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martes, 6 de octubre de 2020

Sun Tzu y el Arte de la Guerra en la ficción

Tiene sentido que el libro militar más conocido jamás escrito haya también sido uno de los más influyentes en el cine y la TV. En esta nota repaso las referencias más interesantes del Arte de la Guerra en la ficción.



martes, 5 de septiembre de 2017

John Dickson Carr y su disertación sobre cuartos cerrados


Estoy leyendo una novela maravillosa de 1935 que probablemente se convierta en una de mis favoritas del año. Es un misterio policial de tipo “cuarto cerrado” donde un asesinato ocurre y el perpetuador parece esfumarse de una habitación herméticamente sellada como por arte de magia.

The Hollow Man (traducida como “El hombre hueco” o “Los tres ataúdes”) es considera la mejor novela policíaca de este particular subgénero, uno que se caracteriza por exponer crímenes imposibles cometidos en un recinto cerrado o de acceso físicamente imposible.

Estaba muy ansioso por llegar al célebre capítulo 17, donde el autor, John Dickson Carr, aprovecha a su detective (el Dr. Gideon Fell) para brindarnos un texto alucinante que repasa las creativas maneras de matar a alguien en un cuarto cerrado.

Es un capítulo que puede obviarse, ya que se desvía de la trama original, y sin embargo aconsejo no hacerlo. Durante el mismo, la novela hace un stop, y rompe la cuarta pared, para dar una lección impresionante sobre las diferentes modalidades en las que estos crímenes pueden ser llevados a cabo.

«—Ahora disertaré —anunció con amable firmeza el Dr. Fell— sobre la mecánica general y desarrollo de la situación conocida en la literatura policíaca bajo el nombre de «habitación herméticamente cerrada».

Lo más llamativo de este metatextual capítulo es que da a entender que los personajes están sumergidos dentro de una obra de ficción.

«—Si va usted a analizar las situaciones imposibles —lo interrumpió Pettis—, ¿para qué hablar de las novelas policíacas?
—Porque ésta es una novela policíaca —replicó el doctor con franqueza—, y no debemos intentar engañar al lector pretendiendo que no lo es. No inventemos complicadas excusas para traer a cuento un examen de los relatos policíacos. Gloriémonos sinceramente de perseguir los más nobles objetivos posibles para los personajes de un libro. »

Les comparto el extracto en esta nota porque, sinceramente, no tiene desperdicio. Es una carta de amor a todos los amantes de lo detectivesco, un manual de ayuda para potenciales escritores e incluso una lista de lecturas recomendadas sobre el subgénero (ya que se brindan varios casos de ejemplo).


***

CAPÍTULO XVII
LA DISERTACIÓN SOBRE CUARTOS CERRADOS
(Extracto)

(Nota: las negritas y cursivas son mías)

He aquí nuestro recinto, con una puerta, una ventana y sólidas paredes. Al analizar los medios de fugarse cuando puerta y ventana están cerradas, no mencionaré el ruin (y hoy día poco frecuente) ardid de contar con un pasaje secreto que conduce al cuarto cerrado. Esto rebaja a tal punto una novela policíaca, que un autor que se respete apenas si necesita mencionar que no existe tal pasaje.

No tenemos por qué analizar las variantes menores de este abuso: el panel que tiene apenas el ancho suficiente para dejar pasar una mano, o el agujero disimulado en el cielo raso a través del cual se baja un cuchillo, reponiéndose luego el tapón de un modo imposible de descubrir, y esparciéndose polvo en el piso del desván de encima, de modo que parezca que nadie anduvo por allí.

Todas éstas no son, repito, sino variantes menores de un mismo principio, ya sea la abertura secreta pequeña como un dedal o grande como la puerta de un pajar… En cuanto a una clasificación legítima, podría usted anotar algunos de los siguientes casos (…).

PRIMERA CLASIFICACIÓN

Primero, tomemos el crimen cometido en una habitación herméticamente cerrada que está realmente herméticamente cerrada y de la cual ningún asesino se ha fugado porque en verdad ningún asesino estaba en ella. Explicaciones:

1.- No es un asesinato, sino una serie de coincidencias que terminan en un accidente que parece un asesinato.

A una hora temprana, antes de que se hubiera echado la llave al cuarto, ha habido un robo, un ataque, o se ha causado destrozos en el mobiliario que sugieren una lucha con un asesino. Más tarde la víctima se muere accidentalmente o se desmaya en un cuarto cerrado con llave, y se supone que todos estos incidentes han tenido lugar al mismo tiempo.

En este caso la causa de la muerte es generalmente una fractura del cráneo. Se presume que ha sido causada con un garrote, pero se debe en verdad a algún mueble. Puede tratarse de la esquina de una mesa o del borde aguzado de una silla; pero el objeto más común es el guardafuego de hierro de la chimenea. Entre paréntesis, el guardafuego asesino ha estado matando gente de manera que hace pensar en un crimen desde la aventura de Sherlock Holmes con el Hombre Cojo.

La solución más ampliamente satisfactoria de la trama de este tipo, en la que hay un asesino, es la de El misterio del cuarto amarillo, de Gastón Leroux, la mejor novela policiaca que se ha escrito.

2.- Es un asesinato, pero la víctima es impulsada a matarse a sí misma o a sucumbir por una muerte accidental.

Esto puede lograrse por el efecto de una habitación encantada, por sugestión; o, más frecuentemente, por un gas que se introduce desde afuera en la habitación. Este gas o veneno produce un frenesí en la víctima, que empieza a despedazar cuanto se encuentra en la habitación, dejándola como si hubiera habido una lucha, y muere de una puñalada que se infiere a sí misma. En otras variantes se traspasa el cráneo con el espigón de la araña, se cuelga de un lazo de alambre o hasta se estrangula ella misma.

3.- Es un asesinato, pero cometido mediante algún aparato mecánico previamente colocado en la habitación y oculto de un modo imposible de descubrir en algún mueble de aspecto inocente.

En el momento oportuno, el asesino pondrá el aparato en movimiento; pero puede tratarse también de una máquina que, funcionando automáticamente, no requiera la presencia del mismo. Puede ser alguna diabólica invención moderna creada por la ciencia de nuestros días.

Tenemos, por ejemplo, el mecanismo que actúa como un arma de fuego escondido en el receptor telefónico, que dispara una bala contra la cabeza de la víctima cuando ésta levanta el receptor. Tenemos la pistola con un cordel atado al gatillo y que es tirado por la dilatación del agua al helarse. Tenemos el reloj que dispara una bala en cuanto se le da cuerda, y (ya que los relojes son tan populares) tenemos el ingenioso reloj de pared que comienza a hacer sonar una campana espantosamente estruendosa que tiene en la parte superior, de modo que cuando uno se empina para detener el ruido, deja caer, con sólo tocarlo, la hoja de una espada que le abre a uno el estómago. Tenemos el peso que se desprende del cielo raso, y el que le aplasta a uno el cráneo desde el alto respaldo de una silla. Está el lecho que exhala un gas mortal al ser calentado por el cuerpo, la aguja envenenada que no deja rastros…

—Ya ven ustedes, cuando nos vemos embrollados con estos dispositivos mecánicos, nos hallamos más en la esfera de las situaciones imposibles que en la de los cuartos cerrados. Se podría continuar indefinidamente con la lista, aun limitándonos a los aparatos mecánicos para electrocutar. Una cuerda colocada ante una hilera de cuadras está electrizada; un tablero de ajedrez está electrizado. Hasta un guante puede estar electrizado. La muerte acecha en cada pieza del mobiliario, aun en un frasco de té. Pero todo esto parece no tener aplicación el caso que nos ocupa, de modo que pasemos al siguiente:

4.- Es un suicidio que se intenta hacer aparecer como un asesinato.

Un hombre se apuñala con un carámbano; el carámbano se derrite, y no hallándose ninguna arma en el cuarto cerrado, se supone un asesinato. Un hombre se dispara un tiro con un revólver sujeto al extremo de un elástico; el revólver, al ser soltado, queda oculto dentro de la chimenea.

Como variaciones de esta treta (sin relación con los cuartos cerrados) tenemos la pistola atada a un peso que cae al agua por encima del parapeto de un puente después de disparado el tiro, y, en el mismo estilo, la pistola arrojada por una ventana a un ventisquero.

5.- Es un asesinato cuyo problema proviene de una ilusión y una caracterización.

A saber: la víctima, cuando aún se la supone viva, yace sin vida en un cuarto cuya puerta es observada. El asesino, vestido como la víctima o confundido con ésta al ser visto de atrás, se precipita en el cuarto; inmediatamente se despoja de su disfraz y sale de la habitación con su verdadera apariencia. El que observa queda con la impresión de que dos hombres iban a trasponer simultáneamente el vano de la puerta, y que uno de ellos, el asesino, dejó pasar al otro, la víctima.

El matador tiene así una coartada, puesto que, más tarde, al descubrirse el cadáver se supondrá que el crimen fue cometido algún tiempo después de que la persona que se había hecho pasar por la víctima entrara en la habitación.

6.- Es un asesinato que, aunque cometido por alguien que estaba fuera de la habitación en el momento del hecho, parece exigir la presencia del matador dentro de la misma.

Al explicar este tipo de asesinato, lo clasificaré bajo el nombre general de “Crimen a Larga Distancia o de Carámbano”, puesto que generalmente es una variación de ese principio.

He hablado de carámbano; ustedes comprenden lo que quiero decir. La puerta está cerrada con llave, la ventana es demasiado estrecha para dejar pasar a un asesino; sin embargo, al parecer, la víctima ha sido apuñalada en el interior de la habitación, y el arma no aparece. Bien, el carámbano fue disparado como una bala desde fuera (no analizaremos si esto es práctico, como no analizamos los misteriosos gases anteriormente mencionados) y se ha disuelto sin dejar rastros.

Creo que Anna Katherine Green ha sido la primera en usar este ardid en la literatura policíaca, en una novela llamada Sólo las iniciales.

Dicho sea de paso, a Anna Katherine Green se debe el comienzo de numerosas tradiciones. En su primera novela policíaca creó, hace ya más de cincuenta años, la leyenda del secretario asesino que mata a su patrón, y estoy seguro de que las estadísticas actuales probarían que el secretario sigue siendo el asesino más corriente en literatura. Los mayordomos han pasado de moda hace ya largo tiempo; el inválido de la silla de ruedas es demasiado sospechoso, y la plácida solterona de edad madura hace tiempo que ha renunciado a la manía homicida para convertirse en detective. Los médicos también se comportan mejor hoy en día, a menos, por supuesto, de que se vuelvan eminentes y se transformen en Sabios Locos. Los abogados, si bien persisten en seguir infames, sólo en pocos casos son activamente peligrosos. ¡Pero los ciclos recomienzan!

Edgar Allan Poe, hace ochenta años, inició una modalidad llamando a su asesino Goodfellow; y el más popular de los escritores de misterio modernos hace precisamente la misma cosa llamando a su archi-villano Goodman. Entretanto, esos secretarios son todavía la gente más peligrosa de tener en casa.

Continuando con lo relativo al carámbano, se dice que los Médicis lo emplearon como arma homicida, y en uno de los admirables cuentos de Fleming Stone se cita un epigrama de Marcial para demostrar que tuvo su origen mortífero en Roma, en el primer siglo de la era cristiana. Bien; era disparado, arrojado o lanzado desde un arco como en una aventura de Hamilton Cleek (aquel magnifico personaje de las Cuarenta caras). Variantes del mismo tema, proyectiles solubles, han sido las balas de sal gema y hasta las balas hechas con sangre congelada.

Esto ilustra lo que quiero decir cuando hablo de crímenes cometidos en el interior de una habitación por alguien que estaba fuera de ella. Hay otros métodos. La víctima puede ser apuñalada con la delgada hoja de un bastón de estoque introducida a través de las enredaderas de una glorieta; o puede ser apuñalada con una hoja tan delgada que no sabe que está herida y se encamina a otra habitación antes de caer súbitamente muerta. O es inducida a mirar por una ventana, y, en seguida, nuestro viejo amigo el hielo le atraviesa el cráneo desde arriba, pero ningún arma aparece, porque el arma se ha disuelto.

Bajo este encabezamiento (aunque podría ir igualmente bien bajo el número tres), podríamos catalogar los asesinatos cometidos por intermedio de culebras e insectos venenosos. Las culebras pueden no sólo ser escondidas en cofres y cajas de caudales, sino también en floreros, libros, lámparas y bastones. Hasta recuerdo un divertido caso en el que la boquilla de ámbar de una pipa, grotescamente tallada en forma de escorpión, nace a la vida de repente como escorpión real cuando la víctima se la lleva a la boca.

Pero el que les recomiendo, señores, como el mejor de los asesinatos a distancia cometidos en un cuarto cerrado, es el relatado en uno de los más brillantes cuentos cortos de la historia de la literatura policíaca. (De hecho, alcanza la suprema e intangible excelencia de Las manos de Mr. Ottermole, de Thomas Burke; El hombre del pasaje, de Chesterton, y El problema de la celda número 13, de Jacques Futrelle).

Es El misterio de Doomdorf, de Melville Davisson Post… y el asesino a larga distancia es el sol. El sol pasa a través de la ventana del cuarto cerrado, convierte en vidrio ustorio una botella que está sobre la mesa, llena de puro y blanco licor de alcohol metílico, y enciende por su intermedio el pistón de un revólver que cuelga en la pared, de modo que la víctima muere de un balazo en el pecho mientras yace en su cama. Después tenemos… ¡Despacio! ¡Ejem! ¡Ja! Mejor será que no me desvíe del tema. Pondré punto final a esta clasificación con la última subdivisión:

7.- Éste es un crimen que depende de un efecto exactamente opuesto al del número 5. Esto es, se supone muerta a la víctima mucho antes de que en realidad lo esté.

La víctima yace dormida (narcotizada pero ilesa) en un cuarto cerrado. Las llamadas a la puerta no consiguen despertarla. El asesino manifiesta una fingida alarma, fuerza la puerta, se precipita en el interior del cuarto y mata a la víctima de una puñalada o cortándole la garganta, haciendo creer entretanto al resto de los presentes que han visto algo que en verdad no han visto.

El honor de la invención de este recurso corresponde a Israel Zangwill, y desde entonces ha sido usado en muchas formas. Ha sido puesto en práctica (generalmente apuñalando) en barcos, en casas ruinosas, en invernáculos, en desvanes y aun al aire libre, donde la víctima ha dado un traspié y se ha desmayado antes de que el asesino se incline sobre ella.

Por cierto que ni siquiera he considerado con amplitud los métodos de esta clasificación particular; no he hecho más que un tosco bosquejo improvisado; pero dejaré que quede así. Iba ahora a hablar de la otra clasificación: la de los diversos medios de acomodar puertas y ventanas de modo que puedan ser cerradas por el lado de adentro.

SEGUNDA CLASIFICACIÓN

Las chimeneas, lamento decirlo, no están favorecidas como medios de fuga en la literatura policíaca…, excepto, por supuesto, como pasajes secretos. En ese carácter resultan insuperables. Tenemos la chimenea hueca con el cuarto secreto detrás, la parte posterior del hogar que se abre como una cortina, el hogar que gira hacia afuera…, hasta la habitación debajo del suelo del hogar.

Además se puede dejar caer toda clase de cosas por las  chimeneas, especialmente cosas ponzoñosas. Pero el asesino que huye trepando por ellas es muy poco frecuente. Además de estar muy cerca de lo imposible, es un asunto mucho más sucio que darse maña con puertas o ventanas.

De las dos clasificaciones principales: puertas y ventanas, la puerta es con mucho la más popular, y podemos por tanto clasificar unos cuantos métodos de maniobrar con ellas de modo que parezcan tener la llave echada por dentro:

1.- Operando con la llave que ha quedado puesta en la cerradura.

Éste era el método preferido antiguamente, pero sus variantes son demasiado conocidas hoy día para que alguien lo use seriamente. El paletón de la llave puede ser alcanzado y hecho girar con pinzas desde fuera.

Un pequeño mecanismo práctico consiste en una pequeña varilla delgada de metal, de unos cinco centímetros de largo, a la que se amarra un cordel resistente. Antes de abandonar la habitación se introduce esta varilla en el ojo de la llave de manera que funcione como una palanca; se deja caer el cordel al suelo y se lo pasa por debajo de la puerta al otro lado: al tirar de él, la varilla hará girar la llave. Después se sacude el cordel hasta lograr que la varilla caiga al suelo, y luego se la arrastra hacia uno por debajo de la puerta. Hay  varias aplicaciones de este mismo principio, y en todas ellas se hace uso de un cordel.

2.- Sacar simplemente la espiga de los goznes de la puerta sin tocar el cerrojo o cerradura.

Ésta es una limpia treta conocida por la mayor parte de los escolares, que la ponen en práctica cuando quieren asaltar un aparador cerrado con llave; claro está que los goznes deben hallarse del lado de afuera de la puerta.

3.- Operando con el cerrojo.

También aquí se echa mano de un cordel; esta vez se utiliza un mecanismo de alfileres y agujas de zurcir por medio del cual el cerrojo se cierra desde afuera por la acción de palanca de un alfiler clavado en el lado de adentro de la puerta, y el cordel se saca a través del agujero de la cerradura.

Philo Vance, ante quien me descubro, nos ha mostrado una óptima aplicación de esta treta. Hay variaciones más simples, pero no tan efectivas. Una de ellas es la siguiente: se practica un lazo, más o menos flojo, en el extremo del cordel; se hace pasar el lazo alrededor de la manija del cerrojo y el cordel por debajo de la puerta. El cerrojo se corre tirando del cordel hacia la izquierda o hacia la derecha. Luego, mediante un tirón se hace saltar el lazo de la manija, y la cuerda se arrastra hacia afuera.

Ellery Queen nos ha mostrado otro método, que implica la utilización del mismo muerto…, pero una descripción escueta de ese método, sacado del contexto, parecería tan descabellada que cometeríamos una injusticia con ese brillante caballero.

4.- Maniobrando con una aldaba.

Este método consiste, por lo general, en  colocar entre la aldaba y la hembrilla algún objeto que se sacará después de cerrada la puerta desde fuera, permitiendo así que la primera caiga dentro de la segunda. Hasta ahora no se ha encontrado, para ello, nada mejor que utilizar un cubo del siempre servicial hielo; pues como éste se derrite, evita la segunda parte del procedimiento. Hay casos en que un portazo basta para hacer caer la aldaba en la hembrilla.

5.- Una treta simple, pero efectiva.

El asesino, después de cometer su crimen, ha cerrado la puerta desde afuera y se ha guardado la llave. Se  supone, sin embargo, que la llave está todavía en la cerradura, del lado de adentro.

El asesino, que es el primero en provocar la alarma y encontrar el cadáver, rompe el vidrio superior de la puerta, mete a través de él su mano, con la llave escondida en ella, y pone la llave en la cerradura, abriendo así la puerta desde adentro. Esta estratagema también se puso en práctica rompiendo un panel de una puerta ordinaria de madera.

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jueves, 23 de febrero de 2017

“Batman: una muerte en la familia”, un cómic de Jim Starlin


Después de comprar Batman: Hush, el primer tomo de la nueva colección de novelas gráficas de DC de Salvat (que comenté en esta nota), dejé de adquirir las novelas en papel por un tema de presupuesto (a 220$ cada una, siendo que salen cada 15 días, me pareció un poco mucho).

Sigo disfrutando el 95% de los cómics en formato online o descargándolos (afortunadamente se encuentra de todo en torrents). Sin embargo –y aunque ya lo hubiera leído antes– me tenté con la versión impresa de Batman: una muerte en la familia, indudable clásico del Caballero Oscuro.

Una muerte en la familia es un arco argumental de Batman que corrió durante cuatro tomos (Batman #426-429) en 1988. No es realmente un spoiler decir que trata sobre la muerte de Jason Todd, el segundo Robin. 

(¡Dale! Pasaron casi 30 años, hay películas al respecto (Batman: Under the Red Hood), se desliza esa muerte en un cómic de Frank Miller y en Batman V Superman. ¡Ah, y Batman tiene a un Robin muerto en la maldita tapa de la novela!)

La particularidad de esta historia escrita por Jim Starlin es que le dio la posibilidad a los fans de que pudieran influenciar el punto más crítico de la trama llamando a un número 1-900. La situación fue ésta: el Joker ha herido brutalmente a Robin con una varilla, lo ata y lo encierra junto a una bomba que Batman no llega a detener. Mediante el llamado, los fans podían decidir si Robin sobreviviría a la bomba o no.

Y no, no sobrevivió.

Pero lo loco es que lo hizo por una diferencia realmente minúscula (5.343 votos a favor de la muerte de Jason Todd contra 5.271 para su supervivencia). La insólita diferencia de 72 votos llevó a DC Comics a finalmente tomar la decisión de dejarlo morir.


Y lo más increíble de todo es que, aparentemente, hubo una persona en particular que llamó unas 100 veces en un lapso de 8 horas para pedir la muerte de Robin. Este tipo fue literalmente quien asesinó a Robin.

Lo cierto es que Una muerte en la familia no es una gran historia en sí. Tiene momentos interesantes (llama la atención la cantidad de tiempo que el Joker está sin la máscara, o el hecho de que la acción transcurre en gran parte en el Oriente Medio) pero hay demasiadas casualidades y momentos deus ex machina  que arruinan un poquito las cosas.

Puedo entender y aceptar que las tres mujeres que podrían ser la verdadera madre de Jason Todd estén convenientemente en el mismo huso horario, pero cuesta creer que justo el Joker estaba yendo para el mismo lugar en el Oriente Medio y que se cruza con no una, sino dos de las posibles madres.

Ya me referí a la suspensión de la incredulidad a la hora de contar una historia en esta nota, por si alguien quiere repasar el concepto.

La trama es un poco floja por la manera en la que se aborda la política internacional. Se puede contar una historia de Batman cargada de política (y si no, pregúntenle a Frank Miller) pero este no es el caso. Acá se muestra a los iraníes de forma unidimensional, y la idea de que cualquier país del mundo pueda permitir hacer al Joker un diplomático es risible.

Por otro lado, el argumento vuelve a mostrar un Joker que escapa de Arkham, tortura a alguien, pelea con Batman y vuelve a escaparse fácilmente (reflejando, en esencia, la misma narrativa de esa obra maestra de Alan Moore llamada Batman: The Killing Joke).

Por último, Superman de pronto no tiene manera de encontrar el cuerpo del Joker cuando cae el helicóptero en llamas. Un helicóptero común y corriente en el océano. Superman bien podría haber utilizado sus Súper Sentidos para encontrar al Príncipe del Crimen. Si no lo hace es porque el guión es débil y no puede sostenerse por sí solo.

Sin embargo, la novela gráfica tiene sus puntos fuertes, y sería injusto no destacarlos hay varios motivos por los que se Una muerte en la familia se mantiene icónica dentro de la saga de Batman.

Uno de ellos es, por ejemplo, esa tranquila escena de drama en la que el Joker nota a Bruce Wayne entre la gente y ellos simplemente se miran. Jason Todd se había visto públicamente junto a Bruce y el Joker conocía que el joven era, en realidad, Robin. Entonces: ¿reconoció el Joker a Bruce como Batman?


¿Descubrió, en este momento, su identidad secreta..?

Me pareció interesante también las veces en las que Batman se pregunta si elegir un camino del utilitarismo (seguir al Joker para detener sus planes y salvar a la mayor cantidad de personas) o el del egoísmo puro (perseguir sus propios deseos, que son los de ayudar a Robin, su hijo adoptivo).

Sucede en varias oportunidades a lo largo de la historia y esa duda que él se plantea sirve para desarrollar más al personaje del Caballero Oscuro.

Junto a The Killing Joke, este fue el cómic que redefinió a Batman como ese ser sumamente complejo, oscuro y afligido que hoy conocemos.

Por años DC había estado intentando reinventar a Batman como lo había hecho con Superman y Wonder Woman luego del evento crossover Crisis en tierras infinitas (el primer gran reboot que tuvo la continuidad de superhéroes de DC). A su vez, querían quitar a Batman y al Joker de la sombra de lo que fue la ridícula y lisérgica serie de TV de los años ´60. 

Finalmente lograron  ambas cosas con este arco argumental.

El estudio de cómics ya sabía que Jason Todd no era tan popular y querido como el primer Robin (Dick Grayson) y buscaban una nueva forma de removerlo del rol de compañero de Batman. 

La pregunta era cómo hacerlo. 

Quizás inspirados en la pista que da Frank Miller en Batman: The Dark Knight Returns (si bien no se considera canon), se les ocurrió esta brillante idea de un número 1-900 en el cual se pudiera votar (al costo de 50 centavos de dólar) por la vida o muerte del segundo Robin.

► El anuncio en Batman #427 decía: 

ROBIN WILL DIE BECAUSE THE JOKER WANTS REVENGE. BUT YOU CAN PREVENT IT WITH A TELEPHONE CALL”.


Palabras finales

La tragedia de Jason Todd es el momento de quiebre para Batman, una muerte que sólo fue seguida en impacto por el fallecimiento de los padres de Bruce Wayne. Sólo por ese motivo vale la pena leer este cómic, que dejó una huella imborrable en el superhéroe.

Una muerte en la familia mantiene un status sagrado dentro de las historias clásicas de Batman. Fue el momento en que él falló (y falló de forma monumental). La imagen de Batman acunando a un sangriento y herido Robin es reconocible por cualquier aficionado de la cultura pop.


Lamentablemente, la historia en sí no es demasiado espectacular, se siente por momentos forzada y tiene una narrativa extraña. Es como si el escritor Jim Starlin hubiese querido combinar al Batman aventurero de los setenta con su versión más oscura de los ochenta, en una mezcla que no termina de cerrar.

El cómic puede conseguirse fácilmente en la web, y todavía debería estar disponible en puestos de kioscos y revistas.

De regalo, el tomo 14 de Salvat trae también Batman #366, la primera aparición de Jason Todd como Robin, publicado originalmente en diciembre de 1983. La historia es muy loca y Robin aparece apenas en los últimos paneles asistiendo a Batman en plena batalla contra el Joker en Guatemala.

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lunes, 13 de febrero de 2017

Las tres preguntas de León Tolstoi


Quizás no muchos conozcan el nombre Hans Christian Andersen, pero el dinamarqués es uno de los autores de cuentos infantiles más famosos del mundo, con historias célebres como La Sirenita, El patito feo y La reina de las nieves, todas adaptadas al cine por Disney.

(Por si quieren saber, La reina de las nieves fue adaptada en Frozen).

La cuestión es que Andersen solía decir lo siguiente: «Los cuentos (infantiles) sirven para que se duerman los niños, y se despierten los mayores». 

Pero esta nota no es sobre él sino sobre León Tolstoi, quizás el más conocido escritor ruso luego de Dostoievski.

Tolstoi tiene varios cuentos infantiles. Al ruso le gustaba emplearlos como método de enseñanza. De hecho, fundó una escuela para los niños campesinos llamada Yasnaya Polyana (Claro del Bosque).

Su cuento de hadas Las tres preguntas narra la historia de un emperador que pensó un día que si conociera las repuestas a tres interrogantes, podría tener siempre todo bajo control, no se equivocaría en nada y sabría exactamente cómo proceder. Dichas preguntas eran:
  1. ¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
  2. ¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
  3. ¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

Para obtener las respuestas, anunció que daría una gran recompensa a aquel que pueda ayudarlo. Nadie logró satisfacerlo. Entonces decidió visitar a un sabio ermitaño quien, en lugar de darle el pescado, le enseña a pescar (es decir: lo ayuda a comprender las contestaciones por sí mismo).

Lo interesante de la historia es su mensaje (el texto es una evidente parábola con su correspondiente enseñanza). Nos habla de la necesidad de vivir la vida con intensidad, saboreando cada momento. También se refiere a la importancia de quienes nos rodean y de los beneficios de ser generoso.


Sobre el final de su vida, Tolstoi comenzó a sufrir depresión, y buscaba desesperadamente un propósito. Quería entender el verdadero significado de su existencia. Durante su lucha espiritual se volcó al cristianismo, profesando el amor universal y la resistencia pasiva contra todo mal.

Las tres preguntas del cuento buscan brindar una enseñanza de tipo moral-filosófica. Se basó en varias leyendas religiones y tiene un estilo simple, expresivo. Busca interpretar la idea de la ética cristiana (“ama al prójimo”) y se expande también a algunos mandamientos del Budismo (simplificar la vida, renunciar a lo material, etc).



El relato es sencillo e impactante, especialmente considerando que fue publicado en 1885.

Pueden leerlo en varias páginas de la web (por ejemplo acá: http://www.cop.es/colegiados/M-13106/images/CuentoPreguntas.pdf)

Es cortito y sería una pena arruinarlo. Más bien, propongo que cada uno lo experimente a su manera, a su ritmo. Creo que es un texto que apunta a los más chicos pero que (si se lo permitimos) puede dar lugar a importantes descubrimientos también para los más grandes.

  ACÁ pueden leer el cuento: “Las tres preguntas”. O también verlo de forma online:


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miércoles, 18 de enero de 2017

“Las puertas de la percepción”, de Aldous Huxley


En el año 1954 ya se experimentaba bastante con drogas alucinógenas, pero pocos se tomaban el trabajo (o el riesgo) de documentar imparcialmente sus efectos. En ese sentido, el curioso ensayo de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción, vino a cambiarlo todo.

Tanto este ensayo como “Cielo e infierno” (que Huxley publicó dos años después) relatan la experiencia real del autor tomando mescalina, el principal alcaloide del peyote y que tiene propiedades alucinógenas. 

El conocido autor de Un mundo feliz estaba un tanto decepcionado  con la manera en la que avanzada la tecnología aquella época y por el estilo superfluo de la sociedad en general; por ese motivo comenzó a experimentar en el área psicodélica.

Las puertas de la percepción es un ensayo cortito (unas 30 páginas) que se lee con facilidad (a pesar de la inconmensurable erudición del autor). Se puede leer sencillamente en una tarde.

Las puertas de la percepción (1954) ensayo de Aldous Huxley: DESCARGAR.

El ensayo es absolutamente fascinante no sólo por la lisérgica premisa (documentar objetivamente los cambios que produce en el cuerpo humano la ingesta de mescalina) sino también porque el escritor lo redacta de forma muy amena.

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El título está inspirado en una cita de William Blake contenida en su obra “El matrimonio del cielo y el infierno”. 

Allí, Blake escribe:

«Si las puertas de la percepción se purificaran
todo se le aparecería al hombre como es, infinito».

La hipótesis de Huxley es que el cerebro humano es limitado, filtra la realidad impidiéndole el paso a todas las impresiones e imágenes del mundo, ya que no encuentra forma de procesarlas. En ese sentido, las drogas alucinógenas pueden reducir este filtro (abrir las puertas de la percepción, como expresa simbólicamente).


A lo largo del ensayo él pasa por diferentes etapas, la delira un montón, y comienza a notar cómo, por ejemplo, los objetos cotidianos pierden su funcionalidad, de repente existen "como tales". También el espacio y el tiempo pierden relevancia. 

En palabras suyas:

«El lugar y la distancia dejan de tener mucho interés. La mente obtiene su percepción en función de intensidad de existencia, de profundidad de significado, de relaciones dentro de un sistema. Veía los libros, pero no estaba interesado en las posiciones que ocupan en el espacio. Lo que advertía, lo que se grababa en mi mente, era que todos ellos brillaban con una luz viva. (…) El espacio seguía allí, pero había perdido su predominio. La mente se interesaba primordialmente no en las medidas y las colocaciones, sino en el ser y el significado.»

Por su parte, los niveles de percepción parecen hacerse mayores. 

La sensación es de que algo demasiado grande te invade, lo que Huxley interpreta como el cerebro tratando de lidiar con la enorme cantidad de impresiones y sensaciones que el filtro ahora deja pasar. 

Dice el autor:

«(...) la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales es principalmente eliminativa, no productiva. La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos por esta masa de conocimientos en gran parte inútiles y sin importancia (...) admitiendo únicamente la muy reducida y especial selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útil.”»    

En una nota de color, este libro (absolutamente influyente para los estudiosos de la psicología, filósofos y hasta médicos) tuvo una fuerte influencia en la cultura popular. En primera instancia, dio nombre a la banda The Doors, quienes a su vez crearon una canción (Break on through) inspirada en la temática de “Las puertas de la percepción”.

Además, quienes hayan visto la película Doctor Strange (una de las grandes producciones cinéfilas del 2016), durante el clásico cameo de Stan Lee se lo puede ver en un colectivo leyendo este mismo libro.


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El ensayo de Huxley es muy detallado e inmerso en la reflexión. No sólo fue tomando apuntes sino que además contó con un grupo de investigadores que lo observaban y lo iban acompañando durante la experiencia.

Es muy loco cuando, a medida que avanza la narración, te das cuenta que el escritor está absolutamente puesto, entrando en una atmósfera de colores y texturas, un espacio compuesto de una importante sensibilidad visual.
«La totalidad está presente hasta en los pedazos rotos.
Más claramente presente tal vez que en una obra completamente coherente.»

Entre sus diferentes disertaciones, que van desde lo filosófico hasta lo místico, también incorpora investigaciones médicas y psicológicas, demostrando que hizo un trabajo importante antes de someterse al experimento.


No es raro que este ensayo (de la mano con los poemas de William Blake) se haya convertido en una suerte de manual para el movimiento hippie que surgió después en la década de los ´60. Y, a pesar de contar con más de cincuenta años desde su concepción, sigue siendo una lectura vigente.

Si tienen posibilidad de leerlo, háganlo. No tiene desperdicio.
«Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros,
pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos
(Aldous Huxley, Las puertas de la percepción)
 
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domingo, 1 de enero de 2017

Lista TOP 10: Libros favoritos leídos en 2016

¡Primer post del año! 

Me di cuenta de que este año no leí tanto como otros. Quizás porque encaré algunas novelas más largas, o porque tuve menos tiempo (hubo otros proyectos dando vueltas). La cosa es que leí buenas historias. Algunas tuvieron sus reseñas en el blog, otras están pendientes.

En esta nota voy a hacer un recorrido por los diez libros que encontré más memorables este año 2016. La característica es que tienen que ser novelas, novelas cortas, guiones o novelas gráficas. No consideré relatos cortos.

La elección es complicadísima ya que todos los que componen la lista son interesantes por diferentes razones. La idea es que sirvan también como un guía de recomendaciones para aquellos que puedan sentirse interesados. Tranquilos, todo va sin spoilers.

Hay una obra que abandoné: El sueño eterno (1939). No pude engancharme con esta novela negra clásica de Raymond Chandler. Quizás en el futuro la siga.

Además, me faltan las reviews/críticas de Las puertas de la percepción (1954), un lisérgico ensayo de Aldous Huxley donde experimentó con drogas y documentó todo, y la antología de Denise (una gran seguidora del blog): Primera Naturaleza.

En fin, ahí vamos.

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GRANDES DECEPCIONES

El viejo y el mar” (Ernest Hemingway) (review completo)

Es un clásico de la literatura universal, y le saqué un montón de cosas positivas… pero no es una lectura especialmente amena. La verdad es que la historia nunca llega a a atraparte del todo y la narración es densa, aburrida.

Toda la obra está pincelada con un tono bastante deprimente y me molesta que Hemingway haya elegido narrar en tercera persona siendo que el 90% de la novela son monólogos del protagonista. Me molestó que se la pasara hablando literalmente solo y en voz alta, a nadie en particular.

Harry Potter y el legado maldito” (Jack Thorne) (review completo)

Debería haberse llamado “Harry Potter y la decepción maldita”. 

Esta es la GRAN decepción del año. Jack Thorne tomó una obra que amé durante mi infancia y la hizo pedazos. J.K. Rowling no estuvo metida en la historia, pero sí la aprobó. Y el resultado es un desastre.


En la note me explayé bastante en cuanto a los motivos de mi enojo. En resumen: la octava entrada en el mundo del mago más famoso del mundo es incoherente, tiene sabor a fan-fiction mediocre, vuelve a introducir el peor artilugio que tuvo la serie (los giratiempo) y no convence bajo ningún punto de vista.

No voy a negar que la obra tiene ritmo, entretiene y cuenta con algunos momentos logrados (la química entre Albus y Scorpius, las situaciones cómicas, Hermione, etc). Pero no puedo dejar de pensar que tendría que haber sido algo más grandioso y perfeccionado. Una lástima.


MENCIONES DE HONOR

No entraron en el top, pero no dejan de ser lecturas recomendables. A lo mejor tendría que haber hecho un TOP-13.

La Patagonia Fusilada” (Guido Barsi) (review completo)

Interesante novela gráfica que narra uno de los hechos más sangrientos y trágicos de la historia argentina. Antes ya había reseñado la primera obra de Guido, y este año él me contactó para revisar su nuevo trabajo. Concordamos en hacer una entrevista que fue lo que terminé publicando en el blog.


La obra es memorable por lograr tomar un hecho histórico y volverlo fascinante para el lector más casual. La narrativa es cruda y se nota que hubo un trabajo importante de investigación. Disfruté esta lectura y disfruté de la entrevista que tuve con el autor.

El que las hace, ¿las paga?” (Vicente Torres Medina, compilador) (review completo)

Las antologías de misterio y relatos policiales me pueden. Este fue uno de los pocos libros que compré en el año (no da el presupuesto para comprar uno por mes) y lo hice porque me llamó la atención su premisa.

El libro recopila 16 cuentos policiales latinoamericanos, dando muestra de la dispersa producción del género que existe en América Latina. Gracias a esta lectura, me encontré con El sueco (del nicaragüense Ernesto Cardenal), con El juego del muerto (del brasilero Rubem Fomseca) y con La muerte sale de viaje (del cubano Ignacio Cárdena Acuña). Todos relatos ingeniosos y oscuros.

No entró en el top porque no todos los cuentos fueron de mi gusto, y sólo algunos resultaron especialmente atractivos.

El cine según Hitchcock” (Francois Truffaut) (review completo)

Lectura obligada para todos los amantes del cine de Hitchcock (y del cine en general). Hoy nadie pone en duda el certificado de “maestro del suspense” para el inglés bajo y más bien regordete. Pero no hace mucho tiempo, la crítica lo consideraba nada más que un mero entretenimiento banal y pasajero.


Nadie lo tomaba como un artista “serio” hasta que los críticos de la nueva ola francesa (entre ellos, Francois Truffaut) corrigieron el curso de la historia dándole el papel que se merecía. Truffaut preparó una entrevista emblemática (¡que terminó durando 50 horas!) repasando cada película de la extensísima filmografía del director.

Cuatro años más tarde, recopiló sus grabaciones y publicó quizás la obra más importante alguna vez concebida en el mundo del séptimo arte: El cine según Hitchcock (1966). Vale la pena.

LISTA-TOP 10: LIBROS FAVORITOS EN EL 2016

PUESTO #10. “Los que aman, odian” (Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo) (review completo)

Jamás habría leído esta novelita si una profesora de Letras no la hubiera relacionado con mi primera novela. La obra es de una indudable maestría (la mano de Bioy Casares está muy presente) pero la historia no terminó de convencerme del todo.

Es un argumento chiquito, minimalista. Un asesinato ocurre en un desolado hotel y alguno de los presentes pudo haber sido el criminal. El narrador y protagonista Humberto Huberman –un personaje fascinante– se suma a la investigación para encontrar al culpable. La resolución no es particularmente ingeniosa, pero sí lo es todo lo que nos lleva hasta ella. Recomendable para amantes de la literatura de Agatha Christie, por ejemplo.

Por cierto: ¡se está filmando la adaptación al cine de esta historia! La van a protagonizar Guillermo Francella y Luisana Lopilato.


PUESTO #9. “Mundo Anillo” (Larry Niven)

No quiero decir demasiado de esta emblemática novela de ciencia ficción dura porque todavía estoy debiendo la review completa. Me costó leerla, justamente por ese acercamiento riguroso a la ciencia que tiene, pero la terminé disfrutando un montón. Tiene bastante para comentar y debatir, así que me lo guardo para cuando venga el post completo.

PUESTO #8. “Flores robadas en los jardines de Quilmes” (Jorge Asís) (review completo)

Nunca había leído nada de Asís. Me recomendó esta novela un amigo y quedé contento. Narra las aventuras (por sobre todo sexuales) de dos amantes que luego se hacen amigos. En el medio están viviendo todo el proceso de la dictadura y la recuperación del país.


Uno puede engancharse con Flores robadas por su trasfondo político o sólo leerla por su trama pícara y entretenida.  Me gustó especialmente no cae en el clásico lugar común de hombre casado y con familia que se reencuentra con un viejo amor. Está bastante bien.

PUESTO #7. “Asesinato entre amigos” (Lawrence Block, compilador) (review completo)

Ya lo dije antes: las compilaciones de relatos de suspenso, policiales y criminales me encantan. Esta era una antología que había leído durante la secundaria y la encontré, de casualidad, en la casa de mis viejos. Volver a leer los geniales relatos que compiló Lawrence Block es impagable.

De los once relatos que contiene (todos interesantes a su manera) me quedé enganchado con Deshaciéndose del señor basura (Judith Kelman), ¿Nos conocemos de alguna parte? (Mary Higgins Clark) y Larguémonos de aquí (de Lawrence Block).

La compilación tiene elegancia, ingenio y habilidad. Es súper recomendable para fans del género policial.

PUESTO #6. “Superman: Red Son” (Mark Millar) (review completo)

Las historias Elseworlds de DC se hicieron famosas por brindar tramas que respondían a la pregunta de “qué pasaría si…?”. Dentro de estos universos alternativos, Superman: Red Son es considerada una de las mejores novelas gráficas, y ciertamente se ganó el título.


El argumento aborda el interrogante de qué habría pasado si Superman hubiese sido criado por rusos en lugar de americanos. Indudablemente, Mark Millar fue muy influenciado por la obra maestra de Alan Moore (“Watchmen”, que ya reseñé en el blog), particularmente en el tono de la historia, las temáticas que profundiza y la forma en que la presencia de un superhéroe que es casi un Dios (Dr. Manhattan por un lado, y Superman por otro) altera completamente el mundo en el que vivimos.

Por eso disfruté tanto de Red Son: los personajes son grises y complejos, los giros argumentales son verdaderamente sorprendentes y el final nunca lo ves venir.

PUESTO #5. “La torre oscura (I): el Pistolero” (Stephen King) (review completo)

Estuve bastante tiempo queriendo empezar la saga de fantasía más famosa del genio Stephen King. Por un motivo u otro lo fui posponiendo. Finalmente, el año pasado un amigo (que tiene toda la colección) me pasó la primera parte.

La trama de Roland Deschain, el último pistolero en un mundo postapocalíptico y desolado, quien está detrás de su feroz adversario, El Hombre de Negro, es fascinante. El año que viene se va a escuchar mucho sobre esta saga ya que se viene la adaptación al cine.

Cuesta meterse en la historia porque los primeros capítulos son densos en descripciones, pero una vez que te engancha, cuesta soltarla. Es una mezcla entre lo épico de Tolkien y lo “cool” de las películas westerns. Es todo muy místico, hay profecías, no hay tecnología, existe la magia. Me encantó la historia y el próximo año voy por la segunda parte.

PUESTO #4. “La cena” (César Aira) (review completo)

¡César Aira + una invasión de zombies en el pueblo de Coronel Pringles! Habiendo conocido ese lugar de toda la vida, tenía que leer esta novela. Es cortita, es llevadera, es ingeniosa. Se disfruta de principio a fin.

Luego de una tediosa cena con su madre en la casa de un amigo, el protagonista se entera –a través de la TV– de que la ciudad de Pringles está siendo invadida por una horda de muertos vivos. A partir de ahí se desata un caos hermoso.

Hay acción y hay humor, pero por detrás hay un profundo subtexto que remarca la idiosincrasia de pueblo, la estupidez humana, la manipulación mediática y los difusos límites entre ficción y realidad. Una gran propuesta que definitivamente recomiendo.

PUESTO #3. “Batman: Silencio” (Jeph Loeb) (review completo)

Excelente novela gráfica que sirve como iniciación al canon de Batman. Si bien no es una historia perfecta, tiene una amplia galería de personajes, dibujos increíbles y un buen tratamiento de los conflictos más habituales del Caballero Oscuro.


Este comic es el equivalente a una gran película pochoclera. Hay un misterio atrapante, muchísima acción y sorpresivos giros argumentales. Me encantó el enfoque de policial negro y que cada tomo tenga foco en un personaje diferente. Si tienen posibilidades de leerla, esta obra es muy recomendable. Sin duda de las lecturas más disfrutables de este año.

PUESTO #2. “Cómo me hice monja” (César Aira) (review completo)

De nuevo: Aira. Luego de una discusión con un heladero, el padre del protagonista es encerrado en la cárcel. Resulta que el comerciante le vendió a su hijo un helado en mal estado. El chico termina pasando un tiempo en el hospital (donde la delira mal) y comienza tarde la escuela primaria.

Desconectado de su propia realidad (y con su madre como única amiga) termina adentrándose en su propio mundo de fantasía. La novela te lleva por lugares muy locos y sorprende con un desenlace inesperado.

Lo grotesco, la fantasía, el engaño, el miedo y la ingenuidad de un niño están todos compactados en un texto increíble donde el autor juega constantemente con nosotros. Imperdible.

PUESTO #1. “Rayuela” (Julio Cortázar) (review completo)

Tardé literalmente años en encontrar las fuerzas para leer esta novela. Sabía muchas cosas sobre ella, había leído capítulos salteados, pero nunca la había encarado en serio. Para las navidades pasadas, mi mujer (una genia) se la jugó con el regalo.

Hay un antes y un después de leer Rayuela, y me alegro haberla leído ahora que soy mayor. Quizás de chico no la habría apreciado de la misma forma.


El review/análisis que hice de esta obra cumbre de Cortázar es larguísimo porque no había otra forma de hacerlo. Me maravillaron las temáticas de búsqueda y transgresión de la historia, amé a Horacio Oliveira, me enamoré de La Maga y quise estar con todo el grupo del Club de la Serpiente.

Es muy probable que en algunos años la vuelva a leer. Así de fuerte me pegó. Amé Rayuela y se convirtió, sin lugar a dudas, en mi lectura favorita del año 2016.

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¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Cuál les interesaría encarar? ¡Dejen sus comentarios o van a tener todo un 2017 de mal sexo!

BONUS TRACK: Dense una vuelta por la LISTA TOP-10 de Libros favoritos leídos en el 2015. Quizás encuentren algo de su gusto.

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