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martes, 23 de julio de 2019

Técnicas narrativas (VII): ¡No lo digas, mostralo!


“Show, don´t tell!” (algo así como “¡no lo digas, mostralo!”) es una de las técnicas de escritura más importantes en narrativa. Le confiere calidad a un texto y hace participantes activos a los lectores. Sorpresivamente, esta técnica también se ha aplicado para mejorar el cine, los videojuegos y otro tipo de obras artísticas.



viernes, 23 de octubre de 2015

16 consejos de escritura de Anton Chejov


Prácticamente todos los escritores con cierto renombre han sacado, en algún momento de sus vidas, los consejos que ellos mismos recomiendan a la hora de escribir. Stephen King (“Mientras escribo”), John Steinbeck, Paul Auster, Ray Bradbury (“Zen en el arte de escribir”), Margaret Atwood, Kurt Vonnegut, Mark Twain, etc.

De todos, uno de los “set de consejos” que más disfruto es el de Anton Chejov (o Chekhov), uno de los grandes maestros del relato corto y la dramaturgia. Aunque se recibió de médico (y ejerció como médico naturista) su pasión por la literatura lo llevó a acoplar ambas carreras y desarrollarlas prodigiosamente.

Aseguraba que la medicina era su esposa legal y la literatura su amante.

El ruso no sólo es el creador de lo que luego se conoció como la “Pistola de Chejov” (una de las técnicas narrativas más utilizadas y que varias veces comenté en el blog), sino que además expone 16 recomendaciones para tener en cuenta al escribir; y lo hace con una honestidad brutal y el humor que siempre caracterizó a sus escritos. 

Sin desperdicio:

***

"Consejos para escritores"
Anton Chejov

  1. Uno no termina con la nariz rota por escribir mal; al contrario, escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.
  2. Cuando escribo no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.
  3. Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo.
  4. No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.
  5. Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.
  6. Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad; nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve.
  7. Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.
  8. Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.
  9. Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.
  10. Te aconsejo: 1) ninguna descaro de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad.
  11. Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir. No dejes correr tu pluma cuando tu cabeza está cansada.
  12. Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.
  13. Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad.
  14. Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.
  15. No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.
  16. No es la escritura en sí misma lo que me da náusea, sino el entorno literario, del que no es posible escapar y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera. No creo en nuestra intelligentsia, que es hipócrita, falsa, histérica, maleducada, ociosa; no le creo ni siquiera cuando sufre y se lamenta, ya que sus perseguidores proceden de sus propias entrañas. Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos.
     

► He aquí los consejos del autor ¿Qué les parecieron? ¿Están de acuerdo con ellos?

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