“Vanilla Sky”
(de Cameron Crowe) es una de mis
películas preferidas, y nunca pierdo la oportunidad de volver a verla cada vez
que puedo. Me parece una mezcla fabulosa entre historia de amor y thriller
psicológico, y hasta la disfruto más que la original “Abre los Ojos” (la segunda película de Alejandro Amenábar).
Cuando la vi en el 2001 me pareció muy profunda y
creativa. Comienza con un hombre en una máscara (Tom Cruise) en la cárcel y contando su historia a un psiquiatra (Kurt Rusell). Cruise era un millonario
que lo tenía todo, excepto la atención de una mujer que conoció en una fiesta
(la hermosa Penélope Cruz, quien
–curiosamente– hace el mismo papel tanto en esta remake como en la original).
Todo se complica cuando su psicópata y amiga-con-beneficios
(Cameron Díaz) lo conduce a un
accidente en el que ella muere y él queda con la cara desfigurada. A partir de
ese momento, todo comienza a volverse surreal y bizarro en la vida del protagonista
David Aames.
► #SpoilerAlert.
Dicho esto, miren la película antes de
seguir avanzando, o se arriesgan a arruinarse una historia absolutamente maravillosa.
La gran revelación de la película se da cuando nos
enteramos de que, en algún momento luego del accidente, David pagó un programa
(“Life Extension”) para ser enfriado
e ingresar a un sueño lúcido, uno que le permitiría soñar el paraíso.
“Vanilla Sky”
/ “Abre los ojos” le ganaron en más
de 10 años a Inception en términos de explorar la idea de los sueños lúcidos
inducidos medicamente.
Pero la trama no es tán sencilla como “todo fue un
sueño”, sino que es una variación inusual de este tema. Los críticos no suelen
discutir si todo fue un sueño o no, sino qué tanto de la película lo es.
Las ocurrencias extrañísimas que comienzan a suceder podrían ser el resultado
de un error en el sistema (como explica el empleado de Soporte Técnico en el
bar) o bien originadas por algo diferente.
El final es tan ambiguo que parecería haber, por lo
menos, cinco posibles interpretaciones
(según el comentario del director):
1.
Todo lo que dice Soporte Técnico es real (David
nunca volvió a ver a Sofía de nuevo. Luego de dormirse en la acera, firmó
contrato con Life Extensión y se puso
en un coma. El resto fue parte de su sueño lúcido).
2.
Toda la película es un sueño (porque finaliza
del mismo modo que inicia).
3.
David murió, y todo es un sueño luego del
accidente en el auto.
4.
La película es la trama del libro de Brian (el
mejor amigo de David).
5.
Todo es el resultado de las alucinaciones de
David debido a la medicación (y luego del accidente de auto).
También se juga con la idea de “Sueños dentro de los sueños” (David
tiene varios de esos), lo cual no facilita la interpretación de la historia.
Sobre el final no podemos estar seguros de si David
despertó o no. Según IMDB.com, la
voz del final (“David, open your eyes”)
es de la actriz Laura Fraser (Lydia
de “Breaking Bad”) y no de alguien
del elenco. Tampoco lo vemos golpear el suelo al saltar desde la cima del
edificio (él tenía miedo al impacto, no a las alturas).
Como sea, aunque el ángulo de los sueños y la
interpretación de lo que realmente sucede en “Vanilla Sky” es fascinante, no es lo que más me llama la atención
de la cinta. Lo que más disfruto es el impacto emocional que posee y su
capacidad para hacernos replantear ciertas cuestiones de la vida.
Una de las frases que se repiten a lo largo de la
película es “Lo dulce nunca es tan dulce sin lo amargo”. Este tagline (que adopté como un lema
personal) funciona como leitmotiv de Vanilla Sky. En otras palabras: el placer
puro y la felicidad plena no tienen sentido sin el descontento y la tristeza
para darles contexto.
«Nunca
conocerás el glorioso dolor del hombre que se va a casa solo.
Porque
sin lo amargo...lo dulce no es tan dulce.»
David tiene la oportunidad de vivir una vida
privileagiada, una existencia paradisíaca dentro de su sueño lúcido, en
compañía de la mujer que ama y de su mejor amigo. Pero al final elige que esa
existencia es en vano porque es irreal. Prefiere vivir en un mundo real,
imperfecto, fallido, áspero. Uno donde no todos los días son buenos, y tampoco
todos malos. Para poder apreciar la luz,
tenemos que haber conocido la oscuridad.
Vanilla Sky es más liviana que Abre los
Ojos. De eso no hay duda. La versión de Amenábar, como casi toda su filmografía, es más oscura, más cruel
y mucho más terrorífica. La adaptación de Crowe,
en cambio, tiene un enfoque mucho más humano, más humorístico, y contiene
grandes situaciones emotivas entre los protagonistas. La relación entre Tom
Cruise y Penélope Cruz (que luego se transportó a la vida real) me parece una
de las mejor logradas dentro del cine romántico. Ambos “retardadores de
placer”, divertidos, piropeadores (“That
smile's gonna be the end of me”), riéndose uno de otro, sinceros.
«Te
veré en otra vida,
cuando
ambos seamos gatos.»
También me encanta el rol de Kurt Russell en la cinta y cómo adopta la figura paternal que le
toca vivir en el sueño. ¡Tremendo papel!
Cuando Vanilla Sky salió en el 2001, dividió las opinones. Todos la amaban o la odiaban. Volví a
verla hace poco (esta vez con mi futura esposa) y la encontré tan fresca y
contemporánea como la primera vez. (A la
película, no a mi chica). Incluso mejor. Llena de sutilezas y detalles, con
un soundtrack tan vivo (como acostumbra Cameron Crowe) y con muchísimas
referencias a sí misma, al cine y a la cultura pop en general.
Al respecto, aparentemente hay 429 referencias
pop-culturales a lo largo de la película, casi todas intencionales y
relacionadas directamente con la trama. Magistralmente, estas referencias
influyen directamente en la historia al punto de deconstruir la idea misma de
las referencias pop-culturales en la ficción.
(¿Eh?). OK. Ahí me explico mejor. El flaco de
Soporte Técnico comenta que los personajes y situaciones que David creó en su
sueño lúcido fueron el resultado de experiencias cuando era chico, de obras de
arte, programas de televisión que vio, música que escuchó, relaciones que tuvo
antes de ingresar al sueño.
Hay muchísimo para amar en esta película: tres de
los actores más sensuales del momento (Cruise, Cruz y Díaz), un impecable
romance, fenomenal soundtrack, trama intrigante y enredada (de esas que generan
debates pos-película) y una excelente dirección de Crowe.
Me encanta este
director –adoro “Elizabethtown”, “Almost
Famous” y “Say Anything”– pero
creo que éste es su mejor trabajo.
Al final del día, "Vanilla sky" es una historia que
cuenta con una serie de símbolos (objetos, temas y personajes) que se
organizan como una alegoria sobre la
felicidad desde una perspectiva ética. En concreto, hablamos de la
responsabilidad de la felicidad personal. A partir de ahí toma temas de
realidad vs. percepción, cómo nos influye la culpa o cómo se define el amor.
Hay muchísimo para analizar: ¿Qué es verdaderamente
el “Cielo de vainilla”? El accidente. La máscara (forma visual de la negación).
“La chica más triste que alguna vez
sostuvo un martini”. La vida como una persecución de sueños. La simbología
de la acofobia en el protagonista. Consequences,
David…
Peliculón.
De esos que me ponen la piel de gallina con ciertas escenas, que me recuerdan
por qué amo el cine, de esos que podría seguir desenredando por horas. Si no lo
vieron, háganlo. Good
night.
► ¿Vieron
“Vanilla Sky”? ¿Qué les pareció? ¿Qué opinan del cine de Cameron Crowe? ¡Espero
sus comentarios!
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obra maestra del cine de superhéroes”; “El mago de Oz:
cuando el cine supera a la literatura”; “SAW: el juego del
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