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domingo, 9 de diciembre de 2012

“Una misma noche” (novela, 2012)


Autor: Leopoldo Brizuela (Argentina)
Género: policial / ensayo
Leído: en Bahía Blanca, Noviembre 2012.

Esta es una nota muy difícil para mí porque voy a tener que hablar de un libro que tiene excelentes críticas pero que yo detesté. Así: se convierte en mi primera no-recomendación del blog. Hace unos días terminé de leer “Una misma noche”, el libro del argentino Leopoldo Brizuela que ganó – este año – el premio Alfaguara 2012 (el más importante a nivel latinoamericano).

Publicitado como “un thriller oscuro y existencial”, cuenta la historia de Bazán, un escritor bloqueado y solterón que es testigo de un asalto en la casa de sus vecinos por parte de la misma policía. El incidente dispara en su memoria algo supuestamente similar que le ocurrió en el año 1976 cuando en la casa robada vivía la familia judía Kuperman. Bazán comienza poco a poco a recordar el papel que jugó su padre en el incidente y como aquello lo marcó de por vida.


La premisa es ciertamente intrigante, y uno espera que el escritor comience a hacerse el detective para descubrir que fue lo que realmente pasó. Pero esta es la verdad de la milanesa: en la novela no pasa NADA. Partamos de la base de que este libro no tienen ninguno de los elementos de un thriller, y el suspenso (cuando asoma) es muy débil.

El relato se desarrolla con dos planos temporales. En el de 1976, Brizuela estira una revelación que es no sólo predecible, sino también poco importante. No tienen ningún tipo de fuerza dramática. Los capítulos del 2010 son un poco más interesantes porque implican acción y movimiento del protagonista, pero tampoco están bien logrados. La realidad es que los personajes afectados por la atroz dictadura son poco interesantes y tienen roles muy secundarios.  

La historia no avanza para ningún lado y muy pronto el lector pierde el interés. Me mantuve atento hasta el primer tercio del libro, y después fue una cuestión de terminarlo únicamente por orgullo. #Puede ser que me haya dormido en alguna de las eternas descripciones#.


Lo peor de todo es que no hay una conclusión, un verdadero final. Toda la trama es una excusa para exponer lo que pasaba en la dictadura con un estilo de “ensayo”. Es incoherente: no tiene sentido que, una vez que se entiende que sucedió, el protagonista haya quedado tan marcado por ese hecho. En realidad, su vida no fue marcada por la dictadura (y la prueba más grande es que el escritor había olvidado ese recuerdo por más de 30 años). El relato termina de forma tan vacía como comenzó, sin ningún tipo de emoción en el camino.

Ni siquiera se profundiza en las acciones del padre y como influyeron en la familia Bazán, que era quizás el detalle más picante. El libro es una suerte de liberación de algunas historias colectivas sobre la dictadura… pero para eso leo un manual de historia. La novela falla en entretener o mantener el interés del lector, y Alfaguara definitivamente falló en darle ese tan preciado premio.

No estoy enojado con el libro, sólo un poco decepcionado por la publicidad engañosa. ¿Tiene algo positiv, al final? No sé. Claramente ganó el premio por su contexto (dictadura argentina, terror militar, “miedo al miedo”, etc.). Intenta hacerte reflexionar sobre la injusticia y de cómo la violencia puede convertirse en la moral de una sociedad. Pero para mi gusto es pesado y somnífero. Infumable.

«¿Por qué es tan difícil recordar esa época? ¿Simplemente porque en ella sucedían
cosas monstruosas? ¿O porque yo había sido testigo de que cualquiera puede
volverse monstruoso y eso es lo intolerable?»
 
(“Una misma noche”, Leopoldo Brizuela)

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Seguramente nadie en este universo ni en ningún otro muchos se estarán preguntando… “¿Lucho, que andás leyendo en estos días?”. 

Bueno, la verdad es que aún no terminé “La tabla de Flandes” (1990) de Arturo Perez –Reverte pero no le queda mucho tiempo de vida. Mientras tanto (y preparándome para un viaje a Centroamérica que tendrá mucho tiempo muerto arriba de buses) adquirí los siguientes títulos:

1) “El misterio del cuarto amarillo” (1907) de Gastón Leroux. Es un clásico de la literatura francesa (pero que aún no leí) y una de las primeras novelas del tipo “misterio de cuarto cerrado”, en la que en la que el crimen tiene lugar en una habitación a la que es imposible entrar (o salir). El primero registro de este subgénero policial fue Edgar Allan Poe en “Los crímenes de la calle Morgue” y fue “perfeccionado” por miles de autores (como Agatha Christie, Conan Doyle y Jacques Futrelle), en distintos “ambientes” pero con la misma idea.

Dato loco: costaba 5 usd. Lo vi un poquito usado y le dije a la vendedora (que no tenía idea de la vida) que nadie se lo iba a comprar a ese precio y menos en ese estado. Logré descuento del 20% =P

2) “Una misma noche” (2012) de Leopoldo Brizuela. Es un novela tipo “thriller” ambientada en Argentina, pero no se mucho más. Ganó el premio “Alfaguara 2012” (el más importante a nivel latinoamericano… son como 175K!)

3) “Cuando nos une el silencio” (2010) de Piedad Álvarez Maestre. Es el segundo libro de una española que estudio en Argentina pero vive en Panamá. La historia está ambientada tanto en Argentina como en Panamá, lo cual me llamó muchísimo la atención!

¡Ya veremos que tal están!



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