viernes, 18 de octubre de 2013

“Radicales libres” – un cuento de Alice Munro


Hace unos días fue noticia mundial.

Alice Munro, la escritora de cuentos canadiense de 81 años, célebre por su inmensa cantidad de escritos, un armonioso estilo de narración y una especial cuidado de los detalles, obtuvo el premio Nobel de la Literatura 2013. ¡Y yo ni siquiera sabía quién era! El hecho es especialmente interesante porque es la primera vez (en más de un siglo) que se premia a una autora especializada en ficción corta.

Al respecto, la Academia la catalogó como  “una maestra de la narración breve contemporánea”.

Una amiga me facilitó uno de sus más famosos cuentos, que hoy está dando vueltas por toda la web: “Radicales libres”. Quiero aprovechar esta nota para brindar un análisis informal / homenaje a la autora, y reforzar algunos de los elementos que más iluminaron mi atención.

La historia se centra en Nita, una reciente viuda en un intento de rehacer su vida, y su misterioso encuentro con una situación límite. Una historia inteligente y sorprendente que bien podría ser un genial largometraje de suspenso.

Les comparto “Radicales libres” en versión PDF: http://bit.ly/1aVuyqi

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#SpoilerAlert. Se revelan (y se analizan) partes fundamentales de la trama a continuación.


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El análisis más sobresaliente del cuento, en mi opinión, es la especial atención al detalle. No lo noté en el principio, sino al terminar la historia y levantar la mirada. Distintas personas encontrarán interpretaciones diferentes de los eventos. Este es uno de los elementos que más disfruto en una historia corta bien escrita: los cabos sueltos (que no se deben confundir con plotholes) y los interrogantes con muchas respuestas posibles. “Radicales libres” aparenta ser una historia simple (y de hecho lo es, durante el primer tercio de la misma) pero alcanza niveles de complejidad fascinantes bajo la superficie.

Al principio conocemos la trágica historia de Nita, una enferma de cáncer que acaba de perder a su esposo. Por supuesto, la narración nos lleva a simpatizar con ella casi inmediatamente. ¡Pero ojo! Mientras intenta recuperar su vida nos enteramos de que su esposo estaba casado y ella fue la causa de su infidelidad. Como resultado, Rich (el difunto esposo) perdió también su trabajo. Ya no es tan simpática, ¿o sí? Estamos digiriendo esta nueva información (y, sin saberlo, algunos datos que serán fundamentales en el futuro) cuando alguien toca a la puerta. Es un hombre pretendiendo arreglar los fusibles y resulta ser un peligroso asesino, un monstruo que recupera nuestro amor por la protagonista… solo hasta que ella le confiesa sus propios pecados: ha envenado a la última amante de su esposo Rich.

El juego que hace Munro para cambiar nuestras emociones respecto a los protagonistas es impecable. Al final, el invasor escapa en el auto del difunto y tiene un extraño accidente a unos kilómetros de distancia. El final, inmejorable, nos abre más preguntas que respuestas.

«—¿Está herido?
—Muerto. Instantáneamente. Merecido se lo tiene.
Luego siguió un sermón amable pero severo. Dejarse las llaves en el coche. Una mujer que vive sola. Nunca se sabe en los días que corren. Nunca se sabe.»


Las preguntas más inmediatas se relacionan con la intrigante historia del envenenamiento: ¿fue una estrategia para cuidarse del asesino? ¿Hasta qué punto es real? ¿La información salió del libro de Bett, la primera esposa? Hay pequeñas pistas a lo largo de la trama que podrían llegar a despejar el panorama (por ejemplo: Nita adoraba la ficción y la lectura, pero hacía un buen tiempo que no leía nada).

La situación –plagada de suspenso– que se genera en el segundo acto entre el invasor y una Nita fría y calculadora, es formidable. Los roles se invierten entre Nita y el asesino, y entre Nita y Bett. Sobre el final no sabemos bien qué sucedió, pero cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Otro gran acierto de Alice Munro es su capacidad, su precisión narrativa, para compactar información descriptiva en pequeñas pero poderosas frases:


«En realidad era una mujer —no precisamente una chica— seria, físicamente torpe, tímida, capaz de enumerar todas las reinas de Inglaterra, no solo los reyes sino también las reinas, y que se sabía de memoria la guerra de los Treinta Años, pero a quien le daba vergüenza bailar en público y que jamás aprendería a subirse a una escalera de mano, al contrario que Bett. »

¡Toda una vida compactada en una única oración!

El título merece un análisis aparte. En el ámbito de la química, los radicales libres son moléculas con electrones impares y abiertas al intercambio y reconfiguración. Usualmente son altamente reactivas, por lo que un radical libre tienen tendencia a formar parte de reacciones químicas. En el cuento, Nita los asocia con el vino rojo (lo cual es cierto) y es la única aparente vinculación con el texto. Sin embargo, se dice que los radicales libres causan el envejecimiento de las células (es decir, nuestro propio envejecimiento) y son capaces de convertir una célula saludable en una cancerígena. Al mismo tiempo, un radical libre (o una situación propensa a hacernos reaccionar) podría convertir a una mujer apacible y calmada en una asesina a sangre fría.

Bajo esta nueva perspectiva, el título cobra un sentido completamente distinto. Por otro lado, a partir de su mención directa de los radicales libres, la mente de Nita da un vuelco y se vuelve otra vez la protagonista de la historia. Es ahí cuando recupera el control a través de su propio destino.

Se ha dicho de Munro que tiene preferencia por los protagonistas femeninos, y que se ha dedicado al género de la narración breve con una pasión inmensurable. En ella, el detalle se transforma en núcleo del relato, multiplicándose. Sus pinceladas inteligentes y precisas continúan la tradición de Chejov (uno de los más influyentes cuentistas de la época contemporánea). A mi esta historia me llevó más hacia los cuentos de Agatha Christie, aquellos donde el efecto nocebo y el envenenamiento se convirtieron en su especialidad.

  “Radicales libres” es una historia fantástica, sorprendente, que queda en la mente del lector por largo rato, y encadena una serie de reacciones inesperadas. Una forma excelente de conocer a la autora, ahora ya mundialmente famosa.

14 comentarios:

  1. A mí también me ha recordado a "Villa Ruiseñor", uno de los cuentos de Agatha Christie que más me han gustado, es más, me pareció siempre una obra maestra y también me dejaba con esa intriga de "¿sería verdad?" aunque en el fondo sabes que no, que es solo un truco para distraer al asesino.

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    1. Fue lo primero que recordé, especialmente por la situación del envenenamiento. Gran historia de Agatha Christie. ¡Gracias por el aporte!

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  2. Qué bueno que dejaste tu dirección en el audiolibro de este maravillosos cuento! Así fue como te encontré, tu crítica express me resultó muy interesante.
    Soy muy distraída y sabía que conocía el nombre de Alice Munro, también sabía que no la había leído nunca. Gracias a tu comentario y a la foto de Munro que subiste, recordé que había visto en el diario su foto y el anuncio de su premio Nobel.
    Muchas gracias. Qué sigas siempre tan apasionado por la literatura!
    Iris Martínez

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    1. ¡Qué hermoso comentario, Iris! Te lo re agradezco y me alegro mucho que te haya gustado la nota. ¡Nos mantenemos en contacto! Slds.

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  3. Gracias por contribuir a la difusión de la obra de Munro. El juego de la autora es fascinante, ya que nos introduce más de una vuelta de tuerca. Después del impacto provocado por el descubrimiento de que es una asesina, nos vuelve a cambiar la visión, cuando dice " Debería escribir a Bett. Querida Bett, Rich ha muerto y yo he salvado la vida haciendo me pasar por ti". Otro ejemplo de una historia contada en una breve frase. También me parece digno de señalar el manejo de los diálogos, de manera casi caótica, al igual que los viajes en el tiempo y el espacio, que van intercalandose, sin decir agua va.
    Saludos.

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    1. ¡Fantástico aporte de tu lado! Eso es lo que busco con el blog, generar este tipo de intercambios. Gracias y saludos.
      PD: me gusta bastante tu blog, lo he estado mirando. Tiene notas originales e interesantes, felicitaciones.

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  4. Para los que tratamos de convertir la literatura en voz y recabamos información por la red, este tipo de post nos son extraordinariamente útiles.

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    1. Gracias! Este tipo de aportes son los que me entusiasman a seguir escribiendo y posteando. La idea del blog es un poco esa que mencionás: llevar la literatura a una nivel donde todos pueden entenderla, apreciarla y encontrarle similitudes con la vida misma y otras artes...

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  5. Bueno, gracias por tu importante aporte. A la Munro no la conocía nadie, pero gracias a personas como tú hemos tenido un baño de fantástica interpretación con sus letras. Me agrego a tu blog
    Edgardo Benitez

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    1. ¡Gracias por el apoyo! Confieso que tampoco la conocía yo mismo antes de su premiación... pero esta historia me pareció fascinante.

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  6. Me quedo pensando en la efectividad del Riubarbo.Aunque en sí no interesa, no sé que tan efectivo puede resultar. Cuando se introduce este tipo de información en una historia, debe existir allgún antecedente créble, este no lo veo como tal... Esto apoya la teoría que la protagonista está falseando con la información que le da al visitante asesino. No hay duda que la escritora maneja a su antojo el pensamiento de la Viuda... es fenomenal.
    Edgardo Benitez

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    1. Gracias por pasarte. ¡Se me re pasó este comentario!
      Me alegro que te haya gustado, nos seguimos leyendo.

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  7. Yo no he entendido así el cuento. No creo que la protagonista sea una asesina, sino que se inventa esa historia de que ha asesinado a la primera mujer de su esposo para que así el asesino huido crea que tiene un motivo por el que callar y no delatar al asesino huído y que éste a su vez no la mate en ese momento para no ser delatado, no sé si me explico. Es una fabulación de ella, hecha con la información aportada en el libro de cocina con el supuesto poder venenoso del ruibarbo

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    1. La belleza del relato reside en esa posibilidad abierta de seguir pensándolo, aún después de que uno lo termina. Es un relato ambiguo que deje esa cuestión a criterio de cada uno.

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