jueves, 29 de noviembre de 2012

“Un ruido en un cajón” (cuento)


Autor: Luciano Sívori
Género: aventura / intriga

Este es un post muy especial para mí: el primer cuento que me animo a publicar acá. Hace un tiempo les conté de un taller literario que estaba haciendo con los muchachos de Literautas.com. El resultado fue genial, y todos los participantes aprendimos un montón.

La idea era crear un relato de menos de 750 palabras con la siguiente instrucción: “Una carta llega 30 años después”. Bajo esas reglas escribí “Un ruido en un cajón”, que ahora les comparto. Por suerte recibió muy buena críticas de los que me corrigieron, gustó bastante, me compararon con Phillip Dick (una locura, lo sé) y hasta me avivé de algunos ajustes que tenía que hacer en cuanto a forma

¡Ahí va! Ojalá lo disfruten:


“Un ruido en un cajón”

Eran las 17:30 pm. Henry se abría paso por la selva con una antorcha en su mano. Vestía una chaqueta de piel y un fedora de copa alta. A su paso veía a los monos columpiarse entre las ramas y sonidos de todo tipo de animales exóticos. Alcanzó el cofre, con el corazón latiéndole con fuerza, y lo abrió sin dudar. El contenido resplandecía en la oscuridad de la jungla, eran monedas. Tomó un puñado con ambas manos y empezó a devorarlas con voracidad.

El cofre, en realidad, no era más que una heladera… común y corriente. Los sándwiches se convertían en antiguas piezas de oro en la particular mente de Henry. Soñaba despierto, siempre lo hacía a partir de esa hora.

Vivía solo. Su madre había fallecido 15 años atrás. Había sido el alzhéimer, esa maldita enfermedad. Toda la familia tenía un considerable historial de enfermedades: diabetes, alzhéimer y cáncer eran las más populares, pero no las únicas. Vivía solo, y sin embargo… sonó un fuerte ruido dentro de la habitación de su madre. Era un extraño golpeteo que se repetía cada 3 o 5 segundos. “Que raro”, pensó. “Nadie entra allí desde hace años”. Quizás se hubiera infiltrado una rata a través de una abertura… o quizás un dinosaurio.

Henry hurgó en su habitación y localizó las llaves correspondientes. Allí estaban, protegidas por un peligroso nido de víboras. Tuvo que maniobrar con cuidado para no ser mordido y – cuando finalmente las obtuvo – se dirigió con rapidez al cuarto de su madre. El golpeteo persistía, molestaba. Había algo adentro, o alguien. Ni bien se abrió la puerta, brotó de adentro un olor nauseabundo, una peste compacta y violenta concentrada por el encierro y la humedad. El cuarto estaba en penumbras, por suerte él tenía su antorcha. Así pudo notar la docena de murciélagos que colgaban del techo.

Se movió lentamente por el lugar y encontró la fuente del perturbador sonido. Era el cajón del escritorio… algo se movía allí adentro. Henry, temeroso, lo abrió y allí encontró depositada una sola carta, manchada y arrugada. Los murciélagos comenzaron a revolotear cuando él la levantó. En el interior había una hoja amarillenta y desgastada doblada en cuatro partes. Confundido, comenzó a leerla con prisa:

 “Estimada Sra. Jones:

Lamentamos informarle que su hijo ha sido diagnosticado con la terrible Enfermedad de Garth, una de las más raras y peculiares del mundo. Únicamente se conocen otros 7 casos de este padecimiento. Las regulaciones del hospital nos impiden darle estas lamentosas noticias de forma oral. La información se debe brindar por escrito y de forma privada a su correo personal. De todas formas, está en todo su derecho de venir a verme, y yo le explicaré como puede tratar a su hijo. La enfermedad no es terminal, su hijo no va a morir.

El principal síntoma es una desconexión completa con el mundo en el que vive. Su hijo se va a crear realidades alternas, fantasías, amigos imaginarios e historias increíbles. Hay algunos psicofármacos que deberá utilizar para minimizar los efectos causados, pero las dificultades de adaptación serán inevitables. Le recomiendo ampliamente que me vea lo antes posible… de otro modo, su hijo corre riesgo de perderse en sus propias ilusiones, para siempre.

Me disculpo una vez más por estas tristes noticias y lo saludo cordialmente.

Dr. Marrochi, jefe de psiquiatría del Hospital Corazón de Cristal.

7 de mayo de 1982”.

Cuando Henry acabó de leer la carta, aún seguía impactado por algunas de las cosas que había leído. 1982… hace exactamente 30 años”, reflexionó. Él era solamente un niño, un bebé de 2 años. Así que esa era la verdad, esa era su verdad. En realidad (ahora que lo pensaba mejor) hacía mucho tiempo que lo intuía… ahora estaba seguro. Ya no había duda. Pero…  ¡de haberlo sabido antes! Henry lo comprendió todo y sonrió. Ya le parecía que aquello que hacía todos los días de 8:00 am a 17:00 pm, esa pérdida absurda de tiempo frente a una computadora respondiendo e-mails y hablando por teléfono a clientes enojados, era demasiado absurdo para ser real.
No lo era, decidió.


FIN


=> Para los que se animen a seguir pensando: ¿si lo madre sabía de la “enfermedad” de su hijo, por qué podría no haberla tratado? ¡Se las dejo como ejercicio! <=

PD: el taller es gratuito y para los amantes de la escritura está súper interesante. ¡Métanse en la página para sumarse!

13 comentarios:

  1. ¡Menudo relato! Me parece genial como juegas alternando las dos posibles realidades que vive el protagonista. Aunque al principio andaba un poco perdido porque no sabía que estaba leyendo, luego con una lectura más atenta empiezas a atar cabos. De verdad, de lo mejorcito del taller.

    Y solo un pequeño consejo: Procura que no sea lo último que escribes.

    ¡Un saludo y nos leemos!

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  2. Muy buen relato! Disfruté de leerlo y de ir juntando los pequeños datos a medida que avanzaba, ¡para terminar en un excelente final!
    Resulta muy atractiva esa realidad distorsionada que vive el protagonista.

    Como ya dijeron en el otro comentario, ¡seguí escribiendo!

    Saludos!
    Nicolás

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  3. Gracias chicos por sus comentarios! No hay mejor inspiración para un escritor (o aspirante a escritor) que ser leído y comentado!!

    No se olviden también de seguirme por facebook en mi página. Publico un poco de literatura pero tmb sobre cine y cultura variada.

    https://www.facebook.com/sivoriluciano

    Saludos!

    PD: PJGA... estoy mirando tu blog yo tmb! =)

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  4. Muy bueno el cuento! me gustó mucho.

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  5. Muy buen relato... gracias por compartirlo.. Saludos

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  6. Luciano, para empezar y quizá terminar después con otro comentario un día diferente, te diré que el blog que presentas al público trae una variedad interesante en contenido ya se trate de los libros que acertadamente comentas ya sea por las películas de las que te sientes a gusto, se nota, diciendo algo. Yo soy particularmente amigo de los relatos psicológicos de los cuales haces un comentario en tu blog. También encuentro interesante el dinamismo que le imprimes a tus comentarios invitando a los lectores a visitar los links y a esperar la llegada de un próximo comentario. ¡Qué bien!
    Eres inquieto, ¿no? Lo digo porque el hecho de mostrar que lees en diferentes lugares donde has estado y la cantidad y variedad de lecturas así lo confirma. Me gusta tu blog.

    Un saludo

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    1. Hola Javier! Muchas gracias por tus comentarios!! En efecto, soy bastante inquieto... trato de hacer un blog divertido que inspire a la gente a leer y también agregándole cosas con las que uno pueda sentirse identificado y relacionarse. Aportes como los tuyos son los que me inspiran a seguir redactando mis notas!!

      Me di una vuelta por tu blog y lo puse en marcadores para leerlo detenidamente en estos días. Te mando un saludo grande!

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  7. Terrible relato, capo! Me atrapó totalmente!! Seguí escribiendo. Un abrazo.

    Ramiro

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  8. Muy bueno tu cuento, plantas una idea y vuela tu imaginación!. Me gusta mucho como escribís seguí así no nos prives de ello!. Te sigo en tu blog como siempre, gracias por permitirnos ser parte de esto!. Natalia Gorordo.

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  9. ¿Que tal si la verdadera realidad es la de explorador aventurero?
    Tal vez el tratamiento verdadero es buscarse una realidad que se parezca a su imaginación.

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    1. Es una de las posibles interpretaciones, sin duda. Nadie quiere que su realidad sea un trabajo monótono de 8 a 5. =P

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  10. La mamá no trató la enfermedad de su hijo porque: Dio por loco al Dr. ya que su niño tenía dos años cuando se hizo el dx., después cuando el hijo mostro signos y síntomas decidió que no estaba tan loco salir de la rutina de la realidad, tal vez ella misma se divertía con él.

    Diana Romero.

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    1. ¡Buenísimo! Está muy buena la interpretación, y podría ser perfectamente.
      Gracias por compartir.

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