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viernes, 27 de marzo de 2015

“Dormir al Sol”, de Adolfo Bioy Casares


Sigo en plan de leer todas las novelas de Adolfo Bioy Casares. Primero fue la fascinante obra “La invención de Morel” (que ya reseñé en este post) y luego le tocó el turno a “El sueño de los héroes”, que también tiene mérito propio. En esta ocasión vamos a analizar un poquito “Dormir al Sol” y algunos de los fascinantes temas que explora.

“Dormir al Sol” es el tipo de historia en la que las sutilezas de la trama están por encima de sus propios giros argumentales. La narración fluye metódicamente y, a medida que se va desarrollando, nos va abriendo cada vez más los ojos, nos interroga, nos cuestiona.

El texto –escrito a modo de diario, en forma de prosa y con capítulos breves–  fue publicado en 1973. Pertenece a una etapa del autor que comenzó en 1954 con El sueño de los héroes. A partir de ahí, sus obran fueron menos surrealistas y ahondaron más en los típicos personajes de los años ´20 y ´30, en las costumbres de los barrios porteños de la época y en la perspectiva más popular.

La novela es narrada por Lucho Bordenave, un relojero de barrio que vive con su mujer Diana, y con Ceferina (la empleada que cumple el rol de madre).

Luego de conocer a Standle, un domesticador de perros, éste lo convence de que Diana está enferma y debe internarse en el Instituto Frenopático de Reger Samaniego.  Cuando se la devuelven, Lucho comienza a dudar de si la persona que regresó es la misma que él dejó ir en un principio.

¿De qué va la historia?

Desde un primer momento, el narrador nos condiciona para sentirnos parte de su situación desesperada, la que narra a un amigo de la infancia (Félix Ramos) con muchísima precisión.

“Voy a contarle mi historia desde el principio y trataré de ser claro,
porque necesito que usted me entienda y me crea.”

***

#SpoilerAlert. A partir de acá se revelan detalles fundamentales de la trama. Si no leyeron la novela (o no vieron la película) y no quieren enterarse de qué va, este sería el punto para detenerse. Ahora sí. Seguimos.

***

Al poco tiempo de internar a su mujer, Lucho la quiere de vuelta; pero una cadena de postergaciones envuelve al protagonista en sucesos misteriosos.

Su cuñada (Adriana María) es igual a su mujer, físicamente hablando, aunque tiene color de pelo diferente. Adopta a un perro que, oportunamente, se llama también Diana. Encuentra a personas extrañas merodeando por su patio y, como si fuera poco, cada vez que insiste en que le devuelvan a su esposa, los médicos lo confunden con sus razonamientos.

Solo en las últimas páginas conocemos la verdad sobre el fantástico cambio de almas y cuerpos que Lucho termina sufriendo en carne propia. Y también sobre el final entendemos la frase que sirve de título (“Dormir al Sol”). El Dr. Samaniego le explica a Lucho los diferentes métodos para facilitar el sueño. Al parecer, el más adecuado consiste en imaginar a un perro que duerme bajo el sol sobre "una balsa que navega lentamente aguas abajo, por un río ancho y tranquilo".

Una curiosidad de la novela es que el lumbardo utilizado le complicó a Bioy Casares la escritura, así que le dictó el borrador a una amiga de su hija. Por otra parte, su amiga Rosie Airas le propuso que el primer capítulo de su novela fuera al final, lo que le pareció una excelente idea. Es el correspondiente a Félix Ramos.

El elemento fantástico

¿En qué momento aparece el elemento fantástico en Dormir al Sol? Este es uno de los tópicos más debatidos de la obra. Está claro que la trama fantástica se entremezcla con los elementos realistas de la novela, otorgados por el lenguaje porteño coloquial. ¿Pero cuando se pone en evidencia el verdadero elemento del género fantástico?

Todorov (en Introducción a la literatura fantástica) postulaba que lo fantástico surge cuando en un mundo familiar se produce un acontecimiento que no se puede explicar por las leyes de ese mundo. A mi parecer, esto sucede recién sobre el final, cuando nos enteramos de que Samaniego logró intercambiar almas y cuerpos entre personas y otros seres vivientes (como los perros).

“Lo esencial es que logramos aislar el alma, sacarla si está enferma, curarla fuera del cuerpo. 
(…) La traspasamos a una perra de caza (…) que elegimos por ser de índole tranquila,
y mantuvimos el cuerpo a baja temperatura.”

Los cuerpos y las almas son separables después de este sorprendente hallazgo médico. El problema reside en saber si el resultado de la operación devuelve el mismo objeto que entró al sanatorio, si existe una continuidad entre ellos. (Algo así como una alegoría al mito del Barco de Teseo.)

Sin embargo, para que lo fantástico se dé, todo el tiempo debe existir la vacilación, la incertidumbre. El lector tiene que poder considerar el mundo de los personajes como real y vacilar entre la explicación natural y la sobrenatural de los acontecimientos. Esta vacilación, en efecto, es uno de los grandes temas de la obra.

Lucho Bordenave narra hechos tan insólitos que nosotros, como lectores, dudamos al tratar de decidir si creerle o no. Esta indecisión está muy presente en Dormir al Sol.  Algunos críticos también consideran que Lucho es un narrador poco confiable. 

Por ejemplo, es curioso que, aun distanciado de Ramos, sea precisamente a él a quien le envíe todo su detallado informe.

Dos lecturas de una misma obra: creerle o no

De la mano con el pasaje anterior, tenemos el debate de si podemos considerar verídicos los inexplicables hechos narrados por Lucho. La novela permite leerse suponiendo que el protagonista es, en realidad, un esquizofrénico. Hay varias pistas que podrían indicar que el protagonista tiene síntomas de esta enfermedad.

El narrador podría ser un enfermo mental: tiene sueños vívidos en los que habla con su perra,  utiliza frases demasiado rebuscadas, es extremadamente inseguro y tiene problemas en sus relaciones de afecto. Lo que es más, Lucho está continuamente intentando justificar su accionar y está obsesionado por saber que ama realmente de su mujer, su alma o su cuerpo. Su visión de Diana es fraccionada y bien podría suceder lo mismo con su visión del mundo.

A su vez, los dobles presentes en la novela sirven para apoyar cualquiera de estas dos lecturas. La dualidad es otro tema muy presente en la obra: alma/cuerpo, Diana/perro_Diana, Diana/AdrianaMaría, etc.

Hay críticos que consideran esencial la presencia de estos dobles de Diana. No solo encontramos a la perra Diana (que porta el alma sustraída de la mujer del protagonista) y a Adriana María (su hermana), sino también la Diana que regresa “curada” es un doble, e incluso Elvira (la esposa de Aldini) que también es encerrada en el mismo lugar. 

Los dobles en la historia tienen el rol de provocar aún más inquietud e incertidumbre, y resaltan la constante distinción que Lucho hace entre el alma y el cuerpo de su esposa.

El rol de los perros

En Dormir al sol, los perros son el medio de transporte de las almas, pero además juegan un papel importante dentro de la historia. La obsesión de Diana por ellos es la que la conduce finalmente al Frenopático donde pierde su alma. Asimismo, contamos con la presencia de la perra Diana y la obra nos hace pensar que el alma humana puede apaptarse a un sinfín de circunstancias, incluso a la de vivir en el cuerpo desconocido de un canino.


En lo personal, me pareció loco que simultáneamente estaba leyendo La insoportable levedad del ser (que reseñé acá), y ambas novelas tienen este elemento en común: la importancia que se le da a los perros. En la novela de Milan Kundera, de hecho, Karenin es un personaje más que hasta tiene toda una parte dedicada a él.

Bioy Casares y Kakfa

Adolfo Bioy Casares escribía de forma muy social, siempre comentando sus textos con amigos. Hay un muy interesante libro que recopila entrevistas donde él habla de su escritura (“Sobre la escritura: conversaciones en el taller literario”, de Félix della Paolera). Ahí comenta sobre la búsqueda de la originalidad, sobre la concentración a la hora de escribir o sobre la pérdida de identidad al escribir. Si no lo leyeron, es un librito muy interesante.

Pero a lo que quiero llegar es que Bioy Casares no sabía que estaba haciendo ciencia ficción cuando escribió La invención de Morel. Y muchas veces escribió textos sin saber que las historias ya existían en otro lugares. Asimismo, creo que Adolfo tuvo mucho en común con Kafka a la hora de narrar, quizás hasta sin saberlo.


Kafka siempre tendió a narrar los eventos desde afuera, mientras que los libros de Bioy son más íntimos y toman forma de documentos dejados para que nosotros los descubramos. Dormir al Sol es una larga carta a un amigo, quizás un diario, o quizás un documento de evidencias. Los protagonistas de Bioy son escapistas, personajes que buscan evadir la realidad, mientras que los de Kakfa quieren participar del mundo, pero su mala suerte o la lógica de su situación no se los permite.

El punto en común, creo, es que los personajes de Bioy y de Kafka son personas ordinarias, trabajadoras, de barrio, inmersas en un contexto perturbador. Su drama consiste en luchar para aceptar la nueva lógica que reina en sus mundos, ya sea acostumbrarse a vivir como un insecto, o a vivir con una mujer sin alma. Ambos autores son representantes del género surrealista en sus países (Argentina y República Checa), aunque Bioy lo dejó más tarde para dedicarse a lo fantástico. Sin embargo, no es coincidencia que las historias de ambos terminen siempre en catástrofes.

Pensé en Kafka y en Bioy porque compré “Un médico rural”, y es el próximo libro que voy a encarar. Creo que ambos habrían sido buenos amigos.

Palabras finales

Este post no pretende ser un riguroso análisis literario ni un ensayo crítico. Simplemente elegí tomar tres o cuatro temas de la novela que me resultaron más interesantes para comentarlos.

Trato de aclararlo siempre porque muchos chicos de secundaria me mandan mails diciendo que “tal texto le sirvió mucho para un trabajo” y me envían otras preguntas adicionales. (Fuera de joda).

Me encantó el final de Dormir al Sol. No conocemos el destino del narrador (se ve incapacitado a terminar su historia porque le roban su alma), pero la parte correspondiente a Félix Ramos nos proporciona los datos restantes. Descubrimos qué le pasó a Bordenave aunque al segundo narrador no le quede nada claro ni pueda afirmar si lo que leyó fue verdadero o no. Impecable.

Sin duda, es posible desarrollar todos los puntos que toqué y ampliarlos hasta crear una tesis con cada uno de ellos. Ese nivel de complejidad manejaba Bioy Casares en sus obras, y es la calidad con la que se viene manteniendo en cada novela que leí de él.

Queda en nosotros leer la novela suponiendo que todo lo narrado es producto de una mente esquizofrénica que mezcla la realidad con sus alucinaciones, o un hecho tan trágico como real. ¡Hasta la próxima!

► BONUS TRACK. “Dormir al Sol” (de Bioy Casares) en su versión cinematográfica. Todavía la debo a esta película de Alejandro Chomski del 2012: https://youtu.be/NnvZOl15gpQ


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=>> Otras notas relacionadas con AUTORES ARGENTINOS en el BLOG: “La invención de Morel”, “El sueño de los héroes”, “Un verano para recordar”, ¡MI PRIMERA NOVELA!; “Una espada para Manuel” (sobre Manuel Peyrou) y “Los siete locos”, una novela de Roberto Arlt.

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