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viernes, 12 de octubre de 2018

North by Northwest: la primera película de James Bond


North by Northwest, el clásico thriller de Hitchcock donde un hombre inocente es confundido por un espía, siendo luego perseguido en todo Norteamérica por enemigos buscando a un macguffin viviente, ha sido considerada muchas veces como la primera película de James Bond. O, por lo menos, es una de las grandes precursoras del género de espías.


jueves, 21 de septiembre de 2017

El género slasher a través del tiempo


Todos conocemos el cine “slasher”, aquel subgénero del terror caracterizado por asesinos casi indestructibles con un apetito incontenible por jóvenes atractivas, una combinación que permite generar suficiente carne y sangre para cautivar. ¿Pero cuándo inició y cómo fue evolucionando?

Para entenderlo mejor, este es un repaso por el género slasher a través del tiempo.


De asesinos implacables y adolescentes chillonas

El término “slasher” se deriva de la palabra slash (“cuchillada” en inglés). La característica fundamental es la existencia de uno o más psicópatas asesinos que matan brutalmente a adolescentes y jóvenes fuera de la supervisión de adultos.

Los implacables asesinos son frecuentemente impulsados por una venganza oculta y parecen tener armaduras de acero. Algunos hasta son explícitamente sobrenaturales. Todos ellos misteriosamente pueden aparecer y desaparecer como por arte de magia, con la misma rapidez con la que hacen desaparecer el cuerpo de la víctima.

En serio: podemos atribuirlo a agujeros de guión, pero lo cierto es que todos los asesinos del cine slasher tienen una habilidad increíble para deshacerse de un cuerpo adulto de 100 kg, sin dejar un solo rastro de sangre y de forma silenciosa, casi milagrosa.

Las víctimas son usualmente adolescentes o jóvenes adultos, todos culpables de un pequeño vicio como beber algo de más o tener relaciones extramatrimoniales. Una vez que la audiencia tuvo una muestra de los pecados de la víctima, ésta es masacrada de forma gráfica y espectacular.

Eventualmente, en este tipo de películas queda una última chica que suele ser la de la moralidad más “pura”. Ella será la responsable de liquidar al asesino serial. A menos que llegue la secuela, donde se revele que el asesino no estaba tan muerto.

Hay tantas categorías de terror como combinaciones de las mismas, haciendo que este gran género sea uno de los más variados de todos.

En este caso, el slasher es generalmente considerado un cine clase “B” (bajo presupuesto, actuaciones muy cuestionables, elenco mayoritariamente desconocido) y es un tipo de terror gore (sangriento) donde el suspenso se reemplaza por persecuciones y escenas impactantes de las muertes.

Hablamos de historias donde los adultos y la policía aparecen nada más que el tiempo suficiente para demostrar su incompetencia. Vale aclarar que el género slasher a través del tiempo fue sufriendo transformaciones.

Su definición se hizo más difusa ya que, si bien ciertos elementos siguen siendo comunes, se ha expandido a tramas donde las víctimas no son necesariamente jóvenes ni se encuentran en un lugar aislado.

La influencia de Psicosis (1960)

La recordada película de Alfred Hitchcock es generalmente citada como una de las primeras en influir directamente sobre este subgénero. Introdujo a un personaje simpático (la despampanante rubia Marion Crane) quien es asesinada inesperadamente mientras se baña en la ducha, disparando una de las escenas más memorables de la historia del cine.

Psicosis empujó los límites de lo aceptado por la época, incorporando sexo y violencia al mix del terror. Su protagonista, Norman Bates, ayudó a configurar el prototipo de asesino desquiciado. Si les interesa profundizar en el legado de esta película, escribí una nota completa al respecto.


El giallo italiano: Fulci, Argento y Bava (años 60 y 70)

El cine giallo disfrutó de un importante éxito comercial especialmente durante los años ´70. Eran pequeñas películas italianas de misterio y crimen caracterizadas por el uso de violencia sangrienta y altas dosis de sexualidad.

Directores como Dario Argento, Mario Bava y Lucio Fulci  iniciaron sus carreras con este tipo de historias. Fueron los autores de clásicos del terror como Rojo Oscuro (1975), Bahía de Sangre (1971) y Don’t Torture a Duckling (1972), respectivamente.

La llegada del cine americano (años ´70)

Fuertemente influenciadas por Psicosis y el cine slasher italiano, llegaron cintas americanas (y canadienses) que le dieron forma definitiva al género. Hablamos, por ejemplo, de La masacre de Texas(1974, Tobe Hopper) y Black Christmas (1974, Bob Clark). Aunque sería injusto no mencionar también a Alice, Sweet Alice y The Town That Dreaded Sundown.

Acá se inició lo que popularmente se conoce como la época dorada del cine slasher. En 1978, un visionario de nombre John Carpenter llegó en el momento exacto con Halloween, que se convirtió en un éxito comercial sin precedentes.

Franquicia que, dicho sea de paso, lleva hasta ahora 10 películas en su haber.


Buscando aprovechar este éxito imprevisto, el oportunista productor Sean S. Cunningham creó la original Martes 13 (1980). Cuando fue bien recibida por el público, ya no quedaba ninguna duda: el género slasher había llegado para quedarse.

Copiar un modelo y juntar el dinero (años ´80)

Todo el mundo quería subirse a la ola de los slasher durante los años ´80. No era necesario crear un guión complejo, los efectos especiales eran mínimos y el mix de sangre, erotismo y violencia agradaban al público. En definitiva, eran películas fáciles de hacer y de vender.

Por eso mismo, comenzaron a llegar secuelas y copias que buscaban hacer dinero rápido y entretener sin mayores pretensiones. En esta época podemos mencionar Prom Night (1980) de Paul Lynch, Pesadilla en Elm Street (1984) de Wes Craven y Sleepaway Camp (1983) de Robert Hiltzik, película que tiene uno de los más grandes giros argumentales del cine de terror.

A finales de la década ya el público comenzaba a cansarse de los psicópatas imparables y el mercado de películas slasher comenzó a caer estrepitosamente. Llegaría entonces, y nuevamente, Wes Craven para inyectarle vitalidad al género.

Scream: el slasher en los años ´90

Scream (1996) no sólo es una de las cintas de slasher más importantes, sino probablemente del cine de terror en su totalidad. Fue una sátira del género al mismo tiempo que logró ser una película genuinamente aterradora.

El éxito desmedido de Scream generó lo que se conoce como la “segunda ola” de slashers (y sus correspondientes secuelas): Sé lo que hiciste el verano, Valentine, Leyendas Urbanas.  Películas que contrastaron con su contraparte ochentosa porque se le comenzó a prestar más atención al guión y a la caracterización de personajes.


El cine slasher de los noventa se focalizaba en héroes con una historia previa y un arco de personaje a completar, o un grupo de chicos navegando conflictos personales. Los héroes debían intentar estar un paso delante de los asesinos y planificar estrategias para vencerlos (o buscar entender el misterio de por qué están siendo cazados).

Acá es donde el slasher se diversificó más que nunca. Nacieron parodias de las parodias (Scary Movie), se alzó el terror japonés y comenzaron a dominar las cintas de “porno de tortura” como las franquicias de Hostel y de El juego del miedo (en mi opinión, una inteligente y compleja narrativa de terror).

Los años 2000: el regreso de la nostalgia

El elemento más destacable de la década del ´00 fue una nostalgia por los slashers clásicos. Y con la nostalgia llegaron las remakes.

Todas regresaron: The Texas Chainsaw Massacre (2003), Halloween(2007), Friday the 13th (2009) y A Nightmare on Elm Street (2010).

El año 2003 también vio el esperado crossover entre dos personajes históricos del slasher: Freddy vs Jason juntó a dos de los villanos más conocidos del género: Freddy Krueger y Jason Voorhees.


A este renacimiento se le sumaron más películas originales como las excelentes You´re Next, The Final Girls o It Follows, en mi opinión la mejor película del año 2015.

La televisión también ha comenzado a revivir este subgénero. En el 2015 se estrenaron dos series: Scream Queens (de Ryan Murphy), donde un asesino enmascarado intenta matar a las miembros de una hermandad femenina, y Scream: la serie, basada en la franquicia de Wes Craven.

El tiempo dirá qué futuro le depara a este querido subgénero del terror.

► Obviamente, este fue sólo un breve repaso por el género slasher a través del tiempo. Seguramente faltaron muchas películas. Si te pinta agregar alguna, dejala en los comentarios. ¡Salud!

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viernes, 11 de marzo de 2016

Hitchcock/Truffaut: una entrevista de 50 horas


La entrevista que François Truffaut (un cineasta francés del movimiento llamado “nouvelle vague”) le hizo a Alfred Hitchcock en 1962, a lo largo de una semana, es una de las más famosas de toda la historia del cine.

Las 50 horas de preguntas exhaustivas –que repasan cada película de la extensísima filmografía del director inglés– fueron tan importantes para el cine como lo que fue para la política la entrevista Frost/Nixon.

Truffaut recopiló sus grabaciones y publicó, cuatro años después, la obra más importante sobre este director: “El cine según Hitchcock” (1966). Un libro que tuvo un impacto directo en el mundo del séptimo arte y contribuyó a rescatar a Hitchcock de los ataques de la crítica. Truffaut, un fanático suyo, ayudó a que su obra fuera admirada, respetada y alabada universalmente. Como afirma en su prólogo:

«En los años 50´ y 60´, Hitchcock se encontraba en la cima de su creatividad y de su éxito. […] Este éxito y esa popularidad, la crítica americana y europea iba a hacérselo pagar examinando su trabajo con condescendencia, denigrando un film tras otro.»

► DESCARGAR “El cine según Hitchcock” (de François Truffaut) en PDF: https://goo.gl/m9ZimY

Hoy nadie pone en duda el título de “maestro del suspense” para el inglés bajo y regordete de nombre Alfred Joseph Hicthcock. Sin embargo, no hace mucho tiempo la crítica lo consideraba un mero entretenimiento banal. Nadie lo vio como un artista serio hasta que los críticos de la nueva ola francesa, particularmente François Truffaut, corrigieron el curso de la historia dándole el papel que se merecía.


Películas como “Vértigo” (que ya reseñé en el blog), “Psicosis”, “North by Nortwest”, “Rear Window” y “Los pájaros” son considerados algunas de las más grandes (e influeyentes) películas del mundo. Otras se destacaron en aspectos técnicos, en presentar toda la acción en pequeños sets (“Lifeboat”, “Rope”) o en llevar circunstancias cotidianas a situaciones extremas y poco frecuentes.

El particular estilo visual y narrativo de Hitchcock tipificó un modo exclusivo de “thriller” que fue copiado una y otra vez hasta nuestros días. En el fascinante libro que recopila la entrevista de Truffaut, Hitchcock revela los detalles más íntimos de cada una de sus producciones, cuenta anécdotas, detalla cómo filmó ciertas escenas (hoy emblemáticas) y algunos de sus más conocidos efectos visuales.

El texto es un diálogo inteligente y atrapante entre un maestro y un fiel admirador. Lo que me sorprendió es el nivel de conocimiento que ambos (Hitchcock y Truffaut) tenían del cine del momento. Especialmente Truffaut es muy certero con las preguntas y muy sagaz a la hora de aportar datos adicionales o completar información.

¡Por momentos también la entrevista se invierte y termina siendo Truffaut el entrevistado por Hitchcock!

El diálogo entre ambos es tan movido, tan picante, que resulta impactante enterarse de que, en realidad, había una traductora en el medio. Como uno hablaba francés y el otro inglés, Truffaut contactó a una traductora y amiga suya (Helen Scott) para hacer de nexo entre ambos.

El entrevistador preparó un cuestionario con el colosal número de 500 preguntas, ordenadas según un desarrollo cronológico. 

Se centraban en las circunstancias que rodearon el nacimiento de cada film, la construcción del guión, los problemas particulares de los rodajes y la estimación personal de cada producción. Hitchcock no calla nada y se atreve a aceptar qué películas le desagradaron, cuáles fueron fiascos comerciales, cuáles son sus favoritas y cuáles deseó nunca haber hecho.

Y Truffaut toma nota, como un estudiante recibiendo una clase privada de su gran maestro, como tomando de mano en mano sus secretos.

Hichtcock es divertido y casi académico: define (siempre con ejemplos) el concepto del Macguffin, la diferencia entre sorpresa y suspense. Manifiesta cómo hizo algunos de sus efectos visuales y escenas más conocidas (en Vertigo y en Psycho, por ejemplo). Es muy crítico de sí mismo.

Por ejemplo, respecto a la diferencia entre “sorpresa” y “suspense” comenta:

«La diferencia (…) es muy simple. Nosotros estamos hablando, hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. (…) Examinemos ahora el suspense. 

La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. (…) En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense.»

Hitchcock fue uno de los propulsores de la idea de “mostrar” antes que “decir”, porque el cine es imagen. Sus filmes exponían ideas concisas de forma visual, prácticamente suprimiendo cualquier necesidad de explicación mediante el diálogo.

Un ejemplo concreto:

En “The Man Who Knew Too Much”, el espectador sabe que durante la actuación de la orquestra, cuando los platos choquen entre sí y produzcan un sonido agudo, el asesino va a disparar contra su objetivo para pasar desapercibido; de modo que toda la interpretación previa de los músicos se convierte en la tensa espera de un clímax que está por llegar.

De estos y muchos otros casos hace referencia durante la entrevista.

Me va a llevar toda la vida ponerme al día con la filmografía del director (debo llevar una diez películas hasta ahora) pero este texto te acerca muchísimo al hombre detrás del nombre. 

Es fascinante leer sobre cada una de sus producciones.

Para los más perezosos (o quizás como complemento) en el año 2015 salió el documental “Hitchcock/Truffaut ”, donde varios cineastas de renombre (entre ellos, Wes Anderson) discuten cómo “El cine según Hitchcock” influenció su propio trabajo. Ahí pueden verse grabaciones de la entrevista original, editadas de forma amena y mostrando fragmentos de cada una de las películas mencionadas.



Lo interesante del documental es que muestra el punto de vista de directores que hoy son más viejos de lo que Hitchcock era cuando se hizo la entrevista (Martin Scorsese, Paul Schrader) y muchos directores jóvenes que están floreciendo hoy: David Fincher, Wes Anderson, Richard Linklater, etc.

Me encantó “El cine según Hitchcock” y se lee con mucha fluidez.

Creo que cualquier cinéfilo lo va a disfrutar tanto como yo lo hice. Es genial aprender sobre la urgencia del director para “superar” a su audiencia, para sorprenderla constantemente. Él reseña sus propias técnicas, habla sobre cómo manejar a los actores, cómo le dio forma a sus películas. También se explaya en sus pensamientos sobre la religión, sobre los sueños, qué cosas lo inspiraron a conformar cada historia.  Dos grandes secciones se dedican a “Vértigo” y a “Psicósis”, analizándolas a fondo. A su vez, se toma su tiempo para hablar de cuáles fueron sus grandes experimentos y qué saco de cada uno.



Un libro imperdible para los amantes del cine. No tiene desperdicio.

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