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lunes, 7 de marzo de 2016

Argentina es Nazilandia (según el mundo)


Ah… mi hermosa Argentina, hogar de la calle más larga, la calle más ancha y las minas más lindas del mundo. 

Un país que se jacta de contar con “los enanos más altos”, de diversidad geográfica y cultural inmensa, grandes artistas en todos los ámbitos y llena de… ¿nazis, aparentemente?

No todas las historias que involucran a esos loquillos nazis se sitúan en la Segunda Guerra Mundial. A veces ocurren  unos años después o incluso en el presente. Los nazis han logrado escapar de la derrota y están escondidos en bases ocultas, planeando cómo recuperar el poder y conquistar el mundo. 

En otras obras de ficción más realistas, simplemente evaden la justicia y recuerdan con cariño lo bien que la pasaban en los campos de concentración. Hay una creencia popular (en la ficción) de creer que todos los nazis se escondieron en Argentina (o en algún otro lugar de Sudamérica). Hay algo de verdad en esto. El gobierno de Juan Domingo Perón dio pase libre a algunos nazis, más notoriamente a Adolf Eichmann (posteriormente capturado y ejecutado en 1962 por el gobierno israelí) y a Josef Mengele (quien nunca fue encontrado, y supuestamente murió en un accidente de buceo en Brasil). 

Justamente la película de 2013 “Wakolda” (muy buena por cierto) relata los días que supuestamente pasó Mengele en Bariloche, viviendo con una familia argentina.

No es que los gobiernos sudamericanos fueran malignos. Ellos verdaderamente querían recibir a científicos alemanes para mejorar el desarrollo nacional. Argentina fue uno de los países con ese ideal, aunque finalmente fue Estados Unidos quien recibió a la mayor cantidad.

En realidad hay grandes comunidades de alemanes que existen en Latinoamérica (especialmente en Brasil y en Argentina). Pero el grueso llegó mucho antes de 1945. La gran mayoría fueron inmigrantes del tardió 1800´s. Argentina también es el hogar de una de las más grandes poblaciones de judíos en todo el mundo.

Siempre es divertido (y sorprendente) ver la manera en la que el resto del mundo retrata a Argentina en la ficción. Salen a la luz los estereotipos y las características más generales. 

En el final de Dexter, por ejemplo, Hanna y Baby Dexter escapan a Argentina. En la última escena se los ve en un café de Corrientes (que da directo al obelisco: imposible) y en CADA MESA hay varios mates, vacíos, sólo porque sí. 

También hay pasta sospechosamente barata y se lee el diario “Las noticias”. (esta última es mortal).



Y ni hablar de Argentina según How I Met Your Mother: un paraíso virgen e indio donde todos se parecen a Enrique Iglesias:


Pero volvamos a “Argentina es Nazilandia”, porque así es como realmente nos ven desde afuera.

Por ejemplo, en animés como Hellsing, la organización Nazi Millenium se esconde en América del Sur luego de la guerra. 

Y hay un pequeño gran momento en “Los Simpson” (capítulo de “Bart contra Australia) cuando Bart hace un llamado a Argentina y vemos a un hombre curiosamente parecido a Adolf Hitler que corre hacia el teléfono de su auto (con placa ADOLF 1).

En Seinfeld, el Soup Nazi es enviado a Argentina luego de que Elaine publica sus recetas secretas. 

Así encontramos muchísimos ejemplos más en el cine y, especialmente, de la mano de Hollywood:


Tranquilos... hay dos partes más...

Pero el primer premio se lo lleva, indudablemente, la película X-Men: First Class. Si bien es una muy buena película para los amantes de los superhéroes, la metida de pata es de proporciones épicas. Erik (Magneto) sigue a un nazi escondido en Argentina, más particularmente en Villa Gesell. En la película, Gesell es un área de lagos y montañas más parecida a Bariloche, mientras que en la realidad es una ciudad costera (y un ex paraíso de los hippies). 

Ah, y el barman habla con acento típicamente mexicano. Acá está la escena:



Afortunadamente, cuando los Nazis escapan, no siempre se van a Sudamérica. A veces están escondidos en la Artártida o en la Luna (como en la novela un Rocket Ship Galileo de Robert Heinlein).

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