Kafka en la orilla es una de las obras
más reconocidas del autor japonés Haruki Murakami. Estuvo entre los “10 mejores
libros de 2005” del New York Times y recibió el World Fantasy Award en 2006. La
historia comienza con los pies en la tierra, pero pronto da un giro a lo
surrealista y deja en claro que no será un viaje normal. Analicemos este libro
con más detalle.
“El hombre de
negro huía a través del desierto, y el pistolero iba tras él”. Así inicia El
pistolero, la primera parte de esa fantástica saga épica de Stephen King que es La Torre Oscura. Y aquella frase inicial
es considerada una de las mejoras y más influyentes aperturas de una novela en
la historia de la literatura.
Es, ciertamente, un comienzo bastante perfecto para
una épica novela. Con sólo una oración nos enteramos de quién es el
protagonista (El pistolero), quién el antagonista (El hombre de Negro), los
objetivos de cada uno (uno persigue, otro es perseguido) y el escenario (el
desierto), que funciona también como el principal obstáculo.
Uno
de esos destinos fue Praga, una ciudad que me fascinó. Ahí, recorriendo el Callejón de Oro y la casita N° 22 (hoy,
una librería y mini-museo), terminé comprando una edición exquisita y en
español de “Un medico rural”,
pequeños relatos que el autor escribió en 1916
mientras vivía en ese mismo lugar.
Donde hoy reina el jolgorio de los turistas, Kafka encontró un escondite sencillo (pero
colmado de encanto) donde pudo dedicarse a escribir. En un momento hasta le
dijo a su hermana menor, Ottla,
quien le ayudó a encontrar la casita: “la
vida allí es algo especial, implica tener casa propia, cerrar al mundo, no la
puerta del cuarto, no la de la vivienda, sino la de toda la casa”.
Mientras tanto, el mundo del que FranzKafka se recluía cerrando la puerta era más bien lúgubre: plena Primera Guerra Mundial. Para ese
momento él ya había escrito La
metamorfosis, pero solamente era conocido en un círculo de lectores muy
reducido.
La verdad es que su vida privada también pasaba por
momentos especialmente difíciles. Las relaciones con su padre seguían tensas, hasta
el punto que Kafka prefirió pasar la víspera de Año Nuevo solo, en su casita
del Callejón de Oro. Su primer matrimonio se había arruinado en 1914
y el segundo fracasaría antes de que terminara el año 1917.
Ese mismo año, además, ya le diagnosticarían tuberculosis pulmonar.
Es díficil decir cuál de los relatos de la
antología es más inquietante. Tienen todos un elemento en común: en algún
pasaje del texto, ya sea al principio o bien en un punto más avanzado de la
narración, surge una escena perturbadora (la llamada “paradoja Kafkiana”). El lector (nosotros) solo puede intentar
adivinar qué significa. Por mucho que nos esforcemos en clasificarlos , no
encajan en ningún molde interpretativo. La narración no coincide con el
contexto del mundo real, por lo menos en su totalidad.
► La antología se compone de 14 relatos breves de tres o cuatro carillas (a excepción de dos que
son más extensos y que, casualmente, son los más interesantes). En un último
apartado se presenta un texto de tipo expositivo que comenta sobre la gestación de la obra y su efecto.
Entre los 14 cuentitos, destaco especialmente 2 (que
resultaron mis preferidos) y algunos más que son llamativos por motivos que ya
voy a comentar.
#1. “UN
MÉDICO RURAL”
El primero que vale la pena mencionar es el que da
título a la antología. “Un médico rural” es un texto fácil
de contarle a un amigo, pero absolutamente onírico y cargado de metáforas como
para explicar en detalle. Todo trascurre como hecho del mismo material de las
pesadillas.
► Si
no leyeron “Un médico rural”, pueden
hacerlo en el siguiente link. Los próximos párrafos revelan algunos
detalles de la trama, así que #SpoilerAlert.
La cuestión es que un médico es llamado a mitadde
la noche para visitar a un enfermo que se encuentra grave. Sin forma de
llegar, de pronto surge alguien que le da dos caballos, quedándose a cambio con
la críada del médico (Rosa). Aunque
el pueblo está lejos, el médico llega casi sin darse cuenta. El paciente parece
estar sano, pero una segunda revisión revela una herida repugnante y llena de
gusanos. La historia sigue en ese estilo, con una contradicción constante entre
lo real y lo imposible.
El surrealismo, por supuesto, se pone en relevancia
con cada página. Resulta extrañísimo que el médico rural se encuentre de imprevisto
con caballos dentro de la vieja porqueriza; o que descubra la espantosa herida
del paciente al mirarlo por segunda vez. O bien, que, súbitamente, él mismo esté
acostado en la cama junto al enfermo. Cada análisis literario involucra una
interpretación diferente.
Algunos han atinado a decir que “cabalgar” es, en
realidad, “hacer galopar la pluma”, entonces la narración resulta un eufemismo
para hablar del arte de escribir. A
lo mejor las numerosas insinuaciones eróticas pueden ayudar a descifrar un poco
el texto. El blog https://vividordeotrasvidas.wordpress.com,
por ejemplo, tiene una teoría desopilante que encuentra una interpretación
anti-capitalista en el relato. Vale la pena chequearla.
La desenfrenada sucesión de metáforas convierte al
relato en una alegoría llena de símbolos. Desde un primer momento el concepto
de dualidad se pone en evidencia: dos pueblos (dos mundos), dos caballos, dos
veces que revisa al enfermo. La flor, como símbolo, es también motivo de
estudio. El enfermo tiene una flor, que es una herida (vale aclarar: una herida
sin curación posible, que solo debe soportarse)
y el mismo médico tiene su propia flor (Rosa). Nuevamente aparece la
dualidad como tema.
En el 2007,
el animador japonés Koji Yamamura realizó
un corto maravilloso. Tiene un estilo gráfico muy particular que captura todo
el ambiente opresivo y onírico del cuento. No tiene desperdicio.
► Franz Kafka - Un médico rural:
#2. “INFORME
PARA UNA ACADEMIA”
Mi cuento favorito de esta antología. “Informe para una Academia” es mucho
menos surrealista que “Un médico rural”,
pero me encantó. Acá la paradoja kafkiana aparece en el primer párrafo: un mono
redacta un informe de cómo se forzó a sí mismo para convertirse en humano.
► Si
no leyeron “Informe para una Academia”, pueden hacerlo en
el siguiente link. Los próximos párrafos revelan algunos detalles de la
trama, así que #SpoilerAlert.
Un simio es cazado en su entorno natural. Mientras
viaja en barco, enjaulado, hacia Europa, se desespera por buscar una salida.
Por eso toma la decisión de comenzar a copiar (imitar) a los humanos. Comienza
a escupir como los marineros, tomar ron de la botella y hasta en un momento
dice “hola”.
Esta necesidad de escapar es la que inicia su proceso de evolución que termina
por impresionar a toda la comundiad científica. No busca la libertad (no como
la conocemos nosotros) sino más bien poder moverse fuera de la jaula, adonde
fuera.
El final es tremendo.
Aparte de ser capaz de
hablar, el simio ha conseguido adquirir la cultura propia de un europeo promedio,
los vicios del ser humano, y hasta tiene una mona acobachada en su casa que
utiliza para quitarse sus instintos más animales… al
mejor estilo “Rebelión en la granja”. Magistral.
Parece que es un relato que se presta a
interpretaciones, pero no parece tan difícil de desentrañar. Nos habla de la
selección natural y del precio que se paga por sobrevivir, por ser el más
fuerte. Expone la temática de la adaptabilidad y de cómo las situaciones
extremas son las que te sacan de la zona de confort. A su vez, es una sátira
hacia los estilos de vida salvajes de los humanos. Quizás, de alguna manera,
somos tan animales como un similio enjaulado en altamar.
#3. OTROS RELATOS DESTACABLES
Dentro de la antología, subrayo también "Preocupaciones
de un padre de familia", donde aparece el monstruo Odradek, un afable ser animado que
parece hecho de hilos. Está
online en este link.
Por su parte, "Ante
la ley" (relato incorporado luego a la novela “El proceso”) funciona como una suerte de
parábola. Un campesino espera ante la puerta de la Ley a que El Guardián lo deje pasar, pero esto no
pasa nunca.
El últimoque
me llamó la atención fue“Un fraticidio”; quizás el relato
más oscuro. Es una de las historias más gráficas y violentamente descriptivas
que leí de Kafka. Está inspirada (probablemente) en la historia de Caíny Abel y pueden
leerlo acá. Schmar es el asesino y Wese la víctima. También aparece un
personaje (Pallas) que resulta alarmante, incluso hasta incómodo. Es un
observador pasivo que es testigo de todo el drama (y podría haberlo evitado)
pero en su lugar elige no hacer nada.
►Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y
críticas de cine) en mi fan—page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o
deja un comentario!
Sigo en plan de leer todas las novelas de Adolfo Bioy Casares. Primero fue la
fascinante obra “La invención de Morel”
(que
ya reseñé en este post) y luego le tocó el turno a “El
sueño de los héroes”, que también tiene mérito propio. En esta ocasión
vamos a analizar un poquito “Dormir al Sol” y algunos de los fascinantes temas
que explora.
“Dormir al
Sol” es el tipo de historia en la que las sutilezas de la trama están por
encima de sus propios giros argumentales. La narración fluye metódicamente y, a
medida que se va desarrollando, nos va abriendo cada vez más los ojos, nos
interroga, nos cuestiona.
El texto –escrito a modo de diario, en forma de
prosa y con capítulos breves– fue
publicado en 1973. Pertenece a una
etapa del autor que comenzó en 1954
con El sueño de los héroes. A partir
de ahí, sus obran fueron menos surrealistas y ahondaron más en los típicos
personajes de los años ´20 y ´30, en las costumbres de los barrios porteños de
la época y en la perspectiva más popular.
La novela es narrada por Lucho Bordenave, un relojero de barrio que vive con su mujer Diana, y con Ceferina (la empleada que cumple el rol de madre).
Luego de conocer
a Standle, un domesticador de
perros, éste lo convence de que Diana está enferma y debe internarse en el
Instituto Frenopático de Reger Samaniego.
Cuando se la devuelven, Lucho comienza a
dudar de si la persona que regresó es la misma que él dejó ir en un principio.
¿De qué va la historia?
Desde un primer momento, el narrador nos condiciona
para sentirnos parte de su situación desesperada, la que narra a un amigo de la
infancia (Félix Ramos) con muchísima
precisión.
“Voy
a contarle mi historia desde el principio y trataré de ser claro,
porque
necesito que usted me entienda y me crea.”
***
#SpoilerAlert. A partir de acá se revelan detalles fundamentales de la trama. Si
no leyeron la novela (o no vieron la película) y no quieren enterarse de qué
va, este sería el punto para detenerse. Ahora sí.
Seguimos.
***
Al poco tiempo de internar a su mujer, Lucho la quiere de vuelta; pero una cadena de postergaciones envuelve al protagonista en sucesos misteriosos.
Su cuñada (Adriana María) es igual a su mujer, físicamente hablando, aunque tiene color de pelo diferente. Adopta a un perro que, oportunamente, se llama también Diana. Encuentra a personas extrañas merodeando por su patio y, como si fuera poco, cada vez que insiste en que le devuelvan a su esposa, los médicos lo confunden con sus razonamientos.
Solo en las últimas páginas conocemos la verdad
sobre el fantástico cambio de almas y
cuerpos que Lucho termina sufriendo en carne propia. Y también sobre el
final entendemos la frase que sirve de título (“Dormir al Sol”). El Dr. Samaniego le explica a Lucho los
diferentes métodos para facilitar el sueño. Al parecer, el más adecuado
consiste en imaginar a un perro que duerme bajo el sol sobre "una balsa que navega lentamente aguas abajo,
por un río ancho y tranquilo".
Una curiosidad de la novela es que el lumbardo
utilizado le complicó a Bioy Casares
la escritura, así que le dictó el borrador a una amiga de su hija. Por otra
parte, su amiga Rosie Airas le propuso que el primer capítulo de su novela
fuera al final, lo que le pareció una excelente idea. Es el correspondiente a Félix
Ramos.
El elemento fantástico
¿En qué momento aparece el elemento fantástico en Dormir al Sol? Este es uno de los tópicos
más debatidos de la obra. Está claro que la trama fantástica se entremezcla con
los elementos realistas de la novela, otorgados por el lenguaje porteño
coloquial. ¿Pero cuando se pone en evidencia el verdadero elemento del género
fantástico?
Todorov
(en Introducción a la literatura
fantástica) postulaba que lo fantástico surge cuando en un mundo
familiar se produce un acontecimiento que no se puede explicar por las
leyes de ese mundo. A mi parecer, esto sucede recién sobre el final, cuando nos
enteramos de que Samaniego logró
intercambiar almas y cuerpos entre personas y otros seres vivientes (como los
perros).
“Lo
esencial es que logramos aislar el alma, sacarla si está enferma, curarla
fuera del cuerpo.
(…) La traspasamos a una perra de caza (…) que elegimos
por ser de índole tranquila,
y mantuvimos
el cuerpo a baja temperatura.”
Los cuerpos y las almas son separables después de
este sorprendente hallazgo médico. El problema reside en saber si el resultado
de la operación devuelve el mismo objeto que entró al sanatorio, si existe una
continuidad entre ellos. (Algo así como una alegoría al mito del Barco de Teseo.)
Sin embargo, para que lo fantástico se dé, todo el
tiempo debe existir la vacilación, la incertidumbre. El lector tiene que poder considerar
el mundo de los personajes como real y vacilar entre la explicación natural
y la sobrenatural de los acontecimientos. Esta vacilación, en efecto, es
uno de los grandes temas de la obra.
Lucho Bordenave
narra hechos tan insólitos que nosotros, como lectores, dudamos al tratar
de decidir si creerle o no. Esta indecisión está muy presente en Dormir al Sol. Algunos críticos
también consideran que Lucho es un narrador poco confiable.
Por ejemplo,
es curioso que, aun distanciado de Ramos, sea precisamente a él a quien le
envíe todo su detallado informe.
Dos lecturas de una misma obra:
creerle o no
De la mano con el pasaje anterior, tenemos el
debate de si podemos considerar verídicos los inexplicables hechos narrados por
Lucho. La novela permite leerse suponiendo que el protagonista es, en realidad,
un esquizofrénico. Hay varias pistas
que podrían indicar que el protagonista tiene síntomas de esta enfermedad.
El narrador podría ser un enfermo mental: tiene
sueños vívidos en los que habla con su perra, utiliza frases demasiado rebuscadas, es extremadamente
inseguro y tiene problemas en sus relaciones de afecto. Lo que es más, Lucho
está continuamente intentando justificar su accionar y está obsesionado por saber
que ama realmente de su mujer, su alma o su cuerpo. Su visión de Diana es fraccionada
y bien podría suceder lo mismo con su
visión del mundo.
A su vez, los dobles presentes en la novela sirven para apoyar cualquiera
de estas dos lecturas. La dualidad
es otro tema muy presente en la obra: alma/cuerpo, Diana/perro_Diana,
Diana/AdrianaMaría, etc.
Hay críticos que consideran esencial la presencia
de estos dobles de Diana. No solo encontramos a la perra Diana (que porta el alma sustraída de la mujer del
protagonista) y a Adriana María (su hermana), sino también la Diana que regresa
“curada” es un doble, e incluso Elvira
(la esposa de Aldini) que también es
encerrada en el mismo lugar.
Los dobles en la historia tienen el rol de provocar
aún más inquietud e incertidumbre, y resaltan la constante distinción que Lucho
hace entre el alma y el cuerpo de su esposa.
El rol de
los perros
En Dormir al
sol, los perros son el medio de transporte
de las almas, pero además juegan un papel importante dentro de la historia.
La obsesión de Diana por ellos es la que la conduce finalmente al Frenopático
donde pierde su alma. Asimismo, contamos con la presencia de la perra Diana y
la obra nos hace pensar que el alma humana puede apaptarse a un sinfín de
circunstancias, incluso a la de vivir en el cuerpo desconocido de un canino.
En lo personal, me pareció loco que simultáneamente
estaba leyendo La insoportable levedad
del ser (que
reseñé acá), y ambas novelas tienen este elemento en común: la importancia
que se le da a los perros. En la novela de Milan
Kundera, de hecho, Karenin es un
personaje más que hasta tiene toda una parte dedicada a él.
Bioy Casares y Kakfa
Adolfo Bioy
Casares escribía de forma muy social, siempre comentando sus textos con
amigos. Hay un muy interesante libro que recopila entrevistas donde él habla de
su escritura (“Sobre la escritura:
conversaciones en el taller literario”, de Félix della Paolera). Ahí comenta sobre la búsqueda de la
originalidad, sobre la concentración a la hora de escribir o sobre la pérdida
de identidad al escribir. Si no lo leyeron, es un librito muy interesante.
Pero a lo que quiero llegar es que Bioy Casares no sabía que estaba
haciendo ciencia ficción cuando escribió La
invención de Morel. Y muchas veces escribió textos sin saber que las
historias ya existían en otro lugares. Asimismo, creo que Adolfo tuvo mucho
en común con Kafka a la hora de narrar, quizás hasta sin saberlo.
Kafka siempre tendió a narrar los eventos desde
afuera, mientras que los libros de Bioy son más íntimos y toman forma de
documentos dejados para que nosotros los descubramos. Dormir al Sol es una larga carta a un amigo, quizás un diario, o
quizás un documento de evidencias. Los protagonistas de Bioy son escapistas,
personajes que buscan evadir la realidad, mientras que los de Kakfa quieren
participar del mundo, pero su mala suerte o la lógica de su situación no se los
permite.
El punto en común, creo, es que los personajes de
Bioy y de Kafka son personas ordinarias, trabajadoras, de barrio, inmersas en
un contexto perturbador. Su drama consiste en luchar para aceptar la nueva
lógica que reina en sus mundos, ya sea acostumbrarse a vivir como un insecto, o
a vivir con una mujer sin alma. Ambos autores son representantes del género
surrealista en sus países (Argentina y República Checa), aunque Bioy lo dejó
más tarde para dedicarse a lo fantástico. Sin embargo, no es coincidencia que
las historias de ambos terminen siempre en catástrofes.
Pensé en Kafka
y en Bioy porque compré “Un médico rural”, y es el próximo libro
que voy a encarar. Creo que ambos habrían sido buenos amigos.
Palabras finales
Este post no
pretende ser un riguroso análisis literario ni un ensayo crítico.
Simplemente elegí tomar tres o cuatro temas de la novela que me resultaron más
interesantes para comentarlos.
Trato de aclararlo siempre porque muchos chicos
de secundaria me mandan mails diciendo que “tal texto le sirvió mucho para un
trabajo” y me envían otras preguntas adicionales. (Fuera de joda).
Me encantó el final de Dormir al Sol. No conocemos el destino del narrador (se ve incapacitado
a terminar su historia porque le roban su alma), pero la parte
correspondiente a Félix Ramos nos
proporciona los datos restantes. Descubrimos qué le pasó a Bordenave aunque al
segundo narrador no le quede nada claro ni pueda afirmar si lo que leyó fue
verdadero o no. Impecable.
Sin duda, es posible desarrollar todos los puntos
que toqué y ampliarlos hasta crear una tesis con cada uno de ellos. Ese nivel
de complejidad manejaba Bioy Casares
en sus obras, y es la calidad con la que se viene manteniendo en cada novela
que leí de él.
Queda en nosotros leer la novela suponiendo que
todo lo narrado es producto de una mente esquizofrénica que mezcla la realidad
con sus alucinaciones, o un hecho tan trágico como real. ¡Hasta la próxima!
►BONUS TRACK. “Dormir al Sol” (de Bioy
Casares) en su versión cinematográfica. Todavía la debo a esta película de
Alejandro Chomski del 2012: https://youtu.be/NnvZOl15gpQ
►Podés seguir las nuevas notas y
novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano.
Si te gustó, ¡compartilo o dejá un
comentario!
Mientras que algunos piensan que la existencia humana va a terminar con un
silencioso (y casi melancólico) suspiro, muchos son los autores que
imaginaron al fin del mundo como una
catástrofe de proporciones planetarias. Uno de ellos es el escritor Kurt Vonnegut, quien falleció en el
2007.
Sus trabajos (en su mayoría de ciencia ficción) se
hicieron conocidos por un tono satírico,
deprimente y anti-autoritario. Sus experiencias sirviendo en la Segunda
Guerra Mundial lo perturbaron
considerablemente (como a Sartre y a tantos otros). La temática de pos-guerra y el posible fin de la
humanidad se convirtieron en los tropos
más universales de su obra.
► El siglo XX, en cuanto a la literatura, podemos estudiarlo como una reacción directa frente al Holocausto,
la Guerra Fría, la bomba a Hiroshima y las
masacres humanas. Con tanta muerte, dictaduras y desapariciones, cada autor
encontró su forma de contrastar sus ideas con esta nueva realidad, y muchos se rebelaron ante las ideas clásicas y
preconcibas, rompieron toda regla literaria tradicional y se atrevieron a contar otra cara de la historia a través de
sus escritos.
A partir de allí surgieron las escuelas de vanguardia (el futurismo, el surrealismo, etc.), la
ciencia ficción de carácter distópico o las nuevas formas de hacer literatura
de autores como Georges Perec, Francis Ponge y Bertolt Brecht.
Kurt Vonnegut no fue la excepción, y en
1963 concibió una obra maravillosa
llamada “Cuna de Gato”, y que es motivo
de esta nota.
Cuna de Gato,
una novela corta plagada de humor tragicómico y satírico, relata -en forma de
diario- las experiencias de Jonás,
un joven periodista que busca escribir un libro que responda a un interrogante
particular: ¿qué hacían las personas
importantes de América cuando estalló la bomba de Hiroshima? Las respuestas
las encontrará en Félix Hoenikker,
uno de los supuestos padres de la bomba atómica, y sus excéntricos hijos.
***
A partir de ahora van a encontrar #SPOILERSdebido al análisis de la obra,
por lo que les recomiendo no continuar
si no desean enterarse de la trama. En todo caso, dejo la maravillosa
novela para que la lean:
***
► Les comparto “Cuna de Gato” (1963) de Kurt
Vonnegut en versión en PDF: http://bit.ly/1bQMX6t
Jonás no está interesado en los detalles técnicos de aquel fúnebre día,
sino en el aspecto humano de la bomba,
en las pequeñas historias, en la experiencia palpable del testimonio. Por
supuesto, nada en la novela es cierto, pero no por eso menos llamativo.
El libro funciona como una búsqueda incansable–que
termina en la pequeña isla caribeña de San Lorenzo– y se
articula en episodios muy cortos y de
relativa autonomía, en el sentido de que cada uno cierra con una idea
distinta, muchas veces filosófica, otras veces de tipo existencialista. Se lee
muy rápido y es adictivo, lo cual juega mucho a su favor.
Uno de los grandes aciertos de la historia es que se las ingenia para presentar personajes
absolutamente delirantes (pero atractivos) y generar cierto misterio que se
va dosificando con habilidad. Los encuentros y diálogos que Jonás mantiene con
cada uno de los personajes son siempre memorables y nos invitan a la reflexión.
Entre sus encuentros (casi azarosos) se destacan el de un vendedor de lápidas
que entiende qué funciona mal en este mundo, un fabricante de
bicicletas, una madre obsesionada con los nacidos en el estado de Indiana, un
médico que pretende salvar en esa isla todas las vidas que no salvó en Auschwitz, un enigmático enano
enamorado de una rusa y –por supuesto– “Bokonon”,
el inventor de un culto religioso que transmite sus enseñanzas mediante
calipsos.
Cada personaje es completamente absurdo, como toda la trama que nos
va enredando en una maraña de delirio
absoluto, casi surrealista, a medida que todos se concatenan en la isla de
San Lorenzo.
Al parecer, el difunto Felix Hoennikker ha depositado su última (y peligrosa) invención
(el “hielo nueve”, capaz de convertir
el agua en agua automáticamente) en manos de sus tres hijos, sin conocer que la
sustancia es capaz de acabar con la vida en la Tierra.
Por supuesto, ese
invento acaba con el mundo, lo cual es inevitable sencillamente por el hecho de
que, habiendo sido inventado, se le debe
dar uso (¿igual que la bomba atómica?). Un ejemplo excelente de la célebre
técnica conocida como “pistola de Chejov”.
El título de Kurt
Vonnegut hace referencia al conocido juego de habilidad con hilos. Lo
llamativo del juego es que, mientras el jugador crea su cuna de gato, el
espectador no puede ver ni una cuna ni
un gato. Por ende, este juego no es más que un enredo de hilos sin sentido,
muy parecido al mundo en el que vivimos.
Al mismo tiempo, una cuna de gato era lo que Hoenniker hacía mientras estallaba
la bomba atómica y funciona como leitmotiv
de la historia.
Uno de los aspectos más interesantes de la obra es,
sin duda, el bokononismo, esa
religión bizarra inventada para promover la alienación de todo un pueblo
mediante distintos métodos: el abuso indiscriminado de la mentira (“nada de lo que Bokonon afirma es cierto”),
la idea de la causalidad y el destino y el regreso al “barro” del que todos
provenimos.
Vonnegut creó nuevas palabras, cantos, calipsos, partes de un libro
que nunca existió y hasta un nuevo lenguaje.
En realidad, la historia pone de relieve que el
bokonismo no es más que un intento
enmascarado para mantener las cosas “en equilibrio” dentro de San Lorenzo: Bokonon
se esconde en el interior de la isla y se dice que está siendo cazado. Mientras
tanto, cada dos años, uno de los habitantes es ejecutado por practicante. El
culto afirma todos nosotros somos organizados por dios en un “plan divino” en
grupos llamados karass, alrededor de
objetos importantes conocidos como wampeter
(en este caso: el hielo-nueve) para
poder alcanzar la divinidad. Los miembros de un karass pueden no conocerse, pero sus acciones se van solapando de formas extrañas y bizarras para, juntos,
trabajar últimamente por un propósito que pueden nunca llegar a conocer.
Bokonon
también nos enseña que uno nunca debe
declinarse ante las sugerencias de extraños, ya que sos las direcciones de
la “danza de Dios”. Considerando la innumerable cantidad de cultos que han
surgido (la Cienciología, entre
otros), esta religión parece tener muchísimo más encanto.
Debajo del humor de Vonnegut, hay una soberbia exploración de los
peligros inherentes al combinar la estupidez humana con la falta de ética en el
uso de tecnologías con capacidad para destrucción masiva. El hielo-nueve y todos los personajes de “Cuna de gato” son una invitación a la
reflexión más profunda, un camino que nos hace transitar hacia las profundidades del absurdo kafkiano y de las posibles formas en que nos estamos autodestruyendo.
► Sinceramente, una novela extraordinaria, de lectura muy amena y una calidad
literaria sobresaliente. ¡Sin desperdicio! Si pueden leerla, no lo duden un
segundo. ¡Hasta la próxima!
“El Resplandor”, esa magnum opus de Stanley Kubrick, es una de mis películas preferidas. En 1980,
revolucionó completamente el género del terror psicológico. Su geometría
completamente alienígena (la distribución no tiene ningún tipo de sentido),
las extrañas situaciones que se generan sin
explicación dentro del hotel y la ambientación
íntegramente perturbadora, con aspectos sobrenaturales, desconcertaron a
toda una generación. El público esperaba una sencilla adaptación de la novela
de Stephen King y terminó encontrando una compleja
cinta de difícil interpretación, con varias capas, metáforas y alusiones de
distinta índole. El maravilloso documental“Room
237” analiza, por ejemplo, la fascinación que generó la cinta a través de
una serie de teorías casi surrealistas.
Pero la intención es hablar de
aquella producción literaria que tanto lo tuvo ocupado al novelista
norteamericano Jack Torrance (Jack
Nicholson en “El Resplandor”),
titulada All Work And No Play Makes Jack A Dull Boy (algo así como “Mucho trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico
aburrido”).
El clásico proverbio inglés significa que, sin tiempo de ocio, una persona se
vuelve aburrida y agobiada. En la cultura popular hay varios usos de la
frase (¡gracias Wiki!), desde la corta historia de James
Joyce "Araby", hasta “Big Sur” de Jack Kerouac o la película de
1957 “El puente sobre el río Kwai”.
==> La utilización psicótica del proverbio en The Shining tuvo un fuerte efecto en el
imaginario popular. Homero escribe “Sin
TV y sin cerveza, Homero pierde la cabeza”, por mencionar el caso más
emblemático (capítulo de 1994
de Los Simpson, "Treehouse of Horror V").
Quienes hayan visto la película
sabrán que el libro está compuesto
por esta frase repitiéndose una y otra vez durante toda la obra.
Ciertamente, la novela –¿podemos afirmar que forma parte de ese género?–
apuesta por el arte minimalista y conciso.
Analicemos un poco la obra. ¿Qué tan
metatextual es el hecho de que la frase sobre un “chico aburrido” se repita de
forma innumerable convirtiendo al texto
entero en algo “aburrido”? ¡Arte, señores! ¡Arte!
... Y no empecemos a hablar
de la tipografía… ¿Esas letras azarosas que faltan, son errores o forman parte de algo mayor, de un código quizás? ¿O representan, últimamente, las indistinguibles diferencias que caracterizan
al hombre moderno? ¿Es, quizás, un artilugio kafkiano para criticar el tonto
y absurdo mundo contemporáneo?
El segundo
capítulo presenta el primer gran giro argumental: nada cambia, absolutamente nada. El status quo se mantiene. ¿Quién habría esperado aquello? Así, se
vuelve aún más aburrido y absurdo… un
perfecto ejemplo del contenido integrándose a la forma.
La primera lectora del texto, Wendy Torrance, (Shelley Duvall)
reacciona del mismo modo que cualquiera de nosotros lo haríamos: aterrada, enloquecida. La dantesca sucesión de páginas repetidas y apiladas la toma por sorpresa. “Mucho trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico
aburrido” se propaga por el ambiente tan
rápido como una enfermedad incurable sobre el marco de la ficción. El libro es la
causa y, al mismo tiempo, el contenido que desborda
en locura y profetiza un trágico desenlace.
La calidad literaria de la
novela Jack Torrance, ese libro
imposible de concebir, nos mantiene pegados al asiento, expectantes a lo que
está por venir. “Únicamente un demente
podría dedicarse a crear, metódicamente, esta obra inútil”, piensa
Wendy. Lo que ignora, desgraciadamente, es que esa mirada inquisitiva, curiosa, sobre un texto en apariencia
cerrado posee la capacidad de convertir la
espeluznante ficción literaria en realidad.
Sobre el
final, tanto Wendy como nosotros estamos tan frustrados, horrorizados y desconcertados
como el mismo autor, convirtiéndonos en
parte del misma climax de la obra. Participamos de la historia como un
público activo. Por otro lado, debo
admitirlo, encontré el desenlace, esa última frase conclusiva, bastante
predecible.
POSDATA: de más está decir que el post es una parodia,
una broma, y no debe ser tomado como un análisis literario estrictamente serio
(como sucedió con este post).
OFF-TOPIC: ¡este representa mi post número 99! Este blog ha crecido muchísimo y me ha traído mucha
felicidad, motivo por el cual estoy
preparando un post especial para consagrarse como el #100.
¡Ampliaremos!
==> Gracias a todos los que me siguen, los que comentan, los que comparten. Un blog
se arma con esos dos componentes: pasión
por parte del autor, e interés por parte de sus lectores.
► ¡Si el
post te gustó, coméntalo, compartilo,
difundilo! COMING-UP: el misterioso
post número 100.
La imagen de un
hombre convertido en insecto siempre me pareció la alegoría simbólica perfecta para expresar la angustia emocional
tan frecuentemente asociada a la experiencia humana. No hay ninguna duda: hoy el término “kafkiano” es sinónimo de lo
absurdo de nuestra existencia moderna.
En 1911, el padre de Franz Kafka lo presionó para que lo ayude en su fábrica de mineral.
Para esa época, Kafka ya estaba enfermo y el rutinario trabajo (que odiaba) lo llevó a considerar el suicidio. Pero al año
siguiente conoció a Felice Bauer y comenzó a escribirle apasionadas cartas en
las que expresaba dudas sobre sus propias habilidades. Esta reactivación de su pasión por escribir,
y una devota pasión hacia su nuevo amor, lo llevó a escribir –en tan solo tres
semanas de otoño– la obra que hoy se
considera su testamento: “La metamorfosis”.
«Cuando Gregorio Samsa
se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se
encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. »
(“La metamorfosis”, Franz Kafka)
Esta cita –quizás la más famosa apertura de la literatura moderna– introduce el
conflicto y nos enseña cómo va a ser tratado a lo largo de la historia. Lo extraño no se percibe como tal en este incidente. Gregorio entiende el cambio como un evento ordinario y nunca se pregunta
“por qué” experimenta esa metamorfosis. Esto crea la sensación de absurdo y aleatoriedad (que se mantendrá
durante toda la obra) que asegura al hombre como un ser que existe en un universo e irracional más allá del propio
entendimiento.
Aunque es una línea narrada en tercera persona,
refleja la actitud de Gregorio
respecto al cambio: parece aceptar el infortunado incidente (como un accidente
o una enfermedad natural) y sigue pensando en la situación financiera de la
familia o en su propio confort físico.
Así, él se suma al absurdo que la
primera cita representa, y que sirve de leitmotiv
a todo el argumento.
Kakfa, un hombre completamente adelantado a su tiempo, explora los
peligros de la burocracia moderna y las instituciones creadas para, de alguna
manera, perpetuarla. Su mensaje sigue siendo relevante un siglo después, y
quizás lo sea aún más: vivimos en un
mundo kafkiano, incoherente, absurdo, donde vemos las cosas como naturales
pero sin que tengan demasiado sentido. Estamos automatizados, nuestra percepción ve lo habitual como
natural. Todos somos, de alguna forma u otra, Gregorio Samsa.
La novella de Franz
Kafka es una obra literaria atemporal y absolutamente maravillosa que he
leído en distintos momentos de mi vida. La última vez leí una versión con
ilustraciones de un conocido de mi familia, y en el verano de 2011 había leído su novela gráfica. Tiene la
ventaja de ser muy corta pero plagada de elementos interesantes para
analizar. Intentaré repasar algunos de
ellos.
► Les
comparto “La metamorfosis” de Kakfa, en versión completa PDF: http://bit.ly/1fpbczv
Lo que parece estar más claro dentro de las muchas
(muchas muchas) teorías, es que convertirse en un insecto representa una enfermedad mental. Ciertamente, Gregorio no puede cuidarse por sí mismo (“por ser un insecto”), nadie lo comprende y es rechazado por la sociedad
(representada por su familia y su jefe). Recordemos que Kakfa realmente estaba
enfermo los años que dedicó a esta novela corta.
En todo caso, es
evidente que los padres de Gregorio Samsa son abusivos (y, en menor medida,
su hermana también). Lo explotan y lo utilizan por su trabajo bien pago,
pero comienzan a dejarlo de lado cuando se convierte en una molestia. Esta
poderosa crítica social se enfatiza en el final, donde se vuelve claro que la familia va a seguir adelante explotando
a la hija luego de la muerte del protagonista. El padre es especialmente
atroz, maltrata a su hijo, lo golpea dos veces durante su transformación y
tiene una mente 100% utilitarista.
Otro elemento fascinante es la fantasía mundana que se esconde tras la novela. Tanto Gregorio
como su familia tratan la transformación como algo grotesco y perturbador, pero nunca como algo no-natural. De
hecho el protagonista nunca se cuestiona por qué le sucedió aquello. A lo largo
de la trama también se completa la idea de que el cuerpo es un contenido para la mente: Gregorio técnicamente
logra comunicarse con su familia, pero su comportamiento animal se va
intensificando en el exterior mientras que mantiene el uso de la razón en su
interior.
Más allá de la atmósfera oscura de la historia, su
solitud y crueldad, Kafka realmente desarrolla la trama con un cierto sentido contradictorio del humor
–satírico, irónico, sutil. Las situaciones que complican a Gregorio, y su
adaptación a esa nueva realidad, son tragicómicas. Los temas recurrentes de la
obra se relacionan con lo absurdo de la vida, la desconexión entre la mente y el cuerpo y los límites de la
simpatía. No parece haber ninguna indicación que demuestre que Gregorio
merezca el destino que le ha tocado, más bien el evento parece ser una obra del
azar. Esto, junto a muchos otros elementos, le da el tono de “absurdo” y
sugieren un universo sin sistemas de
gobierno, ni justicia, ni orden.
Gregorio no es el único que sufre una metamorfosis
(sea física o psicológica). Su hermana Greta
–un personaje interesantísimo dentro de la obra– experimenta un pasaje hacia la
madurez. Incluso en zoología, “metamorfosis” significa la etapa de la vida de un insecto en el que desarrolla las
características de un adulto. Sobre
el final, los abusivos padres también entienden este cambio y consideran
conseguirle un trabajo y un esposo.
Un último elemento interesante es “la comida”, que representa como cada
miembro de la familia se siente frente a Gregorio. Greta, la más cercana a
él, es quien más lo alimenta. Es fascinante
analizar, también, como la familia se preocupa por alimentar a los ocupantes de
la casa y no a él. Finalmente, cuando el padre lastima a Gregorio con una
manzana, es esa misma herida la que
contribuye su trágico destino final.
► La
idea de esta nota es marcar dos o tres cuestiones que me parecieron atractivas
para enfatizar la inmortalidad de esta
obra. Su trama llamativa marcó un umbral dentro de la literatura, y es una
historia con múltiples interpretaciones que nos hace reflexionar sobre lo
verdaderamente importante en esta vida.