Género: comedia / drama / “coming-of-age”
Leído: Neuquén, somewhere
along the way…
Una excelente propuesta literaria
para disfrutar cuando tenés 16-17 años. Pero supongo que aun hoy con mis 26 lo volvería a disfrutar.
En 1992, Mario Benedetti, el uruguayo más conocido por sus poesías,
publicaba esta novela “coming-of-age”.
Claudio, el protagonista, retrocede hasta volver a ser un niño de no más de
cinco años. A través de 48 fragmentos
cortos retrata su vida y los acontecimientos que lo marcaron en su pasaje hacia la vida adulta.
Una novela muy amena y fácil de leer que provoca una sonrisa constante por su
humor y reflexiones profundas sobre la vida. El descubrimiento del amor, la
muerte, los lazos de amistad y las elecciones de vida se entrelazan en esta
historia de realismo mágico cuyo título –la
Borra de Café– se inspira en una cita de Julio Cortázar.
La prosa narrativa de Benedetti es
realmente sublime y hace que toda la
trama fluya con total naturalidad. La mirada del autor se detiene en
anécdotas que invitan a la reflexión, y ofrece perspectivas que resultan claves
en la vida de un niño, así como para un adolescente y un adulto. Lo más
interesante en la trama es cuando una
serie de sucesos misteriosos (la recurrente aparición de una enigmática
chica (Rita), una higuera, eventos que
ocurren todos a las 3 y 10, etc.) van cobrando mayor importancia. Temas
como las Señales y el Destino se articulan en la trama constantemente.
Hace
acordar bastante a “El alquimista”, pero además –ahora que lo pienso– hay
muchísimo paralelismo con mi primera novela: “Un verano para recordar”. Creo
que, en parte, por eso quise releer esta obra.
► Les comparto “La borra de
café” en formato PDF para que lo
disfruten: http://bit.ly/15lYKs5
Dos cosas me llamaron mucho la atención de la novela. La primera es un cierto “erotismo” expuesto. Claudio vive sus
primeras experiencias sexuales y todo se describe con una mentalidad muy
abierta y honesta. Me parece que eso para un adolescente es importante. El sexo es retratado sin ocultar nada, con descripciones detalladas, pero se mantiene dentro de lo estético.
Lo segundo es el tono surrealista que se genera sobre el final. La trama está
repleta de elementos fantásticos e imprevisibles. En la obra Claudio se
la pasa persiguiendo Signos que lo guían hacia un supuesto Destino. El
simbolismo que se genera a través de “Las 3 y 10”, hora clave para los sucesos
importantes en la vida del protagonista, colabora con el tono de surrealismo. A
las 3 y 10 encuentra un cadáver, sufre una muerte imprevista, se encuentra por
primera vez con Rita y es la hora en la que se estrena sexualmente. También, en
un bar conoce a un personaje bastante peculiar que le recomienda que apueste al
3 y al 10 de la ruleta (y con eso hace mucho dinero).
El final es sorprendente y reúne a todos
los elementos míticos que la novela va presentando: sueños, presagios, los relojes, la espiral, las “3 y 10”, Rita y –claro– lo que la “borra de café” le había revelado
innumerable cantidad de veces.
Mario Benedetti retrata la vida
cotidiana como un espejo que llevamos todos nosotros en esta emblemática novela de misterio y filosofía existencial.
Me resulta curioso que un Benedetti en sus 60 años haya decidido relatar la
historia de un niño convirtiéndose en adulto, pero ciertamente lo agradezco.
► Una novela corta altamente
recomendable que no tuvo demasiada difusión internacional, pero sí dentro
de los límites de América Latina.
"¿A dónde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?"
(Julio Cortázar)


