Este surrealista videojuego de
2021 parece un rip-off del genial Undertale,
pero tiene mucha más complejidad de la que aparenta. Reseña de Everhood, un indie que mezcla un sistema
de combate rítmico con exploración RPG.
Hoy toca compartir mis 8 canciones favoritas sobre
padres e hijos. ¿Por qué 8 y no 10? Porque la vida misma está falta de razones.
¿Por qué no podemos ver el aire que nos rodea? No hay razón. ¿Por qué el alien
de ET es marrón? No hay razón. ¿Por qué algunas personas aman las salchichas y
otras odian las salchichas? ¡No hay una maldita razón!
Aquellos que se consideren melómanos como yo saben
que hay una canción para cada estado de ánimo específico. En esta lista quise
recordar algunas canciones que siempre me la bajan. No necesariamente me hacen
llorar cada vez que las escucho (soy sensible, pero tampoco la pavada). Aunque
sí me llevan a momentos dolorosos o nostálgicos.
A diferencia de las películas y los videojuegos (que
son cada vez más extensos) en promedio las canciones siguen teniendo la misma
duración que hace veinte, treinta o cuarenta años. Claro que existen temas extensísimos,
pero en promedio no tiene más de tres o cuatro minutos. Hoy me quiero centrar
en algunas de mis canciones favoritas pero que, además, tienen la
particularidad de ser súper cortas (2 minutos o menos).
Este cineasta irlandés hace un cine independiente
que no se ve tan seguido (y que, realmente, hace falta). Sus tres más
importantes películas se configuran como historias de amor en un contexto
musical. Aproveché que Netflix tiene en su catálogo a Sing Street para hablar de la trilogía musical de John Carney.
¿Alguna vez le agradecieron a una serie de TV o
película porque les permitió descubrir algunas de sus canciones favoritas? Yo
sí. La música es demasiado importante en mi vida, aunque no creo estar diciendo
nada nuevo. Al fin y al cabo, melómanos somos todos.
Dos shows fueron especialmente importantes para mí,
musicalmente hablando. Da la casualidad que también son de mis series
favoritas de toda la vida. Uno es Supernatural,
que termina este año en su temporada 15 y me ayudó a conocer muchísimas bandas
de rock tremendas. El otro es One Tree
Hill, probablemente la serie que más influyó mis gustos musicales.
Un mensaje de un lector del blog que leyó mi nota
sobre la Saga
de Caleb de Sonata Arctica me hizo tener ganas de revivir esta saga sobre una
de mis bandas favoritas.
Al día de hoy, la discografía completa de Sonata Arctica incluye nueve discos de
estudio (sin contar especiales y presentaciones en vivo). Son:
Ecliptica (1999)
Silence (2001)
Winterheart's Guild (2003)
Reckoning Night (2004)
Unia (2007)
The Days of Grays (2009)
Stones Grow Her Name (2012)
Pariah's Child (2014)
The Ninth Hour (2016)
Los cinco primeros discos son todos excelentes,
siendo Silence, Reckoning Night y Unia
los que tengo en mi más alta estima.
A partir del extraño disco The Days of Grays, le perdí un poco el encanto a la banda. Sigo
pensando que sus mejores trabajos están en los primeros cinco, si bien los
últimos tienen algunos temas rescatables y memorables.
Una de las particularidades de la banda finlandesa
es su fascinación por los lobos (y lo que representan). No hay que ser un fan
absoluto para notarlo: hay lobos en las portadas de los discos y en el merchandising. Durante casi toda su
existencia tuvieron el chiste recurrente de colocar, por lo menos, un tema
relacionado con la temática de los lobos en cada uno de sus discos.
En esta nota voy a tratar de rescatar todos los que
recuerde. Seguramente me va a faltar alguno que un lector avispado sabrá
detectar.
►Full
Moon – (Ecliptica, 1999)
Todo comenzó con Full Moon, la historia de un hombre-lobo y su novia, quien lo está
persiguiendo cuando él escapó a mitad de la noche mientras estaban
divirtiéndose. Cuando él se convierte en lobo, termina asesinándola. La letra
es bastante sencilla de seguir.
A lo mejor es posible escarbar un poquito más y
considerar la letra como algo más que “hombre lobo mata a chica”. Quizás nos
habla sobre una chica que busca un amor más completo, y un chico que no sabe
cómo brindarlo, está encerrado en su coraza que es ese animal monstruoso.
Escapar y convertirse en lobo es la forma metafórica de no saber de qué manera
ser la persona que ella quiere que sea.
Esta es una de mis canciones favoritas, tanto que
había aprendido a tocarla en el piano de chico. Si bien nunca encontré
confirmación de la banda, se dice que la letra podría estar inspirada en la
novela finlandés The
Howling Miller (1981), de Arto Paasilinna.
►Wolf
and Raven – (Silence, 2001)
Una hermosa letra sobre la dualidad inherente en el
ser humano, una batalla entre el hombre y la bestia que tenemos en cada uno de
nosotros.
El cuervo representa el aspecto civilizado, la
parte que obedece a la moral, a las leyes escritas. Está bajo el ala del
maestro y lo acepta. Mientras tanto, la parte salvaje está representada por el
lobo, quien no cree en vivir bajo la influencia de su maestro y las reglas
impuestas por la sociedad.
►The Cage – (Winterheart's Guild, 2003)
Otro tema veloz y melódico sobre lobos: la agonía
de un lobo capturado por humanos. Aparentemente podría ser una reinterpretación
de un antiguo mito nórdico, el de Fenrir,
un lobo monstruoso e hijo del dios Loki.
Como se predecía que Fenrir mataría al todopoderoso
Odín durante los eventos de Ragnarok (el fin de los
tiempos según la mitología nórdica), fue aprisionado en varias oportunidades
por los dioses y finalmente asesinado por uno de los hijos de Odín, Víðarr.
►Ain't Your Fairytale – (Reckoning Night, 2004)
¡Qué pedazo de álbum es Reckoning Night!
Sin duda mi favorito, con temas increíbles que te
erizan la piel. Un disco que es mucho más progresivo y no tan power metal, pero
que es fácilmente reconocido como el magnum opus de la banda por varios fans.
Don't Say a
Word (tercera parte de la Saga
de Caleb), The Boy Who Wanted to Be a
Real Puppet, My Selene, el
impresionante White Pearl, Black Oceans
o Shamandalie están todos entre mis
más adorados temas de Sonata.
Ain't Your
Fairytale es el tema lobezno del disco. Habla sobre una guerra ancestral,
desde tiempos inmemoriales, entre la raza de lobos y la de los humanos. Los
lobos están en un punto crítico de extinción, siendo cazados intensivamente por
humanos.
►It Won't Fade – (Unia, 2007)
Estees
el disco que divide las aguas. Acá la banda dejó de hacer power metal y se pasó
al metal progresivo. Para mí no hubo nada de malo en eso. Creo que es un gran
disco con temas como The Harvest, My Dream's but a Drop of Fuel for a
Nightmare (tremendamente surrealista), They
Follow y Caleb.
El cantante Tony Kakko confirmó que el tema
“oficial” sobre lobos es It Won't Fade.
Hago la aclaración porque hay quienes consideran que The Vice está secretamente hablando sobre lobos también, aunque la
verdad que no tiene nada que ver.
It Won´t Fade
hace referencia a un clan de lobos. Un joven y rebelde lobo (el futuro heredero
del trono) no quiere seguir las tradiciones. Los más viejos quieren hacerle
entender que tiene una responsabilidad importante que cargar, un nombre que
llevar. Por más que el joven lobo quiere quitarse esa carga de encima, es algo
que no va a poder modificar, algo que no va a desaparecer.
►The Last Amazing Grays – (The Days of Grays, 2009)
Quizás en el futuro cambie mi idea respecto a este
disco, pero yo sólo le encontré de interesante el final de la saga Caleb (Juliet) y no mucho más.
The Last
Amazing Grays se refiere a un viejo lobo cerca de morir que espera con
ansias y esperanza la llegada de la nueva generación. Tony Kakko dijo que, en
un nivel metafórico, el tema habla de personas líderes que generan cambios en
el mundo y guían a los jóvenes hacia un futuro más iluminado. En definitiva: es
pasar el legado y dejarse ir habiendo cumpliendo con nuestro propósito en la
vida.
Bonus track:
In My Eyes You're a Giant es una de
las dos canciones de bonus que incluye la versión japonesa del disco. Es una
historia desde el punto de vista de un lobo. Habla sobre la relación entre un
lobo y un humano que lo cuida. El lobo quiere a su amo, pero internamente tiene
conflictos con su necesidad de vivir en la naturaleza salvaje.
***
Interludio: además de ser el álbum menos
logrado y universalmente más odiado de la banda, Stones Grow Her Name (2012) fue el primero en no tener un tema
sobre lobos.
En su lugar, contiene las partes II y III de una
saga que comenzó en el álbum Reckoning
Night con Wildfire.
***
►The Wolves Die Young– (Pariah's Child, 2014)
El álbum recuperó la tradición de la banda de
colocar un tema sobre lobos entre sus canciones. Nuevamente se utiliza a estos
animales como metáforas de algo más grande: el miedo. The Wolves Die Young aparentemente estaría inspirado en El nuevo traje
del emperador, clásico relato infantil de Hans Christian Andersen.
Acá los lobos son los chicos jóvenes, que son los
únicos que notan que la reina tirana de la canción está, en realidad, desnuda.
Nadie más en el pueblo se atreve a desafiarla o contradecirla. La reina se
asusta porque existe una profecía que dicta que “los lobos que no pueden ver la
ropa van a destronar a la reina”. Por eso, guiada por el miedo, manda a
ejecutar a todos los niños.
***
Restaría analizar si The Ninth Hour (2016) tiene temas con lobos. Es un disco nuevo al cual todavía no le
presté toda la atención que corresponde.
Among the
Shooting Stars parece hablar de una pareja de lobos, pero no tengo
confirmación oficial. La apertura del disco (Closer To An Animal) podría llegar a ser también.
Un dato de color es que este disco presenta la
segunda parte de White Pearl, Black
Oceans, gran tema introducido en el disco Reckoning Night.
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notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi
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El blog no ha tenido demasiadas entradas sobre
música (lo cual es curioso, porque es una parte esencial de mi vida). Sin embargo, poco a poco me gusta ir renovándolo con temas y contenidos cada vez más
variados.
Ya lo dije en este
misterioso post #100: el blog empezó siendo una cosa muy concreta (reviews
literarios) y se terminó convirtiendo en una suerte de diario de mis
pasiones personales (cómics, cine, literatura, música, filosofía, videojuegos, etc).
Por eso ya era hora de hablar de Sonata Arctica, una de mis bandas de cabecera.
Sonata
Arctica es una banda de power metal y
rock progresivo que –junto a Stratovarius
y Nightwish– se ha hecho su lugar en
el power metal finlandés.
No soy fan
hardcore del power metal, pero hay algo en Sonata que me hace imposible no
bancarla. La conocí gracias a uno de mis hermanos que me presentó dos o tres
temas de ellas, y no pude dejar de escucharlos nunca más.
Su estilo es más bien lírico, y se identifica por
melodías veloces que hacen mucho uso del teclado. La voz del cantante (Tony Kakko) es absolutamente
cautivante. Sus canciones suelen contener historias concretas y, muchas veces,
fascinantes.
Ah, y lobos.
***
► Dentro
de sus temas, la “saga Caleb” es una
tragedia épica compuesta por cuatro canciones contenidas en cuatro discos
diferentes (sin un orden cronológico).
1) "CALEB" no
solo es la primera canción que compone esta saga, sino además una de mis
preferidas.
Pertenece al disco Unia (2007). Este es el quinto álbum de la
banda, y aquel en el que los fans suelen dividirse. Personalmente me encanta y
me parece uno de los más logrados.
“Caleb” describe la perturbadora infancia de –oh,
sorpresa– un tal Caleb, quien creció
con una madre que lo rechazaba por ser la viva imagen del padre, y junto al odio
desmedido de su padre que lo abusaba psicológica y físicamente. Acá ya queda
establecido el tono oscuro y siniestro que va a tener el resto de la historia. Estos
hechos trauman tanto a Caleb que lo dejan en un estado mental lamentable y
frágil, a tal punto que sonríe en el funeral de su propio padre. A su vez,
queda claro que el crecerá con cierta obsesión por la muerte. Dentro del orden
cronológico, “Caleb” apareció en un tercer lugar.
Como dato de color, Lucio Arias, uno de los personajes de mi
segunda novela, estuvo fuertemente inspirado en el padre de Caleb.
2) La saga continúa en "THE END OF THIS CHAPTER”, una tétrica canción contenida en
el segundo disco (Silence, 2001).
Aunque es la segunda parte de la saga,
cronológicamente apareció en primer lugar. Me encanta este tema por la vibra al
cine de terror que posee. Continúa con la historia de Caleb, ahora adulto. Ha conocido
a una chica (cuyo nombre se nos priva) y se volvió obsesivo con ella (debido a
sus traumas del pasado).
La acosa por un tiempo y finalmente termina
descubriendo que ella tiene otro novio, otra vida. Se le mete en la casa sin
que ella lo sepa y espera a que se duerma para ejecutar su venganza. Lo que nos
lleva a la siguiente parte.
3) “DON´T SAY A WORD” es la
tercera parte de esta historia, y un temazo. Los sucesos siguen exactamente
donde termina la parte anterior. La canción forma parte del álbum Reckoning Night del 2004 (uno de mis
preferidos y considerado por muchos el mejor de su carrera). Aunque es la
tercera parte de la historia, cronológicamente apareció en segundo lugar.
Este es el tema
más fuerte de la saga: por su melodía vertiginosa, acelerada, y también por
el contenido de la letra. Caleb tortura psicológicamente a su ex-novia e
incluso la culpa por todas sus desgracias. La obliga a decir que la ama y,
simultáneamente, la degrada.
Un momento emocionante es cuando reflota la figura
de la madre diciéndola que todo, eventualmente, va a estar bien. Pero él no la
escucha y sigue intentando convencer a la chica de que tienen que estar juntos.
Viendo que no puede “hacerla entender”, toma
la decisión de matarla. Lo que nos lleva al sorprendente final de la saga.
4) "JULIET" representa
el último de la saga. Está incluido en el disco The days of Grays (2009) que fue el sexto de la banda.
El
álbum recibió críticas mixtas tirando a negativas. Es mucho menos power metal y más rock progresivo de lo
que alguna vez fue Sonata Arctica. Pero más allá de eso, “Juliet” es una
canción imponente, gótica, totalmente épica.
Finalmente se nos revela el nombre
de la obsesión de Caleb y la trama se vuelve un poco menos clara, bastante más
surrealista. Caleb está agonizando de formas que no terminamos de entender y ve
toda su vida pasar frente a Juliet. Ella le cierra sus ojos. Caleb la ve por
última vez. Él no quería morir, quería estar con ella, pero aquel amor nunca fue mutuo.
Sin embargo, y este es el punto de debate más
picante, la canción indica que Caleb podría ser un ser sobrenatural, inmortal y
que Julieta, una chica normal, es quien lo termina MATANDO a él. Cómo lo hizo
(quizás con veneno) queda libre a la interpretación del oyente.
Es cierto que la “saga de Caleb” no es tan compleja como, por ejemplo, el álbum
conceptual “Scenes from a Memory” de
Dream Theater (que
reseñé en este post), pero de todas maneras siempre la encontré maravillosa.
Las cuatro partes de la historia se interconectan y tienen referencias entre
una y otra. Hay quienes afirman que todo es una gran alusión a un “Romeo y
Julieta” perverso. De hecho, encontré muchísimas referencias a esta obra y al
teatro en general a lo largo de toda la saga.
Si este post no los intriga para conocer a Sonata Arctica, francamente no sé qué
pueda hacerlo. Más allá de la narrativa (que bien podría convertirse en una
película) todos los temas son tremendos, y la banda tiene muchas otras
historias para analizar en el resto de sus canciones (incluso otras “sagas”
también).
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Uno de los primeros discos que
realmente me voló la cabeza durante mi adolescencia (y todavía lo hace hoy) fue Scenes from a Memory (1999), un
magistral álbum conceptual de la banda de metal progresivo Dream Theater.
La trama detrás del álbum es tan perfecta que me
extraña muchísimo que nadie en
Hollywood la haya tomado para una
adaptación cinematográfica.
Ya que últimamente he avocado
algunas notas del blog para hablar
sobre música, me parece una oportunidad idónea para explorar los discos conceptuales. “Scenes from a Memory” es la historia
de Nicolás (“Nicholas”, en realidad) y la exploración de su misteriosa vida pasada, a medida que se ve inducido por la hipnosis de su psicólogo.
► Si quieren, pueden escuchar el disco directamente desde Youtube:
El rock es, por naturaleza, un
género rebelde, barroco, audaz. Siempre inquieto, está constantemente en
eterna reinvención y experimentación. Una de las formas que incorporó para
proyectarse fue el concepto de “disco
conceptual”.
En música, un álbum
conceptual debe unificar un tema común,
ya sea en lo narrativo, en lo instrumental o en lo relativo a la composición. Los
álbumes conceptuales se conciben para
contribuir a una historia general, a una premisa, a la exploración de un
sentimiento particular. Se suele
considerar al disco conceptual como uno que tiene un clima general, distinguible.
Pink Floyd tuvo varios discos
conceptuales, entre los que se destacan “Dark Side of the Moon” y “The Wall”. Green Day (“American Idiot”, 2004), Genesis (Lamb lies down on Broadway,
1974), el gran Jethro Tull (“Thick
as a brick”, 1972) y el impecable David
Bowie (“Ziggy Stardust”, 1972) son otros grupos musicales que han
creado este tipo de discos.
La historia de “Scenes from a Memory” comienza en el
primer track (“Regression”). Nicolás
se encuentra relajándose con los sonidos de la voz del Hipnotizador. El terapeuta aclara que “si en cualquier momento necesita regresar de su estado hipnótico, solo
debe abrir sus ojos”. La escena dos (“Overture 1928”) es impresionante y nos introduce directo
en la historia. Cada vez que escucho este tema me imagino los créditos
iniciales y al protagonista viajando
por un túnel hasta 1928 (el lugar donde se lleva a cabo la regresión). La
interpretación del grupo es impecable y tiene fuerza propia.
Así, y de a poco, nos enteramos de
por qué Nicolás acudió al Hipnotizador. Una
tal Victoria se le aparece recurrentemente en sueños y lo atormenta. Ella
está buscando la forma de revelar la verdad de su propia muerte. Él, por su
lado, se siente extrañamente atraído
hacia ella, una chica común que fue brutalmente asesinada en 1928.
A través de varias sesiones con el Hipnotizador, la
verdad se va descubriendo en forma de capas. Pronto Nicolás entiende que el
motivo de la conexión es que ambos
comparten el mismo alma. Aprende acerca de su propia vida al mirar a través
de los ojos de ella.
La injusticia comienza a fastidiarlo
Un momento muy fuerte en el
argumento se da cuando Nicolás se siente
obligado a visitar la tumba de Victoria y de, básicamente, enfrentar su
propia muerte («Scene Five: Through Her Eyes»). Él expresa el dolor que siente por ella, y cuán impotente
e inocente fue. En el track 8 (“The
Spirit Carries On”, uno de mis favoritos), el héroe (de nuevo
bajo hipnosis) comienza a comprender que su alma trascenderá y que no
necesita temerle a la muerte. Las cosas, sin embargo, no terminan de
cerrarle. Paulatinamente empieza a sospechar qué fue lo que realmente le
sucedió a Victoria, quien estaba involucrado en un triángulo amoroso entre dos
hermanos: Julián (el
Durmiente) y Ed (el Milagroso).
La historia es muy loca
porque ni Ed ni Julián son buenos
tipos, ambos tienen grandes defectos y Victoria los quiere a ambos por
igual. Sin embargo sobre el final (y luego de un cambio significativo en la
vida de Julián) decide que quiere estar con él. La escena nueve (“Finally Free”) es el gran final y este track (de 12 minutos de duración) es majestuoso. Está formado por un
“remake” de melodías contenidas a lo largo de todo el disco; y captura a la
perfección la esencia de todo lo interpretado.
Ed se entera de todo y planifica un asesinato perfecto: Julian
“mató” a Victoria y luego se suicidó. Lo ejecuta de forma brillante y escapa.
Ahora que Nicolás sabe la verdad de la tragedia, su alma ya puede descansar en paz.
Pero la gran sorpresa, el giro de
tuerca definitivo, aún está por llegar.
Este es el final perfecto de la
película que nunca fue. #SpoilerAlert#. Nick llega a casa y empieza a relajarse.
Otro auto se detiene, el Hipnotizador entra a la habitación y dice, "Abre tus ojos, Nicolás". A lo largo
de las sesiones de terapia, el Hipnotizador ha descubierto algo también: él mismo es el alma de Ed (el asesino). Y
entonces: dispara a quemarropa, matando a Nicolás. Repitiendo el ciclo, una vez
más.
► “Finally Free”,
el último y más brillante track de “Scenes from a Memory”:
¿Qué historia, no?
Este es el
quinto álbum de la banda y fue lanzado en 1999… siempre lo tengo a mano para
volverlo a escuchar. Es uno de esos discos que marcaron un punto de inflexión en mis gustos musicales y
también en mi forma de entender la música. Sinceramente, es una orgía musical.
No hay otra forma de describirlo. No entiendo como 4 tipos pueden hacer todo
esto… ¿cuantas manos tienen?
¿Cuántas voces? Su contenido lírico tiene una trama bien interesante y
elaborada, y la música es genial.
►¡Segunda parte de esta serie! En la primera parte de estos 3 posts temáticos, pusimos en evidencia la eterna dicotomía entre la
razón y la fe a través de una
gran película de Robert Zemeckis: “Contacto”.
En la tercera parte voy a repasar un libro interesante que explora estos contenidos,
pero ahora le
toca el turno a la música. Vamos a discutir «Desconexión Sideral», uno de los temas más complejos de Bersuit Vergarabat.
Por si no lo conocen (o no lo recuerdan) acá está
el tema:
Se trata del quinto tema de Hijos del Culo, quinto álbum de la banda de rock argentina Bersuit Vergarabat. En el año 2000,
este álbum superó las 100.000 copias vendidas gracias a éxitos como el
cuarteto “La Bolsa” y la cumbia “El viejo de arriba” entre otros célebres
temas del grupo.
“Desconexión sideral” parece estar basado, en
realidad, en la trama del cuento de Ray
Bradbury (el Hombre del Cohete).
El cuento se encuentra incluido dentro de su antología “El hombre ilustrado”, que ya
he reseñado en el blog.
En principio esta canción parece ser la historia de
una pareja... dos locos, fantasiosos...
dos amantes que viven en su burbuja, que de tanta fiebre de amor (o de excitación)
se les revienta esa ilusión de permanecer juntos. Rápidamente se dan cuenta de
que lo suyo es imposible y siguen
por caminos distintos sintiendo culpa de su desconexión del mundo real. Sin
embargo, ¿por qué los protagonistas son
una Bruja y un Astronauta?
Para algunos más osados el Astronauta representa la parte lógica de la razón, el
pensamiento ordenado y riguroso, la teoría clásica de la historia. En resumen,
el astronauta se puede interpretar como la
ciencia como un ser universal. La Bruja, por otro lado, es el pensamiento alegórico, el lado
izquierdo del cerebro, la adivinación, la que cree en algo más allá de la vida,
lo barroco, lo metafórico, lo
desordenado. En definitiva, representa a la fe o a la religión, la creencia como ser universal.
Dos formas
de percibir la realidad: la ciencia (el uso de la razón) y la religión (el
predominio de la fe).
Ellos comienzan como amantes, en un intento de
comprenderse uno a otro. Pero son muy diferentes, y no logran encontrar el modo de complementarse. Aunque al principio
parece que todo va bien, en realidad están yendo “derechito para el sol”. “Él
cree en naves espaciales y en efectos especiales”, es ingenuo pero su vida
se basa en lo que puede comprobar a través de la lógica. Ella, por otro
lado, “practica con escobas y ve el
futuro en una bola”. La religión se asienta en lo que nuestros corazones
pueden creer sin la necesidad empírica
de comprobarlo con hechos.
Por un momento parece que, pese a sus diferencias,
ciencia y religión pueden convivir uno con el otro. Sin embargo, “a veces pasa que la fiebre sube
misteriosamente y se retira sin razón, como toda aparición”.
La canción en
sí misma está plagada de una explicación
metafórica y abstracta de las relaciones humanas simples, básicas y/o
vulgares. O mejor dicho: respecto a lo que significa una relación
“hombre-mujer”. Pero además parece ser algo más conceptual, algo más “puro”….
► Algo que me encanta de la canción es
cómo se muestra el alejamiento de la realidad, en ambos. Muchos autores han
plasmado, en la idea del espacio y el vacío, la alienación del hombre, la pérdida de identidad que sufrimos al
estar solos. David Bowie, por ejemplo,
lo plantea de forma brillante en “Space Oddity”:
Space Oddity
es uno de los mejores temas de David Bowie, inspirado en la película de Kubrick (“2011, Odisea en el espacio”) y tengo ganas de analizarlo en algún
post futuro.
Pero volviendo a “Desconexión Sideral”… sobre el final tanto el Astronauta como la
Bruja (tanto la razón como la fe) comprenden
que son parte de caminos distintos. La burbuja de ilusiones se les revienta y “abatidos van los dos sin creencia o religión
alejándose del sol en opuesta dirección”.
¿Quiénes somos cada uno de nosotros: ¿brujos o
astronautas? ¿Qué hemisferio de nuestro cerebro tiende a dominar nuestros
impulsos? ¿Podemos convivir con la fe y
la razón en un mismo cuerpo, o inclusive en una misma sociedad? ¡Temas de
debate!
Las última palabras del tema concluyen la historia
de manera fantástica: “Ni el astronauta,
ni la bruja saben qué hacer con la culpa y el miedo que les dejó su sideral de
conexión”.
► PROXIMAMENTE:
última parte de esta serie de posts, donde analizaremos la novela “El cálculo de Dios”.
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