“Psicosis”
le dio a la gente un miedo patológico, absurdo, a las duchas. “Tiburón” hizo que tuviéramos terror de nadar en el océano y comenzó una
(temporal) matanza de tiburones sin razón. ¿Por qué el Tetris, uno
de los videojuegos más emblemáticos de todos, no iba a tener un efecto
sobre nuestra propia vida también?
Hay estudios que comprueban que el “Efecto Tetris” es real. Saben a lo
que me refiero: han estado jugando tanto tiempo, que lo empiezan a ver en todos
lados fuera del juego. El juego te
persigue.
Las nubes tienen formas sospechosas, cada logro es un “achievement unlocked” y has dicho el
mítico “Finish Him!” más veces de las
que querés admitir. Hoy lo admito: me pasa con Pixel Dungeon, un
adictivo juego estilo roguelike que
te vuela la cabeza por la complejidad de
su simpleza.
► Watchmojo: las 10 mejores frases recurrentes de los juegos de video:
El Efecto Tetris es simplemente lo que experimenta el ser humano cuando un juego se permea a cada aspecto de la
vida de uno. Claro que puede extenderse a cualquier videojuego. Es un
efecto psicológico que tiene sus raíces en el hecho de aprender
una nueva habilidad por medio de la repetición. El cerebro se acostumbra ha
dicha repetición y comprende que debe aplicarla a cualquier situación que pueda
prestarse a una nueva optimización.
La práctica hace al maestro, y esa práctica no puede tener descanso.
Aquellos que padecen
de este síndrome tienen tendencia a prestar
mucha atención a los patrones, tanto en sus imágenes mentales como a la
hora de ordenar sus pensamientos. Hay estudios
enteros que le encuentran el beneficio a esto, y otros tanto que encontraron
los daños perjudiciales. En todo caso, podría llegar a ser una interesante competencia para aquellos
cuyos trabajos consisten en supervisar, organizar o administrar recursos (tangibles o intangibles, como el tiempo).
Parodiado en múltiples oportunidades (“Tetris vs. Contra”, una de las mejores parodias, “Human Tetris”, una
locura de los japoneses) el Tetris es uno de los juegos que más jugué en mi
infancia, y hace poco confirmé que es
imposible de ganar (así que fue todo en vano).
El videojuego fue creado por Alexey Pajitnov en 1984 y rápidamente se volvió una sensación global. Pajitnov quería
demostrar al común de la gente que la computadora podía ser amigable y servir también
para el ocio.
Lo extraño es que el creador no
vio un peso hasta mediados de los noventa (debido a la política rusa de la
época tuvo que ceder los derechos por 10 años), ¡y Nintendo, al principio, no quiso saber nada con la franquicia
tampoco!
Hoy, la
primera versión de Tetris puede jugarse online o personalmente en Museo de las Artes Modernas de Nueva York,
junto a otros como el Pac-Man y el Myst. Y aunque su tema musical tenga más de 100 años (es una pieza clásica
del folkclore ruso de siglo 19), tiene todo tipo de remixes dando vuelta.
Este Efecto Tetris no se limita a los juegos. Cualquier tarea que
involucre repeticiones en grandes cantidades (incluso atender demasiado el
teléfono, o pasársela respondiendo mails todo el día).
Lo más representativo es
el caso de los que acomodan productos en supermercados (o bien, los embolsan): ¡ellos están literalmente jugando al Tetris
con objetos!
Me parece
increíble que hoy un juego tan sencillo siga siendo jugado por 1 millón de
personas a diario.
¡Y
con razón terminamos todos con síndrome de Tetris encima!
¡Hasta la próxima!
► DE
YAPA: El tema de Tetris
original, para recordar viejas épocas de infancia.
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Otras notas OFF-TOPIC (notas que no
tienen que ver con nada) en el BLOG: “Breaking
Bad: 5 motivos de su éxito”; “El secreto y la filosofía New Age de
Rhonda Byrne”; “Monopoly,
el capitalismo en el juego” y “TEG, muy parecido a la guerra”.
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