Este JRPG surrealista de terror y comedia,
desarrollado por Jozef Pavelka y Vlado Ganajin con RPG Maker, es una de las
grandes gemas escondidas del gaming en 2024.
Kafka en la orilla es una de las obras
más reconocidas del autor japonés Haruki Murakami. Estuvo entre los “10 mejores
libros de 2005” del New York Times y recibió el World Fantasy Award en 2006. La
historia comienza con los pies en la tierra, pero pronto da un giro a lo
surrealista y deja en claro que no será un viaje normal. Analicemos este libro
con más detalle.
Cuatro brillantes relatos que
coquetean con lo fantástico y pertenecen, más acertadamente, al género weird.
Reseña del libro Flores que se abren de noche, de Tomás Downey.
Ésta es la única comedia afro-surrealista que necesitamos. Atlanta, el magnum opus de Donald Glover,
llegó a su fin con su cuarta temporada. Análisis del desenlace de esta tremenda
serie.
Relatos que se adentran en el terreno de lo
extraño, lo surrealista e incluso lo sobrenatural. Reseña de “Pájaros en la
boca y otros cuentos”, una fascinante antología de Samanta Schweblin.
Everything
Everywhere all at Once acaba de hacer historia en los premios Oscar: es una
obra de ciencia ficción, rarísima e independiente. Y, aun así, logró llevarse 7
galardones incluyendo Mejor Película. Aprovecho la oportunidad para recomendar
otras 10 películas extrañas que yo recontra banco.
Fire Walk with Me es la precuela (¿y
secuela?) de la extrañísima Twin Peaks
y sigue los eventos que llevaron a la muerte de Laura Palmer en el episodio
piloto de la serie. En esta nota repasamos la película menospreciada de David
Lynch.
¿Último post del año? Most likely. La ganadora del premio “Un Certain
Regard” (que reconoce trabajos “innovadores o diferentes”) en Cannes en 2009 es
una de las películas más extrañas que vi en mi vida. Hoy: Dogtooth, de Yorgos Lanthimos.
A pesar de que dedico gran parte de mi ocio a ver
series, no tienen tanta exposición en el blog. El problema es que veo
demasiadas y simplemente no me da el tiempo para reseñarlas a todas. Pero a
veces llega a tus manos una tan hermosamente bizarra como Atlanta y no te queda otra alternativa que comentarla.
La segunda temporada fue todavía mejor que la
primera (que ya, de por sí, había sido majestuosa). Y además nos regaló Teddy Perkins, quizás uno de los mejores
stand-alone episodes que alguna vez
haya visto. Pero ya llegaremos a eso.
En Under the Silver Lake,
Sam (Andrew Garfield) es pibe que anda
muerto de aburrimiento por las calles de Los Ángeles. Su vida da un giro al
conocer a la sexy e intrigante vecina que, de un día para el otro, desaparece.
Pero todavía hay más rarezas en la misteriosa ciudad: asesinos de perros, reyes
vagabundos, códigos ocultos en la cultura pop y bizarras conspiraciones.
Mitad burla y mitad halago, la película toma la forma de una
historia de detectives (el género “neo-noir” le calza perfecto) aunque es, de
hecho, más un comentario sobre Hollywood, la cultura consumista y la necesidad
cuasi-existencial de encontrar verdades y significados ocultos en todos los
medios de ficción.
Fue una de mis favoritas
del 2018 y me quedé con ganas de explorarla un poquito más.
Charlie
Kaufman se hizo famoso por brillantes producciones surrealistas del séptimo
arte: Being John Malkovich, El ladrón de orquídeas (Adaptation), Eterno resplandor de una mente sin recuerdos,
etc. En el 2008 se animó a escribir
y dirigir su primera película, protagonizada por el recientemente fallecido Philip Seymour Hoffman.
El resultado (Synecdoche,
New York) fue una verdadera joyita del cine.
En esta nota quiero encarar esta película y buscar
desenredarla un poquito, ya que –como es de esperarse de Kaufman– es un
quilombo hermoso. La cinta juega con la metaficción, con la realidad recursiva,
con temas de posmodernismo, filosofía existencial y, últimamente, es una volada
de peluca (el término más cercano que encuentro para “mindfuck”).
Ah, y se pronuncia (en inglés) "sin-neck-duh-key".
La película recibió críticas polarizantes, pero Roger Ebert (de quien hablé en esta
nota) la consideró “la mejor película de los años 2000”.
¿De qué va
la historia?
Caden Cotard
(Philip Seymour Hoffman) es un director de teatro haciendo lo posible por
mantenerse optimista y creativo, a pesar de que su matrimonio se está
desmoronando y su vida parece no tener sentido.
Luego de lograr un éxito moderado con su adaptación
de La muerte de
un viajante (de Arthur Miller),
recibe una beca que le va a permitir tener el presupuesto para hacer su obra
máxima, un magnum opus por el que
desea ser recordado para toda la eternidad.
Su artística visión comienza a llevarse a cabo,
incrementándose el número de personas que trabajan en su obra y extendiéndose
por varias décadas. Mientras tanto, lucha por mantener relaciones con
diferentes mujeres y comienza a aceptar una realidad inevitable: va a morir en
algún momento.
***
#SpoilerAlert: lamentablemente, tengo que hacer la
aclaración obligada de que se revelan partes fundamentales de la trama. Véanla,
y después se vuelven.
***
El mundo es
un gran teatro
Lo notable de esta trama (relativamente) simple es
lo rápido que se convierte en algo tan extraño. Caden contrata a un actor para
que actúe de sí mismo y luego extiende lo mismo a las personas que lo rodean.
Todo los de su círculo terminan teniendo “copias” que son representaciones de
los reales en la obra que él está armando.
La película tiene temáticas metatextuales dado que
muestra una obra dentro de una obra, y usualmente fue comparada con la frase de
William Shakespeare: “Todo el mundo es un escenario, todos los
hombres y mujeres meros actores. Tienen sus salidas y entradas, y un hombre en
su vida interpreta muchos roles.”
Muchos pensadores del cine –muchísimo más capaces
que yo– han buscado interpretar esta bestia única que es Synecdoche, New York. El problema es que está tan sobrecargada
de simbolismo y temas que se hace difícil determinar de qué manera es mejor
analizarla.
¡Esta
película no tienen ningún sentido!
La interpretación más popular e internamente
consistente es que toda la película es una mezcla de memorias (de variable
fiabilidad), fantasías y miedos que atraviesa la mente de Caden cuando se aproxima el final de su vida.
Indudablemente, el miedo adulto es un tema
fundamental sobre el que se configura esta historia, acercándola por momentos a
una historia de terror. ¿Miedo de tener mala salud? Caden constantemente tiene
bizarras dolencias. ¿Miedo al cáncer? El protagonista examina su propia mierda
en busca de sangre. ¿Miedo a la soledad? Su hija y esposa se van para Alemania
sin él, y busca desesperadamente la manera de no estar solo (hasta el punto de
crear toda una Nueva York en miniatura donde diferentes actores representan
distintas partes de su vida?
Podría seguir: ¿Miedo de no ser adecuado
sexualmente? Caden se deprime antes y después del sexo. Miedo a la muerte,
miedo a no poder proteger a su hija (de hecho, no lo hace: a los 10 años ella
termina llena de tatuaje, luego se convierte en bailarina erótica y finalmente
muere sin perdonarlo).
Sí. Synecdoche,
New York es deliberadamente confusa y hay que prestar bastante
atención para no perderse en su narrativa. Como toda pieza del cine que es
compleja y con muchas capas, uno puede buscar interpretarla de la manera que le
llega. Hay, sin embargo, algunas posibles teorías que parecen ser los que tienen más sentido.
Voy a identificar algunas de las ideas más
importantes para desentramar la historia, pero antes es necesario definir algunos
conceptos. Comencemos por algo básico: la cronología de la película.
La
cronología de la película
El tiempo transcurre de formas muy curiosas en esta
historia. Por ejemplo, en la escena inicial cuando Caden y su familia están desayunando,
varios meses parecen pasar entre plano y plano y uno ni se entera.
Tomemos este primer día como ejemplo: la radio
anuncia que es el 22 de septiembre. Caden toma el diario que muestra como fecha
el 14 de octubre. Es Navidad cuando el lavado del baño se le rompe, Año nuevo
en el viaje a casa (que ocurre segundos más tarde) y marzo en la oficina del
oftalmólogo.
Esta es la línea de tiempo basada en lo que nos
dice el guión original:
2006 – Comienzo de la película (Caden tiene 40
años).
2009 – Caden obtiene la beca MacArthur y decide
utilizarla para su gran obra de teatro.
2015 – Caden compra el almacén donde va a montar su
obra.
2025 – Caden elige a Sammy (Tom Noonan) para
que actúe de Caden en la obra.
2031 – Caden elige a Millicent (Dianne Wiest)
para que interprete a Ellen en la obra.
2032 – Sammy muere.
2035 – Hazel, la asistente de Caden con quien ella
tiene una relación en un momento, muere.
2041 – Olive, la hija de Caden, muere.
2048 – Caden elige a Millicent para que lo
interprete a él.
2050 – Caden comienza a interpretar a Ellen. La
obra todavía sigue en proceso.
2055 – Caden muere a los 89 años. La película
termina.
Algunos
conceptos clave
¿Qué es la sinécdoque?
En la literatura lingüística, la sinécdoque
es un tipo de “metonimia” (es decir, un cambio semántico por el cual se designa
una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación existente
entre ambas) en la que se designa una de estas dos cosas:
(a) El todo por la parte. Por ejemplo:
"Argentina jugó bien el partido de fútbol" (en realidad, el equipo de
fútbol que representa a Argentina jugó bien el partido de fútbol).
(b) La parte por el todo. Por
ejemplo: "Danos hoy nuestro pan de cada día" (en realidad, danos el
alimento necesario para poder sobrevivir cada día).
En el contexto de la película, Nueva York es el
todo, y es replicada dentro del almacén donde Caden monta su obra de teatro
(representando a “la parte”). Al mismo tiempo, Caden busca ser una
representación (una parte) de toda la humanidad, con sus fantasías, miedos y
memorias.
De algún modo, todo el teatro es una sinécdoque
porque a través de una obra chiquita busca representar las ideas, temáticas,
valores y problemáticas del mundo entero (el “todo”).
Simulacrum
Otro punto clave es que Caden llama a su obra con este título: “Simulacrum”. Varios
críticos han notado que la cinta está parcialmente inspirada en las ideas del
filósofo francés Jean
Baudrillard.
El pensador examinó los conceptos de
hiperrealidad, simulación y simulacros. Para él, el simulacro es un fenómeno
que atraviesa hoy a las sociedades contemporáneas y se caracteriza por el
surgimiento de la hiperrealidad, la simulación y la confusión entre signo y
sentido.
La réplica del protagonista de Nueva York es, una
especie de simulación, una representación, que gradualmente se convierte en una
sinécdoque de su vida. Los límites entre realidad y ficción comienzan a
volverse más difusos, y se vuelve difícil de determinar qué parte de los
eventos que se muestran son parte de la vida de Caden o parte de la obra.
La ironía final es que la obra de teatro, que está
en proceso durante –literalmente– décadas, nunca llegar a estrenarse ante una audiencia,
pero la vida de Caden sí, en la forma de la película que estamos viendo.
El síndrome de Cotard
Un aspecto fascinante de esta película es que
cuanto uno más la piensa, más se da cuenta de que nada está colocado al azar.
Uno de estos casos es el nombre del protagonista: Caden Cotard.
El síndrome de Cotard es un trastorno mental que
hace que las personas crean que están muertas, tanto figurada como
literalmente. A veces creen sufrir la putrefacción de sus órganos o simplemente
no existir. También es conocido como delirio
de negación, ya que hace que quien lo padece cuestione su propia
existencia. La preocupación extrema del protagonista por sus enfermedades y por
su propia muerte es uno de los leit
motivs de la historia.
Los libros de Hazel y su casa eternamente en llamas
Hazel (Samantha Norton)
es uno de los personajes más interesantes de la película, y uno de los más
significativos para Caden, a quien acompañó por décadas en su ambicioso
proyecto. En algún momento de la película tienen una relación amorosa que no
tiene éxito.
Dos cuestiones de ella son importantes para lograr
interpretar un poco mejor la película.
Lo primero son sus libros. Hazel se
muestra leyendo dos libros: el primer volumen de En busca del tiempo perdido (de Marcel Proust) y El proceso
(de Franz Kafka), ambos relacionados
con las temáticas de la película.
“En busca del
tiempo perdido” es una obra inmensa y experimental de Proust formada por
siete partes, de las que las tres últimas son póstumas.
(Caden tampoco llegó a
ver su obra final terminada y estrenada ante una audiencia).
La colosal
producción literaria –considerada una de las obras fundamentales de la
literatura universal– es la manera en la que el escritor nos recuerda que todo
es finito, que únicamente nuestra ilusiones y sueños pueden aspirar a la
eternidad.
Habla del amor, de los celos, de la homosexualidad,
del tiempo y de la memoria: todos temas que se desarrollan también en Synecdoche, New York.
“El
proceso” es también una obra literaria que Kafka nunca llegó a ver
publicada (nuevamente, igual que Caden). La novela nos habla de un hombre, Josef K, que es arrestado y tiene que
padecer un juicio, aunque nunca se le dice de qué fue acusado. El protagonista atraviesa una vasta e incomprensible burocracia legal antes de ser ejecutado sin razón aparente.
Cotard ve el mundo de esa forma también: uno es
arrojado a la vida sin razón, y lucha por comprender un mundo complejo,
caótico, azaroso, para finalmente morir sin sentido.
El otro aspecto importante que aporta el personaje
de Hazel es la casa. En los primeros minutos de la película, Hazel compra una
casa que está eternamente prendiéndose fuego. Al principio ella tiene dudas. Le
dice a la vendedora: “Me gusta, pero me
preocupa morir en un incendio”, a lo que la otra le responde: “es una decisión importante, elegir cómo uno
quiere morir”.
De nuevo aparece el tema de la muerte como fuerza impulsora
de la historia.
Esta casa en llamas ha sido comparada con la famosa
frase del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams:
«Todos
vivimos en una casa en llamas, sin tener adónde llamar;
no
hay salida, sólo esta esa ventana de arriba para mirar afuera
mientras
la casa arde con nosotros atrapados dentro.»
La casa en llamas es un signo del destino de Hazel
(muere, lógicamente, asfixiada) y es también un signo de una realidad
inevitable: todos nos dirigimos hasta nuestra ineludible muerte. Hazel se
siente atraída por la casa, pero expresa el miedo sobre el peligro de vivir en
ella. Sin embargo, acepta su destino y la compra igual.
Del mismo modo, Caden está obsesionado con su
muerte, y con dejar algún legado que le permita trascender. Su casa también se
cae a pedazos, con tuberías que se rompen y lo lastiman, pérdidas en el baño y
un decaimiento general. Mientras que la casa de Caden representa a la muerte
progresiva, esa que llega casi naturalmente con el tiempo, la de Hazel nos
recuerda que también puede llegar de formas inesperadas y súbitas.
Mi teoría
sobre “Synecdoche, New York”
Habiendo recorrido todos estos conceptos (y cinco
páginas después) puedo sentarme a dar mi interpretación personal de la
historia.
Hay muchas más influencias que se pueden nombrar y
que son, indudablemente, fundamentales para analizar la película. Desde lo filosófico,
algunos críticos han detectado el concepto del solipsismo como un
catalizador de la distancia emocional.
El solipsismo es una corriente filosófica que
sostiene que un sujeto que piensa no puede afirmar ninguna existencia salvo la
suya propia. Algo del estilo “el mundo
deja de funcionar cuando cierro los ojos”.
Estas ideas han sido utilizadas muchísimas veces en
la cultura popular. Por ejemplo, en la película Predestination (basada en el cuento Todos ustedes, Zombies de Robert A. Heinlein,
que ya
reseñé en el blog) sólo hay un personaje real que, al ser el único que
existe, es el único que puede crearse a sí mismo una y otra vez.
Otros prefieren encarar Synecdoche, New York desde la psicología de Carl Jung, o desde el desmontaje del "Yo" en la
postmodernidad.
Yo creo que tiene que ver con todo eso, que Caden
pudo o no haber muerto en algún momento de la película y que lo que vemos son
memorias, fantasías y miedos. Pero mientras la veía pensé otra cosa además.
Más allá de que Caden comienza a aceptar la finitud de la vida, me gusta pensar que
la película también habla sobre cómo él empieza a aceptar su condición de
mujer, que internamente siempre fue una mujer.
¿Caden es
una mujer?
Veamos los hechos: en un momento una de sus mujeres
le dice a Caden que “huele como si
hubiera estado menstruando”. Él se preocupa demasiado por si sangra cuando
va al baño. Además, al final de la película una mujer (Ellen) está dirigiendo su obra de teatro e, incluso, dirigiendo su
vida. Y él mismo toma el rol de Ellen, limpiando la casa de su ex mujer.
Agreguemos que su primera mujer es una lesbiana que
se arrepiente de haber estado con Caden, y que él no logra estar sexualmente
con mujeres (siempre siente que hay algo raro).
Me sorprende que en los análisis que leí nadie notó
la temática de los géneros. Hay escenas que indican con fuerza que Caden podría
ser una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Por ejemplo, la escena de él
con su hija en el club de striptease es particularmente interesante. Cuando entra,
la gente lo mira muy raro (como diciendo: ¿qué hace una mujer en la fila para
un show de strippers?).
El último diálogo de la película refuerza también
esta idea.
Caden se sienta a hablar con la mujer que
interpretó a la madre de Ellen en un sueño. Le dice “siento que te conozco”. Recordemos que, sobre el final, Caden (casi
literalmente) se convierte en Ellen, adoptando su papel de ser la empleada que
limpia la casa de su ex–mujer. Mientras tanto, la verdadera Ellen (que ahora
hace de Caden) le dicta órdenes por un auricular, como si hubiera una mujer
adentro suyo dictando qué debe hacer y cómo debe actuar.
Durante la conversación, Caden se da cuenta de que va
a morir (es una realidad inmediata) y se arrepiente de las cosas que no
pudo hacer: terminar su proyecto, llevar a su hija al parque. Siente que
decepcionó a todos. La mujer, sin embargo, expresa: “No. No. Yo estoy tan orgullosa de vos”.
Caden llora, la abraza y dice: “Todo lo que quiero es que alguien me vea con
ternura. Ser la persona más especial del mundo para alguien”.
La mujer (¿la madre?) responde: “Lo sé, chiquito, lo sé. Vas a estar bien”.
Me parece incluso que esta teoría encaja bastante
bien con la temática de la sinécdoque,
esta idea de que todos somos una sola cosa. Caden podría ser simultáneamente un
hombre y una mujer, porque es todas las personas del mundo. O podría estar
simultáneamente vivo y muerto, confundiendo ficción con realidad
constantemente.
Palabras
finales
Hay muchas pistas indicando que Caden podría haber muerto
en algún punto de la historia, o quizás antes también. Y creo que eso es lo más
maravilloso de esta obra maestra del séptimo arte.
Podés mirarla con cualquiera de las premisas ya
presentadas y encontrar evidencias que las soporten. Es tan rica temáticamente,
visualmente, técnicamente, que no puedo dejar de asombrarme que no se la escuche
nombrar tanto dentro del círculo cinéfilo.
Synecdoche,
New York es una historia absolutamente fascinante, un delirio hermoso que
merece ser visto y estudiado. De hecho, me quedaron muchísimas cosas y personajes afuera.
► Ambiciosa, contradictoria, simple y simultáneamente
compleja, es una obra que va a quedar dando vueltas en la cabeza de cualquiera
que se anime a explorarla. Siempre, por supuesto, con apertura mental. Quizás
quienes lean esta nota vean la película bajo otra mirada, dispuestos a ser
espectadores activos en busca de las respuestas del universo.
► Podés seguir las nuevas notas y
novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!
En un Moscú futurista, donde las marcas
corporativas han creado una población desilusionada, un hombre se esfuerza por
desbloquear la verdad detrás de una conspiración que disparará una épica
batalla contra las ocultas fuerzas que controlan a nuestro mundo.
O, por lo menos, eso vendía el avance de Branded.
***
Estoy cansado de los trailers que te mienten
descaradamente, editándolo de tal forma que el producto final no tiene
absolutamente nada que ver con lo que promocionaron en un principio.
Exactamente eso me pasó con Branded
(2012), traducida en Latinoamérica
como Código oculto.
Se trata de una producción rusa e independiente que, paradójicamente, está hablada en inglés. Tiene algunas escenas muy memorables, otras bizarramente geniales, unos efectos de dudosa calidad y un par de momentos que son un absoluto WHAT THE FUCK.
Sólo miren el maldito poster y díganme si no pinta
una película delirante y entretenida para mirar con un par de cervezas encima.
► Este es el avance:
Lo cierto es que no sé si esta película es una
basura absoluta o un potencial clásico de culto. Su ritmo es desbalanceado, hay escenas que no
tienen nada que ver con nada y no pega en lo absoluto con el estereotipo de
películas contemporáneas. Hay algo en la historia que recuerda al cine de Kubrick, pero muy superficialmente.
Yendo a lo concreto, esperaba una divertida
película sobre monstruos y me encontré con una exposición soporífera sobre la
maldad inherente del capitalismo y donde cualquier tipo de lógica argumental se
va por el inodoro.
Hay quienes van a poder encontrar la profundidad
entre los límites de lo absurdo que presenta la historia, pero yo la encontré
apenas llevadera y, por sobre todo, fallida. Pero: ¿es eso, o hay algo más?
Para una película que habla sobre los peligros de la publicidad, quizás hay una
ironía en el hecho de que no pueda cumplir con las expectativas de su propia
campaña de publicidad.
Uno de los grandes problemas es que se tarda una
hora, y una buena cantidad de escenas que no van para ningún lado, para que la
cinta se vuelva medianamente interesante.
El cambio de tono es muy abrupto y no
termina de encajar, pero al menos se empieza a parecer un poco más a lo que el
trailer vendía. Sólo para terminar rápidamente y con un final poco
satisfactorio.
Prefiero no revelar demasiado de la trama para que
cada uno pueda tener su propia opinión al respecto. Está disponible en Netflix o puede descargarse por torrents
fácilmente. Sin duda es original, y bastante diferente a lo que uno está
acostumbrado. Pero diferente no siempre es sinónimo de calidad. Así y todo,
creo que puedo llegar a entender a quien la vea y le parezca una genialidad.
Lo digo también porque Branded me recordó un poco a Cabin in the Woods
(que salió por la misma época) en cuanto a lo bizarro de la propuesta y las
expectativas que yo tenía.
Cuando vi Cabin
in the Woods por primera vez (una película que esperaba con muchas ansias)
la odié. Me pareció una basura, un experimento burdo, una parodia con
actuaciones pésimas, diálogos clichés, y momentos olvidables. Tuvo mucho que
ver la gente con la que la vi (gente bastante cerrada a películas fuera de lo
convencional).
Con el tiempo la aprecié mucho más, y hoy
(habiéndola visto varias veces ya) la considero una obra maestra del cine de
terror. No sólo es terriblemente divertida, sino que además todo lo que muestra
es adrede, y tiene cosas espectaculares. Es tremendo cómo me fue
cambiando la cabeza para comenzar a ver esta historia con mejores ojos.
Hoy en día la banco a muerte.
Entonces, no sé, quizás Branded necesito verla un par de veces más para que pueda
determinar si es un posible clásico de culto o si está destinada al olvido
eterno. A lo mejor, la forma en la que se promocionó tuvo sus motivaciones, y
quizás la historia funciona de formas que todavía no comprendo del todo.
Eso, o la película es un asco. Si quieren y pueden,
véanla. Después me cuentan.
► Podés
seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine)
en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si
te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!
Pocas veces en la vida aparecen películas tan
extrañas como Holy Motors, una
producción franco germana del 2012
escrita y dirigida por Leos
Carax y protagonizada por el multifacético francés Denis Lavant en no uno, ni dos,
ni tres, ¡sino once roles diferentes!
Esta historia es un deconstrucción del cine en
general y de la vida cotidiana también. Lavant interpreta a Mr. Oscar, un hombre que a lo largo de
su día interpreta varios roles diferentes, aunque no hay cámaras a la vista que
puedan estar filmando sus representaciones.
Es además una película que creativamente fusiona
prácticamente todos los géneros conocidos dentro de un mismo largometraje:
thriller, drama, fantasía, terror, musical, ciencia ficción, comedia, etc.
Un
collage muy loco que funciona dentro del universo extravagante que presenta
esta producción.
La cosa va es más o menos así: un hombre (El Durmiente) se levanta y atraviesa un
panel secreto en su habitación que lo lleva hasta la parte de atrás de un cine.
Luego conocemos a Mr. Oscar, un
enigmático personaje que recorre París en limusina tomando nueve “tareas” que
requieren que él se disfrace y actúe de una vieja gitana, un músico de
acordeón, un asesino a sueldo o un horrible leprechaun que rapta a una modelo
de modas, entre otras cosas.
***
#SpoilerAlert: se revelan algunas partes fundamentales de la trama, aunque no es que importe demasiado porque el principio, nudo y desenlace son una serie de constantes what… the… FUCK…
***
Cuando la noche de Mr. Oscar termina (y en el medio
le pasan demasiadas cosas insólitas) su chofer lleva la limusina hasta un
estacionamiento llamado “HOLY MOTORS”, donde muchos vehículos similares son
almacenados. Lo extraño de la película no es que estos vehículos hablen y se
preocupen por su jubilación, o que la familia de Mr. Oscar sea una mujer
chimpancé y pequeños bebitos chimpancés. Lo extraño está en las sutilezas, en
los pequeños momentos que van transcurriendo, y en la forma en la que se van combinando
varios géneros del cine.
La deconstrucción del cine y de
la cotidianeidad
Siendo completamente honesto conmigo mismo: Holy Motors no es la película más
llevadera del mundo, y tiene algunas escenas que se vuelven demasiado densas y
monótonas. Pero no por eso deja de ser sumamente llamativa.
Lo primero importante es cómo destruye y vuelve a
construir nuestra manera de ver y experimentar el cine. Comenzando por una
surrealista escena donde un hombre atraviesa un panel secreto para llegar a la
parte de atrás de un cine, ya podemos entender que esta es una película sobre “mirar
el cine de forma activa” antes que un simple entretenimiento pasivo.
Para empezar, el personaje principal de la película
es un actor. Uno que actúa aunque no haya cámaras alrededor, y que ocupa
muchísimos papeles a lo largo del día. Sus muertes, por ejemplo, no son un
problema, y puede seguir su vida normal luego de recibir una cuchillada en el
cuello o ser acribillado a tiros en el pecho.
Mr. Oscar –un nombre muy especial para la industria
del cine– pasa por momentos tan intensos como matar a un hombre, ser testigo
del suicidio de una amiga, morir de vejez frente a su sobrina (otra actriz
dentro de la película) o sacar el dedo de una persona de un mordisco. Al
protagonista parece no afectarle nada de eso. Acá el actor Denis
Lavant la gasta asumiendo personajes completamente absurdos y diferentes
con cada una de sus asignaciones. Aunque Holy
Motors lo muestra de una forma extrema, ¿no tenemos, todos nosotros,
máscaras diferentes para cada uno de nuestros momentos del día? Yo, por
ejemplo, no “soy” la misma persona en mi trabajo de 8 a 5, con mis amigos, con
mi mujer o en mi rol de docente.
Tampoco soy exactamente el mismo cuando estoy
solo que cuando siento encima la mirada del otro.
Si la vida es un gran teatro, todos somos
diferentes personajes a lo largo de nuestra existencia, adaptándonos al
contexto en el que nos vemos inmersos o dependiendo de las personas que nos
rodean. La película alude a estas ideas –de las que hablaron Sartre y otros existencialistas– pero
lo hace exacerbándolo, riéndose de las diferentes máscaras que adoptamos, y
convirtiéndolo en algo literal. Mr. Oscar literalmente se convierte en
otras personas durante el tiempo que dura su representación.
La fusión de géneros en Holy
Motors
El collage de géneros que presenta la película es
otro de los aspectos más fascinantes. Cuesta agarrarle la mano hasta que uno
empieza a captar la esencia de lo que se quiere contar. El director Leos Carax,
que no hacía una película desde Pola
X en 1999, escribió su historia
específicamente para el actor que la protagonizó, y aprovechó la oportunidad
para exponer cuantos géneros pudo.
Muchas películas fusionan exitosamente varios
géneros. Casablanca es un film noir mezclado con romance, thriller
de espionaje y musical (aunque la mayoría la recuerda sólo como una película
romántica). Matrix es una película
de acción y artes marciales, pero también es ciencia ficción cyber punk y post
apocalíptica, aunque no deja de contar con un sinfín de referencias filosóficas
y religiosas. Vanilla Sky (una
película que ya
reseñé en el blog) es un drama
romántico con toques de thriller psicológico y un giro argumental final que la
convierte en una historia de ciencia ficción.
Por su parte, Medianoche
en Paris se las arregla para colocar fantasía, comedia, romance, drama y
ciencia ficción en un paquete que sólo Woody Allen podría manejar. Y no hay
dudas de por qué Donnie Darko se convirtió
en un clásico de culto: drama, misterio sobrenatural, ciencia ficción, comedia
negra, comedia adolescente de tipo coming-of-age, etc.
En Holy
Motors la fusión de géneros está marcada por cada una de las tareas
asignadas a Mr. Oscar. Los roles son arbitrarios y cada segmento opera acorde a
su propia lógica interna. Como si fueran mundos completamente separados. En el
curso de un día, Oscar vivió situaciones más extremas que Jack Bauer en nueve
temporadas de 24.
A Mr. Oscar tampoco lo dejan ir al baño en todo el día...
Hay dos momentos musicales: un bizarro interludio de
acordeón (¡que es genial!) y un musical que presenta Kylie Minogue en un
pequeño rol. También aparecen una secuencia de ciencia ficción/erótica que
involucra captura de pantalla (motion capture) y dos episodios de thriller y
acción sobre las actividades de un asesino a sueldo. La historia del leprechaun
tiene partes de drama y de terror, y el episodio del hombre muriendo de vejez
está inspirado en los clásicos melodramas.
La belleza de actuar
Algo interesante de la historia es que
prácticamente nunca tenemos un vistazo hacia la persona real que es Mr. Oscar. Cuando creemos que estamos viendo a la
verdadera persona, resulta ser parte de otra tarea que le asignaron. Su limusina,
que funciona como oficina y sala de
vestuario, es el único lugar donde parece que vemos a su verdadero yo.
En una escena memorable, un visitante pasa a ver a
Mr. Oscar en su auto-oficina. Parece ser un viejo conocido, aunque nunca queda
claro si es un productor, un agente o un representante de la “audiencia” que ve
las actuaciones del protagonista. La cosa es que le critica su actuación, le
sugiere que se está volviendo viejo y que sus representaciones ya no convencen
tanto. Discuten la evolución de las
cámaras, y como se han reducido al punto que hoy son prácticamente invisibles.
Esto es importante: explicaría por qué nunca vemos
cámaras en la película, pero también puede ser parte de algo más metafísico.
Hoy todos somos más observados que antes: Internet, redes sociales, por ejemplo.
El grado de exposición es muchísimo más grande, y no necesariamente porque haya
cámaras alrededor nuestro. Estamos siempre siendo vistos, evaluados y juzgados
por el otro, aunque no queramos.
Cuando el visitante le pregunta a Mr. Oscar por qué
continua haciendo lo que hace, él simplemente responde: “La belleza de actuar”, una confesión (y una devoción al arte) que
es quizás la frase más reveladora del personaje y de las intenciones del autor.
A lo mejor, Holy Motors es un
mundo-teatro donde todos son actores en diferentes papeles, quizás no existe la
sinceridad en un mundo donde todo es un acto, pero actuar (es decir, el
arte en sí misma) sigue siendo lo más bello a lo que uno puede aspirar.
Palabras
finales
Holy Motors
tiene muchísima tela para cortar. Su gran mérito es que invita a volverse a ver
para poder captar todas sus sutilezas. Hay otros personajes más en la película
que no llegué a comentar: Eva Grace tiene
un rol chico pero fundamental. Por momentos aparenta ser una fuerza externa que
intenta quitar a Mr. Oscar de un trabajo que cree descorazonado y automático.
Como resultado termina muriendo.
Nunca se aclara si Céline, la chofer, es sólo una herramienta funcional o parte de
algo más grande. Lo cierto es que cuando termina el día, deja la limusina en el
garaje y se coloca una máscara. ¿Fue también un rol que representó ante Mr.
Oscar? ¿Y qué demonios son todas esas docenas de limusinas guardadas y hablando
entre ellas sobre morirse, la vejez, la jubilación y otras cuestiones mundanas?
Es igual de extraño el personaje conocido
coloquialmente como “El Durmiente” (Le
Dormeur). Lo interpreta el mismo director y guionista y abre la película
con una de las mejores y más misteriosas secuencias de la historia.
Holy Motors
–un juego de palabras con “Holly Wood”, que también es una fábrica de sueños–
tiene lenguaje de cine, pero no es una película sobre cine. Carax creó
un mundo extraño y trágico, vibrante y misterioso, perturbador y emotivo, e
intenta mostrarnos cómo sería la experiencia de vivir en un lugar así. Busca
capturar todo el espectro de las actividades humanas en un solo día. No sé si
es un mundo que valdría la pena visitar, pero sí uno para espiar desde atrás de
la cortina.
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