¿Te gusta el contenido de mi blog? Ayudame a seguir manteniéndolo

Invitame un café en cafecito.app
Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.

jueves, 17 de enero de 2013

“El veredicto” (novela, 2008)



Autor: Michael Connelly (USA)
Género: thriller jurídico
Leído: enero, 2013 (Neuquén)

"Todo el mundo miente. Los policías mienten. Los abogados mienten. Los testigos mienten. Las víctimas mienten. Un juicio es un concurso de mentiras. Y en la sala todo el mundo lo sabe”. Así comienza este genial thriller jurídico de Michael Connelly, conocido por sus policiales protagonizados por Harry Bosch.

El relato sigue la vida del abogado Mickey Haller, que debutó en la novela “The Lincoln Lawyer” (2005) (traducida como “Culpable o Inocente”). En el 2011 se adaptó esta historia al cine con un protagónico de Matthew McConaughey que francamente me sorprendió (para bien). Esta novela continua aproximadamente un año después de los eventos ocurridos en la primera parte, pero no es necesario haberla leído para entender lo que sucede (aunque si es recomendable).

Luego de la muerte de un colega de Haller, este hereda todos sus 31 casos, incluyendo uno de un magnate de cine acusado de doble homicidio. Para hacer las cosas aún más complicadas, el asesino de su amigo está suelto, Haller había estado un año sin trabajar (debido a lo sucedido en la primera parte) y hay un caso misterioso (el Nro. 32) que podría ser la clave de todo, pero su expediente está desaparecido.

La historia está genial por el ritmo de tensión que mantiene y los misterios que genera. Una de sus características (que anuncia la contratapa) es tiene como protagonista secundario a Harry Bosch, el personaje que llevo al autor a la fama en sus 13 novelas anteriores. Bosch es otro “lobo solitario” y aporta la parte “policial” a la historia, al intentar descubrir al asesino de Jerry Vincent. 

Reunir a personajes de sus distintas novelas es una de las marcas registradas de Connelly, por ejemplo en su historia “Más oscuro que la noche” (2001) coinciden Bosch y Terry McCaleb (un periodista). Mickey Haller, por otro lado, hace una nueva aparición (esta vez como secundario) en la novela de Bosch del 2009 “Nueve dragones”, que aún debo por leer.




He leído algunas historias de abogados de Grisham (siempre apasionantes) pero “El veredicto” destaca mucho en cuanto a lo jurídico. No entiendo nada de abogados, y sin embargo me vi atrapado por ese fascinante mundo. Todas las escenas en la corte son maravillosas, la elección del jurado (un proceso que personalmente desconocía) es un gran juego de estrategia, y la forma en que Connelly lo describe es muy interesante.

El veredicto en sí es un thriller judicial bien narrado y estructurado. Otra de las “marcas” del escritor son sus finales con no uno, sino hasta 5 giros argumentales que hacen que los últimos capítulos, sean imposibles de dejar. Personalmente, en esta historia me sorprendí muchas veces (especialmente cuando Haller revela su “bala mágica”) pero uno de ellos me resultó ligeramente forzado. La lectura es sencilla y muy dinámica, excelente libro para despejar la mente y entretenerse con un buen relato de suspenso.

=> ¡Espero con ansias poder leer como continua la historia de Michael Haller en su próxima entrega “The reversal”, que se publicó en el 2010! Ya sé de qué trata, y debo decir que me intrigó muchísimo.

BONUS TRACK: les dejo un video fan-made del comienzo de la novela, está lindo pero no conseguí subtítulos. 


martes, 15 de enero de 2013

“Esas cosas no existen” (cuento)

Versión narrada en este link.



“Esas cosas no existen”


Por
Luciano Sívori


Una vez – invención de mi memoria, sueño, no estoy seguro – Mamá me dio las llaves de la habitación 226. “Necesito que te fijes si tiene una cama matrimonial doble o dos camas simples”, me ordenó. Era una tarea sencilla como las que solía cumplir de ayudante, forzosamente, ad-honorem de mi familia.

Mamá y Papá habían comprado el hotel y lo habían remodelado a su gusto. La primera vez que lo vieron percibieron la absoluta tranquilidad del lugar, los grandes espacios y largos pasillos silenciosos. Era el lugar perfecto para pasar inadvertido. Ellos venían escapándose de algo, soy chiquito pero entiendo dos o tres cosas. A fin de cuentas, ya tengo 13 años.

El hotel era el lugar perfecto para retraerse del mundo y meditar en soledad. ¡Dios sabe cuántos libros habré leídos sentado en los pasillos o tirado sobre los sillones! Ese hotel era un lugar de encanto diurno para mí, pero también generaba terrores nocturnos. Mamá siempre me enviaba a revisar cosas en los corredores y cuartos, y usualmente no era un problema. 

Mis temores se acrecentaban considerablemente por la noche, cuando mi mente daba alas libres a la imaginación. Esas noches, una carrera desesperada me forzaba a ir prendiendo luces a través de los pasillos. Caminaba en zigzag, con una respiración profunda, y sospechando que en cada rincón oscuro acechaba un monstruo abominable. Volvía a respirar con tranquilidad solo cuando alcanzaba la recepción y Mamá me veía con esa sonrisa encantadora. “¿Ya está?”, me preguntaba. Y yo movía la cabeza.

En fin, les contaba de la vez que Mamá me dio las llaves de la habitación 226. Ese día, la idea de volver a internarme en los silenciosos pasillos de mi adorado hotel me agradaba aún menos de lo normal. Comencé a subir la escalera con cautela y advertí mi miedo de siempre, pero había algo distinto. Era una idea absurda: esas cosas no existen. Ya soy grande, no tengo porque temer a absurdas historias de niños. Y sin embargo el temor estaba allí, latente. Por más que fuera prendiendo luces en el camino, estaba convencido de que en cualquier momento un monstruo saltaría con sus manos a capturarme. El miedo a que hubiera algo allí en la oscuridad, agazapado al acecho y listo para salir, era más fuerte.

Llegué a la puerta de la 226 con mi corazón latiendo a mil por hora. Cada puerta tiene un sinfín de anécdotas detrás: parejas que han hecho el amor; familias que quizás han pasado una noche fuera de sus casas, en busca de la aventura; niños que han saltado sobre las camas, pretendiendo que el piso arde fuerte como la lava montañosa. ¿Qué habría sucedido más allá del umbral frente a mí? Me quedé unos segundos congelado, pensando en las mil posibilidades, en lugar de simplemente entrar. 

Una demora innecesaria: ya tenía 13 años, era un chico grande. Tomé coraje y giré la llave.

Ni bien se abrió la puerta brotó de adentro un delicioso olor a rosas, una esencia compacta que se había concentrado y ahora se expandía hacia el pasillo. No esperaba que fuera de otra manera: Mamá se encargaba de arreglar cada uno de los cuartos personalmente. La habitación estaba en penumbras. Unas ligeras cortinas de color damasco ocultaban las ventanas, y unos pequeños paneles en el cielo raso dejaban entrar una suave luz difusa. La habitación era enorme y estaba únicamente decorada con algunos objetos prácticos como un pequeño ropero y una mesita de luz. En el centro se ubicaba la cama matrimonial, cuya cabecera se apoyaba contra la pared más alejada de la puerta. Así que era una cama matrimonial, al fin.

Salí y cuando cerré la puerta un fresco escalofrío recorrió mi espalda. Mi corazón volvió a latir alocadamente. ¿Qué esperan? Soy solo un niño de 13 años, tengo derecho a tener un poquito de miedo. Caminé de forma apresurada sintiendo que algo (o alguien) me seguía los pasos muy de cerca. ¿Había algo dentro de esa habitación? ¿Era posible que hubiera sido liberado al girar la llave? He leído historias, relatos de terror. Un tío mío me contó que estaban velando a un amigo de un amigo cuando escucharon ruidos dentro del cajón. La abuela también me dijo que una vez, mientras dormía, abrió los ojos y se dio cuenta que estaba levitando. ¡Esas cosas pasan, esas cosas sí existen!

Bajé las escalaras de dos en dos y me apuré a la recepción. Allá estaba Mamá, sonriendo. “¿Ya está?”, me preguntó como siempre. “Sí – le dije – es una cama matrimonial. Pero creo que hay alguien allá. Sentí algo”.

Mamá me miró con ternura en sus ojos. Se acercó y tomó mis cachetes con sus manos. “Tranquilo, hijo. Ya te lo expliqué: los humanos no existen, son puros cuentos”. Respiré un poco más relajado, pero mi mirada quedó fija en un punto vago. Soy chiquito, pero me doy cuenta de cosas. Los humanos sí existen, pero no están acá. Mamá y Papá lo discuten cuando creen que estoy dormido, piensan que ya estamos a salvo. Yo, por mi lado, sigo espantado con la idea  de encontrarme cara a cara con uno de ellos, como sea que sean, en algunos de los desolados pasillos del hotel de mi familia.

FIN

Otros cuentos de suspenso:

"La historia repetida"

sábado, 12 de enero de 2013

Reflexiones a través del espejo

¿Qué tan profundo llega el agujero de conejo? Esta es una pregunta que puede tener múltiples interpretaciones. Por ejemplo: ¿sabía Lewis Carroll que cuando escribió “Alicia en el País de las Maravillas” en 1865 se inmortalizaría como autor? Este fue su único éxito como novelista del hombre que además fue sacerdote y matemático. Sin embargo, al día de hoy sigue siendo una de las historias más utilizadas en series, películas, estudios psicológicos y teorías de todo tipo.

¿Qué tan profundo llega el agujero de conejo? Nadie habría podido pensar que la historia de la joven llegaría a convertirse en una verdadera condición médica. El Síndrome de Alicia es una patología infrecuente que provoca un trastorno complejo de la percepción visual. Niños con una edad media de 9 años pueden sufrir el ver objetos con forma, tamaño y colores alterados, palipnosia (imágenes repetidas) y hasta prosopagnosia (no ser capaces de reconocer caras), entre otras cosas.

Entonces: ¿Qué tan profundo llega el agujero de conejo?  Hoy vamos a hablar un poquito de eso. Una obra de la que se sigue hablando por su enigmático contenido simbólico y la gran cantidad de capas que esconde el “País de las Maravillas”. Es que, en realidad, Lewis Carroll estuvo siempre muy interesado en los “mensajes profundos”.

Sucedió con “El Mago de Oz” y también con los cuentos de los hermanos Grimm. Una obra alcanza la universalidad cuando logra trascender, rompiendo todas las barreras del tiempo. Nos encanta crear teorías, debatir y hablar sobre lo misterioso. “Alicia…” tiene misterio… ¡claro que lo tiene! Se dicen muchas cosas. Algunos afirman que Lewis Carroll amaba a las niñas y odiaba a los niños (al punto que rozaba la obsesión). Otros comentan que él era un pedófilo, y estaba secretamente enamorado de su pequeña vecina Alice Lidell (quien inspiró la obra).

Se asocia a Alicia con la psicología infantil (como los niños se presentan al mundo y como avanzan de la infancia a la madurez). A su vez, otros están convencidos de que es una crítica social hacia la época victoriana y al consumo de opio. Por supuesto, la versión más aceptada es su relación con las drogas. Los seguidores de esta teoría hablan de que todo es una alegoría de los estupefacientes y alucinógenos. 

Disney probablemente estaba de acuerdo cuando creó su exitosa versión en 1951.


La versión animada de Disney es una de las más interesantes de todas, y está entre mis favoritas del simpático ratón (junto a “El Rey León” y “Hércules”). Lo que muchos no saben es que, en realidad, este clásico combina historias de la novela original y de la secuela (“Alicia a través del Espejo”). Además, esta versión es bastante “arriesgada” en cuanto a sus mensajes no tan ocultos. Una de las primeras escenas muestra a una oruga azul que se sienta en un hongo, fuma una gran pipa, afirma tener poderes mágicos y da lecciones como si fuera un profesor universitario.

El gato es mi personaje favorito y tiene algunas de las mejores frases del libro.

Varios interpretan que representa el estado mental de Alicia (ya que está constantemente apareciendo y desapareciendo), mostrando como ella iba y venía de su propia realidad. La Reina, por otro lado, siempre demandaba que se removiera la cabeza de alguien. Para muchos significa el fin de la alucinación. Eso explicaría porque la Reina es tan crítica con Alicia y afirmando que su cabeza “es demasiado grande”. Representaría la parte de su cerebro que quiere terminar con todo el sueño.

Lo mejor que tiene la cinta de Disney es la fiesta del Té. Un momento muy surrealista del cual Lynch seguramente estaría orgulloso. Carroll es considerado el padre de la literatura absurda. Y es que el británico tenía muchos motivos para querer escaparse de su propia realidad. Era epiléptico, un poco sordo y tenía algunas enfermedades más que lo tentaban hacia el abuso de drogas.

Pero, al final del día, “Alicia en el País de las Maravillas” es una historia fantástica que todo niño deberían leer. Aunque algunos piensen que es el relato de una persona despertando de un mundo que le exige constantemente “cosas”, para otros siempre será la historia más maravillosa y mágica jamás contada.


=> Si la nota te gustó, aguardo tus comentarios en el blog y en mi página. Si la nota no te gustó… demandame (jajaja) <=

miércoles, 9 de enero de 2013

Jack London: salvaje y misterioso


Recuerdo que en la secundaria me hicieron leer “Colmillo Blanco” (1906), una feroz historia de aventuras que me fascinó. Junto a “El llamado de la Selva”, este debe ser el trabajo más conocido del autor. “Colmillo Blanco” es un examen minucioso hacia el violento y salvaje mundo animal, que muchas veces tiene comparaciones con nuestra propia realidad. El libro tiene su encanto, pero no es de lectura fácil.

La mayor parte está escrita desde la visión del lobo protagonista y sus desventuras, lo cual implica poco diálogo y muchas descripciones. 

Sin  embargo, esto lo más interesante también… ya que le permite al autor mostrar como los animales nos ven a nosotros y como – muchas veces – podemos llegar a ser más salvajes que ellos. Una novela impecable donde al protagonista le pasa de todo, inclusive lo obligan luchar contra otros animales al mejor estilo “Gladiador”.

La realidad es que Jack London fue de todo menos escritor: contrabandista, pescador, marino y hasta vaquero (cowboy). Sus libros son, generalmente, experiencias recogidas de su viaje en busca de oro (que lo llevó hasta el frio deAlaska). También era militante comunista y un influyente agitador político. Esa parte de su personalidad lo llevó a incursionar en el género del suspenso con algunas historias que son maravillosas. Hoy quiero contarles de dos en particular. En ambas el leit-motiv termina siendo que el individuo tiene que alzarse frente al gobierno que quita libertades y nos aprisiona.

“Las muertes concéntricas” (1901) forma parte de la colección “Los mejores cuentos policiales: Volumen II” que contiene algunos de los mejores relatos policiales que he leído en mi vida (junto con el volumen I). 

En mi página de cine también les conté de una película basada en “La liga de los cabezas rojos”, otro de los cuentos (en este caso de Conan Doyle) que forma parte de esta entrega. El relato de London es irónico pero no por eso menor aterrador, y tiene un contenido social importante. Un grupo de sicarios comienzan a realizar asesinatos a gente inocente para mostrarles a los empresarios y políticos quienes son los que realmente tienen el poder. Una historia fabulosa y escalofriante porque bien podría ocurrir en la vida real. ¡Muy recomendable!

Les adjunto la historia en formato PDF para que la disfruten: http://bit.ly/VgG8HS

El último relato que quiero comentar es “La huelga general”, que ciertamente me cautivó. La clase obrera, cansada de ser explotada, detiene la producción poco a poco. Cada una de las ramas se va sumando a una huelga pacífica pero total y así comienzan a faltar los servicios y bienes básicos. Me encanta como London describe todo como una pequeña epidemia donde cada sector se va contagiando.

Lo más loco de esta historia es que los obreros habían planeado la huelga por meses y tenían  provisiones para subsistir… el resto era “mátense entre ustedes”. Cuando se desata el descontrol, los miembros de la alta esfera tienen que tomar decisiones extremas para no morir. Al final solo queda caos y destrucción; hay un final muy original que tiene que ver con la decisión que toma uno de los personajes.

Les comparto el genial cuento en PDF: http://bit.ly/TLjg1Z

Así que ahí lo tienen a Jack London. Un escritor que fue muchas más cosas, complejo… y tan salvaje como misterioso. ¡Otro gran escritor que recomiendo!

LINKS SIMILARES: si les gustó esta nota quizás disfruten del cuento “Personas o cosas desconocidas”, la perturbadora historia “Gritos en el silencio” o el épico relato “El problema de la celda 13”… todos en la temática de “cuento de misterio e intriga”.

=> ¡Espero sus comentarios en el blog o en mi página! <=

miércoles, 2 de enero de 2013

La verdad sobre los cuentos de hadas


El verdadero relato que dio origen al cuento de “Hansel y Gretel” es un poco más crudo que la infantil fábula folclórica adornada por Disney. Aquellos hermanos, en los inicios, fueron abandonados por sus padres a causa de la pobreza. Desamparados, vagaron perdidos por el bosque, donde se encontraron con una arruinada bruja, ansiosa por comerlos. La niña, Gretel, fue introducida en un horno, donde se quemó viva. Su hermano, momentos más tarde, también sufrió el trágico final. 

El cuento quizás esté más en sintonía con la nueva adaptación libre que sale ahora en los cines (“Hansel and Gretel: Witch Hunters”).



1812 fue el año donde los conocidos hermanos alemanes (Wilhelm y Jacob) publicaron su primera edición de cuentos recopilados. Habían sido tomados de leyendas populares, cuentos orales e historias de varios países. Ellos mismos escribieron algunos de ellos. Blancanieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente y Pulgarcito formaron parte de esta antología. Su libro estaría destinado a convertirse en uno de los más conocidos del mundo, y ser fuente de material para infinidades de adaptaciones.

Sin embargo, los verdaderos cuentos no estaban pensados para que el niño durmiera con los angelitos, sino más bien para asustarlo y prevenir que hiciera maldades como escaparse de la casa, robar o hablar con extraños. El relato original de “Caperucita Roja” es violento y erótico. La leyenda habla de un Lobo invitando a la niña a acostarse con él y comer la carne de una anciana asesinada. La culpa la tiene Disney, que adaptó un sinnúmero de cuentos de los Grimm censurando su extrema dureza y agregando finales felices a cada uno de ellos.

La realidad es que las 210 historias de los Grimm están más cerca del genero terror / gore que de la fantasía infantil. 


Las hermanastras de Cenicienta originalmente se cortaban sus dedos para que el zapato mágico les calzara.  La colección está plagada de asesinatos, canibalismo y abusos sexuales. Son cuentos de hadas macabros que se fueron moldeando hacia la inocencia con el paso de los años.

Pero el trabajo de los hermanos Grimm es excepcional y, sin quererlo, se convirtieron en los recopiladores más influyentes en toda la historia de la literatura. Sus colecciones fueron traducidas a más de 160 idiomas y son un patrimonio cultural invaluable. Su trabajo no se limitó a recopilar historias, estos bibliotecarios también crearon un diccionario alemán y realizaron importantes trabajos dentro del trabajo de la filología.

Sus personajes son fuente de inspiración para óperas, comics, cine, teatro, televisión, publicidad y moda. Su colección de fábulas tiene simbolismos y alegorías que son universales y trascienden las barreras del tiempo. Impecable lo de estos muchachos.



‘Y Hansel le dijo a Gretel:
"Dejemos esas migas de pan,
así juntos encontraremos el camino a casa…
porque perder nuestro rumbo sería lo peor de todo".’

=> Si te gustó la nota, compartila… y no te olvides de seguirme en mi página, comentando sugiriendo y opinando. <=


POSDATA LOCA


En el 2005 Terry Gilliam (conocido por “12 Monos” y “Brazil”) lanzó la película “Los Hermanos Grimm”, donde ellos debían enfrentarse a sus propias creaciones. 

Fue un intento interesante, una película con muy linda fotografía y ambientación… pero con una historia que no encantó ni convenció a nadie. Es raro que la dupla Damon – Ledger no haya podido salvar a esta cinta.
Quizás te pueda llegar a interesar...