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martes, 3 de marzo de 2015

[EUROPA 2015] – Parte XI: Roma y el final del viaje

A pocas horas de tomar el vuelo de regreso a Argentina, lo único en lo que puedo pensar es en la idea del eterno regreso de Nietzsche. 

Todo vuelve a su origen, el tiempo es cíclico. La idea es perturbadora porque implica que nuestras acciones no valen nada, que carecen de peso. Si nuestra vida fue horrenda o bella, nada significa, nada es condenable porque ha sucedido una y otra vez (y seguirá sucediendo de forma infinita).

Pensaba en eso porque mi viaje comenzó en Roma y hoy estoy de vuelto en el punto de inicio. El pensamiento parece nihilista (y quizás hasta lo sea) pero yo siempre lo vi de otra forma. Creo que Nietzsche afirma la idea del eterno retorno para que nuestra vida sea intensa, sin desperdicios, sin arrepentimientos, sin what ifs. Si vamos a vivir esta vida una y otra vez, que sea la mejor que podamos llegar a tener, y seamos las mejores versiones posibles de nosotros mismos.

En cierto modo, y aunque suene contradictorio, Nietzsche nos está invitando a hacer de la vida un Absoluto, porque la vida es fugaz, intensa, efímera. Vuelvo a Argentina con ganas de tener un año intenso y lleno de desafíos, y vuelvo feliz de haber podido conocer lugares increíbles, conocer a gente de todo el mundo, viajar junto a uno de mis mejores amigos y visitar a mi querido hermano en Eslovenia. Fue un viaje conmovedor, emocionante, movilizador, trágico, sorprendente. Casi un mes después estoy nuevamente al principio, y algo me dice que no va a ser la última vez que visité la maravillosa ciudad de Roma.

Día 26.5 01/03 –  Llegada a Roma.

Después de un viaje muy tranquilo por Germanwings llegué a Roma desde Berlín. 

Me sentía todo un romano: sabía adonde quería ir y cómo. En seguida tomé un colectivo a Termini (la estación central de Roma) que cuesta 5 EUR. En 45 minutos te deja en la estación. Alrededor de las 18 hs ya estaba en el hostel: Four Seasons Hostel.

El hostel es mejor The Yellow Hostel. Las habitaciones y las duchas están buenas, es económico (12 EUR la noche en pieza compartida), se encuentra a 200 metros de Termini Station y el wi-fi anda excelente en todo el edificio. Por supuesto, como en toda Italia te cobran el bendito impuesto municipal de 3 EUR la noche. En mi cuarto había varios flacos (y un asiático. Porque siempre hay un asiático) pero ya estaba cansado de conocer gente (Where are you from? Where have you been? Yata yata yata...).

El hostel tiene una pequeña área social frente a la recepción (donde se puede comer y tomar) y los martes organizan Pub Crawls. También ofrecen vino y snacks gratis los lunes, miércoles y viernes a partir de las 20 hs. Esto me pareció muy simpático.

Me bañé, me cambié y salí a recorrer un poco la noche romana. Era domingo, así que no esperaba que pasara demasiado. Terminé comiendo pizza (para variar) en Pizzería del Secolo (acá les dejo la ubicación). Fue la pizzería que nos alimentó durante nuestra estadía con Ángel: muy buenas pizzas por kilo, económicas y sabrosas. Es un lugar re tranquilo que me encanta. Ahí me puse a charlar con, casualidades de la vida, un par de argentinas de Rosario. ¡Roma está repleta de argentinos! Acá somos moneda corriente. Extraño Croacia donde éramos realmente exóticos.

Día 27 02/03 –  Una larga caminata, un tour y una última salida bizarra.

Me levanté decidido a caminar todo el día y recorrer partes de Roma que me habían faltado en el primer viaje. Tenía dos opciones: terminar de conocer Roma o viajar a Pompeya. Pompeya me tiraba un montón, pero no terminé de organizarme para ir. Después me enteré que por Internet se pueden sacar tickets en tren por 11 EUR a Nápoles, y luego tomar un bus corto a Pompeya. El tren directo a Pompeya es carísimo sacándolo en las máquinas de la terminal (45 EUR el más barato) pero ahora sé que pueden conseguirse mucho más baratos por Internet.

Cuestión que me quedé. Antes de salir reservé un Free Tour que salía a las 17,30 hs desde las escaleras de la Piazza di Spagna. Son los chicos de New Rome Free Tour (acá les dejo su página web). Hay que reservar con unas horas de anticipación, imprimir el voucher que te mandan y tener alguna documentación con foto. Seguramente lo hacen porque Roma es siempre un caos de gente, y así se pueden organizar mejor.

Cargué mis dos botellas de agua, el GPS del celular, los auriculares y salí. ¡Hacía calor! O sea, estaba para una campera, pero hacía un mes que no sentía calor en mi cuerpo al salir a la calle. Llegué primero a Largo di Torre Argentina. Es una plaza en ruinas increíble que tiene cuatro templos destruidos y los restos del Teatro de Pompeyo. 

En la plaza también se encuentra el famoso Teatro Argentina. El lugar se convirtió en un santuario de gatos (está lleno, y son re mansitos) y se dice que es donde fue asesinado Julio César. Les digo que sería un lugar increíble para meter un Paintball. Para entrar al refugio hay algunos tours que son gratuitos y solo piden una donación.

Después caminé por Piazza Venecia y terminé en el Pantheon, que es impresionante. Hasta las 16 hs se puede entrar todos los días de forma gratuita y los domingos se sigue celebrando la Misa. ¡Su cúpula (la más grande en hormigón de la Historia) tiene un agujero al cielo que deja pasar el agua adentro cuando llueve! Si bueno y gratis, dos veces bueno.

Por esa zona me tenté y me clavé un helado. Son carísimos (compré el de dos bochas, 2,50 EUR) pero valen la pena. Dicen que son los más ricos del mundo, y no pienso discutirlo.

Después de pasar por una zona de mercado, seguí hasta la zona de la Fontana di Trevi. ¡Lleno de gente! Y lleno de flacos vendiendo los malditos selfie-sticks. Había mucha más gente que la primera vez que estuve... y no puedo dejar de pensar el caos que debe ser Roma en verano. ¡No se podía caminar por la zona de la Fontana! Sigue en restauración, de todas maneras. Va a estar así hasta mayo de este año. Será cuestión de volver algún día a verla en funcionamiento.

En una fiambrería me compré jamón crudo, queso, salame y pan. Llegué hasta la zona de Piazza di Spagna y había todavía más gente. Me senté tranquilo en una de las tantas escaleras a almorzar. Después me tomé el subte de regreso al hostel para descansar dos horitas. ¡Había caminado derecho durante cuatro horas! (Estoy convencido de qué bajé de peso estando en Europa).

A las 17,30 hs estaba tomando el tour con Daniele (estoy empezando a pensar que si te llamás Daniel, terminás siendo guía turístico). Era un italiano con un inglés apenas pasable. Nuestro grupo era de unas 10 personas de todas partes. Durante dos horas recorrimos varios puntos históricos, iglesias, escaleras, obeliscos, el Pantheon, etc. El tour termina en la Fontana. Yo estaba muy cansado, pero la verdad es que lo disfruté porque te cuenta historias fascinantes de cada lugar, leyendas urbanas y desmiente varios mitos. Cuando volvés a ver cada uno de esos lugares, lo hacés con otros ojos.

Era lunes, lo que significaba que el hostel ofrece vino y papas fritas en la recepción a partir de las 8 hs. No lo dudé ni un segundo. El lugar era triste. Estaba en silencio, había cuatro chicas, un pibe con la compu y un viejo. En la mesa había dos vinos y las papas fritas. Puse música y casi en seguida nos pusimos a charlar con las pibas. (El vino ayuda bastante a soltar la lengua). 

Una de ellas era colombiana con ascendencia belga viviendo en Alemania (y de nombre más bien francés, Simone), otra era una australiana súper loca y acelerada (Sophie), que de hecho vivía en Praga. Las dos restantes eran alemanas de 31 y 34 años que realmente parecían más chicas: Melanie y Jazmin. Melanie se convirtió en la líder del grupo y terminamos saliendo a comer todos juntos (una pizza, para variar). Después caímos a un bar donde ya Sophie estaba muy tomada. Insistía en que quería un kiwi del barman, se enojó porque tardaron años en prepararle su trago y terminó robándose un souvenir (que después logramos que devuelva). También quería escalar un árbol, subir a una terraza y cruzaba la calle corriendo y haciendo piruetas (es bailarina). Fue muy gracioso y una linda forma de cerrar el viaje: la idea de viajar solo es que suceden este tipo de situaciones improvisadas.


Día 28 03/03 –  El eterno regreso.

This is it boys. Este día fue únicamente para cerrar todo, hacer el check out, dar la última vuelta por Roma y subirme al avión. Me resfrié. Fue como si el cuerpo me estuviera diciendo listo, fue suficiente. Hora de volver a casa. Hacía calor. ¡20 grados y sol en Roma! De nuevo, el universo me preparaba progresivamente a los 35° de Argentina.

Volví a Fuimicino (uno de los dos aeropuertos) en los buses Terravisión. Hay un montón, pero este es el más popular. Costo 6 EUR, pero se pueden conseguir boletos a 4 EUR si se reserva de forma anticipada por Internet. Como sea, después el ticket tenés que validarlo en la estación de trenes.


Gracias. Gracias a todos los que me leyeron (y los que lo hagan en el futuro). Este diario fue una excusa para agendar momentos bizarros, agrupar consejos, sumar aventuras y relatar mi experiencia para aquellos que tengan ganas de hacer lo mismo.

Me voy a casa un poco más pobre, más barbudo, con la mente un toque más abierta, con las piernas un toque más reforzadas, habiendo conocido a gente bizarrísima y a personajes memorables. Me vuelvo con mucha energía, recargado, extrañando mi país (que es un caos, pero lo adoro). Me vuelvo sabiendo que me están esperando, y yo esperando que me esperen. Me vuelvo feliz.

Consejos generales

- Four Seasons Hostel me gustó mucho más que The Yellow Hostel. Las habitaciones y las duchas están buenas, es económico (12 EUR la noche en habitación compartida), se encuentra a 200 metros de Termini Station y el wi-fi anda excelente en todo el edificio. Por supuesto, como en toda Italia te cobran el bendito impuesto municipal de 3 EUR la noche. El hostel tiene una pequeña área social frente a la recepción (donde se puede comer y tomar) y los martes organizan Pub Crawls. También ofrecen vino y snacks gratis los lunes, miércoles y viernes a partir de las 20 hs.

- En roma está lleno de pizzerías y lugares para comer. Una que me gustó mucho fue Pizzería del Secolo (acá les dejo la ubicación). Muy buenas pizzas por kilo, económicas y sabrosas.

- Si tienen pensado ir a Pompeya, planifiquen con un poco de anticipación. Se pueden conseguir trenes directos y mucho más económicos por Internet. La opción más barata es un tren a Nápoles por 11 EUR y luego un bus a Pompeya.

- Hay varios free tours para hacer en Roma. Yo hice el de New Rome Free Tour (acá les dejo su página web). Hay que reservar con unas horas de anticipación, imprimir el voucher que te mandan y tener una documentación con foto. Seguramente lo hacen porque Roma es siempre un caos de gente, y así se pueden organizar mejor. Se reúnen todos los días a las 17,30 hs en las escalinatas de la Piazza di Spagna. Tiene una duración de dos horas. ¡Lo recomiendo! Otro Free Walking Tour que pueden probar es este.

- En Roma, aparte de los lugares tradicionales, una interesante parada es Largo di Torre Argentina. Es una plaza en ruinas increíble que tiene cuatro templos destruidos y los restos del Teatro de Pompeyo. En la plaza también se encuentra el famoso Teatro Argentina. El lugar se convirtió en un santuario de gatos (está lleno, y son re mansitos) y se dice que es donde fue asesinado Julio César. Para entrar al refugio hay algunos tours que son gratuitos y solo piden una donación.

 - La forma más económica de llegar desde el centro de Roma al aeropuerto es a través de los buses que paran en Termini. Yo usé Terravisión, que es el más popular. Se pueden sacar los tickets directamente en la estación de trenes o por internet (y de esta forma ahorrarse unos euros). Cuesta 4-6 EUR. El ticket hay que validarlo antes de subir.

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sábado, 7 de febrero de 2015

[EUROPA 2015] – Parte III: Tres días lluviosos en Roma


En 40 minutos sale nuestro tren a Florencia (Firenze) que nos costó 21 euros. Estamos en la estación Termini recordando las aventuras de Roma. A grandes rasgos (muy grandes rasgos) fueron estas.

Día 1. 04/02 – La  fontana di Trevi y un barcito nocturno.

Llegue a Roma a las 2 pm pero hasta que llegué y me acomodé en The Yellow Hostel, se hicieron como las 5. Ángel llegaba a medianoche, así que me fui solo a caminar por la zona de la Fontana di Trevi. GRAN DECEPCION; está en restauración y no se podía apreciar nada.

Para llegar me tomé el metro equivocado (gran sorpresa) y terminé en cualquier lado. Volví (habré perdido 45 minutos) y retomé el curso. 

Caminé y pregunté mucho porque ROMA ES UN QUILOMBO. (Más sobre este tema en breve).

Después de recorrer la zona (muy pintoresca) cené en un restaurant: brosqueta, lasagna, birra y postre = 14 euros, caro pero no tanto. La cerveza era riquísima, pero de 250 cm3. Comprar una más (igual) me habría salido otros 3 euros. Me gustó la idea de sentarme en un lugar calentito y bien armado. La verdad es que tenía hambre y había caminado mucho. La lasagna era orgásmica, del más allá.

A la noche, después de bañarme, tomé unos mates con unos chilenos y cordobesas en el living. La sala común del hostel dejaba mucho que desear, era chiquita y muy alejada de todo. Mi habitación (de 6 personas) estaba ocupada por otros 3 argentinos y una inglesa. Descubrí que Roma está lleno de argentinos, y eso no me cautivó demasiado. No somos exóticos en este lugar, sino más bien moneda corriente.

Llegó Ángel, y salimos al bar de enfrente, lo más cerca y sencillo. Estuvimos hasta las 3 am. Tomamos algo (poco, es muy caro. Cerveza de latita = 3 euros) y charlamos con un par de extranjeros. Fue una buena noche, sin nada demasiado loco.

Personajes bizarros del momento

- Franzua, uno de los flacos del hostel. Un franchute buena onda, carilindo, muy datero (te canta la posta) aunque medio agrandado.
- La francesa ebria, muy muy ebria que no hablaba español, ni inglés... ni francés for that matter.

Día 2. 05/02 – Lluvia, Escher, mucha pizza y un hostel apestoso.

Nos despertó una lluvia tremendamente decepcionante. Sabíamos que no íbamos a poder aprovechar el día como queríamos. Ese día se iban los argentinos, pero antes nos tiraron una data CLAVE que ya ampliaré. Nosotros mudamos a un room privado. Resulta que se habían confundido en la reserva. Nosotros habíamos pedido dormitorio mixto de 4 personas, y nos dieron de 6. Para enmendar el error, nos dieron una increíble habitación doble: baño zarpado, camas cómodas, muchos cajones, y tele pantalla plana. Creo que fue lo mejor que nos brindó este hostel que dejaba mucho que desear.

Cuestión que nos mudamos, nos emponchamos mucho (se caía el cielo y estaba fresco) y salimos a hacer algo de shopping (compré unas botas impermeables muy copadas por 60 euros). También nos hicimos con unas facturas para el desayuno y comimos en la cocina del hostel con matecito.

Tipo 3 de la tarde estábamos listo para salir al centro, con lluvia y todo.

Una de las italianas en la recepción del hostel nos propuso visitar el museo Chiostro del Bramante, donde había una exposición de originales de M.C. Escher (13 EUR). 

Nos pareció una idea simpática (http://chiostrodelbramante.it/en/info/escher/) y decidimos hacerlo.

Tomamos un bus desde Termini con la data que nos habían pasado los argentinos esa mañana. Nadie controla los tickets en el bus, a nadie le importa. ¡Ni siquiera los italianos pagan! La primera vez lo pagamos (1.5 EUR) para ver qué pasaba, y nos dimos cuenta que no tenía sentido. A partir de ahí, viajamos para todos lados en bus sin poner un euro. =P

De todas formas, llegar al museo no fue fácil. Las calles de Roma son muy intrincadas, como un laberinto. No tienen forma rectangular, el GPS tiende a fallar porque están muy próximas y no hay señalización. Perderse en Roma fue una de las grandes constantes de nuestra estadía. Das vuelta a una esquina y no sabés con qué te vas a encontrar. En ese sentido, Roma es mágica, caminar por ella te sorprende de forma constante. Pero ubicarse es arena de otro costal.

Llegamos al museo gracias a la bondad de una señora italiana que nos dio direcciones correctas, después de vagar por casi una hora entre calles empedradas. La verdad es que el museo lo disfrutamos mucho. Pocas veces tiene uno la posibilidad de ver los originales de un artista tan famoso, y de escuchar sus historias de vida, sus motivaciones, sus temáticas exploradas. Valió mucho la pena, aunque no sé si tanto el precio. Costó encontrarlo, pero lo que ves ahí te vuela la cabeza.

Alrededor de las 6 de la tarde comimos una tremenda pizza capresse (11 euros) con una birra de 1 litro (10 euros) en una pizzería al azar. ¡Muy rico! Creo que ya dije que Roma es un quilombo, no hay señalización de nada. Por eso volver costó un poco. Encontramos un bus que nos llevaba a Termina y tampoco lo pagamos porque nadie lo cobra. Es loco, pero es así. Seguía lloviendo, pero mis botas súper impermeables hacían milagros (realmente me cambiaron la vida).


En la pequeñísima cocina del hostel estaba lleno de argentinos, un grupo de 10 u 11. Apenas tenían 18 años. Me molestó no poder ser “exótico”. Además, ellos ni siquiera habían llevado mate (y nos pedían el nuestro). En el living había una parva  de alemanes viendo Angeles y Demonios  y también un grupo de asiáticos cocinando fideos.

Mientras Ángel se bañaba y lavaba ropa, me llevé la PC para ponerme al día con las cuentas y terminé charlando con una chica de Seattle fanática de la papa (“Kira”) y que trabajaba en una granja en Italia; era muy hippona y había venido a Roma por un par de días. Resultó ser muy interesante porque era fotógrafa, miraba animé y se parecía a Clementine, pero restó puntos cuando me comentó que era fan de Shia la Beouf. A nuestra charla se sumó un australiana que resultó ser excelente haciendo imitaciones de acentos.

Para ser un día de mudanza de habitación y mucha lluvia, terminamos aprovechando bastante. Cenamos pizza y birra en una trattoria de la esquina. Las trattorias son pequeños restaurantes familiares y al paso que venden pizza por peso, y también helado casero. Son mucho más económicas que los restaurants y te permiten probar más variedades. La de la esquina era dirigida por un indio (Abdul) que estaba bien loco, pero era agradable.

The Yellow Hostel ya nos desagrada por completo. Tiene onda, y el servicio es bueno, pero te cierran la cocina / living a las 12 y prácticamente te obligan a ir a su bar de enfrente, que es caro. 

Por la noche fuimos de nuevo, pero no nos terminó de convencer.

Otro punto negativo del hostel es que las duchas comunitarias no tienen lugar para colgar las cosas y es muy desorganizado. Se ve que están muy a full y siempre llenos, pero parece como que faltaba personal. Los dorms tienen lindo aspecto, pero es muy molesto que no haya una verdadera área social en el lugar más que el bar de enfrente, donde te “obligan” a consumir.

Personajes bizarros del momento

- Kira, la chica hippie con el nombre del antihéroe de Death Note y fan de Arrested Development.
- Abdul, el pizzero demente de la esquina que se colgaba y hablaba italinglish.
- Los chilenos, que son nuestra contraparte del país vecino. Un flaco de novio y otro medio fiestero y medio barbudo. Un cago de risa.
- Los bolivianos que les cobraron 25 euros por 4 cuadras en taxi desde Termini. El desconocimiento se paga caro.


Día 3. 6/02/2015 – Vaticano y centro de Roma.

Nos levantamos muy tarde (10.30). Tomamos bus a Vaticano (sin pagar, obvio). Hicimos un tour en español medio pelo hasta que llegó el momento de pagar, ahí seguimos haciendo la nuestra. Habíamos sacado el ticket para Museo Vaticano y Capilla Sixtina (16 euros + 4 euros por sacarlo online). La verdad es que no valió la pena el online porque no había fila, pero sí llovía. En cualquier otro momento habría sido una buena forma de ahorrarse un par de horas. Creo en verano debe ser clave.

El Museo del  Vaticano te vuela la cabeza: hay antigüedades griegas, egipcias, romanas. La sala de mapas geográficos es increíble, las estatuas romanas son tremendas y hay muchísimos cuadros católicos que rozan lo esotérico. Creo que no tiene tanto sentido pagar un tour, es mejor perderse por ahí, ir haciendo un recorrido propio. En todo caso, uno puede sumarse de incógnito a lo que dice un guía y escuchar un rato. Igual no llegamos a recorrer todas las secciones, es demasiado gigante y uno se cansa. Vimos cosas muy locas, algunas hasta están al límite de lo tétrico. A veces nos pusimos a pensar si los artistas no habrán querido esconder mensajes secretos en algunas de sus obras.

Después recorrimos Vatican City (el estado independiente más chico del mundo) y nos fuimos (siempre en bus) hacía el centro romano: Piazza Venecia, Fontana di Trevi (en restauración), Piazza di Spagna (en restauración) y el Panteón (cerrado porque ya era de noche). 

Sí, muchas cosas en restauración. La peor de las suertes. Comimos un excelente helado artesanal, era chico, de 2.50 euros. Ángel clavó un Mc Donalds. Nos perdimos muchísimo para volver al hostel. En serio, como dos horas dando vueltas hasta que encontramos un bus que nos llevara a Termini.

Al día siguiente debíamos salir para Florencia. Nos faltaba el Coliseo, que pensábamos recorrer por la mañana. Después de 10 horas caminando (literalmente) llegamos al hostel donde compramos unas birras (cortesía del gran Abdul) y caímos al área principal a reservar el hostel de Florencia, revisar las fotos y comer unos pedazos de pizzas.


Día 4.5. 7/02/2015 – Coliseo y salida en tren a Florencia.

Se puede decir que madrugamos. Nos levantamos a las 8.30. La noche anterior habíamos armado las mochilas. Calzamos el mate, la campera (lloviznaba) y fuimos hasta el coliseo con el termo en la mano. Al mediodía salíamos para Florencia, así que supimos que no íbamos a poder entrar, solo verlo desde afuera.



El coliseo es majestuoso. Creo que la entrada estaba 12 euros y hay audio-guías opcionales (en todos los idiomas) por unos 6 euros. Sin embargo, solo lo recorrimos por afuera y sacamos fotos. Quizás en el próximo viaje hagamos tiempo para entrar.

Ahora, en este preciso momento, estoy en un tren hacia Florencia que costó 21 euros y va a tardar unas 3 horas y media. Para en varios lugares y no es de alta velocidad, pero éste costaba el doble y estamos intentando no gastar en cosas innecesarias. Ángel intenta leer Un guijarro en el cielo (de Asimov) pero cada dos minutos cabecea. Yo termino este post y me meto de lleno con un libro, o quizás alguna película.

Recién el inspector pasó a revisar los tickets. Resulta que había que “validarlo” antes de subir, y nadie nos advirtió. Nos cobró 5 euros y encima fue muy amargo. Decididamente, los italianos no son amables con los turistas, y estoy cercano a empezar a pensar que son unos idiotas. Preguntamos a 4 personas diferentes sobre el trámite de viajar en tren (cómo sacar el ticket, dónde encontrar la plataforma, etc.) y nadie nos avisó de esto. Entre esas personas, una era la recepcionista de la agencia de trenes y otro un agente de turismo. Todavía lo pienso y me da bronca, pero no vamos a dejar que nos arruine el viaje. El desconocimiento sale caro. Me siento tan embaucado como los bolivianos que pagaron 25 euros en el taxi para hacer 4 cuadras.

Impresiones generales de Roma

De Roma puedo decir que es realmente pintoresca, pero creo que se disfruta más en primavera. Fue un plus que, por ir en invierno, no sufrimos el amontonamiento de gente ni las filas eternas, pero también hizo mucho frío. Una lástima que tantas estructuras estuvieran en restauración.

Tiene una arquitectura muy llamativa, y cada vez que das vuelta a la esquina, no sabés con qué te vas a encontrar: una estructura inmensa, una iglesia o ruinas milenarias. Sin embargo, también pienso que no está tan bien preparada para turistas. La ciudad es un caos, no está bien señalizada e invita a que uno se pierda por completo. Los italianos no son demasiado amables (con excepciones, claro) y es cómo que se enojan cuando uno les habla en inglés. El transporte es rápido, pero también desorganizado, ineficiente.

Y, por sobre todo, Roma es muy cara. Habrá que ver el resto de las ciudades, pero Ángel me comentó que es más mucho más económico viajar por España.

Algunos consejos generales

- Los clásicos lugares turísticos (Panteón, Vaticano, Coliseo, etc) cierran muy temprano, así que es recomendable hacerlos por la mañana. El Coliseo, por ejemplo, cierra 15.30, y el Vaticano a las 17 ya te van invitando a retirarte. El Coliseo y el Vaticano se pueden adquirir online para ahorrar la fila, pero terminás pagando un pequeño plus. Por ejemplo, por sacar el ticket online en el Vaticano cuesta 16 euros + 4 euros extras.
- La mejor forma de moverse es caminando.  Hay que estar dispuesto a salir temprano (tipo 8 o 9 am) y patear hasta la noche. Todo está bastante cerca, pero si el día no acompaña, una buena forma es el bus o el metro. Ambos cuestan 1.5 euros. También existe la posibilidad de adquirir un Roma Pass que incluye transporte público por 3 o 4 días y algunos descuentos en tours y hoteles.
- El metro también es una opción para moverse (1.5 euros). Recorre las afueras de la zona 1 y es muy rápido. Hay dos líneas (A y B) que tienen forma de X. No hay demasiadas estaciones porque no se puede escavar (debido a las ruinas del viejo imperio) pero, por ejemplo, te deja en 5 minutos en Piazza di Spagna o en el Coliseo.
- No fue nuestro caso, pero se recomienda visitar la Fontana di Trevi en las primeras horas de la mañana, porque está siempre atestada de gente y no se puede disfrutar tanto del lugar.
- Ubicarse alrededor de la zona de Termini es muy útil porque es más económica que el centro y uno está cerca de las mejores conexiones de transporte. La zona no es la más “linda” ni la más elegante de Roma, pero es perfectamente segura. Además, Termini es una suerte de centro comercial donde se pueden conseguir muchas cosas a precios razonables.
- The Yellow Hostel es agradable, tiene buena vibra y está bien ubicado. Pero es costoso (20 euros, dormitorio compartido, con un plus de 3 euros por día de tax fee) y no tiene una buena área social. Cuentan con un bar enfrente que se vuelve cansador al segundo día y es muy caro. No me terminó de convencer.
- Para ahorrar dinero en cenas, se puede comer en las trattorias, pequeños restaurantes familiares y al paso que venden pizza por peso, y también helado casero. Son mucho más económicas que los restaurants y te permiten probar más variedades.
- El agua es muy costosa (de hecho, la cerveza salía más barata en algunos lugares). Por suerte, en Roma hay fuentes de agua potable en todos lados. Lo mejor es andar con una botellita y recargarla en cada fuente que se encuentre. Clave para ahorrar dinero.
- ¡OJO al viajar en Tren por Italia! Si los asientos no son numerados, hay que validar el ticket en unas máquinas especiales antes de viajar. De no hacerlo, te cobran multas. En nuestro caso, preguntamos a 4 personas diferentes (recepcionista en agencia de trenes, oficial de turismo y dos policías) y nadie nos advirtió de esto. A mitad de viaje, cuando revisaron el ticket, nos cobraron 5 euros a cada uno. Decididamente los italianos no son amables con los turistas.

¡Hasta la próxima!

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=>> Post anteriores de [EUROPA 2015] en el blog: “Parte I: Mi itinerario” “Parte II: la eterna llegada a Roma”

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miércoles, 4 de febrero de 2015

[EUROPA 2015] Parte II – La (eterna) llegada a Roma


La salida de Buenos Aires


Odio Buenos Aires. Y creo que Buenos Aires me odia a mí. Quizás algún día hagamos las pases.

No solo el colectivo se demoró dos horas adicionales en llegar a Retiro (desde Bahía Blanca) sino que además la electricidad del subte “A” se cortó y terminé esperando a mis viejos en un bar (“Casablanca”). La cuestión es que llegué a la casa de mis hermanos 4 horas más tarde de lo deseado. El calor, el celular sin carga, el peso de mis dos mochilas, la ansiedad. 

Todo apestó. Lejos de ser Humphrey Bogart, me sentí más Sam, el pelotudo que se la pasa tocando el piano esperando que algo lo saqué de aquel intimidante país.

Pero vayamos desde el principio, remontándonos a unos días antes.

Los últimos días antes de partir fueron caóticos. En el trabajo me daban latigazos laborales y mi cabeza solo estaba en mis pendientes. Un compañero de laburo me prestó dos adaptadores para Europa (ver imagen) y por suerte allá manejan el mismo voltaje (220v) y frecuencia que nosotros en Argentina, así que no preciso adaptador. 

Es una tranquilidad llegar a un país nuevo sabiendo que los enchufes van a andar, así que eso recomiendo que lo revisen antes.

Armé una improvisada lista que tenía sabor a poco. 

Todos los que aconsejan armar la mochila aconsejan: “si podés vivir con esa ropa por 2 semanas, lo podés hacer por 2 meses”. Con esa idea en mente, incluí lo estrictamente necesario y –aunque dolió– tuve que dejar atrás mi almohadita, un jogging y una camiseta extra. Al final terminó pesando poquito más de 10 kilos, lo cual está más que bien. 



En cuanto a cómo armarla, hay páginas enteras que explican cómo ubicar las cosas en la mochila según el peso y cómo acomodarla, pero un resumen es esta imagen debajo.


Cómo acomodar una mochila de viajero en 3 simples pasos.


Mi botiquín / neceser incluye Refrianex, Bayaspirina C, Cafiaspirina, Ibupirac y las infaltables pastillas de carbón. Además llevo unos shampoo en sobres, y jaboncitos. Mi desodorante es de bolita (más chiquito y práctico) y el perfume es una imitación barata que anda al pelo. Además metí mi afeitadora eléctrica (aunque no creo usarla), un toallón, la pasta de dientes y el cepillo para completar “lo de baño”.

Llevo un mate súper simpático que me regaló mi novia. Es de losa, azul, chiquito y con dos orejitas. Y medio kilo de yerba Unión (sí, eso fue un chivo). También me traigo conmigo dos libros viajeros. Ya arranqué “La insoportable levedad del ser” (de Milan Kundera) y tengo que decir que viene MUY bien. Absolutamente adictivo. También traigo a Adolfo Bioy Casares, que me va a acompañar con “Dormir al sol”. En formato ebook tengo algo de lectura más ligera: “This book is full of spiders”, de David Wong. Todas estas novelas van a tener su review en su momento.

Otro peso extra de la mochila son los alfajores Havanna para la familia que hospeda a mi hermano en Eslovenia. La idea es ganarme su corazón desde el vamos.

No quiero repasar toda la lista de cosas que llevo, pero sí comentar (para quienes piensen en hacer un viajecito de este estilo) algunas cosas. Primero: lleven liguitas y cinta de papel. Para cerrar cosas no hay nada mejor, y uno nunca sabe cuándo puede llegar a precisarlas (“¡Lo atamo con alambre... lo atamo!”). Otro detalle es el de traer candados (yo tengo dos de diferentes tamaños). Salen dos mangos y en los hostels te los suelen cobrar. En una carpeta con folios tengo toda la documentación y data de los lugares en los que voy a estar, seguro médico, pasaje, etc. Llevo ojotas. Por más que haga frío invernal en Europa, para irse a bañar o estar en un hostel, siempre vienen bien.

Créanlo o no: la gente también se viste en otros países, así que supongo que si me falta algo de ropa, la compraré allá. Estoy llevando lo mínimo indispensable, 2 jeans, 3 remeras, 3 camisetas, 3 buzos, etc. A mi llegada a Roma necesito hacerme con unas zapatillas impermeables porque, aparentemente, lo que me espera en Eslovenia es esto:


Lo que me espera en Eslovenia, parte I.


Lo que me espera en Eslovenia, parte II

El itinerario que presenté en el post anterior sufrió una leve modificación. Mi amigo Ángel (que ya está en Europa, en España más precisamente) se vuelve unos días antes, así que estaremos visitando Croacia antes de lo previsto. Pero sobre la marcha lo iré aclarando.

En este momento estoy en Ezeiza, a minutos de embarcar en el avión. Hago un corte acá y lo que sigue será desde el hostel en Roma, al que espero encontrar la manera más económica de llegar.

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El aeropuerto de Frankfurt


OK, sigo.

¿La gente de los aeropuertos sabe cuánto valen las cosas... tipo... en cualquier otro lugar del mundo? En serio. Un sándwich 3 euros, café 2.50 euros, ¡una camisa 90 euros! OLVIDATE. Pero en fin. El viaje largo (Buenos Aires – Frankfurt) fue muy relajado. Una buena cena (a las 7 pm) y un buen desayuno (8 am).

Solamente el vuelo fue un poco turbulento, y por las noches una pendeja no dejó de llorar. Tenía ganas de tirarla sin paracaídas. Al lado tuve a una pareja de viejos alemanes con los que hablé, amablemente, lo justo y necesario.

El centro de entretenimiento (pantallas personales) tenía de todo: series, música, películas, etc. En un principio me sorprendí que todo en el avión estaba en alemán: instrucciones, revistas, etc. Después dije: “Claro, obvio. Lufthansa es la aerolínea alemana”. Tenía sentido. Soy Sherlock Holmes. De hecho, el centro de entretenimiento estaba en alemán pero logré cambiarlo a inglés. Me vi “Whiplash” y “The Signal”, ambas muy buenas. También vi un capítulo de Brooklyn Nine-Nine que me pareció divertido.


Además la pantallita tenía cámaras externas. Podías ver debajo del avión y delante. Para el despegue y el aterrizaje fue increíble. Nunca deja de sorprenderme el nivel de ingeniería de la aviación y la precisión que tienen los aviones. O sea: a veces se me complica orinar y apuntar al inodoro, y los aviones comienzan a descender a la velocidad y en el momento justo para enganchar el principio de la carretera de aterrizaje. Impecable.

Y llegué a Frankfurt en tiempo y forma. En la ciudad había nevado recientemente y el frío golpeaba fuerte como padrastro borracho. Por suerte, siempre previsor, tenía mi campera de invierno a mano que venía cargando desde Buenos Aires. Pregunté 3 o 4 veces en diferentes tramos de los trámites para asegurarme que estaba tomando el vuelo de conexión a Roma correcto. Tengo historia de haberme pasado de largo o directamente haber viajado a lugares equivocados.

Llegada a Roma


Roma era un quilombo, y estaba fresquito. Pagué 5 euros para subirme a un bus de 45 minutos que me dejaba directamente en la estación de trenes Termini (de ahí, 5 cuadras del The Yellow Hostel). En las afueras, Roma no es muy distinta a Buenos Aires: carretera y campo. Pero cuando pasamos una muralla en ruinas, el paisaje cambió completamente. ¡Esa era la Roma que quería ver!


Cuando vibrara esta mierda iba a tener mi habitación disponible en The Yellow Hostel. 
Sentí que esperaba un transplante de corazón.

Ahora ya me ubiqué en el Hostel y estoy con una cerveza en el bar de enfrente. Se confundieron y nos pusieron con Ángel en una habitación de 6 en lugar de una de 4, así que para compensar mañana nos pasan a una privada (gratis). Charlé con un mexicano y una brasileña que andaban por ahí. Hay varios argentos (un grupo grande) y gente de todos lados. Llueve, y me da paja salir, pero me voy a calzar el poncho y hacerlo. Son las 6:14 pm (en Argentina las 2:14 pm). Me voy a recorrer el centro. Chau.

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=>> Post anteriores de [EUROPA 2015] en el blog: “Parte I: Mi itinerario”

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