¿Te gusta el contenido de mi blog? Ayudame a seguir manteniéndolo

Invitame un café en cafecito.app
Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.

jueves, 16 de mayo de 2013

“Deus Ex Machina”: el recurso de los mediocres


Supongamos esta historia: el frenético drama de una familia, con un padre abusivo y golpeador a la cabeza y una serie de interesantes conflictos entre los personajes tratados con suspense y realismo. La tensión va siempre en aumento hasta que, sobre el final, el bebé resulta tener poderes y hace explotar al padre (resolviendo el conflicto mayor de manera mágica). Esto es lo que se conoce como un final a los “Deus Ex Machina”.

Estamos hablando de cuando la trama se resuelve a través de un elemento, personaje o fuerza externa que nunca haya sido mencionado con anterioridad y nada tenga que ver con los personajes ni la lógica interna de la historia (como bien afirma esta excelente nota).


En lo cotidiano, los lectores lo llamamos “final WTF” o directamente “final de mierda”. Nos pasó con LOST, donde #SPOILERALERT# al final era toda una batalla de Dioses (¿?) y con tantas películas. Los autores sin demasiada imaginación lo usan para terminar la historia de forma abrupta al no disponer de las herramientas para dar una mejor explicación (y querer forzar el final feliz).

La ficción es –o debería ser– un pacto de caballeros entre autor y lector, un juego tácito donde el segundo acepta una sucesión de códigos (pactados desde un principio) y sigue leyendo bajo esas circunstancias (por más bizarras que sean). En ese sentido, los “Crímenes de la calle Morgue” hizo trampa… una que nunca es bien vista (su cuarto no estaba realmente cerrado). Es engañar al lector (o al espectador, también) de forma tonta e inverosímil. Algunos entienden el final de Caperucita Roja (leñador llegando oportunamente a salvarla) y las convenientes águilas de Gandalf en “El Retorno del Rey” como recursos “Deus Ex Machina”.

Este atajo para solucionar los conflictos, que enfada y decepciona, tiene sus raíces en la antigua Grecia. Allí la cosa era literal: se utilizaba cuando, en el teatro, una grúa (machina) introducía una deidad (deus) proveniente desde afuera del escenario para resolver una situación.

Para evitarlo, las técnicas literarias indican utilizar recursos como el “planting and pay off” (qué tan bien creo que utiliza J.K. Rowling) o  el “presagio” (foreshadowing), que es otra manera sutil de evadir externalidades. La famosa Pistola de Chejov es otro gran instrumento que me parece fabulosa. Propone introducir una “pistola cargada” (elemento que será clave para el desenlace) en el primer acto, únicamente si va a ser disparada en el final.

“En el primer acto haz enganchado una pistola en la pared, en el segundo acto dispara con ella.
De otra manera no la uses.” (Anton Chekhov)

Al parecer, los hebreos, usaron muchos Deus Ex Machina en su Best Seller "La Biblia", aunque ellos los llamaban milagros (la vieja excusa "… así lo quiso Dios") =)


El cine tiene su buena cantidad de finales “Deus...”. Recordemos la kriptonita verde de Superman II (¡o volar tan rápido para volver en el tiempo en la primera!), la PowerBook 5300  de Día de la Independencia, el agua (en “Señales” y “La guerra de los mundos”) o la supercomputadora de Matrix: Revolutions (sí, se llamaba Deus Ex Machina). Ante este tipo de finales, la reacción del público es: “¡Devuélvanme mi dinero!” o, a veces, peor aún (“Quiero matar… quiero matar”)



“Y entonces, cuando todo parecía estar perdido, un...este...
¡Rayo de energía mágica los salva a todos!
Fin.”

(Claro ejemplo del Deus Ex Machina)


  Si la nota te gustó, déjame un comentario. ¿Qué otros finales Deus Ex Machina se te ocurren? ¡Saludos!

viernes, 10 de mayo de 2013

Una interpretación informal de “La Pata de Mono”


Uno de los cuentos de terror fantástico más perfectos. Estamos hablando del más famoso de W.W. Jacobs, la clásica historia donde la pata de un mono muerto actúa como un talismán que cumple, a quien la posea, tres deseos. Claro que cada deseo llega con un enorme precio.

Quien no conozca la historia (o quiera recordarla) se las adjunto en este link. O… si prefieren, pueden disfrutar del relato hablado por el escritor argentino Alberto Laiseca que es una maravilla (link al final).

► En este post haré un pequeño análisis donde quizás se arruinen algunas partes fundamentales de la historia.

Siempre me pareció que era un relato hecho para ser representado en teatro, en una pequeña obra de tres actos.

Como sea, tuvo tanto impacto que fue adaptado en teatro, radioteatro y televisión en repetidas ocasiones. Dicen que fue una de las inspiraciones de “Cementerio de Animales” (de Stephen King). Los Simpsons tienen un episodio propio que es parodia del cuento (especial de Halloween III). También, este relato fue incluido en la famosa “Antología de la literatura fantástica” de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.  

“La dimensión desconocida” (serie que adoro) tiene, a su vez, una versión modernizada de esta historia… donde se reemplaza la pata de mono por una misteriosa caja.


Jacobs fue un adelantado del relato fantástico, generando situaciones que parten de algo “ordinario” para presentar un giro que desencadena el horror. Sus historias presentan a hombres racionalistas, que usualmente se burlan de lo sobrenatural, desafían a los espíritus o pasan la noche enmansiones embrujadas


Sus relatos son una trasgresión directa de lo cotidiano que abruma desde las primeras líneas.

En “La Pata de Mono”, un elemento mágico ingresa en la cotidiana dinámica de los protagonistas. Pero para poder entenderlo como “extraño”, el autor primero nos presenta los aspectos de la “normalidad”: las pautas de la estabilidad.

Para cuando aparece la temática de los tres deseos, a nosotros mismos nos resulta estrambótico porque ya nos hemos acostumbrado a esa estabilidad. Es importante recordar que la idea de “los tres deseos” aparece, por primera vez, en la literatura universal con Aladdin (“Las mil y una noches”).


Allí se presentan las posibilidades de alterar las condiciones del hombre frente a su destino.  Al abrir la posibilidad  a lo imposible, se experimenta el vértigo, la adrenalina, la duda y la apuesta por las consecuencias. El hombre se adentra de lleno en la incertidumbre de lo desconocido.

Es en este límite entre dos mundos (lo fantástico y lo mundano) donde se desarrolla la trama de La Pata de Mono”. La curiosidad de saber si es efectiva o no es otro de los rasgos del hombre que se despiertan ante lo físicamente imposible.

La estructura de los deseos funciona manera dependiente, donde el resultado del primero moviliza al segundo y luego al tercero (en un ciclo que intenta volver a restablecer la normalidad). Al final, solo el primer deseo prevalece, y los otros dos desperdiciados, cancelándose entre ellos para prevenir un horror mucho mayor.

Algo interesante del cuento es que la motivación del protagonista no es impulsada por los bienes materiales, sino por la necesidad misma de poseer al destino por el cuello. El desenlace (abierto) es lo que más me fascina. Está concebido para que el lector pueda suponer el final, pero no está explícito.


Hay mucho (muchísimo) para contar sobre este cuento, pero haríamos de un pequeño post algo innecesariamente largo. Me quiero quedar con esta idea: un cuento que juega con el hombre frente a la incertidumbre de lo imposible. ¿Quién no caería, al fin y al cabo, en la tentación de pedir un pequeño deseo y ver qué pasa?


Si te gusto el post, háganmelo saber con un comentario. ¡Hasta la próxima!

martes, 7 de mayo de 2013

“Un verano para recordar” (mi primera novela)


Soy Ingeniero Industrial y vivo de mi profesión, pero mis verdaderas pasiones siempre fueron la escritura, el cine, la filosofía y los libros. Por eso comparto notas literarias, cultura y reflexiones cinéfilas a través de mi página en Facebook (https://www.facebook.com/sivoriluciano) y en mi blog (http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/).

Hoy quiero contarles una historia muy personal: la publicación de mi primera novela. Quiero contarlo de esta forma, directa y sincera, porque es un motivo de muchísimo orgullo, y algo que me llevó muchísimo trabajo. Escribir es un trabajo muy solitario, pero –en mi caso– hubo un sinfín de personas que me ayudaron durante mi odisea.

¿De que trata la obra? 

“Un Verano para Recordar” es una novela corta, ambientada en la Argentina contemporánea. Nicolás, un ingenuo y soñador joven de 19 años, está convencido de que Señales del Universo lo han conducido hasta Puerto Madryn para encontrar a su alma gemela.  



Agustín y Pablo, sus dos mejores amigos, deciden acompañarlo. Parece ser una misión sencilla, pero cuando algunos secretos empiecen a revelarse, la realidad los volteará como piezas de ajedrez poniendo en peligro su amistad e, inclusive, sus propias vidas. A fin de cuentas: todos siempre tenemos algo que esconder. Especialmente un enigmático personaje, el Viejo Cansado, que sigue al trío muy de cerca y parece saber demasiado acerca de cada uno de ellos.

No les cuento más porque no quiero revelar toda la trama. Si les dejo, como regalo, el primer capítulo en PDF para que me puedan contar qué les parece.

Contacto”, el primer capítulo de “Un verano para recordar”: http://bit.ly/10mEc3T

Según me dijo mi editor “la novela enlaza hechos de la cotidianeidad con efectividad literaria”. La realidad es que traté de armar una historia atrapante y amena, que pueda leerse de forma ágil y que invite a la reflexión. Hay, en su trama,  varios elementos sociales contemporáneos referidos a la juventud (exclusión, desatención emocional, ruptura de hogares, relaciones familiares, sociales y sexuales…), y da espacio para la intervención de ciertos aspectos que se esbozan como paranormales, pero sin definirse como tales.

Me pareció interesante agregarle un mero trasfondo filosófico, casi existencial, a la historia y adornarla con algunos elementos narrativos interesantes como el flashback y un desenvolvimiento cronológico fracturado (a través de sus 10 capítulos). La tensión va en aumento hasta un sorprendente final (para algunos, metaficcional), donde todas las piezas del rompecabezas terminan por encajar.

Luego de mucho buscar, la editorial de mi universidad (EdiUNS) se interesó en mi obra por los aportes que genera y decidió ayudarme a publicarla. Es una opción más que interesante porque la editorial, de conocido prestigio a nivel nacional, va a llevar mi libro a recorrer distintas ferias tanto en Argentina como en el Extranjero.

=> La fecha oficial de presentación del libro será el próximo 6 de junio, en la ciudad de Bahía Blanca. A partir de allí, mi obra comenzará a dar vueltas por el mundo esperando, ansiosa, algún curioso lector que quiera leerla. <=


Es muy posible que la obra esté disponible también en forma de E-BOOK, pero eso se los confirmaré más adelante.

Hoy en día sigo escribiendo mi blog y algunos cuentos, mechando estos hobbies con el día a día laboral, y estoy confeccionando una segunda novela que me tiene muy entusiasmado. No hay nada más lindo que poder dedicar nuestro tiempo libre a aquello que nos hacer sentir bien, felices y realizados. Dedico esta nota a todos los que me apoyaron para la confección de uno de mis más anhelados sueños. Escribir es “eso” para mí. Escribir me hace feliz, y que la gente me lea multiplica, aún más, la felicidad.

¡Un saludo muy grande a todos y gracias por seguirme!

viernes, 3 de mayo de 2013

El jardín de senderos que se bifurcan (cuento, 1941)



Hombre de salidas elegantes, ingenioso y misterioso, Borges fascinó por años al mundo entero con sus cuentos intrincados de los que se podía hacer tantos análisis como pasillos tiene un laberinto.

Ya era hora de que Jorge Luis Borges tuviera un post en mi blog y no solo una breve mención. Estamos hablando de quien trajera el ultraísmo a la argentina, del creador de innumerables clásicos literarios de géneros indescifrables: “El Aleph”, “La Muerte y la Brújula”, entre tantos otros. ¿Cuentos policiales? ¿Fantásticos? ¿Existenciales? Quizás todo eso, o quizás algo totalmente distinto. Un hombre que cuando le preguntaron: “¿se da cuenta que es usted uno de los grandes escritores del siglo?”, respondió: "Es que este ha sido un siglo muy mediocre". Hombre hábil para el retruco, que consideraba “poco inteligente” a quien amaba el fútbol. De ese Borges hablamos, y un post no alcanzaría a tomar toda su grandeza.

Por eso hoy voy a centrarme en uno de sus grandes clásicos. «El jardín de senderos que se bifurcan» fue escrito en 1941 y se convirtió en la primera de sus obras en ser traducida al inglés (salió en el Ellery Queen's Mystery Magazine de 1948). Se trata de un cuento muy loco porque funciona como argumento policial y como ensayo filosófico; aunque quizás debiera leerse como un relato de espionaje más que un policial.

Yu Tsun, el espía y protagonista de la historia, tiene que cumplir una difícil misión para los oficiales alemanes. Acosado por el implacable irlandés Richard Madden, escapa buscando al sabio sinólogo Stephen Albert, con un propósito que solo se revela en las últimas líneas.

Una vez en Ashgrove (lugar donde reside el sabio Albert), y por obra de una fortuita coincidencia borgeana, Yu Tsun se entera de la historia de su antepasado, un astrólogo chino que se había propuesto dos tareas inconcebibles: construir un laberinto infinitamente complejo y escribir una novela.

No quiero revelar más de la historia porque es, ciertamente, maravillosa. Mejor léanla:

Les dejo “El jardín de los senderos que se bifurcan” en PDF: http://bit.ly/166NcNg

“El jardín de senderos que se bifurcan” es uno de sus cuentos más representativos y valorados por el ingenioso entretejimiento de sus eternas ideas filosóficas (los espejos; la identidad del hombre con sus antepasados; el laberíntico carácter del mundo; la inmortal simultaneidad del pasado; etc.) junto a los ingredientes del cuento detectivesco: el misterio, la persecución, el suspenso y el castigo del criminal. 

Borges proponía una relación entre lo mundano y lo maravilloso en la solución de los enigmas detectivescos. Esta idea (para muchos: “chestertoniana”) tiene, en este cuento, un tono bastante peculiar. Recordemos que el detective de Chesterton (el famoso Padre Brown) primero se encontraba con una explicación maravillosa, casi mágica, de los hechos, para luego introducir una pragmática, devenida de la razón.  

Como en las aventuras de Holmes, Borges desafía vilmente al lector a una competencia intelectual. Partiendo de una trama policial simple, el autor teje un laberinto en el que trata de perder al lector. La propia discusión filosófica (casi existencial) tiende a distraer la atención del lector de la verdadera misión de Yu Tsun



Pero ya lo dijo Adolfo Bioy Casares: “Se trata de una historia policial, sin detectives, ni Watson, ni otros inconvenientes del género, pero con el enigma, la sorpresa, la solución justa, que en particular puede exigirse, y no obtenerse, de los cuentos policiales”.

Solo al final se descubre el propósito del viaje a la casa de Stephen Albert. Sin embargo, las divagaciones son importantes porque contienen las ideas básicas de la filosofía de Borges, como ya dijimos. Para la exposición de las mismas, se emplea un estilo que parece más propio del ensayo. En efecto, algunos de sus cuentos podrían rotularse como tales. Muchos críticos han realizado estudios astronómicos a partir de las pocas hojas que tiene el cuentito.

En lo personal, la trama me voló la cabeza por lo bizarro, lo “fuera de lo ordinario”. Las divagaciones filosóficas de los protagonistas son tremendas. Pero además, hay mucho simbolismo que es interesante para examinar. Sin ánimos de “spoilear” (arruinar) la trama, tomemos a los dos protagonistas. Yu Tsun y Stephen son espejos dentro de un jardín laberíntico: idénticos pero opuestos, reflejos invertidos. Yu Tsun es un espía (agente de guerra), chino en Inglaterra y se convierte en aprendiz de Stephen Albert, quien es, a su vez, misionero (agente de paz), inglés que vivió en China y se convierte en maestro del primero.


El final es fantástico porque es totalmente lógico y estaba “plantado” desde un principio. Quien sigue bien las pistas puede, incluso, deducirlo antes de tiempo (¡no fue mi caso!). El propósito hay que armarlo como un rompecabezas, y las piezas están todas presentes en el relato. El cuento parte de ese juego. Primero nos dirigimos por una vía unívoca, la historia del espía descubierto… pero pronto encontramos una disyunción, una bifurcación: 'la huida' o 'el plan' (recuerden que el protagonista está siendo acechado por Richard Madden). Allí nos adentramos por otra ruta que nos conduce a un amplio jardín simbólico, que posee varias salidas. Este jardín es la dimensión simbólica que en el texto surge a partir del encuentro y la conversación metafísica entre Yu Tsun y Stephen Albert.

   

Borges ha escrito varios cuentos que se destacan por la variación de las reglas generales del género y la innovación. En “El Jardín…” eligió la situación del criminal por encima de la del detective, por ejemplo, y el relato se desarrolla como una trampa, construida de manera que el lector se pierda si no está atento. ¡Un gran cuento que les recomiendo mucho! <=

miércoles, 1 de mayo de 2013

Encuentro hipertextual (cuento)



 Este cuento ganó el Segundo Premio, en el Tercer concurso literario "Un sueño, una historia", organizado por la Biblioteca Municipal y Popular "Manual Vilardaga" (Ayacucho, Buenos Aires). Es un pequeño homenaje a Elige tu propia aventura, y estuvo inspirado en el cuadro "Nighthawks" (de Edward Hopper).

En este link se encuentran todos los ganadores:



***

"Encuentro hipertextual"
Luciano Sívori

Resoplas mirando hacia un costado. ¿Por qué el hombre se sentó tan cerca de ti, habiendo sitios vacíos en el comedor? Tampoco te mueves de tu propio asiento. Es un acuerdo tácito: ninguno de los dos piensa ceder.

En un acto de completa sinceridad (anormal en ti) te confiesas que el contacto humano no es tan desagradable. Hay un plácido confort en aquella silenciosa compañía. Es curioso, pero quince minutos cerca de aquel extraño te apaciguan más que un baño de agua caliente.

Son solo ustedes dos junto a otro noctámbulo de la noche, sentado también sobre la barra, pero del otro lado. El mozo comienza a pasar el trapo sobre la mesada indicando que falta poco para cerrar. Sabes que no podrás seguir estirando lo inevitable. El arma pide acción a gritos dentro de tu apretado bolso. Es tiempo de completar el encargo.


Decides poner manos a la obra cuando, de pronto, una voz murmura a tu lado:

–¿Por qué vienes acá todas las noches? –dice él mientras ordena dos whiskys–. Siempre estás desde las once hasta después del cierre. Me da mucha curiosidad.

#Si eliges responderle, pasa al apartado (A). Si prefieres ignorar su comentario, pasa al apartado (B)#.


(A)

–No hay otro lugar donde preferiría estar– respondes con frialdad.
El hombre sonríe y se acerca un poco más. Te ruborizas cuando el acercamiento permite detectar su perfume. Hablan, coquetean, se seducen. No se siente para nada mal.
–No sé tu nombre– dice él, con una dulzura irresistible en sus ojos pardos.

#Si eliges decirle tu nombre, pasa al apartado (C). Si prefieres no revelarlo, pasa al apartado (D)#.


(B)

¿Por qué ha decidido hablarte justo hoy? Exactamente el día que va a dejar de existir. Han estado juntos (pero separados) las últimas cinco noches, y nunca te ha dirigido la palabra. ¿Por qué ahora? No sabes quién es, ni te importa. Te mandaron a liquidarlo; eso es lo que sabes hacer mejor. Estás dudando demasiado, te has encariñado un poco. Aunque no lo poseas, verlo te ayuda a ocultar la amargura. Pero debe haber hecho algo malo para que alguien lo quiera muerto, ¿no? Entonces: ¿matar? ¿…o dejar vivir?

#Si eliges terminar el trabajo, pasa al apartado (E). Si resuelves dejar ir al hombre, pasa al apartado (F)#.


(C)

–Soy Liz.
–Soy Max. Maxwell.
–Hola, Max –dices tomando el vaso de whisky que te ofreció. Él te detiene poniendo su mano sobre la tuya.
–Me fascinas. Encontrémonos de nuevo acá mañana. Cenemos juntos.
Cierras los ojos y finalmente expresas:
–Lo intentaré.

Tu voz está pincelada con trazos de miedo e incertidumbre, pero la idea de volver a verlo te provoca, te vivifica. Quizás la misión pueda esperar una noche más.

#Pasa al apartado (G)#.


(D)

Darle tu nombre implica involucrarte, y esa no es una opción. Al final del día, un trabajo es un trabajo. Y eso significa dinero. Metes tu mano en la cartera y tomas una pequeña calibre 22. De un disparo rápido le revientas la sien al hombre que nunca podrás conocer. El mozo y el otro se convierten en daños colaterales, padeciendo la misma fatalidad.
Ha sido una innecesaria masacre, pero la paga es buena. Dinero sucio, quizás; pero dinero al fin.

#Pasa al apartado (G)#.


(E)

Lo miras decidida por primera vez en la noche. Es momento de atar cabos sueltos. Le sonríes y bebes un sorbo del whisky que te obsequió.
–Lo siento mucho…– mencionas mientras buscas el arma.
–Yo también– te responde justo cuando resbalas al piso, volcando el resto de tu bebida.
Tu cabeza te da vueltas, y el estómago cruje.
–No me diste otra opción– confiesa él, señalando el trago envenenado.

#Pasa al apartado (G)#.


(F)

–Es tarde –susurras–. Debo irme.
–No creo poder dejarte hacer eso –revela el individuo, con pistola en mano–. Es matar o morir. Sinceramente, habría preferido no hacerlo.
El sonido del disparo te perfora el pecho sin piedad.

#Pasa al apartado (G)#.


(G)

Despiertas bruscamente entre la suavidad de las sábanas, rodeada de colillas de cigarrillos y novelas de Ed McBain. Has estado soñando, nuevamente. Es aquel donde conoces a un misterioso hombre al que debes asesinar, mientras tu corazón te indica siempre lo contrario.

Ha sido un sueño, uno de esos recurrentes. Pero, si es así, ¿por qué tu cuello huele a ese exquisito perfume varonil?


FIN

***



Quizás te pueda llegar a interesar...