Una cosa me llevó a la otra y navegando por el blog de mi gran lectora Denise (Primera Naturaleza) terminé en otro (Palabras Soñadas) con un pequeño desafío literario. La idea de Adella Brac (http://adellabrac.blogspot.com.ar/)
era escribir un microrrelato de 5 líneas
que contuviera las palabras: empezó, chico y alma.
Me copé y no lo pensé mucho (cinco minutos, de hecho).
Creo que cumple con la premisa mientras nos enmarca en una situación que todos
podemos identificar.
Ahí va. Espero que les guste.
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"El horno" (microrrelato)
La
gota empezó a derramarse por el escuálido cuerpo de aquel chico. Recorrió la
frente, la nariz, la boca, y finalmente se estrelló contra la hoja en blanco.
La hoja permaneció ahí, inmutable, sosegada, negada a escribirse por sí misma.
En el momento en el que —del aburrimiento— la gota y la hoja comenzaron a
hablar animadamente, él se dio cuenta de la aterradora verdad. Haberle vendido
el alma al demonio le iba a permitir aprobar ese absurdo examen final, ¿pero
cómo salir del abrasador horno después?
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BONUS TRACK: No se olviden de leer este
post sobre uno de los mejores relatos tratos con el demonio: “Enoch
Soames y las historias de almas que se venden”.
¡Hasta la próxima!
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=>> Otras CUENTOS DE MI AUTORIA temáticamente relacionadas
con este post: “A
veces vuelven” (cuento ganador del Horacio
Quiroga 2013, mención de honor), “Castillos
en el aire”, “Almas
que se pierden” y “Ana
y el infinito”.
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