viernes, 26 de julio de 2013

¿Quién se ha llevado mi libro de “auto-ayuda”?

El género de la autoayuda / motivación es uno de los más populares y lucrativos del mercado hoy en día. 


Díganme si no les pasó: apenas entran a una librería y automáticamente son bombardeados por miles y miles de libros que nos meten en la cabeza las formas de dejar de estar gordo, triste... o triste sobre estar gordo.

Estos libros dedican todo su esfuerzo a enseñar que la “mejor forma de ser uno mismo, único, independiente e irrepetible” es comprar una obra carísima y hacer lo-que-sea que una persona (supuestamente reconocida) nos pide que hagamos.

Hay algo que todo este género tiene en común: el positivismo. Muchos quizás estén de acuerdo en que esta característica es esencial para la finalidad del estilo que presentan (y, sobre todo, para que venda)… pero es innegable el hecho de que hay una gran porción del mercado que queda insatisfecha. Hay quienes han encarado cada “Eres el mejor…” y “Sos perfecto/a justo así” y siguen infelices.

El último libro motivacional con el que me enfrenté fue “¿Quién se ha llevado mi queso?” de Spencer Johnson (1998). Lo encontré –hace ya bastantes años– en una olvidada librería; era barato y cortito (106 páginas) así que me agarró curiosidad. Básicamente es una pequeña y muy llana narrativa al estilo de una parábola. Describe la resistencia y reacción ante los cambios (enfocándose en el trabajo) y las estereotipadas reacciones que suelen aparecer en las personas. Para tal fin, se utiliza la estrategia de una trama simple que involucra a dos ratones y dos hombres dentro de un laberinto, todos en la búsqueda del mítico Queso.

Como historia literaria deja mucho que desear (parece más un libro infantil, que destinado a un público adulto), y como libro de “autoayuda” también. 

Si les interesa leerlo se los adjunto en PDF.

 “¿Quién se ha llevado mi queso?”: http://bit.ly/1bVChbM

La moraleja la puede detectar un niño de 8 años (eso quizás sea una ventaja del libro, ahora que lo pienso). Cada uno de nosotros debe confiar en lo que quiere hacer y no dejar de luchar por cualquier cambio que hay en la vida siempre con optimismo y confianza.


El libro puede resultar simple en exceso, pero la temática que trata es universal. El miedo es, en efecto, uno de  factores  que más paraliza al ser humano. Incluso los animales huyen despavoridos cuando lo sienten. Pero  el miedo al cambio de actitud, de pensar  de actuar, es uno de los más complejos, dentro del área de “toma de decisiones”.

“Es más seguro buscar en el laberinto
que permanecer en una situación sin queso”.

Intentar –día tras día– alcanzar  las metas y objetivos,  nos transforman en seres perseverantes  y  debilitan las adversidades que se presentan en el camino.  Adecuarse a los cambios y  perder el  miedo nos brinda seguridad  y, por sobre todo,  la capacidad de visualizar  el entorno que nos rodea,  ayuda a percatarse de las nuevas oportunidades. Es una lección valiosa, pero no necesito que un libro me lo recuerde.

En lo personal, no consumo este tipo de literatura. No digo que la “autoayuda” no sirva… sino que cada uno debe encontrarle el valor a lo que lee y buscar sus propias interpretaciones. Una obra de arte, en definitiva, es siempre un intercambio de experiencias o, si se quiere, un diálogo, un juego de preguntas y respuestas. Esto implica que un texto no siempre es interpretado con las mismas motivaciones por las que fue escrito, sino que el lector lo hace basado en su bagaje cultural individual y en sus experiencias vividas. La variación de este "fondo cultural" explica por qué algunos encuentran apoyo en un texto de “autoayuda” mientras otros lo rechazan.


Creo que un libro puede ayudar muchísimo a una persona a superar sus miedos, sus dificultades y todo aquello que lo perturba. Pero no tiene por qué ser exclusivamente un libro de autoayuda. “Cuentos para Demián” (de Bucay) me pareció simpático en su época… pero he reflexionado mucho más sobre mí mismo leyendo cosas como “El Alquimista”, “El Principito” o inclusive novelas que no tienen como objetivo dejar ningún tipo de enseñanza didáctica (esta, esta o esta también).

Si hay uno que leí que me voló la cabeza (¡lo recomiendo!). Es “THE CELESTINE PROPHECY” (La Novena Revelación) de James Redfield. Igual… es otra cosa. Tiene el “estilo” de libro motivacional, pero con una aventura trepidante, enigmática y que esboza temáticas de filosofía existencial. ¡La dejo para otro post!

¿Qué piensan ustedes? ¿Algún libro de autoayuda o motivacional los ha ayudado en un momento particular de su vida? ¿Existe uno en particular que recomienden? ¡ESPERO SUS COMENTARIOS!

‘Hola, soy Troy McClure. Quizás me recuerden de libros de autoayuda como “Ten confianza, estúpido”y  “Las 1000 maneras de adelgazar fumando”.’




6 comentarios:

  1. Me ocurrió exactamente lo mismo con "Quién se ha robado mi queso" y quedé vacunado; desde entonces ignoro hasta las exhibiciones en vidrieras. Pero enseñanzas se adquieren en todas partes. Al releer "El Principito", esta ves de adulto, aprendí que los trabajos que se le encomienden a los subordinados tienen que ser posibles de cumplir y nunca, nunca, fijar una meta desproporcionada a los recursos. Y lo aprendí en ese librito, supuestamente para niños, del Emperador que aseguraba que todas sus órdenes se ejecutaban, como al sol en la mañana que se levante y en la tarde que se ponga. De modo que todos los libros son de autoayuda

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    1. ¡Estamos en sintonia! Claro, yo tmb he aprendido más sobre mi mismo con libros que quizás no tienen un objetivo particularmente hedonista o moralista. "El principito" es genial:

      http://viajarleyendo451.blogspot.com/2012/10/el-principito-novela-infantil-1943.html

      ¡Saludos!

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  2. Ok seguro ya te caí mal por tanto comentario pero es que es muy interesante lo que me he encontrado aquí! xD creo que leí en el diario una nota que decía que según un estudio científico de no se donde, decía que leer clásicos de literatura (no decían ninguno en específico) ayudaba más que los libros de autoayuda. La verdad es que no sé como los científicos llegaron a esa conclusión o basados en qué, pero sí tiene algo de cierto, supongo que si logras empatisar con los personajes o la situación y ves más allá, tal vez puedas pensar "si tengo tal problema puedo hacer esto como en tal libro"
    Los que leí de superación personal fueron los de Carlos Cuahtemoc Sánchez y sus series para niños, aunque a mi me gustaban por las historias, pero bueno creo que debí aprender algo porque no me fue tan mal en la secundaria, al menos nunca consumí drogas xD jaja
    En este momento me leería alguno, más que nada por curiosidad y por hacer el experimento de aplicar los consejos que den, a ver si resultan.
    Saludos :D

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    1. (al contrario, no me canso de "ser leído"). La idea del blog es un poco eso, meter literatura combinada con otras ramas (filosofía, cine, vida cotidiana, etc), salir de "lo tradicional" pero entretener al mismo tiempo. Somos pocos los lectores, pero espero que quien lea mis humildes posts se interese un poco más por el universo de los libros.

      A mi la "autoayuda" no me sirve, como dije: aprendo mucho más de mi mismo leyendo libros que no fueron pensados para "ayudar". Pero qué se yo... ¡hay de todo para todos!

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  3. Últimamente estoy muy interesada en la educación emocional y aun no tengo una posición clara sobre los libros de "autoayuda" y los de educación emocional. Que unos sean escritos por ejecutivos "triunfadores" y otros por psicólogos/as reconocidos supongo que deberia de darme una pista, seguiré leyendo para tener más clara mi opinión.
    Cuando pienso en las diferencias entre unas y otras personas, veo que algunos valores y actitudes que para unos son obvias y poseen de manera natural, otros carecen de ellas o no las tienen lo suficientemente entrenadas. Por eso creo en la importancia de este tema, no digamos ya en los adultos, sino en la educación de los niños y niñas. Hasta ahora el "como somos" lo hemos ido construyendo cada uno como mejor ha podido y como buenamente le han inculcado su familia, su grupo de iguales, sus maestros/as, etc. Espero que llegue el momento en que esta educación emocional, que a tantos hace falta (nos hace falta), sea un capítulo más en el currículum escolar y deje de estar en la sección de "autoayuda".

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    1. Estoy de acuerdo con vos, aunque yo distingo muchísimo estos libros de autoayuda con los libros sobre inteligencia emocional. Creo que son muy diferentes. Pasate por este post:

      http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/09/una-mirada-hacia-la-inteligencia.html

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