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lunes, 29 de junio de 2026

“La última versión estable” (cuento mundialista)

 

Ganaron un PRODE mundialista con una precisión imposible. Los felicitaron, los premiaron y los mandaron al Caribe a celebrar. ¿Pero qué predijo realmente su IA? Hoy, cuento nuevo: “La última versión estable”.

 



jueves, 11 de diciembre de 2025

“12 muertes”, una obra de Martín Larrea


La vida, tarde o temprano, se cierra con una muerte. Eso es lo único garantizado. En la antología “12 muertes”, el escritor Martín Larrea busca amigarse con este inevitable desenlace.


 

jueves, 13 de noviembre de 2025

“La trama se desenlaza” (cuento tarotista)

 

Un relato que invita a pensar en el juego como una forma de conocimiento, en la curiosidad como motor de lo humano y en la ternura como una manera de resistir la rutina. Hoy: “La trama se desenlaza”.



miércoles, 5 de noviembre de 2025

“El regalo que nadie pidió” (cuento bondístico)

Un hombre al borde del pánico, un micro que sigue imperturbable y un regalo que nadie quería recibir. Hoy, un pequeño relato experimental para despuntar el vicio.




domingo, 5 de octubre de 2025

“Correspondencia póstuma” (cuento)

 

Un sobre blanco. Un nombre. Una fecha de muerte. En “Correspondencia póstuma”, un simple gesto se convierte en una espiral de locura, culpa y redención. Un relato que explora cómo el pasado tiene a perseguirnos.


miércoles, 23 de julio de 2025

domingo, 22 de junio de 2025

“Historias fantásticas”, una antología de Stephen King

 

Stephen King es, sin dudas, uno de mis autores favoritos. Lo descubrí de chico, me fui devorando novela tras novela y sus cuentos me volaron la cabeza más de una vez. Pero con Historias Fantásticas (1985), me pasó algo que rara vez me sucede con él: me costó terminarla.


martes, 13 de agosto de 2024

La noche sin maquillaje (cuento)

 

Una historia que explora las complejidades de la soledad, las expectativas no cumplidas y los esfuerzos que hacemos para encajar en el molde social.


viernes, 26 de abril de 2024

10 relatos de microficción (de mi autoría)

 

Los cuentos compactos −con su brevedad, diversidad y escritura fragmentaria− son capaces de llegar más rápido al lector. En esta nota les comparto diez relatos hiper breves de mi autoría.


miércoles, 27 de septiembre de 2023

“Los cuarenta y dos jueces” (un cuento para el Mundial de Escritura)

 

En estos días estoy participando del Mundial de Escritura. Es la décima edición, pero la primera vez que me sumo. La idea es que escribís solo pequeños retos literarios que deben completarse en 24 horas, un texto por día durante 5 días. Luego deben elegirse los mejores dentro de un equipo que son los que se terminarán postulando.


martes, 12 de septiembre de 2023

viernes, 18 de agosto de 2023

“Un pobre tipo” (cuento)


Escribí este relato durante un viaje con mi viejo a Buenos Aires, sentado en el asiento del copiloto. La idea era mostrar una misma situación desde una o más perspectivas, como un ejercicio literario para entrenar la creatividad. Esto fue lo que salió. “Un pobre tipo” es el cuento #63 publicado en el blog.

 


jueves, 4 de mayo de 2023

Los pájaros en la boca de Samanta Schweblin

 

Relatos que se adentran en el terreno de lo extraño, lo surrealista e incluso lo sobrenatural. Reseña de “Pájaros en la boca y otros cuentos”, una fascinante antología de Samanta Schweblin.

 


jueves, 19 de enero de 2023

Mi podcast de cuentos narrados: un año después

 

En marzo del 2022, me encontraba viajando hacia Puerto Madryn con mi esposa y los chicos cuando decidí, finalmente, que a mi regreso comenzaría un podcast. Un par de semanas después salía mi primer episodio. En esta nota repaso un poco ese camino y lo que se viene en el futuro.

 


viernes, 1 de abril de 2022

¡Nuevo podcast! Cuentos de Luciano Sívori (en Spotify)


¡Arranqué un podcast! A partir de hoy podrán escuchar Cuentos de Luciano Sívori (me maté con el título, ¿no?) mis relatos narrados por mí mismo. El podcast está disponible en Spotify y otras plataformas podcasteras como Apple Podcasts, Google Podcasts y Anchor.

 


viernes, 5 de febrero de 2021

“La imaginé hermosa” (cuento)


Este probablemente sea el primer cuento de terror real que encaro. He coqueteado con el género en ocasiones, por ejemplo en experimentos como éste, éste y éste otro. Otro de mis relatos (Implacablemente suyo) quizás sea el que más se acerque. Pero nunca me había comprometido en serio con una creación literaria fiel a las reglas y estilos del género.

Hasta hoy.

Esta es una historia real que me pasó a mí y a mis amigos. Modifiqué algunos detalles para mayor efecto literario, pero no demasiados. Espero que puedan disfrutarla, porque soy bastante cagón y me costó mucho no asustarme mientras escribía.

Versión narrada del cuento por ACÁ.

 



Versión podcast:



martes, 18 de septiembre de 2018

Los girasoles (cuento)


Les comparto un cuento chiquito que tiene a un viaje en la ruta, un campo de girasoles y a mi hijo Benjamín como protagonistas. Tuvo la suerte de ser homenajeado con dos primeros premios en 2019 y 2022. ¡Espero que lo disfruten!

Pueden leer la versión narrada en mi podcast a través de este link.


martes, 27 de febrero de 2018

“Días en reflejo”: breve, intenso y sincero (entrevista a Laura Maquilón)


Navegando por la red, ocasionalmente uno encuentra ficciones realmente memorables que vale la pena compartir. En este caso se trata de un cuento muy conciso (puede leerse en 10 minutos), pero tan sensible como visceral.

Días en reflejo, de la escritora española Laura S. Maquilón es muy atractivo en su forma y en su contenido.


Está curiosamente narrado en segunda persona por una protagonista mujer de la cual desconocemos su nombre. Con fragmentos de un día ordinario, a lo largo de pocas páginas conocemos la rutina de ella, sus miedos, inseguridades, presiones y dificultades de ser mujer en un mundo de hombres.


martes, 2 de enero de 2018

“Manifiesto literario” y una anécdota curiosa


Manifiesto literario tiene uno de los trasfondos más peculiares de las historias que escribí hasta ahora. También es un relato bastante corto: unas 250 palabras. Pasó así.

A mediados de 2017 ya hacía un año que no hacía teatro (lo extrañaba mucho) y tenía ganas de sumar alguna actividad artística. Era tarde para arrancar teatro porque los grupos ya suelen estar armados. Sin embargo, encontré un “Taller de literatura creativa” que daba una mujer en mi barrio, en su departamento. (No voy a decir nombres).


Siempre pensé (y sigo pensando) que los talleres de escritura son un robo. Un falso gurú que se la da escritor pretende bajarte su intervención divina para convertirte en narrador de la noche a la mañana. Esto no quiere decir que no haya buenos profesores de escritura. Ciertamente, Marcelo Di Marco tiene tips fundamentales para cualquier aspirante a escritor, y su clásico Taller de Corte y Confección debe ser realmente bueno.

La cuestión es que, como venía diciendo, me le animé a la primera clase. La Sra. Taller cobraba 350$ mensuales; la primera “clase” era gratuita. Fui con mucha expectativa de aprender un poco más sobre este arte, de obtener ejercicios de escritura creativos, buenas recomendaciones, de motivarme, de hallar ideas inexploradas.

En su lugar, las otras dos “alumnas” y yo nos la pasamos tomando mate con una profesora que parecía no tener en claro qué catzo hacer con su taller. Media hora más tarde, finalmente ofreció un ejercicio: “escriban algo, lo que sea, ahora, y lo charlamos. Les doy 20 minutos”. O sea: así nomás, sin un lineamiento, sin un objetivo, sin nada.

Yo me puse a escribir el texto que les comparto acá, que está lejísimos de ser una obra maestra. Mientras tanto, las otras dos alumnas siguieron con el mate y hablando de pavadas. Qué su netbook del gobierno se le había bloqueado. Qué “qué frío que hace”. Que “no se me ocurre nada para escribir”.

¿En serio pensaban pagar 350 mangos al mes para eso?

En el medio, un perrito caniche, de esos odiables que parece que funcionan a pilas, se la pasaba cortando mi concentración, tirándose encima de mi mochila y ladrando. Yo hacía lo posible para redactar algo a mano. Me sentía como Isaac Asimov con “Insertar la pieza A en el agujero B”, un microrrelato suyo que improvisó durante un programa en vivo.

Yo iba mechando frases y situaciones que escuchaba a medida que escribía, en un collage súper extraño y obvio.

El resultado, como dije, fue este cuento. Lo leí en voz alta y a las tres les encantó. Lo aplaudieron incluso. ¡Lo aplaudieron! ¡Por favor! No entendieron nada, ni la ironía simple del cuento ni que, en realidad, es una porquería absoluta.

De más está decir que me fui de ese lugar para nunca volver.

***

“Manifiesto literario”

Año 2038. Cuatro personas se disponen a redactar un manifiesto histórico, un escrito capaz de alterar el destino de toda la humanidad. Se los evidencia inquietos, inseguros, inexpresivos. Como si el peso de todo un mundo se apoyara sobre sus hombros. Así debió sentirse Atlas hace tantos años: incómodo, impaciente.
—No  se me ocurre nada. ¿Qué garrón, no? Ver el papel en blanco…
—Yo odio escribir a mano.
—Te prestaría mi ordenador Spectrum System 7000, pero se me bloqueó ayer.
La luz es la adecuada, están lo suficiente descansados. El manifiesto debe responder a una pregunta tan simple, tan directa… y sin embargo…
—Hay tanta gente trucha, te desbloquean las computadoras por dos mangos.
—Y sí… la Hypernet se presta para eso. Bah, se presta para todo.
Están distraídos. Su foco parece ir y venir como el péndulo de un reloj. Hay frases sueltas, escritas a mano. “Observación”, “paciencia”, “puentes” (escribió una).
—¿Alguien quiere otro mate?
“Interés” escribieron también. Eso es lo que falta. Y expresividad, y hasta quizás una pizca de originalidad. Salir de la zona de confort, del lugar común. En lugar de reunirse alrededor de una mesa, con bebidas y chocolate (que hace bien a las endorfinas, al parecer) debieron haber ido al techo, o al piso. Escribir el manifiesto que va a cambiar el mundo... nada más y nada menos.
—Me cansé. Arreglo el mate, boludeamos un poco más y después seguimos. ¿Les parece?
Cada uno de los integrantes afirma con la cabeza. Se dispersan. Uno se pone a jugar con el gato (que arañó una mochila), otro prende la tele.
Sobre la mesa quedan desparramados una serie de engendros, mamarrachos que avergonzarían a cualquiera. La pregunta, aquella fatídica, ingrata y perturbadora pregunta, se regocija, se les ríe en la cara.
—¡Ja! Como si fuera tan fácil responderme —expresa la pregunta con un dejo de insolencia.

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martes, 14 de noviembre de 2017

Hotel Paradise: los cuentos de Marcelo Kisilevski


Conocí a Marcelo Kisilevski a través de la comunidad de Literautas.com, un sitio que ya mencioné alguna vez en el blog. Literautas tiene un taller de escritura (Móntame una Escena) en el que cada mes se da una consigna y quien quiere puede sumarse. Luego es posible intercambiar comentarios y correcciones sobre cada texto.

El taller me sirve para impulsarme a mí mismo a escribir mes a mes, aunque sea algo chiquito, y la verdad es que me ha inspirado a sacar algunos de mis cuentos favoritos. 

También es un círculo social de escritores como uno donde es posible seguir aprendiendo y conocer nuevos textos.

La cuestión es que Marcelo es una de las tantas personas que lee mis escritos, y yo los suyos, y más de una vez habíamos intercambiado comentarios en el sitio. 

Hace unas semanas me obsequió una copia digital de su libro Hotel Paradise – Cuentos para leer sin red, publicado en Chile por Editorial Furtiva y también disponible en Amazon.

Un hecho muy curioso, que resultó de investigar a Marcelo en Internet para poder descubrir al autor, es que la fase que yo conozco de él es justamente la menos conocida popularmente.

«Mi faceta como escritor de ficción es menos conocida. Después de todo, se trata de mi primera antología de relatos. Pero quiero que la gente también conozca lo que hago cuando todos se van a dormir en casa, se apaga la tele, y puedo disfrutar, lejos de los problemas del mundo, de mi 'patio de recreo', es decir la creación literaria.» (fuente)

Marcelo es argentino, pero vive en Israel desde 1992. Se considera un “comunicador artesanal” si bien su título es de Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Se ha dedicado profesionalmente como periodista, productor de videos, conferenciante, educador y traductor. Y ahora escritor.

Yo tengo la horrible costumbre de no leer nunca las noticias y manterme siempre tan al margen de la actualidad social, económica y política como puedo. Vivo, si se quiere, en una suerte de burbuja donde sólo me preocupan mi familia, amigos y vicios personales. El mundo de afuera puede quedarse allá, afuera.

Por eso no tenía idea de que Marcelo es muy conocido en Argentina por su rol de periodista y analista de actualidad de Israel y el Medio Oriente. Como dije, lo conozco exclusivamente a través de sus escritos y es de lo único que puedo hablar.

Sin embargo –y a pesar de vivir a miles y miles kilómetros de Argentina– su primera antología Hotel Paradise la sentí mucho más argentina y cercana que muchísimos otros textos que leo de escritores argentinos. Eso, para mí, fue un gran plus.



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Los cuentos de Marcelo Kisilevski

Voy directo al grano: la antología que conforma Hotel Paradise es fascinante. Me encontré cautivado por casi todos los cuentos que presenta el autor. Se denota un trabajo muy pulido, muy a consciencia en la selección de cuentos.

El libro se desarma en tres grandes apartados en función de su extensión: medium, large y small.

Los mejores para mí se encuentran en la sección “medium”, donde muchos se destacan por su gran originalidad y sus temáticas atrapantes.

Por ejemplo tenemos “Martina Inmortal”, uno de los pocos en los que Marcelo incursiona en la ciencia ficción Se trata de un texto muy “a lo Black Mirror”.

En un futuro donde morir es una elección propia (literalmente) la protagonista, con más de 200 años, decide que es tiempo de dejarse ir.

Lo verdaderamente interesante es todo el contexto alrededor de un argumento más bien simple, la descripción de las consecuencias económicas y sociales que ocurrieron en un futuro donde la muerte se erradicó por completo. Dan ganas de quedarse un poquito más dando vueltas por ese universo.

Otro cuento muy Black Mirror es el que le da nombre a la antología. “Hotel Paradise” es un escalofriante relato con unos efectivos toques de humor. Un turista en un hotel cinco estrellas progresivamente se convierte en un huésped eterno. Quizás inspirado en Hotel California, el tema de The Eagles, aunque con unos toques de ingenio astutos.

Cuentos como “Qué bonita mañana de camping”, “El carterista de agendas” y “Tengo un sobrino que es igualito a Luis Miguel” son relatos esencialmente humorísticos (muy logrados también) pero con un pie bien anclado en la tierra y con finales agridulces que van a sorprender a más de uno. Los encontré todos súper creativos.

El primero de los tres mencionados es una historia con un aire cortaziano en la que un florista se va de vacaciones a un camping porque le fue mal en el año.

Hablando mal y pronto, te cagás de risa con la descripción de vacacionar en campings (particularmente si lo viviste). Toda la acción ocurre en un baño, donde suceden cosas inesperadas. Muy paródico y cómico, hasta que te toma desprevenido con el desenlace dramático.

Esta es una virtud de la antología: no se asienta en ningún género particular. Así, es posible encontrar una historia para cada gusto.

En ese sentido, “3 segundos” es un fascinante relato pseudo-policial donde un hombre se despierta en una bañera con el cuello roto y una bala en el estómago. Sabe que va a morir en unos minutos y no puede ni moverse. Tiene que recordar quién es para entender qué le paso, algo paradójico porque recordar su vida será como morir dos veces. Es magistral.

Todos son cuentos muy íntimos, de historias chiquitas pero fuertes. Algunos hasta se dan el lujo de contener cierto comentario social más o menos sútil que permite una lectura múltiple desde varios lugares.

Entre ellos destaco especialmente “Demasiado metidos”, que me pareció una pequeña obra maestra.

Dos pibes jóvenes a fines de los ochenta están vacacionando en el Sur. Conocen a Gisella, de 26 años, y a su novio Mariano, quienes dirigen el hostel en el que duermen. Una noche de borrachera, Mariano les confiesa que torturó a personas durante la dictadura. ¿Qué haría cada uno de nosotros si, mochileando por la vida, nos encontráramos demasiado metidos? 

Tremendo relato, muy visceral.

En intercambios por e-mail, Marcelo me comentó que nunca nadie le había señalado ese relato como especialmente bueno, pero que él le tiene un especial afecto porque es el único que tiene varios episodios autobiográficos mezclados. De verdad viajó en ascensor con Ernesto Sábato en el San Martín/CONADEP, fue mochilero en el sur de Argentina y conoció (aunque en otro lado) a un ex torturador.


Si tengo que ser honesto, la sección “small” de la antología es mucho más intrascendente, sus cuentos caen más en la categoría de lo conocido. Si bien los disfruté, ninguno me quedó en el recuerdo ni me pareció tan memorable. A lo mejor es porque tienen un tono mucho más serio que los anteriores y un elemento social/político bastante más marcado, que no es lo que más busco en la literatura.

Afortunadamente, entre las secciones “médium” y “small” tenemos el plato fuerte del libro:  “La doble vida de Ramiro”, que funciona como una especie de novela corta y no tiene nada que envidiarle a las grandes historias de estafadores del cine de Hollywood.

Tiene un momento grandioso en el que aparece una intertextualidad casual con otro cuento anterior que me hizo estallar de risa. Es una historia pícara donde reí durante todo su desarrollo, y está muy bien llevada. Prefiero no dar demasiados detalles para no arruinar la historia.

Palabras finales

Hotel Paradise se disfruta porque el autor trabaja temas atemporales con mucha soltura. Prácticamente todos los finales de sus relatos son sorprendentes y abren nuevas posibilidades de exploración.

Como toda buena antología, puede abrirse en cualquier tiempo y lugar para disfrutar de una buena historia durante algunos minutos. Me llevo muchos argumentos cautivantes de un libro que, considero yo, no tiene desperdicio. Cada lector encontrará un relato de su mayor agrado.

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Si les interesa leer la obra de Marcelo Kisilevski, pueden contactarlo a través de su blog literario: www.contarelcuento.wordpress.com.


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