por –oh, casualidad– un médico alemán (Kurt Goldstein).

En la película, la mano Dr. Strangelove, en una escena, parece cobrar vida propia y comenzar a hacer “algo” en su falda que la cámara no llega a captar. El personaje fue tan influyente en la condición del Síndrome de la Mano Extraña que se hizo también conocido como el “Síndrome del Dr. Strangelove”.

El tipo, quien parece ser una burla de un científico nazi llamado Wernher von Braun, es otro componente más de la sátira que presenta Kubrick y representa el extraño amor que siente el hombre por la guerra. El Dr. Strangelove parece fascinado por los eventos que están ocurrido y la excitación es la que lleva a que su mano cobre vida para toquetear su miembro. En el personaje de Strangelove se encuentra contenido ese delicado equilibrio entre la búsqueda de la paz y la necesidad de pelear, como si hubiera un agente extraño en nosotros, instintivo, animal, que nos incita a buscar lo salvaje, la destrucción.

Aunque la película no lo pone en evidencia, Strangelove pasa de preocuparse por la situación y el futuro de la humanidad –en un primer momento– a relajarse y comenzar a amar lo que va a seguir: la posibilidad de crear un nuevo mundo, quizás más perfecto, quizás hasta más ario, de repoblar la Tierra y, por supuesto, las chances de que ese nuevo mundo traiga nuevas oportunidades para su propia destrucción.


 "Gentlemen, you can't fight in here! This is the War Room!"
— President Merkin Muffley.


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miércoles, 23 de octubre de 2013

Un análisis minucioso del libro de Jack Torrance (“El resplandor”, 1980)


“El Resplandor”, esa magnum opus de Stanley Kubrick, es una de mis películas preferidas. En 1980, revolucionó completamente el género del terror psicológico.  Su geometría completamente alienígena (la distribución no tiene ningún tipo de sentido), las extrañas situaciones que se generan sin explicación dentro del hotel y la ambientación íntegramente perturbadora, con aspectos sobrenaturales, desconcertaron a toda una generación. El público esperaba una sencilla adaptación de la novela de Stephen King y terminó encontrando una compleja cinta de difícil interpretación, con varias capas, metáforas y alusiones de distinta índole. El maravilloso documental “Room 237” analiza, por ejemplo, la fascinación que generó la cinta a través de una serie de teorías casi surrealistas.

Pero la intención es hablar de aquella producción literaria que tanto lo tuvo ocupado al novelista norteamericano Jack Torrance (Jack Nicholson en “El Resplandor”), titulada All Work And No Play Makes Jack A Dull Boy (algo así como “Mucho trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico aburrido”).

El clásico proverbio inglés significa que, sin tiempo de ocio, una persona se vuelve aburrida y agobiada. En la cultura popular hay varios usos de la frase (¡gracias Wiki!), desde la corta historia de James Joyce "Araby", hasta “Big Sur” de Jack Kerouac o la película de 1957 “El puente sobre el río Kwai”. 

==> La utilización psicótica del proverbio en The Shining tuvo un fuerte efecto en el imaginario popular. Homero escribe “Sin TV y sin cerveza, Homero pierde la cabeza”, por mencionar el caso más emblemático (capítulo de 1994 de Los Simpson, "Treehouse of Horror V").

Quienes hayan visto la película sabrán que el libro está compuesto por esta frase repitiéndose una y otra vez durante toda la obra. Ciertamente, la novela –¿podemos afirmar que forma parte de ese género?– apuesta por el arte minimalista y conciso.

► En este link puedan chequear las primeras 15 páginas del libro, editado por el artista neoyorquino Phil Buehler (gran fan de Stephen King y de Stanley Kubrick).

Analicemos un poco la obra. ¿Qué tan metatextual es el hecho de que la frase sobre un “chico aburrido” se repita de forma innumerable convirtiendo al texto entero en algo “aburrido”? ¡Arte, señores! ¡Arte! 

... Y no empecemos a hablar de la tipografía… ¿Esas letras azarosas que faltan, son errores o forman parte de algo mayor, de un código quizás? ¿O representan, últimamente, las indistinguibles diferencias que caracterizan al hombre moderno? ¿Es, quizás, un artilugio kafkiano para criticar el tonto y absurdo mundo contemporáneo?


El segundo capítulo presenta el primer gran giro argumental: nada cambia, absolutamente nada. El status quo se mantiene. ¿Quién habría esperado aquello? Así, se vuelve aún más aburrido y absurdo… un perfecto ejemplo del contenido integrándose a la forma.

La primera lectora del texto, Wendy Torrance, (Shelley Duvall) reacciona del mismo modo que cualquiera de nosotros lo haríamos: aterrada, enloquecida. La dantesca sucesión de páginas repetidas y apiladas la toma por sorpresa. “Mucho trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico aburrido” se propaga por el ambiente tan rápido como una enfermedad incurable sobre el marco de la ficción. El libro es la causa y, al mismo tiempo, el contenido que desborda en locura y profetiza un trágico desenlace. 

La calidad literaria de la novela Jack Torrance, ese libro imposible de concebir, nos mantiene pegados al asiento, expectantes a lo que está por venir. “Únicamente un demente podría dedicarse a crear, metódicamente, esta obra inútil”, piensa Wendy. Lo que ignora, desgraciadamente, es que esa mirada inquisitiva, curiosa, sobre un texto en apariencia cerrado posee la capacidad de convertir la espeluznante ficción literaria en realidad.

Sobre el final, tanto Wendy como nosotros estamos tan frustrados, horrorizados y desconcertados como el mismo autor, convirtiéndonos en parte del misma climax de la obra. Participamos de la historia como un público activo.  Por otro lado, debo admitirlo, encontré el desenlace, esa última frase conclusiva, bastante predecible.

POSDATA: de más está decir que el post es una parodia, una broma, y no debe ser tomado como un análisis literario estrictamente serio (como sucedió con este post).

OFF-TOPIC: ¡este representa mi post número 99! Este blog ha crecido muchísimo y me ha traído mucha felicidad, motivo por el cual estoy preparando un post especial para consagrarse como el #100. 

¡Ampliaremos! 

==> Gracias a todos los que me siguen, los que comentan, los que comparten. Un blog se arma con esos dos componentes: pasión por parte del autor, e interés por parte de sus lectores.

► ¡Si el post te gustó, coméntalo, compartilo, difundilo! COMING-UP: el misterioso post número 100.
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