Cuando el silencio invade, hasta los grillos
escapan. Obtendremos esta historia de primera mano, ingresando en la cabeza del
invadido. Por favor, aseguren las papitas y aceitunas en el compartimento del
frente y coloquen las tapas a sus bebidas. Están advertidos, éste puede ser un
viaje movido.
Aunque lo dudo.

