
En el arte en general (y en la literatura de forma particular) la dicotomía por excelencia es lo clásico frente a lo barroco.
En literatura, cuando usamos la
palabra “clasicismo” pensamos en un
molde expresivo que tuvo su expresión ejemplar y cuyo único oponente serio es
el barroco, postura anticlásica violenta que toma distintos nombres según las
épocas.
En el barroquismo, las ideas no se enuncian naturalmente sino que de forma ingeniosa, rebuscada y artificiosa. El idioma se tortura, se retuerce en su sintaxis, y se enturbia su caudal con neologismos (palabras nuevas) y barbarismo. Hace poco hablaba de “La feria de las tinieblas”, una obra barroca –en esencia– del gran Ray Bradbury.
En el barroquismo, las ideas no se enuncian naturalmente sino que de forma ingeniosa, rebuscada y artificiosa. El idioma se tortura, se retuerce en su sintaxis, y se enturbia su caudal con neologismos (palabras nuevas) y barbarismo. Hace poco hablaba de “La feria de las tinieblas”, una obra barroca –en esencia– del gran Ray Bradbury.
Estos movimientos de literatura
barroquizada se fundan en un propósito
loable: rebelarse contra la invasión del
lugar común, de la frase hecha. El horror al lugar común (en el que cae el
clásico) incita a estos escritores a buscar nuevas formas para vestir viejas
ideas.
Por otro lado, en lo “clásico” del arte predomina la razón (de alguna manera, representaría el hemisferio izquierdo del cerebro) y, por tanto, un estilo racional, una locución limpia, lisa, clara y concisa, huérfana de adornos o de rebuscamientos.

Su obra más conocida probablemente
sea “La comedia humana”, un proyecto
de narración tan extenso que él mismo nunca pudo finalizar. Balzac se propuso, en la planificación
inicial, escribir 137 obras, pero al final se quedó en 85 novelas completas (¡aun
así: un número altísimo!). Además escribió una famosa novela policiaca (“Un asunto tenebroso”) que, para algunas,
representa el primer indicio de novela “de detectives” (aunque Borges afirmaría correctamente que el
honor se le debe a Edgar Allan Poe).
Del otro lado del ring tenemos a Henry Beyle (1783-1842), más conocido
por su seudónimo, Stendhal. Es considerado el precursor
de la novela moderna y, a diferencia de Balzac, creía en la improvisación y
en la sorpresa (una idea más “barroca” que “clásica”). Hacia el final de su
vida escribió las novelas que le dieron fama: “El rojo y el negro” y “La
cartuja de Parma”.
Hoy se reconoce el “síndrome de Stendhal” (en su honor) a
la enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo
cardíaco, vértigo, confusión, e incluso alucinaciones cuando el
individuo es expuesto a obras de arte, especialmente si son particularmente bellas o están concentradas. Fue Stendhal quien describió este fenómeno
en 1817, mientras visitaba la Basílica de la Santa
Cruz en Italia. El surrealismo surgiría siglos más tarde, pero este autor ya comenzaba a delinearlo.

Balzac y Stendhal representan, de
una forma u otra, formas extremas de
encarar la escritura o inclusive la vida misma. ¿Tendemos a ser más
ordenados y “limpios” al escribir? ¿Planificamos el texto de antemano? De ser
así, nuestras tendencias (más racionales) son clásicas, en esencia. Quienes suelen escribir textos expositivos o
científicos necesariamente necesitan de esta organización previa… pero aquellos
que aspiramos a ser escritores de ficción también tenemos nuestras mañas, ¿no? Este tipo de personas serían fieles
discípulos de la escuela de Balzac.
Pero también podrían existir
seguidores de Stendhal: ese genial
roturador de muchos caminos de la modernidad. Aquellos que, al escribir,
conciben personajes que aparecen y desaparecen, donde las aventuras se acumulan
y predomina el gusto por la
improvisación.

Viéndolo de esa forma, tengo un poco de escuela stendhaliana, y
otro tanto de Balzac. Pero si debo escoger alguno, creo que tiendo más hacia lo racional. Supongo que el estilo de pensamiento que me inculcó la
Ingeniería que estudié es mala yerba que
nunca muere.
=> ¿Qué me dicen ustedes?
¿Se consideran seguidores de Stendhal o de Balzac al escribir, o –por qué no– al vivir la vida? ¿Planifican sus acciones o se dejan llevar más por la intuición? ¡Espero sus comentarios! <=
¿Se consideran seguidores de Stendhal o de Balzac al escribir, o –por qué no– al vivir la vida? ¿Planifican sus acciones o se dejan llevar más por la intuición? ¡Espero sus comentarios! <=
Buenas! Tengo un blog en el que publico mis propias historias. Estoy intentando promocionarlo, para que más gente lo conozca. Me gustaria que lo leyeras y que me dieras tu opinión.
ResponderEliminarUn saludo y gracias por tu atención :)
Mi blog es: http://yoymishistoriasdesiempre.blogspot.com.es/?m=1
¡Prometo darle una mirada! Aunque habría estado bueno algún comentario respecto al post donde dejaste tu autopromoción! =P
EliminarMi vida es, fue y será, completamente intuitiva. De hecho, cambiamos el nombre de mi empresa, antes Global Solution´s por una mas acorde a nuestra realidad : HLQP srl
ResponderEliminarMuy buena nota Lu ! Saludos cordiales.
Hacemos Lo Qué Podemos, un servicio técnico impecable y de máxima calidad. ¡Gracias!
EliminarPlanifico todo, pero cada tanto doy lugar a la intuición.
ResponderEliminar¡Un equilibrio perfecto!
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