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lunes, 17 de agosto de 2020

Las ovejas eléctricas de The Talos Principle

Este videojuego es básicamente la historia del Jardín del Edén… pero con inteligencia artificial. En esta nota repaso The Talos Principle (2014) y su relación con la literatura de ciencia ficción, la religión y aquello que nos hace ser humanos.

 

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miércoles, 15 de julio de 2015

“Los hermanos Karamazov”, una novela de Fyodor Dostoevsky


La última novela del gran novelista ruso Fyodor Dostoevsky es quizás la más ambiciosa que alguna vez escribió, y está cargada de toda la energía y pasión de las últimas palabras de un hombre. 

Comenzó a aparecer en formato de “miniserie literaria” en 1879 y hoy es generalmente considerada una de las mejores novelas de la historia universal.

En lo personal representó un nuevo desafío: hasta entonces la novela más larga que había leído había sido “IT” (de Stephen King), que ya comenté en el blog anteriormente. “Los hermanos Karamazov” no solo supera las 1000 páginas, ¡sino que está cercana a las 2000!

La trama se desarrolla en torno al asesinato de quizás uno de los personajes más deplorables jamás creados, Fyodor Karamazov el padre de los tres hermanos Karamazov. En las primeras páginas el narrador ya anuncia su muerte y a partir de allí nos lleva hacia el pasado para indicarnos exactamente que llevó hasta tal punto.

De alguna forma, la historia le sirvió al autor para plasmar su filosofía de vida y tocar las Grandes Preguntas sobre la existencia: ¿Por qué los humanos tenemos que sufrir? ¿Estamos atados por leyes morales que nos limitan?¿Tenemos verdaderamente libre albedrío? ¿Existe Dios? ¿Cuál es la verdadera naturaleza del hombre? Y, quizás la más importante, ¿podemos alcanzar realmente la felicidad?

Dostoevsky originalmente había planeado que “Los hermanos Karamazov” fuera la primera parte de un proyecto de dos gigantescas novelas (para esa altura ya era mundialmente famoso por “Crimen y castigo”) pero el tiempo con él fue tirano y nunca pudo concretar el proyecto.

Su tumultuosa vida le dio a sus opiniones una suerte de autoridad que resonaba con la Rusia de 1870. Ya de joven se opuso activamente a la esclavitud y abrazó el socialismo. Fue sentenciado a prisión en Siberia (por 1850) y a su regreso sus ideas radicales se ocultaron en su literatura. Sus pensamientos socialistas y religiosos siempre influyeron fuertemente sus obras.


En este post voy a comentar las cuestiones que me resultaron más interesantes de la novela, aunque cada una de ellas me serviría para hacer un post entero. La obra es realmente descomunal en cuanto a contenido y temáticas que abarca. Si quieren leerla (¡les va a llevar un tiempito!) está disponible en PDF en muchos lugares en Internet.

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#SpoilerAlert: se revelan algunos detalles fundamentales de la trama. Si no leyeron la novela y piensan hacerlo, pueden llegar a acordarse de mi madre cuando comente algunos giros inesperados de la historia. ¡Están avisados!

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La estructura de “Los hermanos Karamazov

Aunque “Los hermanos Karamazov” es un fiel exponente del género realista, y también de la novela psicológica, funciona más bien como una novela de ideas (ya voy a explicar por qué). Está compuesta por doce libros, cada uno subdivido en capítulos, y un epílogo de tres partes que “cierra” la historia.

La obra está compuesta por una amplísima variedad de técnicas literarias que llevaron a muchos críticos del momento  a considerarla muy “descuidada”. El ejemplo más mencionado es el peculiar narrador omnisciente. Aunque en general se mantiene neutro a las acciones y pensamientos de los protagonistas, en más de una ocasión se autoproclama “escritor” y termina por hacer  juicios de valor sobre lo que está narrando.

Otro detalle, para mí uno de los más fascinantes, es el tratamiento que el autor hace sobre el lenguaje. Cada personaje tiene una manera muy distintiva de hablar, y esto termina diciendo mucho de la personalidad de cada uno.

Entonces, ¿de qué va la historia?

Los hermanos Karamazov” es usualmente considerada una de las novelas más complejas del mundo. El libro puede leerse en dos niveles. En la capa más superficial se narra la historia de un parricidio en el que todos los hijos del hombre asesinado comparten ciertos niveles de complicidad (aunque el asesino real es uno solo). En una capa un poco más profunda tenemos el drama espiritual de la obra y los conflictos morales que involucra.

Pero tomemos solo la línea argumental principal. La novela comienza con el narrador anunciado la trágica muerte de Fyodor Karamazov, y luego define paso a paso los elementos de la tragedia: sus hijos y su relación con él.

Es interesante como cada hijo representa a un individuo colectivo del pueblo ruso, así como también una postura ideológica determinada. (De hecho, cada protagonista de “Los hermanos Karamazov” representa una idea, un ideal particular, un objeto de la sociedad que el autor explora). Fyodor, el padre, es un ser vulgar y monstruoso que ha tenido a sus hijos con diferentes mujeres, es irresponsable, abusador, embustero, sin amor hacia nadie y absolutamente odiable.

Cada hijo es tan diametralmente opuesto del otro como uno podría llegarse a imaginar. Dmitri, el hijo mayor, es pesimista, representa al ejército (él mismo es militar) y es el principal antagonista de Fyodor debido a una disputa por dinero. 

Para empeorar las cosas: ambos están enamorados de la misma mujer. Ouch. Dmitri, aunque no pueda admitirlo, es el más parecido al padre en cuanto a su atracción hacia el sexo opuesto, pero a su vez es el más emocional de los tres. Con esto me refiero a que se guía casi exclusivamente por sus instintos naturales, en lugar de hacer uso del raciocinio.


El que le sigue es Iván, el intelectual, frío y escéptico. Desde pequeño desarrolló una propensión hacia el estudio y es un hijo orgulloso, siempre consciente de que pudo aprender a expensas de los gastos de alguien más. Una de sus arcos argumentales principales incluye un polémico artículo que escribió proponiendo que la iglesia se haga cargo de la corte judicial.

En contraste con los otros dos hermanos, Alyosha (que representa al colectivo de la “Iglesia”) no tiene ni el orgullo de Iván (el intelectual) ni la ferocidad de Dmitri (el militar). Más bien es un ser sencillo y capaz de amar a toda la humanidad por igual, siempre buscando el lado más positivo de las personas. Es muy creyente y nunca juzga a los demás. Sin embargo, no por eso es un inocentón. Su conflicto es más bien consigo mismo, para lograr comprender sus propias creencias, vencer a la tentación de la carne y encontrar la mejor manera de llevar la religión hacia la vida práctica.

Dostoevsky hace uso de las características de los tres hijos Karamazov para introducir una de sus temáticas más importantes: el conflicto entre la fe y la descreencia. En este sentido, Alyosha e Iván representan los dos polos opuestos de la aceptación, y a lo largo de la historia los vemos muy alejados uno de otro. Poco a poco van logrando unirse y encontrar puntos en común. Alyosha es perceptivo de los problemas de Iván, aunque él termina igualmente sucumbiendo a la desolación y la locura. (Las escenas sobre el final donde Iván sueña y hasta dialoga con el Diablo son tremendas). 

Ah, ¿mencioné que Iván está enamorado de una mujer que solo tiene ojos para Dmitri? ¿Y que su locura es también acarreada por la culpa moral de odiar intensamente a su padre? (¡Conflicto, señores!)

Por su lado, Dmitri progresivamente pasa de un punto neutro a convertirse en una persona de fe, en parte gracias a la íntima amistad que traba con su hermano Alyosha.

¿Fue uno de ellos quién asesino al padre? Hasta las últimas páginas (o hasta el final de este post) el interrogante queda latente porque todos tienen verdaderos motivos para hacerlo, inclusive también otros personajes fuera del círculo familiar que fueron afectados por las maldades de Fyodor.

La verdad es que cuesta muchísimo engancharse con la novela porque Dostoevsky está muy interesado en la psicología de las acciones y, especialmente en la naturaleza de las contradicciones. Para poder avanzar en la narración de los eventos siente que tiene que contarnos todo lo que ese personaje sentía, veía y experimentaba en ese momento. Esto se vuelve tedioso en muchas oportunidades donde yo solo quería seguir avanzando con el conflicto. La literatura rusa tiene esa particularidad y hay que saber llevarla para poder disfrutarla.

La introducción de Zosima (un personaje fundamental en la historia) concluye el primer libro y funciona como un dispositivo argumental: el templo de Zosima, del cual forma parte Alyosha es el lugar donde se dispara el conflicto: Fyodor y sus tres hijos se reúnen por primera vez luego de muchos años para intentar enmendar su relación y tomar acciones para el futuro.

La influencia de “Los hermanos Karamazov”

Varios filósofos existencialistas y escritores de renombre fueron influidos por la aparición de esta novela. Sigmund Freud, por ejemplo, quedó tan fascinado con la temática edípica que rodea a la obra que escribió el ensayo  “Dostoyevski y el parricidio” en 1928. Allí analiza la neurosis del autor y cómo ésta influyó en su escritura.

Freud llegó a afirmar que Dostoyevski secretamente deseaba la muerte de su padre (que tiene muchas similitudes con el Fyodor de la novela) y que sus frecuentes ataques de epilepsia fueron la forma en la que el cuerpo externalizó el sentimiento. De hecho, en la novela hay un personaje tan esencial como cautivante (Smerdiakov) que se rumorea es también hijo de Fyodor y que también, como el autor, sufre ataques de epilepsia.

Metiéndonos de lleno en terreno de spoilers, Smerdiakov es contratado como sirviente para Fyodor y no es casual que sea él quien conspira para asesinarlo y culpar a Dmitri.

Franz Kafka, por su lado, se interesó por los temas más existenciales de la novela y se sintió un “pariente de sangre” con Dostoyevski debido a que él mismo luchó contra una enfermedad que terminó por dominarlo (la tuberculosis). La conflictiva relación con los padres de ambos autores es otro gran punto en común, ¿no?

“El gran inquisidor”: un momento clave en la novela

Una de las particularidades (y también de las grandes complicaciones) al leer la obra es que el autor se ve en la necesidad de profundizar en la psicología de todos y cada uno de los personajes, aunque su relevancia para la historia principal sea mínima. 

En el sexto libro, por nombre un ejemplo, la narrativa se dedica casi exclusivamente a la biografía del stárets Zosima y su relación con un hombre que conoció mucho tiempo atrás, aunque esto no tiene relación con el conflicto en sí.

La mayoría de las veces uno siente que está “perdiendo el tiempo” con los arcos secundarios, orígenes de los diversos personajes y pequeñas historias que podrían formar parte de una novela dentro de la misma novela... pero con “El gran inquisidor” no es el caso.

“El gran inquisidor” es un capítulo dentro de la novela que hace referencia a una historia que Iván le cuenta a su hermano Alyosha. Durante el siglo 16 en España, y en el punto más alto de la Santa Inquisición, alguien con un parecido a Jesucristo se anunció en las calles. 

Luego de realizar algunos milagros, los guardias lo capturan y lo encarcelan.

Esa noche, Cristo recibe la visita del Gran Inquisidor, quien le explica que debido a que Él rechazara las tres grandes tentaciones, puso una intolerable carga de libertad sobre los hombres, más de la que ellos pueden aguantar. Luego de un monólogo que da mucha tela para cortar, el Gran Inquisidor admite estar del lado del demonio y libera a Cristo, indicándole que no tiene permitido nunca volver a pisar la tierra.



El relato impresionó a los críticos del momento y tiene que ser entendido dentro de la ideología de Dostoevsky, su religiosidad (ortodoxa rusa) y la crítica que hace de la cultura occidental. Se torna aún más importante porque es narrado por Iván, personaje racionalista y ateísta, y porque el autor más tarde presenta el capítulo de El monje Ruso (que representa lo totalmente opuesto a esta historia). Hay mucho para comentar sobre “El gran inquisidor”, pero tomaría otro post entero. Si quieren, pueden leerlo como relato independiente:

Leer “El gran inquisidor” (fragmento de “Los hermanos Karamazov”) => LEER ONLINE

Las temáticas que explora “Los hermanos Karamazov”

Los hermanos Karamazov” es, primeramente, una extendida reflexión sobre la religión, específicamente la Ortodoxa Rusa, no solo como guía de la moralidad individual, sino también como fuerza para movilizar la historia del hombre.  El fragmento del “Gran Inquisidor” es uno de los argumentos más poderosos que tiene contra el escepticismo. A su vez, en la novela se salvan convenientemente aquellas personas que creen y profesan la religión (Alyosha y Dmitri) y los escépticos descienden hacia la perdición (Iván).


La novela, a su vez, desafía la idea de que si somos totalmente libres (libres de pensamiento, libres de acciones) no podemos comportarnos como sociedad: nos volvemos, como Fyodor, arrogantes, garcas, oportunistas, incapaces de amar. El sufrimiento y la culpa también están en el plano central. La idea de la justicia se pone en tela de juicio (a fin de cuentas, Dmitri es culpado por un asesinato que no cometió, y el verdadero criminal sale airoso... aunque eventualmente se suicida) y se cuestiona la posibilidad de obtener verdadera justicia terrenal bajo las condiciones en las que vivimos.

Y ni hablar de la familia como “valor”. La noción de familia que muestra Dostoevsky es absolutamente deprimente. Presenta a un clan seriamente disfuncional que parece ir en contra de todas las nociones de familia que uno debería tener. Al diablo con los lazos de amor y cariño. Fyodor está lejos de ser una figura paternal y los mismos hijos tienen “algo” que ver con su muerte, aunque no sean los verdaderos asesinos. La novela repetidamente pone en evidencia las formas en las que los Karamazov representan la turbulenta sociedad en la que vivía el autor.

¿Qué demonios sucede en el final?

Dados los sensacionales eventos que suceden en la novela (¡asesinato, robos, escándalos!) el final parece bastante anticlimático

En el epílogo, Dostoevsky nos transporta al funeral de Ilyusha. (Lo loco es que para ese momento yo ni recordaba quién era y tuve que volver a revisarlo). Resulta que es el joven hijo del capitán Snegiryov, quien fue humillado por Dmitri en la taverna del pueblo. Doscientas hojas antes nos habíamos enterado que Ilyusha cayó enfermo y tuvo un encuentro con Alyosha.

Bueno, en el final muere, y estamos en el funeral. 

Mientras tanto, la novela dejó muchísimas tramas sin resolver: ¿Dmitri va a escapar del exilio y emigrar a América con Grushenka? ¿Iván va a recobrarse de su demencia y casarse con Katerina? ¿Alyosha va a volver al monasterio para cubrir la posición del fallecido Zosima o casarse con Lise, a quien ama?

Algunos afirman que las repuestas están “escondidas” en la escena del funeral. Uno puede llegar a pensar que la muerte de Ilyusha va a ser la semilla que genere bondad en los sobrevivientes, aunque también pudo haber quedado inconcluso a propósito (Dostoevsky planeaba hacer una continuación de la historia, una segunda parte, que siguiera con la historia de los tres hermanos).

El epílogo, en realidad, funciona como una suerte de redención para los personajes. Por ejemplo, Katerina, quien solo tenía ojos para Dmitri, logra finalmente perdonarlo por sus acciones y se compromete a ayudar a Iván a recuperarse. Alyosha, por su lado, brinda palabras de aliento a los niños en el funeral, quizás insinuando que comprendió la importancia de volver al templo.


Paradójicamente, luego de tanto sufrimiento la novela acaba con optimismo y esperanza en medio de un desgarrador funeral. Alyosha emerge completamente como el profesor natural, capaz de continuar el legado de fe y amor de su maestro. La frase final de la novela parece insignificante pero es todo lo contrario: todos los niños del funeral cantan: “¡Viva, Karamazov!”. El uso del apellido de la familia hasta entonces había sido utilizado para definir la mala sangre de Fyodor Karamazov, todo lo malo de él. Ahora finalmente el legado ha cambiado, el apellido ha sido redimido. Es una nueva época para el clan Karamazov.

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jueves, 5 de junio de 2014

Ciencia vs Religión (parte 3/3) => “El cálculo de Dios”, de Robert Sawyer


¡Última parte de esta serie de 3 posts temáticos que exploran la infinita dicotomía entre la razón y la fe! En la primera parte analizamos UNA PELÍCULA, una gran película de Robert Zemeckis: “Contacto”. En la segunda le tocó el turno a LA MÚSICA, «Desconexión Sideral», uno de los temas más complejos de Bersuit Vergarabat. El desenlace será con UN LIBRO, uno bastante particular.

El Cálculo de Dios” es una novelita de ciencia ficción de Robert J. Sawyer que leí allá por el 2000. Está ambientada en el presente y relata la supuesta llegada a la tierra de alienígenas inteligentes. Lo interesante de la novela son las varias discusiones y argumentos que se desatan respecto a la naturaleza de la creencia, la religión y la ciencia.

En Internet solo puede conseguirse la versión en inglés y en PDF para descargar: http://goo.gl/YsNuVr

¡OJO! Como siempre suelo aclarar: podrían encontrarse #MiniSpoilers a partir de acá. Aunque no revelo el final (ni giros argumentales fundamentales de la trama), sí comento la premisa y algunos aspectos que se develan en el primer tercio de la novela. ¡El que avisa, no traiciona!

Dicho eso, continuemos.

A primera vista, parece una propuesta sensacionalista al estilo “Dan Brown”, pero nada más alejado de la realidad. Tampoco es un libro de autoayuda. La imagen “sixtina” de la portada tampoco ayuda a sacarse la idea de que la trama es sobre Dios y la religión. La verdad es que todo gira entorno a algo mucho más amplio, mucho más universal: un aparente diseñador colectivo que se sirvió de ciertos medios científicos para configurar nuestro universo.

La trama nos cuenta de un alien, Hollus, y sus compañeros de tripulación al llegar a un museo de los EE.UU. Allí, consiguen acceso a una buena colección de fósiles y estudian el conocimiento humano con el objetivo de recoger evidencia para la existencia de Dios. Según esta historia, tanto la Tierra como el planeta natal de Hollus (al igual que el planeta natal de la otra especie alienígena viajante) experimentaron los mismos cinco grandes cataclismos aproximadamente en el mismo momento. 

Por su parte, Thomas Jericho, el protagonista, es un ateo que suministra un correcto balance (y una oposición productiva) a la discusión filosófica acerca de la existencia de Dios.


El razonamiento —a grandes rasgos— es el siguiente: una vez es accidente, dos es coincidencia, tres ya es acción intencional. Hollus insiste en que el set simultánea de extinciones de especies en masa prueba la existencia de un creador consciente que interviene a gran escala para promover la evolución de la vida. La premisa, de por sí, está buenísima.


Por supuesto, la revelación de Hollus estremece a Jericho, un hombre de ciencia, de razón, un clásico escéptico y ateo que, recientemente, ha contraído cáncer.

El principal atractivo que encontré en “El cálculo de Dios” es que la historia está preparada para ser lo más simple posible. Sawyer narra, con mucha fluidez y didactismo, la relación entre este extraterrestre con forma de araña gigante que busca información y un desconfiado paleontólogo del museo de Ontario. Por sobre todo, se ponen en evidencia planteos existenciales muy interesantes que abren la puerta a la discusión.

Otro gran acierto es que el héroe es increíblemente creíble, humano, terrenal. En lugar de crear a un ser infinitamente inteligente y perspicaz (un Sherlock Holmes o quizás un Robert Langdon), Sawyer presenta a un ser real de todos los días, con sus miedos e inseguridades. 

Por último, la novela está escrita de tal manera que no ofende ni a un ateo ni un religioso, porque su planteo va por otro lado. No quiere demostrar cuál de los dos tiene razón, sino permitirse pensar la inevitable cuestión de si existe un poder superior en términos más globales.

La historia en sí no tiene grandes momentos de acción o suspenso. La trama alterna discusiones sobre geología, astronomía, biología, y otras ramas científicas con los conflictos morales que le suponen a Jericho las pruebas de la existencia de un verdadero Creador. Estos debates son realmente fascinantes.

No he leído otra novela de Robert Sawyer, pero esta propuesta me pareció inteligente, imaginativa, y calza perfecto con la idea de “Ciencia vs. Religión”.  La obra, que engancha desde las primeras páginas, redondea con un clímax final que cierra la historia de forma redonda. Es una novela sin demasiada complejidad narrativa que recomiendo para pensar estos temas.

Hay muchísimo que puede reflexionarse a partir del tema “Ciencia vs. Religión”. Esta tríada de posts intentaron funcionar como disparadores de ideas, de discusiones, de debates. Analizamos un LIBRO, una CANCIÓN y una PELÍCULA, y podrían examinarse muchísimas más. En la conocida serie LOST –aquella donde varios sobrevivientes de un naufragio quedan varados en una isla– John Locke representa el opuesto exacto del héroe Jack. Locke es un hombre de fe, convencido de que los sobrevivientes llegaron a la misteriosa isla por una razón. 

Sus convicciones chocan constantemente con las de Jack, un médico y hombre de ciencia. Alguien que necesita ver para creer.

Isaac Asimov también explora varias de estas temáticas en algunas de sus novelas más famosas.

El hombre es el único animal que se da cuenta que está solo y sale a buscar a otros para protegerse”. Todos nos juntamos, inconscientemente, cuando tenemos miedo o frío. Y todos, innegablemente, buscamos la respuesta a ese interrogante: ¿qué hay más allá… más allá de la vida, de la Tierra, del Universo? Creo que ambas visiones no son necesariamente incompatibles, y que –con el tiempo– buscarán la manera de encontrarse en un punto medio. Quizás ahí, en ese preciso momento, comprendamos toda la Verdad.


PROXIMAMENTE: estoy planeando la próxima tríada. Se va a tratar sobre el concepto de “Superhéroes” (que ya he tomado en el blog) y, de forma análoga, veremos una TEMA MUSICAL, una PELÍCULA y un LIBRO. ¡Hasta la próxima!

CAPÍTULOS ANTERIORES:

Ciencia vs. Religión (parte 1/3) => “Contacto”, de Robert Zemeckis.
Ciencia vs. Religión (parte 2/3) => “Desconexión Sideral”, de Bersuit Vergarabat.

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=>> Otras notas relacionadas con la ciencia ficción en el BLOG: “Un planeta llamado Traición”  (de Orson Scott Card), “El fin de la eternidad” (de Isaac Asimov),”La historia repetida” (un cuento de mi autoría) y “El hombre ilustrado”, una fantástica colección de cuentos de Ray Bradbury.

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viernes, 6 de diciembre de 2013

Influencias literarias (IV): El efecto Pigmalión, un hombre creado del barro


La tradición religiosa habla de un Dios que como un alfarero modeló el hombre con barro (polvo). La cultura romana, por su parte, nos relata un mito reelaborado: Pigmalión, un escultor, fabricó una estatua de marfil representando su ideal de mujer y se enamoró de su propia creación. La diosa Venus dio vida a la estatua atendiendo a sus plegarias.

Hoy al “efecto Pigmalión” se lo estudia desde el aspecto psicológico: describe cómo la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en su rendimiento (y de hecho lo hace).  Probablemente sea Bernard Shaw (con su obra teatral que fue llevaba al cine bajo el nombre My Fair Lady en 1956) el culpable de cambiarle el sentido al mito original. 

...En su obra, Higgins acaba enamorándose de su creación (una chica del arrabal reconstruida, como alumna, en una dama). Eliza Doolittle es simbólicamente "traída a la vida" por su profesor, Henry Higgins, quien le enseña a comportarse en situaciones sociales y perfeccionar su acento.

==> Roshental y Jacobson, estudiosos del tema, explicaron en 1968 cómo el maestro puede actuar positivamente convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que le lleva, constructiva o destructivamente, a confirmar esas mismas percepciones (una suerte de “profecía autocumplida”).

La idea de un personaje emocionalmente vinculado con su propia creación es uno de los tropos universales más utilizados (y más interesantes) del Cine y la Literatura, y es más antiguo que el feudalismo (considerando su origen romano). 

La historia de Pigmalión ha sido ampliamente transmitida y representada en las artes a través de los siglos.

En “S1m0ne” (2002), por ejemplo, el mito toma un giro posmoderno cuando aparece una inteligencia artificial generada por ordenador como el objeto de amor de Al Pacino. “Ruby Sparks” (2012) juega literalmente con Pigmalión como fuente de inspiración, ya que es lo que motiva al protagonista a crear la historia de Zoe Kazan, quien cobra vida de forma misteriosa. 



Decontructing Harry”, una de mis favoritas de Woody Allen, provee un ejemplo interesante: la historia nos cuenta la relación romántica del escritor Harry y la joven Fay, a quien él primero considera una fan, luego una admiradora, luego una alumna y finalmente termina enamorándose de ella (aunque el sentimiento está lejos de ser mutuo).

Pigmalión ciertamente ha inspirado numerosas obras de arte, y su popularidad se disparó, especialmente, en el siglo XIX. La literatura presenta casos mucho más atractivos. “Frankenstein o el moderno Prometeo” (de Mary Shelley) es una reconstrucción simbólica del mito y también lo es “Educando a Rita” (Willy Russell). De formas no tan evidentes podemos mencionar la genial (y única) novela gótica de Oscar Wilde: “El retrato de Dorian Gray” y “El fantasma de la ópera”, de un olvidado Gastón Leroux.


Por su parte, H.P. Lovecraft y Nathaniel Hawthorne han escrito su tirada de relatos cortos inspirados en este efecto (“The Birth-Mark”, de Hawthorne, y “Herbert West”, de Lovecraft) y tenemos el caso especial de don Jorge Luis Borges, con un cuento en el que me gustaría detenerme.
  
«Las ruinas circulares» (publicado originalmente en 1940) es uno de los cuentos más fascinantes de Borges y se encuentra entre mis preferidos junto a otras obras maravillosas como “El jardín de senderos que se bifurcan”, “La casa de Asterión” y “Abenjacán el Bojari yLa muerte y la brújula” (esa fascinante deconstrucción de la novela detectivesca). En verdad, varios de ellos merecen un post aparte.

Las ruinas circulares” (pueden leerlo en este link) es un recuento contemporáneo del mito de Pigmalión, aunque disfrazado en la historia de un hombre gris (sin nombre) en un intento de recrear a otro hombre a través del sueño (“Dios formó al hombre del polvo de la tierra”). Cuando finalmente lo logra (#SpoilerAlert) descubre que él mismo es un ser soñado por otro.


«Quería soñar un hombre: quería soñarlo
con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. »

(“Las ruinas circulares”, J.L. Borges)

Es impresionante como un cuento de solo un par de hojas puede contener tanta información para el análisis. Entre los varios temas sugeridos se encuentran algunos clásicos del autor: el proceso de creación literaria, la filosofía budista, el idealismo, y ciertas nociones de la cábala (como la leyenda del Golem). 

Igual que Pinocho (que cobra vida gracias a una hada), el hombre gris da vida a un hombre desde la nada, desde cero. Prometo (en un futuro distópico) dedicar un post enterado a analizar y desmembrar este texto.

Borges no es en vano uno de los escritores argentinos más influyentes de la era posmoderna. Sus relatos con toques de fantasía y realismo mágico sus ensayos y poesías esconden verdades entre ficciones. El célebre autor se divertía con textos enredados que exploran profundos temas psicológicos de maneras entretenidas. “Las ruinas circulares” es, a mi criterio, una de sus mejores obras… y fue influida por un mito tan antiguo como la vida misma. El efecto Pigmalión es otra de las grandes influencias literarias… ha inundado el arte en todas sus formas, y también las ciencias sociales. Pero claro, esa ya es otra historia.

Capítulos anteriores:

Influencias literarias (I): “La dimensión desconocida”.
Influencias literarias (II): Tras las huellas de Scooby- Doo
Influencias literarias (III): Everybody loves Shakespeare

jueves, 18 de octubre de 2012

“El Rey, el Sabio y el Bufón: el gran torneo de las religiones” (novela, 1955)


Autor: Shafique Keshavjee 
Género: ensayo / religión / intriga
Leído: ¡durante mi secundaria!

Uno de esos libros que nunca me pude sacar de la cabeza. Es así de bueno.

El autor es un teólogo de origen hindú y se escribió originalmente en francés en un intento de mejorar el diálogo interreligioso y explicarnos quién es realmente Dios. Pero esperen, ¡porque se pone bueno!

En un lejano y fantasioso país, un Rey se despierta empapado en sudor debido a un enigmático sueño. En el sueño le hablaron de que su pueblo estaba destinado a la perdición por no adoptar una religión: sólo el deporte era capaz de movilizar a los habitantes cada vez individualistas. Aconsejado por su Sabio y su Bufón, el trío toma una decisión interesante: convocar a un representante de cada una de las 5 grandes religiones del mundo (cristianos, judíos, musulmanes, hindúes y budistas) y a un ateo para que se decida cuál es la mejor.


Así, a modo de ensayo, cada religión debe exponer sus principales principios y creencias, contar una historia que represente sus pensamientos y luego permitir que el resto de las religiones ataquen con preguntas y críticas. Básicamente, el libro es una excusa para contar la historia de las religiones… pero los debates y peleas que se generan durante la competencia son brillantes y te permite tener un pantallazo de lo que cada uno profesa.

► Les dejo el link a una versión en PDF de los primeros capítulos: http://bit.ly/Wt1qCZ

El planteo del ateo es súper interesante porque conoce todas las religiones a fondo y se “convirtió” debido a una historia desgarradora. Me molesta la gente que se cree atea sin siquiera haber leído nunca la biblia.

Definitivamente es una fábula brillante y llena de humor. En el medio hay un pequeña trama de amor y otra de intriga (un intento de asesinato) que le ponen un poco de “picante” a la historia. Los aportes del Bufón a cada uno de los “mini- ensayos” son fabulosos también. Pedagógicamente hablando es muy útil, e inclusive anexa, al final, un apéndice resumen de los puntos principales de cada religión y un cuadro cronológico sinóptico de éstas. Yo le encontré mucha más utilidad a nivel filosófico y personal.

Lo leí en una época de mi vida en la que necesitaba desesperadamente saber que había más allá del catolicismo. Mis issues con Dios siempre fueron algo controvertidos, y al día de hoy creo que las enseñanzas de esta historia me ayudaron para abrir mucho la cabeza.

La novela no intenta “persuadir” a nadie sobre una u otra religión, sino invitar al lector a pensar en Dios como un ente por encima del hombre y sus instituciones. Yo, por ejemplo, conocí la filosofía budista y eso marcó mucho mi forma de pensar y ser después. Todo en esta novela es grandiosa: desde conocer el hinduismo y el budismo, hasta entender porque una misma religión se dividió en tres y reflexionar sobre como piensa de verdad un ateo.

Es uno de mis libros preferidos y lo recomiendo ampliamente: les aseguro que no se van a decepcionar!

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