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miércoles, 4 de diciembre de 2024

“La última función” (y el regreso a Literautas)


El regreso del taller creativo “Montame una escena”, de Literautas, me llevó a redactar “La última función” (un cuento metatextual) y recordar que algunos de mis mejores textos surgieron gracias a esta linda comunidad literaria.

 


jueves, 21 de mayo de 2020

A Day at the Office: una ficción interactiva en Twine



​Felipe es un Consultor en Sistemas (LV 0) que despierta exaltado un lunes por la mañana. Llegar a la oficina será el menor de sus problemas. En esta nota les comparto una aventura hipertextual en español realizada en Twine como parte de mi proyecto final del curso Introducción al diseño narrativo de videojuegos.



lunes, 21 de enero de 2019

“Incomodidad cósmica” (cuento)


Les comparto otro relato de ciencia-ficción con un pase de comedia con toques. La propuesta consistió en escribir un cuento que contuviera las palabras sombra, baraja y dragón. 

¡Espero que lo disfruten!


Versión podcastera:


martes, 2 de enero de 2018

“Manifiesto literario” y una anécdota curiosa


Manifiesto literario tiene uno de los trasfondos más peculiares de las historias que escribí hasta ahora. También es un relato bastante corto: unas 250 palabras. Pasó así.

A mediados de 2017 ya hacía un año que no hacía teatro (lo extrañaba mucho) y tenía ganas de sumar alguna actividad artística. Era tarde para arrancar teatro porque los grupos ya suelen estar armados. Sin embargo, encontré un “Taller de literatura creativa” que daba una mujer en mi barrio, en su departamento. (No voy a decir nombres).


Siempre pensé (y sigo pensando) que los talleres de escritura son un robo. Un falso gurú que se la da escritor pretende bajarte su intervención divina para convertirte en narrador de la noche a la mañana. Esto no quiere decir que no haya buenos profesores de escritura. Ciertamente, Marcelo Di Marco tiene tips fundamentales para cualquier aspirante a escritor, y su clásico Taller de Corte y Confección debe ser realmente bueno.

La cuestión es que, como venía diciendo, me le animé a la primera clase. La Sra. Taller cobraba 350$ mensuales; la primera “clase” era gratuita. Fui con mucha expectativa de aprender un poco más sobre este arte, de obtener ejercicios de escritura creativos, buenas recomendaciones, de motivarme, de hallar ideas inexploradas.

En su lugar, las otras dos “alumnas” y yo nos la pasamos tomando mate con una profesora que parecía no tener en claro qué catzo hacer con su taller. Media hora más tarde, finalmente ofreció un ejercicio: “escriban algo, lo que sea, ahora, y lo charlamos. Les doy 20 minutos”. O sea: así nomás, sin un lineamiento, sin un objetivo, sin nada.

Yo me puse a escribir el texto que les comparto acá, que está lejísimos de ser una obra maestra. Mientras tanto, las otras dos alumnas siguieron con el mate y hablando de pavadas. Qué su netbook del gobierno se le había bloqueado. Qué “qué frío que hace”. Que “no se me ocurre nada para escribir”.

¿En serio pensaban pagar 350 mangos al mes para eso?

En el medio, un perrito caniche, de esos odiables que parece que funcionan a pilas, se la pasaba cortando mi concentración, tirándose encima de mi mochila y ladrando. Yo hacía lo posible para redactar algo a mano. Me sentía como Isaac Asimov con “Insertar la pieza A en el agujero B”, un microrrelato suyo que improvisó durante un programa en vivo.

Yo iba mechando frases y situaciones que escuchaba a medida que escribía, en un collage súper extraño y obvio.

El resultado, como dije, fue este cuento. Lo leí en voz alta y a las tres les encantó. Lo aplaudieron incluso. ¡Lo aplaudieron! ¡Por favor! No entendieron nada, ni la ironía simple del cuento ni que, en realidad, es una porquería absoluta.

De más está decir que me fui de ese lugar para nunca volver.

***

“Manifiesto literario”

Año 2038. Cuatro personas se disponen a redactar un manifiesto histórico, un escrito capaz de alterar el destino de toda la humanidad. Se los evidencia inquietos, inseguros, inexpresivos. Como si el peso de todo un mundo se apoyara sobre sus hombros. Así debió sentirse Atlas hace tantos años: incómodo, impaciente.
—No  se me ocurre nada. ¿Qué garrón, no? Ver el papel en blanco…
—Yo odio escribir a mano.
—Te prestaría mi ordenador Spectrum System 7000, pero se me bloqueó ayer.
La luz es la adecuada, están lo suficiente descansados. El manifiesto debe responder a una pregunta tan simple, tan directa… y sin embargo…
—Hay tanta gente trucha, te desbloquean las computadoras por dos mangos.
—Y sí… la Hypernet se presta para eso. Bah, se presta para todo.
Están distraídos. Su foco parece ir y venir como el péndulo de un reloj. Hay frases sueltas, escritas a mano. “Observación”, “paciencia”, “puentes” (escribió una).
—¿Alguien quiere otro mate?
“Interés” escribieron también. Eso es lo que falta. Y expresividad, y hasta quizás una pizca de originalidad. Salir de la zona de confort, del lugar común. En lugar de reunirse alrededor de una mesa, con bebidas y chocolate (que hace bien a las endorfinas, al parecer) debieron haber ido al techo, o al piso. Escribir el manifiesto que va a cambiar el mundo... nada más y nada menos.
—Me cansé. Arreglo el mate, boludeamos un poco más y después seguimos. ¿Les parece?
Cada uno de los integrantes afirma con la cabeza. Se dispersan. Uno se pone a jugar con el gato (que arañó una mochila), otro prende la tele.
Sobre la mesa quedan desparramados una serie de engendros, mamarrachos que avergonzarían a cualquiera. La pregunta, aquella fatídica, ingrata y perturbadora pregunta, se regocija, se les ríe en la cara.
—¡Ja! Como si fuera tan fácil responderme —expresa la pregunta con un dejo de insolencia.

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jueves, 5 de octubre de 2017

17 consejos para ser mejor escritor (humor)


Éste es bastante viejo, y el autor quedará anónimo por toda la eternidad, perdido entre las páginas de Internet. Pero lo recordé hace unos días y es simplemente muy bueno. Quería compartirlo con los escritores que siguen el blog.


***

“17 consejos para ser mejor escritor”

1. Lo primero es conoser vien la hortografia.
2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que Vd. no caigan en aquellos errores.
3. Y nunca empiece por una conjunción.
4. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.
5. Use; correctamente. Los signos: de, puntuación.
6. Trate de ser claro; no use hieréticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas.
7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios.
8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
9. Si ud, parla y escribe en castellano, O.K.
10. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
11. ¡¡¡¡Por el amor de Dios!!!! no abuse de las exclamaciones.
12. Poné cuidado en las conjugaciones cuando escribéis.
13. No utilice nunca doble negación.
14. Es´ importante u´sar los apóstrofe's correctamente.
15. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
16. Relea siempre lo escrito, y vea si palabras.
17. Con respecto a frases fragmentadas.

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lunes, 22 de febrero de 2016

5 consejos de escritura de Edgar Allan Poe


De los creadores de “16 consejos de escritura de Anton Chejov” llega este post.

Edgar Allan Poe fue uno de los grandes maestros del relato, y llegó a perfeccionar muchas técnicas de escritura. Tiene cuentos que son verdaderamente perfectos y nunca se encasilló en un único género. Creó el policial del detective, el misterio de tipo cuarto cerrado, propulsó el género del terror gótico e influyó tempranamente en la ciencia ficción.

En 1846 publicó un célebre ensayo (“The Philosophy of Composition”, traducido al español como “El  método de composición”). Allí propone los aspectos formales de su método de escritura, o por lo menos los que él manifestaba aplicar. Los ejemplifica mientras describe el proceso por el cual concibió “El cuervo”, su poema más famoso (que ya reseñé en el blog).

Poe estaba en contra de la creación “espontánea” y de la improvisación. En el ensayo se muestra convencido de que uno debe planificar de antemano sus escritos y pensar el texto de forma lógica, matemática, casi como una máquina. (En ese sentido, se adelanto muchísimos años al estudio del Formalismo Ruso).

Es muy probable que Poe realmente estuviera “vendiendo humo” con su ensayo, o que –como algunos críticos opinan– haya sido un esbozo de ironía o una absoluta parodia. La cuestión es que a partir de la lectura se pueden obtener un par de consejos interesantes para asistir en el proceso de escritura de relatos. Veamos:

#1 – Determinar el espacio.

Poe propone cuentos más bien minimalistas, donde el espacio sea delimitado. Se interesa por la posibilidad de poder mantener control absoluto sobre el mismo. Al respecto dice: “ (…) siempre he creído que un espacio circunscrito o reducido es totalmente necesario para potenciar el efecto de un hecho aislado, como si fuera capaz de insuflar la misma fuerza que le da un marco a un cuadro.”


#2 – Conocer el final de antemano.

Para el autor es fundamental saber exactamente hacia dónde queremos llegar antes de sentarnos a escribir, tener el final en mente mientras se avanza con la narración. De hecho, Poe insiste muchísimo en esta regla que la consideraba fundamental (y que choca, inevitablemente, con la idea de la espontaneidad al escribir).

En palabras (traducidas) suyas: “No hay duda de que cualquier argumento que sea digno de ser considerado como tal debe estar completamente repensado, desde su comienzo hasta su desenlace, antes incluso de intentar empezar a escribir.” 

#3 – Keep it short (me gusta más cómo suena en inglés).

Un trabajo literario, según sus teorías, tiene que poder leerse de una sentada, como para no perder la impresión de unidad. Si hay que parar de leer, se pierde el hechizo y “el mundo real comienza a interferir con el relato”. Así que: mantenelo cortito y al pie.

#4 – Decidir el efecto a producir.

Edgar Allan Poe siempre mantenía que un cuento debería tener una emoción principal: ira, miedo, confusión, melancolía, lo que fuera. Como escritores debemos planificar qué impresión queremos trasnmitir, manipular las emociones. 

Y todo esto hay que trabajarlo desde la primera oración.

Por eso comenta: “Lo siguiente que pensé fue en la elección de la emoción o del efecto que deseaba transmitir. Llegado este punto, tal vez deba advertir que mientras componía el poema siempre mantuve la determinación de conseguir escribir una obra que fuera apreciada universalmente.”

Y agrega: “era preciso elegir una palabra que (…) estuviese en el acuerdo más armonioso posible con la melancolía que yo había adoptado como tono general del poema”.

#5 – Determinar el tema del texto

Recapitulando: un cuento debe tener una única emoción predonimante, un espacio limitado, un final claro (y planificado) y una corta longitud. El último consejo habla del tema general de un relato.

Poe intentaba ir desde lo general a lo más concreto. Su poema “El cuervo” habla de “los efectos de la muerte de una mujer”, y a partir de ese tema, de esa idea o premisa, se construye una historia particular, específica.


Ahí los tienen: cinco consejos de escritura que brinda Edgar Allan Poe a partir de su breve ensayo “El método de la composición”. ¿Están de acuerdo con ellos?

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

La puntuación en tiempos del menor esfuerzo


Vivimos en una época donde, más que nunca, la puntuación está perdiendo la batalla

La imperiosa necesidad de escribir rápido (de “no perder tiempo escribiendo”), el dinamismo de nuestros tiempos, las contracciones de palabras, twitter, la ignorancia amalgamada con desinterés general, la idea de que “lo que importa es el mensaje y no la forma de entrega” son algunos de los factores que influyen.

Inconscientemente estamos destrozando el lenguaje.

Como aspirante a escritor, docente y profesional, me cuesta mucho aceptarlo. Durante mi trabajo de 8 a 5 (si creen que vivía de este blog, la triste realidad es otra) veo atrocidades que se hacen con el español, e-mails que parecen escritos por un pibe de 6 años, personas que eructan las palabras como quien traga una hamburguesa con papas fritas. Más de una vez quedé como pedante por realizar correcciones ante mis superiores.

Lo malo (lo peor) es que los errores se volvieron tan usuales, que ya se perdió el sentido de culpa, vergüenza o fracaso al cometerlos.

El caso de la puntuación es, quizás, el más crítico de todos. Si hay errores de ortografía o faltan tildes, uno puede (mal que mal) deducir lo que se quiso decir. Pero los signos de puntuación cambian el sentido de las frases, establecen jerarquías sintácticas y, en consecuencia, dan estructura a un texto.


"Y estos, Luciano, son tus nuevos compañeros de trabajo..."


Julio Cortázar, por ejemplo, decía: "La coma, esa puerta giratoria del pensamiento". Al respecto, una vuelta escribió el siguiente texto:
  
***

"Si el hombre supiera realmente
el valor que tiene la
mujer andaría en cuatro patas
en su búsqueda".

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “mujer”.
Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “tiene”.

***


El lugar en el que se coloca la coma le brinda un significado absolutamente diferente al texto. Con la puntuación correcta se logra ordenar las ideas, dar ritmo y eliminar las ambigüedades. Y en relación a las ambigüedades, el ingenioso autor Manuel Toledo y Benito redactó este fascinante texto que forma parte del libro titulado “Ortografía intuitiva”.

Dice así:

***

“Un testimonio sin puntuación”

Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo.»

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. A fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia.

El sobrino Juan lo presentó de esta forma:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era ésta:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.»

Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió el Juez. Este consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:
—Señores: acá se trata de cometer un fraude. La herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.»

Y agregó:
«En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez …, etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto.»

***

Esta serie de signos, cuando están bien elegidos y se colocan en su el lugar adecuado, permiten no solo que el lector­ de los mensajes escritos los entienda, sino que además les confiera la adecuada entonación.

Más allá del humor, y sin pretender parecer un purista, los signos de puntuación son fundamentales. La diferencia entre «¡Vengan a comer chicos!» y «¡Vengan a comer, chicos!» es que con la primera podés ir preso por canibalismo. Por su parte: «No está mal eso» y «No, está mal eso» dicen exactamente lo opuesto.

Acá me pongo un poco ñoño

La RAE destaca especialmente el aporte que realiza la puntuación a la cohesión de un texto: "De ella depende en gran parte la correcta expresión y comprensión de los mensajes escritos. La puntuación organiza el discurso y sus diferentes elementos y permite analizar la ambigüedad en textos que, sin su empleo, podrían tener interpretaciones diferentes".

Pensemos en esta frase:

«Los soldados, cansados, volvieron al campamento.»
«Los soldados cansados volvieron al campamento.»

En la primera oración, ¿qué soldados volvieron al campamento? La respuesta es TODOS, y además todos ellos estaban cansados. En el segundo caso únicamente volvieron aquellos que estaban cansados, el resto se quedó.


En algunos casos la falta de comas hasta puede ser insultante (en mi caso: siempre). Existen varias versiones de la Biblia que, en Lucas 23:32, tienen la siguiente frase: «Y había también otros dos ladrones crucificados con Jesús».  Si consideramos que Jesús, por lo menos según el cristianismo, no era un “ladrón” como los otros dos, debió haberse escrito: «Y había también otros dos, ladrones, crucificados con Jesús». La diferencia es mínimo, pero con la primera frase te vas derechito al infierno.

Así que, por favor, se los imploro. No cuesta nada escribir bien, la puta que lo pario. Hagamos un esfuerzo para redactar e-mails como los profesionales que nuestro título sugiere. No se coman las comas, y ¡hablemos bien, carajo! ¡Hasta la próxima!

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viernes, 13 de junio de 2014

LISTA TOP-TEN: Curiosidades del idioma español


Recientemente terminé un curso de Corrección y Estilo en Español de la Universidad Autónoma de Barcelona (a través de la plataforma online de Coursera.org). Uno de los aspectos más interesantes fue, sin duda alguna, el “foro de discusión”, donde más de 38.000 personas de todo el mundo debatían cuestiones relacionadas con la gramática, el idioma español y el estudio del estilo en la literatura.

Entre ellos, quiero compartir el excelente aporte que hizo Josep Antoni Corral. Se tomó el trabajo de reunir más de 60 curiosidades del idioma español. Entre ellas, quise reunir las 10 que me parecieron más interesantes y formar esta lista TOP-TEN. El criterio del “top” considera aquellas cosas que me llamaron más la atención, y es absolutamente subjetivo.


Puesto #10: Esa silenciosa “H”.

La letra H en el idioma español es bastante particular. Un caso interesante es el siguiente: Oler se escribe sin "h", sin embargo huelo, hueles, huele, huela, huelas (todas ellas inflexiones de ese mismo verbo) sí se escriben con "h".

Puesto #9: Un análisis de “análisis”

Análisis se escribe con la letra "s", sin embargo analizar (que significa "hacer análisis de algo") se escribe con la "z".



Puesto #8: “Arte”, una palabra hermafrodita

La palabra "arte" es masculina en singular y femenina en plural. Algo similar sucede con palabras como "Agua" y "Hada".

Puesto #7: El verbo imprimir y sus dos participios

Este verbo tiene dos participios: el regular imprimido y el irregular impreso. Aunque existe actualmente una clara tendencia (más evidente en América que en España) a preferir el uso de la forma irregular impreso, ambos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica:

=> Habían impreso en su lugar billetes de a cien.
=> En total se han imprimido 35.000 carteles.


Puesto #6: La siempre solitaria letra “K”

Se la ha considerado desde siempre como una letra inútil ya que incluso los romanos tenían solo diez palabras que empezaban con esta letra que tomaron del alfabeto griego. 

A su vez, los antiguos griegos la copiaron de los fenicios (pero dándole la vuelta) y estos últimos de la escritura jeroglífica egipcia en donde representaba una mano o un puño.

Entre 1815 y 1869 desapareció de los diccionarios académicos castellanos.  Son muy pocas las palabras que la contienen, porque, en su mayoría, tienen un evidente origen extranjero y porque el sonido que representa también lo tienen la q y la c (cuando va acompañada de a, o y u). Hoy en día, la k también es usada como signo de rebeldía por quienes viven al margen del sistema (como es el caso de los okupas, palabra que está autorizada por el DRAE).
Las únicas palabras en castellano con dos kas son kamikaze, karaoke, katiuska y kayak.

Puesto #5: ¿Querés saber cuántas palabras del castellano conocés?

Realizá esta prueba y en 4 minutos tendrás una estimación válida del vocabulario que posees: [http://vocabulario.bcbl.eu/]. Me dio un 67%. =(

Puesto #4: Las fobias más irónicas

El español tiene esas cosas absolutamente incoherentes, impensables. Y esta es una de ellas.


¿Cómo se llama el miedo a la pronunciación de palabras largas, complicadas o inusuales? Hipopotomonstrosesquipedaliofobia. ¿Y el miedo irracional al número 666? Hexakosioihexekontahexafobia. ¿Y al 13? Triscaidecafobia.

Puesto #3: Porcentajes de aparición de letras en castellano

Según Fletcher Pratt (1942. Secret and Urgent: the Story of Codes and Ciphers. Garden City, Nueva York), la frecuencia de las letras en un texto escrito en castellano más o menos largo es la que se ve en la imagen. Como era de esperarse, las vocales "e" y "a" se llevan las primeras posiciones.

Puesto #2: Murciélago, ¿la única palabra con todas las vocales?

En realidad, hay 42.266 palabras en este idioma que las contienen. Por ejemplo: equivocar, incuestionable, metalúrgico, surrealismo, pronunciable, superlativo, restauración, irrespetuosa y musicoterapia.

En este link tienen la lista completa.

Puesto #1: ¿Cuáles son las palabras más intraducibles al castellano?

Lo destaco en el primer puesto porque me llamó poderosamente la atención. Cada cultura, país o idioma tienen su forma peculiar de entender el mundo y la realidad, y ello se refleja en el vocabulario. Van mis favoritas:


* BAKKU-SHAN (del japonés): sirve para definir a las mujeres que son bellas por detrás y feas por delante.
* OHRWURM (literalmente y en alemán: gusano en la oreja): es la sensación de no poder dejar de repetir mentalmente el estribillo de una canción pegadiza.
* TARTLE (del escocés): la vacilación incómoda que nos sucede cuando hemos de presentar a alguien y no recordamos su nombre.
* PANA PO´O (del hawaiano): el gesto de rascarnos la cabeza cuando intentamos acordarnos de algo.
* L'APPEL DU VIDE (del francés): la necesidad de hacer algo que te haga disparar la adrenalina (como, por ejemplo, saltar desde lugares altos).


* ILUNGA (de la lengua africana chiluba): se refiere a una persona capaz de perdonar una ofensa por primera vez, de tolerarla una segunda vez, pero nunca una tercera (es de las palabras más intraducibles del mundo). 
* L'ESPRIT D´ESCALIER (del francés): se refiere a cuando alguien da una respuesta ingeniosa demasiado tarde y cuando la otra persona ya no está, lo cual es un momento incómodo que te deja con una sensación de frustración. 

¿Se les ocurren más curiosidades del idioma español que sean interesantes, extrañas o llamativas? ¡Comentalas debajo! ¡Hasta la próxima!

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martes, 6 de mayo de 2014

LISTA TOP-FIVE: “Los 5 errores de acentuación más comunes”


Porque “Viajar Leyendo” no es solo un simpático blog de cine, literatura y humor, sino un espacio que intenta acerca las letras a la mayor cantidad de personas posible, y porque hace bastante que no redacto un bizarro “Top Five”… hoy vamos a hablar de los 5 errores de acentuación más típicos.

Trabajando en una empresa grande, con muchas personas que envían parvas de correos diariamente, suelo encontrarme con cosas que causarían horror en los maestros de la literatura. Entiendo que es permisible no escribir correctamente en ámbitos informales (Whatsapp, Facebook, chat, etc…) pero no concibo que se escriba desastrosamente horrible en ámbitos formales como es una organización. 

Así que acá van, y ustedes después me cuentan qué opinan.


PUESTO NRO. 5: “Si – Sí”

Arranquemos por un clásico que a nadie parece importarle (o entender). “Si” no se acentúa cuando forma parte del condicional, o si nos referimos a la nota musical. Ejemplo: “Si termino rápido de limpiar la casa, voy a la fiesta” o “La canción arranca con un acorde de si”. En cambio, cuando el “sí” es de afirmativo o es un pronombre: ¡SE ACENTÚA! Ejemplo: “Me parece que sí voy a ir al cine” o “Se lo prometió a sí mismo”. Esto se conoce como acento diacrítico y se usa para diferenciar dos palabras que aparentan ser la misma, pero que realmente tienen, no solo otro significado, sino que se pronuncian con diferente intensidad dentro de la oración.

El problema con no acentuar correctamente esta palabra es que podría generar confusión porque, como vemos, estamos hablando de cosas diferentes, son palabras diferentes. Este es un caso real que ocurrió en mi lugar de laburo y que motivó el post, de hecho:
  

Yo estaba en copia en ese correo. Lo importante es que “A” le respondió a “B” sobre sí habíamos podido revisar un tema en particular. El problema (remarcado en rojo) es que la respuesta fue un condicional y no un afirmativo (porque no se acentuó debidamente). El receptor podría interpretar (erróneamente) que la reunión se llevará a cabo a las 15 hs si y solo si llegamos a revisar el tema, lo cual parece no estar confirmado aún.

PUESTO NRO. 4: “Palabras en plural”

En la formación de un nuevo vocablo a partir de la unión de dos o más, solo la última palabra de las que la conforman conserva la pronunciación tónica (Ejemplo: “Veintidós” lleva acento porque es aguda terminada en “s”). A partir de esto, se siguen las reglas de siempre. En las palabras plurales sucede algo muy similar.

Existen palabras que cuando se encuentran en singular llevan acento, pero al escribirlas en plural no. O al revés: hay palabras que en singular no llevan acento, pero al convertirlas en plural sí. Ejemplos: volumen - volúmenes y examen - exámenes.

PUESTO NRO. 3: Adverbios con mente

Una regla que pocos aplican, pero deberían, es esta: los adjetivos que se transforman en adverbios al agregarles el sufijo –mente llevan tilde si la palabra original la tenía. Este es, claramente, un caso súper particular. Ejemplos: "único - únicamente" y "fantástico - fantásticamente".

PUESTO NRO. 2: “Solo o sólo”

OK. Lo voy a admitir: este es un caso tramposo porque muy poca gente lo conoce. Lo comenté en un post hace un tiempo. Antes de los cambios de la RAE a la ortografía oficial (2010) la palabra solo llevaba el acento si funcionaban como adverbio, reemplazando a solamente (Ejemplo: “Sólo quiero este libro”). Sin embargo, ahora dicho término ya no se escribe con tilde en ningún caso. Lo perdono, porque no todos tienen por qué saber de estos cambios. 

¡Pero 4 años despues, ya va siendo hora de conocerlos!

PUESTO NRO. 1: “Aun - Aún”

Entre las faltas frecuentes a la hora de acentuar las palabras, creo que esta es la que más confusión genera. Este otro acento diacrítico aparece únicamente cuando “aún” reemplaza a “todavía”. Ejemplo: “Aún no ha llegado el correo”. Sin embargo, es común que la tilde se agregue en el resto de los casos erróneamente. En todos los demás casos va sin tilde (cuando reemplaza a los adverbios hasta, incluso, también, ni siquiera). Ejemplo: “Aun si lo afirmás, no lo voy a creer” o “No tengo esa cantidad de dinero, ni aun la mitad”.

Así que ahí los tienen. Las 5 palabras que, en mi opinión, están mal acentuadas por el común de la gente. ¿Están de acuerdo? ¿Qué otras palabras agregarían a la lista? ¡Dejen sus comentarios!

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viernes, 31 de mayo de 2013

A veces vuelven (cuento)

Este relato resultó ganador en el Certamen Literario de Cuentos “Horacio Quiroga” (2013) [2da mención de honor] y obtuvo el Primer Premio en el XXXIV CERTAMEN LITERARIO del Club Mendoza de Regatas en 2022, bajo el título "Se vuelven contra nosotros".

La versión narrada para el podcast la encuentran por ACÁ.



martes, 9 de abril de 2013

5 claves para mejorar la escritura (que nos enseña Aristóteles)


Para quienes no lo sepan, la Poética es una obra legendaria de Aristóteles, que escribió en el siglo IV a.C. En ella, el filósofo reflexiona sobre la tragedia (principalmente) y otras artes imitativas, hace consideraciones lingüísticas y define algunos conceptos relacionados con el arte de escribir. Propone tanto una teoría general sobre la literatura como una sobre los géneros literarios. Al parecer, la obra era parte de un conjunto de notas que le servían de apuntes para dar clase.

Quiero aclarar que en ningún momento Aristóteles habla de estos 5 consejos para escribir, sino que son el resultado de una reflexión mía y personal. Tienen el objetivo de entretener y no pueden ser tomados como una fuente del autor. Básicamente, entre todo lo que pensé luego de leerlo… se me ocurrió que muchas de las cosas que mencionaba me serían útiles, hoy en día, para mejorar mi trabajo como aspirante a escritor.


1) Peripecia y anagnórisis como conductores de una historia

Aristóteles teoriza que, en la tragedia, la acción se desarrolla en cierto sentido hasta que el héroe comete un error que lo lleva a pasar “de la dicha al infortunio”. A este cambio de suerte en sentido contrario se lo conoce como peripecia. Ampliando el concepto, podríamos estar hablando de un primer “punto de giro” que da lugar al conflicto general de la historia y que, obviamente, genera interés en el lector.

Una obra debe tener un conflicto, y este debe darse de forma natural (sin forzarse) pero de tal manera que empuje al protagonista (muchas veces contra su voluntad) hacia una aventura excitante.

Por otro lado tenemos la anagnórisis, que representa el paso de la ignorancia al conocimiento que un personaje experimenta acerca de la identidad de alguno o varios de los demás o del personaje acerca de algún hecho. Toda historia tiene que implicar un descubrimiento del personaje principal de nuestra obra. Harry Potter descubre su identidad de mago, Frodo su verdadero destino o el Psicoanalista (de Katzenbach) descubre que le hizo mal a alguien que ahora lo quiere matar.

El grado en el que estos dos conceptos estén presentes en una obra será fundamental para el desencadenamiento de la catarsis (que veremos más adelante).


2) La extensión justa de un texto

Aristóteles analiza la duración de una tragedia y no la establece en términos de tiempo. Para él, dos cuestiones son fundamentales: la magnitud (para que pueda recordarse íntegramente) y la disponibilidad de tiempo, para que pueda desarrollarse una peripecia de forma verosímil.

Una de las premisas del filósofo era el mesotes (término medio, armónico o virtuoso entre conductas extremas). Su base del pensamiento es que la virtud está en el término medio. Una obra debe ser suficientemente extensa para que puedan desarrollarse los cambios que el héroe necesita (según el conflicto que enfrente) y no aburrir al lector.

Aristóteles da el ejemplo del animal muy grande o muy chico. Con uno muy chico (ej: mosquito) se pierden los detalles, pero uno muy grande (como un elefante) escapa de la visión completa del ojo humano.


3) Cómo debe ser el héroe (nuestro protagonista)

De nuevo: los personajes deben ser intermedios entre vicio y virtud, aquel "que ni sobresale por su virtud y justicia ni cae en la desdicha por su bajeza y maldad”. Un protagonista vil y totalmente malvado nos genera repugnancia, por ejemplo. Estamos hablando de tener personajes multidimensionales a los que podamos llegar a amar y odiar en la misma proporción. Un héroe que es tan noble que nunca comete errores (o nunca se encuentra en peligro) no nos llama la atención.

Nuestro personaje, sea como sea, debe ser identificable. Una obra es más interesante cuanto más podemos ver en sus protagonistas, cualidades que nosotros mismos poseemos. Tiene que generar “compasión” y el temor a la situación que se nos presenta (que podría sucedernos a nosotros).

4) Fábula y verosimilitud

La fábula es para Aristóteles el elemento esencial de la tragedia. Se describe como “la estructuración de los hechos” y que ésta debe darse de forma “verosímil o necesaria”. Los hechos tienen que tener algún tipo de ordenamiento lógico. Cada obra tiene su propio universo y sus reglas, pero dichas reglas quedan establecidas al principio de la obra y se tienen que seguir en estilo de “causo-efecto” para que la historia tenga sentido. Si se trata de una obra romántica donde al final un Dios termina por asesinar sorpresivamente al protagonista, seguramente nos vamos a sentir defraudados. Aceptamos las reglas que propone una historia (por más imposibles que sean) pero después queremos que se mantenga cierta coherencia. Esto tiene mucho que ver con los finales Deus Ex Machina (pero de eso hablaré en otro momento)

La verosimilitud en una obra le agrega calidad e interés. Cuanto mejor se organicen cada uno de los hechos (“fábula”) y cuanto más “verosímiles” sean, mejor será nuestro texto y menos estaremos tomando al lector por tonto.

5) Catarsis como expurgación de las pasiones

Este es un término fundamental en la “Poética” y tenemos que entenderlo como expurgación de las pasiones. Teniendo en cuenta cada uno de los puntos anteriores, una obra llegará a un clímax donde, indefectiblemente, experimentaremos la catarsis. Al involucrarse en la trama, el lector puede experimentar las pasiones junto con los personajes.  Al identificarse con una trama verosímil, que cuentan con altos niveles de peripecias (puntos de giro que movilizan la trama hacia adelante) y reconocimientos del protagonista sobre una nueva realidad, terminamos por compartir el mismo destino de nuestro héroe.

Si el libro es de terror, el final debe dejarnos perturbados. Una obra romántica o dramática debe llevarnos a las lágrimas mientras que una historia de suspenso tiene que sorprendernos de formas inesperadas. Cuanto mejor este construida la historia, mejor será el efecto final (catarsis) que se pueda imponer sobre el lector.

Por último, la catarsis también tiene que ver con aprender las lecciones y enseñanzas de una obra y poder reflexionar sobre nuestra propia vida a partir de los hechos que se relatan

Todo aspirante a escritor debería contar una historia con el objetivo de generar la expurgación de las pasiones en su público.


Ahí los tienen. 5 consejos para mejorar nuestra escritura que podemos rescatar de una obra con más de 2000 años de antigüedad. ¿Están de acuerdo con estos puntos? ¿Cuál de todos les llama más la atención?

Quiero volver a aclarar que esta nota no puede ser tomada de forma académica, sino que sus fines son, únicamente, entretener. Próximamente hablaré de la “Poética” de Aristóteles con un poco más de nivel académico y mencionaré, también, algunos de los grandes misterios que rodean a la obra.


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