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jueves, 11 de diciembre de 2025

“12 muertes”, una obra de Martín Larrea


La vida, tarde o temprano, se cierra con una muerte. Eso es lo único garantizado. En la antología “12 muertes”, el escritor Martín Larrea busca amigarse con este inevitable desenlace.


 

miércoles, 23 de julio de 2025

viernes, 18 de agosto de 2023

“Un pobre tipo” (cuento)


Escribí este relato durante un viaje con mi viejo a Buenos Aires, sentado en el asiento del copiloto. La idea era mostrar una misma situación desde una o más perspectivas, como un ejercicio literario para entrenar la creatividad. Esto fue lo que salió. “Un pobre tipo” es el cuento #63 publicado en el blog.

 


martes, 24 de septiembre de 2019

“Los Crímenes de Alicia”, una novela de Guillermo Martínez


Guillermo Martínez es el escritor más reconocido que vio nacer mi ciudad de Bahía Blanca. Sus trabajos han cosechado éxito alrededor del mundo y Crímenes Imperceptibles (su obra más popular) hasta tuvo una adaptación cinematográfica en 2008. Su último trabajo es un astuto recorrido por la vida secreta de Lewis Carroll. El libro combina una ingeniosa trama policial con el intertexto más famoso de la historia: Alicia en el País de las Maravillas.



lunes, 1 de octubre de 2018

Salir de la caverna: Darío, filosofía y rock


El sábado pasado tuve la posibilidad de ver a Darío Sztajnszrajber (se pronuncia shtain-shraiber) en Bahía Blanca. Junto a Lucrecia Pinto y su banda hicieron Salir de la caverna, un loco espectáculo que combina filosofía (en el estilo de Darío) con impresionantes covers de rock nacional.


jueves, 3 de agosto de 2017

Entrevista a Katya Galassi, autora de “Entre líneas difusas”


Me reuní con Katya Galassi, peridista y estudiante del Profesorado en Letras en Bahía Blanca que, además, decidió largarse a publicar y llevar adelante su primera obra literaria: Entre líneas difusas (Ed. Utopías, 2015).

Durante la charla surgieron todo tipo de cuestiones que rodean al ámbito del escritor: las formas de ser publicado, el panorama editorial actual y las dificultades del proceso de creación. Además, claro, hablamos sobre su libro.

El escritor es primero un gran lector

Iniciamos la conversación con un disparador: ¿Ayuda ser un profesional de las Letras al acto de “escribir”? ¿Es una condición importante en un escritor?

Katya considera útil conocer la literatura de distintas épocas, entender los procesos, las generaciones de escritores. El contexto de la concepción de una obra escrita, por ejemplo, es clave para entender por qué se escribe de ciertos temas o de cierta forma. Comentó también que estudiar Letras sirve para no repetir lo que ya se hizo, para nutrirse de recursos o para utilizar lo que ya existe de forma nueva, innovando.

Ella comenzó a escribir de muy chica. Luis Sagasti es un amigo de su familia y fue también profesor suyo. Él le dijo que sus escritos tenían un aire a Sábato, lo cual la sorprendió porque nunca lo había leído. A lo mejor, fue esa misma educación en Letras la que le brindó cierta intertextualidad que terminó volcando (de manera inconsciente) en sus textos.

En lugar de leer a Ernesto Sábato, Katya se dejó persuadir por las fantásticas aventuras que describe Tolkien.

Sagasti fue otro formador del tipo de escritora que terminó siendo ella. Él una vez le dio un recorte de un cuento corto sobre una pareja que siempre discute y terminan fumando en la cama. Un texto muy breve que le resultó tan crudo como impactante.


Poesías variadas y relatos crudos

La antología de Katya está formada por narraciones y poesías más bien breves que se acercan más a la microficción. Le pregunté a qué se debía esa elección y si se sentía más cómoda con textos cortos. Dijo:

«Busqué hacer una crítica a la posmodernidad donde va todo muy rápido, donde hay fusión de sentimientos. Desde la poesía se acostumbra a hacer descargos. Respecto a los cuentos, los llamé “relatos crudos” porque me pareció que estaba bueno jugar con los narradores, buscar que no diera la sensación de que había un mismo narrador escribiéndolos a todos. Diferenciarlos en el sentido de que cualquier persona podría estar contándolos. Son un pedacito de la realidad que me llamó la atención. Cosas que pasan en el dia a dia y uno, apurado, no toma registro

Me relató que el proceso de creación de Entre líneas difusas fue recopilar lo mejor que había hecho en el momento entre poesías y relatos. Descartó mucho. Luego descubrió que todo lo seleccionado tenía un tema en común, un sentido. Costó hallar el título, se despertó una noche con el título en su cabeza.

«“Entre líneas difusas” es ese grito de posmodernidad que cansa, rutinas repetidas donde se van pasando por alto un montón de cosas. »

***

“Sabores de melancolía”

Uno siempre vuelve
al sitio que lo conforta
lo mira, lo seduce,
lo pisa, lo trasforma.
Lo asimila,
lo conserva,
lo destruye,
lo construye.
Lo apresa,
lo expresa,
lo libera,
lo atraviesa,
Y el enojo más profundo
no lo siente, lo retiene,
entre cactus se pasea
recordando con sabor a menta.

(Entre líneas difusas)

***

Los mitos de la auto-publicación

Pronto llegamos al tema de la auto-publicación.

Por más buenas reseñas que tenga la editorial Utopías (y sí, las tiene), no deja de ser un negocio que publica lo que uno le pida, a un precio pautado, y luego lo distribuye por librerías y hace difusión. En fin, un negocio donde importa más la publicación que la calidad literaria de lo publicado.

Se trata de un tema polémico que, en su esencia, se resume en esto: ¿todo lo que se escribe merece ser publicado? ¿O debe existir un filtro, una pre-selección por parte de profesionales del ámbito?


Quizás a mí lo que me hace ruido de este tipo de editoriales es que el negocio está por encima de todo. Normalmente no se realizan las suficientes correcciones literarias de las obras (básicamente, cada uno publica lo que quiere, siempre que pague) y nunca escuché de una editorial de éstas que diga: “no mirá, lo tuyo no es bueno, no me quiero comprometer a publicarlo a menos que trabajemos para revisarlo, pulirlo y mejorarlo”.

La cuestión es que la experiencia de Katya me ayudó a ver (también) la otra cara de la moneda.

Le pregunté si autopublicarse fue su primera opción o si buscó otras alternativas antes. También me interesaba conocer su opinión sobre las ventajas y desventajas de esta forma de difundir las obras literarias. ¿Por qué elegir una editorial donde se paga por publicar en lugar de otro formato: e-book, concursos literarios, editoriales grandes, etc?


Ella investigó bastante las editoriales bahienses para decidirse por Utopías, una que tenía muy buenos feedbacks de la gente y que le permitiría publicar lo que ella quería sin filtro. Buscó una editorial que cumpliera con todo lo que había prometido (contrato, impresión, titulo) y la consiguió.

«Hay tanto dando vueltas por Internet que uno no sabe en qué confiar. La autopublicación te permite publicar lo tuyo. Todos tienen derecho a publicar. Esta editorial te permite expresarte, te da lugar a que vos salgas, a que inicies el camino literario

La realidad es que nadie (la prensa, las grandes editoriales, los medios) viene corriendo a buscar a un autor desconocido. Autopublicarse con editoriales que trabajen a consciencia y sean profesionales quizás sirve para arrancar una carrera como escritor, o pueden ser ideales para cuando uno no tiene grandes ambiciones y sólo quiere dar a conocer su obra en un círculo más bien íntimo.

Utopías tiene, en su sitio web, un apartado dedicado a desmitificar algunas cosas que se creen de la autopublicación. Recomiendo su lectura => Editorial Utopías: distribución y mitos.


Eso sí –y esta es mi opinión– me parece que estas editoriales deberían tener la ética de corregir los textos y hacerlos presentables, que tengan una mínima calidad literaria antes de lanzarlos al mundo. Buscar la excelencia por sobre el negocio, para ir borrando (poco a poco) esa cruz de “mercenarios literarios” que suelen cargan encima.

Literatura, sociedad y educación

En los relatos de Entre líneas difusas se nota una fuerte crítica social.

Se ponen en evidencia injusticias y barbaridades. Por ejemplo, hay un golpe de realidad respecto a los borrachos (“Temores nocturnos”), se expone el abuso a niños (“Naipes”) y el maltrato a trabajadores (“Fabrica de muñecas”, quizás el relato más logrado).

Al respecto, la autora comentó que el hecho de ser periodista de profesión la acerca más a la realidad, a mirar el periodismo desde otro lugar. Al observar las cosas que pasan encuentra injusticias. El trato que se le da a esos hechos es fuerte y ella quiso plasmarlo en sus textos. Por ejemplo, en “Epigrafía” buscó mostrar el uso de fármacos y drogas desde una perspectiva muy íntima.

Luego pasamos al aula. Le pregunté tres libros que deberían enseñarse en las escuelas secundarias, y con qué objetivo.

«Relato de un náufrago”, de García Márquez, está bueno para generar debates sobre qué hacer en situaciones límites (algo que es un disparador importante en época de adolescencia, un tema candente). El muro (de Klaus Kordon) es interesante para hablar de política. Estamos en una época donde la militancia es común. Hoy la militancia es impuesta. En familias no se puede hablar de política (se arma bardo siempre). En cualquier lugar donde se quiera imponer una idea fuerte, es para quilombo.
 Por último, colocaría algún tipo de tragedia (Antígona, por ejemplo). Para que los chicos vean la literatura desde otro lugar. Ver algo chocante, suicidos, asesinatos, para que no se horroricen. Se puede estudiar por qué se muestran esas cosas, dónde está el origen de la tragedia.»


***

“Coherencia”

Desarmemos las palabras
qu
mi
team
se
evap
en
el
tiem
sólo busco tu felicidad.

(Entre líneas difusas)

***

Una cerveza con Quiroga

Una pregunta que siempre me divierte hacer en este tipo de entrevistas es la siguiente: tenés la posibilidad de tomarte algo con un escritor cualquiera (vivo o muerto). ¿A quién elegís y por qué? ¿Qué tomás: café, mate, cerveza, otra?

Katya eligió el combo Horario Quiroga + Cerveza. En su opinión, el maestro uruguayo de la prosa tiene muy buenas ideas y las sabe explicar. Además, tiene una capacidad de descripción espectacular. A ella le gustaría discutir sobre qué piensa Quiroga de otros autores, cómo los veía.


Literatura como negocio

Respecto al panorama del negocio editorial actual, la autora comentó que se encuentra en el momento pico de capitalismo, que va por ese lado. 

«Vender, publicar, va más allá de la calidad literaria. Está el tema de los best-seller. Es una posibilidad de ver qué le pasa a la gente, qué es lo que la gente quiere contar. Que surjan autores fuera de la calidad académica. La gente es más sincera cuando solo tiene la sinceridad para exponer. En el futuro se va a poder hacer un gran análisis de estos autores que salen ahora

Además agregó (y estoy de acuerdo) que están carísimos los libros. Sin embargo, cree que el e-book no se consume tanto en la juventud, que sigue aferrada al papel.

Próximos proyectos

Katya está cerrando un librito corto compuesto por dos cuentos. Busca escapar de la tendencia que tiene al drama para contar una historia de suspenso. 

Luego quiere continuar con una novela, una historia familiar que ya tiene en la cabeza. Le interesa poder contar el argumento desde distintos lugares (padres, hijos, abuelos).

Mientras trabaja y estudia, la autora difunde sus novedades literarias mediante su fan-page (Katy Galassi) y un grupo de Facebook (Literatos Community) donde se puede encontrar información sobre los concursos literarios más confiables y compartir todo tipo de información relacionada con la escritura.

Su libro está disponible en La Masmédula Libros y en Editorial Utopías. También pueden contactarse directamente con la autora para adquirirlo.

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lunes, 3 de octubre de 2016

Les Luthiers en Bahía Blanca


Conocí a Les Luthiers de muy chico, tendría no más de 12 o 13 años. Con mi hermano Tomás encontramos unos cassettes de “Mastropiero que nunca”, su obra de 1978.  

Los escuchábamos una y otra vez, si bien había partes del espectáculo que nos perdíamos por ser sólo audio. Pronto empezamos a alquilar los VHS de los shows y, con la llegada de Internet y Youtube, me los descargué todos.

Al día de hoy me sé los gags de memoria. Los cito una y otra vez, aunque las referencias son pocas veces percibidas. Hace varios años pude verlos en vivo en el estadio Ruca-Che de Neuquén. Me considero un fan absoluto del grupo y esperaba con ansias poder volver a verlos.

Desde sus comienzos en 1967, Les Luthiers es una estampa del humor argentino inteligente y uno de los orgullos más grandes del país. Queridos por todos los países de habla hispana, el año que viene va a llegar a 50 años de trayectoria. A excepción de algunas de sus primeras obras de los años ´70, el grupo nunca ha recibido críticas negativas de sus presentaciones. Nunca. Algo totalmente impensable.

Y el día finalmente llegó. Les Luthiers regresó a Bahía Blanca, luego de 15 años, con cinco presentaciones. Fui a verlos en la función del jueves 29/09 y hoy (lunes 3/10) es la última en el Teatro Don Bosco. 

En esta nota quiero contar mis impresiones de la obra.

***

Con razón, son aclamados por la crítica y por un público fiel que los sigue incondicionalmente. Incluso luego del fallecimiento del genio Daniel Rabinovich, supieron continuar con sus creativos elementos musicales de fabricación casera, el humor universal y una teatralidad cautivante.

Hoy el grupo está conformado por cuatro de los originales: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y el agregado de Martín O´Connor y Tato Turano, que reemplazan en los lugares que dejó vacantes Rabinovich.


Chist, una antología de grandes éxitos

El espectáculo ¡Chist! es el trigésimo cuarto del grupo y una antología conformada por algunas de sus más grandes obras.

Se apoya muchísimo en Bromato de armonio (2002), que para muchos (yo me incluyo) es considerada una de las mejores producciones del grupo. Se estructuran (tanto Chist como Bromato de armonio) alrededor de La Comisión (Himnovaciones), una serie de sketches donde un par de políticos corruptos contratan a un músico popular para modificar el Himno Nacional.

La Redención del Vampiro, Educación Sexual Moderna y La Hija de Escipión también son algunos de mis sketches favoritos que forman parte de “Bromato de armonio”.

El último espectáculo con material completamente nuevo había sido Lutherapia (2008), que me pareció muy bueno. Anteriormente habían hecho Los Premios Mastropiero (2005), que sí me decepcionó un poco. En los próximos meses voy a reseñar esas dos obras en el blog. Afortunadamente están completamente disponibles en Youtube.

En ¡Chist! el gran tema que se toca de fondo es el de la estupidez. Los sketches seleccionados tienen todos la particularidad de jugar mucho con eso: Manuel Darío es un canta-autor totalmente ignorante, La bella y graciosa moza marchóse a lavar la ropa genera risas porque uno de los integrantes no sabe la letra y confunde los papeles, y en Encuentro en el restaurant un violinista no tiene el sentido común para entender cuándo tiene que dejar de tocar. Mientras tanto, en las escenas de La Comisión, hay una suerte de estupidez arrogante con la que se juega para hacer humor político.

La propuesta de Les Luthiers, como lo fue siempre, es mostrarse estúpidos desde lo superficial, pero astutos desde el manejo del lenguaje y el uso de las diferentes artes: la literatura, la poesía, la música. ¡Chist! es un ejemplo perfecto de ello: los juegos de palabras abundan y el espectáculo tiene música de cámara, una ópera, un madrigal, jazz, música popular, boleros y hasta un rap.


Hay algo que es importante remarcar –como explica Marcos Mundstock en este reportaje– y es que ellos no buscan pensar en la actualidad, ni quieren dejar especialmente un mensaje. El número de La Comisión se escribió en el año ´96, con Menem en la presidencia, pero nunca se menciona a nadie con nombre y apellido. Por eso no ha perdido vigencia: incluso hay cosas que tienen más que ver con cosas que suceden ahora que antes.

El grupo le huye a la realidad, y busca que su humor sea atemporal y que no le pegue directamente a nadie. Es un desafió más grande y eleva el humor a una categoría artística más alta. Logran que su humor pueda ser comprendido y disfrutado por todos los países latinoamericanos y también en España. Y, ciertamente, lo logran.

Les Luthiers en Bahía Blanca

Cuando el grupo comenzó a dar la función del jueves 29/09, me emocioné al punto de las lágrimas (lo admito). Su timing para la comedia sigue impecable y dieron un show (de dos horas de duración) de puta madre.


Para alguien que conoce todos los chistes, me sorprendí gratamente al ver que hay nuevo material en viejas obras, y muchos chistes actualizados. Algo que siempre me gustó de verlos en vivo es la complicidad que tienen con el público. Si ven que un chiste funcionó especialmente, lo siguen, improvisan, se divierten.

Hubo un momento tremendo donde Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Martín O´Connor (reemplazando a Rabinovich) se tentaron. Fue específicamente cuando Núñez Cortés hace este juego de palabras con la letra “zeta”:

Marcos Mundstock: ¿Carachacumba es con "c" o con "k"?
Martín O´Connor: Con "ka", con "ka". "Ca-rachacumba", seguro. Es como "efemérides" es con "efe", "efe-mérides".
(Carlos se da la vuelta y comienza a tocar una canción)
Carlos Núñez Cortés:
Se está poniendo oscurito,
tenemos que aprovechar...
Carlos Núñez Cortés: Esa es con "zeta"... Claro, "zeta-poniendo" oscurito, tenemos que aprovechar... Una cumbia que yo había escrito...

Se tentaron los tres, se empezaron a reír, y el público (en lugar de indignarse) empezó a aplaudir. Fue una forma de decirles: “ya fue, están hace más de 40 años haciendo esto, y son grosos. Ríanse, tiéntense, no pasa nada”.

Cuando Mundstock dijo:

Marcos Mundstock: Esto ya es un verdadero taller literario.

El público explotó.

Está bueno cómo actualizaron el material. Por ejemplo, mencionan indirectamente a Crepúsculo y a Lady Gaga, mencionan a los celulares y el e-mail en obras que antes no lo incorporaban. Sin embargo, algunos cambios particularmente no me gustaron.

Particularmente me pasó con La Redención del vampiro, donde un grupo de cumbia es contratado para buscar a Drácula (Mundstock) y reinsertarlo en la sociedad. Acá hicieron pequeños cambios que alteraron la esencia de la obra para volverla más tonta, con un humor más slapstick que recuerda un poco más a Midachi que a Les Luthiers. Fue el único momento donde una modificación no me terminó de convencer.


¿Qué pasó sin Rabinovich?

Hablemos del elefante en la sala. ¿Se notó la ausencia de Daniel Rabinovich en el show? Sí, definitivamente. Pero no se lo extrañó tanto porque el laburo de Tato Turano y Martín O´Connor es magnífico.



Rabinovich era GROSO. Excelente comediante, gran músico, con una voz agradable y gestos inolvidables. El tipo era tan groso que no alcanzó con una persona para reemplazarlo. Martín O´Connor es un ícono de la comedia musical argentina, y tiene una voz increíble. No busca imitar a Daniel, sino que hace lo propio. Y está verdaderamente muy bien. Pero se ve que no tiene el don de la música. Para ello tienen a Tato Turano, que es reemplazante oficial de Les Luthiers desde hace 20 años. Turano es guitarrista, pianista, saxofonista, cantante y compositor, aunque no tiene el nivel de actuación necesario para los sketches más conversados del grupo.

Entre los dos, y gracias a la química innegable con el resto del grupo, hicieron el mejor homenaje que podía hacérsele a Daniel Rabinovich: continuar el legado, seguir haciendo reír a la gente y hacer su trabajo de la mejor manera posible. En ese sentido, no puedo criticarlos.

***

A Les Luthiers se lo aplaudió con cada momento cómplice, con la aparición de la célebre carpeta roja, cuando se menciona a Johan Sebastian Mastropiero y cuando se anuncia “Fuera de programa”. Son unos genios, y no tienen mayores secretos: son el resultado de ingenio, trabajo, coordinación y talento.

Para el final (y fuera de programa) reaparece Carlos Núñez Cortés con Rhapsody in Balls, acompañado por el bahiense Jorge Maronna que utiliza uno los famosos instrumentos inventados por el grupo, el Bolarmonio. De principio a fin, este espectáculo se te hace corto, por su ritmo imparable, la catarata de risas que genera y el inconfundible sabor del humor de calidad.


***

Programa de “¡Chist!”

1.1          Manuel Darío (Canciones descartables)
1.2          La Comisión (Himnovaciones)
1.3          La Bella y Graciosa Moza Marchose a Lavar la Ropa (Madrigal)
1.4          Solo Necesitamos (Canción ecológica)
1.5          La Hija de Escipión (Fragmento de ópera)
1.6          Bolero de los Celos (Trío pecaminoso)
1.7          Educación Sexual Moderna (Cántico enclaustrado)
1.8          La Redención del Vampiro (Hematopeya)
1.9          Encuentro en el Restaurante (Rapsodia gastronómica)
1.10       Los Jóvenes de Hoy en Día (R.I.P al Rap)
1.11       Rhapsody in Balls (Obras fuera del programa, estrenada en Lutherapia)

BONUS TRACK: ¡Chist! en su versión completa, DVD del año 2013:


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lunes, 4 de julio de 2016

“Rotos de amor”, una obra de Rafael Bruza


Bajo el título “Rotos de amor”, el autor argentino Rafael Bruza congregó una serie de situaciones desopilantes con cuatro personajes, todos ellos visitadores médicos, con serios problemas en el ámbito del amor; un grupo de perdedores sin remedio.

Lo curioso es que la obra actualmente se está presentando simultáneamente en cuatro puntos diferentes de Argentina: Buenos aires, Mendoza, Bahía Blanca y Neuquén.

Tenía ganas de verla en Bahía Blanca porque la dirige Jorge Habib (a quien mencioné en esta nota sobre la Escuela de Espectadores de Bahía Blanca) pero terminé encontrándola, de casualidad, durante el fin de semana largo de junio en Neuquén (de donde soy).

Rotos de amor es una obra para reír bastante (hacía mucho que no reía con tanta fuerza) pero también para identificarse y reflexionar.

Habla del Amor con mayúscula, como tema filosófico, como algo de lo que uno no se puede curar del todo. El humor aparece desde lugares muy oscuros para los protagonistas. 

Uno está enamorado de una mujer casada y con familia, a otro la esposa lo abandonó por un profesor de tango y los constantes ronquidos echaron al tercero de su hogar. El cuarto, un mudo (brillante personaje) no puede vencer el luto de la muerte de su mujer.


La dificultad de rearmar sus vidas a partir del vacío amoroso, y la relación de amistad entre cada uno de ellos, es el eje temático de la narración.  Es una manera ingeniosa de hacer comedia, apelando a lo cotidiano y a lo cercano. Aparecen el tango y el mate, las costumbres, la charla, el baile. También hay planteos existenciales respecto al Amor, y creo que ese es un punto fuerte del guión.

El santafecino Rafael Bruza es uno de los grandes del teatro actual, y sus obras tienen impacto a nivel nacional e internacional. 

Algunos de sus textos más destacados se reunieron en el libro “Rotos de amor y otros fracasos”, que presenta la edición Colihue Teatro (acá pueden verla y chequear una vista previa). Se trata de un libro editado en el 2008 que reúne cinco piezas dramáticas del autor.

Rotos de amor en Neuquén

Por lo menos a nivel actoral, la versión que vi en Neuquén me pareció impecable. Si bien la obra está prácticamente despojada de escenografía, rápidamente se crea una atmósfera particular: emotiva, melancólica, ominosa. Las luces y los arreglos musicales tienen especial importancia en este sentido. Algo que destaqué fue que cada entreacto era musicalizado por los mismos actores (todos cantaban, y muy bien) y cada escena tenía equipos móviles que permitía transiciones ágiles.
  
La obra va a seguir en cartelera, al menos, hasta que termine noviembre. Se presenta todos los sábados a las 21.30 hs en Ámbito Histrión (Chubut 240, Neuquén). Para informes y reservas hay que comunicarse al 0299-4478276 o través del facebook del teatro.


Los cuatro actores están asombrosos, si bien Carlos Barro destaca especialmente como “El mudo”.

Berlanguita es Ezequiel Boronat, Rodriguez es Alejandro Cabrera y Pablo Di Lorenzo hace el papel de Artemio. Al finalizar la función, los actores están esperando para saludar y charlar con el público.

Creo que “Rotos de amor” es humor del bueno: reflexivo, inteligente, sagaz. La obra está muy bien y recomiendo que se animen a verla si la ven en cartelera en sus ciudades. Yo, por lo menos, la disfruté muchísimo.

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jueves, 23 de junio de 2016

10 criterios de valoración para ser un espectador crítico


En una nota que hice para Nussocial (el blog colaborativo y social del que formo parte) escribí recientemente sobre la Escuela de Espectadores de Bahía Blanca. La idea de la Escuela es aprender a argumentar sólidamente por qué una obra de teatro gustó o no gustó. También busca juntar al elenco con los espectadores, y que estos puedan preguntar, debatir, opinar y reflexionar. La nota completa la pueden leer acá.

Lo que quiero hacer hoy es profundizar en los 10 criterios de valoración que el docente Jorge Habib enseña para analizar el teatro. Estos criterios nos sacan de ese medio automatizado en el que solemos envolvernos al ver un espectáculo. Nos invitan a ser espectadores activos, pensantes, que critiquen, que opinen, que debatan, y que puedan hacerlo con argumentos concretos y sólidos.

Si bien algunos de ellos están enfocados específicamente en el teatro, pueden aplicarse perfectamente a otro medio visual como las películas o las series de televisión. Comencemos:

1) Pertinencia

Se refiere al género al cual pertenece la obra: tragedia, comedia, drama, etc. Hay grandes géneros (Aristóteles en su Poética indicaba cuatro categorías, por ejemplo) y también hay ramificaciones, sub-géneros: clown, comedia musical, grotesco, café concert, etc.

Es importante comprender a qué género pertenece la obra que vamos a ver para poder saber, a grandes rasgos, con qué nos vamos a encontrar. Teatro no es lo mismo que teatro-danza, y teatro-danza no es lo mismo que danza o que danza-teatro. Algo similar sucede al mirar una película: cada género tiene sus cánones, sus características principales y sus reglas.


2) Relevancia simbólica

Los símbolos en una obra de ficción lo son todo. Todo lo que está arriba de un escenario está pensando, y está ahí exclusivamente por una razón: vestimenta, utensilios, objetos en escena. Exactamente lo mismo pasa en el cine. Nada se deja librado al azar al montar una obra, y todo nos está comunicando algo. Algunas obras de teatro pueden tener una carga simbólica más fuerte o más leve, más o menos signos, pueden ser más o menos evidentes, etc.

La teoría general de los signos es estudiada por la semiótica, una rama de la ciencia que explora los diferentes sistemas de signos que permiten la comunicación entre individuos, sus modos de producción, de funcionamiento y de recepción.

3) Relevancia poética

La relevancia poética en el lenguaje fue estudiada por los lingüistas rusos, Roman Jakobson entre ellos. En la comunicación, la función poética no es el significado de las palabras, sino la importancia de los sonidos y las resonancias de los significantes; de cada letra, sílaba y fonema. No es lo mismo “Mi mamá me quiere” que “Mi mamá me ama”, por ejemplo.

A partir de la poética que construye el mundo del teatro, con todos sus símbolos, se logra una poiesis propia. La poiesis –término acuñado por Platón– habla de la producción y construcción de otros mundos. Platón define, en su texto El banquete, el término como «la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser». Es el impulso creador que habita en todos los seres humanos.

4) Relevancia histórica

Toda obra tiene un anclaje en un tiempo y en un lugar. Muchas veces se especifica en los primeros minutos de la obra, o sea hace evidente a través de lo que muestra la escena, el idioma, la vestimenta, la idiosincrasia, la tecnología, etc. Aun cuando el tiempo y el lugar en el que transcurre la historia no se especifica, eso también nos está queriendo decir algo.

Asimismo, cobra importancia la génesis de la obra, la historia detrás de lo que estamos viendo: ¿cuándo fue escrito? ¿por qué? ¿Cuál es la trayectoria del grupo de actores? Pensar en la relevancia histórica de la obra es pensar en lo histórico de todo, en cómo está ambientada, etc.

5) El aspecto técnico

El aspecto técnico pasa muchas veces inadvertido para el espectador casual. Esto es porque cuando “lo técnico” está bien hecho, nosotros no nos damos cuenta. Es similar a la idea de que uno se da cuenta de lo que tiene cuando lo pierde. Las luces, el sonido, el vestuario, los detalles de la escena, la técnica actoral. Todo está ahí, fue ensayado, preparado… no funciona mágicamente, por obra y gracia del Señor.


6) El aspecto ideológico

Toda obra de teatro tiene una ideología (aunque sea por su ausencia).  El concepto de “yo sólo quiero entretener a la gente” es también una ideología. ¿Qué se quiere decir en la obra? Para Javier Daulte –hoy uno de los directores más influyentes del teatro argentino– el teatro es juego y nada más. No hay compromiso, al teatro sólo le interesa el teatro. Es un acto de celebración, inofensivo, socialmente innecesario y no puede cambiar la realidad porque es realidad (no por nada se lo considera un director muy polémico).

Rafael Spregelburd dice "no me importa qué dice mi teatro". Griselda Gambaro no concibe una obra de teatro sin mensaje. Ambos tuvieron una discusión fuerte respecto a sus opuestas ideologías, y a la importancia social del teatro, a través de cartas que se publicaron en algunos diarios argentinos. Mientras que Spregelburd defendía el derecho a la ficción libre, sin prejuicios ni tapujos, sin mensaje, Gambaro respondía: “Todo teatro que no se comprometa con el presente producirá banalidad”.

7) El aspecto genético

Este criterio de valoración se relaciona, de alguna manera, con el de “relevancia histórica”. Habla del gen, del principio de todo. ¿Cómo empezó el grupo, cuánto hace que trabajan juntos? ¿Cómo llegaron a la obra? ¿Es una creación colectiva? ¿Es de un autor? ¿Quién es el autor y qué teatro quiere hacer? 

(Otra vez aparece lo ideológico de la obra).

8) Efectividad o estimulación

La efectividad en el teatro se entiende como lo que pasa después de la obra, el after, cuando se sale de la función. Lo que escuchamos inmediatamente después, lo que habla la gente. Hay obras que no te movilizan en nada. Una obra fue verdaderamente estimulante cuando da la impresión de que no hay otro lugar en el mundo en el que uno quiera estar. Si se produce eso, la obra fue altamente efectiva. Y eso colabora con el “boca en boca” (siempre la mejor promoción).

9) Recursividad social

Se refiere a lo que uno puede volver a repetir socialmente. 

Este criterio se relaciona más con el teatro comunitario (aquel que se hace con la comunidad. Por ejemplo, el grupo de teatro Catalina Sur o Ernesto Suarez en Mendoza).

El teatro comunitario puede ser de calle o de sala, pero su rasgo distintivo es que sus integrantes son vecinos y no actores profesionales. En Argentina existen más de 30 grupos, que conforman la Red Nacional de Teatro Comunitario, un espacio en el que se comparte la experiencia de los distintos miembros.


Si teatro es acción transformadora, y no tiene que estar realizado necesariamente por artistas, la idea de la recursividad social nos habla de qué tanto el grupo puede hacer una y otra vez esas actuaciones. La obra “Venimos de muy lejos” (1989), que presenta Catalina Sur, tiene a 70 personas actuando en escena. De ellas, 10 son un elenco itinerante y cuando llegan al lugar empiezan a convocar para completar a los 60 que faltan.

10) Teatralidad

Teatralidad es todo lo anterior. 

La combinación de los nueves puntos antes mencionados. Aquello que hace que una obra sea propia, única, indivisible.

Según el ensayista francés Roland Barthes:

«Teatralidad es el teatro sin el texto, es un espesor de signos y sensaciones que se edifica en la escena a partir del argumento escrito, esa especie de percepción ecuménica de los artificios sensuales, gestos, tonos distancias, sustancias, luces, que sumerge el texto bajo la plenitud de su lenguaje exterior

La teatralidad no la dice el texto, sino que la hacen los cuerpos en acción. Sensaciones, luces, signos, textos, emociones, es todo. La palabra es también utilizada en la jerga popular para efectos no teatrales. Al respecto, hay tres conceptos que remarca Jorge Dubatti, fundador original de la Escuela de Espectadores en Argentina.

1.- “Teatralidad”: la tenemos todos y es la forma que tenemos los seres humanos de organizar la mirada del otro sobre nosotros. Las estatuas vivientes, por ejemplo, trabajan la teatralidad del silencio. Al colocar una moneda aparece la interacción, y la estatua cuenta una historia (por mínima que sea).

2.- “Teatro”: como concepto, es la organización de la mirada con fines políticos => usar la teatralidad para decir algo.

3.- “Transteatralidad”: es el uso de la organización de la mirada pero no siendo honesto. Ejemplo: periodistas, políticos. El actor cuando termina la obra, corta, deja de ser el papel. La transteatralidad es considerada algo negativo.

► Dubatti habla más sobre estos tres conceptos en su texto: “Teatralidad, teatro, transteatralización: notas sobre teatro argentino actual

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