Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas

¿Te gusta el contenido de mi blog? Ayudame a seguir manteniéndolo

Invitame un café en cafecito.app
Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.

martes, 30 de enero de 2024

“Cruzando el meridiano”, las transgresiones de Federico Amigone

 

Este libro es una excelente iniciación para comprender cómo está configurado el espectro autista en nuestra sociedad actual. Al mismo tiempo, funciona como una gran obra de filosofía que atraviesa varias temáticas y contradicciones que nos hacen humanos. Reseña de “Cruzando el meridiano, transgresiones políticas en el espectro” (2023), una obra de Federico Amigone.

 



miércoles, 5 de agosto de 2020

Ingredientes para un mejor vuelo (ensayo, 2011)

Hoy les comparto un ensayo sobre Educación que escribí hace casi una década. Formó parte de un concurso de ensayos para el SABF (South American Business Forum) de 2011 para el cual fui seleccionado en su momento.


miércoles, 18 de enero de 2017

“Las puertas de la percepción”, de Aldous Huxley


En el año 1954 ya se experimentaba bastante con drogas alucinógenas, pero pocos se tomaban el trabajo (o el riesgo) de documentar imparcialmente sus efectos. En ese sentido, el curioso ensayo de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción, vino a cambiarlo todo.

Tanto este ensayo como “Cielo e infierno” (que Huxley publicó dos años después) relatan la experiencia real del autor tomando mescalina, el principal alcaloide del peyote y que tiene propiedades alucinógenas. 

El conocido autor de Un mundo feliz estaba un tanto decepcionado  con la manera en la que avanzada la tecnología aquella época y por el estilo superfluo de la sociedad en general; por ese motivo comenzó a experimentar en el área psicodélica.

Las puertas de la percepción es un ensayo cortito (unas 30 páginas) que se lee con facilidad (a pesar de la inconmensurable erudición del autor). Se puede leer sencillamente en una tarde.

Las puertas de la percepción (1954) ensayo de Aldous Huxley: DESCARGAR.

El ensayo es absolutamente fascinante no sólo por la lisérgica premisa (documentar objetivamente los cambios que produce en el cuerpo humano la ingesta de mescalina) sino también porque el escritor lo redacta de forma muy amena.

***


El título está inspirado en una cita de William Blake contenida en su obra “El matrimonio del cielo y el infierno”. 

Allí, Blake escribe:

«Si las puertas de la percepción se purificaran
todo se le aparecería al hombre como es, infinito».

La hipótesis de Huxley es que el cerebro humano es limitado, filtra la realidad impidiéndole el paso a todas las impresiones e imágenes del mundo, ya que no encuentra forma de procesarlas. En ese sentido, las drogas alucinógenas pueden reducir este filtro (abrir las puertas de la percepción, como expresa simbólicamente).


A lo largo del ensayo él pasa por diferentes etapas, la delira un montón, y comienza a notar cómo, por ejemplo, los objetos cotidianos pierden su funcionalidad, de repente existen "como tales". También el espacio y el tiempo pierden relevancia. 

En palabras suyas:

«El lugar y la distancia dejan de tener mucho interés. La mente obtiene su percepción en función de intensidad de existencia, de profundidad de significado, de relaciones dentro de un sistema. Veía los libros, pero no estaba interesado en las posiciones que ocupan en el espacio. Lo que advertía, lo que se grababa en mi mente, era que todos ellos brillaban con una luz viva. (…) El espacio seguía allí, pero había perdido su predominio. La mente se interesaba primordialmente no en las medidas y las colocaciones, sino en el ser y el significado.»

Por su parte, los niveles de percepción parecen hacerse mayores. 

La sensación es de que algo demasiado grande te invade, lo que Huxley interpreta como el cerebro tratando de lidiar con la enorme cantidad de impresiones y sensaciones que el filtro ahora deja pasar. 

Dice el autor:

«(...) la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales es principalmente eliminativa, no productiva. La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos por esta masa de conocimientos en gran parte inútiles y sin importancia (...) admitiendo únicamente la muy reducida y especial selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útil.”»    

En una nota de color, este libro (absolutamente influyente para los estudiosos de la psicología, filósofos y hasta médicos) tuvo una fuerte influencia en la cultura popular. En primera instancia, dio nombre a la banda The Doors, quienes a su vez crearon una canción (Break on through) inspirada en la temática de “Las puertas de la percepción”.

Además, quienes hayan visto la película Doctor Strange (una de las grandes producciones cinéfilas del 2016), durante el clásico cameo de Stan Lee se lo puede ver en un colectivo leyendo este mismo libro.


***

El ensayo de Huxley es muy detallado e inmerso en la reflexión. No sólo fue tomando apuntes sino que además contó con un grupo de investigadores que lo observaban y lo iban acompañando durante la experiencia.

Es muy loco cuando, a medida que avanza la narración, te das cuenta que el escritor está absolutamente puesto, entrando en una atmósfera de colores y texturas, un espacio compuesto de una importante sensibilidad visual.
«La totalidad está presente hasta en los pedazos rotos.
Más claramente presente tal vez que en una obra completamente coherente.»

Entre sus diferentes disertaciones, que van desde lo filosófico hasta lo místico, también incorpora investigaciones médicas y psicológicas, demostrando que hizo un trabajo importante antes de someterse al experimento.


No es raro que este ensayo (de la mano con los poemas de William Blake) se haya convertido en una suerte de manual para el movimiento hippie que surgió después en la década de los ´60. Y, a pesar de contar con más de cincuenta años desde su concepción, sigue siendo una lectura vigente.

Si tienen posibilidad de leerlo, háganlo. No tiene desperdicio.
«Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros,
pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos
(Aldous Huxley, Las puertas de la percepción)
 
………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….

 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!




lunes, 12 de septiembre de 2016

La muerte del autor (según Roland Barthes)


La idea de “La muerte del autor” (o de la desaparición del autor) es uno de los conceptos de la Crítica Literaria más fascinantes. A grandes rasgos, mantiene que las intenciones de un autor y los hechos biográficos (su religión, política, etc) no deberían pesar a la hora de alcanzar una significación de su escrito. En otras palabras: la interpretación de un escritor sobre sus propios trabajos no es más válida que la interpretación de cualquiera de sus (muchos) lectores.

Umberto Eco solía decir que el texto tiene intersticios que el lector tiene que completar, y que un escritor nunca debería proveer explicaciones de sus trabajos, o de otra forma no debería haber confeccionado una novela, que es una máquina de generar interpretaciones.

Así: la muerte del autor es el nacimiento del lector. Esta idea fue inicialmente propuesta por el filósofo y ensayista  francés Roland Barthes, en un texto de 1968 que hoy es una estampa de la teoría literaria del siglo XX. 

El ensayo se opone a la tendencia de la época de analizar un trabajo literario dentro de un contexto biográfico y personal del autor. Las implicaciones filosóficas de “La muerte del autor” trascienden la literatura para relacionarse con el colapso del significado, el descubrimiento múltiple e, incluso, la muerte de Dios.

► Texto completo de “La muerte del autor” (1968), versión en PDF: LINK

Retrocedamos un poco y pensemos en un ejemplo contemporáneo. 

Hoy Alan Moore –el excéntrico genio de la industria de los cómics– anunció que se retira de las historietas para enfocarse en otros medios de ficción. El mítico creador de The Killing Joke nunca estuvo del todo contento con la obra universalmente aclamada que redefinió la relación entre Batman y el Joker, una historia imperdible de los cómics de superhéroes.

La novela gráfica (de la cual ya hice la reseña en el blog) es una de las más estudiadas y comentadas de la historia, y sin embargo Moore dijo que no le pareció que esta tuviera “nada interesante para decir”. Nunca estuvo contento con el producto final y ¡hasta lo considera una basura!

La pregunta que surge inevitablemente es: ¿debería importarnos? ¿Debería importar la opinión de un autor sobre su propio trabajo? Para responder a esto tenemos que remontarnos a las ideas de Barthes. La respuesta que él da es: , la opinión del autor importa, pero no importa más de lo que cada uno de nosotros opine.

Veamos cómo arranca Barthes su ensayo de “La muerte del autor”, una introducción realmente maravillosa que pone en evidencia la tesis del texto:

«Balzac, en su novela Sarrasine, hablando de un castrado disfrazado de mujer, escribe lo siguiente: “Era la mujer, con sus miedos repentinos, sus caprichos irracionales, sus instintivas turbaciones, sus audacias sin causa, sus bravatas y su exquisita delicadeza de sentimientos”. ¿Quién está hablando así? ¿El héroe de la novela, interesado en ignorar al castrado que se esconde bajo la mujer? ¿El individuo Balzac, al que la experiencia personal ha provisto de una filosofía sobre la mujer? ¿El autor Balzac, haciendo profesión de ciertas ideas “literarias” sobre la feminidad? ¿La sabiduría universal? ¿La psicología romántica? Jamás será posible averiguarlo, por la sencilla razón de que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que va a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe

Las intenciones son una cosa, pero lo que finalmente se logra con el producto final puede ser algo completamente diferente. Barthes (y paralelamente lo diría Michel Foucault también) afirma que un texto escrito no le pertenece a su autor, sino más bien a la cultura en general, y especialmente al lector.

La lógica que sigue el autor es bastante simple. Para él, un texto es el resultado de infinitos intertextos, ideas entrecruzadas que provienen del pasado cultural e histórico. Algo así como “todo es un remix”:

  
Por eso, el ensayista expone que en el momento en el que se publica una novela, un cuento, un cómic, o cualquier texto en general, el autor desaparece, muere simbólicamente. Lo plasmado en el papel es ahora parte de la historia y cultura general. Podemos pretender entender algunas intenciones del autor basándonos en su estilo, su historia, sus marcas registradas, su vida. Pero no todo lector va a interpretar lo mismo.

Dicho de otra forma: podemos buscar desenredar un texto, o una obra de ficción en general, a partir del autor, pero eso sólo nos daría una porción de la realidad. Vale aclarar que Barthes nunca dice que la opinión del autor no sea válida, sino que es tan válida como cualquier otra. Es porque el autor se convierte en lector a finalizar su obra. Y en el lector es donde reside verdaderamente todo ese entretejido de voces que es un texto:

«Un texto está formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas y que, unas con otras, establecen un diálogo, una parodia, un cuestionamiento; pero existe un lugar en el que se recoge toda esa multiplicidad, y ese lugar no es el autor, como hasta hoy se ha dicho, sino el lector: el lector es el espacio mismo en que se inscriben, sin que se pierda ni una, todas las citas que constituyen una escritura; la unidad del texto no está en su origen, sino en su destino

A lo que Barthes quiso llegar es que no sería correcto –o, por lo menos, no sería “completo”– analizar “Las flores del mal” en el contexto de la vida de Baudelaire. O estudiar los textos de Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft o Jorge Luis Borges desde un punto de vista biográfico. Esta fue una postura absolutamente revolucionaria para la época, una que estaba más en sintonía con las ideas de los surrealistas. Ellos creían que un ente externo los “poseía” a la hora de escribir, y que la forma de desencadenar esa suerte de inspiración divina era a través de las técnicas de escritura automática.


Curiosamente, por la misma época Michel Foucault escribió “¿Qué es un Autor?”, un ensayo que, en esencia, tiene la misma premisa.

Algunos autores han utilizado el texto de Barthes para llevarlo más allá y conectarlo con la teoría de los descubrimientos múltiples –más de una persona llegando al mismo descubrimiento, idea o conclusión de forma independiente. Bajo este fundamento, la “muerte del Autor” sería la inhabilidad de crear, producir o descubrir cualquier texto nuevo. El Autor es únicamente un “escriba” que recolecta ideas y citas preexistentes. Por ese motivo, no tiene la facultad de decidir sobre el significado de su trabajo. No descubrió nada nuevo con su texto, sino que acomodó algunas cosas para confirmar ideas que siempre estuvieron ahí.

Otros investigadores fueron todavía más allá y relacionaron la muerte del Autor con la muerte de Dios. Si Dios es el autor de este texto que es la vida, somos nosotros (los humanos-lectores) quienes tenemos que encontrarle el significado y no dejarnos guiar por sus interpretaciones al respecto.


... ¡Estúpido y sensual Roland!

No sé hasta qué punto vale la pena llegar a tal nivel de profundidad (=delirio). Barthes hizo una crítica de la crítica del momento, y su texto no le quita méritos al autor, ni lo considera realmente un medio a través del cual “pasan las palabras”. Él no busca ser un gurú, sino que establece algunos de los conceptos que considera claves a la hora de analizar un texto. Es un error enfocarse exclusivamente en la vida de un autor para buscar significado, y también lo es no comprender que todos los textos son, en esencia, intertextualidad (una idea que el expande en De la obra al texto, un par de años después).

Entonces: si Alan Moore dice que The Killing Joke es una porquería, Barthes responde:

«(…) a la escritura hay que darle la vuelta al mito:
el nacimiento del lector se paga con la muerte del Autor

………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….


 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

domingo, 9 de diciembre de 2012

“Una misma noche” (novela, 2012)


Autor: Leopoldo Brizuela (Argentina)
Género: policial / ensayo
Leído: en Bahía Blanca, Noviembre 2012.

Esta es una nota muy difícil para mí porque voy a tener que hablar de un libro que tiene excelentes críticas pero que yo detesté. Así: se convierte en mi primera no-recomendación del blog. Hace unos días terminé de leer “Una misma noche”, el libro del argentino Leopoldo Brizuela que ganó – este año – el premio Alfaguara 2012 (el más importante a nivel latinoamericano).

Publicitado como “un thriller oscuro y existencial”, cuenta la historia de Bazán, un escritor bloqueado y solterón que es testigo de un asalto en la casa de sus vecinos por parte de la misma policía. El incidente dispara en su memoria algo supuestamente similar que le ocurrió en el año 1976 cuando en la casa robada vivía la familia judía Kuperman. Bazán comienza poco a poco a recordar el papel que jugó su padre en el incidente y como aquello lo marcó de por vida.


La premisa es ciertamente intrigante, y uno espera que el escritor comience a hacerse el detective para descubrir que fue lo que realmente pasó. Pero esta es la verdad de la milanesa: en la novela no pasa NADA. Partamos de la base de que este libro no tienen ninguno de los elementos de un thriller, y el suspenso (cuando asoma) es muy débil.

El relato se desarrolla con dos planos temporales. En el de 1976, Brizuela estira una revelación que es no sólo predecible, sino también poco importante. No tienen ningún tipo de fuerza dramática. Los capítulos del 2010 son un poco más interesantes porque implican acción y movimiento del protagonista, pero tampoco están bien logrados. La realidad es que los personajes afectados por la atroz dictadura son poco interesantes y tienen roles muy secundarios.  

La historia no avanza para ningún lado y muy pronto el lector pierde el interés. Me mantuve atento hasta el primer tercio del libro, y después fue una cuestión de terminarlo únicamente por orgullo. #Puede ser que me haya dormido en alguna de las eternas descripciones#.


Lo peor de todo es que no hay una conclusión, un verdadero final. Toda la trama es una excusa para exponer lo que pasaba en la dictadura con un estilo de “ensayo”. Es incoherente: no tiene sentido que, una vez que se entiende que sucedió, el protagonista haya quedado tan marcado por ese hecho. En realidad, su vida no fue marcada por la dictadura (y la prueba más grande es que el escritor había olvidado ese recuerdo por más de 30 años). El relato termina de forma tan vacía como comenzó, sin ningún tipo de emoción en el camino.

Ni siquiera se profundiza en las acciones del padre y como influyeron en la familia Bazán, que era quizás el detalle más picante. El libro es una suerte de liberación de algunas historias colectivas sobre la dictadura… pero para eso leo un manual de historia. La novela falla en entretener o mantener el interés del lector, y Alfaguara definitivamente falló en darle ese tan preciado premio.

No estoy enojado con el libro, sólo un poco decepcionado por la publicidad engañosa. ¿Tiene algo positiv, al final? No sé. Claramente ganó el premio por su contexto (dictadura argentina, terror militar, “miedo al miedo”, etc.). Intenta hacerte reflexionar sobre la injusticia y de cómo la violencia puede convertirse en la moral de una sociedad. Pero para mi gusto es pesado y somnífero. Infumable.

«¿Por qué es tan difícil recordar esa época? ¿Simplemente porque en ella sucedían
cosas monstruosas? ¿O porque yo había sido testigo de que cualquiera puede
volverse monstruoso y eso es lo intolerable?»
 
(“Una misma noche”, Leopoldo Brizuela)

domingo, 25 de noviembre de 2012

“Mientras escribo” (ensayo, 2000)


Autor: Stephen King (USA)
Género: ensayo autobiográfico
Leído: en forma de e-book, noviembre 2012.

Hoy vamos a hablar un poquito de uno de los autores más prolíficos de USA: Stephen King. El tipo ha escrito 50+ novelas y por lo menos 20 de ellas tienen su adaptación cinematográfica. #En una nota de mi blog de críticas de películas les cuento las 5 mejores#. El libro de hoy es uno muy particular ya que no encaja en su clásica historia de ficción. Sin embargo, es el relato más sincero que alguna vez ha escrito.

La verdad es que con “Mientras escribo” me llevé tremenda sorpresa. No esperaba reflexiones de King tan centradas acerca del oficio de escribir, y al mismo tiempo integradas con sus memorias. El libro es una autobiografía sobre sus experiencias como escritor y un pequeño “manual” para aquellos que elijan entrar en el mundo de la escritura.

Se divide en tres partes bien marcadas. La primera es la más atrapante de todas y habla de los intentos de Stephen por escribir durante su infancia. Él comenta, sin pelos en la lengua, de sus tempranos intentos por ser publicado, y su primera novela, Carrie. El tipo tuvo una vida complicada y la describe de forma muy honesta. No tiene problemas en contar todo sin prejuicios; desde la relación con su esposa hasta la muerte de su madre y su historia sobre abuso de drogas y alcohol. Todo está escrito de forma muy amena y divertida.



(fuente: Liniers, "Macanudo". Maravillosamente simple.)

La segunda sección son consejos prácticos (la mayoría muy buenos) sobre cómo escribir, incluyendo sugerencias en gramática e ideas sobre el desarrollo del tema y los personajes. Brinda lecciones sobre los diálogos, las voces, adverbios, forma, estilo, etc. King cuenta su visión de la escritura con un estilo desnudo y bien directo.

Para más detalles sobre los “consejos para ser mejor escritor” que da King en su libro, los invito a revisar esta nota de un blog que sigo (“www.literautas.com”):

► Link: http://www.literautas.com/es/blog/post-2124/7-consejos-de-escritura-de-stephen-king/

Por mi lado, yo también les presento mis propios consejos para escribir (en mi página) pero con un tinte mucho más humorístico.

La tercera parte es también autobiográfica, Stephen comenta sobre el accidente de 1999 en el cual fue atropellado por un vehículo mientras paseaba por una carretera rural aislada. Describe las importantes lesiones, su dolorosa recuperación y su batalla por comenzar a escribir de nuevo. La cercanía con la muerte suele devolvernos el amor a la vida. Esta sección es como un pequeño relato corto, desgarrador y apasionante. Hay párrafos que realmente te ponen la piel de gallina. Entre posdatas incluye un borrador de uno de sus cuentos ("1408", que recientemente tuvo su adaptación al cine) y una lista de sus libros preferidos.

King tiene algo al escribir que te envuelve y te acerca a sus personajes (que siempre son complejos y bien construidos). Lo más loco de él es que uno de sus “consejos de escritura” es SER BREVE, pero ninguna de sus novelas tiene menos de 700 páginas. Adoré novelas como “Cazador de Sueños” (aunque su película es penosa) pero me costó mucho terminar de leer “It” (“Eso”), que francamente es IN TER MI NA BLE pero me encantó. Hay que admitir que el tipo no es best- seller por nada. Sabe lo que hace.


(fuente: Liniers, "Macanudo". Maravillosamente simple.)

En fin, “Mientras escribo” derrocha sinceridad. Stephen King nos comparte su vida y pasión por la creación literaria. De paso, ayuda a reflexionar sobre la escritura y como madurar como autor. Dudo que ayude a un escritor a ser “mejor escritor”. Yo aprendí algo, saqué mis propias conclusiones… pero en mi opinión la clave es seguir su consejo principal “Leer mucho y escribir mucho más”. Escribir es cuestión de leer, practicar, encontrar un ritmo, animarse, ser constante, encontrar “esa” historia que te llega. El libro te recuerda lo lindo que es escribir… ¡y cómo puede llegar hasta a salvarte la vida! Por eso (y mucho más) lo recomiendo. =)

"Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: 
Leer mucho y escribir mucho. 
No conozco ninguna manera de saltárselas"

(Stephen King, “Mientras escribo”)

 Les adjunto “Mientras escribo” para que lo tengan a mano: http://bit.ly/19wrLIp

jueves, 18 de octubre de 2012

“El Rey, el Sabio y el Bufón: el gran torneo de las religiones” (novela, 1955)


Autor: Shafique Keshavjee 
Género: ensayo / religión / intriga
Leído: ¡durante mi secundaria!

Uno de esos libros que nunca me pude sacar de la cabeza. Es así de bueno.

El autor es un teólogo de origen hindú y se escribió originalmente en francés en un intento de mejorar el diálogo interreligioso y explicarnos quién es realmente Dios. Pero esperen, ¡porque se pone bueno!

En un lejano y fantasioso país, un Rey se despierta empapado en sudor debido a un enigmático sueño. En el sueño le hablaron de que su pueblo estaba destinado a la perdición por no adoptar una religión: sólo el deporte era capaz de movilizar a los habitantes cada vez individualistas. Aconsejado por su Sabio y su Bufón, el trío toma una decisión interesante: convocar a un representante de cada una de las 5 grandes religiones del mundo (cristianos, judíos, musulmanes, hindúes y budistas) y a un ateo para que se decida cuál es la mejor.


Así, a modo de ensayo, cada religión debe exponer sus principales principios y creencias, contar una historia que represente sus pensamientos y luego permitir que el resto de las religiones ataquen con preguntas y críticas. Básicamente, el libro es una excusa para contar la historia de las religiones… pero los debates y peleas que se generan durante la competencia son brillantes y te permite tener un pantallazo de lo que cada uno profesa.

► Les dejo el link a una versión en PDF de los primeros capítulos: http://bit.ly/Wt1qCZ

El planteo del ateo es súper interesante porque conoce todas las religiones a fondo y se “convirtió” debido a una historia desgarradora. Me molesta la gente que se cree atea sin siquiera haber leído nunca la biblia.

Definitivamente es una fábula brillante y llena de humor. En el medio hay un pequeña trama de amor y otra de intriga (un intento de asesinato) que le ponen un poco de “picante” a la historia. Los aportes del Bufón a cada uno de los “mini- ensayos” son fabulosos también. Pedagógicamente hablando es muy útil, e inclusive anexa, al final, un apéndice resumen de los puntos principales de cada religión y un cuadro cronológico sinóptico de éstas. Yo le encontré mucha más utilidad a nivel filosófico y personal.

Lo leí en una época de mi vida en la que necesitaba desesperadamente saber que había más allá del catolicismo. Mis issues con Dios siempre fueron algo controvertidos, y al día de hoy creo que las enseñanzas de esta historia me ayudaron para abrir mucho la cabeza.

La novela no intenta “persuadir” a nadie sobre una u otra religión, sino invitar al lector a pensar en Dios como un ente por encima del hombre y sus instituciones. Yo, por ejemplo, conocí la filosofía budista y eso marcó mucho mi forma de pensar y ser después. Todo en esta novela es grandiosa: desde conocer el hinduismo y el budismo, hasta entender porque una misma religión se dividió en tres y reflexionar sobre como piensa de verdad un ateo.

Es uno de mis libros preferidos y lo recomiendo ampliamente: les aseguro que no se van a decepcionar!

Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!
Quizás te pueda llegar a interesar...