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viernes, 20 de septiembre de 2019

Artesanía epistolar: el valor secreto de escribir cartas


Nunca me interesó ser cartero, pero tengo una especial inclinación por las cartas. Siempre me divirtió leerlas y escribirlas. De hecho, no imagino un mundo sin correo, destinatarios y remitentes, aunque sea de manera virtual.


domingo, 17 de abril de 2016

Los relatos epistolares de “No me olvidé de vos”


Pensalo un ratito: ¿cuánto hace que no recibís una carta escrita a mano? ¿Años? ¿Décadas? La caótica invasión del mundo digital nos quitó ese hábito tan lindo. Más aún: ¿cada cuantos mails de publicidades, spams y otras yerbas, recibís uno que, verdaderamente, intencionalmente, es para vos?

El blog colaborativo “No me olvidé de vos” (cuyo nombre es un ingenioso juego de palabras, si se quiere) recupera un poco esto; el sentimiento de leer algo dirigido exclusivamente a vos, un correo personalizado, especial, anti-publicitario, único. 

Pero lo hace con una vuelta de tuerca.

Son pequeñas historias que se generan entre los e-mails de idas y vueltas. Un chico en Madrid con su novia en Argentina, el ex jefe con la empleada que siempre le gustó, dos personas separadas por una distancia atroz. Correspondencias que te trasladan a otras partes, a otras vidas, sin mover absolutamente nada, excepto el corazón (la gran mayoría tiene una carga emocional fuerte).

► Belén y Julieta, las autoras del blog, comentan esto como introducción a su espacio:

«En la cocina de los intercambios hay dos pibas que se envían textos como si fueran,
pretendiendo que son,
que es.
Una colaboración que escaló y se volvió un proyecto fugaz que encontró la tierra.
Dos estilos dispares atados con el alambre más grueso que encontramos: 
el amor.

El amor como punto de partida de cada historia (y de lo que escribimos, también).»


En las historias se visualiza un realismo muy fuerte: esto de prácticamente escribir como hablamos, de putear, de utilizar el lunfardo tan argentino que tenemos. Llegué por esas cosas que tiene Internet. Leía un excelente post sobre colorados en la web de El Gato y la Caja (http://elgatoylacaja.com.ar/). Quise ver quién era la autora, me pasé por su blog, que me llevó a otro blog de ella (de listas geniales) y terminé en No me olvidé de vos.

Siempre que encuentro cosas tan originales como este proyecto, me gusta difundirlas en mi pequeño espacio. Les recomiendo que chequeen el blog porque contiene historias tremendas, divertidas, relacionables y muy humanas. ¡Pero qué mejor que lo cuenten directamente ellas! Por eso las contacté, y este fue el resultado.

***

“No me olvidé de vos” es un proyecto de escritura colaborativa muy original y contemporáneo que le devuelve el verdadero valor a la escritura epistolar, algo que quedó medio relegado a un segundo plano en estos días. ¿Cómo surgió la idea y cómo se conocieron ustedes?

BELÉN: Nos conocimos por medio de Twitter. Nos seguimos durante mucho tiempo (años) sin tener otra interacción que gustar de los tweets o mencionarnos en episodios aislados. De todas maneras, nos leíamos en nuestros respectivos blogs y nos encantaban nuestros textos.
En julio de 2015, Juli me invitó a grabar el tercer episodio en el podcast que conducía: #GraciasPorPensarEnMí. Acepté feliz. Y al mismo tiempo se me ocurrió: “¿por qué, ya que estamos, no escribimos algo juntas?”. Pero no quería que fuera un relato ensamblando párrafos, pretendía que hubiera un intercambio, así cada una conservaba su estilo. Y ahí me cayó la idea de las cartas. Se lo propuse, aceptó y arrancamos con Bryson & Amalia. Promediando la escritura me comentó: “¿Por qué no armamos un blog de cartas?”. AMÉ la idea. Mi objetivo no era otro que redactar un único texto a modo de colaboración, ni se me había ocurrido darle continuidad. Pero ella vio más allá de eso. Por eso estoy enamorada de nuestro nacimiento, tuvo la misma dinámica que nuestras cartas en la actualidad: una propone, la otra acepta y redobla la apuesta. Y así nace la historia.

Me interesa conocer cómo funciona el proceso de escritura para cada historia. ¿Cada una “representa” a uno de los dos personajes? ¿Se envían verdaderamente cada uno de estos e-mails?

JULIETA: La dinámica es así: una arranca un intercambio vía mail (nuestros mails personales) y la otra responde conforme la historia que la primera planteó. Quizás es una amante, una hermana, la maestra. Todo depende de qué haya propuesto la que arrancó el intercambio. Así, con los personajes sobre la mesa, (se) sucede el vaivén. La que quiera pueda elegir no responder en el punto que quiera, pero por lo general mantenemos un mínimo de 4 cartas, dos escritas por cada personaje, para que la historia tenga algo en juego, algo de conflicto. Finalizado ese intercambio, la otra empieza el próximo. Y así, un comienzo, una propuesta cada una, alternándonos; pero las historias las vamos armando entre las dos.


Tengo conocidos que empezaron a “mailearse” con personas desconocidas (incluso de otros países) hasta forjar una relación fuertísima. ¡Llegaron a viajar miles de kilómetros para conocerse! ¿Les pasó en la vida real? ¿Mantienen, hoy en día, “amigos por correspondencia”?

JULIETA: No mantengo ni puedo decir que mantuve ninguna relación únicamente por correspondencia, que haya arrancado por ahí, contado con algunos encuentros y vuelto a su punto de partida. 

Sí conservo relaciones que tuve en persona por esa vía, porque se hace difícil viajar o simplemente porque pantalla/papel mediante, las cosas parecen poder decirse más fácil. 

La carta tiene una franqueza que llevar al ‘vivo’ es difícil.

BELÉN: No, jamás tuve ese tipo de relaciones. Recién cuando abrí mi cuenta de Twitter comencé a escribirme con “extraños”, antes de eso no conocía el concepto de amistad virtual. Y con todos ellos rápidamente materialicé la unión, cerveza mediante, por lo que no podría clasificarlos dentro de esa categoría. 

De todos modos me gustaría aclarar que con Juli, más allá de tenernos en todas las redes sociales y hablar a diario, en persona nos vimos solo una vez, para grabar el Podcast.

Es imposible dejar de notar, por los comentarios que reciben, que su público es más bien femenino. Me gustaría que me comentaran un poquito si lo ven así y a qué creen que se deba.

JULIETA: Sí, por las repercusiones que tiene, pareciera ser que nos leen muchas más mujeres que varones. O por lo menos nos comentan. Creo que tiene que ver con que al varón, si bien supongo que le gusta consumir productos de tinte emocional, sentimental, romántico; le cuesta más exponerlo; decir que leyó esto que habla de una pareja a distancia que se quiere pero muchos ‘peros’, y le cabió. Hay como un imaginario que está en vías de revertirse (espero), que dicta que el hombre no se conmueve con estas cosas, por eso por ahí no lo exteriorizan, o sí, pero menos. Yo creo que escribimos para los dos. Sé, por lo menos, que esa es la intención.




Si bien no leí todos los relatos, la historia de “Bryson & Amalia” se convirtió automáticamente en mi favorita. Por la escala de la historia, las situaciones que se viven, porque la encontré especialmente relacionada conmigo (viví en Panamá y me volví para estar con la mujer que amo y con la que me casé). ¿Cuál es su historia preferida… (o cuál guarda un lugar especial en su corazón)?

JULIETA: Mis preferidos son Nacho & Carla; y Tati & Mariano. Esos dos para mí muestran un costado de la inseguridad de cada uno que me encanta. Me encantaría que pudiéramos decirnos las cosas que sentimos de “esa” manera por fuera de la ficción. Las dos son de amor, una con final feliz y una con desencuentro; pero los personaje son súper honestos con lo que les pasa, y eso es lo que más me gusta. De estos, mis preferidos, y del proyecto en general.

BELÉN: Mis preferidos quizás no tienen que ver con el intercambio en sí, sino con cuestiones más personales que literarias. Bryson & Amalia fue el primero, la base, el inicio. Fue la forma de hacer algo que no existía, la conformación del método. Con Martín & Natalia fue la primera vez que escribí de forma sexualmente explícita. Suelo priorizar el desafío que involucran por sobre el resultado que se obtiene. A veces no es fácil redactar algunas cartas, porque tenés que empatizar con algo que nunca te sucedió, o todo lo contario, porque tenés que escribir sobre un tema que te evoca mil recuerdos tristes.

Chicas, gracias por este brevísima entrevista y por sumarse a la propuesta de “Viajar leyendo”. ¿Alguna otra cosita aleatoria y fugaz que quieran agregar?

BELÉN: Muchas gracias a vos por esta entrevista, es la primera que nos hacen. Este proyecto nació sin otra pretensión más que compartir un poquito de lo que hacemos (somos) y hoy en día está superando cualquiera de nuestras expectativas. Lo hacemos con muchísimo amor porque adoramos escribir las cartas, y todo eso que ponemos nos vuelve cada martes cuando publicamos un nuevo intercambio, con la respuesta de nuestros lectores. Realmente tratamos de dar lo mejor, esperamos que esto siga creciendo y veremos a dónde nos lleva el destino. Por el momento, nos vemos el próximo martes al mediodía. Y de nuevo, muchas gracias.

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► Pueden chequear las cartas / relatos de Belén y Julieta en:


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domingo, 4 de mayo de 2014

“La otra piedad”, un cuento de Laura Massolo


En el 2001, mientras Argentina se desmoronaba por completo, una mujer de Buenos Aires enviaba un cuento que le había gustado a siete concursos. Mes a mes, explica ella, fue tachando expectativas hasta que un día de diciembre un llamado cambió su vida para siempre.

Se trataba de Laura Massolo y su relato “La otra piedad”, que es absolutamente fascinante. ¿El premio? Nada más y nada menos que el Juan Rulfo. Al respecto, en el último número de La Balandra (donde leí la entrevista) comenta: “Escribimos regidos por un hábito, por un imperativo, y concursamos buscando un reconocimiento más allá del “qué lindo” de los amigos, una reafirmación, la ilusión de un premio que engrose por un tiempo el bolsillo.”

Hace un tiempito que tengo ganas de brindar mi opinión sobre los concursos literarios, pero  quedara para un próximo post. Hoy quiero, simplemente, recomendar la lectura de “La otra piedad”, un magistral relato de suspenso (si se quiere) que aborda una temática tan controversial como fascinante.


La Dra. Bárbara Muller recibe la carta de una madre que trabaja en un hospital psiquiátrico donde la muerte de Gonzalo Velázquez (un muchacho enfermo) ha generado debates y un juicio. No quiero arruinar más la trama, porque es deliciosamente compleja hasta la última palabra.

► Pueden leer “La otra piedad” directamente desde el blog de la autora.

El cuento, seleccionado entre 6832 participantes, pertenece al género epistolar (que ya tuvo su post en ocasiones anteriores). En particular, disfruto mucho de esta forma de narrar porque nos convierte en cómplices del discurso del emisor. En este caso, vemos con un increíble realismo cómo viven aquellos encargados de cuidar a los enfermos. 


Por sobre todo, “La otra piedad” es un texto muy cuidado que trabaja varios aspectos con muchísima sutileza: desde el verdadero motivo de la carta (que se devela en las últimas líneas) hasta el día a día de una persona que ha dedicado su vida a ayudar a los enfermos. 

En ese sentido se diferencia de obras más “amenazadoras” como el genial cuento “Los grabados de Hogarth” (de Frank Sisk). En “La otra piedad” la carta tiene un objetivo preciso, único… pero se mantiene oculto e inasequible tanto para nosotros como para la Dra. Muller.

La trama me enganchó desde el momento cero y sorprende con una fluidez asombrosa. Justo cuando uno cree que está entendiendo para qué lado viene la mano, la autora hábilmente cambia la dirección. Cuando lo terminé tuve que leerlo de nuevo para poder apreciar mejor su correcto (aunque coloquial) vocabulario, los cambios de climas y los perturbadores testimonios que bien podrían suceder en realidad.

Realmente creo que Laura Massolo es una de las tantas (y brillantes) autoras argentinas a tener en cuenta hoy, y para aspirantes escritores como yo (y, seguramente, varios que me siguen en el blog) un verdadero modelo a seguir.

Tomen en cuenta mi consejo: lean “La otra piedad”, y después charlamos. ¡Nos vemos la próxima!

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=>> Otras notas relacionadas con el género epistolar en el BLOG: “Las ventajas de ser epistolar”, “De monstruos y otras historias. Frankenstein en la literatura” y uno de mis relatos preferidos: “Una espada para Manuel”. 

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