
Una pregunta sencilla y, sin embargo,
deliciosamente compleja. Hoy tengo
ganas de reflexionar sobre eso. Capaz porque terminé de leer “
Watchmen”, una novela gráfica que
me voló la cabeza. Quizás porque en una
vida anterior me gustaría haber sido
Edgar
Allan Poe. Tal vez porque, metido en el sub-mundo de “
los que intentan pegarla con la literatura” me doy cuenta de que el
talento y la genialidad no alcanzan, hay que sumar una buena cuota de suerte o
de “espacio y tiempo adecuados”.
Comencemos, como usualmente se hace, por plantear la tesis. ¿Cuándo una obra es
considerada “buena”? Creo –y podrán, por supuesto, debatírmelo a muerte– que se
da cuando el artista que la crea
consigue exactamente lo que buscaba.
=> Si un libro se concibe para vender sin
generar demasiadas reflexiones profundas ESTÁ BIEN. Está bien querer crear una
obra comercial, y triunfar en ello.

Ahora:
¿cuándo
nos vemos ante una obra maestra? Supongo que tiene que ver con obtener –generalmente de forma inconsciente– mucho más
que lo que se pretendía, o alcanzar
muchos
más niveles de lectura que los que parece tener a primera vista. Por otro
lado, la obra maestra se
enriquece con el
tiempo, llegando a ser “emblemática” o
lo que se conoce como un clásico.
La obra maestra es aquella que resiste la vil erosión del tiempo, encarna temáticas eternas (inmortales),
redefine o afianza géneros y no le importan las modas, tendencias o cambios de
gustos.
Generalmente, son categorías con
la menor cantidad de subjetividad posible.
Han sido percibidas como obras decisivas por una gran parte de la sociedad. En
cuestiones de cine, por ejemplo: te puede gustar o no
Matrix, pero es impensable concebir que no es una película que –dentro
de su género– cruzó una barrera,
rompió un umbral. Revolucionó la estética del cine, los efectos visuales, y la forma
de tratar la ciencia ficción. Lo mismo hay que decir de “
Saw” (
El juego del miedo),
redescubriendo el
género del terror/suspenso. Una película que considero representativa
de una nueva forma de hacer cine de terror. Por supuesto, lo mismo ha sucedido
en su momento con
Alien, Titanic,
Batman: Dark Knight, el Padrino,
Volver
al Futuro.
La “obra
maestra” encierra lo permanente frente a lo efímero. No se disipa con
facilidad, y genera múltiples estudios. Entendemos que existe una obra maestra
cuando muchos intentan copiarla, imitarla, parodiarla, reproducirla, elogiarla.
Es lo mismo que sucede con el líder de un grupo. En general no se lo denomina
como tal, pero
todos lo siguen sin preguntarse
el por qué. Se confina lo absoluto frente a lo relativo. Ejerce
una suerte de magnetismo sobre los hombres a través de las décadas y cada generación desea
tomarla para sí. Fascina (maravilla) por su
inagotable capacidad de perturbar,
de cautivar, de hacernos reflexionar.
Representa esa sólida unión entre el presente y el pasado.
Aclaro que estoy intentando canalizar la idea desde
el cine y la literatura. Me gusta pensar que se puede definir la obra maestra
como
la que abre otros caminos, engendra nuevas concepciones temáticas,
estéticas y técnicas.

En
el medio, un visionario escribió sobre
Don
Quijote, otro "
Las aventuras de Hucleberry Finn" y más tarde
Oscar Wilde
–ese fantástico escritor irlandés– mezcló varios estilos (gótico, simbólico,
postimpresionista, etc.) en
El retrato de
Dorian Gray.
También son obras maestras aquellas premisas que
reviven géneros muertos: la
novela de aventuras (
Alejandro Dumas:
El
conde de Montecristo). Por más que sea
poco digerible para el público general, no podemos quitarle mérito al precursor del realismo mágico (
García Márquez: “
El coronel no tiene quien le escriba”, “Cien
Años de Soledad”).
Tres son los fundadores inequívocos de la
novela de ciencia ficción distópica,
con obras fascinantes como
Un Mundo Feliz
(
Aldous Huxley),
Fahrenheit 451 (
Ray Bradbury) y
1984 (George Orwell).
Historias premonitorias, escudos de la literatura, distintivas críticas
sociales.
¿Qué es un clásico? Al final del día, es
aquella obra que sobrevive al paso del
tiempo, que pregunta al mismo tiempo que contesta, y que tiene la habilidad
–casi mágica– de
leernos a nosotros mismos.
“Si
tuviera que llevarme un solo libro a una isla desierta,
preferiría
ahogarme en el naufragio”. (Eduardo Mendoza)
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¿Qué obras del cine y la literatura consideran “obras maestras” y por qué?
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